AN: ¡Hola! ¡Perdonen la tardanza! He estado muy ocupada con los estudios y con el trabajo, de hecho aún lo estoy, pero consideraba que no os merecíais tanta espera y me he puesto las pilas. Prometo actualizar el próximo tan pronto como pueda. Dicho esto os dejo con el capítulo, que lo disfrutéis.
Capítulo 12
El mapa del Merodeador
El resto del fin de semana fue muy largo. Una vez la señora Promfrey curó a Harry completamente, insistió en que se quedara en la enfermería hasta el lunes por la mañana. Harry no se quejó. De hecho no habló mucho. Estaba demasiado aturdido por la pérdida de su escoba y por el recuerdo de la voz aterrorizada de su madre. No le había contado a nadie que la oía a ella y a Voldemort, pero él sabía que sospechaban algo. Después de todo, no puedes estar sentar sentado al lado de una ventana mirando el paisaje durante mucho tiempo sin que los demás empiecen a preocuparse.
Los visitantes no cesaron, pero Harry solo respondía a sus preguntas con una sola palabra, si es que preguntaban algo. Los profesores intentaron animar a Harry sin éxito. La mayoría creían que Harry había caído en un estado de depresión, pero los que conocían a Harry sabían, por la mirada de dolor que había en sus ojos, que ese no era el caso. Ron, Hermione y Ginny ya habían visto esa mirada ese día en el tren después del ataque del Dementor.
El problema era que, a diferencia de la última vez, Harry no tenía nadie con quien hablar. No quería molestar a Ron y a Hermione ni a ninguno de los profesores con esto. Igualmente, ¿qué podían hacer ellos? El profesor Lupin hubiera sabido qué decir, pero Harry se sentía aún demasiado dolido como para ir a hablar con él. Harry había aprendido a confiar en él otra vez después de descubrir que Lupin sabía que Midnight era en realidad Sirius Black, pero ahora veía que esa confianza solo iba en una dirección. El profesor Lupin nunca confiaba en él, entonces ¿por qué debería confiar en el profesor Lupin? ¿Por qué debería confiar en nadie?
Conseguir dormir a la noche fue imposible. Cada vez que Harry cerraba los ojos volvía a escuchar las súplicas de su madre, la risa alocada de Voldemort y el intenso frio de los Dementores. La señora Promfey notó que Harry no podía dormir y acabó dándole una poción para dormir. Harry lo agradeció, pero sabía que esta era solo una solución temporal. Sabía que esto le atormentaba tanto porque no podía hacer nada más que escuchar. Una vez más se sentía inútil.
La vuelta a las clases el lunes trajo a Harry al menos cierta distracción y un cambio de escenario. Como los Gryffindor habían ganado el partido, Malfoy tuvo que recurrir a reírse de Harry por lo de los Dementores y por haberse caído de la escoba. El único problema era que no había mucha gente que se riera con él. Harry parecía estar agotado y todavía se le veía desanimado. Como todos conocían los efectos de los Dementores, pensaban que esta vez había sido peor que la anterior.
Ron y Hermione se habían rendido en intentar sacarle a Harry información y ahora se habían decidido en permanecer al lado de Harry todo el tiempo en caso de que Harry quisiera hablar. Harry sabía que no hacía bien en intentar distanciarse de todos como estaba haciendo, pero no podía evitarlo. Simplemente parecía algo que tenía que hacer. Todo el mundo le mentía. Midnight –eh- Sirius Black había mentido sobre lo de ser un perro. El profesor Lupin le había mentido… bueno, más bien había ocultado la verdad, pero era lo mismo.
Al menos para Harry lo era.
Cuando llegaron a la clase de Defensa, Harry estaba a punto de entrar pero Ron lo tiró hacia atrás. – No creo que pueda aguantar que Snape de otra vez la clase. – Dijo Ron. – ¿No estás de acuerdo, Harry?
Harry se encogió de hombros como respuesta, entraron en el aula y vieron que el profesor Snape no era el profesor. El profesor Lupin había vuelto. Harry no sabía como sentirse ante eso. Si, Snape era un cretino y muy borde, pero ver a Lupin solo le traía dolor, el cual intentaba ocultar a toda costa.
El profesor Lupin aun parecía enfermo y aparentemente había perdido bastante peso. Ahora había demasiadas coincidencias como para ignorarlo. El profesor Snape había introducido el tema de los licántropos por alguna razón y una única razón: hacer que los alumnos se dieran cuenta de lo que el profesor Lupin realmente era.
La clase, aun así, estaba demasiado ocupada quejándose sobre la cantidad de trabajo que el profesor Snape les había mandado. El profesor Lupin sonrió ante todo ese escándalo hasta que miró a Harry y vio que le estaba evitando la mirada. Esto no puede ser bueno. Después de unas cuantas quejas más, el profesor Lupin recuperó el control de la clase y les tranquilizó asegurando que no tenían que acabar la redacción. Toda la clase se calmó, menos Hermione, que parecía descontenta, ya que ella ya la había terminado.
Estudiaron los Hinkypunks, donde los Gryffindors recuperaron todos los puntos que el profesor Snape les había quitado en la clase de Defensa. Cuando el timbre sonó, todos se dirigieron hacia la puerta. Harry sabía que tenía que salir de allí antes de que explotara, pero desafortunadamente el profesor Lupin no le dejó escapar tan fácilmente.
- Harry, ¿podemos hablar? - Le llamó el profesor Lupin.
Harry dejó escapar un suspiro y se quedó donde estaba mientras todos los demás salían. Se giró lentamente y finalmente miró a Lupin. Realmente no quería hablar de esto ahora. No quería hablar sobre el fin de semana. Solo quería que lo dejaran en paz.
- Siento mucho lo de tu escoba, Harry. - Dijo Lupin mientras devolvía los libros a su estantería. - El profesor Dumbledore me ha contado lo de los Dementores. Me imagino que reaccionaste igual que en el tren.
Harry miró hacia otro lado. - No quiero hablar de esto, profesor. - Dijo cortante.
El profesor Lupin se sorprendió por el tono de Harry. - Harry, ¿pasa algo? - Preguntó mientras se acercaba lentamente. - Sabes que puedes contármelo, sea lo que sea.
Harry sacudió la cabeza lentamente. Quería gritar pero luchó por no hacerlo. Quería entender por qué la gente siempre le mentía. - Ya no. - Susurró y volvió a mirar a Lupin. - Ha sido un fin de semana muy largo, profesor, por lo que si eso es todo...
El profesor Lupin se acercó para poner una mano en el hombro de Harry, pero Harry rápidamente se apartó y se quedó fuera de su alcance. – Harry, ¿he hecho algo malo? – Preguntó cautelosamente. – Siento no haber ido a visitarte este fin de semana, pero he estado bastante enfermo.
¡Mentiras! Incapaz de contenerse por más tiempo, Harry se acercó a su mochila y sacó su redacción sobre los hombres-lobo. Entonces dejó de golpe las dos hojas de la redacción en la mesa que había a su derecha. – Mi redacción, profesor. – Dijo Harry ásperamente. – Por favor, asegúrese de que le llegue al profesor Snape. Sé que no le gustaría que nadie hubiera descubierto la verdadera razón por la que sacó el tema de los licántropos.
Los ojos de Lupin se abrieron de golpe por la sorpresa mientras que su cara palidecía. – Harry… yo….
Harry no le dio oportunidad. - ¡Me has mentido! - Gritó sin darse cuenta que los objetos de la habitación habían empezado a temblar. - ¡He confiado en ti en todo momento y me has mentido! ¡Todo el mundo me miente! ¡Creía que eras diferente!
Unos cuantos objetos de cristal explotaron. Instintivamente Lupin se cubrió la cabeza con los brazos para protegerse de los cristales rotos. Sintiendo que no le alcanzaba ningún cristal, levantó la cabeza y vio que unas lágrimas bajaban por el rostro de Harry. - Harry, escúchame. - Dijo cautelosamente. - Siento no habértelo contado. Estaba asustado. Creía que si te enterabas tendrías miedo de mí. No quería perderte. Eres todo lo que tengo.
Harry cayó de rodillas y se cubrió la cara con las manos. Esto era demasiado. Todo estaba fuera de control: Sirius Black, los Dementores, los Dursleys, los gritos de su madre, la voz aguda y chirriante de Voldemort... esa voz inhumana y descubrir la verdad sobre el profesor Lupin. ¿Por qué tenía que ser todo tan difícil? ¡Era injusto!
El profesor Lupin se apresuro a su lado y apretó al joven contra su pecho. - Tranquilo, Harry. - Dijo suavemente. - Todo irá bien. Suéltalo.
El profesor Lupin no se movió hasta que Harry se quedó dormido por agotamiento. Tenía que admitir que estaba enfadado, no, más bien furioso. Severus Snape no tenía ningún derecho a hacer lo que había hecho. Ahora la pregunta era qué iba a hacer para solucionar todo este lío y para que Harry volviera a confiar en él.
Sabiendo que Harry necesitaba descansar más que nada, Lupin lo cogió, lo llevó a su habitación y puso al chico en la cama. Le quitó las gafas y los zapatos antes de taparlo. Una vez vio que Harry estaba cómodo, Remus fue a hacer un par de llamadas por la chimenea: una a Albus Dumbledore y otra a Severus Snape.
- ¡NO TENÍAS NINGÚN DERECHO!
Una voz fuerte sacó a Harry de su sueño. No tubo que abrir los ojos para averiguar donde estaba. La recomfortable cama y el olor de la habitación era todo lo que necesitaba para saber que estaba en la habitación de invitados del profesor Lupin; en la habitación que Harry había dormido durante casi un mes entero en verano. La última cosa que Harry quería hacer era levantarse. Le dolía la cabeza y aún estaba agotado. ¿Por qué estaba tan cansado?
- No es culpa mía que hayas estado incapacitado. - Dijo Snape fríamente. - Tu clase iba atrasada. Cualquier otro profesor hubiera hecho lo mismo.
No hacía falta ser un genio para saber de que estaban discutiendo el profesor Lupin y el profesor Snape en la habitación contigua considerando lo que había pasado en la clase de Defensa. Harry quiso levantarse y pedir a los dos profesores que se callaran, pero la idea de moverse era demasiado para el dolor de cabeza de Harry. ¿Por qué le dolía tanto la cabeza? No tenía ningún sentido.
- ¡No, nadie lo hubiera hecho! - Dijo Lupin gritando. - ¡Ni se te ocurra desentenderte de esto! ¡Has hecha el tema de los licántropos para que alguien lo descubriera! ¡Harry lo ha descubierto!
- ¿Harry lo sabe? - Preguntó el profesor Dumbledore. - Severus, creo que fui bastante claro. Harry se encuentra en un estado bastante frágil ahora mismo. Necesita alguien en quien confiar. Era cosa de Remus decidir cuando contar a Harry lo de su condición.
Harry gruñó de dolor mientras se forzó a sentarse. Ignoró los constantes pinchazos y mantuvo los ojos cerrados mientras se dirigió hacia la puerta. Necesitaba que pararan. Necesitaba que su dolor de cabeza parara.
- Si, claro, vamos a mimar a Potter tanto como nos sea posible. -Soltó Snape.
- Ya es suficiente, Severus. - Advirtió Dumbledore. - Ve a mi despacho. Estaré contigo enseguida.
Hubo un silencio. Harry pudo intuir que Snape se había ido por la chimenea, ya que si se hubiera ido por la puerta la hubiera cerrado de golpe tan fuerte que hubiera asustado a todo el castillo. Alcanzando la pared, Harry buscó el pomo de la puerta y entonces paró ya que una oleada de mareo le había invadido todo el cuerpo.
- ¿Cómo está Harry? - Preguntó el profesor Dumbledore con voz preocupada.
- Enfadado. - Dijo Lupin. - Ya no confía en mí. Ya sabía que esto era una mala idea. Nunca tendría que haber aceptado este puesto. No puedo soportar que Harry me odie, Dumbledore. Su confianza es muy difícil de ganar. No tengo ni idea e cómo voy a solucionar esto.
- Sé honesto con él. - Aconsejó Dumbledore. - Harry ha sido críado por muggles y no sabe por todo lo que has tenido que pasar durante muchos años. ¿Hay alguien más que haya podido descubrirlo?
- Posiblemente Hermione. - Dijo Lupin. - Es la única que ha acabado la redacción de les mandó Severus.
Incapaz de contenerse más, Harry se desplumó con un golpe seco. Escuchó que la puerta se abría para dejar paso a dos personas, que lo cogieron y lo llevaron de vuelta a la cama. Harry pudo deducir que era Lupin y Dumbledore. Cuando abrió un poco los ojos y miró a las dos figuras borrosas vio que en efecto lo eran.
- Traeré a Poppy. - Dijo Dumbledore suavemente. - Mantenle calmado, Remus.
Lupin se concentró en Harry mientras el director salía de la habitación. Podía ver que el adolescente estaba luchando para mantenerse despierto por la cara de dolor que ponía. Pausadamente el profesor Lupin puso la mano en la frente de Harry, pero vio que no tenía fiebre. - No tengo palabras para decirte cuánto lo siento, Harry. - Dijo en voz baja. - No quería que te enteraras de esta manera. Solo estaba intentando protegerte. Creía que si sabías que era una criatura oscura tendrías miedo.
Harry no tenía fuerzas para contestar. Parpadeó lentamente, todavía mirando la figura borrosa que era el profesor Lupin. ¿De qué tenía miedo el hombre? No tenía ningún sentido. Sabía que los hombres-lobo eran considerados criaturas oscuras, pero el Parsel era considerado una habilidad oscura. Si Lupin no creía que Harry era malvado, entonces, ¿por qué tendría Harry que creer que Lupin lo era?
Llamaron a la puerta. El profesor Lupin giró la cabeza y vio a la señora Promfey entrar en la habitación corriendo seguida de Dumbledore. Le dejó paso cuando Promfey cogió su varita, la dirigió hacia Harry y gritó de sorpresa. - ¡Por el amor de dios, Potter! - Exclamó. - ¿Cómo es posible que aún estés consciente?
- ¿Qué pasa? - Preguntó Lupin urgentemente
La señora Promfey se acercó a su bolsa y sacó una poción. - Dolor de cabeza, profesor. - Dijo mientras quitaba el tapón de la poción. - Uno muy fuerte, pero nada que se trate de vida o muerte. - Dijo amablemente mientras movía la cabeza de Harry para que se incorporara un poco. - Abra la boca, Potter.
Harry hizo lo que le pedían y tembló cuando sintió el líquido con mal sabor bajando por su garganta. El dolor empezó a disminuir y Harry sucumbió a la oscuridad.
Cuando Harry se despertó, el profesor Lupin estaba a su lado. Una vez Harry comió algo, Lupin le explicó cómo eran tratados los hombres-lobo en el mundo mágico. Después de escuchar la discriminación y las antiguas creencias que había, a Harry no le sorprendió que el profesor Lupin lo hubiera ocultado.
Como conclusión, Harry y el profesor Lupin descubrieron que se parecían más de lo que ninguno de los dos se había imaginado. Los dos estaban siendo juzgados por algo que no era culpa suya (Harry por se el-niño-que-vivió y Lupin por ser un licántropo). Nadie se preocupaba por saber cómo eran ellos en realidad. Y los dos estaban solos.
Una vez Harry escuchó todo des del punto de vista del profesor Lupin, se disculpó una y otra vez por su comportamiento. Lupin le quitó importancia, sin culpar a Harry en absoluto. Hablaron hasta altas horas de la madrugada hasta que decidieron irse a dormir. Harry le contó al profesor Lupin que había escuchado a su madre y a Voldemort durante el partido de Quidditch y Lupin le contó cómo le mordieron cuando era niño. Las cosas no volvían a ser como antes, pero al menos iban por el buen camino.
El fin de semana llegó rápidamente. La excusa de que el profesor Lupin y Harry estarían hablando sobre sus padres fue suficiente para Ron y Hermione para que dejaran que Harry fuera con el profesor Lupin cuando terminaron de comer. El profesor Dumbledore llegó un poco más tarde y durante tres horas estuvieron practicando el hechizo Patronus hasta que Harry volvió a sobrecargar el encantamiento, aunque no tanto como antes. Harry estaba haciendo progresos. El humo de plata que salía de su varita estaba más definido, pero aún no tenía forma. El profesor Lupin tenía razón. Conseguir conjurar el hechizo Patronus era difícil.
Finales de noviembre trajo el siguiente partido de Quidditch, en el que Ravenclaw apalizó a Hufflepuff y eso colocó a Ravenclaw en primera posición en la Copa de Quiddich. Esto hizo que Oliver creara toda una nueva estrategia para asegurarse que Gryffindor ganara la Copa. Las prácticas eran agotadoras y duras debido a la helada lluvia que no cesó ni tan solo en Diciembre. El equipo entero siguió el ejemplo de Harry y cogió el hábito de usar encantamientos para calentarse y así no morirse de frío.
Harry hizo todas las compras de Navidad por catalogo con la ayuda del profesor Lupin. Su lista era bastante más larga este año gracias a su nueva familia. Era difícil saber qué comprar, pero Harry sentía que debía de encontrar alguna manera de agradecerles todo lo que habían hecho por él. Había hecho gran parte de las compras en secreto, ya que ninguno de los estudiantes lo entenderían.
Cuando se acercaron las vacaciones, Harry descubrió que tanto Ron como Hermione se quedaban, pero la mayoría de estudiantes se iban a casa. Intentó convencer a sus amigos de que estaría bien, pero ellos insistieron. Ron dijo que no podría aguantar a Percy durante dos semanas, mientras que Hermione dijo que iba atrasada con los deberes y necesitaba ponerse al día. Contento de pasar las vacaciones con gente de su edad, Harry no cuestionó sus excusas. Tan solo lo acceptó.
Hubo otra visita a Hogsmade la última semana del trimestre que coincidió con otro entrenamiento del encantamiento Patronus, por lo que a Harry no le molestó mucho. Su Patronus era cada vez más definido aunque aún no se sabía que forma tenía. Sus sobrecargas eran cada vez más pequeñas y cada vez menos usuales, lo que era una tranquilidad para todos los de la habitación.
La mañana de la visita a Hogsmade, Harry se despidió de sus amigos mientras miraba la revista "Qué escoba" que Oliver le había prestado en un intento de que remplazara su escoba. Había estado usando una de las escobas del colegio, que eran viejas y lentas. No podía usar una de esas en el próximo partido o perderían seguro.
Aún era temprano, así que fue una sorpresa cuando los gemelos Weasley se sentaron en su mesa delante de él, vestidos y preparados para ir a Hogsmeade. - Ei, Harry. - Dijo Fred. - Hemos decidido darte un regalo de navidad avanzado.
- Harry los miró dudoso. - Eh.... no sé. - Dijo. - Recuerdo perfectamente el último regalo que le disteis a Ron.
Fred y George sonrieron orgullosos. - Un poco inmaduro pero fue rápido. - Dijo George. - Esto no se parece en nada. Créeme, te encantará. - Sacó un largo pergamino de debajo de su capa y se lo pasó a Harry.
Harry lo miró durante un minuto antes de dirigir su mirada hacia ellos. - Me temo que no lo entiendo. - Dijo.
- Este, Harry, es el secreto de nuestro éxito. - Dijo Fred. - Lo hemos utilizado orgullosos durante muchos años...
- ... pero hemos decidido que tu lo necesitas más que nosotros. - Continuó George. - Verás, cuando hacíamos primero y éramos inocentes...
- más inocentes de lo que somos ahora, si quieres. - Añadió Fred. - Tuvimos una bronca con Filch y encontramos este pequeño objeto en un cajón que ponía "CONFISCADO, ALTAMENTE PELIGROSO". Bueno, ya te puedes imaginar qué hicimos.
- Bien, esta es la lección más importante que aprenderás en Hogwarts. - Dijo George con una sonrisa, y entonces sacó su varita y tocó con ella el pergamino. - Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
Unas líneas finas de tinta aparecieron de donde la varita de George había tocado el pergamino. Se separaban y se entrecruzaban. Al final formaron unas palabras;
Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta
Los fabricantes de Travesuras mágicas, están orgullosos de presentarles
EL MAPA DEL MERODEADOR.
Harry contuvo la respiración. ¿Los Merodeadores? ¿Su padre había hecho esto? Pero, ¿quiénes eran Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta? Tenían que ser sobrenombres, así que, ¿quién era quién? Harry inmediatamente pensó en preguntárselo al profesor Lupin, pero rápidamente descartó la idea. ¿Cómo podría explicar que sabía los nombres de los Merodeadores?
Mirando más atentamente el mapa, Harry se dio cuenta de que era un mapa detallado de Hogwarts. Había unos puntos minúsculos moviéndose, seguidos de un nombre. Podía ver que el profesor Dumbledore se paseaba por su estudio y que el profesor Lupin estaba entrando en su despacho.
- Bien, hay siete pasadizos que van a Hogsmeade. – Dijo Fred mientras los señalaba con el dedo. – Estos cuatro son los que Filch conoce, - Los señaló. – pero somos los únicos que conocemos estos. No vayas por este porque el Sauce Boxeador fue plantado justo encima de la entrada y tampoco uses el que está detrás del espejo del cuarto piso. Está cerrado. Este te deja en el sótano de la tienda de Honeydukes. Te lo recomendamos. La entrada está justo al lado de esta habitación, detrás de la estatua.
- Bien. – Dijo George mientras miraba alrededor comprobando que nadie los estuviera escuchando. – No te olvides de cerrarlo después de usarlo…
- … o todo el mundo podrá leerlo. – Añadió Fred mientras sacaba la varita y volvía a tocar con ella el mapa.
- ¡Travesura realizada! – Dijeron los dos a la vez.
Harry vio como el mapa volvía a ser un trozo de pergamino en blanco. Incontables pensamientos pasaron por su cabeza. Este mapa podía ser la clave para encontrar a Sirius Black. ¿Debería devolverlo al profesor Lupin? ¿Debería usarlo? Harry no sabía qué hacer.
- Nos vemos allí. – Dijo George guiñándole un ojo, y se fue con su hermano.
Harry tenía un dilema: devolverlo o no devolverlo. Sabía que si lo hacía no volvería a verlo. El profesor Lupin era uno de los Merodeadores, por lo que seguramente habría ayudado a hacer el mapa y sabría como funciona. Lupin se lo confiscaría y se lo daría al profesor Dumbledore para encontrar a Sirius Black. Este mapa había sido de su padre, igual que la capa de invisibilidad. Harry tenía muy pocas cosas de sus padres, y no estaba dispuesto a perderlas fácilmente.
Temprano esa tarde, Harry se reunió con el profesor Lupin y con el profesor Dumbledore para otra lección del encantamiento Patronus, con el mapa del Merodeador seguro en su baúl. Al final el corazón ganó a la cabeza. No podía dar el mapa que su padre había ayudado a elaborar. Tampoco podía usarlo tal y como Fred y George pretendían. Estaba demasiado asustado como para hacerlo.
El profesor Lupin encontró un Boggart para practicar, haciendo que la clase se volviera extremadamente difícil. Harry estaba demasiado concentrado en sacar las voces de su cabeza como para intentar sobrecargar el hechizo. Consiguió realizar el encantamiento un par de veces antes de desmayarse después de cada intento, pero lo que salió de su varita ni tan solo se acercaba a lo que había conseguido en las otras clases.
Tanto el profesor Lupin como el profesor Dumbledore intentaron tranquilizar a Harry diciéndole que había avanzado más de lo que esperaban, pero aún así era frustrante. Estaba haciendo todo lo que le decían, entonces, ¿por qué no funcionaba? Ya le habían advertido que sería difícil, pero esto era ridículo.
Más cansado de la lección de lo que nunca admitiría, Harry se fue a su cama antes de que Ron y Hermione regresaran de Hogsmeade. No supo cuánto tiempo estuvo allí, metido en sus pensamientos. Ron y Hermione regresaron y fueron a ver a Harry varias veces, preguntándole si estaba despierto, pero Harry permanecía inmóvil y callado, haciéndose el dormido. No sabía qué decirles. Odiaba tener que esconderles tantos secretos. Era como si ya no los conociera.
Arreglaré las cosas con ellos. Tan pronto como averigüe cómo.
AN: Espero que os haya gustado, ya sabéis quejas, comentarios, críticas, consejos, ánimos, etc. Dejar review. Quiero agradeceros a todos los que estáis allí siempre que pongo un capítulo nuevo para darme ánimos. ¡Sois geniales! Bien, aquí van los reviews, he decidido, ya que no sé si se permite contestar por aquí, a contestar aquí los anónimos y los que se puedan contestar por la página allí os contestaré. Eso sí, igualmente me esperaré para contestar cuando cuelgue siguiente capítulo. Como siempre; muchas gracias a todos y perdón por la tardanza.
Laditomi: ¡Muchísimas gracias! A mi también me apetece mucho compartir esta historia con vosotros, la verdad es que es fantástica. Mi trabajo en traducirla lo hago lo mejor que puedo. ¡Siento mucho haber tardado tanto! De verdad, no os lo merecéis. ¡Nos vemos!
Ros Snape; ¡Hola! Pues estoy un poco estresada como habrás podido comprobar por la falta de actualizaciones, pero he hecho un punto y aparte a todo para poder actualizar. Pues sí, como has comprobado Harry ya lo sabe y se nos ha enfadado un poco, jeje. Pero Lupin solo quiere protegerlo. ¡Muchas gracias! Espero no volver a demorarme tanto nunca más! Cuidate.
lobita_black; ¡Muchas gracias! Me alegro de que te guste. Siento muchísimo haber tardado tanto. ¡No volverá a pasar! De verdad, gracias por tu apoyo y espero que sigas allí. ¡Cuídate tu también!
Sayuri; ¡Hola! Siento mucho haber tardado tanto! ¡Muchas gracias! Si, Harry ha ganado el partido, pero lo ha pasado igual de mal con los dementores. Jajajaja, ya veremos si Sirius le regala la escoba o no…. De verdad, muchas gracias por tus reviews, me animan mucho! Como habrás comprobado se me acabaron las vacaciones y con ellas el tiempo!
