Nota: los detectives no son míos, solo esta historia y prohibida su copia, si la ven en algún lugar… avísenme =p
Te extraño
Summary: Olivia ahora está con Rex, Elliot se muere de celos, algo pasara entre Rex y Olivia ¿Qué pasara con Elliot?

Los rayos del sol se filtraban por mi ventana.

Abrí lentamente mis ojos para ver el mañana.

Quería quedarme en mi cama a descansar otro rato.

Pero Amaya estaba llorando.

Me levante de mi cama y me puse mi bata que reposaba en la silla.

Camine hacia su recamara y la cargue.

-Hola linda.-le dije besando sus mejillas.- ¿Tienes hambre?

Ella solo se me quedo mirando y tome eso como un sí.

Fuimos a la cocina y la puse en su silla, le prepare su leche y se la di.

Me hice un pan tostado y mi típica taza de café.

Amaya se me quedo viendo.

-¿Te pasa algo?-le pregunte.

Ella señalo hacia una foto que tenía en la sala y era Elliot, vi sus ojitos y me preguntaba que donde estaba.

-Dada…dada…papá.- Decía y la mire.

-Amaya, el no es tu padre, y Elliot…no vendrá por unos días.-le dije y bese su frente.

Me fije en el reloj y vi que eran las 8:30 am, lo bueno era sábado.

Agarre mi teléfono celular y marque a Fernanda.

-¿Diga?-pregunto del otro lado de la línea.

-Hola Fer…soy yo Olivia.-le conteste.

-¡Oh! Sra. Benson, Buenos días.-me contesto un poco más alegre.

-Buenos días, este…una pregunta… ¿Puedes cuidar de Amaya un rato? Tengo que salir a ver unas cosas.-le dije mordiéndome el labio.

-Lo siento Sra. Benson…hoy no puedo, incluso, no estoy en la ciudad, se me olvido decirle ayer en la noche.-me contesto.

-Ok, no hay problema, de todos modos gracias.-le dije.

-De acuerdo, será otro día, que pase buen día Sra. Benson.-se despidió de mí.

-Igualmente Fer.-le conteste y cerré mi celular.

Mire a Amaya y estaba jugando con su peluchito.

-Bueno, Amaya…tendrás que ir conmigo al hospital.-le dije y la cargue.

Le cambie su pijama y después me cambie yo.

Agarre mis cosas y la maleta de Amaya y salí directo al hospital.

Puse a Amaya en su silla y arranque el auto.

Cuando llegamos, estacione el auto y baje a Amaya.

Fuimos al segundo piso y me dirigí a la recamara no. 215.

Toque suavemente la puerta, esperando una respuesta.

-Adelante.-dijo aquella voz masculina.

Entre y cuando me vio su cara cambio de expresión.

-¿Qué haces aquí?-me pregunto.

-Amaya quería verte.-le dije tomando asiento.

-Sí, claro como Amaya sabe hablar.-dijo sarcásticamente.

-Papá.-hablo Amaya señalando a Elliot.

El se quedo con la boca abierta, mirando a Amaya.

-Solo sabe decir mamá y papá y piensa que tu eres su verdadero papá, le tratare de explicar cuando sea más grande.-le aclare.

El solo asintió.

-¿Cómo sigues?-le pregunte retomando la conversación.

-¿Importa?-le pregunto.

-Mucho.-le conteste.

El cerró sus ojos y dejamos la conversación a un lado.

Suspire.

-¿Podemos arreglar las cosas?-le pregunte.

-No lo sé, cuando tú juegas con los sentimientos de alguien es imposible que te lleguen a perdonar.-me contesto sin abrir los ojos.

-Oye…en verdad lo siento…pero quiero que sepas que si te quiero.-le dije.

-Pero yo te amo.-me dijo y cerré mis ojos, sentía las lágrimas en mis ojos.

Nos volvimos a quedar en el incomodo silencio.

Amaya se empezó a mover inquieta, sabía que ella no podía quedarse quieta mucho tiempo.

Me levante y me dirigí hacia Elliot.

El se me quedo viendo.

Me acerque a él y estaba por juntar sus labios con los míos, deseando obtener un casto beso.

Pero el puso sus dedos en mi boca.

-No es correcto cuando no sientes nada por mí.-me dijo.

-Te quiero.-le conteste.

-Pero solo es cariño.-me dijo y solo asentí.

Me separe de él, y acomode más a Amaya en mis brazos.

Me dirigí a la puerta y antes de salir me gire a verlo.

-¿Puedo venir mañana?-le pregunte.

-Hasta que se arreglen las cosas, estaría bien.-me contesto.

Asentí con mi cabeza y salí de su cuarto.

Tome el elevador y las lágrimas estaban saliendo a flote.

Estaba perdiendo a Elliot, como perdí a Rex.

No soportaría verlo nunca más.

Un sollozo se me escapo de mi boca y Amaya me miro.

-No…te preocupes…cariño…estoy…bien.-le dije entre sollozos y me mordí el labio tratando de callarlos.

Cuando llegue a la puerta del hospital, me pare.

Y pensé.

Tenía que dejar mis recuerdos de Rex, y vivir el presente.

Subí de nuevo hacia su recamara y abrí la puerta sin avisar.

-Te amo.-le dije con todo el aire que me quedaba después del ataque de adrenalina que había tenido hace unos minutos.

-Vaya…eso fue rápido.-me dijo y solo me reí.

Me acerque a él y quede a escasos centímetros de su rostro.

-Es definitivo.-le dije.-Te amo.

Y lo bese, con tanta pasión, quería que dudara más pero me había olvidado por completo de Amaya y si no fuera porque soltó un pequeño chillido, seguiría besando a Ell.

-Espero que sí.-me dijo y sonrió.

Y sabía que esta vez…dejaría todo mi pasado atrás.