Nota: los detectives no son míos, solo esta historia y prohibida su copia, si la ven en algún lugar… avísenme =p
Te extraño
Summary: Olivia ahora está con Rex, Elliot se muere de celos, algo pasara entre Rex y Olivia ¿Qué pasara con Elliot?

-¡No! ¡Elliot no!-seguía gritando, Elliot acababa de cerrar sus ojos.

-Liv…la ambulancia viene en camino.-me dijo Munch pero no le hice caso.

Entonces escuche las sirenas, pero no hice esfuerzo alguno de separarme.

-Olivia, necesitan llevarse a Elliot.-me dijo Cragen, hice como si no lo escuchara.

Entonces sentí unos brazos en mi cintura y que me cargaban.

-¡No! ¡Suéltame!-le dije y vi que Fin me llevaba al auto.- ¡Fin! ¡Necesito ir con Elliot!

-Lo harás en el hospital.-me contesto y me subió al auto, cerró la puerta con llave y fuimos al hospital.

En todo el camino iba escuchando mis propios sollozos.

No…Elliot no se atrevería a dejarme.

El sabe cuánto dolor me causaría y sabía que no saldría adelante, aun así me lleven a conseguir ayuda.

Llegamos al hospital y no espere a Fin, salí corriendo y entre al hospital.

-Necesito que me digan en que habitación esta Elliot Stabler, soy su compañera de trabajo.-le dije a la enfermera y ella reviso unos papeles.

-Está en operación, en el tercer piso sobre el pasillo a la izquierda.-me dijo y me fui al elevador.

Moví mi pie impaciente, necesitaba llegar y saber cómo estaba Elliot.

Llegue y vi a un doctor.

-Disculpe…necesito que me digan cómo está el Det. Stabler.-le dije.

-Sigue en operación, espere por favor.-me contesto y salió de mi vista.

Me fui a sentar a una silla y me abrace a mí misma, tratando me no desmoronarme.

Sabía que iba a estar bien, el nunca me haría eso, pero una parte de mí, me decía que me preparara para lo que venía.

Seguí abrazándome a mí misma, trataba de respirar lo más calmado que podía.

-Aquí estas.-dijo Cragen con Fin y Munch.

Yo solo asentí y seguí posando mi vista en algún lugar perdido.

Las manecillas del reloj no dejaban de avanzar, tenía toda mi atención en las puertas de la sala de operación, no quitaba la vista de ahí.

-Liv…tu celular está sonando.-me dijo Huang.

Yo agarre mi teléfono y atendí.

-Olivia Benson.-dije con voz apagada.

-Sra. Benson ¿Sigue en el trabajo?-me dijo Fernanda la niñera.

-Sí, ocurrió un accidente, estoy en el hospital, ¿podrías cuidar de Amaya otras horas? Te las pagare.-le dije.

-No se preocupe, aquí estaré con la bebe, ojala se resuelva todo, Hasta luego.-se despidió y se corto la llamada.

-¿Amaya está bien?-me pregunto Huang.

-Sí.-le conteste y seguí viendo las puertas.

-Todo saldrá bien, ya lo veras.-me comento acariciando mi espalda, dándome consuelo.

-¿Y si no? Ya llevan 3 horas en operación, si le llega a pasar algo…no se qué haría.-le dije y una lágrima solitaria se escapo de mi ojo.

-No creo que llegue a pasar algo.-me dijo limpiando mi lágrima.- Todo saldrá bien.

Y en ese momento salió el doctor de la sala de operaciones, yo me levante como un rayo y fui a verlo.

-¿Cómo esta?-le dije.

-Está estable, la bala le atravesó el lado izquierdo, y si se hubieran demorado un poco más en traerlo…estaría comprando un ataúd.-me comento tratando de ser gracioso, pero a mí no me causo ninguna gracia.

-¿Lo puedo ver?-le pregunte.

-Cuando lo pasemos a su habitación.-me contesto y los enfermeros salieron con la camilla.- Bueno, síganos.

Los seguí y lo dejaron en la habitación, yo me quede con él.

Agarre su mano y la entrelace con la mía.

El despertó y me sonrió.

-Hola.-me dijo.

-Te amo.-le dije y el sonrió más.

-Yo también.-me contesto y me acerque a él y lo bese, empecé con un beso casto pero después quería más.

Pero la falta de aire tuvo que interrumpir.

-Nunca me vuelvas a dar un susto así.-le dije y me senté en su cama.

-Lo prometo, entonces para la otra, usaremos el chaleco.-me contesto.

-Claro.-le dije y solté una pequeña risita.

-¿Qué hiciste en mi ausencia?-me pregunto.

-Sufrí mucho.-le conteste y su cara cambio de felicidad a tristeza.

-Lo lamento tanto…yo…no lo volveré a hacer.-me dijo.

-No fue tu culpa.-le dije tratando de calmarlo.

-Pero…te hice sufrir…yo no pensé que lo haría, ya te paso con Rex y…-le puse un dedo en su boca.

-Deja eso en el pasado, es el ciclo de la vida, sufrir, y a Rex, es distinta la situación, el ya no volverá…-le dije bajando mi voz, la herida se volvió a abrir, la cual Elliot había tratado de coser.

-Lo siento.-me dijo y acaricio mi mejilla.

-No, déjalo ya.-le comente y trate de pensar en otra cosa que no fuera Rex, pero una lágrima se me escapo.

-Yo no quería recordarte a Rex.-me contesto.

-Es solo que…pensé que yo…ya no lo quería…pero la herida que creí cerrada…se volvió a abrir, y lo extraño, lo necesito.-le conteste y me puse a llorar.

Elliot me abrazo y seguí llorando en su pecho.

Cuando me calme, Elliot me miro.

-¿Te puedo hacer una pregunta?-me pregunto.

Asentí.

-¿Sigues amando a Rex?-me pregunto y yo…no sabía que contestarle.