Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.
Capítulo 3 – La caída de un ángel
(POV Bella)
"Así que Bella, Ben y yo nos vamos esta noche a la playa. Se supone que estará calmada y clara, y habrá luna llena, será increíble, ¿tú y Jake queréis venir?", me preguntó Ángela durante el almuerzo.
"Jake tiene esta noche la práctica de fútbol", le dije.
"Oh, bueno, eso es demasiado malo. ¿Y tú, quieres venirte con nosotros de todos modos? Parece que ha pasado mucho tiempo desde que salimos", preguntó.
"Oh, al infierno, está increíble hoy", dijo Jessica cuando vino a sentarse con nosotras después de comprar su comida.
Ángela y yo seguimos su mirada y supimos de inmediato de quién estaba hablando. Edward Cullen entró y fue a sentarse con su familia.
"Jess, estás con Mike", yo le recordé.
"Pero todavía puedo mirar. Quiero decir, vamos Bella, tienes que admitir que está buenísimo hoy. Cualquiera que tenga ojos puede ver eso", dijo Jessica.
"Sí que está bueno. Es una lástima que no sea un buen partido", dije con amargura recordando sus burros comentarios hacia mí en clase, a principios de semana.
"Oh Dios mío, él viene hacia aquí", Jessica gritó.
Miré de nuevo hacia él, y él sonrió torcidamente cuando nos miramos a los ojos.
"¿Bella?".
"¿Sí, Edward?", le dije con frialdad.
"Estaba pensando que ya que no tengo otros planes esta noche, podríamos reunirnos", Edward apoyó sus brazos en la mesa mientras desataba toda la intensidad de su mirada en mí.
"¿Y qué te hace pensar que yo no tengo planes?", le pregunté con carácter. Jessica me dio una patada debajo de la mesa.
Edward se rió un poco, como si la idea de que yo tuviera planes una noche entre semana fuera ridícula. "Bien, ¿aceptas?", preguntó finalmente.
"No ", le dije, y de nuevo él se echó a reír.
"Oye, tengo una idea", dijo Ángela. "¿Por qué no os venís los dos a la playa conmigo y con Ben esta noche? ¿Se supone que debéis hacer un proyecto en la naturaleza, no?".
"¿Qué playa?", Edward preguntó.
"La Push", respondió Ángela. "Se supone que hay luna llena y mar clara, será perfecto para una foto".
"No, no voy a ir a La Push", Edward respondió.
"Oh sí, ¿por qué no?", le pregunté con curiosidad.
"Bueno, vamos a decir que me peleé con alguien una vez allí, y no me han acogido bien desde entonces", sonrió.
Rodé los ojos. "Lo que sea, yo realmente no quiero hacer una fotografía nocturna, de todos modos. ¿Qué pasa con este fin de semana, estas libre?".
"No sé, lo consultaré con mi publicista y luego me pondré en contacto contigo", bromeó.
"Mira, ¿podemos hablar en serio sobre esto? El arte ahora es un tramo para mí, y realmente no necesito estar fallando en mi primer gran proyecto", le pregunté con calma.
"Bien, supongo que puedo hacerlo, ¿cuándo y a qué hora?", preguntó.
"Tú eres el que tiene la agenda ocupada".
"Está bien entonces. El sábado, voy a recogerte a las diez".
"¿Vas a buscarme?", le pregunté sorprendida. "¿Sabes donde vivo?".
"Sí, tu padre es el jefe de policía, ¿verdad?".
"Sí".
"Bueno, ¿quién no sabe donde vive el jefe de policía? Sino nadie podría empapelar la casa y tirarle huevos todo el tiempo", se echó a reír otra vez.
"¿Alguien alguna vez te ha dicho que eres un idiota?", le pregunté enfrentándome directamente.
"Sí", dijo encogiéndose de hombros. "El sábado a las diez". Repitió y luego se alejó.
"Oh, Dios mío, no puedo creer que estés saliendo con Edward Cullen, maldita", dijo Jessica.
"No vamos a salir, Jessica, es sólo un proyecto. Maldita sea, ¿por qué no dejas de salir con Mike y sales con Edward si estás tan loca por él?".
"Edward no tiene citas, de hecho ni siquiera besa a las chicas que elige", Jessica dijo sonando decepcionada.
"¿Qué quieres decir, que siempre tiene una chica en sus brazos?", le pregunté confundida.
"Sólo las usa para el sexo, estoy bastante segura de que es como un hombre-puta. Pero las chicas que conozco que han estado un poco con él dicen que él se niega a besar, a lo mejor él tiene un germen o algo así", dijo Jessica.
"Increíble, eso es dulce, como Pretty Woman", dijo Ángela.
"¿Pretty Woman?", pregunté no entendiendo nada ya que no había visto nunca la película.
"Sí, Julia Roberts en Pretty Woman era una prostituta, pero ella se niega a besar a nadie porque piensa que besar es más personal e íntimo que tener relaciones sexuales", Ángela explicó.
"Bueno, eso es estúpido", le dije.
El sábado llegó demasiado pronto, y estaba en la cama a las nueve y media antes de decidirme a salir y prepararme para el día.
"Buenos días, sol", dijo Charlie con sarcasmo. Siempre me llamaba sol cuando pensaba que yo dormía hasta tarde.
"Buenos días. ¿Vas a pescar?", le pregunté confundida. Charlie no solía pescar en el invierno.
"Sí, Harry y Billy querían probar esta cosa de pescar sobre el hielo. Les dije que no quería, pero me sentí culpable", dijo Charlie en un tono burlón. "¿Cuáles son tus planes para el día?".
"Uf, proyecto de la escuela".
"Wow, no muestras emoción", Charlie bromeó.
"No, está bien realmente, pero tengo que terminar los preparativos. Diviértete en el hielo", bromeé.
Charlie se marchó y esperé a Edward. Dieron las diez y no aparecía. Diez y media, todavía nada, y al mediodía decidí dejar de esperar como una idiota y que se fuera mi día. No sabía por qué estaba tan molesta de que no se presentara, Alice me lo advirtió, pero yo estaba enfadada de todas formas.
Me quité los zapatos, me puse otra ropa y abrí un bote de helado de galletas. Maldita sea, era patética.
Toc, toc. Maravilloso. Fui y abrí la puerta pensando que era probable que fuera un vendedor o algo así, entonces vi a Edward allí.
"Wow, me encanta tu ropa", dijo con sarcasmo.
"Sí, bueno, son las dos y media", le dije molesta.
"Lo siento, me quedé colgado. ¿De verdad quieres que te haga una foto vestida así?", preguntó completamente descuidado.
Pensé en mandarle a la mierda, pero también pensé que esta podría ser una de las pocas veces que en realidad se presentaba, por lo que bien podría simplemente tratar de acabar con esto.
"Espera, deja que me cambie", le dije antes de ir resoplando por las escaleras.
Me metí en el asiento del pasajero de su Volvo plateado y me abroché el cinturón de seguridad. Él aceleró el motor sin ponerse el cinturón de seguridad. Sacudí la cabeza hacia él, me gustaría que mi padre estuviera patrullando para que le hiciera detenerse y le multara.
"Entonces, ¿dónde vamos?", le pregunté mientras salía hacia la autopista.
"Se me ha olvidado la cámara en mi casa, así que voy a cogerla", explicó.
"Espera, ¿así que primero llegas con cuatro horas y media de retraso, y luego te olvidas la cámara?", le pregunté con incredulidad.
"Sí, ¿cuál es el problema?".
Negué con la cabeza otra vez. Se metió en un camino de tierra privado y continuó hasta la casa blanca más bella que había a la vista. Tenía que ser la casa más grande en el condado y estaba cubierta con grandes ventanales.
"Oh Edward, me alegro de que estés aquí, ¿me puedes ayudar unos minutos?". Una mujer salió de un coche que había en la casa. "Oh, lo siento, cariño, no sabía que venía una amiga contigo".
"Está bien, no es una amiga, sólo una compañera obligada del proyecto", dijo con frialdad, la mujer parecía que estaba avergonzada de su comentario.
"Soy Esme", dijo con una sonrisa cálida y me dio la mano por la ventanilla del coche.
"Uh, Bella", le estreché la mano.
"¿Te importaría entrar unos minutos?, sólo necesito la ayuda de Edward un momento".
"Claro, no hay problema", me desabroché el cinturón de seguridad y bajé del coche, los seguí hasta la casa.
El interior de la casa era aún más hermoso que el exterior, era tan amplio y luminoso, nada como yo esperaba.
"Sólo necesito que muevas este sofá al rincón, el estante de libros tiene que ir en esa pared", le dijo Esme a Edward.
"¿Tienes otra de esas fiestas otra vez?", él le preguntó.
"Sí, te lo conté ayer, ¿te acuerdas?", dijo ella con una sonrisa.
Edward no le respondió, sólo empujó el mobiliario como ella pidió.
"Oh, ¿sabes qué?, ¿puedes moverlo unos centímetros más a la izquierda?", ella le preguntó refiriéndose al sofá.
"Sí". Edward lo movió.
"Genial, gracias querido. ¿Cuánto tiempo tenéis que trabajar en ese proyecto hoy?", preguntó ella.
"Uh, no sé, un par de horas tal vez. Tenemos que ir a buscar algo natural a alguna parte y tomar algunas fotos", Edward explicó.
"Bueno, bien, cuando hayáis terminado quiero que vengáis los dos aquí para la cena", nos dijo.
"Esme, pensé que tenías esa fiesta esta noche", él le dijo.
"Bueno, todavía tenemos que comer. La fiesta es a las ocho y media, por lo que la cena será a las siete".
"Um, eso es muy amable de su parte, pero realmente no quiero molestar", intenté rechazar cortésmente la invitación.
"Tonterías. Insisto, a las siete de la tarde, no lleguéis tarde", ella nos dijo antes de dirigirse a otra habitación.
"Parece muy amable", le dije a Edward mientras le seguía hasta su habitación para coger la cámara.
"Ella sólo quiere que la gente piense que es buena, pero en realidad sólo es una tela de araña", dijo Edward con frialdad.
"Um, vale", dije no muy segura de qué hacer con ese comentario.
La habitación de Edward era muy escasa. Había un sofá, un escritorio, una radio y un estante de la pared lleno de discos.
"¿Es esta tu habitación?", le pregunté confundida.
"Sí", dijo distraído mientras buscaba entre un montón de cosas sobre su escritorio.
"¿No hay cama?", le pregunté.
"¿Huh?". Me miró.
"¿No hay cama aquí dentro?".
"Oh, no. Prefiero dormir en el sofá".
"¿Por qué?", le pregunté un poco extrañada.
Él se encogió de hombros "Yo siempre dormía en los sofás cuando era un niño". Y esa fue su explicación. "Aquí está. Vamos", encontró la cámara y luego nos fuimos.
"Ahora, ¿a dónde vamos?", le pregunté mientras conducía de vuelta a la autopista.
"Pensé que teníamos que tomar una fotografía de la naturaleza", dijo.
"Sí, ¿y?".
"Por lo tanto, vamos a la naturaleza".
Condujo unos veinte minutos, y en todo el tiempo no habló. Finalmente salió de la autopista por un camino estrecho y sinuoso. El camino se convirtió en grava, todo sucio, antes de que él estacionara el coche.
"¿Lista?", me preguntó.
"¿Para qué? Estamos en medio de la nada". Empecé a tener una sensación de inquietud. Ni siquiera conocía a Edward muy bien y ahora me encontraba en algún lugar oscuro, a solas con él, y no tenía idea de cómo volver.
"Espero que tus zapatos sean cómodos para caminar, se trata de una caminata de ocho kilómetros", dijo sin emociones.
"Oh, no creo que lo haga", dije rápidamente. No había manera de hacer esa excursión.
"¿Por qué, no crees que puedas hacerlo?", dijo burlonamente.
"Por supuesto que puede hacerlo", le dije enfadada. "Pero hace frío, y ocho kilómetros son muchos para caminar por la nieve".
"Así que no crees que puedas hacerlo", dijo de nuevo.
"Enséñame el camino", le dije tercamente.
Se lanzó una mochila al hombro y empezó a caminar. Al igual que el viaje en coche, nos quedamos en silencio, pero extrañamente no fue un silencio incómodo. En realidad fue algo bonito simplemente estar tranquilos y escuchar los sonidos del bosque y el crujido de la nieve bajo nuestros pies.
"Está justo a través de esos árboles. ¿Ves el lugar donde está el sol?", preguntó señalando por delante de nosotros.
"Sí". Caminamos varios metros más y entonces me sorprendió el ver ese lugar mágico al que nos había llevado. Siempre fui una persona realista, nunca había creído en cuentos de hadas ni fantasía, pero este lugar era directamente de una película de princesas de Disney.
"¿Interesante, eh?", dijo antes de quitarse su abrigo y arrojarlo sobre una roca.
"¿Qué es este lugar?", le pregunté. Era obviamente un prado, pero lo realmente sorprendente era el hecho de que no había nieve en el suelo y había flores silvestres creciendo a lo loco. Era como un oasis en medio de un iceberg. La temperatura era más cálida aquí también, y seguí el ejemplo de Edward y me quité el abrigo.
"El sol da en este lugar solo por la derecha, pero más que eso, es una fuente termal que derrite todo a su alrededor", explicó.
"Es hermoso", le dije mientras miraba esa vista fascinante. "¿Cómo encontraste este lugar?".
"Emmet me trajo aquí el año pasado, y no aquí, sino a dos kilómetros al este. De todos modos se suponía que era algún tipo de cosa o unión fraternal con la naturaleza, y yo me enfadé por algo y me fui. No tenía ni idea de dónde estaba pero paseé alrededor y encontré este lugar. Me colgué por un tiempo, pasé el resto del día tratando de encontrar mi camino de regreso a donde aparcamos el coche", explicó.
"Wow". Yo no sabía qué más decir.
"Vale, vamos a empezar", dijo y sacó la cámara de la mochila. "¿Quieres hacerla tú primero?", preguntó.
"Um, sí, gracias", cogí su cámara. "Uh, ¿qué tal por allí?", señalé a una roca y le hice un gesto para que se sentara.
Se sentó sin quejarse y esperó otras indicaciones.
"Vale, ponte a un lado y mantén tu cara relajada". Él lo hizo, así que empecé a fotografiarle. Dios, era hermoso, pero no era sólo la belleza humana normal, era como si fuera algo diferente, algo mejor, como un ángel caído o un dios griego, y esta no podría haber sido una zona más perfecta o adecuada para él.
Debí haber tomado un centenar de fotos de él, simplemente no me cansaba, y la cámara absolutamente lo amaba.
"Vale, suficiente, vas a utilizar toda la memoria", dijo al final y me cogió la cámara. "Al suelo", me dijo y señaló a la mitad de la pradera.
"¿Quieres que me siente en el suelo?", le pregunté confundida.
"No, quiero que te acuestes en el suelo", dijo con una sonrisa.
No sé por qué acepté hacerlo, pero por alguna razón de ser, este lugar hacía que todo fuera diferente. Como si este prado mágico despertara cosas dentro de mí que yo ni siquiera sabía que existían. Me eché hacia atrás y me quedé mirando a las nubes del cielo azul brillante. Él se puso de pie sobre mí con una pierna a cada lado de mi cuerpo y comenzó a hacer fotos.
Era extraño, estaba expuesta y en una posición vulnerable, él me tenía prácticamente como él quería, pero por alguna razón, yo estaba completamente cómoda. La forma en la que el sol brillaba a través de su cabello mientras estaba encima de mí era una de las cosas más impresionantes que había visto.
"Espera, no te muevas. Dame la cámara", le dije levantando la mano esperando que me la entregara.
"De ninguna manera, ya tuviste tu turno".
Utilicé sus piernas que estaban a cada lado de mí para impulsarme hacia arriba y cogerle la correa de la cámara, por lo que me la dejó.
"Ahora estate quieto". Era una silueta absolutamente hermosa de su rostro que se oscurecía con el sol brillando detrás de él.
"Vale, ahora devuélvemela", dijo.
Ni siquiera me acordaba de cuando se la había quitado, de hecho yo no estaba con mis cinco sentidos, había dejado el cerebro en el coche o algo así.
"¿Oh, en serio?", él dijo en broma y luego me inmovilizó para cogerme la cámara, pero yo rodé de debajo de él y empecé a correr con la cámara, y por supuesto, él me persiguió. Era rápida pero sin embargo él me cogió rápidamente y me tiró de nuevo al suelo. Me estaba riendo tan fuerte que mi estómago me hacía daño. Él se estaba riendo demasiado y su sonrisa era algo que jamás podría olvidar. Era una verdadera y genuina sonrisa, al contrario de lo que jamás había visto en su cara antes.
Dejé de reír y estuve mirándole completamente con admiración por unos momentos, cuando finalmente se dio cuenta de mi embobamiento. Su risa inmediatamente se cortó y su hermosa cara fue sustituida por la máscara de duro que yo estaba acostumbrada a ver en él.
"Tenemos que volver, vamos a perdernos la cena si nos quedamos más tiempo", dijo en voz baja.
"Vale", le dije tranquila.
Al momento en el que salimos del prado, fue como si volviéramos a como estábamos antes. A una incomodidad tensa.
