Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.


Capítulo 1 - Cambiando

(POV Bella)

Mi vida siempre fue decente, tuve mis problemas, pero también los tenía todo el mundo y nunca podría esperar algo más de mí. Mi madre se fue de la ciudad cuando yo tenía tres años y nunca miró hacia atrás, pero no me acordaba mucho de ella y además, no había mucho de lo que acordarse. Mi padre era el jefe de la policía, y trabajaba duro, pero él era el mejor padre que cualquiera podría desear. Su mejor amigo era Billy Black, también era un oficial de policía, pero hacía dos años su coche de policía se encontró con un par de delincuentes, lo que le dejó paralizado de la cintura para abajo. Pero Billy era un superviviente y no dejó que su silla de ruedas le frenara mucho.

Billy y Charlie siempre habían sido amigos, pero se hicieron aún más cercanos cuando la mujer de Billy, Sara, murió hace varios años por cáncer. Se apoyaron el uno en el otro porque ambos sabían lo que era perder a sus esposas. Billy siempre estaba en nuestra casa, al igual que su hijo Jacob, con el que no podría haber sido más feliz. Jake y yo siempre habíamos estado muy unidos también, primero como mejores amigos, y cuando crecimos, era natural que nos convirtiéramos en pareja. No hubo período de enamoramiento, ni primera cita, ni mariposas en el estomago, sólo estábamos juntos, ni siquiera nos lo preguntamos. Un día estábamos jugando a las cartas, y al siguiente nos besamos y nadie se sorprendió, especialmente nuestros padres, y ellos no podían estar más felices.

Jacob y yo éramos prácticamente la misma persona, porque en lo que éramos diferentes, nos complementábamos entre nosotros. Yo era torpe, y él siempre estaba ahí para ayudarme cuando me caía, él tenía un momento difícil en la escuela, y yo siempre estaba allí para darle clases cuando necesitaba ayuda adicional. Éramos felices y la vida tenía sentido. Yo solía ver las películas viejas de romances, y me encogía debido a lo cursi y poco realista que eran las parejas principales, siempre tan desesperadas y apasionadas en el amor. Esas intensas relaciones afectivas no eran reales, y era ridículo que mucha gente se comparara con ellos. Me preguntaba cuántas vidas se perdieron mientras la gente buscaba buenas relaciones con la esperanza de encontrar ese amor con alguien que realmente no existía.

Jacob y yo teníamos toda la vida planeada. Después de la secundaria, mandaríamos solicitudes a las diferentes universidades y decidiríamos a cuál de ellas iríamos ambos. Queríamos alquilar un apartamento juntos y acostumbrarnos a vivir en pareja durante algunos años antes de que realmente nos casáramos. Ninguno de los dos íbamos a esperar a casarnos para tener sexo, pero los dos aún éramos vírgenes de todos modos. Nunca me sentí lista, aunque no tenía ni idea de lo que estaba esperando. Eso no quería decir que no lo intentáramos, pero siempre me alejaba en el último minuto, y como Jacob era tan sorprendente como es, siempre me entendía.

Iba a convertirme en maestra después de la universidad, y Jake iba a ser un agente de policía, como nuestros padres. Compraríamos una casa cerca de la playa, nos casaríamos y adoptaríamos un perro antes de tener dos hijos. Al primer niño le pondríamos el nombre de William Charles, como nuestros padres, y luego, dos años más tarde, tendríamos una niña que se llamaría Sarah Renee, como nuestras madres. Era el sueño de toda una vida, un sueño realista que nunca me hubiera imaginado no querer, era nuestro curso natural y estaba bien.

Era el comienzo de nuestro tercer año, y yo no podía esperar a que termináramos por fin. Nunca iba a fiestas o me socializaba, para ser honesta, pero tenía un núcleo de amigos que eran muy importantes para mí.

"Oh, Dios mío, Bella, ¿has visto esta mañana a Mike? Creo que ha madurado totalmente durante el verano, maldito, está tan guapo", dijo Jessica mientras se sentaba conmigo en la cafetería.

"Jess, te ha gustado Mike durante tres años, ¿por qué no lo invitas a salir?", la animé.

"Eww no, él me tiene que invitar a salir a mí, ¿quién diablos te crees que soy? Oh, ya sé, ¿por qué no hablas con él en el gimnasio y le dices que me invite a salir?", dijo Jess entusiasmada con su idea. Le sonreí y negué con la cabeza hacia ella.

"Hola chicas", dijo Ángela cuando se sentó a mi lado. "Di patata", tomó una foto de Jessica y de mí.

"Hey, no estaba preparada para la foto", Jessica se quejó antes de sacar la polvera y ponerse su maquillaje.

"¿Qué pasa con las fotos?", le pregunté.

"Estoy tratando de conseguir fotos de la clase junior... para el anuario", ella se encogió de hombros. "Va a ser parte de este gran collage. Estamos sólo en la primera semana de clases y sólo necesito un par de personas más para conseguirlo", explicó Ángela.

"Bueno, ¿quién te queda?", le pregunté tratando de ser útil.

"Spence, Brandon, Tim, y vamos a ver...", ella sacó una lista para mirar por encima. "Edward Cullen".

"¿Edward? ¿Por qué no te olvidas convenientemente de incluirlo? De todos modos nadie quiere ver al monstruo gótico en el collage", sugirió Jessica.

"Jess, tengo que conseguir a todos, de lo contrario no será una foto real de la clase", Ángela le dijo a Jessica, pero ésta sólo rodó los ojos.

"¿Y dónde está el bueno de Jake ahora?", Jess me preguntó.

"Está con sus amigos del fútbol", le dije casualmente.

"¿Por qué?". Jess preguntó confundida. "¿No quieres pasar la hora del almuerzo con tu novio?".

"No, nos vemos muchas otras veces, podemos pasar unas horas sin estar juntos".

"Maldición, no puedo esperar para encontrar un novio para ser tan aburrida como lo sois vosotros", dijo Jessica bruscamente.

"¿Qué se supone que significa eso?", le pregunté ofendida.

"Oh vamos, Bella, realmente, ¿dónde está la chispa, el fuego? ¿No deberías estar muy contenta cuando ves a tu novio, y un poco decepcionada cuando no lo ves?".

"Nosotros no somos así. A veces es bueno estar al mismo nivel y darle tiempo al otro. Sé que siempre vamos a estar juntos y tenemos toda nuestra vida por delante, así que, ¿por qué luchar para vernos cada segundo de cada día?".

"Bueno, yo por mi parte, estoy feliz de que mi vida no sea toda un guión, prefiero que me sorprenda lo que está por venir", dijo Jessica.

"Por eso tú estás donde estás, y yo estoy donde estoy", le dije refiriéndome a las relaciones personales por separado.

"Cada uno por su cuenta", respondió.

"Exactamente", le dije. Jessica era una romántica empedernida, y aunque no le había fallado nunca, ella podía ser molesta a veces. Yo odiaba cuando la gente proyectaba sus propias creencias y deseos en los demás, especialmente en mí y en mi relación.

"Alerta, Cullen", Jessica cogió la manga de Ángela para señalarle.

Ángela levantó los ojos de su cámara para mirar en la dirección que señaló Jessica. "Ah, ya tengo una foto de Alice", luego volvió a mirar hacia abajo.

"Pensé que habías dicho que necesitabas una foto de Edward", dijo Jessica confundida.

"Sí, bueno, son Alice y Jasper", Ángela dijo confusa, y entonces aparecieron Rose y Emmet. Los hijos de lo Cullen era unas de las personas más bellas del mundo, ellos venían de hogares rotos, por lo que parecía que se mantenían unidos para apoyarse, ya que todos se entendían. Todos ellos eran personas mayores, a excepción de Alice y Edward, Alice tenía que ser la más amable de todos, Edward era tranquilo y retraído, sólo cuando no estaba en peleas o inquietando cualquier clase con sus inteligentes comentarios. Tuve dos clases con él el año pasado, pero casi nunca hablaba, excepto en momentos aleatorios cuando algo le cabreaba, y él acababa castigado.

"Oh. Dios. Mío", dijo Ángela lentamente cuando el quinto Cullen entró en la cafetería y se sentó con los demás.

"¿Quién diablos es?", preguntó Jessica lentamente mientras les mirábamos. "Ese no puede ser Edward", ella contestó su propia pregunta.

Edward apareció por primera vez en esta escuela hacia el final del primer año. Era un chico flacucho con el pelo un poco largo, extraño, casi de color bronce, que caía sobre su rostro. Él siempre mantenía su cabeza hacia abajo y no miraba a la gente a los ojos. Desde que el Dr. Cullen y su mujer decidieron adoptarlo, pareció desarrollar un deseo de diferenciarse de la belleza de los Cullen, y se tiñó el pelo negro y vestía con ropa gótica. Incluso hubo un rumor en el campus de que él era un vampiro y le gustaba beber la sangre de la gente, pero eso era una absoluta falta de sentido.

En algún momento durante el verano pasado, Edward destrozó su aspecto gótico, creció unos centímetros y en realidad parecía tener un aspecto normal. Tenía el pelo de nuevo de su extraño color original, pero en vez de caerle en su cara, estaba revuelto en la parte superior de su cabeza. Su rostro parecía demasiado diferente, tal vez fuera porque era una de las únicas veces que lo veía sin hematomas y cortes por una pelea. Pero su cara era más nítida, más definida y la mandíbula y los pómulos le sobresalían, pero no tenía un cuerpo poco saludable, en realidad se parecía a uno de los modelos masculinos de Abercrombie y Fitch.

"Sí, ese es sin duda Edward Cullen", respondió Ángela a Jessica después de unos minutos mirándole embobada.

"¿Quién sabía que estaba bajo toda esa mierda negra que solía usar?", dijo Jessica con voz monótona, sin apartar los ojos de él. Luego se limpió algo de la barbilla, ¿estaba en realidad babeando por ese tipo? Quiero decir, estaba bien, pero no más que el resto de los Cullen. El Dr. Cullen debía de hacer algún tipo de cosméticos para experimentar con ellos o algo así, o tal vez era selectivo a la hora de adoptar, igual debían de pasar una prueba de belleza o algo así. Yo sabía que no era cierto, porque en realidad sabía muy bien que el Dr. Cullen era realmente un gran hombre. Su primer día de trabajo en el Hospital de Forks hace seis años, fui trasladada de urgencia al quirófano con un brazo roto, cortesía de la acera cubierta de hielo y mi torpeza. Esa fue sólo la primera de muchas veces que el Dr. Cullen me tuvo que poner los huesos juntos de nuevo, y él siempre fue amable y compasivo.

"Mira, incluso parece cortado ahora. Tienen que haberle hecho una lobotomía o algo así, y lo obligaron a portarse bien", señaló Jessica, y ella estaba en lo cierto. No era un chico flaco, se podía ver un poco su tonificado antebrazo a través de la manga. No tenía ni idea de por qué lo miraba así, Jake era un tipo muy musculoso, podrían pensar que nunca había visto los músculos de un hombre. Por una razón que no sabía, Edward se volvió para mirar en nuestra dirección y nos miramos a los ojos por un momento que pareció durar para siempre. Me había quedado atrapada por completo en su mirada y no importaba cuánto lo intentara, no podía apartarla, pero para mí alivio, por fin volvió la cabeza.

No pude quitarme de la mente en todo el día la cara de Edward o la intensidad de sus ojos. No era el hecho de que él fuera hermoso por lo que me venía a la mente, era el hecho de que siempre se veía tan triste y distante de todo lo que le rodeaba, pero en ese momento estábamos conectados por completo, y yo no tenía ni idea de por qué.

"Hola, Tierra llamando a Bella", Jake agitó la mano delante de mi cara para que saliera de mi aturdimiento. Estábamos estudiando en mi casa después de la escuela, y yo había vuelto a pensar en Edward una vez más.

"Lo siento, no sé qué me pasa hoy", negué con la cabeza tratando de borrar la imagen.

"Tal vez no deberías haber cogido todos los cursos avanzados de este año. Te mareas demasiado si estas tratando de averiguar toda esa mierda", dijo Jake con una sonrisa.

"Te dije que lo sentía, maldita sea", le dije.

"Bien, bien, entonces. Me voy a ir a casa, te veré mañana", dijo después de darme un beso en la frente y coger las llaves de su coche para irse hacia la puerta.

"Hola, mi hombre", le dijo Charlie a Jake mientras entraba a casa después de todo el día. Los dos se dieron un amistoso apretón de manos, en realidad Jacob estaba molesto. "¿Te vas?", Charlie le preguntó.

"Sí, estamos en un mal estado de ánimo", dijo Jake e hizo un gesto hacia mí con la cabeza.

"Ah, ya veo", dijo Charlie comprensivamente. "¿SPM?" (Síndrome Pre-Menstrual), preguntó en voz baja.

"Papá, ¿qué diablos?", le pregunté enfadada.

"Sí, SPM", le dijo Charlie a Jake. "Es una lástima que te vayas, tu padre iba a venir a ver el partido en la pantalla plana".

"¡No, mierda!", Jake le dijo con entusiasmo. Realmente me molestó que a Charlie no le importara si Jake decía mierda delante de él, porque él prácticamente me lavó la boca con jabón cuando lo dije hace un par de semanas.

"Sí, va a estar muy entretenido", dijo Charlie, muy bien, ahora hablaba incluso como él.

"Bien, entonces tal vez me quede", Jake se quitó los zapatos y se sentó en el sofá mientras ponía sus pies sobre la mesa. Yo amaba a Jacob a muerte, pero su amor por todos los deportes era una cosa que no veíamos juntos, pero me di cuenta que la mayoría de las parejas no estaban de acuerdo en eso.

"Bueno, me voy a casa de Ángela o algo así", les dije.

"Nos vemos", dijo Jake sin ni siquiera volver la vista hacia mí, y yo tenía un gran deseo de lanzarle un zapato a la cabeza. Maldita sea, ¿qué demonios me pasaba?

"Adiós, querida", dijo Charlie de la misma manera. Nunca había tenido toque de queda porque yo nunca salía de casa lo suficiente como para necesitar uno, y en las raras ocasiones en las que yo llegaba a casa tarde, Charlie imaginaba que había una buena razón y en realidad nunca me cuestionaba mucho. Pero así era nuestra relación, él era el jefe de policía, y yo era su buena y responsable hija que no había tenido problemas ningún día de su vida.

Yo, por supuesto, estaba en casa esa noche a las ocho, y limpié el desorden que los chicos dejaron mientras veían el partido antes de ir a mi habitación para dormir. Jake ya se había ido a casa, así que decidí llamarlo por teléfono para darle las buenas noches.

"Oye, lo siento por intentar morderte antes", le dije.

"Está bien, probablemente me lo merecía, aunque no tengo ni idea de por qué", Jake dijo con una sonrisa.

"No, no lo merecías, he estado... ni yo sé lo que estaba mal conmigo hoy".

"Bueno, tengo que ayudar a mi padre con un par de cosas, así que mañana te veo. Recuerda, no voy a recogerte por la mañana porque tengo la práctica después de la escuela, así que no podré llevarte a casa", dijo con cautela preocupado por si me enfadaba de nuevo.

"Vale, no hay problema, de todos modos debo darle a mi vieja camioneta un viaje", le dije "Adiós, te quiero".

"Sí, yo también, nos vemos".

Estuve en la cama despierta toda la noche tratando de quitarme mi mal humor, pero no podía. No había sido sólo hoy cuando estos nuevos sentimientos de resentimiento vinieron a mí, de hecho, en los últimos meses todo lo que una vez había encontrado gracioso y encantador, realmente me molestaba ahora. Sabía que no tenía nada que ver con Jacob, que era el mismo chico cuidadoso que siempre había sido, por lo que tenía que ser yo. Mi interior estaba cambiando, y en realidad me asustaba.