AN: Bueno, aquí tenéis el sexto capítulo, he tardado menos . Aunque seguramente estaréis leyendo el séptimo libro, espero que tengáis un momento por pasaros por el fic jeje. Espero que os guste el libro y el capi ; )

Capítulo 6

Los dementores.

Hay toda una variedad de emociones que llegan cuando te has dado cuenta de que has hecho algo realmente estúpido. Primero, hay un estado de shock seguido muy de cerca por la negación. Harry había estado atrapado entre estas emociones durante lo que parecía una eternidad. Si Midnight era en realidad Black, entonces¿por qué el perro lo protegió de tío Vernon¿Por qué el perro parecía preocuparse y era amistoso cuando todo el mundo afirmaba que ese hombre lo quería matar?

Una vez pasó el shock inicial, Harry fue consumido por el sentimiento de culpa. Ya sabía que algo pasaba con Midnight. La prueba había estado allí des del principio. Midnight había actuado más como un hombre que como a un perro. ¿Por qué simplemente no había abierto los ojos para ver la verdad¿Cómo había podido ser tan estúpido¡Había contado todo a Sirius Black!

El enfado se agregó a la culpabilidad. Estaba enfadado con él mismo, con Black y hasta con el profesor Dumbledore por ocultarle esto. Recordando su conversación con el profesor Lupin, Harry sospechó que el hombre sabía la verdad sobre Midnight, lo que hizo destruir instantáneamente la confianza y el respeto que sentía hacía el joven profesor. ¿Por qué la gente siempre sabía más sobre su propia vida que él mismo¿Por qué nadie podía confiar en él con la verdad¿Era pedir demasiado?

Aparentemente sí.

La ira y la culpabilidad desaparecieron, sirviendo como batería para Harry. El profesor Dumbledore no mentía a Fudge cuando le mencionó su entrenamiento. Decir que todo el mundo se había quedado sorprendido de encontrar la varita de Harry en su baúl sería quedarse corto. ¿Por qué Back daría una varita voluntariamente cuando él no tenía ninguna? Había demasiadas cosas de su secuestro que no tenían sentido.

Una vez que Harry salió de la enfermería, fue expuesto a una serie de lecciones variadas que consistían en defensa tanto muggle como mágica. El profesor Lupin enseñó a Harry como defenderse físicamente mientras que los profesores Dumbledore, Flitwick, McGonalgall y hasta Snape lo enseñaban en los diferentes aspectos de la magia. El profesor Fitwick, por supuesto, se dedicó a los encantamientos, la profesora McGonagall se dedicó a las transfiguraciones simples que podían ser beneficiosas en situaciones de vida o muerte (la creación de armas y cosas parecidas), el profesor Snape se centró en las plantas y hierbas que podían ser de gran ayuda en curar heridas simples, y el profesor Dumbledore cogía todos los aspectos y los unía.

Harry progresó rápidamente, decidido a no volver a caer en el mismo error. Nunca más confiaría ciegamente en nadie o en nada a causa de sus deseos egoístas. Nunca más dejaría que sus emociones se apoderaran de él. Nunca más sería una víctima.

Durante dos semanas, Harry no hizo otra cosa que entrenar y estudiar. Los profesores y los Weasleys querían celebrar su cumpleaños, que había tenido lugar mientras se recuperaba, pero Harry lo rechazó. No quería que nada lo distrajera. No podía permitirse más distracciones.

Esta obsesión no pasó desapercibida por los profesores. Por el momento, Harry dormía en la habitación de invitados del despacho de Lupin pero apenas aparecía por allí. Lupin tenía que buscarlo siempre a la hora de comer para asegurarse de que el chico comiera y prácticamente tenía que obligarle a dormir. Harry acabó por revelar al profesor Lupin que el abuso había empezado desde la llamada y reveló también el resto de detalles sobre su vida. Era lo que todo el mundo quería oír, por lo que se los había sacado de encima.

Harry no había dicho a nadie lo de Midnight y Sirius Black siendo la misma persona y, aparte del profesor Lupin, nadie soltó nada que pareciera que supiera este pequeño secreto. Aunque no era seguramente la mejor jugada, Harry decidió no decirle a Lupin que lo sabía. Si el hombre quería que Harry confiara en él, tendría que ganárselo.

Nadie sabía qué era lo que había echo crecer al chico en tan solo una noche y Harry planeaba mantenerlo así. Harry no necesitaba que nadie le confirmara la verdad: era un maldito idiota.

Una mañana temprana de mediados de agosto, Harry se levantó antes que nadie, como siempre. Parte de su entrenamiento muggle con el profesor Lupin requería correr cada mañana y cada anochecer. Al principio había sido duro por su débil estado, pero pronto Harry consiguió correr dos quilómetros dos veces cada día sin esfuerzo. Era un ejercicio relajante que Harry solía hacer solo y que le daba tiempo para pensar en sus cosas.

Pasar el resto de verano en Hogwarts parecía ser una bendición y una maldición a la vez para Harry. Por el lado positivo, Harry no tenía que aguantar los susurros y miradas de sus compañeros o ser llamado anormal por sus parientes. Además recibía mucha atención personalizada que le ayudaba a entender la teoría que había detrás de los estudios. Por el lado negativo, Harry de alguna manera estaba solo y estaba siendo observado a cada momento del día. Parecía que sus instructores siempre le estaban observando y esperando a que alguna cosa pasara durante su entrenamiento. Incluso el profesor Snape intentó empezar una batalla de insultos recordando a Harry lo arrogante y temerario que era.

Sin embargo Harry no reaccionó. Había dejado de intentar de convencer a la gente que lo viera tal y como realmente era. Si querían creer una mentira allí ellos. El profesor Snape se había echo su propia idea en el momento en que Harry entró en el Gran Comedor hacía dos años y nada la podía cambiar. Como todos en el mundo mágico.

Con el máximo silencio posible, Harry salió del cuarto del profesor Lupin para ir a correr. Aunque nadie dijera nada, él sabía que el profesor Lupin no se encontraba bien. En los últimos días parecía estar más pálido y débil, por lo que Harry creyó mejor dejarlo dormir, especialmente considerando todo lo que Lupin había echo por él, siendo su tutor temporal y eso.

El aire de la mañana era refrescante y quitaba inmediatamente cualquier somnolencia posible. El sol estaba saliendo por encima del lago, un paisaje que Harry nunca se cansaba de observar. Después de calentar, Harry comenzó a correr por la trayectoria que Lupin le había marcado. Alcanzar el lago y recorrer el litoral hasta alcanzar la puerta principal. Si continuaba así, Harry calculó que podía leer el capítulo de encantamientos antes de desayunar.

Entonces sucedió.

De repente la temperatura cayó en picado. Su respiración parecía no querer funcionar. Se sentía como si se estuviera ahogando del frío mientras caía de rodillas. No podía moverse; no podía pensar. Sus ojos se quedaron en blanco mientras un grito de terror llenó sus oídos. Era el grito de una mujer que hacía que su corazón gritara de dolor. Necesitaba ayudarla.

¡Ayuda!

- ¡Harry¡Harry, despierta!

Alguien lo estaba sujetando en su pecho pero Harry no tenía energía ni tan siquiera para moverse para saber quién era. Era como si alguien le hubiese quitado todo el calor de su cuerpo. Tomó a Harry un momento darse cuenta de que estaba temblando. Se sentía con nauseas y sabía que cualquier movimiento era inadmisible en ese momento.

El sonido de unas voces trajo a Harry de vuelta a la realidad. – ¡No podemos hacer nada por él aquí, Lupin¡Necesita atención médica!

- Lo sé, Severus. – Dijo Lupin frenéticamente, entonces reposicionó sus brazos para poner a Harry más cómodo. Sosteniendo al adolescente firmemente, Lupin se levantó y se apresuró hacia el castillo con Snape al delante. Todo lo que pasaba a su alrededor era borroso. Lupin podía sentir la respiración cansada de Harry y solo podía rezar para que no fuera demasiado tarde.

Entró en la enfermería y Lupin puso a Harry en la cama más cercana cuidadosamente y conjuró una taza de chocolate caliente mientras Snape buscaba a Madam Promfey. Levantando un poco al muchacho, Lupin lentamente vertió el líquido caliente en la garganta de Harry. – Venga, Harry. – Murmuró Lupin. – Por favor, que estés bien. Por favor, que todavía estés aquí.

Harry soltó un gemido. Vagamente podía sentir calor repartiéndose por todo su cuerpo, casi forzando a que el frío se fuera. Algo cálido estaba siendo vertido en su garganta. Con un esfuerzo extremo, Harry abrió los ojos y vio al profesor Lupin. El hombre parecía muy angustiado¿por qué?

Más líquido caliente fue vertido en su garganta, pero esa vez Harry era consciente y empezó a tragar, la cual cosa hizo sacar a Lupin de sus pensamientos. Rápidamente Lupin puso el chocolate caliente en una mesita y suavemente ayudó al chico a tumbarse cómodamente. Sin decir nada, Lupin rápidamente cubrió a Harry y dejó escapar un suspiro de alivio. - ¿Sabes quién soy, Harry? – Preguntó Lupin con un poco de temor.

Harry asintió débilmente. Sus párpados empezaban a ser demasiado pesados forzando a Harry a dormirse lentamente. Sólo podía esperar que la mujer que había escuchado estuviera a salvo.

- ¡POR MERLIN¿QUÉ ES LO QUE ESTABA HACIENDO ALLÍ FUERA SÓLO? – Rugió la señora Weasley. - ¡SE SUPONE QUE AQUÍ ESTÁ A SALVO!

No era la manera más agradable de despertar. Aún se sentía cansado pero sabía que no debería ignorar a la señora Weasley. Abrió sus ojos y buscó sus gafas, Harry lentamente se sentó y se forzó a despertarse. Las encontró rápidamente en la mesita y se las puso, lo que hizo ver a Harry a un grupo de gente en la puerta. Parecía que todos sus profesores y el señor Weasley estaban desesperadamente intentando calmar a la señora Weasley por alguna razón. ¿Por qué estaba tan enfadada?

- Harry siempre corre por las mañanas, Molly. – Dijo Dumbledore calmadamente aunque el tono amable de siempre no estaba. – Forma parte del entrenamiento del que te hablé. La llegada del Ministerio fue inesperada. Si hubiésemos sabido que traería dementores nunca hubiésemos permitido que Harry saliera del castillo. Te aseguro que Harry está seguro.

Harry palideció instantáneamente. ¿Eso habían sido dementores¿Cómo Sirius Black había aguantado así durante doce años¿Quién podía? El solo hecho de pensar en pasar eso durante largo plazo hacía que a Harry le recorriera un escalofrío por la espina dorsal. Por un breve momento se había lamentado por los prisioneros de Azkaban. Nada en el mundo mágico era tan cruel.

- Harry está bien, Molly. – Dijo el señor Weasley amablemente. – Recuerda que Harry no reacciona bien delante fuertes voces. Por favor, intenta estar calmada.

La señora Weasley hizo un suspiro cansado. – Sólo estoy preocupada por él. – Dijo con voz dudosa. – El pobre chico ha pasado este verano por más de lo que cualquier persona debería aguantar.

Fue entonces que notaron a Harry. – Señor Potter. – Dijo Madam Promfey con alivio mientras se acercaba a la cabecera. – Tumbase ahora mismo. – Harry hizo lo que se le decía y permitió que Madam Promfey lo chequeara. Una mano fría se puso en su frente. Harry miró hacia arriba para ver a la señora Weasley sonriéndole aunque parecía que hubiera estado llorando.

Lentamente, Harry miró a la gente que había alrededor de su cama y dejó escapar un gruñido mientras cerraba los ojos. – Estoy castigado¿no? – Preguntó con voz apagada.

Varias risas ahogadas llenaron al aire. – No has hecho nada malo, Harry. – Dijo Dumbledore amablemente. – Sin embargo, considerando tu reacción a los dementores debo insistir en cambiar tus lugares de entrenamiento. Te pido disculpas por lo que ha pasado esta mañana. Cornelius parece creer que para proteger Hogwarts y a los estudiantes de Sirius Black es necesario que unos cuantos dementores vigilen los alrededores.

- No estamos de acuerdo con él, Harry, pero el ministro ha sido bastante persistente. – Añadió Lupin. – Insiste que es por tu propia seguridad especialmente desde que Sirius Black te secuestró. ¿Recuerdas lo que te conté de los dementores?

Harry asintió lentamente y desvió la mirada de los ojos que parecían que esperaran algo de él. Odiaba esas miradas que cada vez parecían ser más frecuentes. - ¿Cómo se supone que algo que me deja tan hundido puede ayudarme? – Preguntó Harry más para él mismo que para nadie.

El profesor Dumbledore se sentó en los pies de la cama y miró a Harry compasivamente. – Puedo entender tu frustración, Harry. – Dijo. – Temo que debería disculparme por añadirte aún más. Los estudiantes de tercer año en adelante pueden ir al pueblo de Hogsmeade algunos fines de semana del curso mientras tengan el permiso firmado de un pariente o tutor. Debido a tus circunstancias, debo insistir en que no vayas.

Lentamente Harry giró su cabeza y miró fijamente al profesor Dumbledore por un momento antes de apartar la vista otra vez. Una vez más tenía que ser diferente a los demás porque era el-niño-que-vivó. ¿Por qué no podía ser normal aunque fuera por una vez? - ¿Es debido que hay un asesino intentando matarme o debido a que ya no tengo ningún tutor? – Preguntó Harry, con la voz rota.

Nadie contestó durante un rato. Harry podía sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas, pero luchó para que no salieran como había echo durante muchos años. ¿Por qué siempre tenía que perdérselo todo? Entendía que el profesor Dumbledore sólo estaba intentando protegerlo, pero aún así parecía injusto.

- Por mucho que odie admitirlo, Harry, Hogsmeade no es un lugar seguro para ti. – Dijo Dumbledore suavemente. – Ya se ha hecho una búsqueda por allí pero hay un montón de sitios ocultos que podrían haber sido pasados por altos. Los dementores patrullarán junto con varios aurores para asegurar que los estudiantes están seguros, pero Sirius Black sólo se ha centrado en ti. Seguramente intentará cogerte otra vez ahora que ya estás sano.

El tema estaba cerrado y todos lo sabían. Harry tenía que admitir que estaba contento de que el profesor Dumbledore finalmente estaba siendo honesto con él y tenía todas las intenciones de seguir con la petición… por ahora.


Aquí tenéis los reviews. Gracias a todos. Aún no me creo el apoyo que me estáis dando todos. Gracias de verdad.

Laditomi; Bueno, esta vez no he tardado tanto, como ves . Intentaré poner los capis más a menudo. Remus es muy lindo en este fic, me encanta. Sirius ya aparecerá¡ten paciencia! Muchas gracias.

JAIMOL: Hola de nuevo. No, no he dejado la historia… ni la dejaría, me encanta :DD y me apoyáis mucho. Gracias por seguirla, sobretodo si nos vemos en el siguiente capi, ya que hay el libro¡Por fin! Aunque por suerte ya me lo leí ;) ¡Salud!

ross snape; Gracias. Espero que te esté gustando. Pues sí, Harry ya lo sabe. Pero habrá que esperar para ver como se soluciona… jeje. ¡Espero que hasta pronto!

Alejamoto: Hola. Si, ya lo sé, por eso he intentado poner este pronto aún arriesgándome que nadie le haga caso ya que debe estar todo el mundo encerrado en su casa leyendo el libro… Jajaja. Habrá que esperar para saber qué pasará con Sirius…

.Infinitum.Nara.: Hola! Pues sí, yo también adoro a Remus, quien no quisiera un profesor así… jejeje. A ver si se dan cuenta… ¡tendrás que esperar¡Hasta pronto!

Anaelisa: Remus es muy tierno¡sobretodo en este fic! Tienen una relación muy estrecha. He actualizado lo más rápido que he podido . Nos vemos. Gracias

mundi: Hola de nuevo. ¡Muchas gracias por los ánimos! Pues sí, sigo teniendo problemas, así que espero que valoreis que ya haya podido actualizar; me voy espabilando como puedo jeje. ¡Espero que el tuyo tampoco te dé problemas para leer el fic! Estos ordenadores… ;)