Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3 , yo solo la traduzco.
Capítulo 8 -Lunes
... ...
Volví a casa en las nubes, completamente perdida pensando en lo que casi pasa. Aún podía saborear sus magníficos labios, y continuaba obsesionándome con él, estaba rompiendo mi propia regla de dejar atrás a Edward cuando salía del prado. Su presencia intoxicante se escapaba a mi vida real, y yo sólo necesitaba tiempo para pensar en lo que eso significaba.
Cuando llegué a casa, me molesté al ver el coche de mi madre en la calzada, sobre todo porque no tenía la opción de correr hacia la seguridad del prado de Edward después. Salí de mi coche y me acerqué a la puerta dolorosamente lenta. Si Edward no hubiera dicho lo que dijo acerca de darle la oportunidad de explicarse, nunca hubiera tenido la valentía de enfrentarme a ella, pero pude oír su voz en mi mente y eso me dio la fuerza que necesitaba para seguir adelante.
"Bella", dijo mi madre con una sonrisa nerviosa mientras entraba por la puerta. Al menos supo mi nombre en ese momento.
"Hola". Le dije en un pobre intento de cubrir mi falta de entusiasmo.
Mi madre tenía a un hombre con ella, y él me miraba incómodo. "Eh, cariño, me gustaría presentarte a mi esposo Phil". Dijo, a continuación Phil se puso de pie y torpemente extendió su mano hacia mí.
"Hola Bella. Estoy feliz de conocerte por fin, tu madre ha estado esperando mucho tiempo para verte de nuevo". Dijo con voz temblorosa, y cuando no estreché su mano, él la dejó caer.
"Bueno, no es que me hubiera perdido, he estado aquí justo donde ella me dejó todo el tiempo. Y mi nombre es Isabella". Le dije con frialdad e inmadurez.
"Cariño, dijiste la última vez que deseabas que te llamáramos Bella", dijo mi madre confundida.
"Si, bueno, esa fue la última vez. Además, Bella me llaman sólo mi familia y amigos, las personas que significan algo en mi vida. Así que no os corresponde a ninguno de los dos llamarme así". Les dije, como una mocosa malhumorada.
"Bueno, pues te llamaremos como quieras". Me dijo mi madre.
"¿Dónde está mi padre?"
"Él se ha ido al trabajo, pero nos dijo que podíamos esperarte aquí, espero que no te importe".
"Por supuesto que me importa, pero a ti no parece importarte, de lo contrario no estarías aquí con tu esposo el hombre-niño", le dije refiriéndome a la diferencia de edad obvia entre los dos.
"Mira Bella, sé que debes odiarme, y que no hay una excusa en este mundo que valga la pena para justificar lo que hice, pero ahora y por siempre lo sentiré por mi ausencia en tu vida. No estaba lista para ser madre, y estuve metida en las drogas por un tiempo. Me juré a mí misma que una vez que estuviera limpia, me gustaría volver para estar contigo, y lo hice, pero una vez que te vi tan feliz con tu padre y tu pequeño novio, no quería interrumpir tu vida".
"¿Por qué regresas ahora?"
"He querido regresar desde hace mucho tiempo, pero hasta que Phil llegó y me animó a seguir mi sueño, nunca pensé que iba a ser lo suficientemente valiente como para llevarlo a cabo. Te quiero tanto Bella, y no ha habido un día en el que no haya pensado en ti. No tienes idea de cuántas veces en los últimos años he conducido por aquí tratando de convencerme a mí misma que parara... "
"¡Tienes razón, no tengo la menor idea de porque nunca te detuviste, o llamaste, o incluso me escribiste una carta de mierda!". Grité al final.
"Lo siento Bella, pero no puedo recuperar el pasado. Sin embargo, si me dejas, me gustaría empezar de nuevo, tratar de construir algún tipo de relación contigo. Podemos ir tan despacio como necesites, y tal vez algún día, podamos sanar. Mira, no voy a renunciar a ti, Phil y yo hemos comprado una casa en Port Angeles y sólo vamos a esperar hasta que estés lista. Este es un papel que he escrito con toda nuestra información: número de teléfono, dirección, correo electrónico. Por favor, si alguna vez necesitas algo, o simplemente quieres hablar, estoy aquí para ti".
Mi madre se levantó y tiró de su marido. Ella se acercó a mí y me acarició suavemente la mejilla con la mano, murmurando algo sobre lo hermosa que era, antes de salir.
A pesar de que no tenía intención de llamarla alguna vez o ir a su casa, me sentí mejor al saber que ella estaba cerca. Me quedé con ese papel y lo puse en el cajón de mi escritorio.
Pasé el resto del fin de semana pensando en todo lo que pasó el viernes. Desde el impresionante beso y repentina marcha de Edward, hasta la visita de mi madre. No sabía lo que sentía por mi madre, pero no tenía ni idea de qué hacer con Edward tampoco. ¿Debería finalmente confesarle a Jacob todo y confesarle a Edward mis sentimientos? Estaba tan confundida, quería a Edward más que a nada, pero Jacob era mi manto de seguridad, que siempre había estado ahí, él era mi mejor amigo en el mundo y odiaba la idea de hacerle daño.
Hablé con Jake un par de veces durante el fin de semana, pero fui demasiado cobarde, guardé mis sentimientos reprimidos en el interior y cerré la boca.
El lunes fue el comienzo de una nueva semana, y tal vez si hubiera sabido que este sería el día que cambiaría mi vida para siempre, tal vez me hubiera tomado unas vacaciones o algo así.
"Bella, ¿qué pasa? Has estado tan distante últimamente". Dijo Jake durante el almuerzo. Yo había estado preocupada durante todo el día, con la esperanza de ver a Edward en algún momento, pero todavía tenía que verlo y me estaba poniendo muy nerviosa.
"Nada, estoy bien". Mentí patéticamente.
En ese momento, hubo todo tipo de jaleo exterior y todo el mundo en la cafetería empezó a correr a ver qué estaba pasando. Jake y yo nos miramos confundidos.
"¡PELEA!". Gritaron algunos descerebrados. A los figuras de aquí les encantaba ver una pelea, aunque se frenaran por lo general por los maestros antes de haber demasiada sangre. Jake y yo éramos más maduros que esos que corrían como ovejas para ver todas las peleas, pero esto era diferente por alguna razón.
"Jake, es Jared". Seth llegó corriendo detrás de nosotros. Seth era un estudiante de segundo año en el equipo de fútbol americano, y absolutamente idolatraba a Jacob y a los otros en el equipo universitario. Eran todos como una manada de lobos que se unían, y siempre había uno al lado del otro. Así que Jake se levantó y salió corriendo para ver si podía ayudar a su amigo, y yo le seguí de cerca.
En el momento en el que llegamos allí, la pelea fue detenida, pero no del todo terminada. Sam, que era el capitán del equipo de fútbol, tenía sus brazos alrededor de Jared deteniéndolo, y para mi horror, Emmet Cullen tenía sus brazos deteniendo a Edward.
"¡Hijo de puta, te voy a matar!". Jared gritó enfadado.
"Vamos princesa, te estoy esperando". Edward le incitó.
"No te atrevas a intentar detenerme". Jared hervía.
"¿Por qué negar algo como eso? Hey, tal vez si tu satisfaceras sus necesidades un poco más, no habría venido a mí". Dijo Edward con una sonrisa arrogante.
"¡Que te jodan!". Jared gritó y trató de liberarse de las garras de Sam.
"No gracias, no eres mi tipo". Edward respondió en el tono más idiota que había oído nunca.
Tanto Edward como Jared se habían golpeado la cara desde que había estallado la lucha entre ellos, antes que los demás saltaran a separarlos. Entendí completamente lo que había pasado, Edward se había enrollado con Kim, la novia de Jared, y de alguna manera se había enterado de ello.
Yo estaba con Jake, y Edward no me pertenecía, de hecho, yo ni siquiera le gustaba a Edward en absoluto, pero en ese momento, estaba completamente devastada. Sabía que él estaba mal todo el tiempo, pero yo siempre me apartaba de él y me decía que estaba con Jake de todos modos. Pero todo cambió cuando nos besamos, y creo que sólo esperaba que esto cambiara a Edward, pero estaba equivocada.
"¡Vale, a clase!". Un profesor entró en escena, y obligó a todos a seguir su camino. El maestro no presenció la lucha real, por lo que no se molestó en meter a nadie en problemas, pero él quería que todos se dispersasen de todos modos. Edward me miró, era probablemente una de las pocas veces que lo hacía en la escuela, y sonrió cruelmente, como si estuviera orgulloso de su acto repugnante que provocó la pelea. Aparté la vista inmediatamente, y empecé a caminar.
"Bella, ¿dónde vas tan rápido?". Jacob corrió detrás de mí.
"No quiero llegar tarde". Le dije rápidamente antes de entrar en el baño de las chicas. Necesitaba un minuto para estar sola, para limpiar las lágrimas que estaba luchando muy duramente para mantener dentro. Esto era una estupidez, Edward y yo no éramos el uno para el otro, y sin embargo se había convertido en todo para mí. Lo odiaba tanto, pero al mismo tiempo estaba completamente enamorada de él, y eso me molestaba aún más.
Finalmente conseguí serenarme, pero ya estaba llegando tarde, así que prácticamente salí corriendo del cuarto de baño.
"¿Bella? ¿Estás bien?". Debería haber sabido que Jake estaría esperándome, porque era precisamente ese tipo de persona, el tipo bueno, que siempre hacia las cosas bien y siempre estaba ahí cuando necesitaba un hombro para apoyarme, era absolutamente perfecto. Pero yo no necesitaba su hombro en ese momento, y no tenía necesidad de su perfección, todo lo que necesitaba era ese hermoso desastre que sabía que estaba mal para mí.
"Estoy bien, te veré más tarde". Le dije a Jake y me alejé de allí lo más rápido posible. Fui a mi coche sabiendo que no podía soportar estar en la escuela en ese momento y cuando me subí a la camioneta, vi a Edward en dirección a su propio coche. Nos miramos a los ojos un rato, y yo quería estar con él en ese momento, pero tenía que alejarme más de él, así que me fui.
Era lunes, así que no esperaba encontrarme a mí misma conduciendo hasta el prado, pero ahí era donde terminé de todos modos. Era mi lugar de refugio, y lo necesitaba más que nunca, y necesitaba a mi Edward, el que sólo vivía en ese lugar mágico.
Llegué más rápido de lo que jamás había llegado antes, pero el vacío del lugar me hizo sentir más sola.
"Bella", le oí decir detrás de mí, y no pude evitar la sonrisa en las esquinas de mi boca, o los latidos extras que mi corazón tenía como respuesta al sonido de su voz. Me volví hacia él, y todo se vino abajo. No era la perfección gloriosa de Edward que yo estaba acostumbrada a ver aquí, estaba roto y magullado y por mucho que lo intentaba, no podía distinguir entre el Edward que yo odiaba y el que me pertenecía en cuerpo y alma.
Me miró con una mirada de disculpa en su rostro, pero algo en mí se quebró por completo y no pude contenerme más. Corrí hacia él y no le di la oportunidad de dar marcha atrás o decir una palabra más, antes de que yo pusieras mis labios en los de él. No tenía idea de lo que estaba haciendo, estaba enfadada con él, así que ¿por qué le besaba desesperadamente? Él me devolvió el beso, y abrí los ojos brevemente y vi que había dolor en su rostro, como si al tener sus labios sobre los míos le hiciera daño físicamente, y de alguna manera sabía que no tenía nada que ver con sus lesiones.
No podía dejar de besar, y empecé a desabrocharle la camisa, lo necesitaba unido a mí, dentro de mí, y no podía esperar más.
"Bella", susurró, "por favor para". Rogó en voz baja con dolor en su voz, cuando me estaba cogiendo la mano que estaba tratando de desabrochar sus pantalones.
Una lágrima cayó por mi mejilla cuando se negó otra vez. Sentía como un agujero en mi pecho y me dolía al respirar. "¿Por qué? ¿Por qué no? Te quiero. ¿Por favor?" Ni siquiera me importaba que estuviera desesperadamente rogándole que me echara un polvo, sólo lo necesitaba tanto que nada más importaba.
"No, Bella". Él se apartó, y se volvió de espaldas a mí.
"¿Por qué? Te has acostado con casi todas las chicas en la escuela, ¿por qué no tener relaciones sexuales conmigo, soy realmente tan repulsiva para ti?". Comencé a gritar por mi frustración, pero todavía no estaba segura de querer oír su respuesta.
"¡Porque odio el sexo!". Me gritó de nuevo mientras se daba la vuelta para mirarme de nuevo. "Odio todo lo relacionado con él, odio la forma en la que se siente, odio a la chicas con las que me enrollo, odio todo". Dijo en un apuro.
Me quedé de piedra y en silencio por un momento, no muy segura de lo que él me estaba diciendo.
"¿Por qué lo haces entonces?". Pregunté en voz baja y confusa.
"Porque me odio a mí mismo". Dijo con fiereza.
Me quedé mirándolo, sin palabras, ya no sabía ni qué pensar. Él respiró hondo y fue a sentarse, así que le seguí.
"Cuando yo tenía como nueve o diez años, me fui a vivir con esa pareja de los suburbios", la voz de Edward se apagaba, estaba sin vida, no me miraba y yo sentía que estaba a un millón de kilómetros de distancia, con su infancia en la memoria.
"Tenían una buena casa y cosas buenas, trabajos respetables, eran miembros respetados de su comunidad y su iglesia. Eran realmente grandes en lo que era correcto e incorrecto, y castigaban a los culpables. En la superficie, se parecían mucho a los Cullen, pero no tenían un grupo de niños, yo era el único. Pero detrás de las puertas cerradas... eran diferentes. Todo comenzó muy bien, de hecho, pensé que era el mejor lugar en el mundo donde podría estar. Él me llevaba a los partidos de fútbol local, y los utilizaba para hablar de cosas que haríamos juntos en los próximos años. Él decía, "cuando tengas doce vamos a ir a un viaje a Europa", o "cuando llegues a la escuela secundaria, serás el quarterback y yo el entrenador". Realmente creía que era como las familias reales eran, y por primera vez, sentí como si tuviera un padre.
Pero después de un par de meses, las cosas cambiaron. Cuando vivía con mi madre, la comida nunca era suficiente y yo siempre tenía hambre, así que cuando fui a esa casa y tenían tanta comida alrededor, me volví codicioso. Yo comía mucho, a veces a escondidas en la cocina en medio de la noche, supongo que pensaba que la comida se acabaría, como lo hizo cuando estaba con mi madre, y quería comer tanto como fuera posible antes de que sucediera eso.
Tenían una cama en la habitación en la que dormía, pero estaba tan acostumbrado a dormir en un sofá, que me salía de la cama por las noches y dormía en la sala de estar, lo que realmente les molestaba. Entre acaparar los alimentos y dormir en el sofá, empezaron a enfadarse conmigo todo el tiempo, y comenzó poco después eso".
No estaba segura de a qué se refería cuando dijo "eso", o por qué quería contarme esa historia, en primer lugar, pero no quería interrumpirle cuando finalmente se había abierto a mí.
"El hombre había estado bebiendo, y cuando se enteró que me había comido sus galletas favoritas, estaba tan furioso que me arrastró escaleras arriba por mi pelo y me dio patadas durante un rato. Pero eso no fue nunca tan grave para mí, porque el novio de mi madre solía tirarme siempre mierda a mí y me pegaba cuando él estaba loco, así que yo sólo estaba para eso, pensaba que todos los niños se verían afectados por lo mismo. De hecho, estaba confundido en cuanto a por qué no ocurrió antes.
Después de que él me golpeara y me diera una patada... me dijo que yo era un niño terrible, que merecía un castigo peor, así que... me quitó la ropa y...".Edward se quedó en silencio por un momento, al no ser capaz de terminar, pero no tenía que hacerlo, yo lo entendía y nunca había estado tan disgustad, enfadada, con el corazón roto, y con tantas nauseas en toda mi vida. Finalmente, después de unos momentos, continuó con su historia.
"Me dolió lo inimaginable, y lloraba muy fuerte, pero lo peor vino después. Tenía tanto miedo todo el tiempo que me negaba a comer, o incluso a hablar a menos que me hicieran una pregunta directa. Se convirtió en su manera de castigarme, pero no era sólo él, hizo a su mujer participe, era el infierno, incluso hicieron a algunos de sus amigos vinieran a "pasar el rato" conmigo. Y cada vez que pasaba, me decían que era porque yo era un niño malo y que era mi culpa que ellos hicieran eso. Nunca se lo dije a nadie porque pensaba que era normal y si no me hubiera portado tan mal, entonces no habría sucedido.
Después de un tiempo, me enviaron de nuevo al orfanato, y nunca me dijeron por qué. Tal vez alguien comenzó a sospechar, o tal vez simplemente se aburrieron de mí, nunca lo sabré, pero estaba feliz de salir de allí. Pasé por diferentes lugares, un tipo me utilizaba para encerrarme en el armario durante varios días, pero hasta eso era mejor que verse obligados a hacer lo que me hacían.
Al final me metieron en la casa de los jóvenes, donde estaba encerrado, era más como una prisión, y los guardias nos trataron como si también fuera eso. Los enfermos y repugnantes guardias nos castigaban bajándonos los pantalones a los tobillos, y una vez más nos decían que nos lo merecíamos. Un par de los otros muchachos decidieron escapar y salir corriendo y me preguntaron si yo quería ir, así que después de un tiempo, finalmente encontré una manera, y nunca miré hacia atrás.
Vivimos en la calle por un tiempo pero luego uno de ellos decidió robar un coche, así que me fui con ellos. Terminamos aquí en Forks después de que nuestro coche se estrellara contra el coche de policía que estaba tratando de ayudarnos. Cuando Carlisle me llevó a vivir con ellos, yo le odiaba, odiaba a todos. No quería jugar a las casitas y pretender que todo estaba bien en el mundo, cuando sabía exactamente qué clase de monstruos había allí. No tenía absolutamente ninguna confianza dentro de mí para dar, y aunque sabía que no eran los demonios del mal de mi pasado, simplemente no podía dejar el miedo que tenía de ellos. Así que me encerré y encerré, con la esperanza de que ellos me cogieran y me enviaran lejos, pero cuanto más me encerraba en mi mismo, más querían sacarme de ahí.
Cuando fui por primera vez a la escuela aquí, me teñí el pelo negro y vestía de negro con la esperanza de que la gente me dejara en paz, pero no lo hicieron. Siempre estaba siendo molestado y empujado, por lo que me di cuenta de que el aspecto gótico llamaba la atención demasiado. El verano pasado decidí afeitarme la cabeza y dejar que volviera a crecer con mi color normal, Alice me ayudó a conseguir algo de ropa normal, y traté de mezclarlo, pero todo lo que hice fue hacerlo peor.
Las chicas ya no paraban de acosarme y trataban de que me liara con ellas, y eso era lo último que quería hacer. Pero seguí haciéndolo en mi casa y en la escuela, y después de saber por parte de mis profesores lo inútil que era, me odié a mí mismo lo suficiente como para dejar que las chicas me castigaran de la peor manera que conocía. Cada vez, metía la pata por alguna razón, me gustaría ir a buscar a una chica y joderla como castigo".
Se quedó en silencio por unos momentos, y yo no tenía ni idea de qué decir. Odiaba todo lo negativo que había pensado de él, y odiaba mis palabras aún más negativas. Él estaba mucho más roto de lo que nunca imaginé, y su vida era más dolorosa y horrible de lo que jamás podría haber soñado en mis peores pesadillas. Pero el hecho de que me estuviera diciendo todo esto, demostró que al menos confiaba en mí y quería que lo supiera.
"Mira, no quiero que sientas pena por mí, no es por eso por lo que te lo he dicho, sólo necesito que entiendas por qué me apartó de ti. Para mí, el sexo no se trata de expresar el amor o incluso sentirse bien. Lo odio más que a nada, me duele... y no quiero hacerte daño". Él dijo en voz baja, finalmente me miraba.
"Se supone que no duele". Le dije mientras las lágrimas seguían fluyendo por mis mejillas. Yo no quería tener ese tipo de dolor, quería arreglarlo y hacerle creer en el amor. "Se supone que se trata de dos personas que se aman y no pueden acercarse lo suficiente a la otra".
"Siempre duele, y yo no creo en el amor". Dijo como si estuviera tratando de convencerse a sí mismo tanto como a mí, a continuación, su tono cambió. "Pero aquí, cuando estoy contigo... nada me duele. Yo nunca he querido estar con nadie antes, pero... te veo y sigo pensando en lo que se sentiría al estar dentro de ti, y entonces me odio a mi mismo aún más por pensar así".
"Nunca te odiaría por pensar eso". Le dije, y llegué a él con la esperanza de tratar de consolarlo, pero él se apartó.
Negó con la cabeza. "Eres demasiado buena para mí Bella, ¿no puedes ver eso? Te mereces mucho más que un perdedor que nunca irá a ninguna parte en la vida". Parecía completamente frustrado pero aún lo quería.
"La única persona que podría hacer que fueras un perdedor, serias tu mismo, Edward. No tienes que actuar así, no tienes que destruir el resto de tu vida". Me deslicé de nuevo hacia él, envolvió mis brazos alrededor de sus hombros y hundí mi cara en su cuello.
"No quiero hacerte daño, Bella". Me dijo otra vez en voz baja. "No siempre puedo tener el control contigo, no podría vivir conmigo mismo si te hiciera daño".
"La única manera en la que podrías hacerme daño, seria marchándote. A veces, cuando estamos aquí, me siento como que no somos reales, y vamos a desaparecer".
"Yo no soy real, aquí nada es real. Lo que es real es oscuro y doloroso, todo lo que está aquí es la luz. Tú trajiste la luz". Susurró.
Nos mirábamos el uno al otro mientras yo lloraba sin control como un bebé. Había vivido tanto dolor, dolor que deseaba poder quitárselo a él, pero realmente no sabía cómo. Él no lloraba, estaba frío como una piedra, pero en mis brazos, podía sentir su calor.
"¿Qué quieres de mí Edward? ¿Dime cómo hacer esto mejor para ti?". Le pregunté con desesperación.
Se quedó en silencio por un momento, y respiró hondo antes de contestarme. "Te necesito Bella, necesito que estés aquí para mí, porque sé que voy a ahogarme sin ti. No escuches toda esa mierda que dicen en la escuela, no estoy diciendo que no sea verdad, pero... no soy yo".
"No tienes que ser diferente en la escuela, puede ser como ahora, y podemos estar juntos". Le dijo esperanzada.
"No, nosotros no podemos. Bella, no voy a permitir que pierdas tu vida por mí, no voy a permitir que la gente te asocie conmigo, porque sólo voy a hacerte la vida una mierda. Si queremos estar juntos, entonces no podemos dejar que salga de aquí".
"No me importa lo que la gente piense de mí". Le dije con confianza.
"Pero a mí sí me importa lo que piensen de ti. Si quieres estar aquí conmigo, entonces así es como tiene que ser, o esto terminará ahora mismo".
Empecé a respirar fuerte por la idea de no poder estar cerca de él nunca más, la idea me asustó a muerte. Yo era totalmente dependiente de él, y sabía que nunca sería capaz volver a la vida normal de nuevo si no podía estar con él al final de la semana.
"Vale". Le dije en voz baja. Me gustaría saber lo que él estaría dispuesto a dar, aunque no habría nada que yo no hiciera por él.
"Oye, ¿quieres ir a nadar de nuevo?". Me preguntó de repente.
"Sí". Le dije de forma automática.
Me desnudé esta vez sin pedirle que se alejara, y él se quitó la ropa al mismo tiempo, los dos mantuvimos nuestros ojos en el otro. Toda la modestia que sentía antes con él estaba completamente arrasada, y no podía estar más cómoda en un acto íntimo como era desnudarme.
Los dos entramos y nos miramos fijamente el uno al otro. "Bella, ¿te puedo besar?", preguntó de forma inesperada.
Había perdido mi voz en algún momento entre que me quitaba la ropa y miraba su perfección, así que asentí con la cabeza y me acerqué a él, poniendo mis labios en los suyos. Nuestras bocas se movían desesperadamente juntas, casi como si estuviéramos tratando de fijarlas permanentemente, para que nunca se separaran. Mis manos estaban enredadas en su pelo, y sus manos se movían por mi cuerpo, hasta que rozó mi centro.
"Bella, quiero estar dentro de ti". Dijo en voz baja mientras sus labios se perdían en mi cuello. Ya estábamos mojados, así que no podía sentir esa sensación, pero el calor en mi centro era tan abrumador, que no había manera de que pudiera resistirme.
"Por favor". Era todo lo que pude decir. Él me empujó contra una roca, y me levantó las piernas en alto para que las envolviera alrededor de su cintura, y las cerrara ahí. Todo el rato su boca y su perfecta lengua, trazaban un camino por mi cuello y por mis hombros, hasta que incliné la cabeza hacia atrás exponiendo mi pecho. No necesité que me sostuviera más, entre la flotabilidad del agua y mis piernas envueltas alrededor de su cuerpo perfecto, fue capaz de utilizar sus manos para acariciar mis pechos. El calor estaba construyéndose dentro de mí, y yo sentía que iba a explotar si no lo sentía dentro de mí ya.
"Dime que pare si te duele". Me dijo en voz baja al oído.
Gemí de alguna manera cuando sus dedos encontraron su camino dentro de mí con delicadeza, se sentía tan bien, quería algo más dentro de mí, y yo estaba empezando a impacientarme. Empecé sin control a mover mis caderas contra sus dedos y antes de que pudiera ir más lejos, los sacó de mí. Me dolía por haber hecho eso y antes de que me diera cuenta, finalmente cumplió con mis necesidades.
Se metió suavemente en mí y me apreté a él cuando rompió mi barrera. El dolor no era nada en comparación con ese mundo surrealista donde él estaba dentro de mí, después de pensar en él tanto tiempo. Mis uñas pasaban por su espalda cuando comenzó su ritmo de empuje, y él me gruñó como respuesta.
A pesar de que no había espacio entre nuestros cuerpos, y estaba muy dentro de mí, no podía acercarme a él. Podía sentir cómo se tensaba cada centímetro de mi cuerpo, y luego una explosión final, como una descarga eléctrica, antes de que un palpitante zumbido de entumecimiento se apoderara de mí.
"¿Estás bien?". Me preguntó en voz baja mientras nos abrazábamos y recuperábamos la respiración. Miré sus ojos intensos, y luego descansé la frente de él.
"Mejor que nunca", le dije con confianza, sin lugar a dudas en mi alma.
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