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Capítulo 9
Riddikulus
Después del primer día horroroso Harry descubrió agradecido que todo había vuelto a la normalidad. La gente aún hablaba de él de tanto en tanto, pero no como antes. Harry había cogido el libro de la biblioteca que el profesor Lupin le había sugerido y leía el capítulo sobre el encantamiento Patronus cuando podía. Fiel a su palabra, Harry no dijo a nadie nada sobre sus lecciones de defensa. Nadie había visto su libro de Encantamientos Avanzados ya que Harry solo lo leía en su cama con las cortinas cerradas.
Estar con Ron y Hermione no había sido fácil. Habían querido saberlo todo, y no se lo tomaron bien cuando Harry fue evasivo. Les dijo la verdad sobre estar inconsciente durante el secuestro, pero a parte de esto no reveló mucha cosa más. Al final, Harry tuvo que recurrir en usar una carta que realmente no quería: la carta de la confianza. Tuvo que decirles a sus mejores amigos que el profesor Dumbledore quería mantener en secreto los detalles de lo que había pasado.
Decir que a Ron y a Hermione les había dolido hubiese sido quedarse corto pero Harry sabía que era lo mejor. Quizás algún día les diría la verdad. Hoy, sin embargo, contra menos personas lo supieran menos probabilidades habría de que alguien lo revelara.
El nuevo encuentro con Draco Malfoy no fue hasta el jueves por la mañana en Pociones. Malfoy aún estaba de mal humor por su castigo que recibió en Cuidado de Criaturas Mágicas y no hacía ningún esfuerzo en ser discreto respeto a su aversión hacia el nuevo profesor. La determinación de Harry en hacer bien la poción para encoger fue la única cosa que le impidió pegarle, y por lo que se veía, la mayoría de los Gryffindors querían hacer lo mismo.
Viendo que criticando no conseguía nada, Malfoy lo intentó de otra manera. - ¿Qué pasa Potter? – Dijo con voz cansina. - ¿Demasiado ocupado escuchando a tu madre muerta?
Siendo cogido por sorpresa, Harry dejó caer su cuchillo y se cogió a la mesa mientras su respiración se aceleraba. Había hecho todo lo que había podido para no pensar en su voz, la que ahora estaba volviendo con toda su fuerza. "A Harry no, por favor no, llévame a mi, mátame a mi en vez de a él…" Cerrando los ojos, Harry sacudió la cabeza, intentando olvidarlo. Ahora no, lo siento mamá, pero ahora no.
Harry no fue el único que lo escuchó. Ron estaba a punto de atacarlo cuando el profesor Snape cogió al estudiante por el collar de su camisa. – Cinco puntos menos para Gryffindor, señor Weasley. – Silbé el profesor Snape. – Señor Malfor, a mi despacho, ¡ahora!
Todo color desapareció de la cara de Malfoy. La clase entera estaba en silencio mientras Malfoy seguía al profesor hacia su despacho. En el momento que se cerró la puerta Ron y Hermione se dirigieron al lado de Harry. Hermione ayudó a Harry a sentarse y entonces se agachó para poder ver su cara. Recuperando el control, Harry abrió los ojos y vio que la toda la clase le estaba mirando.
- ¿Estas bien, Harry? – Preguntó Hermione.
Harry cabeceó. – Estoy bien. – Dijo y se levantó. – Malfoy me sorprendió, eso es todo. Gracias chicos.
La puerta del despacho de Snape se abrió y todos se apresuraron de vuelta al trabajo. Nadie levantó la mirada para ver a un Malfoy furioso que se dirigía de nuevo a su caldera. Sorprendentemente, el profesor Snape no volvió a atormentar a nadie más de lo normal durante el resto de la clase. Todos lo tomaron como a una bendición y se apresuraron a salir del aula en el momento que la clase se acabó.
El almuerzo fue tranquilo para los de Gryffindor de tercer año, hasta que Seamus Finnigan llegó corriendo con el 'Periódico Profético' en su mano. - ¡Lo han visto! – Gritó Seamos. - ¡Han visto a Sirius Black!
Toda conversación en el Gran Comedor cesó. Seamus se acercó a Harry y le dio el diario. Miró el artículo brevemente y Harry suspiró mientras dejaba caer sus hombros. Según el artículo Sirius Black no estaba lejos de Hogwarts. ¿Estaba viniendo para acabar lo que Voldemort no pudo hacer hacía tantos años?
- ¿Qué es lo que dice, Harry? – Pidió Ron con impaciencia.
Harry miró a Ron, en su cara no se reflejaba ninguna emoción. – Fue visto por muggles no lejos de aquí. – Dijo casualmente y entonces le pasó el diario. – Aunque cuando el Ministerio se enteró el ya se había ido hacía rato, así que nadie puede confirmar que realmente era él.
Ron y Hermione miraron el artículo y entonces miraron a Harry preocupados. Harry sabía que estaban esperando algún tipo de arrebato pero él no estaba dispuesto a hacer eso, especialmente en el Gran Comedor. – Eh… bueno, como mínimo él no está aquí. – Dijo Hermione, rompiendo el silencio. – No te preocupes, Harry. Con los dementores patrullando los alrededores, estoy segura de que no tienes nada de que preocuparte.
Defensa Contra las Artes Oscuras era la primera clase que tenían por la tarde. Harry había estado parcialmente impaciente por esa clase y parcialmente la había estado temiendo. Después de un mes de clases particulares, Harry no sabía cómo actuar con el profesor Lupin. Sí, también había tenido clases particulares con los otros profesores, pero habían mantenido la estructura de profesor-estudiante. Las clases de profesor Lupin habían sido más personales ya que los dos de alguna manera entendían por lo que estaba pasando el otro.
Otro problema era el rol de guardián temporal del profesor Lupin. Ninguno de los profesores tenía ningún problema con que Lupin diera clases particulares a Harry, pero Harry sabía que algunos estudiantes (los de Slytherin) sí. Seguramente le acusarían de favoritismo, aunque los tratara por igual. Este pensamiento puso a Harry muy nervioso. El profesor Lupin había echo tanto por él, y el lo único que hacia era causar problemas.
Harry sabía que probablemente estaba exagerando pero para él todo parecía estar fuera de control. Todo había sido fácil antes de que empezara el colegio. No se había tenido que preocupar de lo que los demás pensaran o supieran ya que todos los profesores ya sabían la verdad. Ahora estaba atrapado en una sarta de mentiras por su propia seguridad.
Los estudiantes entraron en una clase vacía y estaban a punto de sentarse cuando el profesor Lupin entró. Colocó su cartera gastada sobre el escritorio y entonces se giró y miró a la clase. – Hoy haremos una clase práctica, así que necesitarán sus varitas. – Dijo. – Bien, seguirme todos.
Los susurros explotaron mientras la clase seguía al profesor Lupin por un pasillo desierto. Continuaron por otro pasillo y pararon justo delante de la puerta de la sala de profesores. El profesor Lupin abrió la puerta y pidió a la clase que entrara. Harry entró detrás de Ron y Hermione y cuando pasó por el lado de Lupin sintió una mano en su hombro. Mirando al profesor, Harry vio una mirada familiar en su cara, una mirada demasiado familiar. Era la mirada de 'tengo que contarte algo'.
Tan pronto como entró la última persona, el profesor Lupin apartó a Harry de los demás. – Escucha, Harry, hoy nos enfrentaremos a un Boggart. – Dijo suavemente. – Los Boggarts pueden transformarse en lo que más temes, y con tu… eh… historial, creo que lo mejor sería que no participaras. ¿Te parece bien?
Harry cabeceó. – Lo entiendo, señor. – Dijo. – Permaneceré apartado.
El profesor Lupin dio a Harry una sonrisa tranquilizadora y entonces entraron en la habitación, Harry detrás. Cuando entraron Harry notó que el profesor Snape estaba recogiendo sus cosas. – Prefiero no presenciar cualquiera que sea la aventura que haya planeado, Lupin. – Dijo Snape fríamente. – Con Longbottom y Potter en la misma clase, lo más probable es que la habitación este destruida en cuestión de segundos.
La cara de Neville se volvió completamente rojo mientras que los hombros de Harry cayeron, con sus ojos fijos en el suelo. Sabía que Snape era así pero no creía que sus habilidades mágicas fueran tan malas. Durante un momento la mente de Harry viajó hasta su tío gritándole lo inútil que era. Daba miedo pensar en lo mucho que se parecían esos dos hombres que tanto lo detestaban.
El profesor Lupin pareció notar la reacción de los dos estudiantes y sonrió al profesor de pociones de forma inocente, lo que hizo mirar a su compañero de trabajo con escepticismo. – Bien, bueno, Severus. – Dijo. – Los dos sabemos que las notas de un estudiante son un reflejo del profesor. Tengo confianza en que todos mis alumnos harán perfectamente bien esta tarea.
Lleno de cólera, el profesor Snape salió de la habitación, cerrando la puerta de un golpe detrás de él.
Libre de distracciones, el profesor Lupin empezó a explicar que eran los Boggarts, unas criaturas que cambiaban de forma las cuales vivían en lugares oscuros y cerrados. Señaló un armario viejo que de repente se tambaleó contra la pared. Muchos estudiantes parecían estar nerviosos, pero Lupin no les paró atención. Explicó cómo la risa era necesaria para poder acabar con el Boggart, juntamente con el encantamiento 'Riddikulus'.
Entonces el profesor Lupin empezó a llamar a la gente para que practicaran y Neville fue el primero. Neville estaba temblando casi más que el armario mientras avanzaba. Todo color había desaparecido de la cara del chico asustado. Parecía que estuviera a punto de desmayarse de miedo.
El profesor Lupin entendió el miedo de Neville e inmediatamente se dirigió a su lado. – Neville, no hay motivo para asustarse. – Dijo amablemente. – Dejándote llevar por el miedo solo significa que el Boggart ya ha ganado. Bien, ¿qué es lo que te da más miedo? ¿Qué forma adoptará tu Boggart?
Neville miró nervioso al profesor Lupin y murmuró. – El profesor Snape.
El profesor Lupin sonrió mientras la clase reía. – El profesor Snape… vamos a ver… ¿Cómo podemos hacerlo para que de menos miedo? – Preguntó pensativo mientras se tocaba la barbilla. Después de un rato de silencio, el profesor Lupin se volvió hacia Neville y le susurró algo al oído tan bajito que solo Neville pudo oírlo.
Neville aún parecía estar nervioso, pero todos pudieron ver como aparecía en su cara una pequeña sonrisa. Fuera lo que fuera lo que el profesor Lupin le estaba diciendo, parecía ayudar a tranquilizar al chico. Todavía en el fondo de la habitación, Harry empezó a preguntarse qué era lo que le aterrorizaba más. ¿Tío Vernon? No, tío Vernon estaba en prisión. ¿Voldemort? Posiblemente, pero ya se había enfrentado a el.
Entonces se le ocurrió. Un sonido, una capa negra flotando… el frío interminable que traía terror con la voz de su madre antes de que muriera… la impotencia de no ser capaz de hacer nada más que escuchar…. Los dementores.
La voz del profesor Lupin rompió el pensamiento de Harry. – Bien, ¿estas preparado Neville? – Preguntó mientras se acercaba al armario que aún se sacudía. Después de que Neville cabeceara dudoso, Lupin continuó. – Cuando el Boggart salga, sin duda tomará la forma del profesor Snape. Levanta la varita, Neville y recita el encantamiento, que ¿cuál es?
- Riddikulus. – Respondió Neville.
- Muy bien. – Dijo el profesor Lupin para darle valor. – Entonces concéntrate en lo que hemos hablado, Neville. Es muy importante. Estoy seguro de que a tus compañeros les encantará verlo. Una vez Neville lo haya conseguido, el Boggart seguramente se dirigirá a otra persona. Por favor, tomaros un momento para pensar en cómo transformar vuestro peor miedo en algo cómico.
Harry inconscientemente dio un paso atrás. ¿Cómo se podía volver cómico a un dementor? ¡Se alimentan de felicidad!
- Bien. – Dijo el profesor Lupin. – Neville, a la de tres. – Lupin apuntó con su varita al pomo del armario e hizo la cuenta atrás antes de que unas chispas saltaran de su varita y golpearan el pomo haciendo que el armario se abriera.
Neville dio un paso atrás cuando el profesor Snape salió, tan intimidante como siempre. Rápidamente, Neville sacó su varita y la apuntó hacia Snape. – R… riddikulus. – Tartamudeó.
Un sonido parecido al de una madera rompiéndose llenó el aire mientras Snape paraba y se tropezaba. Ahora llevaba un vestido largo ajustado con un cinturón y un sombrero alto. La clase estalló en risas mientras el Boggart paró un momento y entonces cambió de dirección. Se acercó a Parvati Patil después a Seamos Finnigan, Dean Thomas y a Ron antes de volver a cambiar de dirección e ir hacia el profesor Lupin.
En vez de aparecer alguna criatura terrorífica apareció una bola plateada y blanca que se sostenía en el aire delante de Lupin. El profesor Lupin no temió al objeto y dijo el encantamiento con pereza. El Boggart volvió a dirigirse hacia Neville otra vez que sin dudarlo volvió a transformar la ropa oscura del profesor Snape en el vestido. Hubo otro crack y el Boggart explotó en mil pedazos de humo. Lo habían vencido.
El profesor Lupin concedió puntos a todos esos que se habían enfrentado al Boggart, puso deberes y entonces dio por finalizada la clase. Una vez más, Harry se quedó, insistiendo a sus amigos que los vería después. Ya habiendo visto la relación que había entre el profesor Lupin y Harry en el tren, Ron y Hermione no se quejaron y se fueron.
- ¿En qué piensas, Harry? – Preguntó el profesor Lupin mientras se acercaba.
Harry miró al profesor Lupin y le sonrió suavemente. – Gracias por avisarme. – Dijo. – No pude pensar en ninguna manera de conseguir que un dementor no diera tanto miedo. – Su sonrisa desapareció cuando miró el armario ahora quieto. – Al profesor Snape no le va a gustar esto. Probablemente creerá que es mi culpa.
- ¿Y porqué debería pensar eso, Harry? – Preguntó el profesor Lupin curioso. – Toda la clase ha visto que yo he sido el responsable de esto.
Harry se encogió de hombros. – El me culpa por todo. – Dijo improvisando, y entonces volvió a mirar al profesor Lupin. - ¿Sabes porqué me odia tanto? – Inmediatamente Harry se maldició por sonar como un niño. – No me estoy quejando. – Añadió rápidamente. – Es solo que pareció odiarme desde el mismo momento que me vio.
El profesor Lupin parecía incómodo. – Eh… bueno, ¿recuerdas lo que te conté sobre los Merodeadores? – Preguntó. Harry cabeceó como respuesta. – Bueno, pues la mayoría de las bromas que hizo tu padre fueron dirigidas a Severus y a la casa de Slytherin. Algunas de las bromas fueron demasiado lejos, pero la mayoría de ellas solo eran por diversión. El problema es que Severus nunca ha tenido sentido del humor y creo que estaba celoso de tu padre.
Harry miró fijamente al profesor Lupin aguantando la cólera que sentía que le estaba creciendo por dentro. – Entonces, ¿como mi padre era un bromista Snape tiene derecho en tomarla conmigo? – Preguntó. - ¡Yo no soy mi padre! ¡No puedo recordar nada de él, por lo que no puedo ser como él!
El profesor Lupin dejó escapar un suspiro y dio un abrazo a Harry. – Ya lo sé. – Dijo sinceramente. – Severus no tendría que ser borde contigo, tienes razón. Tu padre no era perfecto, nadie lo es. Su relación con Severus era parecida a la que tienes tú con Draco Malfoy. Como tu, tu padre era popular y un buen jugador de Quidditch. Sé que tú no eres James, Harry. Tarde o temprano Severus también se dará cuenta.
Por alguna razón Harry dudaba que el profesor Snape se diera cuenta en algún momento.
Laditomi: Pues Sirius ya ha aparecido XDD. Aunque se sigue sin saber mucho de él. Ten paciencia, ya aparecerá. No te acostumbras a que actualice cada semana ;) pero eso sí, intentaré no hacer esperar mucho. Muchas gracias.
mundi: ¡Gracias por los ánimos! Espero que te guste el capítulo. Hasta pronto.
ross snape: Pues sí, pobrecito, a ver si tiene algún descanso. Pues las clases ya se verán como van avanzando. Nos vemos y gracias!
Yume Hyuuga Uchiha: Gracias a ti por leer. Sí, hasta yo tengo ganas de que se enteren, pero paciencia.
Anaelisa: Sí, hay muy buena relación entre Harry y Remus. Nos vemos. Muchas gracias.
Luis: ¡Muchas gracias! No te preocupes, ves leyendo cuando puedas. Yo tampoco tengo mucho tiempo para escribir así que voy haciendo lo que puedo. Nos vemos.
Ginebra: no te preocupes. Gracias por tomarte un minuto para dejar un review, los agradezco de verdad. Muchas gracias.
merodeadores4ever: pues aquí hay un poco de noticias de él, aunque no se que está haciendo XDDD. Gracias. Sí, hay muy buena relación entre estos dos.
Ankoku Miharu: ¡Muchas gracias! Vaya, siento haberte quitado horas de sueño xDDD. Aquí tienes una distracción de las clases. Onegai?? xDD. Cuídate tú también. Estás más que perdonada xD
Kaito Seishiro: Muchas gracias! Nos vemos pronto. Salud!
