AN: Bueno, veo que os dejé con la intriga en el capítulo anterior, así que aquí teneís el siguiente. Muchas gracias, como siempre!
Capítulo 11
Gryffindor contra Slytherin.
Harry se despertó sintiéndose cómodo y caliente en una suave cama con un montón de mantas y cojines. Escuchó unas voces en la distancia y enterró la cara en el cojín en un intento de apagar el gruñido que escapaba de su boca. Estaba cómodo y no tenía ninguna intención de levantarse pronto. Le gustaba estar aquí. Se sentía seguro.
A salvo.
Solo quería volver a dormirse, pero algo le paraba. Algo estaba tocando su cabello. El contacto se sentía familiar pero extraño al mismo tiempo. La confusión entró en su mente haciendo que Harry gimiera molesto. Solo quería dormir. Inconscientemente, intentó apartarlo, pero sus brazos estaban dormidos.
- Creo que está volviendo en si.
¿Volviendo en si? ¿Por qué había gente esperando a que despertara? Harry estaba aún más confuso. Pensando tan bien como podía con la mente nublada, Harry intentó recordar la noche anterior. Pensándolo bien, no recordaba haber ido a la cama. Ni tan solo recordaba haber entrado en la Torre de Gryffindor.
SIRIUS BLACK!
Lo recordó. Recordó que Black lo sostuvo contra la pared, exigiendo entrar en la torre de Gryffindor. Recordó que intentó liberarse y fracasó. Recordó que algo le golpeó en la parte posterior de la cabeza.
Harry se giró rápidamente y se sentó, el pánico hizo que le costara respirar. Ignoró el mareo que sentía en su cabeza. Gente borrosa se apresuró a su cama mientras dos pares de manos intentaban hacer que se volviera a tumbar suavemente. Harry luchó contra las manos tanto como pudo. No podía rendirse. Sirius Black nunca conseguiría nada de él.
- Tranquilízate, Harry. – Pidió una voz familiar. – No te haremos daño. Black no está aquí. Ahora estás a salvo.
Harry paró de luchar pero su cuerpo aún estaba tenso, aún resistiendo las manos que estaban intentando que se tumbara. Aún estaba respirando con dificultad mientras miraba a su alrededor nervioso. - ¿A salvo? – Preguntó suavemente. - ¿No está aquí?
Alguien le puso sus gafas en su cara, haciendo que la habitación se volviera nítida. Harry vio que el profesor Dumbledore y el profesor Lupin eran los que estaban intentando empujarlo hacia abajo. Detrás de ellos estaban la profesora McGonagall, Madam Promfey y el profesor Snape. Lentamente, Harry dirigió su atención hacia el profesor Lupin, entonces miró hacia otra parte mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
- ¿Estás bien, Harry? – Preguntó amablemente el profesor Dumbledore.
Harry cabeceó. – El… quería entrar en la torre de Gryffindor. – Dijo con voz dudosa. – No… no paraba de decir "está aquí, en Hogwarts". El estaba preocupado. Se pensaba que había alguien en la torre de Gryffindor que me lastimaría. Yo…
- Está bien, Harry. – Dijo el profesor Lupin. - ¿Estás seguro de que Black no intentó hacerte daño?
Harry cabeceó otra vez mientras se miraba las manos. De repente se sintió como un niño al que habían pillado jugando en la calle después de haberle dicho que no lo hiciera. Se sintió como si hubiera decepcionado a su 'familia'. A Harry no le gustó ese sentimiento. – Lo siento. – Dijo en voz baja. – No… no pensé que iba a estar en el castillo. No debería haberme marchado del banquete.
No tienes nada de que disculparte, Harry. – Dijo el profesor Dumbledore sinceramente. – No es culpa tuya. Aún así, lo que importa es que no estás tan seguro aquí como creíamos. Sirius Black ha estado intentando ganarse tu confianza, pero hasta que lo cojamos insisto en que no vayas solo a ninguna parte.
Harry solo pudo cabecear mientras le caían las lágrimas. No le gustaba la sensación de estar siendo castigado por algo que Dumbledore acababa de decir que no era culpa suya. No era justo. - ¿Todos lo saben? – Preguntó con la misma voz temblorosa.
Hubo un breve silencio. – Los fantasmas nos informaron cuando estábamos acabando de cenar. – Dijo el profesor Lupin cuidadosamente. – Sé que no quieres ser el centro de atención, Harry, pero no hay nada que podamos hacer ahora. Tus compañeros necesitan saber que la amenaza es real ya que no podemos estar contigo todo el tiempo. ¿Lo entiendes?
- Se calmará en unos pocos días. – Dijo el profesor Dumbledore amablemente. – Descansa un poco. Aún es de madrugada.
Los adultos lentamente fueron saliendo de la habitación, pero cuando el profesor Lupin se levantó, Harry instintivamente lo cogió de su manga y lo miró, pidiéndole que se quedara silenciosamente. Harry no podía explicarlo, pero no deseaba estar solo ahora. Lupin pareció darse cuenta y se sentó a los pies de la cama, en el borde. Tumbándose, Harry volvió a sentir los mareos de cabeza. Tenía un montón de práctica en bloquear el dolor, por que ahora le salió de forma natural
Lupin dio a Harry una suave sonrisa mientras tapaba al muchacho. Los ojos de Harry estaban empezando a cerrarse, asó que le quitó las gafas y miró como Harry se quedaba dormido. – No te preocupes. – Dijo Lupin. – Saldremos de esta.
Fue, sin duda, un largo domingo y una semana aún más larga. Todos querían saber cada detalle sobre lo que habían clasificado como un intento de secuestro, pero lo que Harry se negó a contar fue contado por el retrato de la Dama Gorda (o al menos lo que ella había visto). El domingo por la tarde todos tenían su propia versión de lo que había pasado y de cómo Sirius Black había entrado en el castillo.
El profesor Lupin tenía razón, los estudiantes se habían tomado la amenaza seriamente. Todos los estudiantes de la torre de Gryffindor se habían puesto al servicio como guardias cuando podían, lo que resultó ser una cosa más bien positiva. Con el partido de Quidditch acercándose, el ambiente entre Slytherin y Gryffindor estaba muy tenso. Habían tenido lugar varias luchas y se había convertido en un desafío diario para Slytherin hacer lo que fuera para asustar a Harry Potter. Algunos habían intentado convencer a Harry de que habían visto a Sirius Black otra vez en el castillo, otros conversaban sobre cómo el campo de Quidditch era un buen lugar para matar a alguien cada vez que Harry pasaba por su lado.
La profesora McGonagall se había unido a Madam Hooch en la supervisión de los entrenamientos de Quidditch, los cuales eran más largos y más duros que antes. Oliver Wood estaba más exigente que nunca pero nadie se atrevía a quejarse. Todos los miembros del equipo de Quidditch querían ganar a Slytherin tanto como Oliver. A nadie le importaba el mal tiempo que hiciera o que acabaran cada noche empapados hasta los huesos.
El día antes del partido el tiempo era tan malo que en los pasillos se necesitaban linternas. Entrando el la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, Harry empezó a tener un mal presentimiento sobre el partido. No tenía muchas ganas de jugar el partido con ese mal tiempo. ¿Podría ver a la snitch?
Harry se sentó en su asiento habitual delante de la clase con Ron a su derecha y Hermione a su izquierda mientras que el resto de la clase entraba lentamente. Estaban sacando sus utensilios cuando la puerta se cerró de golpe haciendo que todos brincaran del susto. Girándose, los ojos de Harry se abrieron cuando vio que el profesor Snape se dirigía hacia el escritorio del profesor. El profesor Lupin debe estar muy enfermo.
- Esto no está pasando. – Susurró Ron. – Dime que no está pasando.
Harry no se arriesgó a contestar mientras miraba como el profesor Snape pasaba las páginas del libro hasta llegar casi al final. – Vayan a la página 394. – Dijo fríamente. – Hoy hablaremos de los hombres-lobo.
No queriendo hacer enfadar a Snape, Harry abrió obediente su libro por la página indicada. Podía sentir la mirada del profesor Snape fija en la clase esperando a que alguien le desafiara. Esto era una prueba, simplemente. Harry estaba decidido a no ser esa persona que Snape esperaba.
Desgraciadamente, Hermione fue incapaz de contenerse. – Pero señor. – Se quejó. – No se suponía que teníamos que hacer los hombres-lobo hasta el próximo trimestre. Se suponía que teníamos que empezar con los Hinkypunks hoy.
El profesor Snape la miró mientras se acercaba a ella. – Diez puntos menos para Gryffindor por hablar fuera de turno, señorita Granger. – Siseó. – Bien, ¿alguien me podría decir cómo se puede distinguir un hombre-lobo de un lobo de verdad? – Ignoró la mano levantada de Hermione. - ¿Nadie? Que lástima. Parece que el favorito profesor Lupin está aflojando en sus clases.
Esta vez fue Dean el que habló. – Es el mejor profesor de Defensa que hemos tenido. – Dijo audazmente. Varios cabecearon pero nadie fue lo bastante valiente como para expresar su opinión.
- Diez puntos menos para Gryffindor, señor Thomas. – Dijo Snape. – Si seguís así Gryffindor se quedará sin puntos, no es que me queje. Ahora, ¿puede alguien responder a mi pregunta?
Hermione aún tenía la mano levantada. – Por favor, señor. – Dijo. – El hocico de un hombre-lobo es más corto…
El profesor Snape golpeó con las manos el escritorio de Hermione y la miró. – Vuelva a hablar fuera de turno otra vez y estará castigada durante el resto del trimestre. – Soltó. – Diez puntos menos para Gryffindor por ser una insufrible sábelo-todo.
Hermione bajó la mano a la vez que su mirada. Ya tenía que doler bastante escuchar eso de un profesor sin que todos la llamaran así al menos una vez por semana. Harry pudo ver que Hermione estaba a punto de llorar. Se mordió el labio para evitar decir algo delante del profesor Snape. Dirigiendo su atención a su libro, Harry pudo ver a Ron de reojo. El pelirrojo estaba temblando de rabia y estaba a punto de defender a Hermione, por lo que Harry hizo lo único que podía hacer… dio una patada en el pie a Ron.
Ron inmediatamente se giró hacia Harry pidiendo una explicación. Harry dio a Ron una mirada suplicante, esperando que su amigo lo entendiera o que al menos cogiera la indirecta. Después de un momento, Ron giró los ojos y dirigió su atención hacia el profesor Snape.
Durante el resto de la clase nadie dijo nada ni nadie hizo nada excepto tomar apuntes sobre los hombres-lobo del libro de texto. Mientras Harry cogía sus apuntes se sorprendió de ver muchas semejanzas con el profesor Lupin. Los hombres-lobo tenían muchos problemas en mantener un buen peso debido a las transformaciones y se ponían enfermos dos semanas antes de la transformación. El profesor Lupin era demasiado delgado y estaba enfermo, pero eso no le convertía en un hombre-lobo.
¿Verdad?
Conforme más sabía, más nervioso se ponía ya que su miedo se volvía cada vez más real. Había demasiadas coincidencias como para ignorarlo. Pero, si es un hombre-lobo, ¿por qué no me lo ha dicho? ¡Se supone que es mi tutor! Harry palideció instantáneamente. ¿Y si es por eso que no lo ha dicho? ¿Y si nadie lo puede saber?
Al final de la clase, el profesor Snape asignó dos rollos de pergamino sobre las maneras de reconocer y matar a los hombres-lobo. Toda la clase estaba indignada con la tarea. ¡Ese fin de semana había partido! ¡Gryffindor contra Slytherin ni más ni menos! En el momento que Snape los dejó irse, todos se apresuraron a irse. Todos menos Harry.
Cautelosamente, Harry se acercó al escritorio del profesor donde el profesor Snape estaba guardando sus cosas. - ¿Profesor? – Preguntó suavemente. El profesor Snape se giró rápidamente haciendo que Harry diera un paso atrás asustado. – No quería molestarle, pero tenía una pregunta. – Dijo Harry incómodo mientras evitaba mirar a los ojos a Snape. – He leído que va en contra de la ley que los hombres-lobo tengan hijos. –Lentamente Harry miró a Snape. - ¿Qué pasa sobre la adopción?
El profesor Snape miró a Harry un momento y entonces cogió un trozo de pergamino y una pluma. Después de sumergir la pluma en el tintero Snape rápidamente escribió algo y se giró hacia Harry. – No conozco todas las leyes, Potter. – Dijo con un poco de molestia en su voz y le entregó el trozo de pergamino. – Este libro le contará lo que necesita saber, pero a veces es mejor preguntárselo a alguien que lo sepa.
Harry bajó la mirada mientras se guardó la nota. Ni tan solo sabía si era verdad, por lo que no iba a acusar al profesor Lupin de algo así. – Ya me gustaría. – Murmuró. – Gracias profesor.
Se fue sin ni tan solo mirar al profesor Snape. Su mundo entero se había derrumbado. El profesor Dumbledore le había advertido que esa era tan solo una solución temporal, pero Harry había esperado que acabara siendo permanente. Harry sentía que el profesor Lupin lo conocía y lo entendía mejor que nadie. La sola idea de perder eso era más de lo que Harry podía aguantar.
Harry no durmió bien esa noche, si es que durmió algo. Su mente estaba demasiado ocupada y la tormenta que había no le ayudaba mucho. Los flashes de los relámpagos iluminaban la habitación y el fuerte viento chocaba contra el castillo. Este será un buen partido, pensó Harry sarcástico. Finalmente, en la madrugada, vio que no dormiría y se dirigió a la sala común con el libro de Encantamientos. Si este tiempo continuaba así, necesitaría cierta ayuda.
Le llevó poco menos de una hora encontrar un encantamiento para conseguir que sus gafas repelaran el agua, lo cual era esencial. De esa manera podría ver… bueno…todo lo que uno podía ver con ese tiempo. No quería arriesgarse a hacer más encantamientos, temiendo que los de Slytherin lo acusaran de tramposo. Al menos ahora Malfoy y él estarían en las mismas condiciones.
Sin nada que hacer, Harry empezó su tarea sobre los hombres-lobo. Aún no podía ir solo a ningún lado, lo que empezaba a ser bastante molesto. Durante el mes que estaba solo en Hogwarts, Harry se acostumbró a vagar por los pasillos cuando necesitaba pensar. Cuando empezó el colegio Harry se acostumbró a ir a la oficina del profesor Lupin cada vez que necesitaba hablar con alguien.
Ahora no podía hacer eso por diferentes motivos.
Harry comprobó el calendario y descubrió que la enfermedad de Lupin coincidía con el ciclo lunar. Era como si las piezas cayeran directamente en su sitio por mucho que Harry deseara que no. Tuvo que asumir que todos los profesores lo sabían ya que habían participado en convencer a Harry durante el verano. Si se lo dijo a ellos, ¿por qué a mi no?
Como si la suerte de Harry lo abandonara, la tormenta permaneció con toda su fuerza. Toda la escuela se amontonó debajo de paraguas que parecían estar a punto de romperse en dos por una ráfaga de viento. Vestido con su traje escarlata, el equipo luchó contra el fuerte viento cuando salieron al campo. La lluvia parecía venir de todas direcciones, pero asombrosamente podía ver perfectamente. El encantamiento estaba funcionando a la perfección.
El equipo de Slytherin apareció en el lado contrario del campo de Quidditch con sus ropas verdes. Parecía… raro ver al equipo sin sus sonrisas malévolas, pero estaba claro que los Slytherins estaban tan preocupados en jugar con ese tiempo como los Gryffindors. Los capitanes de acercaron al centro del campo, se dieron la mano y regresaron con sus equipos. Harry pudo ver a Madam Hooch moviendo los labios diciendo algo que se parecía a "monten sus escobas", y rápidamente y discretamente hizo un hechizo de calor para que no se congelaran hasta los huesos antes de subir su pie derecho hacia su Nimbus y despegó en el momento que escuchó un silbato distante.
Elevándose rápidamente, Harry se cogió fuertemente a la escoba, ignorando la desviación que le hacía tener el viento. Solo le llevó a Harry unos minutos quedarse empapado, pero gracias al hechizo no sentía frío. Figuras rojas y verdes pasaban en todas direcciones, pero Harry no les hizo caso. Estaba totalmente concentrado en atrapar la Snitch.
La tormenta empeoró. Les costaba mucho a todos mantener recta la escoba. Harry casi fue golpeado por dos Bludgers antes de que el silbato de Madam Hooch lo sacara de su estado de concentración. Mirando a su alrededor, Harry vio que su equipo se dirigía hacia el suelo y lo siguió. Aterrizaron, ignorando el barro que tenían por todo el cuerpo, y se apresuraron debajo del gran paraguas para protegerse de la lluvia.
- ¿Cómo vamos? – Harry gritó a través del viento.
- ¡Estamos perdiendo por diez puntos! – Contestó Oliver también gritando. – Necesitamos que cojas la Snitch rápido o acabaremos todos muertos de frío.
Mirando a su alrededor, Harry se dio cuenta de que él era el único que no estaba temblando de frío. Sin pensárselo dos veces, Harry rápidamente sacó su varita e hizo varios hechizos de calor. Todos pararon de temblar y miraron a Harry, haciendo que se sintiera muy incómodo. - ¿Qué? – Preguntó nervioso. – Solo es un simple hechizo de calor.
Las chicas del equipo parecían querer besarlo. - ¡Brillante, Harry! – Gritó Oliver. - ¡Vamos, equipo!
Estaban todos aún empapados pero al menos ya no temblaban. Pero eso no quitó a Harry la determinación de coger la Snitch lo antes posible. No quería estar en medio de esa tormenta más tiempo del necesario. Hubo otro estruendo trueno seguido de un rápido relámpago, que duró lo suficiente para que Harry viera la Snitch dirigiéndose hacia la grada de profesores e inmediatamente la siguió.
Harry estuvo a punto de cogerla cuando de repente todo quedó en silencio. Aún sentía el viento, pero no oía su sonido. La muchedumbre no emitía ningún sonido. Era como si alguien hubiera apagado todo sonido, pero eso era imposible, ¿no?
¡Olvídalo! ¡Coge la Snitch!
Harry alargó la mano para coger la pelotita cuando una sensación familiar inundó su cuerpo, como si el hechizo de calor hubiera desaparecido y estuviera a menos de cero grados. ¡Ignóralo! Su visión empezó a nublarse y le costó horrores respirar. Harry supo lo que estaba pasando cuando un grito familiar inundó sus oídos. Sintió la Snitch en su mano e inmediatamente cerró los dedos alrededor de ella. El frío era demasiado insoportable. Ya no podía ignorarlo más.
- ¡A Harry no, a Harry no, por favor!
- Apártate niña tonta… apártate ahora mismo…
- A Harry no, por favor no, mátame a mí en vez de a…
Harry cayó hacia adelante cuando aflojó la mano. Antes de que se diera cuenta estaba cayendo, cayendo hacia la oscuridad que le estaba esperando. No había nada que pudiera hacer.
- ¡A harry no! Por favor… ten piedad… ten piedad…
Una risa aguda inundó sus oídos. Era familiar, terroríficamente familiar. Hubo otro grito y la oscuridad se apoderó de él.
Unas voces lejanas llegaron a sus oídos. Harry solo quería que pararan para que pudiera volver a dormir. Estaba agotado y muy adolorido. Le dolía cada centímetro de su cuerpo. Ni se le ocurrió moverse. Sintió un aroma familiar en el ambiente. Harry dejó escapar un gemido mientras intentaba situarlo. No le llevó a Harry mucho tiempo darse cuenta de que estaba en la enfermería. Un segundo… ¿qué estoy haciendo aquí?
- No puedo creerlo.
- No puedo creer que haya cogido la Snitch con ellos allí.
- Nunca en mi vida he tenido tanto miedo.
¿Miedo? ¿Por qué alguien debería de tener miedo? ¿Coger la Snitch? ¿De qué estaban hablando? Lentamente, la cabeza de Harry comenzó a aclarase y empezó a recordar. Recordó el partido de Quidditch, a su madre suplicando y la voz de Voldemort. Los ojos de Harry se abrieron de golpe y vio caras borrosas alrededor de su cama.
- ¡Harry! – Exclamó Fred. - ¿Cómo estás?
Harry giró la cabeza hacia Fred, pero dejó escapar un silbido de dolor. Alguien cogió su mano derecha mientras que alguien más le puso las gafas en la cara. De repente, las caras se volvieron nítidas. El equipo entero de Gryffindor (aún llenos de barro y completamente empapados) y Ron y Hermione estaba allí. Por sus caras de preocupación que tenían Harry imaginó que debía de tener mal aspecto.
- ¿Qué ha pasado? – Preguntó Harry con voz áspera. Tenía una idea general de lo que había pasado, pero por alguna razón Harry necesitaba que se lo confirmaran. Tenía que saber si la pesadilla había sido cierta.
- Eh… bueno… te caíste, Harry. – Dijo Oliver nervioso. – Fueron unos 50 metros; justo después de que cogieras la Snitch. Había tantos dementores…
Dumbledore estaba furioso, Harry. – Dijo Hermione mientras acariciaba la mano de Harry. – Todos los profesores corrieron hacia el campo e intentaron que cayeras lentamente y lanzaron alguna cosa plateada a los dementores, haciendo que desaparecieran. Se suponía que no tenían que acercarse al campo.
- Aún así te pegaste un buen golpe contra el suelo. – Añadió Ron. – Pensábamos que habías muerto. Entonces, pasó lo de tu escoba…
Había algo en la voz de Ron que hizo que el estómago de Harry se removiera. Harry cerró los ojos, pero no pudo hacer mucho más. - ¿Qué le ha pasado a mi escoba? – Preguntó.
- Chocó contra el sauce boxeador, Harry. – Dijo Hermione nerviosa. – Lo siento mucho.
Harry se sintió como si fuera a devolver. Conocía demasiado al sauce boxeador como para saber que tipo de golpes daba. Su escoba, su Nimbus 200 no tenía ninguna oportunidad. – Ha quedado destruida. – Dijo mientras abría los ojos y miraba a Ron. - ¿No?
Unas manos tocaron sus brazos y le dieron apretones para tranquilizarlo. Ron miró a Hermione, quien cogió una bolsa del suelo y la puso al pie de la cama de Harry. – El profesor Flitwick la acaba de traer. – Dijo Hermione amablemente. – Lo siento Harry. No hay nada que se pueda hacer para repararla. El profesor Dumbledore ya lo ha intentado.
Harry solo pudo quedarse viendo la bolsa que contenía un montón de trozos de su fiel escoba. No se dio cuenta de lo importante que era para él hasta ese momento. Fue su segundo regalo. Y ahora tan solo era un montón de leña.
Aquí tenéis las respuestas a los reviews. Muchas gracias por vuestros ánimos!
Kaito Seishiro: Muchas gracias! Que aprobeche! XD
ros snape: Gracias! Si, perdón por la tardanza. Jajaja. Sí, pobre Harry, ahora estará un poco más vigilado ya que tendrán miedo de que Sirius vuelva a atacar. Xd
laditomi: Pues por desgracia no puedo responder a muchas de tus preguntas sino quitaría l agracia a la historia. Pero una sí que voy a responder, la historia (aunque está dividida en partes como los libros o películas) durará hasta el final del séptimo curso, así que paciencia. ¡Muchas gracias por los ánimos!
lobitablack: Hola! Gracias a ti por leerlo y dejar review!Si, pobre Remus, Harry es su cachorro y no se lo va a quitar nadie si puede impedirlo. Saludos!
Mireya Humbolt: El poder de Harry seguirá creciendo. Muchas gracias! Pues si, esos dos tienen muy buena relación, aunque como ves ahora no están pasando por su mejor momento. A ver como se soluciona.
mundi: Espero que la traducción sea igual de buena que la saga original, porque se lo merece. Gracias. Hasta pronto!
Sayuri: Muchísimas gracias! Me alegro de que te guste, la verdad es que estoy un poco nerviosa con la historia por ser la primera y eso. Cuídate tu también!
konii: Gracias! Gracias por leerlo también en castellano! Aunque tarde un poco en traducirlo. Nos vemos.
Anaelisa: Pues si, ya aparecío. Esperemos que vuelva a aparecer pronto. Remus es genial, me encanta como trata a Harry, aunque esconda algún que otro secreto Xd. Nos vemos. Gracias por seguir la historia.
JAIMOL: Claro que lo seguiré traduciendo, aunque a veces me lleve un poco de tiempo. Gracias por seguir! Cuidate!
Rianne: Hola! Pues los subo lo más rápido que puedo. Jejeje, sé que os dejé con la intriga. Espero que este te haya gustado también. Saludos y gracias!
SiriusLoveSlytherin: Hola! Pues bienvenid. Me pasaré por tus historias en cuando pueda. Gracias por leer. Nos vemos en el siguiente capítulo! Muchas gracias!
Alex James Potter: Muchísimas gracias! Me vas a ruborizar XD. Pues no te puedo decir qué pasará tendrás que tener paciencia. En cuanto a tus peticiones, me gustaría cumplirlas, pero es una traducción y como comprenderás no puedo cambiar la historia. Lo siento. Aunque creo que no te disgustará XD. Gracias por el apoyo! Nos vemos en el siguiente capítulo. Cuidate!
