AN: ¡Hola! Sí, ya lo sé… por fin capitulo. Ya tocaba. Como siempre ¡muchas gracias por vuestro apoyo! ¡Disfrutarlo!

Capítulo 10

El encantamiento patronus.

Defensa Contra las Artes Oscuras pronto se convirtió en la clase favorita de la mayoría de los estudiantes. El profesor Lupin hacía que las clases fueran entretenidas e insistía en que la clase participara. Había bastantes momentos en los que dejaba que los estudiantes hicieran preguntas o expresaran sus dudas, lo que causaba que se pasaran buena parte de la clase debatiendo diferentes puntos de vista. El profesor Lupin a menudo hacía de mediador, poniendo de vez en cuando las cosas en su sitio cuando las discusiones se salían de la ralla.

El profesor Snape, por otra parte, tenía peor temperamento de lo normal. Lo del Boggart de Neville se había escampado por todo el colegio, y mientras tres de las cuatro casas lo encontraron muy divertido, los Slytherins no. Cumpliendo las palabras del profesor Lupin, el profesor Snape no tubo sentido del humor y aprovechaba cualquier oportunidad que tenía para vengarse de todos los alumnos de la casa Gryffindor.

Bueno, de todos menos de Harry.

Fue una sorpresa para todos que a parte de algunos comentarios impertinentes aquí y allí, el profesor Snape parecía ignorar a Harry completamente. Harry no se quejaba, pero tenía dificultades para explicar el comportamiento de Snape a sus compañeros. Solo podía asumir que el profesor de Pociones se lamentaba de él por su vida con sus tíos, pero eso querría decir que el profesor Snape tenía corazón.

Draco Malfoy se quejaba a todo aquél que quisiera escucharlo de que el profesor Snape lo hubiera enviado a su despacho por algo tan trivial. Al final resultó que el profesor Snape no había castigado a Malfoy. El profesor de Pociones tan solo advirtió al estudiante que se refrenara de hacer ese tipo de comentarios en su clase.

La clase de Adivinación era probablemente la menos favorita de Harry. La profesora Trelawney continuaba buscando maneras de demostrar que la muerte estaba acechando a Harry Potter. Al principio Harry podía ignorarla pero ahora ya era irritante. Odiaba ser seleccionado, sobretodo en asuntos que implicaban vida y muerte. Ron y Hermione también se estaban hartando y les estaba costando no empezar a hechizar a la mujer hasta que se quedara inconsciente. ¿Cómo se puede ser tan estúpido como para decirle a un adolescente que moriría cuando había un asesino suelto que quería matarle?

Cuidado de Criaturas Mágicas era muy interesante pero no muy seguro. Hagrid había confesado que quería que los estudiantes volaran en Hippogrifos en la primera clase, pero el profesor Dumbledore se había negado. A Harry le sorprendió cuando se enteró que Dumbledore tenía que aprobar antes todas las clases de Hagrid. No se le permitía a nadie salir del patio durante la clase, a menos de que fuera acompañado de un profesor y la clase no quedara desatendida. Harry se sintió un poco culpable, ya que la mayoría de restricciones se habían impuesto para protegerlo a él, pero sabía que era inútil quejarse.

Harry había acabado su lectura sobre el encantamiento Patronus y se había acercado al profesor Lupin, quien decidió que empezarían a finales de Octubre, cuando la mayoría del colegio estuviera en Hogmeade. La idea de esperar tanto le molestaba a Harry, pero no dijo nada al respeto. El profesor Lupin tenía razón. Tenían que hacer esto discretamente.

A parte de las otras clases, el Quidditch comenzó en Octubre y estaba claro que Oliver Wood, el capitán y estudiante de séptimo, estaba obsesionado como siempre en ganar la copa de Quidditch. Practicaron mucho y muy duro bajo la supervisión de Madam Hooch. Todos querían ganar la copa que no habían conseguido en los dos años anteriores, ya que las circunstancias habían evitado que eso sucediera.


Regresando a la sala común de Gryffindor tarde por la noche, Harry solo quería irse directamente a la cama. Tenía todo el cuerpo adolorido y su mente estaba nublada, pero al entrar Harry vio la escena que tenía delante de sus ojos y supo que no iría a dormir pronto. Ron y Hermione se estaban echando malas miradas mientras que todos los demás los miraban con los ojos totalmente abiertos.

Harry dejó escapar un suspiro mientras que quitaba la ropa de Quidditch. - ¿De qué estáis discutiendo ahora? – Preguntó.

Ron y Hermione no se movieron. Casi parecía que tenían una discusión de miradas, lo que conociendo a Ron y Hermione era lo más probable. – ¡Ese maldito monstruo intentó matar a Scabbers OTRA VEZ! – Ron chilló frustrado. – ¡Te dije que mantuvieras esa… esa cosa alejada!

Hermione entornó los ojos. – ¡Crookshanks no sabe que Scabbers es una mascota! – Dijo. -¡Está en la naturaleza de los gatos cazar ratas!

Por lo que parecía ya habían empezado hacía un rato y probablemente duraría toda la noche si nadie lo paraba. - ¿Dónde está Scabbers? – Preguntó Harry. Ron señaló su bolsillo, el cual temblaba un poco. Harry se acercó a su amigo y le alargó la mano, dándole a entender que le diera el asustado animal. Una vez Ron se lo dio Harry se dirigió a Hermione. – Tienes razón Hermione. – Dijo Harry calmado. – Está en la naturaleza de los gatos cazar ratas, pero también está en la naturaleza de los perros cazar gatos. Los perros pueden ser entrenados para no cazar a los gatos, entonces ¿por qué no puede suceder lo mismo con los gatos? – Se giró hacia Ron. – Ya sabes que Crookshanks la ha cogido con Scabbers. Por lo que, a partir de ahora, hasta que Crookshanks tenga sus instintos bajo control, Scabbers tiene que quedarse en nuestra habitación. La puerta tiene que quedarse cerrada a todas horas.

Antes de que ninguno de los dos pudiera responder, Harry se dirigió hacia la escalera. – Pondré a Scabbers en tu cama, Ron. – Dijo cansado. – Por favor, solucionar esto. – Con Scabbers en una mano y la ropa de Quiddich en la otra, Harry fue a su habitación. Entró en la habitación vacía, puso las ropas en su cama y entonces se dirigió hacia la de Ron y puso a Scabbers de frente, para que estuvieran cara a cara.

Mirando a la rata, Harry fue golpeado con una sensación de familiaridad, pero la hizo desaparecer rápidamente. Había conocido a Scabbers hacía años. – Ron realmente se preocupa por ti, ¿sabes? – Dijo Harry. – Solo espero que lo sepas apreciar. – Puso a la rata en la cama y estaba a punto de dirigirse hacia la suya cuando notó la pata delantera izquierda de Scabbers. Le faltaba un dedo. Qué raro, pensó Harry, nunca me había fijado.

Ron y Hermione insistieron en que habían resuelto sus problemas, pero cualquiera podía notar que aún había tensión entre ellos. Como no quería volver a hacer de mediador otra vez, Harry los dejó estar. No sabía porqué se peleaban tanto ese año. Parecía que discutían solo por pelearse.

Cuando final de mes se estaba acercando, todos estaban ilusionados por la próxima visita a Hogsmeade, la cuál era en Halloween. Hasta Ron y Hermione pararon su lucha para hablar de todas las tiendas que visitarían. No queriendo que nadie sintiera lástima por él, Harry se mantuvo callado. La única cosa buena de todo esto era que empezaría las clases extras con el profesor Lupin. No era mucho, pero era todo lo que podía esperar.

Cuando la mañana de Halloween llegó, Harry desayunó con Ron y Hermione y se despidió de ellos pidiéndoles que le trajeran catálogos de las tiendas. Tanto Ron como Hermione miraron a Harry de forma rara pero Harry no dijo nada más. No iba a decirles que esta era la única manera de conseguir los regalos de Navidad.

Sentado solo en la mesa de Gryffindor, Harry se preguntó cómo sería visitar Hogsmeade. Por lo que había oído la tienda de artículos de broma de Zonko y Honeydukes eran increíbles. Cerrando los ojos, Harry intentó no darle más vueltas. El profesor Dumbledore había tomado 

esa decisión y no había otra alternativa. Además, después de todo lo que los profesores habían echo por él, Harry no iba a desobedecerlos escapándose del castillo y poniéndose a manos de los Dementores.

Teniendo bastantes horas antes de su clase con Lupin, Harry pensó que sería mejor acabar los deberes que tenía pendientes. Se fue a la sala común de Gryffindor, cogió sus deberes y escogió un rincón de la sala común y empezó a hacer la redacción de Pociones. Ignoró el jaleo que hacían los estudiantes de primero y segundo. Ninguno de ellos se dio cuenta de que él estaba allí, lo cual había sido su intención. Después de Pociones continuó con Transfiguración y después con Herbología.

Necesitando un descanso desesperadamente, Harry saló de la sala común y vagó por los pasillos. Antes de que se diera cuenta Harry se encontró delante de la puerta de la clase de Defensa. Esperando a que al profesor Lupin no le importara, Harry entró y silenciosamente se acercó al despacho del profesor. Se mordió el labio inferior nervioso cuando picó a la puerta. ¿Creería el profesor Lupin que él era una molestia? ¿Estaba siendo molesto?

Demasiado asustado de descubrirlo, Harry se giró para irse cuando se abrió la puerta lentamente. Dio un salto asustado, entonces se tensó cuando el profesor Lupin salió. El profesor Lupin estaba igual de sorprendido que él, pero lo ocultó bien. – Harry. – Dijo con una sonrisa. – Qué sorpresa. ¿Por qué no entras? Creo que el castillo es hoy un poco aburrido.

- Solo un poco. – Admitió Harry. – Eh… si estás ocupado puedo volver más tarde.

- Tonterías. – Dijo Lupin e hizo un gesto a Harry para que lo siguiera. – Bueno, dime, ¿En qué estás pensando?

Entrando en la habitación, Harry se encogió mientras miraba a su alrededor. No puedo evitar darse cuenta de la caldera, un objeto extraño para tener en un despacho de Defensa. Mirando al profesor Lupin, Harry finalmente se dio cuenta de lo enfermo que se le veía. Preocupación y miedo se apoderaron de todos los otros pensamientos que Harry podía tener. – Profesor, ¿pasa algo? – Preguntó Harry nervioso.

El profesor Lupin miró la caldera y dejó escapar un suspiro. – No me encuentro demasiado bien últimamente, Harry. – Dijo mientras se dirigía detrás de su mesa. – Pero no es nada de lo que tengas que preocuparte. Lo prometo.

Harry no estaba muy convencido. – Quizás deberías de ir a ver a Madam Promfey, solo para estar seguros. – Dijo rápidamente. – Más vale prevenir que curar.

Lupin levantó una ceja ante la insistencia de Harry. Era raro que Harry dudara de él. - ¿Qué pasa Harry? – Preguntó paciente. - ¿Qué es lo que realmente te preocupa?

Mirando hacia otro lado, Harry se encogió de hombros. – Es solo que… no quiero que te pase nada. – Dijo suavemente. – Quizás deberíamos cancelar la clase de hoy para que puedas descansar. No me importa, de verdad.

El profesor Lupin se sentó detrás de su escritorio, sin dejar de mirar al nervioso adolescente que tenía delante. – Te aseguro que no me voy a ir a ninguna parte. – Dijo con confianza. – Te di mi palabra este verano de que estaría aquí en cuando me necesitaras y no pienso romper esa palabra. También tengo pensado molestarte y hacerte pasar vergüenza a cada oportunidad que tenga durante años. Es lo que tu padre hubiera querido.

Harry escondió una sonrisa. Odiaba cuando los Dursleys lo avergonzaban pero esto era diferente. El profesor Lupin no creía que Harry fuera un anormal ni lo comunicaba al mundo. Para el profesor Lupin, Harry era tan solo Harry, que era lo que Harry siempre había querido.

- Aprecio tu preocupación, Harry. – Dijo el profesor Lupin con una sonrisa. – De verdad, pero no hay nada de que preocuparse. Estaré bien. – Notando que Harry aún estaba dudoso, 

cambió de tema. – Bueno, ¿por qué no empezamos con la clase? Estoy seguro de que lo has leído, un Patronus hace de guardián, actúa como protector. Es una fuerza positiva que lucha contra la fuerza negativa que emiten los Dementores. Es una proyección de totas las emociones positivas de las que los Dementores se alimentan, pero como no es humano, los Dementores no pueden hacerle daño.

Harry asintió. – Es único para la persona que lo conjura. – Recitó. – Y solo funciona con el conjuro pensando en un recuerdo feliz.

El profesor Lupin sonrió. – Muy bien Harry. – Dijo mientras sacaba su varita y le hacía un gesto a Harry para que hiciera lo mismo. – Recuerda, tienes que concentrarte en un recuerdo feliz mientras dices el encantamiento Expectro Patronum. Cierra los ojos Harry, y busca ese recuerdo feliz.

Harry hizo lo que le pedían y cerró los ojos. Concentrado, intentó pensar en un recuerdo, en cualquier recuerdo que fuera feliz. Ignoró cualquier cosa relacionada con los Dursleys inmediatamente y pensó sobre sus años en Hogwarts. No tubo que pensar mucho. Sabía qué recuerdo podía utilizar. Recordaba la felicidad que sentía, la libertad, la sensación que recorría por su cuerpo cada vez que despegaba.

Lupin notó la tranquilidad que había en la cara de Harry y sonrió. – Eso es, Harry. – Dijo suavemente. – Ahora, concéntrate en ese recuerdo, alza tu varita y recita el encantamiento.

Levantando la varita, Harry dibujó su primera clase de vuelo en su mente. – Expecto Patronum. – Dijo firmemente. Estaba tan concentrado en el recuerdo que no notaba nada de su alrededor. – Expecto Patronum. – Repitió Harry. Recordó la cara de Malfoy cuando cogió el Recordatorio de Neville. – ¡Expecto Patronum!

De alguna parte Harry sintió algo golpeándole y lanzándole hacia atrás contra la pared. Oyó que Lupin gritaba su nombre mientras caía al suelo. Forzándose a abrir los ojos, Harry vio un extraño humo plateado que llenaba la habitación como si fuera una densa niebla. Parpadeó unas cuantas veces y miró a su derecha para ver al profesor Lupin de rodillas con una expresión de preocupación en su cara.

Lupin se acercó y tocó la frente de Harry, entonces movió al chico hacia adelante para poder ver su espalda. Levantando la camisa de Harry, el joven profesor hizo una mueca de dolor cuando vio las contusiones que estaban apareciendo. - ¿Te duele mucho, Harry? – Preguntó rápidamente.

Le tomó a Harry un momento procesar las palabras que salían de la boca del profesor Lupin. Su mente estaba un poco nublada. Una vez descubrió lo que le estaba diciendo, Harry lentamente sacudió su cabeza. Realmente no sentía casi nada. Su cuerpo entero estaba entumecido por alguna razón. - ¿Qué… qué ha pasado? – Preguntó confundido.

El profesor Lupin conjuró unos cuantos cojines y los posicionó adecuadamente. - Túmbate boca abajo, Harry. – Ordenó y ayudó a Harry a tumbarse en los cojines para que estuviera más cómodo. – Por alguna razón has sobrecargado el encantamiento. Has enviado demasiado poder hacia tu varita. Mantente tumbado. Necesito conseguir algo para tu espalda.

Tan rápido como pudo, Lupin se acercó a la chimenea y lanzó un poco de polvos que había al lado de la chimenea y los lanzó a las llamas. - ¡Dumbledore! – Lupin dijo urgentemente. - ¡Te necesito! – Cuando una forma grande apareció en el fuego, el profesor Lupin se apresuró a su escritorio, abrió el cajón inferior de la izquierda y sacó un pote de crema. Se volvió a girar hacia el fuego para ver a Dumbledore salía de la chimenea con cenizas en su traje.

El profesor Dumbledore se enderezó, miró a su alrededor y miró a Lupin con un brillo en los ojos. - ¿Una broma fracasada? – Preguntó amablemente.

- Nada de eso. – Dijo el profesor Lupin rápidamente y entonces se apresuró al lado de Harry. – Hemos tenido un pequeño accidente. Necesito que le hagas una exploración rápida de su estado de salud mientras le curo las heridas.

Harry parecía estar medio dormido, con su varita aún agarrada en su mano firmemente. Mientras Lupin levantaba la parte posterior de la camiseta de Harry, el profesor Dumbledore se agachó para alcanzar la varita, pero en el momento que sus dedos tocaron la madera Dumbledore rápidamente apartó la mano y miró al profesor Lupin. - ¿Qué ha pasado aquí, Remus? – Preguntó curioso.

El profesor Lupin miró al profesor Dumbledore y continuó frotando la espalda de Harry. – Hoy hemos empezado el encantamiento Patronus. – Dijo. – Algo ha pasado, obviamente. Le mandé buscar un recuerdo feliz, pero cuando ha empezado el hechizo alguna cosa ha fallado. Parecía como si él estuviera en algún profundo lugar de su mente. Le dije que parara pero no parecía oírme.

- Su poder está creciendo. – Dijo Dumbledore pensativo. – Tendríamos que haberlo imaginado después de todo el entrenamiento que le hemos dado. – El director agitó su varita hacia Harry y entonces dejó escapar un suspiro. – Aparte de las contusiones de su espalda, está agotado. Quizás esto solo sea el principio, Remus. Estoy de acuerdo con Harry en que aprenda a protegerse de los Dementores, pero me gustaría estar presente en la siguiente clase. También tendré que informar al personal.

Lupin estaba sorprendido. - ¿No crees que esto es un poco prematuro? – Preguntó con cautela mientras bajaba la camiseta de Harry. Las contusiones estaban empezando a desparecer. – Por lo que sabemos esto podría pasar solo esta vez.

- Es posible. – Dijo el professor Dumbledore mientras se levantaba. – Él es tu responsabilidad, Remus, así que la decisión es tuya. Pero nadie ha dicho que estés solo en esto. Si la magia de Harry está empezando a manifestarse, el cuerpo docente le ayudará a controlarla, especialmente en Encantamientos y en Transfiguración. He de tener en cuenta la seguridad de todos mis alumnos, no solo de Harry. Podría ser un peligro si no consigue controlarlo.

Remus inclinó su cabeza y cabeceó. – Ya lo sé. – Dijo suavemente. – Sólo estoy preocupado por como se lo tomará Harry. Solo desea con toda su alma ser normal y esto solo es una cosa más que lo diferencia de los demás.

Los ojos de Dumbledore brillaron. - ¿Quién ha dicho que todos se han de enterar? – Preguntó amable y se marchó igual que había llegado.

Pasaron unas horas hasta que Harry despertó. El profesor Lupin le había contado lo que había pasado… hasta cierto punto. Habían hablado también sobre sobrecargar los hechizos y de las consecuencias, lo que hizo que a Harry le asustara un poco volver a intentar el encantamiento otra vez. Sí, quería poderse defender de los dementores, pero ¿qué ganaba con eso si igualmente acababa inconsciente?

Harry confesó que se había sumergido tanto en su recuerdo que no se había dado cuenta de lo que realmente estaba pasando. Eso tranquilizó un poco al profesor Lupin que insistió que con tiempo y práctica Harry podría encontrar un punto medio. Harry no pudo negar lque esa revelación lo había calmado. Aún había esperanza.

Una vez Lupin estubo satisfecho con la recuperación de Harry, se despidieron aunque no antes sin programar la próxima clase, que sería dentro de dos semanas, ya que ese fin de semana era el partido contra Slytherin y el profesor Dumbledore asistiría para poder ayudar. Esto sorprendió a Harry pero prefirió no decir nada. No sabía que Dumbledore supiera lo de las clases.


Cuando iba a irse, Harry no pudo evitar darse cuenta de lo enfermo que se le veía al profesor Lupin. Estaba aún peor que hacía unas horas. No quería ofender al hombre, así que Harry mantuvo la boca cerrada y se fue a la torre de Gryffindor. Estaba a punto de llegar cuando chocó contra dos adolescentes, literalmente. Ron y Hermione casi cayeron de espaldas mientras que Harry cayó hacia delante y puso una mano en el suelo.

- ¡Harry! – Gritó Hermione mientras lo ayudaba a levantarse. - ¿Estás bien? Te hemos estado buscando por todas partes. ¿Dónde has estado? Ginny nos ha dicho que no te ha visto en todo el día.

Harry miró a Hermione con una ceja levantada. – Eh… hola. – Dijo sorprendido por las preguntas de Hermione. – Estoy bien y estaba con el profesor Lupin. ¿Cuándo habéis vuelto vosotros dos?

Ron se encogió. – No hace mucho. – Dijo y entonces dio un paso hacia Harry. – Escucha, nos hemos estado preguntando qué es lo que está pasando entre tú y el profesor Lupin.

- ¿Perdona? – Preguntó Harry sin gustarle nada hacia dónde se estaba dirigiendo esa conversación.

Hermione pareció darse cuenta del tono de Harry. – Es solo que vosotros dos parecéis estar muy unidos, Harry. – Dijo – La forma de tratarte… es casi paternal,… no es que sea malo, pero es un poco extraño que un profesor nuevo actúe de esta manera con un estudiante que acaba de conocer.

- Oh. – Dijo Harry y entonces miró a su alrededor nervioso. Viendo que no había nadie cerca indicó a Ron y Hermione que se acercaran un poco. – Veréis, el profesor Lupin me conocía cuando era un bebé.

Los ojos de Hermione se agrandaron. - ¿Así que conocía a tus padres? –Preguntó sorprendida.

Harry cabeceó. – Estaban muy unidos desde que empezaron en la escuela, aquí. – Dijo con una sonrisa. – Realmente me ayudó con todo el tema de Sirius Black y hasta me ha hablado de mis padres. Ahora sé cómo eran. Eran gente real con sus puntos fuertes y sus debilidades. No puedo expresar cómo me siento, pero es como si…

- Lo entendemos. Dijo Hermione devolviendo la sonrisa. – Me alegro mucho por ti, Harry, pero ¿por qué no nos lo has contado?

- Sí, pensábamos que nos habías estado ignorando cuando lo que estabas haciendo era descubrir cómo eran tus padres. – Añadió Ron más tranquilo. Así, que ¿cómo eran?

La sonrisa de Harry se agrandó aún más. – Mi madre era como tú, Hermione, y mi padre era como los gemelos. – Dijo. – Creo que era un famoso bromista o alguna cosa así. Hasta ahora el profesor Lupin no ha entrado en detalles sobre las bromas que hacía.

Tanto Ron como Hermione miraron sorprendidos a Harry. – ¡No puede ser! – Dijo Hermione. - ¡Eran completamente opuestos! ¿Cómo pudieron acabar juntos?

- ¿Tu padre era como ellos? – Preguntó Ron y sonrió. - ¡Genial!

Relajándose al ver que Ron y Hermione estaban satisfechos, Harry decidió cambiar de tema de conversación. – Así pues, ¿Cómo es Hogsmeade? – Preguntó curioso. Entonces se pasó todo el rato que quedaba para cenar escuchando cómo Ron y Hermione contaban cómo había sido la salida al pueblo mágico. Aunque le aseguraron que le habían traído catálogos, Harry no pudo evitar ver la mirada de compasión que le estaban dando los dos.


La cena de ese día fue como las otras cenas de Halloween de los años anteriores en Hogwarts, decoraciones increíbles y comida deliciosa. Parecía que todo el mundo estaba disfrutando. Ron y Hermione estaban metidos en un debate profundo sobre cuál era la mejor tienda; Zonko's o Honeydukes y todos los demás parecían estar en otras conversaciones.

Dirigiendo la mirada hacia la mesa de profesores, Harry se sorprendió al ver que tanto el profesor Lupin como el profesor Dumbledore lo estaban mirando. Se sintió tímido inmediatamente y devolvió la atención a su plato. ¿Por qué lo estaban mirando? ¿Tenía algo que ver con la clase? ¿Había echo algo malo y no lo sabía?

La idea de alguien mirándolo le quitó el apetito. La fiesta se convirtió de repente en el último sitio que Harry quería estar. Dando la excusa de que tenía dolor de cabeza, Harry dijo a Ron y Hermione que los vería después en la sala común. Ellos parecieron escépticos sobre esa idea, pero lo dejaron ir.

Paseando por los pasillos vacíos de la torre de Gryffindor, Harry no pudo evitar preguntarse por qué lo estaban mirando los dos profesores. ¿Había pasado algo con la búsqueda de Sirius Black? ¿Había echo algo sin saberlo? ¿Había descubierto alguien lo que había pasado en verano antes del secuestro?

La idea de que eso sucediera hizo que a Harry le entraran escalofríos por toda la espalda. Se había esforzado mucho para olvidar todo eso. No necesitaba que nadie se lo recordara. Tío Vernon está en la cárcel. – Se recordó Harry a él mismo. – Ya no puede hacerte daño. El profesor Lupin y el profesor Dumbledore no dejarían que eso sucediera.

Llegando al portal de la Señora Gorda, Harry la miró para decirle la contraseña, pero paró cuando notó algo extraño en ella. Parecía asustada, incluso con pánico. Harry estaba a punto de preguntarle qué pasaba cuando notó que ella apartaba la mirada de él y la fijaba justo detrás de él. Su cuerpo enteró se tensó mientras buscaba entre sus ropas su varita. Casi la tenía cuando alguien lo cogió de la parte posterior del cuello y lo empujó contra la pared. No lo hizo muy bruscamente, pero aún así no fue muy agradable.

- No estoy aquí para hacerte daño, Harry. – Dijo una voz masculina. – Necesito entrar en la Sala Común. Está aquí, en Hogwarts. No puedo dejar que te haga daño. Tienes que dejarme entrar.

Harry no estaba escuchando. Intentó liberarse pero no pudo. Aunque no podía ver la cara del hombre, Harry sabía quién era: Sirius Black. El pánico se apoderó de él rápidamente. ¡Se suponía que aquí estaba a salvo! ¡Los dementores estaban aquí para mantenerlo a salvo! ¿Cómo había escapado de ellos Black? – ¡Déjame ir! – Grito. - ¡Señora! ¡Busque ayuda! ¡Rápido!

Oyó cómo la Dama Gorda salía de su retrato y continuó luchando contra la mano de Black. ¿Por qué había tenido que irse del banquete antes? ¿Por qué no había podido quedarse con todos los demás?

Una voz susurrante rompió sus pensamientos. – Harry, tranquilízate. – Dijo. – Te prometo que no te haré daño. Tienes que creerme. Está aquí, en Hogwarts. – Su voz de repente sonaba urgente. – Nunca bajes la guardia y nunca bayas a ninguna parte sin tu varita. Ten cuidado, Harry.

Antes de que Harry pudiera decir o hacer nada algo le golpeó en la parte posterior de la cabeza. Todo se volvió negro.

El profesor Dumbledore estaba a punto de enviar a todos los alumnos a la cama cuando los fantasmas de las casas entraron en el Gran Comedor y se apresuraron a la mesa de profesores. Todas las conversaciones se pararon ante ese extraño comportamiento. Casi 

nunca se les veía juntos a los cuatro fantasmas de las casa y menos así. Fuera lo que fuera que iban a decir, todos sabían que sería importante.

- ¡Director Dumbledore! – Dijo urgentemente Nick-casi-decapitado. - ¡Sirius Black está en el castillo! ¡La Dama Gorda nos ha informado de que tiene a Harry Potter!

Todos los profesores se levantaron de golpe. – Alumnos, por favor, quédense aquí. – Dijo Dumbledore calmado pero firme. – Obedeced a los perfectos hasta que regresemos. – Sin decir nada más, los docentes siguieron a los fantasmas fuera del Gran Comedor, cerrando las puertas cuando salieron para asegurarse que los estudiantes se quedaran en el Gran Comedor.

Todos los profesores siguieron a los fantasmas, los profesores Dumbledore, McGonagall y Lupin encabezaban el grupo. Siguieron a los fantasmas por las escaleras y por el pasillo que conducía a la torre de Gryffindor. En el momento que pudieron ver el retrato de la Dama Gorda, todos se pararon de golpe ante de lo que vieron.

La Dama Gorda estaba de vuelta en su retrato de rodillas con lágrimas en los ojos y con la cara enterrada en sus manos. Tumbado boca abajo en el suelo delante de ella estaba Harry Potter. Débiles contusiones cubrían la parte posterior de su cuello en forma de mano. No se movía.

El profesor Lupin fue el primero en moverse y se apresuró hacia el adolescente, su hijo adoptivo, el hijo de su amigo. Rápidamente pero con cuidado giró al niño y le buscó el pulso con las manos temblorosas. Al instante dejó escapar un suspiro y apretó a Harry contra su cuerpo, decidido a no dejarlo ir. – Está vivo. – Dijo a sus compañeros.

El profesor Dumbledore se dirigió al resto del personal y a los fantasmas de las casas. – Buscad por el castillo. – Dijo firme y se giró hacia McGonagall. – Minerva, vuelve al Gran Comedor y asegúrate de que a nadie le haya entrado el pánico. Diles a los amigos de Harry que le hemos encontrado. – Se volvió hacia Madam Promfey. – Harry se quedará en mi habitación de invitados hasta que estemos seguros de que esté a salvo. Recoge sus cosas, nos encontraremos allí.

Sin necesitar escuchar nada más, el personal y los fantasmas se fueron. Dando un suspiro, Dumbledore se dirigió al joven profesor que sostenía al muchacho firmemente, su cara enterrada en el pelo despeinado del chico. El director se agachó y puso una mano en el hombro de Lupin. – Remus, necesitamos que Madam Promfey revise las heridas de Harry. – Dijo suavemente. – Sé que estás profundamente preocupado por Harry, pero ahora necesita que seas fuerte.

El profesor Lupin cabeceó y colocó a Harry de nuevo en sus brazos antes de levantarse, aún cogiendo al chico fuertemente. Dirigió una mirada a Dumbledore que le decía 'intenta separarme de él y mueres'. El profesor Dumbledore dejó escapar otro suspiro y fue con Lupin a sus habitaciones. Encontraron allí a Madam Promfey que los estaba esperando.

Subieron las escaleras en silencio. Cuando entraron Dumbledore vio que Remus y Poppy llevaban a Harry a la habitación de invitados. Estaba claro que el profesor Remus J. Lupin estaba tremendamente unido a ese chico. El profesor Dumbledore no podía ignorar la preocupación que había en él. Si algo le pasara a Harry Potter, Remus se quedaría destrozado.

Tendría que hacer algo para asegurarse que eso nunca pasara


AN: Por fin ha aparecido Sirius Black, muchos ya os estabais preguntando qué estaba haciendo. Aquí tenéis un poquito de él. Aunque pobre Harry. Espero que os haya gustado. Nos vemos. Besos. Syl.

Mundi: ¡Hola de nuevo! Aquí tienes el siguiente. Espero que también te guste.

Laditomi: Hola otra vez! Es una relación muy bonita la que tienen estos dos. La relación con Sirius ya se verá a ver que pasa. Harry ya se imagina que él es Midnight desde que estuvo en la enfermería cuando llegó a Hogwarts. Aún así, le cuesta creerlo, porque se siente un poco culpable. Pobre Harry. ¡Nos vemos en el siguiente!

Kaito Seishiro: ¡Muchísimas gracias! Nos vemos, saludos.

ross snape: Pues Severus es un poco más comprensivo, pero sigue siendo él XDD. Como ves, Harry necesita aprender a defenderse de los dementores. ¡Muchas gracias! ¡Hasta la próxima!

Anaelisa: Aquí está Sirius. No ha aparecido mucho tiempo, pero algo es algo xDD. No te preocupes, volverá. A mi también me hubiera gustado actualizar pronto, pero he hecho lo que he podido. ¡Muchas gracias por tu apoyo!

Hatsuan: ¡Muchas gracias! No te preocupes, todos tenemos muchas cosas que hacer y muy poco tiempo. Gracias por haber encontrado un momento para leer y dejar un review. Los agradezco de verdad.

VICKY: ¡Gracias! Claro que lo continúo, cuando puedo porque no tengo mucho tiempo, pero no voy a abandonarlo sin más. Besos.

Llaelien: ¡Hola! No te preocupes. Es muy bonita la relación que tienen estos dos, y Sirius.. ya los ves… va apareciendo. A ver cuando se aclara todo. Tu lo has dicho; Snape siente menos desprecio, pero sigue siendo él. Jeje. Me alegro de que te guste la traducción, porque a veces lo llego a pasar mal para que quede lo mejor posible. La profesora McGonagall es más dulce en este fic, a mi me gusta mucho. Jajajaja, tienes razón con Ron, estos gemelos se han pasado un poco esta vez, aunque hacen que me ría mucho. xD. No dejaré le fic, por mucho que me cueste y por poco tiempo que tenga, ya lo ves, a lo mejor tardo mucho en actualizar.. pero se actualizará ;). ¡Muchísimas gracias y hasta la próxima!

Mireya Humbolt: Muy Buenas. Me gusta mucho la frase que has escrito. Aquí se ve lo que ha estado haciendo Sirius un poco jejeje. Lo de Snape ya se verá… ;). Y Remus se muere por Harry. Es muy tierno. ¡Muchas gracias!

Rianne: Si, los fics siguen bastante los libros, así que la trama principal ya se conoce un poco, pero aun así sorprende. Jajaja, yo también me lo pasé muy bien con el howler. Espero que este capítulo también te güiste. ¡Gracias y nos vemos!