Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco

Capítulo 5 - Un mal día

...

Yo tenía mis fotos impresas, y me sorprendí con su belleza. Mientras estaba sentada en clase de arte, de vez en cuando miraba por encima a Edward a mi lado, y parecía como una persona completamente diferente a la que fotografié. Nunca habló desde el día que pasamos juntos, pero en realidad no era extraño, era como si nunca hubiera pasado ese día. No hubo saludos entre nosotros, o incluso el reconocimiento de que nos conocíamos. Pero realmente no me importaba, de hecho yo lo prefería así, Jacob lo odiaba y ser amigo de Edward no valía la pena por la tensión que causaría entre Jake y yo.

"Vale, ¿qué te parece?" Le pregunté a Ángela mientras estábamos sentadas en el patio en el descanso.

"Uh, ¿es Freddie Munster?", preguntó ella con cautela, esperando no herir mis sentimientos.

"¡Uf! Se parece a Freddie Munster, ¿no? ¡Mierda! ¿Qué se supone que debo hacer?, realmente odio toda esta mierda del arte", le dije frustrada y arrojé la pintura que hice de la foto al suelo.

"Tal vez sólo necesites un modelo mejor, me refiero a que la negatividad de Edward en realidad llega a través de la foto", dijo.

"Lo sé, pero no tengo otra opción. Este estúpido y horrible proyecto va a bajar todo mi promedio".

"Bueno, las fotos que tomaste son muy buenas". Ella trató de ser positiva. "Tal vez eso ayude a la nota global".

"Bueno, creo que me voy a ir a hablar con la Sra. Guiest, tal vez ella me pueda dar algunos consejos o algo así". Cogí mi bebida y me marché hacia mi clase de arte esperando que la profesora estuviera allí, a pesar de que era el descanso.

A veces me ponía mala por no saber qué decir, por lo que estaba pensando lo que le iba a decir a mi profesora de arte surrealista, y no presté la completa atención a dónde iba cuando me estrellé contra alguien y derramé mi bebida sobre ambos.

"Dios, Bella, ¿qué mierda?", Edward me gritó. Tenía los brazos en alto mientras por su camiseta goteaba la bebida fría y pegajosa.

"Oh, Dios mío. Lo siento Edward, yo no..."

"Tienes que ser la chica más torpe de aquí. ¿Qué, naciste con dos pies izquierdos o algo así?, ¿qué demonios se supone que debo hacer ahora?". Edward no esperó la respuesta, dio media vuelta y caminó en dirección al estacionamiento.
Tuve un fuerte deseo de ir tras él, pero luché por no hacerlo. Fui a la clase y como estaba teniendo un día tan maravilloso, el aula estaba vacía. Maravilloso.

Era viernes, por lo que las clases terminaron temprano y me sentía agotada, así que no podía esperar para llegar a casa. Por lo general, trabajaba después de la escuela, pero hoy tenía el día libre y por lo general lo pasaba con Jake, pero cuando terminó la temporada de fútbol, consiguió un trabajo en el taller mecánico local y estaba trabajando ahora. Así que decidí que sería mejor hacer pleno uso de mi tiempo libre, y tratar de volver a pintar la fotografía de Edward.

"Bella, ¿puedes venir aquí, por favor?", mi padre gritó desde abajo de las escaleras. Acababa de sacar todas mis pinturas, pero estaba agradecida por la distracción porque realmente no quería pintar de todos modos.

"¿Qué pasa, papá?"

"¿Por qué no te sientas un momento?, tengo algo importante que hablar contigo".

"Vale", me senté en el asiento de la sala de estar, y él se sentó en su silla frente a mí. "¿Ha ocurrido algo malo?". Podía ver la tensión en su rostro, y realmente me asusté. Mi padre no mostraba sus sentimientos nunca, pero cuando lo hacía, yo sabía que tenía que ser malo.

"Es tu madre", dijo poco a poco tomándome por sorpresa. Yo no había visto a mi madre desde que era pequeña, y en realidad nunca esperaba volver a verla.

"Ok, ¿qué pasa?"

"Ella está en la ciudad y quiere verte". Su rostro pasó por varias emociones, fue de la preocupación, a la ira y luego a la simpatía.

Mi madre tenía sólo diecinueve años cuando me tuvo. Mis padres se conocieron en la universidad, eran completamente opuestos, él era calmado y estable, y ella era una excéntrica hippie que no podía dejar que la vida pasara lentamente. Mi padre nunca había estado lejos de casa antes, y cuando conoció a mi madre, que tenía esos grandes sueños, fue arrastrado por ella. Ella quería viajar y ver el mundo, pero cuando se quedó embarazada, puso todos sus sueños en espera, se casaron y se instalaron en Phoenix. Pero ella odiaba su vida, y mi padre odiaba Phoenix, con la depresión económica de esa época, mi padre decidió que tenían que trasladarse a Washington, donde sabía que podía conseguir un trabajo, pero eso hizo que mi madre aún se resintiera más. En poco tiempo, ella estaba engañándolo y haciendo planes para alejarse con su nuevo novio. Planeó llevarme con ella, pero sabía que mi padre nunca me dejaría ir, así que se fue sin mí. Ella me visitaba cada dos meses, pero comenzó a venir cada vez menos hasta que se detuvo y no volví a saber de ella hasta este momento.

"¿Por qué, por qué ahora? ¿Dónde diablos ha estado todo este tiempo?", le pregunté enfadada.

"Mira, realmente no lo sé. Ella se presentó aquí hoy y pidió verte".

"¿En realidad la viste?, ¿cómo es ella ahora?, ¿qué dijo?". Aunque estaba enfadada con ella, era mi madre y quería saber si estaba bien.

Se encogió de hombros "Ella se veía bien, quiero decir que no lo sé muy bien, ella no dijo mucho. Quería verte y me preguntó si podía venir hoy más tarde".

"Hoy, ¿Cómo, en este momento? Le dijiste que no ¿verdad?". Empecé a sentir pánico, necesitaba tiempo para evitar hundirme antes de que la viera de nuevo.

"No sabía qué decirle, así que dijo que llamaría. Sólo quería prepararte, porque sé que ella va a querer hablar contigo".

En ese momento, un coche se detuvo en la calzada. Era demasiado pronto para que Jake estuviera fuera del trabajo, y Charlie no esperaba a ninguno de sus compañeros, por lo que sólo podía ser una persona.

"Pensé que habías dicho que ella iba a llamar primero", le dije completamente aterrorizada.

"Eso es lo que dijo". Miró por la ventana, y entonces sopló. La debía de haber visto mientras caminaba hacia la casa.

Luego hubo un golpe. Mi padre me miró con desgracia antes de ir a abrir la puerta. Allí estaba mi madre perdida desde hace mucho tiempo, ella sonrió mientras nuestros ojos se encontraron y se echó a llorar.

"Isabella". Ella entró en la casa y llegó hasta mí, pero di un paso atrás. ¿Quién era esta mujer, una mujer que yo apenas conocía y recordaba?, ¿y por qué habría pensado alguna vez que yo quería que me tocara?

"Es Bella. Pero si tú hubieras estado aquí todo este tiempo, lo sabrías", le dije con amargura.

"¡La Virgen!, ya sabía que estarías molesta conmigo, pero he venido a hacerlo todo bien, a acercarme a ti", dijo mientras que las lágrimas corrían por su rostro. El ver sus lágrimas sólo me hizo enfadarme, ¿con qué derecho lloraba cuando había sido ella la que se había marchado?

"¿Por qué ahora?"

"Los últimos catorce años han sido muy duros para mí..."

"¿Duros para ti?", grité con incredulidad.

"Por favor, Isabella, ¿puedo explicártelo?"

"Es Bella, y ¡NO!", cogí mi bolso y corrí hacia mi camioneta antigua. Metí la llave en el contacto y me alejé tan rápido como mi lenta camioneta podía llevarme. No sabía a dónde ir, pero no me importaba, sólo necesitaba alejarme. Conduje sin rumbo y antes de darme cuenta, había salido de la autopista y me metía en un camino de tierra que conocía casi tan bien como conocía a mi madre. Sólo había estado aquí una vez, pero por alguna razón, este era el único lugar en el que quería estar en este momento.

Empecé a caminar, sabía que no llegaría a hacer todo el camino hasta el prado, pero esperaba poder encontrarlo por mí misma. Paseé, me tropecé, y paseé un poco más. Algunas cosas me resultaban familiares, pero todo tenía el mismo aspecto, cada árbol, cada rama caída, y yo no tenía idea de dónde estaba. Eso fue realmente estúpido por mi parte, ¿por qué creería que podría encontrar ese lugar?, y si lo llegara a encontrar milagrosamente, entonces, ¿cómo encontraba mi camino de regreso?

Debí haber caminado por más de dos horas, pero no tenía un reloj, así que no tenía ni idea. Por lo menos había traído mi grueso abrigo, aunque estaba segura de que iba a morir de frío de todos modos. Me dolían los pies como el infierno y me torcí el tobillo cuando me caí, pero seguí caminando. Mi deseo de encontrar el prado mágico se convirtió casi en una necesidad, y no iba a parar hasta que llegara allí.

Tal vez fue suerte, o tal vez la magia del prado era real y me guió, pero de alguna manera me encontré con él. Yo estaba tan agradecida, y tan congelada, que me acerqué hacia la calidez que sólo el prado podía dar, y ni siquiera me fijé en mi entorno.

Me puse en el sol, y me encogí de hombros en mi abrigo, sólo empapada por la serenidad que este lugar tenía que ofrecer. Era tan hermoso como la última vez, y el aroma asombroso de las flores silvestres llenaba mis sentidos.

"¿Mal día?". Me volví rápidamente y vi a Edward sentado en la misma roca en la que estaba cuando le tomé la foto. Era extraño de todas maneras, como si yo lo esperara allí y la belleza de este lugar no fuera completa sin él.

"Lo siento, no sabía que estabas aquí, ¿quieres que me vaya?" ¿Qué diablos estaba diciendo?, no había manera de que yo me fuera ahora, después de todo lo que había tardado en encontrarlo.

"No, no tienes por qué irte, no es que este lugar me pertenezca a mí o cualquier otra cosa", dijo volviendo a leer el libro que tenía.

Le miré confundida por un momento, preguntándome por qué no estaba maldiciéndome y me dacia que me perdiera. Pero la repugnante idea de luchar contra el camino de regreso a través del bosque en este momento, ganaba a mi curiosidad por los cambios de humor de Edward.

No estaba suficientemente preparada para llevar un libro o incluso un refresco, así que fui a la mitad del prado, y me puse como lo hice la última vez. El cielo nunca se había visto tan triste, y sabía que sólo podía mirar para arriba durante horas y nunca me aburriría. En algún momento debí haberme dormido, no tenía ni idea de cuánto tiempo estaba fuera, y hubo un ruido bajo que me sobresaltó y me despertó. Salté y me quedé sentada, miraba todo confundida.

Todo estaba quieto y en silencio, lo que me confundió aún más, ¿qué demonios era ese ruido? Fue entonces cuando Edward se echó a reír.

"Estabas roncando hasta que te has despertado", dijo entre risas.

"¿Qué? Yo no ronco", le dije enfadada y avergonzada.

"Oh, sí lo haces", dijo con una sonrisa torcida que me dejó sin aliento. "Y hablas demasiado".

Oh. Dios. Mío. Qué humillante, roncando y hablando en sueños delante de un enloquecido Edward Cullen.

"¿Qué dije?". Le pregunté horrorizada.

"Bueno, estaría mintiendo si dijera que no has mencionado mi nombre", sonrió.

"No, no lo he hecho". Ahora estaba furiosa.

"Sí, 'Oh Edward, eres deslumbrante '. Dijo burlonamente tratando de imitarme.

"No, no, eres un mentiroso". Quería estar enfadada, pero por alguna razón le sonreía.

Él me devolvió la sonrisa, cogió su mochila y empezó a andar, debía de haber venido directamente de la escuela.

"¿Te has cambiado la camiseta?" Le pregunté al darme cuenta de que no llevaba la que le manché con mi refresco.

"Uh, tengo siempre una de repuesto en el coche, nunca se sabe cuando alguien va a tirarte un refresco encima".

"No vi tu coche aparcado", le dije confundida.

"No, le dije a Emmet que me dejara".

"¿Por qué?"

"Porque yo tenía mi coche bien limpio y no quería ensuciarlo por el mal estado del camino de tierra". Señaló como si fuera obvio. "Toma", lanzó algo en mi dirección, que rápidamente traté de atrapar, pero con mi coordinación, cayó al suelo.

"Impresionante". Él no lo dijo con rudeza, era más como una burla. "Iba justo hacia ti".

Cogí la bolsa que me lanzó y la miré. "Oh, eres como mi salvador", le dije cuando abrí las galletas y comencé a devorarlas. No me di cuenta de lo hambrienta que estaba por la caminata hasta que me dio ese paquete. Se bajó de la roca y vino a sentarse a mi lado en el suelo, con su bolsa de golosinas con él.
"¿Por qué llegas hasta aquí sin nada de comer ni de beber?", preguntó al abrir una botella de agua para mí.

Cogí el agua con rapidez y la derramé en mi garganta seca antes de responderle. "No tenia exactamente planeado venir aquí. Yo estaba... bueno solo conducía y no me di cuenta de a donde me dirigía hasta que vi el camino de tierra. Así que paré y ahora aquí estoy".

"Sí, a mí también me gusta venir aquí cuando tengo un mal día", dijo sugestivamente.

"Siento lo de la camisa, te compraré una si la mancha no se va. ¿Por qué no me la das a mí, y yo lo lavo?", le dije.

Él se rió brevemente: "No, no te preocupes, yo ya estaba teniendo un mal día antes de eso", levantó la vista hacia el cielo.

"¿Qué pasó?". Le pregunté.

"Dímelo tu primero". Me miró y en sus ojos había una intensidad que nunca antes había sentido.

"Te lo diré en primer lugar, ¿pero el qué?", le pregunté confundida.

"Acerca de tu mal día", dijo con una sonrisa.

"¿Y qué te hace pensar que yo he tenido un mal día?", le devolví la sonrisa.

"Pues el que hayas venido aquí de repente, sin agua ni comida".

Me mordí el labio incómoda, y por una razón que yo no entendía, empecé a hablarle de mi madre. ¿Por qué diablos iba yo a decirle eso?

"Por lo tanto, tu madre perdida ha venido y quiere ser tu amiga, me pregunto por qué ahora", dijo casi como si estuviera tratando de ser un apoyo.

"No sé, pero no quiero estar a su alrededor y preguntarle. No puedo pretender que los últimos catorce años no hayan pasado".

"Bueno, no estoy tratando de decirte qué hacer ni nada de eso, pero si mi madre viniera y quisiera hablar conmigo, yo por lo menos la escucharía antes de hablar mal de ella", dijo casualmente.

"¿Cuándo fue la última vez que viste a tu madre?". Me di cuenta de que yo no sabía nada acerca de Edward y de dónde venía antes de ser adoptado por los Cullen hace dos años.

"Uh, pues hace como ocho años, o algo así. Ella no estaba realmente en condiciones de cuidar a un niño, y una vez que fue detenida, los servicios sociales aparecieron, y no la he visto desde entonces". Explicó. Me sorprendió que me estuviera diciendo algo tan personal.

"¿Y tu padre?". Le pregunté con la curiosidad de saber todos los aspectos de él.

Él negó con la cabeza. "Nunca he tenido uno".

"¿Nunca?", ¿cómo podría no haber tenido nunca un padre?

"Nop. Mi madre, ella era, o es, una prostituta. Se quedó embarazada de uno de sus muchos clientes, que probablemente sólo estuviera con el chico una vez. Mi conjetura es que era un tío asqueroso, gordo y calvo, que tenía una esposa y niños y aborrecía su vida. Pero nunca lo sabré", él se encogió de hombros.

Me quedé sin habla, no podía creer que alguien tan hermoso fuera un producto de algo tan feo como la prostitución. Brevemente pensé que quizás estaba mintiéndome sólo para meterse conmigo, pero luego mirándole a la cara, de alguna manera sabía que estaba siendo honesto. Y ahí estaba él, ese indefenso que fotografié, el que brevemente quitó su máscara y me dejó entrar.

"¿Es por eso que no besas a nadie?", no podía creer que en realidad le preguntara eso, ¿qué coño me pasaba?, es como si hubiera perdido todo el control de mí misma y dijera cualquiera cosa infernal que estuviera en mi mente.

"¿Qué quieres decir?", preguntó confundido.

Decidí morderme la lengua y callarme, pero una vez más, mi mente no tenía ningún control sobre mi boca. "Bueno, todas las chicas con las que has salido dicen que no te gusta besar. Ángela pensaba que tal vez tenías el síndrome de Pretty Woman. Ya sabes..."

"No lo entiendo. Yo he visto esa película, en realidad era la película favorita de mi madre".

"¿En serio?". Le pregunté sorprendida.

"Sí, creo que es el sueño de todas las prostitutas. Encontrar un tipo rico que se enamore de ti y te rescate de esa vida. No sé nada sobre lo del beso, nunca me puse a pensar en ello, quién sabe, quizás viene de ahí. Nunca he entendido lo que hay detrás del beso, es grosero, si piensas en ello. Quiero decir, ¿por qué pondrías tus labios en los de otra persona?, ¿qué consigues? ".

"Es sólo una manera de expresar tus emociones a la otra persona". Traté de explicar.

"Vale, entonces ¿por qué diablos iba yo a besar a alguien por la que no siento nada?", preguntó.

"¿Por qué tienes relaciones sexuales con alguien por el que no sientes nada?" ¿Cómo diablos salió eso de mi boca?, yo en serio necesitaba examinar mi cabeza.

Él se quedó callado por un momento, casi como si estuviera pensando en una respuesta real. "Es fácil desconectarse durante el sexo. En realidad no importa con quién lo hagas o por qué. No es algo exactamente personal".

"¿En serio? Siempre he pensado que el sexo era la cosa más personal del planeta".

"Realmente no puedes decirle eso al hijo de una prostituta", dijo que con su sonrisa torcida.

Una vez más, me sentía como si acabara meter la pata. "No, creo que no, lo siento". De hecho, me sentí muy mal, incluso para seguir la conversación. Él estaba siendo mucho más honesto conmigo, lo que nunca había esperado o incluso merecido. No éramos amigos en absoluto, pero estar aquí con él me hacia olvidar toda la jodida mierda que él había hecho durante todo este tiempo, incluido el que estuviera involucrado en el accidente de Billy, y me sentí extrañamente cerca de él.

"Se está haciendo tarde, probablemente deberíamos ponernos en marcha. Definitivamente no quiero hacer senderismo por la montaña en la oscuridad", dijo y fue entonces cuando me di cuenta de lo bajo que el sol estaba en el cielo, y me preocupé de lo rápido que había pasado el tiempo.

"Estoy realmente muy contenta de que estés aquí, me costó mucho encontrar este lugar y estoy segura de que me perdería si tratara de encontrar el camino de regreso por mi cuenta", le dije con sinceridad.

Empezamos a caminar y nos mantuvimos tranquilos la mayor parte del tiempo, hasta que sólo nos quedaba medio kilometro para llegar, y me tropecé en una rama y caí al duro suelo.

"Mierda, ¿estás bien?", Edward me preguntó con preocupación.

Me senté en el suelo del bosque, agarrándome la muñeca con la otra mano, y con un dolor agonizante. "No, me he torcido la muñeca cuando he intentado no caerme".

Edward se inclinó a mi lado y levantó la manga de mi chaqueta para tener una mejor visión. "¿Te duele cuando hago esto?" Me apretó la muñeca, y grité como un bebé. "Sí, odio decirte esto, pero creo que está rota. Está ya bastante inflamada".

"Maldita sea, es mi mano derecha, ¿cómo diablos se supone que voy a escribir y pintar ahora?". Me quejé.

Se rió sin humor. "Vamos a ir primero a un médico, y nos preocuparemos de los deberes de la escuela más tarde".

Caminamos más lentos que antes, todo el tiempo me preguntaba si yo estaba bien, y si iba demasiado rápido. Era extraño que él fuera tan dulce y cariñoso, pero no iba a cuestionar eso. Él planeaba llamar a su hermano para que viniera a buscarlo, pero ya que estábamos juntos y yo tenía mi muñeca rota, probablemente, él conduciría el coche por mí.

"¿Está el Dr. Cullen trabajando esta noche?", le pregunté sabiendo que tendría que ir al hospital.

"No, Carlisle tiene la noche libre".

"Odio preguntarte esto, pero supongo que mi madre todavía está dando vueltas y realmente no deseo verla fingiendo preocupación si se entera de esto, ¿crees que me podrías llevar a tu casa para ver a tu padre, en lugar de ir al hospital? ", le pregunté esperando que dijera que no.

"Sí, no hay problema. Él no tiene una máquina de rayos X en casa, pero al menos podrá mirártela y puedes ir al hospital mañana".

"Gracias Edward". Le dije con sinceridad. En primer lugar, me había salvado con las galletas y el agua, luego me ayudó a encontrar mi camino por la montaña, y ahora esto. Tuve que apartar mi mirada de él, porque si no tenía cuidado, en realidad podría empezar a pensar en él como un amigo.

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