Nota: Los detectives no son míos, solo esta historia, y es MI idea, es totalmente original, y si la ven en otro lugar sin mi permiso (que ahora no están otorgados) me avisan =p
Agradecimientos: ¡Nenas! ¡¿Cómo agradecerles que hayan seguido mi novela? ¡Me emociona tanto! Y desafortunadamente... hemos llegado al final DEFINITIVO de esta historia, este es el epilogo, creo que me pondré melodramática… .
Bueno les agradezco tanto que les haya gustado y gracias por sus comentarios, ¡los ame!
Y bueno, este es un capitulo donde tiene un poco Olivia/Amaya si Madre/Hija, espero les guste.
Ahora sí, no los molesto más, como se dice ¡A leer!
Capitulo 12: Epilogo –Felices por siempre y para siempre-
Autor: Bells-liv Benson Stabler SVU 4E
-Fer… ¿Qué te pasa?-le pregunte a la bebe.
Ella solo me miro y siguió llorando.
Elliot apareció por la puerta y me sonrió, cargo a Fernanda y ella pronto se tranquilizo.
-Vaya…creo que es una niña de papi.-le dije sarcásticamente.
-Ves…todos me aman.-me dijo guiñándome un ojo.
Yo solo rodé los ojos.
-Mamá…telgo hamble.-me dijo Azul y yo asentí, le tome su pequeña mano y nos dirigimos a la cocina.
Bajamos las escaleras y vimos a Amaya con un libro.
-¿El mismo de siempre?-le pregunte.
-Amo los libros.-me dijo y siguió con su lectura, mi pequeña hija de 10 años había adquirido el don de la lectura, y me alegraba eso, estaba orgullosa de ella.
Escuche ruido en la cocina y me asome que Alex estaba tratando de cocinar.
-Alex…querido… ¿Qué haces?-le pregunte sonriendo.
-Tengo hambre.-me dijo mirándome con sus ojitos azules.
-De acuerdo… ¿Qué les parece? ¿Cocinamos juntos?-les pregunte.
-¡Sí!-dijeron ambos.
Empezamos a cocinar y después se apareció Elliot con Fer.
Nos estábamos riendo y cocinando, en definitiva, amaba a mi familia.
-Voy pol mi muneca.-dijo Azul y asentí.
Cuando regreso, me jalo mi pantalón para que le prestara atención.
-¿Qué pasa cariño?-le pregunte.
-Amala no ta.-me dijo y fui a la sala.
Y no estaba, fui a su recamara y tampoco, toque en los dos baños y no estaba, baje a la cocina y le dije a Elliot.
-Cariño…Amaya no está.-le dije en su odio susurrándole.
-¿Qué? Tiene que estar.
-No, ya busque por todo lados, y no hay rastro de ella.-le dije y me empecé a alarmar, me mordí el labio y Elliot me abrazo.
-Ve a buscarla, te alcanzo en un minuto, voy a llamar a la niñera.-me dijo.
Asentí y agarre las llaves del auto, salí de la casa y me metí al auto, fui al parque y tampoco, entonces fui al lugar donde ella siempre quería ir.
Estacione el auto y baje de este, me metí y fui directo a donde sabía que estaba.
Y entonces ahí estaba, sentada frente a la lapida de su padre.
Me acerque a ella y ella noto mi presencia.
-Desearía haberlo conocido mejor.-susurro.
Me senté a su lado y la abrace, sus sollozos salieron a flote y yo limpiaba sus lagrimas.
-Era una persona increíble.-le dije.
-Lo extraño mucho.-me dijo.
Yo puse mi mirada en la lapida.
Rex Winters
Amado esposo, y excelente padre.
Te recordaremos siempre.
Tu esposa e hija.
Una lagrima solitaria se escapo de mi ojo.
Tome a Amaya en los brazos y la lleve al auto, ella iba viendo hacia la ventana, estaba perdida, y la comprendía yo estuve por esa etapa.
Llegamos a la casa y la baje, la lleve a su recamara y la acosté.
-¿Quieres algo más Cariño?-le pregunte acariciando su cabello.
-¿Tienes una foto de papá?-me pregunto.
-Claro, ahora vuelvo.-le dije y bese su frente, fui a mi recamara y saque del cajón una pequeña caja, se la lleve a Amaya.
-Aquí esta.-le di la caja.-Son todos sus recuerdos, fotos de nuestra boda…de tu nacimiento, cuando el te cargaba…-se me rompió la voz al decir aquello.
Ella la tomo y la abrió, empezó a ver todas las fotos y en algunas sonreía y en otras su labio inferior temblaba, por querer llorar.
-No te preocupes, el siempre te querrá, y nosotras también.-le dije acariciando su espalada, ella asintió y se acostó.
Con una foto de Rex en las manos.
Me levante y cerré la puerta de su cuarto, me dirigí a la cocina y Elliot me miro.
-¿Cómo esta?-me pregunto Elliot abrazándome.
-Bien…solo es…que lo extraña es normal.-le aclare mientras aspiraba su fragancia.
-Creo que no está tomando muy bien nuestro matrimonio.-me dijo viéndome a los ojos.
-¿Qué?-le pregunte.- Después de casi 10 años juntos, 3 hijos… ¿Dices eso?
El sonrió.
-Me refiero a que no ve bien nuestro matrimonio, tal vez…pensó que tú te quedarías destrozada por el…así paso con el pequeño Ell…-me dijo.
Asentí.
-¿Y los niños?-le pregunte.
-Están en su cuarto, Fernanda ya se durmió y Azul juega con sus muñecas y Alex hace su tarea.-me dijo y deposito un casto beso en mis labios.
-Y… ¿Bien?-le pregunte.- ¿Qué hacemos ahora?
-Umh…no lo sé… ¿Quieres ver la televisión?-me pregunto.
-Claro.-le dije y fuimos a la sala.
Tomamos asiento, yo recargue mi cabeza en sus piernas y el acariciaba mi cabello.
-Mamá…-me dijo Amaya.
-¿Si cariño?-le dije levantándome y caminando hacia ella.
-Tengo hambre.-me dijo y se sonrojo.
-Bien… ¿Qué quieres comer?-le pregunte.
-No lo sé.-me contesto.
-Bien…iremos a McDonald's.-le dije agarrando mi abrigo.
Mire a Elliot y el asintió, tendríamos un tiempo de Madre e hija.
Nos subimos al auto y Amaya iba viendo hacia la ventana.
Cuando llegamos entramos y nos dirigimos a una mesa.
-Ay no…-susurro Amaya.
-¿Qué pasa Cariño?-le pregunte.
-Porque…no mejor…vamos…a…otro ¿lugar?-me dijo y sus mejillas se tiñeron de un adorable carmesí.
-¿Hay algún problema que sea aquí?-le pregunte.
-Es que…-me empezó a decir y suspiro.- Aquí está el chico que me gusta.
-¿Enserio?-le dije y me voltee a verlo.
Estaba sentado con sus amigos y debía admitirlo…era lindo…era perfecto para Amaya.
-¿Cómo se llama?-le pregunte.
-Edward.-me dijo y se sonrojo.-Tiene la misma edad que yo.
-Me alegra.-le dije.- ¿Tomamos asiento?
-Sí…-dijo en un murmuro.
Fui a encargar las hamburguesas y cuando regrese, había un nuevo integrante en la mesa.
-Hola Sra. Stabler.-me saludo cordialmente Edward.
-Hola.-le dije.- Por favor llámame Olivia, si me dices señora, pienso que soy vieja.
-De acuerdo Olivia.-me contesto.- Bueno…creo que me voy… Adiós Amaya.-se despidió.
-No…puedes quedarte.-le dije, entonces invente algo.- Vuelvo…olvide unas cosas en el auto.
Amaya asintió y siguió platicando con Edward, agarre mi celular y marque el número de Elliot.
-¿Amor?-me contesto.
-Hey, Elliot… ¿por qué no vienes aquí con nosotros? Necesito compañía.-le dije.
- ¿Y Amaya? ¿Dónde está?-me pregunto.
-Con el chico que le gusta.-le dije mordiéndome el labio.
-¿Qué? Nunca menciono nada.-me dijo.
-Jaja…ven con los niños te espero…quiero que conozcas al próximo esposo de Amaya.-le dije juguetonamente.
-Está muy joven todavía.-me dijo y sonrió.
-De acuerdo, ven te espero.-le dije y colgué el teléfono.
Espere en el estacionamiento hasta que llegaran.
-Llegue amor.-me dijo Elliot abrazándome por atrás y besando mi cuello.
-¿Y los niños?-le pegunte.
-Con la niñera, quería pasar un tiempo contigo.-me contesto y sonreí.
-Bien.-le dije y entramos al restaurant, y vimos que Amaya seguía con Edward, nosotros estábamos en una mesa aparte pero la vigilábamos.
Elliot miro su reloj y me miro.
-Creo que ya es un poco tarde.-me dijo.
-Sí, le iré a decir a Amaya.-le dije y voltee hacia ellos, y mi respiración se corto.
Amaya estaba abrazada a Edward.
-Mira.-le dije a Elliot y el también los miro.
Ella se separo y Edward se despidió con un beso en la mejilla, y Amaya se sonrojo, nos miro y camino hacia nosotros.
-¿Nos vamos?-nos pregunto.
-Claro.-le contesto Elliot con una sonrisa y fuimos al auto.
Amaya iba en silencio pero una sonrisa se mostraba en sus labios.
Llegamos a la casa y ella se fue directa a su cuarto.
-Voy a hablar con ella.-le dije y antes de subir las escaleras, Elliot agarro mi cintura y me beso, con tanta pasión, quería seguir besándolo pero él se separo.
-Te espero en el cuarto…no tardes.-me dijo guiñándome un ojo y yo me sonroje.
Toque la puerta del cuarto de Amaya y me abrió la puerta.
-¿Qué pasa mamá?-me pregunto.
-Nada hija…solo quería saber… ¿Cómo te fue con Edward?-le pregunte.
Ella se sonrojo de nuevo.
-Bien…dijo que nos veríamos en la escuela…nada de otro mundo.-me dijo rodando los ojos.
-Ok… ¿No quieres hablar de nada más?-le pregunte.
-No.-me dijo.
-Bien, descansa hija.-le dije besando su frente.
Camine hacia el cuarto de los demás niños y sentí a alguien abrazarme.
-Gracias mamá… Te quiero mucho.-me dijo Amaya y se separo de mí y se metió a su cuarto, sonreí.
Me asome en los cuartos de los demás y todos dormían plácidamente.
Claro, eran las 10 pm.
Suspire y me fui a la recamara, había sido un día agotado.
Me empecé a desvestir para darme una ducha pequeña.
-Hey…-me susurro Elliot en mi oído.- Te amo…nunca lo olvides.
-También te amo.-le susurre y bese sus labios, dulcemente, tomándome nuestro tiempo.
El se encargo de quitar todas las prendas que nos impedían seguir.
Me beso dulcemente y disfrute de todo el placer que me otorgaba mi querido esposo, mi amado compañero.
-Te amo.-me volvió a repetir.
-Gracias.-le dije y lo mire a los ojos.- Gracias por haberme rescatado de cuando Rex murió, gracias por haberme dado toda esta familia tan hermosa, otros tres niños, no sé cómo poder agradecerte de tanto, pero lo que más me sorprendió, es que me amaras tanto, que es imposible creerlo, eres mi héroe.-le dije.- Te amo.
Y bese sus labios otra vez.
Y nunca me cansaría de hacerlo.
Y sí, lo dejaría de hacer, pero cuando cumpliera la palabra del padre.
Hasta que la muerte nos separe.
