Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.

Capítulo 16 - Perdidos en las Viñas

...

(EPOV)

"Vale chicos, tengo que pediros un favor". Dijo mi madre mientras empaquetábamos nuestras cosas. Habíamos estado viajando sin rumbo durante todo el verano, alojándonos en hoteles baratos, uno detrás de otro y me estaba empezando a dar cuenta de que no tenía planes a largo plazo.

"Vale, ¿cuál es el plan ahora?". Vanessa preguntó frustrada. Era obvio que no estaba acostumbrada al estilo de vida del circo, sus abuelos eran la personificación de la estabilidad y estar con nuestra madre excéntrica era un desajuste para ella.

"¿Qué pasa Van?, pensaba que habías disfrutado de ver un país como este, ha sido divertido hasta ahora ¿no?". Lizzy le preguntó.

"No mamá, esto no es divertido. ¿A dónde vamos a vivir?, empiezan las clases en dos semanas y la verdad es que no quieren empezar tarde". Vanessa se quejó.

Miré a Lizzy y era evidente que estaba empezando a estresarse por la presión. Yo sabía que esa expresión era la que siempre tenía cuando estaba a punto de perderse por completo.

"¿A dónde quieres ir?". Le pregunté con rapidez antes de que ella tuviera la oportunidad de hundirse. Yo era el que mediaba entre Lizzy y Vanessa ya que siempre estaban discutiendo. Lizzy ya no era una prostituta y hasta donde yo sabia podía decir que no estaba metiéndose drogas, pero su peculiar personalidad seguía siendo la misma. Ella se estresaba con facilidad, y luego explotaba atacando a todos en su camino, gritando que esta no era la vida que se supone que tenía que vivir, y entonces ella culpaba a todos menos a sí misma. Lo había escuchado todo de ella antes, y me sentía mal porque Vanessa no estaba acostumbrada a ella todavía y no sabía que botones presionar y cuándo dar marcha atrás.

Lizzy respiró hondo y dejó pasar esa explosión que sentía antes de contestarme. "Me gustaría que Oregón fuera nuestra próxima parada".

"¿Por qué Oregón?". Le pregunté.

"Bueno, de ahí es de donde soy. Me marché cuando tenía diecisiete años y nunca tuve el coraje de volver, pero ahora que os tengo a vosotros, me siento lo suficientemente fuerte como para hacerle frente".

"¿Tiene algún familiar allí?", preguntó Vanessa esperanzada. Yo podía ver las ruedas girando en su cabeza mientras ella pensaba en un plan. No era un lector de la mente ni nada, pero sabía que ella esperaba que nosotros tuviéramos algún familiar que nos acogería en su casa y nos salvaría de una vida con nuestra madre.

"Mi padre estaba allí cuando me fui, pero eso fue hace mucho tiempo y ya no si estará", dijo Lizzy llena de remordimientos.

"¿Podemos probar a ir a verlo?", Vanessa dijo demasiado entusiasmada.

"Sí, en realidad esa era una de las principales razones por las que quería volver allí".

"¿Es esto como tu lista de cosas que hacer o algo así?". Le pregunté, sabiendo que su enfermedad estaba asustándola y quería arreglarlo todo.

"No exactamente, pero sí siento la necesidad de atar los cabos sueltos. Ahora que estoy limpia, se lo debo a mi padre y quiero tratar de volver a conectar con él. Después de que mi madre muriera, se convirtió en un alcohólico y como todo lo demás en mi vida, se me fue de las manos. Me escapé y nunca dejé de correr, pero estoy cansada de correr y ahora es el momento para mí de volver a casa".

Cuando mi madre habló de casa, me sorprendí por lo que me vino a la cabeza, era una imagen de Bella. Trataba de mantener mi mente ocupada en otras cosas, pero al fin y al cabo, ella siempre estaba allí persiguiéndome. La casa de los Cullen en Forks era lo más parecido que había tenido a un verdadero hogar, pero mi secreta relación de fantasía con Bella, era más real para mí por el breve tiempo que tuve la suerte de tener con ella sobre todo lo demás que había experimentado. Tal vez nublaba mis sentimientos hacia ella con la obsesión, pero de cualquier manera no podía dejar de desearla a través de recuerdos de ella que nunca se repetirían.

Todavía tenía previsto regresar a Forks, pero esperaba que Bella se hubiera marchado de allí, y deseaba que no estuviera con un tipo como yo. No importaba lo mucho que estuviera tratando de ser mejor que el perdedor que era antes, nunca sería lo suficientemente bueno para Bella Swan.

"Vale, pues vamos a ir a Oregón". Dije tratando de parecer entusiasmado. En realidad estaba emocionado un poco porque habíamos estado viajando al este, ahora por lo menos íbamos a ir de nuevo a la costa del Pacífico, que estaba un paso más cerca de Washington. Aunque me sentía mal por mi hermana, yo tenía una familia y un hogar que me esperaba, pero ella no tenía idea de dónde estaría en el futuro.

Tres hoteles más tarde, finalmente llegamos a Eugene Oregón. Vagamente me preguntaba de dónde sacaba Lizzy dinero para pagar las habitaciones, y el gas, y la comida, pero yo realmente no quería saber algunas cosas, era mejor dejarlas y no preguntar.

Nos registramos en otro hotel barato en la ciudad, y Lizzy nos dejó por unas horas para que pudiera tratar de encontrar cualquier información sobre su padre.

"¿Edward?". Vanessa me preguntó mientras estaba ojeando los canales de la televisión.

"¿Sí?". La miré sobre el libro que estaba leyendo.

"Así que, ¿nos dejarás en poco tiempo, no?", preguntó ella.

"Bueno, le dije a Carlisle que estaría de vuelta para terminar la escuela secundaria, así que sí".

"¿Pero qué pasa si mamá y yo no hemos conseguido quedarnos en ninguna parte? ¿Vas a dejarnos a pesar de no saber dónde estamos?"

"No lo sé, pero tengo que volver a Washington, ni siquiera he hablado con Carlisle desde que salimos de Alaska, así que realmente necesito volver a contactar con ellos".

"¿Por qué no sólo los llamas?"

"Bueno, para empezar, es demasiado caro hacer llamadas de larga distancia en estas mierdas de habitaciones de hotel, y supongo que podrían cobrar por llamar, pero yo realmente no quiero preocuparme por la falta de un lugar decente para vivir. No sé, supongo que soy un cobarde".

"Estoy segura de que ellos estarán más preocupados por no saber de ti, que por que nosotras no tengamos un lugar para vivir". Para ser una chica de dieciséis años, Vanessa era en realidad bastante madura.

"Podría llamarles pronto para avisarles, ya que de todos modos es casi la hora de volver, aunque tal vez podría aparecer por allí sin avisar".

"Edward, ¿alguna vez has estado enamorado?". Ella me preguntó de repente.

"¿Por qué?, ¿tú sí?". Le pregunté en broma.

"No, nunca he tenido un novio antes. Ni siquiera he besado a nadie antes, ¿no es completamente patético?"

"No es patético, sólo tienes dieciséis años, ¿cuál es la prisa?"

"Creo que con la muerte de mis abuelos tan cercana, y con Lizzy enferma, siento como que la vida es muy corta y me estoy haciendo mayor cada día. Quién sabe, mañana podría ser atropellada por un autobús y morir sabiendo que nunca sentiría lo que es estar con alguien".

"¿Atropellada por un autobús?". No podía dejar de reírme de ella.

"No es divertido, yo tuve un amigo que fue atropellado por un autobús".

"Vale, lo siento, no es gracioso. Pero realmente no puedes vivir tu vida teniendo ese miedo de perderla. La vida es realmente muy larga y tienes mucho tiempo para encontrar a alguien, así que no te apresures".

"Pero no quiero encontrar a cualquiera, y no quiero tener un montón de relaciones sin sentido, quiero encontrarle a Él, a mi alma gemela. ¿Crees en las almas gemelas?"

"No. De hecho, realmente no creo en el amor. Creo que es simplemente una reacción química en nuestro cerebro que nos hace pensar tontamente que pertenecemos a alguien. Es sólo una manera de continuar la raza humana y mantenernos juntos para no matarnos los unos a los otro".

"Wow, ¿muy cínico, no? ¿Quién te rompió el corazón?". Vanessa me preguntó.

"Nadie, pero he estado lo suficientemente cerca para saber que todo el amor ese de las películas no es real, porque si lo fuera, el mundo no sería tan mierda como es. Incluso si el amor fuera real, no duraría para siempre, la vida siempre encuentra la forma de estropearlo y mantenerte apartado de esa persona".

"Cuéntame sobre ella", dijo Van.

"¿Quién?". Le pregunté confundido.

"La chica de la que estás enamorado. Venga, es tan obvio".

"No estoy enamorada de nadie, sólo he dicho que no creo en el amor". Le dije molesto.

"No, te he oído, pero también he escuchado el dolor detrás de tus palabras. Y también te escucho por las noches cuando duermes 'oh Bella, lo siento mucho, por favor, perdóname, te necesito". Dijo ella tratando de imitar mi voz.

"No sé de qué demonios estás hablando", le dije con amargura.

"¿Realmente no es esta Bella?", preguntó y sacó mi cuaderno de bocetos. Empezó a ojear las páginas antes de que yo le quitara el libro.

"¿Dónde diablos están tus límites?, esto es privado".

"Hey, yo realmente no quiero saber lo que haces en privado mientras los miras", bromeó. Vale, retiraba la idea de que Vanessa era madura. Pequeña imbécil.

La ignoré tratando de controlar mi temperamento, pero, continuó. "¿Cuánto tiempo saliste con ella? ¿Dónde os conocisteis? ¿Dónde está ella ahora? ¿Vas a estar con ella otra vez cuando regrese a Washington? ¿Teníais relaciones sexuales?"

"¿Cual es tú problema realmente? ¿Por qué no sólo te metes en tus cosas y me dejas en paz?". Cogí el cuaderno, lo llevé afuera y lo lancé al contenedor, antes de entrar de mal humor a la habitación y ponerme mis auriculares tratando de ahogar los pensamientos que estaban seguros de invadir mi mente, después de todo el interrogatorio de Vanessa.

"Lo siento, no quería molestarte". La oí decir, así que puse el volumen aún más fuerte.

Nunca me proponía esbozar a Bella, pero siempre acababa haciéndolo. A veces, cuando cerraba los ojos, su cara era tan clara en la oscuridad que parecía estar pegada en la retina de mis ojos. Otras veces, sentía que no podía poner su imagen en mi mente, y por alguna razón, que me asustaba, sacaba algo fuera de mí, así que me encontraba involuntariamente dibujándola para aliviar el dolor de su ausencia.

Conocía la recuperación de los drogadictos como para decir que el deseo de sus adicciones nunca se iba plenamente, pero con el tiempo aprendían a manejar la ansiedad. Supongo que eso es lo que pasaba con mi adicción, así que sólo esperaba ser capaz de controlar mis ansias de ella cuando estuviera en la misma escuela de nuevo. Estaba seguro de que sería como si un alcohólico sobrio trabajara como camarero, pero tenía que hacerlo, se lo debía a los Cullen, por lo menos intentarlo.

Otras dos horas pasaron y yo estaba empezando a pensar que tal vez Lizzy nos había abandonado por completo, cuando por fin regresó.

"Lo encontré", dijo Lizzy con entusiasmo. "Él vive en las afueras de la ciudad... vamos a prepararnos, ¿era lo que estabais esperando, no?"

Van y yo dejamos de hacer lo que estábamos haciendo para prepararnos para ver a nuestro abuelo, ella estaba un poco más emocionada que yo. Entendía como de feliz iba a estar ese tipo después de descubrir que su hija era una prostituta y adicta a las drogas, que no sólo se quedó embarazada de uno de sus repugnantes clientes, sino que también contrajo el VIH. Sí, él iba a estar emocionado, no podía esperar para verlo.

Nos montamos en el pequeño pedazo de chatarra que Lizzy compró después de que saliéramos volando de Alaska, yo en realidad echaba de menos el Volkswagen y deseaba no tener que haberlo dejado atrás.

No pasó mucho tiempo hasta que llegamos a una puerta de metal con una extraña M enorme en ella. Vanessa y yo nos miramos tan confundido que Lizzy se decidió a explicarse.

"Esta bodega ha estado en mi familia por generaciones, pero se fue a la bancarrota y la perdimos. Creo que mi padre fue capaz de volver a comprarla de alguna manera, ¿no es hermosa? Esta es mi casa, donde están todos los recuerdos más preciados de mi infancia".

Lizzy se bajó del coche y abrió la puerta, me sorprendió mucho que no estuviera cerrada con llave. Se montó de nuevo en el coche y atravesó el largo camino de las viñas verdes adornadas con uvas rojas, que nos llevaba a una casa grande de estilo victoriano.

Después de que estacionara frente a la casa, todos salimos y fuimos recibidos por el ladrido de un Pastor Alemán. De inmediato comencé a buscar una piedra o un palo para lanzarle a esa cosa en caso de que tratara de atacarnos. Yo odiaba a los perros, fui atacado por uno cuando era más joven, y siempre tuve rencor contra la especie. Y este perro en particular me recordaba a los lobos de mierda que habían acorralado a Bella en el prado aquel día. Casi me quería golpear por mi ira hacia los lobos, ya fuéramos atacados o no.

"Hola perrito, eres muy bonito ¿no?". Vanessa dijo con una voz extraña de bebé. Al parecer, a ella le gustaban los perros, y este perro en particular realmente le gustaba demasiado. Por lo menos no tenía que preocuparme por la maldita cosa tratando de morderme.

"Hola, ¿qué están haciendo aquí?, esto es una residencia privada. No estamos abiertos a cualquier cata de vinos". Dijo una mujer que salía de la casa.

"Uh, en realidad, estoy aquí para ver a mi padre Anthony", dijo Lizzy. Bueno, ahora sabía de dónde había sacado mi segundo nombre.

"¿Eres la hija de Tony?". La mujer le preguntó con escepticismo.

"Sí, mi nombre es Elizabeth Masen". Dijo Lizzy molesta con la mujer, por dudar de ella.

"Lizzy tenía el pelo rojizo, no rubio. Era más bien como el color de él". Dijo la mujer señalándome.

"Sí, se llama blanqueador de cabello", dijo Lizzy con aires de suficiencia.

"Y ¿quiénes son?". La mujer le preguntó refiriéndose a Van y a mí.

"Estos son mis hijos, ¿puedes simplemente decirle a mi padre que estoy aquí?"

La mujer resopló y entonces entró en la casa durante unos minutos antes de que un hombre de más edad apareciera por la puerta.

"¿Papá?". Lizzy dijo en voz baja.

"¿Lizzy? ¿Eres realmente tú?", preguntó con voz ronca agrietada.

"Papá". Lizzy repitió y corrió hacia la puerta prácticamente saltando en sus brazos.

Se abrazaron por un momento y lloraron. Vanessa tenía lágrimas en sus ojos mientras los veía abrazados, pero todo en lo que yo podía pensar era en lo decepcionado y enfermo que iba a ponerse cuando se enterara de lo que había estado haciendo ella todo el tiempo mientras estuvo fuera. Estaba seguro de que después de que se enterara de la verdad sobre su estilo de vida, la enfermedad y los niños bastardos, iba a tirarnos a todos fuera y nos advertiría de no volver nunca más.

"Papá, estos son mis hijos, Edward y Vanessa". Ella nos presentó, y llegó el anciano y se abrazó a nosotros mientras sus lágrimas seguían fluyendo. Odiaba a la gente que me abrazaba, especialmente a los extraños que olían a naftalina y hierbabuena, pero en realidad no tuve la oportunidad de protestar.

Después de que él nos saludara y le diera una mirada más cercana, me di cuenta de que realmente me parecía mucho a él. Era alto y delgado, pero incluso a su edad, seguía pareciendo fuerte. Sus ojos eran verdes como los nuestros y su pelo era de un color rojizo mezclado con trozos de color gris.

Todos entramos en la casa donde nos ofreció café y nos preguntó acerca de nuestras vidas. Me encogí cuando Lizzy de mala gana le contó su historia. Anthony se sentó allí en estado de shock al escuchar la desagradable vida de su hija, y yo esperaba que saltara y nos echara, pero nunca lo hizo. Parecía que tenía el corazón destrozado y decepcionado, pero no estaba enfadado, de hecho en realidad se culpaba por su horrible vida.

Anthony insistía en que nos quedáramos con él en su casa, así que volvimos al hotel y cogimos nuestras cosas. No pasó mucho tiempo para que me diera cuenta de que era un hombre muy solitario con una vida llena de lamentos, y me sentí muy mal por él. Había gente alrededor de la propiedad en todo momento para ayudarle a cuidar de la bodega, pero todos ellos eran sólo empleados y unos pocos amigos, y él anhelaba una familia durante mucho tiempo.
Después de otro sueño horrible acerca de Bella, me levanté de la cama en medio de la noche y bajé las escaleras a la cocina. Maldita sea, había perdido las pastillas para dormir que me dieron en el hospital psiquiátrico.

"¿No puedes dormir?". Me sorprendí al ver a Anthony sentado en la mesa leyendo un periódico.

"No, ¿tu tampoco?", le pregunté.

"Nunca duermo toda la noche, demasiados malos recuerdos que me persiguen en mis pesadillas". Él me dijo, creo que éramos más parecidos de lo pensaba.

Hizo un gesto para que me sentara junto a él, así que lo hice, pero luego se levantó.

"Me parece que los Cocoa Puffs ayudan a veces", dijo y me sirvió un tazón de cereales de chocolate.

"Uh, gracias". Le dije con inquietud. En realidad, eran mis cereales favoritos, lo que era extraño.

Se sirvió un tazón también y comimos en un silencio incómodo durante unos minutos, y me di cuenta que había algo que quería decirme, así que esperé a que lo escupiera.

"Edward, tu madre me dijo que estuviste en un hospital psiquiátrico por un tiempo", dijo al final, allá vamos.

"Sí", dije en breve.

"¿Qué estás haciendo ahora?", preguntó.

"Sólo nada". Le dije groseramente. No quise ser tan rudo, pero tuve conversaciones como esta muchas veces y siempre terminaban mal.

"Edward, ¿cuáles son tus planes para el futuro? Lizzy dijo que quieres volver con tu familia adoptiva en Washington para terminar la escuela".

"Sí"

"Pero ¿qué pasará después? ¿Tienes una universidad en mente, o hay algo más que deseas hacer?"

Tuve la sensación de que no iba a renunciar muy fácilmente, así que decidí seguirle la corriente un poco.

"En realidad no he pensado en después de la escuela secundaria. Supongo que si puedo arreglar mis calificaciones y obtener una puntuación decente en mi media sería bueno ir a la universidad. Quién sabe, tal vez vaya a Nueva York".

"¿En serio? ¿Qué hay en Nueva York?", preguntó.

"Tengo un sitio en Julliard que me espera si yo quisiera ir, pero no lo he decidido todavía".

"Julliard". Dijo con incredulidad. "Tu madre quería ir allí cuando estaba en la secundaria".

"¿De veras? Interesante". Le dije encogiéndome de hombros, no muy seguro del todo. En realidad no tenía deseos de ir a la Julliard, pero pensé que así podría dejar el tema.

"Mira Edward, yo estoy ya un poco mayor y he perdido esta bodega ya una vez. Ha estado en mi familia por generaciones y me gustaría que tu pudieras ocuparte de ella en el futuro".

Miré por encima de él como si estuviera loco. ¿Acababa de conocer a este hombre hace unas horas, y ahora me estaba ofreciendo su empresa familiar? Creo que la locura se llevaba en la sangre.

"Sé que tienes mucho en lo que pensar, pero es tuya si la quieres, por supuesto que esperamos que permitas que tu hermana sea parte de esto también".

Tenía razón, tenía mucho en lo que pensar y así lo hice. Haciendo hincapié en algo así, era un bienvenido descanso de mi obsesión continua con Bella, por lo que estaba agradecido por ello.

Pasamos la semana siguiente conociéndonos el uno al otro y cuando me estaba preparando para estar listo para partir hacia Washington, el destino intervino y detuvo mis planes. Anthony sufrió un ataque al corazón, y mientras se recuperaba en el hospital, él me pidió que no me fuera.

Pensé en llamar a Carlisle, pero cada vez que cogía el teléfono y empezaba a marcar el número, siempre había algo que me detenía. Tal vez, después de todo, yo era demasiado cobarde para decirle que no iba a volver, o tal vez estaba preocupado de que si yo hablaba con él, quisiera irme a casa aún más y yo no podía en ese momento.

Las semanas se convirtieron en meses y antes de darme cuenta, estaba persiguiendo a un maldito pavo por el patio para tratar de atraparlo para la cena de Acción de Gracias. Simplemente no lo entendía. ¿Por qué diablos no podían sólo comprar un pavo congelado en la tienda? Pero Anthony insistió en que el asesinato de nuestra ave propia era más saludable y más satisfactorio.

Después de que Anthony se recuperara de su terrible experiencia, comenzó a enseñarme todos los pros y los contras del funcionamiento de una bodega. Aprendí acerca de las uvas, y cómo prepararlas para el frío entrante, así como el proceso de la cosecha de la uva y la fermentación del vino.

Tuve un montón de diversión con Anthony, y el negocio del vino era realmente fascinante para mí. Podía ver por qué él lo amaba mucho, y yo sabía que me podía perder fácilmente aquí y olvidarme de mi vida. Pero con el frio, me di cuenta de que estaba a punto de romper mi promesa con Bree.

"Anthony, tengo que irme a Washington". Le dije una noche particularmente fría. Lizzy estaba sentada cerca y me miró con dolor en sus ojos.

"¿Por qué Edward, pensé que eras feliz aquí?". Ella me preguntó.

"Y lo soy, pero he hecho promesas que tengo que cumplir. Yo ni siquiera he terminado la secundaria, y no puedo olvidar eso". Le dije.

"El año escolar ya está por la mitad", intervino Vanessa.

Tanto Vanessa como yo habíamos estado estudiando en una escuela on-line, así que no estaba demasiado preocupado por estar retrasado, pero no era lo mismo que una escuela secundaria real.

"Si, bueno, eso no cambia nada, todavía tengo que volver", les dije.

"¿Vas a volver?". Vanessa me preguntó en voz baja.

"Sí, voy a volver. Tal vez vuelva a visitaros durante las vacaciones de primavera". Les dije asegurándome de decir 'tal vez', porque parecía que las promesas eran demasiado difíciles de mantener.

"¿Y qué vas a hacer si no te dejan terminar la escuela allí? Tal vez tus cursos de internet no se transfieran a la escuela secundaria", Lizzy preguntó.

"No lo sé. Pero no puedo romper las promesas que he hecho", le dije en voz baja.

"Edward, esa escuela no es saludable para ti. ¿Recuerdas cómo terminaste en el hospital psiquiátrico? Tú has estado portándote tan bien aquí, quédate... por favor". Ahora Lizzy sonaba desesperada. Nunca supe que el que yo estuviera aquí era tan importante para ella.

"No puedo. Pero sólo faltan seis meses antes del verano, y luego volveré". Le dije. Me sentía como un niño que se debatía entre dos padres que se divorciaban. Por mucho que fuera difícil de admitir, sentía como si perteneciera a este lugar, pero al mismo tiempo pertenecía a los Cullen también. Odiaba sentirme tan confundido, y de hecho creo que era mejor cuando nadie me quería, que no ahora que tenía dos familias y dos direcciones a las que ir.

Pero no era sólo por Bree y por el resto de los Cullen por lo que necesitaba volver, tenía que ver a Bella también. Necesitaba saber que no había destruido su vida y que era feliz ahora. Y yo también tenía que ponerme a prueba a su alrededor. Quería dejarla ir, quería probarme a mí mismo que yo no era un esclavo de mi obsesión por ella, y sólo entonces sabría que realmente podría ser mejor.

Metí un poco de ropa en la maleta, aunque realmente no la necesitaría, porque estaba seguro de que Alice se horrorizaría cuando viera todas mis camisetas y pantalones rotos, y ella me compraría un armario nuevo. Ella era así. De hecho, sonreía mientras estaba pensando en mi compulsiva hermana, no me di cuenta hasta ese momento de lo mucho que los extrañaba a todos.

"Ahora hijo, quiero que aproveches este momento y realmente consideres lo que quieres hacer con tu vida. Esta bodega estará siempre a tu disposición, pero si quieres ir a la Julliard o a cualquier otra universidad, haz eso primero. No desperdicies tu vida, tómate tu tiempo para encontrar el amor. Perdí a mi esposa y había veces que deseaba no haberla tenido nunca para que nunca tuviera que sentir dolor, pero mirando hacia atrás en mi vida, ella me hizo ver que valía realmente la pena vivir". Mi abuelo me abrazó de nuevo y yo ni siquiera sentí la necesidad de protestar. Supongo que después de ser sometido a tantos malditos abrazos, me había acostumbrado a ellos.

Mi hermana me abrazó después y, por supuesto, lloró. Maldita sea ¿por qué todo el mundo siempre lloraba todo el tiempo?, yo no había llorado desde que era niño y nunca planeaba hacerlo de nuevo.

"¿Vas a estar bien aquí?". Le preguntaba mientras sollozaba. Ella asintió con la cabeza ligeramente, sin poder hablar a través de sus sollozos. "Vale, ¿tienes bien apuntado el número de teléfono de los Cullen? Llámame si necesitas algo." Le dije y ella me abrazó de nuevo.

Luego abracé a Lizzy. "Por favor no te vayas, Eddie", me pidió una vez más.

"Voy a estar bien mamá". Traté de asegurarle, pero ella negó con la cabeza y luego me dejó ir antes de retirarse por las escaleras.

Uno de los chicos, que trabajaba en la bodega, me dio un paseo en su camioneta hasta el aeropuerto. No fue un largo vuelo desde Oregón a Washington, pero fue tiempo suficiente para hacer que mi estómago se revolviera por la anticipación.

No tenía ni idea de la reacción de los Cullen al verme después de tanto tiempo. Ellos esperaban que yo estuviera allí en agosto, pero estábamos a mediados de diciembre y yo no estaba allí. Más que nada, no quería ver esa mirada de decepción en la cara de Carlisle, como la que tenía cuando leyó mi diario y se enteró de mi deseo de hacer daño a los Swan y a los Black. Odiaba esa mirada, y yo realmente no quería ser nunca más la causa de la decepción de Carlisle.

Venga chicas, que ya lo tenemos de vuelta en casa :) No se si subir mañana o dejaros con la intriga hasta el jueves, jajaja.