AN: Bueno… aquí tenéis el siguiente capítulo. Es bastante largo, así que no os quejareis.

Capítulo 7

Reunión de amigos.

A partir de ese día todo pareció cambiar en Hogwarts. Todos los entrenadores de Harry intentaron poner un poco de diversión en las clases. Sus intenciones eran buenas pero Harry podía darse cuenta que sólo lo hacían para intentar compensar la mala noticia que el profesor Dumbledore le había dado. Realmente, Harry había tenido un bajón durante un par de días pero su obsesión con Sirius Black no permitía que sus pensamientos se quedaran con la decepción durante mucho tiempo.

Después de ser dado de alta en la enfermería, Harry se quedó en el cuarto de invitados de Dumbledore durante un par de días. Aparentemente el profesor Lupin se había puesto enfermo, pero cuando Harry había intentado saber más, todo lo que se le decía era que "no es nada importante". Durante ese tiempo el profesor Dumbledore había intentado muchas veces que Harry se abriera y hablara sobre todo ese lío, pero Harry sólo decía que se encontraba bien y que necesitaba volver a los estudios.

Después de saber que no había habido ninguna mujer, Harry empezó a preguntarse porqué había oído esos gritos. Según el profesor Lupin los dementores forzaban a la gente a revivir los peores momentos, pero Harry no podía recordar haber oído nunca una mujer gritar de esa manera. Asustado de estar perdiendo la cabeza, Harry no presionó más el tema, esperando que sólo fuera un hecho puntual.

Harry estuvo bajo protección en la casa-eh-castillo durante el resto del verano. Sus cosas para el año escolar le habían sido entregadas por lechuza, Madam Malkin vino para medir los trajes de Harry, y sus corridas antes agradables eran ahora temibles laberintos a través de los pasillos del castillo. Era sorprendendente como algo tan simple como no poder estar al aire libre podía cambiar la mentalidad de uno. En algunas ocasiones los profesores habían descubierto a Harry sentado en alguna ventana del castillo únicamente mirando el paisaje con una mirada de deseo en su cara. Rompía el corazón de todos (Snape era la excepción) ver a Harry tan solitario y sólo podían esperar a que todo estuviera bien una vez los estudiantes volvieran.

Como Harry se había apuntado a Cuidado de Criaturas Mágicas que se hacía al aire libre, se habían tomado medidas para mantener las clases lejos del Bosque Prohibido. Esto no le había sentado bien a Hagrid, que había ascendido recientemente al estado de profesor, ya que había planeado introducir algunas criaturas que se sentían incómodas de abandonar el bosque. El pensamiento de arruinar las clases de Hagrid hacía que Harry se sintiera terriblemente culpable lo que no ayudaba a su estado de ánimo. Se estaba empezando a sentir como una carga a pesar de lo que todos le dijeran.

Cuando llegó el día uno se septiembre, Harry estaba tan impaciente de sentir el aire fresco que coger el Expreso de Hogwarts le parecían unas vacaciones. Para conseguir mantener la fachada de que todo iba bien con los Dursleys, Harry necesitaba llegar a Hogwarts con todos los demás. Sin embargo, eso no impidió al profesor Dumbledore insistir en que al menos dos adultos fueran en el tren por protección. El profesor Lupin debía montar al final del tren mientras el profesor Flitwick debía ir en el compartimiento de profesores

Llegaron una hora antes de que saliera el tren con un método muy extraño de viajar llamado translador. A Harry no le gustó esa forma de viajar pero era la más rápida y la más discreta. Habían dejado todas sus pertenencias en Hogwarts excepto el libro de hechizos defensivos que estaba leyendo. Con todo el tiempo que quedaba, Harry se empezó a preguntar que pasaría cuando viera a Ron y Hermione. Había permanecido en contacto con ellos pero sus cartas no decían prácticamente nada. No les había dicho nada sobre su secuestro, dando la excusa de "Os lo contaré cuando os vea". Harry también les había escondido todo lo que había estado haciendo y sabía que probablemente al final lo pagaría.

Aunque no había crecido mucho, lo había conseguido un poco gracias a las comidas decentes que le habían dado. Su entrenamiento era evidente debido a los músculos definidos que se le veían sin ropa, aunque, por supuesto, Harry no permitiría que eso pasara. Vestido con su traje, la compostura nueva de Harry fue bien escondida, aunque cualquiera podía ver que había ganado un poco de peso.

Otro cambio fueron sus gafas. La profesora McGonagall se pasó casi una semana ayudando a Harry a aprender a transfigurar objetos en unas gafas en caso de que las suyas se perdieran o se rompieran hasta tal punto que no se pudieran reparar. Una parte de esas lecciones implicaban cambiar el aspecto de las gafas (esa era la parte divertida según la profesora de transfiguración). Harry ahora llevaba unas gafas de alambre enmarcado que complementaban mejor su cara; al menos eso era lo que la profesora McGonagall le había dicho.

Mirando fijamente por la ventana a la plataforma aún vacía, Harry se empezó a preguntar si esto había sido una buena idea. Sí, echaba de menos a sus amigos más que a cualquier otra cosa pero, ¿estaba preparado para ser completamente honesto con ellos? No, definitivamente no. Esto no se trataba de su entrenamiento. Harry sabía que no podía contárselo porque seguramente se pondrían celosos. Eso y además Dumbledore te dijo que no lo hicieras.

Harry no tenía ninguna intención de anunciar al mundo lo que había pasado en Privet Drive ese verano pero, ¿realmente podía ocultarlo de Ron y Hermione? ¿Qué pasaría si notaran la confianza que tenía Harry con la mayoría del cuerpo docente? A parte del profesor Snape, todo el cuerpo docente se había acercado a Harry. Además eran extremadamente sobre protectores. Parecía que en cuestión de semanas Harry había pasado de no tener parientes a tener una versión extraña de una familia. El profesor Lupin actuaba como un padre, Madam Hooch y la profesora Sprout actuaban como unas divertidas tías, el profesor Flitwick parecía el tío divertido, Hagrid por supuesto hacía del protector hermano mayor, la profesora McGonagall actuaba como una estricta abuela y el profesor Dumbledore era el paciente y comprensivo abuelo. La señora Weasley ya había tomado la posición de madre dominante.

Era lo suficiente para conseguir que la cabeza de cualquier persona explotara.

- ¿Harry? – Preguntó Lupin curioso. - ¿Pasa algo?

Saliendo de sus pensamientos, Harry miró rápidamente al profesor Lupin y sacudió su cabeza. No confiaba en que pudiera hablar en ese momento. ¿Qué podría decir? Estoy bien. Solo estoy preocupado de lo que mis mejores amigos puedan pensar cuando sepan que dejé que mi tío me golpeara y que el hombre que traicionó a mis padres me sacó de mi casa. Nada fuera de lo normal.

- Estoy seguro de que tus amigos sólo están preocupados por ti, Harry. – Dijo Lupin amablemente. – No tienes que contarles nada si no estás preparado. Si son amigos de verdad respetarán tu decisión.

Harry bajó su mirada. – Pero, ¿qué pasa si descubren lo de los Dursleys? – Preguntó Harry suavemente. – Sé que no estoy preparado para contárselo pero no conoces a Ron y a Hermione. Si creen que estoy escondiendo algo no pararán hasta que descubran qué es. ¿Qué pasará si tengo otro flashback?

Lupin frunció el ceño. Aparentemente Harry no había progresado tanto como habían pensado. – No has tenido ninguno durante las dos últimas semanas, Harry. – Dijo Lupin. – Ya hablamos de esto. Sabes que si pasa cualquier cosa o si necesitas hablar mi despacho está siempre abierto. El profesor Dumbledore y la profesora McGonagall te han dicho lo mismo. Que empiece el curso no significa que te vayamos a dar la espalda.

Harry se encogió de hombros. Sabía que estaba siendo infantil pero no podía evitarlo. – Lo sé. – Dijo suavemente. – Lo siento…

- No tienes que disculparte por nada. – Interrumpió Lupin. – Has tenido un verano difícil y solitario. Puede que tardes un poco en adaptarte al ruido que hay en un castillo lleno de gente. – Notando que Harry aún estaba extremadamente nervioso, Lupin decidió cambiar de tema. - ¿Te gustaría oír cómo tu padre consiguió proponer matrimonio a tu madre?

Harry miró al profesor Lupin y cabeceó, su miedo inmediatamente olvidado. Lupin ya había contado a Harry varias historias sobre los días de estudiante de los Merodeadores. Siempre parecía tener un efecto tranquilizador mejor que el que podía dar cualquier poción. Relajándose, Harry escuchó la historia que le contaba Lupin. Hasta podía representarla en su mente. Le gustaban esas historias sobre sus padres. Era como si sus padres ahora fueran gente real.

La gente empezó a llegar al andén, pero Harry estaba demasiado metido en la historia que le contaba el profesor Lupin como para notarlo o preocuparse. De hecho, no fue hasta que se abrió la puerta del compartimiento que Harry se dio cuenta del tiempo que había pasado. Tanto Harry como Lupin se giraron para ver en la puerta a un chico alto, de pelo rojo y a una chica de pelo ondulado con un extraño gato naranja en sus brazos. Hubo un silencio incómodo mientras las dos adolescentes miraron a Harry con asombro.

Finalmente, la chica se movió primero, dejó al gato en el suelo y corrió hacia Harry para abrazarlo tan fuerte como podía. - ¡Estábamos tan preocupados! - Exclamó. – Sé que dijiste que estabas bien pero no podíamos creerlo. ¿Cómo podías estar bien después de que te secuestrara alguien como Sirius Black? Tanto Ron como yo intentamos convencer a Dumbledore de que nos dejara visitarte pero no nos dejó. ¡No nos dijo nada excepto que estabas a salvo!

Harry miró a Lupin, quien intentaba desesperadamente no reír. – Ehh… ¿Hermione? – Preguntó Harry incómodo. – Estoy bien, de verdad. Pero te agradecería que me dejaras respirar.

Inmediatamente Hermione soltó a Harry y se sentó a su lado. Fue entonces cuando finalmente se dio cuenta de que había alguien más en el compartimiento. Miró insegura a la cara no familiar. – Oh, discúlpeme. – Dijo educadamente. - ¿Es usted amigo de Harry? Soy Hermione Granger y él… - Señaló a Ron. – es Ronald Weasley.

Lupin arqueó su cabeza levemente y sonrió. – Encantado de conoceros. – Dijo amablemente. – Soy Remus Lupin, el nuevo profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras. Harry y yo justo estábamos hablando de la interesante educación que habéis tenido en esta área en los últimos años. Uno muerto y el otro sin memoria. No es exactamente lo que llamaría un expediente positivo.

Ron entró y se sentó delante de Hermione. – Eh… bueno, la gente dice que la plaza está embrujada. – Dijo sonando un poco nervioso. – Usted no lleva a Quien-tu-sabes en la cocorota ni se dedica a apoderarse de los logros de los demás, ¿no?

- ¡Ron! – Gritó Hermione. - ¡No seas maleducado! ¡Es un profesor!

La puerta se abrió otra vez revelando una chica pelirroja que abrió sus ojos de par en par al ver a Harry. Ginny Weasley, la hermana de Ron y la más pequeña de los hijos de los Weasleys, se ruborizó y desvió la mirada de inmediato. – Me alegro que estés bien, Harry. – Dijo tímidamente. – Todos hemos estado preocupados por ti.

Dos cabezas pelirrojas idénticas entraron. Harry podía oír a Hermione y a Ron gemir en señal de protesta. Fred y George Weasley, extraordinarios bromistas, habían llegado y planeaban hacer que se notara su presencia. - ¡Ei, Harry! – Dijo un animado Fred. - ¿Cómo has estado?

- Te hemos echado de menos este verano. – Añadió George.

- Sí, podríamos haber utilizado a otro más como conejillo de indias. – Dijo Fred con una sonrisa malévola. – Atormentar al pequeño Ronniekins perdió su gracia al cabo de un tiempo y hacerlo con Ginny hubiese sido pasarse de la ralla.

- Verdad, mi querido Forge, - Dijo George. – Además, siempre podemos contar con Harry para que nos haga la vida interesante.

- Estoy de acuerdo, Gred. – Dijo Fred.

Hermione rodó los ojos y dejó escapar un suspiro de frustración, la cara de Ron estaba roja de vergüenza, la Ginny y el profesor Lupin estaban intentando con todas sus fuerzas no reír, y Harry simplemente asimilarlo. Confía en los gemelos Weasley para que actúen con normalidad. - ¿Es esto una conversación privada o puede participar todo el mundo? – Preguntó Harry con una sonrisa.

Fred y George parecían asombrados. – Harry, como honorario miembro de la familia Weasley, - Empezó Fred. – tendrías que saber a estas alturas que…

- … no hay tal privacidad. – Añadió George. – Hermano, hemos oído que has sido movido a un lugar más seguro después del incidente. Por favor, oh, dulce Harry, dinos que como mínimo ha habido una parte de gamberrismo por tu parte.

- ¿Es esta una conversación que quiera presenciar? – Preguntó curioso el profesor Lupin aunque era obvio que estaba disfrutando de las bromas que hacían los gemelos. – Que Merlin me perdone si oigo un plan para gastar una broma en el colegio de los legendarios gemelos Weasley.

Fred y George sonrieron orgullosos. - ¿Has oído eso? – Preguntó Fred. - ¡Legendarios! Y mamá creía que nunca llegaríamos a nada. ¡JA!

- En verdad, mi querido hermano, fue el Perfecto Percy quien dijo eso. – Corrigió George sacudiendo su cabeza lentamente. – La vergüenza de que nuestro hermano mayor sea Head Boy es algo que nunca olvidaremos.

- Estoy de acuerdo. – Añadió Fred. Parecía muy metido en sus pensamientos un segundo antes de que girara la cabeza hacia George con una mirada impaciente en su cara. – Quizás deberíamos empezar por desinflar su grande cabeza.

- ¡Una idea excelente! – Exclamó George. – Bueno, adiós queridos hermanos nuestros, hermanos honorarios y querido profesor. Tenemos un montón de trabajo que hacer. Podemos tardar meses en hacer el suficiente daño como para traer a Percy de vuelta a este lugar que los humanos llamamos Tierra.

- Verdad, verdad. – Dijo Fred y entonces salieron los dos de compartimiento.

Una vez la puerta del compartimiento se cerró, Harry miró a Hermione, quien estaba acariciando a su gato naranja que había estado sujetando antes. Desesperado por empezar una conversación que no fuera centrada en él, Harry se decidió por empezar con lo más obvio. - Qué Hermione, ¿tienes un animal doméstico nuevo? – Preguntó Harry.

Hermione asintió. – Un regalo de cumpleaños de mis padres. – Dijo feliz. – Iba a coger una lechuza, pero cuando vi a Crookshanks no pude decir que no. Es magnífico, ¿no?

Harry miró a Ron con una ceja levantada. En su opinión el gato era de todo menos magnífico. Su piel era gruesa y mullida y su cara parecía extraña; con un poco de expresión gruñona y extrañamente aplastada. Harry se preguntó si había estampado su cara contra una pared de ladrillos. Aún así el animal parecía estar contento y ronroneaba mientras Hermione lo acariciaba.

- Es un maldito monstruo, eso es lo que es. – Dijo Ron enfadado. – ¡Mantén a este… esta… cosa lejos de Scabbers!

Hubo un fuerte silbato que distrajo a todos. Harry miró por la ventana mientras el tren se empezó a mover. Miró un momento al profesor Lupin y seguidamente volvió a mirar por la ventana. Realmente no estaba deseando volver a volver a todas esas restricciones que el profesor Dumbledore le había puesto. Realmente no deseaba volver a un castillo que estaba vigilado por dementores.

- Así pues, profesor, - Dijo Hermione rompiendo el silencio. – si no le importa que pregunte, ¿porqué está usted en el tren? Quiero decir, nunca ha venido un profesor con nosotros antes, y tengo curiosidad… - Finalmente se dio cuenta de que todos la estaban mirando. – Ya me callo.

El profesor Lupin miró a Harry, quien se encogió, antes de volver a dirigir su mirada a Hermione. – Debido a acontecimientos recientes, el profesor Dumbledore quería que un par de profesores estuvieran en el tren por precaución. – Dijo casualmente. – Estoy seguro de que estáis enterados de que no han cogido a Sirius Black. Aunque es inverosímil que suba al tren, es mejor prevenir que curar.

Harry dejó escapar un suspiro. – En otras palabras, el profesor Lupin es mi guardia hasta que lleguemos a Hogwarts. – Resumió, notando que resurgía su enfado. – No se me permite hacer nada este año, incluido ir a Hogsmeade.

Ron y Hermione miraron fijamente a Harry asombrados. – ¡P… pero seguro que Sirius Black nunca intentaría atacar a un pueblo entero a plena luz del día! – Exclamó Hermione. - ¡Nadie es tan tonto! – Miró a Ron para pedir ayuda pero solo recibió un encogimiento de hombros. - ¡Honestamente! ¡Esto es injusto! Tienes el permiso signado, ¿no?

Harry hizo una mueca de dolor. – Eh… no. – Dijo nervioso. ¿Cómo podía salir de esta?

- Hermione, debo aconsejarte que te calmes. – Dijo el profesor Lupin en su tono casual de siempre. – Si lo recuerdas, las cartas del colegio que contenían el permiso fueron mandadas antes de que pasara todo esto de Black. Además, el profesor Dumbledore tiene la última palabra respecto a quién puede o no puede ir a Hogsmeade. Él tiene sus razones y tenemos que aceptarlas.

Hermione miró hacia otro lado, avergonzada de su arrebato. – Lo siento. – Dijo lamentada. – No quería ser irrespetuosa, sólo es que se suponía que esto tenía que ser divertido y ahora no podremos ir.

Harry tuvo que pensar por un momento lo que había dicho su amiga, seguro que lo había entendido mal. - ¿Qué significa 'no podemos'? – Preguntó. – Soy el único que no puede ir. Vosotros dos no tendríais que quedaros por mí.

- Pero te quedarás encerrado en el castillo sólo- Objetó Ron. – Nunca podríamos hacerte esto.

- No estará solo. – Dijo Lupin con una sonrisa. – El profesor Dumbledore pensó que sería bueno dar a Harry unas cuantas lecciones avanzadas de defensa, lo que es una buena idea considerando su historial.

Los ojos de Hermione crecieron de par en par con asombro. – ¿L… lecciones avanzadas? – Tartamudeó y se volvió hacia Harry. - ¿Harás clases adicionales? ¡Oh! ¿Podemos apuntarnos? Realmente podríamos usarlas para practicar, especialmente después de los dos últimos años. ¡Por favor! ¡La ocasión de aprender cómo defenderse uno mismo debidamente es demasiado buena como para dejarla escapar!

Harry y Ron gruñeron. Los dos sabían que Hermione no pararía hasta que consiguiera formar parte de esas clases. – No tendría que haber dicho eso, profesor. – Dijo Harry suavemente. – El sitio preferido de Hermione es la biblioteca.

El profesor Lupin hizo una mueca de dolor. – Lo siento. – Dijo sinceramente.

Parecía que Hermione se encontrar en el séptimo cielo mientras ella y el profesor Lupin discutían los planes que él tenía para ese año. Sabiendo que no debería interrumpir a Hermione cuando hablaba cosas relacionadas con las clases, Harry y Ron se sentaron en el suelo y jugaron al ajedrez mientras que Ginny miraba en silencio. Sin darse cuenta el profesor Lupin había echo a Harry un favor. Hermione estaba demasiado ocupada hablando del colegio cómo para preguntar a Harry sobre el verano. Estaba claro que Ron no sabía qué decir y Ginny era demasiado tímida cómo para preguntar nada.

La lluvia empezó a caer a media tarde. Hermione finalmente había acabado de discutir y en ese momento estaba leyendo uno de sus muchos libros, Ron y Ginny estaban contando a Harry su viaje a Egipto y el profesor Lupin estaba mirando sus anotaciones de las clases. Harry tuvo que reír al oír que Fred y George habían intentado encerrar a Percy en una pirámide. No tenía nada en contra de él. Percy solamente era demasiado estricto. Claro que con Fred y George de hermanos, Harry tuvo que asumir que alguien necesitaba ser opuesto a ellos.

La puerta del compartimiento se abrió de golpe haciendo que Ginny y Hermione dieran un bote. Tres chicos estaban parados en la puerta. El que se encontraba en medio era Draco Malfoy, el líder. Estaba rodeado de sus guardaespaldas, Vicent Crabbe y Gregory Goyle que siempre parecía que compartieran celebro. Era un misterio cómo conseguían aprobar las asignaturas. Los tres eran de Slytherin, por lo que naturalmente eran rivales de los cuatro Gryffindors que había en el compartimiento.

- Bien, bien. – Dijo Malfor con su voz perezosa. – Si es Cara-rajada, dos Pecosos y una sangre-sucia. ¿Qué pasa, Potter? ¿Estás tan asustado que ahora necesitas una niñera?

Harry rodó los ojos y evitó el impulso de maldecir a su rival. – ¿De ti, Malfoy? – Preguntó molesto. – Ya te gustaría.

- ¿Malfoy? – Preguntó Lupin curioso, y entonces la comprensión inundó su cara. – Ah, sí, Draco Malfoy, el hijo de Lucius Malfoy. Veo que su padre le ha pasado sus ideales. Aún así, le sugiero que se reprima de ese lenguaje y que respete la privacidad de la gente volviendo a su propio compartimiento.

Malfoy miró con desprecio al hombre. - ¿Y tú quién eres para darme órdenes? – Preguntó.

Ron sonrío. – El profesor Lupin. – Dijo orgulloso. – Es el nuevo profesor de Defensa. Te felicito, Malfoy. Has conseguido dar una mala impresión incluso antes del Banquete de Bienvenida. Ni tan solo Fred y George han conseguido eso.

Las mejillas de Malfoy se sonrosaron de vergüenza. Incapaz de pensar en algún contraataque, lo única que pudo hacer fue irse seguido de Crabbe y Goyle. Tan pronto como la puerta se cerró, Ron, Hermione y Ginny estallaron a reír. Harry no pudo seguir su ejemplo. Siguió mirando por la ventana. Ya había tomado una decisión. No iba a contar nada a nadie sobre lo del verano. No podía permitir que Malfoy se enterara de alguna manera y que lo ridiculizara por ello. Con el profesor Snape ya había suficiente.

El recorrido continuó, pero ahora era un viaje bastante silencioso. La lluvia caía ahora con más fuerza y los cielos oscuros hacían que la atmósfera entera se sintiera espeluznante. El viento cogió más fuerza e hizo un fuerte ruido que consiguió que todos se asustaran. Estaba claro que todos estaban pensando lo mismo; como más rápido llegaran a Hogwarts, mejor.

Sin embargo, su impaciencia murió cuando el tren lentamente empezó a disminuir la velocidad hasta que paró. Todos se giraron hacia el profesor Lupin, quien se estaba levantando poco a poco y sacando su varita. – Ustedes cuatro quédense aquí. – Dijo suavemente, y miró a Harry a los ojos. – No dejes que entre nadie ni nada.

Harry estaba a punto de cabecear cuando una sensación familiar de frío intenso inundó su cuerpo. Luchó para respirar mientras se apretaba el pecho. ¡No, por favor, no! ¡No pueden estar aquí! Todo su cuerpo empezó a temblar y el profesor Lupin se apresuró a su lado. Ron, Hermione y Ginny estaban mirando asombrados. Nunca antes habían visto a Harry comportarse así.

Pensando rápidamente, Lupin sacó una barra de chocolate y puso un trozo en la boca de Harry. – Solamente deja que se derrita, Harry. – Dijo calmadamente. – No te concentres en el frío. – Recordando que no estaban solos, el profesor Lupin rápidamente repartió chocolate a los otros tres Gryffindors. – Coméroslo, lo podéis necesitar.

La puerta del compartimiento se abrió lentamente revelando una figura alta tapada con una capa. Su cara estaba totalmente oculta debajo de la capa. El profesor Lupin se levantó rápidamente y apuntó su varita hacia la criatura. Todo el calor que el chocolate había dado a Harry ya se había ido. Volvía a no poder respirar. Una voz familiar inundó sus oídos, pero esta vez estaba diciendo algo.

- A Harry no, por favor, no, tómame a mi, mátame a mi en vez de…

Una mano caliente tocó su frente mientras otro trozo de chocolate fue puesto en su boca, sacando a Harry del frío. Abriendo los ojos, Harry vio al profesor Lupin, a Ron, a Hermione y a Ginny que lo miraban con preocupación. Una lágrima escapó de su ojo derecho por lo que miró hacia otro lado. Ahora sabía a quién pertenecía la voz. – Mamá. – Dijo suavemente.

Lupin cogió el hombro izquierdo de Harry. - ¿Qué has dicho? – Preguntó.

Harry miró al amigo de sus padres con lágrimas en los ojos. – He oído a mamá. – Dijo con voz temblorosa. – Esta implorando a Voldemort que la matara a ella en vez de a mi.

Se escuchó un silbido y el tren se empezó a mover. Ron, Hermione y Ginny se sentaron delante de Harry mientras que el profesor Lupin se sentó al lado del adolescente y puso un brazo alrededor de sus hombros. Harry se tensó al principio como hacia siempre antes de relajarse. Su peor recuerdo. Ahora sabía que había sido esa noche de Halloween que Voldemort había asesinado a sus padres.

La puerta del compartimiento se volvió a abrir apareciendo el profesor Flitwich. - ¿Todo bien? – Preguntó y entonces notó a Harry y dejó escapar un suspiro. - ¿Cuánto se han acercado esta vez?

Ron, Hermione y Ginny miraron a Harry con los ojos abiertos pero se mantuvieron en silencio. Harry ni tan solo lo notó. Aún estaba temblando aunque no tan fuertemente como antes. Podía sentir que su cuerpo iba entrando en calor lentamente pero su mente aún estaba oyendo la voz de su madre. Ahora tenía una voz.

- Justo hasta donde estás ahora. – Respondió el profesor Lupin. - ¿Ya has hablado con el conductor?

Fkitwich cabeceó. – Además he estado comprobando los compartimientos. – Dijo. – Algunos estudiantes están un poco temblorosos pero parecen estar bien. – Se acercó a Harry y puso una mano en el brazo de Harry. – No te concentres en el recuerdo, Harry. Intenta en pensar en algo feliz, en el presente.

- Bueno, casi hemos llegado. – Dijo el profesor Lupin a los tres adolescentes. – Tendríais que cambiaros de ropa.

Hermione fue la primera en levantarse pero estaba dudosa en dar algún paso más. Estaba claro que tenía preguntas pero tenía miedo de preguntarlas. – Profesores, ¿qué era eso? – Preguntó nerviosa.

- Eso era un dementor. – Dijo el profesor Flitwick. – Guardan la prisión de Azkaban y estaban registrando el tren en busca de Sirius Black.

Finalmente Harry había parado de temblar pero aun se sentía débil. Notó que el profesor Lupin le ofrecía un trozo de chocolate y lo cogió agradecido. Los efectos fueron instantáneos cuando Harry se puso el trozo en la boca. Casi se sentía normal. Bueno, lo más normal que se puede después de escuchar a tu madre suplicar por tu vida.

Ron, Hermione y Ginny fueron a cambiarse seguidos del profesor Flitwick, quien necesitaba comprobar el resto de compartimientos. Tanto Harry como el profesor Lupin se sentaron en silencio durante el resto del viaje. Ninguno de ellos sabía qué decir, si es que realmente había algo que decir. ¿Cómo confortas a alguien en una citación como esta? No puedes. Lo único que puedes hacer es estar allí para ellos cuando te necesiten.

En el momento que llegaron a la estación, Harry notó que había magos situados por todas partes. Ya le habían contado esto a Harry hacía tiempo y le contaron que solamente era una medida de seguridad, pero aún así se puso nervioso al verlo. El profesor Lupin permanecía al lado de Harry mientras salían del tren seguidos de Ron, Hermione y Ginny. Estallaron susurros cuando los estudiantes vieron al-niño-que-vivió. Esto hizo que Harry se sintiera extremadamente tímido al tener tanta gente mirándolo a pesar de cuánto intentaba ignorarlos.

El profesor Flitwick alcanzó al grupo cuando llegaron al centenar de carruajes que tiraban solos. Sintiéndose ahora extremadamente incómodo con la atención que estaba recibiendo, Harry dejó que el profesor Lupin lo guiara hacia el primer carruaje. Entró seguido de los profesores Lupin y Flitwick. Ron, Hermione y Ginny cogieron el siguiente, dejando a Harry solo con los dos profesores.

El olor a molde y paja golpeó la nariz de Harry pero no paró demasiada atención ya que el carruaje se empezó a mover hacia el colegio. Cuando llegaron a las puertas, Harry fue golpeado con otra ola de frío y se movió hacia atrás lentamente acercándose al profesor Lupin. Cerró los ojos mientras se cogía el pecho, sin notar que el profesor Lupin le estaba masajeando la espalda de manera confortante. El carruaje fue deteniéndose lentamente.

El profesor Flitwick fue el primero en salir. El profesor Lupin se movió para seguirlo, pero se dio cuenta de que Harry seguía en la misma posición. Era como si el chico estuviera aterrorizado. – Harry, no pasa nada. – Dijo Lupin amablemente. – Estás a salvo, otra vez en Hogwarts.

Lentamente Harry miró a Lupin y cabeceó en señal de entenderlo. Realmente estaba empezando a odiar el efecto que los de los dementores tenían en él. No quería oír a su madre implorar a Voldemort. El miedo que se oía en su voz hacía que le dieran escalofríos en la columna vertebral. Siguiendo al profesor Lupin y al profesor Flitwick, Harry intentó concentrarse en el presente, tal y cómo le habían dicho, pero le estaba siendo difícil. Sin ser consciente pasó a través de la puerta principal del colegio.

- ¡Potter! ¡Granger! – Gritó una voz familiar por encima de las voces de los estudiantes que estaban saliendo de los carruajes. Cuando Harry alzó la mirada vio a la profesora McGonagall acercarse. Ella cruzó la mirada rápidamente con el profesor Lupin y miró a Harry simpatizante. – La señora Promfey le esta esperando, Potter. – Dijo en voz baja y se giró hacia Hermione. – Señorita Granger, venga conmigo, por favor.

Harry estaba a punto de oponerse e insistir en que estaba bien, pero el profesor Lupin lo silenció con una mirada. Frustrado, Harry dio un suspiro y dudoso siguió a Lupin hacia la enfermería. La señora Promfey lo estaba esperando. Rápidamente le hizo una revisión, sin querer escuchar las protestas de Harry. Le hizo tragar algunas pociones y antes de que Harry se diera cuenta lo consumió la oscuridad.


NA (importante): No sé si alguien ha visto mi nota en mi pagina del space. Supongo que a la gente no se le ocurre mirar a allí xD. He tenido problemas para colgar este capítulo, pero fanfiction por fin me ha dejado :). Solo era una nota por si alguien sabía qué estaba pasando. Que sepaís, que si hay algun mensaje o algo, normalmente lo dejaré allí. No me gusta cuando entro en un fic pensando que han colgado una capítulo nuevo y en realidad sólo es una nota del/a autor/a, así que prefiero hacerlo así. Si alguien tiene otra idea... pues sera bienvenida xDD

Como siempre aquí tenéis los reviews. Quiero agradeceros a todos los ánimos que me dais, la cantidad de reviews y el tiempo que dedicáis a leer la historia y a dejar vuestra opinión. ¡Gracias a todos!;

ALEJAMOTO DIETHEL: hola de nuevo. Pues no lo entiendo yo tampoco; a saber si Rowling dijo algo en alguna entrevista… Gracias por seguir! Pues sí, la verdad es que no lo esta pasando muy bien Harry, a ver si el pobre consigue algún momento de descanso.

Anaelisa: ¡Muchas gracias! Pobre, todo le pasa a él. Habrá que esperar a ver cómo va su relación con Remus (aunque la historia se centra en eso). Y sobre Sirius... no se por donde anda xDD Pero paciencia, ya habrá noticias JEJEJE. ;)

Laditomi: Hola! Sirius aparecerá, no seáis impacientes xDD. La historia sigue bastante el libro, pero la idea principal, claro que habrá cambios; de momento tiene a Remus, ya veremos que pasa. Si, Harry se esta encerrando mucho en si mismo, pobrecito. ¡Muchas gracias! Me alegro de que te guste. Espero que hasta pronto. Un beso.

druidalurin: Muy buenas! En primer lugar me gustaría felicitarte y darte las gracias por ser capaz de dejar un review por capítulo aunque te hayas "enganchado" ahora a la historia. ¡Qué ánimos! ¡Gracias de verdad! A mi también me gustan estos fics y lo de Vernon.. no tiene perdón. Sí, es una traducción que me esta costando bastante, pero me encanta hacerlo, aunque no se como se me da... Así que el mérito de la historia no es mío. Muchísimas gracias por los ánimos. Aquí tienes el 7, que espero que te haya gustado también.

Llaelien; Vaya, ¡muchas gracias! Bienvenida. Para mi tienes mucho más mérito en escribirlos, porque no tengo demasiada imaginación como para llegar a escribir algo así. Y mis redactados tampoco son para tirar coetes. Así que intento traducir lo mejor que puedo, con paciencia xDDD. ¡Un abrazo!

mundi: hola de nuevo. Aqui estoy otra vez. Por eso mismo la estoy traduciendo, la encuentro genial y vale la pena el esfuerzo porque lo hago con ganas. ¿Te faltan las dos últimas por leer? Vaya. ¡Muchas gracias! Nos vemos.

ross snape; Hola! sí, es lo único que desea Harry, junto a tener una familia. Pobrecillo. Aquí lo tienes. Espero que te guste. Hasta pronto!

JAIMOL; Hola! Pues claro que no voy a dejar la historia. Aunque si os pido un poco de paciencia porque esto no es fácil... al menos para mí xDD. Muchas gracias!

Hatsuan: ¡Muchas gracias! Pues sí, para que no le pase nada no le dejan vivir. Espero que te siga gustando. Besos!

RAC; ¡Gracias! Harry no lo esta pasando muy bien el pobre. ¡Nos vemos!

Gracias a todos y hasta la proxima.