AN: Hola! Ya vuelvo a estar aquí. Disculpar la tardanza. A disfrutar del capítulo!
Capítulo 14
Amarga realidad.
El resto de las vacaciones fueron extrañamente tranquilas. Ron y Hermione no se pelearon más, la cual cosa estaba... mal. Parecía que los dos iban cada uno por su lado para evitar más conflictos y no hacer enfadar a Harry. Se habían ido de un extremo al otro lo que hacía que a Harry a veces le entraran ganas de estirarse de los pelos. ¿Por qué no podían simplemente encontrar un punto medio?
Cuando todos volvieron después de Año Nuevo, Harry fue arrinconado por Oliver, quien estaba bastante nervioso por el hecho de que el Buscador de su equipo no tuviera escoba. La barbilla de Oliver casi tocó el suelo cuando Harry le explicó el regalo de Navidad que había recibido y dijo que no creía que estuviera hechizada. Harry, además, tuvo que revelar que el profesor Lupin lo estaba ayudando con el problema de los Dementores, lo que pareció quitar un peso de encima a Oliver.
El comienzo de las clases fue una buena distracción para Harry, ya que hacían que Harry no pensara en su escoba a cada momento de su vida, sino tan solo a cada momento que no estaba en clase. Crianza de Criaturas Mágicas se realizó en frente de una hoguera, que estaba lleno de salamandras que adoraban el fuego y que corrían de un lado para otro. La profesora Trelawney intentó vengarse en Adivinación. Ahora estaban aprendiendo a leer las palmas de las manos, y Trelawney no perdió tiempo en leer la mano de Harry y decirle que tenía la línia de la vida más corta que había visto nunca.
El profesor Lupin aún parecía enfermo, aunque ya hacía una semana desde la luna llena. Harry ocultó que estaba preocupado, aunque realmente lo estaba. ¿Cómo podía Lupin pasar por esto cada mes? Además se le aparecieron nuevas preocupaciones. Harry recordó que a los licántropos no les estaba permitido tener hijos, pero todavía no sabía nada sobre la adopción. Con todo lo que había pasado había aparcado ese tema.
Rebuscando en su mochila, Harry encontró el trozo de pergamino que el profesor Snape le había dado y se prometió a si mismo descubrir si su tutor temporal podría llegar a ser su tutor legal. Ahora mismo era en lo único que Harry podía poner esperanzas. Además, era otra forma de distracción.
- ¿Sabes? Me pregunto si le pasa algo al profesor Lupin. - Dijo Ron mientras se dirigían al Gran Comedor después de clase.
- ¿Te ha contado algo, Harry? ¿Se lo has preguntado?
Harry parecía incómodo, cosa que Hermione notó. Pensó en algo rápido. Ron no aceptaría un simple "no lo sé" como respuesta. Eso estaba claro. - Eh... bueno... dijo que no era cosa de vida o muerte. - Dijo Harry. - Simplemente... lo dejé correr, porque parecía algo de lo que no quería hablar.
- Oh. - Dijo Ron satisfecho con la respuesta de Harry. - Bueno, entonces creo que no es tan malo.
Ron continuó caminando y Harry dejó escapar un suspiro audible de alivio. Empezó a caminar para alcanzarle, pero Hermione le detuvo. Por la cara que ponía Harry supo que ella no aceptaría la respuesta que le había dado a Ron. - ¿Hiciste la redacción, no? - Afirmó más que preguntar.
Harry dirigió su mirada hacia el suelo mientras afirmó. Esa era toda la confirmación que Hermione necesitaba y caminaron en silencio hacia el Gran Comedor. Los dos eran conscientes que el otro sabía el secreto del profesor Lupin y, de momento, habían hecho un pacto silencioso para mantenerlo en secreto.
Después de la cena Harry consiguió escaparse con la ayuda de la capa de invisibilidad. Sabiendo que no tendría mucho tiempo antes de que alguien notara su ausencia, Harry se apresuró hacia la librería y buscó el libro que necesitaba. Sabía que se estaba arriesgando pero necesitaba saber cómo de temporal era esta solución.
No tardó mucho en encontrarlo, y Harry posó rápidamente las páginas hasta que encontró la parte de los licántropos. Usó la varita para crear poder leer ya que la habitación estaba oscura y leyó el apartado de leyes sobre los niños. Harry no se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiración. Había llegado el momento de la verdad. No había vuelta atrás.
Los individuos infectados han demostrado ser impredecibles en lo que hace referencia a su estado mental y emocional en todo momento y no tan solo en la época diagnosticada. Por lo tanto es ilegal que cualquier individuo infectado esté al cuidado de un niño o de cualquier otra persona que no pueda valerse por sí misma. Para la seguridad de los niños, cuando los individuos afectados estén en presencia de un niño, deberá estar presente una tercera persona. Cualquier persona infectada que no cumpla esta ley será arrestada y juzgada por maltrato infantil.
Allí estaba. Harry no podía creerlo. No tan solo el profesor Lupin no podía tener hijos, sino que no podía estar solo con ningún niño. Ahora no podría quedarse con el profesor Lupin. Tendría que volver con los Durselys. Tendría que volver con tía Petunia y Dudley sabiendo que Vernon estaba en la cárcel por su culpa.
Dejando caer su varita y el libro, Harry retrocedió hasta que se encontró con la pared. Lentamente se dejó caer hasta que se quedó sentado en el suelo. Instintivamente, Harry apretó las rodillas contra su pecho y se quedó allí, incapaz de asimilar nada. ¿Cómo era posible que alguien pensara que el profesor Lupin era peligroso? El profesor solo había levantado la voz una sola vez y había sido al profesor Snape.
Harry ni tan solo se dio cuenta de que estaba temblando. Era como si se le hubiera caído encima el mundo entero. No sabía cuánto tiempo había pasado, por lo que no se dio cuenta de que ya habían notado su desaparición. Se quedó allí sentado rodeado de un silencio incómodo mientras rezaba para que su mundo no se volviera a hundir otra vez. Siempre había querido tener una familia más que nada en el mundo y la había conseguido en forma de profesor Lupin. Finalmente había conseguido lo que siempre había deseado para descubrir que era mentira. Este año todo había sido una mentira.
La puerta se abrió y dejó entrar una brillante luz, pero Harry no se movió. Se oyeron unos pasos que indicaban que alguien se dirigía hacia donde Harry estaba, todavía sentado en el suelo. Finalmente, los pasos se detuvieron de golpe cuando la brillante luz iluminó el lugar donde Harry se encontraba. Hubo un suspiro de sorpresa seguido de unos pasos apresurados mientras la luz se hacía cada vez más brillante.
- ¡Harry! - Exclamó la profesora McGonagall mientras se agachaba delante de él. - ¡Harry Potter! ¿Qué cree que está haciendo aquí? - Harry no se movió. No dio ninguna señal de haberla escuchado. - ¡Señor Potter! - Dijo fuertemente mientras lo agitaba suavemente por los hombros, pero aún así no obtuvo ninguna reacción.
Empezando a entrar en pánico, la profesora McGongall miró a su alrededor y vio un libro abierto en el suelo. Miro por encima la página en la que se encontraba abierto y palideció. Cogió el libro y salió corriendo de la biblioteca para ir a buscar a sus compañeros. No tubo que buscar mucho ya que al instante se encontró con el profesor Dumbledore. Tan rápido como pudo le resumió lo que había pasado y le pasó el libro.
Dumbledore rápidamente suspendió la búsqueda y llamó al profesor Lupin para que se encontrara con ellos en la biblioteca. Al entrar en la biblioteca el profesor Dumbledore movió su varita y las luces se encendieron. El profesor Lupin entró rápidamente seguido por la profesora McGonagall y vio a Harry sentado en el suelo, temblando. Sin pensárselo dos veces, corrió hacia Harry y lo abrazó.
- Remus, parece que Harry ha descubierto nuestro problema con la custodia. - Dijo el profesor Dumbledore gravemente.
El profesor Lupin miró a Dumbledore alarmado antes de dirigir su atención hacia Harry. Se movió para colocarse delante del adolescente y le levantó la cabeza para que le mirara a los ojos. - Harry, escúchame. - Dijo el profesor Lupin pacientemente. - Encontraremos una manera de solucionar esto. No me importa lo que digan algunas leyes antiguas. Tú eres mi niño y siempre lo serás, sin importar lo que diga un simple papel. Somos una familia en todos los sentidos importantes, y eso es lo que cuenta.
Harry pareció salir de su estado de shock y sacudió su cabeza lentamente. - No puedo volver allí. - Dijo cono voz grave. - Me lo prometiste.
El profesor Dumbledore y la profesora McGonagall se arrodillaron también delante de Harry. - Remus tiene razón, Harry. - Dijo Dumbledore amablemente. - Estamos intentando encontrar una grieta en las leyes. Entiendo que sea duro, pero tienes que confiar en nosotros. Tienes que ser paciente. ¿Puedes hacer eso, Harry?
Harry miró a Dumbledore antes de volver a dirigir su atención hacia Lupin. Quería creerles, pero cada vez que lo hacía encontraba otro secreto que le estaban ocultando. El profesor Dumbledore ocultó la existencia de Sirius Black durante años, el profesor Lupin ocultó que era un hombre-lobo, y ahora Harry había descubierto que había un problema con la custodia. ¿Por qué siempre tenía que descubrirlo así? ¿Por qué nadie podía ser sincero con él?
Los siguientes días fueron muy tensos entre Harry y la mayoría de los profesores. Harry no sabía qué pensar. Sabía que su familia haría lo que fuera para mantenerle alejado de los Dursleys, pero el hecho era que Harry no podía permanecer legalmente a la única familia que realmente quería.
Además el ministerio nunca permitiría que un hombre-lobo estuviera al cargo de el-niño-que-vivió.
El martes por la noche hubo otra clase de Patronus y probablemente Harry no se había sentido nunca tan incómodo como en esa clase. Ni Harry ni el profesor Lupin sabían qué decir y el profesor Dumbledore se encontraba ausente ya que tenía una reunión en el Ministerio. Harry se alegraba de que el profesor Dumbledore no estuviera. Esa noche no era capaz de aguantar el brillo de esos ojos.
Harry se preparó para enfrentarse al Boggart que Lupin estaba a punto de soltar y no pudo concentrarse en un recuerdo feliz. ¿Cómo podía concentrarse con todas las cosas que estaban sucediendo en su vida? ¿Por qué no podía todo ser simple cono cuando todo el mundo lo odiaba y no era nada más que un anormal? Sí, su vida entonces era horrible, pero al menos no era tan complicada como ahora.
- ¡Preparados, listos, ya! - Dijo Lupin mientras abría el baúl que contenía al Boggart.
Al instante la habitación se volvió fría. La oscuridad se apoderó de la visión de Harry, pero pudo ver que el Dementor se acercaba hacia él, con una mano alzada preparado para cogerle. No podía respirar. - ¡Expecto Patronum! - Gritó Harry. - Expecto Pat....
Eso fue demasiado. Unas figuras borrosas se movían delante suyo. La voz de un hombre le llegó a sus oídos, sonaba aterrado. - ¡Lily, coge a Harry y vete! ¡Es él! ¡Venga, corre! Yo lo distraeré... - Unos ruidos apagaron la voz. Alguien estaba intentando desesperadamente salir de la habitación. Una puerta se abrió de golpe. Una risa cruel, malvada y familiar hizo que a Harry se le erizara la piel.
- ¡Harry! ¡Harry, despierta!
Le llevó a Harry un momento darse cuenta de que alguien le estaba cogiendo. Su cabeza descansaba en el pecho de alguien, alguien le abrió la boca y le puso un trozo de chocolate. El calor recorrió lentamente el cuerpo de Harry mientras abrió los ojos y vio la cara preocupada del profesor Lupin. Incapaz de aguantar por más tiempo, Harry enterró la cara en el pecho de Lupin para ocultar las lágrimas.
El profesor Lupin abrazó al chico fuertemente y pacientemente esperó que se calmara. Una vez Harry se relajó, Lupin soltó un poco el abrazo. - No pasa nada, Harry. - Dijo amablemente. - Sala trata de concentrarte en otra cosa.
Harry sacudió la cabeza y se apartó de él. No quería olvidar la valiente voz de su padre. - He... he oído a mi padre. - Dijo suavemente. - Quería distraer a Voldemort. - Enterró la cara en sus manos. - ¿Por qué tenían que morir? ¿Por qué quería Voldemort matarme? ¡Solo era un bebe! ¿Cómo un simple bebe podía presentar un peligro?
Lupin puso la mano en el hombro izquierdo de Harry y le dio un suave apretón. - Pero tú lo eras, Harry. - Dijo también suavemente. - Creo que tu cicatriz es la prueba de que lo eras. Sé que es difícil, pero trata de recordar que tus padres te querían. Concéntrate en ese amor, Harry. Concéntrate en lo bueno y no en lo malo.
Dejando escapar un suspiro cansado, Harry cabeceó pero fue incapaz de mirar a Lupin. El problema era que para él era demasiado difícil no concentrarse en lo malo. Ahora ya lo sabía. Era un mecanismo de defensa. Si no cogía esperanzas, no se sentiría defraudado. Quizás este era el verdadero problema. Por primera vez en mucho tiempo, Harry había tenido al esperanza de tener una familia que se preocupara por él. Había conseguido lo que quería y no se había planteado qué era lo que tenía que pasar para que su sueño se hiciera realidad.
Mirando finalmente a Lupin, Harry se dio cuenta que no eran solo sus sueños los que estaban en juego. - Lo siento. - Dijo. - Es solo que es muy difícil. Creía que podía encontrar algo que podría convertirnos en una familia, y entonces descubro que se supone que no puedes ni tan solo verme sin que este alguien más presente... eso fue demasiado. No sabía...
El profesor Lupin abrazó a Harry nuevamente. - No pasa nada, Harry. - Dijo. - Lo entiendo. Con todo lo que esta pasando no queríamos que te preocuparas por algo sobre lo que no tenías ningún control. Quería protegerte de la manera en la que Ministerio trata a los de mi especie. Intuyo que puedo agradecerle a Severus otra vez de que hayas descubierto esto.
Al instante Harry se tensó y dio un paso atrás. - Por favor, no te enfades. - Dijo rápidamente. - Le pregunté sobre las leyes de adopción....
- ... las cuales no se te habría ocurrido preguntar si Severus no hubiera decidido vengarse en mi clase. - Interrumpió Lupin. - Harry, tienes que entender que Severus siempre estará resentido hacia mí y hacia tu padre. No es una persona que olvide los errores del pasado fácilmente, lo que encuentro bastante hipócrita.
- ¿Por qué? - Preguntó Harry.
El profesor Lupin suspiró. - Eh... no importa, Harry. - Dijo rápidamente. - Olvida lo que he dicho. Bien, ¿te sientes capaz de volverlo a intentar o dejamos el Boggart para la próxima clase?
Harry notó el cambio de tema, pero supuso que se trataba de algo personal que tenía por qué saber y lo dejó estar. - Lo intentaré otra vez. - Dijo, y se levantó cogiendo su varita del suelo mientras lo hacía. Se giró para encararse al baúl y cerró los ojos para concentrarse. A lo mejor lo estaba haciendo mal. A lo mejor no tenía que ser un recuerdo concreto. Quizás solo necesitaba la sensación que le producía el recuerdo. Recordó lo que sintió cuando la otra noche el profesor Lupin lo llamó 'su niño' Harry no pudo evitar sonreír. Realmente había sentido que formaba parte de una familia.
El profesor Lupin se levantó y se dirigió hacia el baúl. - Bien Harry. - Dijo para darle ánimos. - Allá vamos. - Abrió el baúl otra vez y un Dementor salió.
El frio llenó la habitación y Harry abrió los ojos para encontrarse cara a cara con el Dementor. - ¡EXPECTO PATRONUM! - Gritó. El grito que escuchó esta vez era muy suave, casi inexistente. Una gran sombra plateada salió de la punta de su varita y se interpuso entre él y el Dementor. Lentamente empujó al Dementor hacia atrás, de vuelta al baúl. Harry no sabía cómo explicarlo, pero por primera vez desde que había empezado a entrenarse con el Boggart no se sentía débil. Era como si una fuerza caliente hubiera recorrido todo su cuerpo, protegiéndole.
- ¡Riddikulus! - Gritó Lupin al final.
Se escuchó un fuerte crack cuando el Dementor desapareció seguido del Patronus. Hary dejó caer si varita, retrocedió hasta con la espalda la pared y se dejó caer hasta quedar sentado en el suelo. Fue levemente consciente de que el profesor Lupin obligaba al ahora plateado Boggart a volver al baúl. ¿Qué había pasado?
El profesor Lupin se giró para ver a Harry u se apresuró hacia él. - ¡Excelente Harry! - Dijo feliz, pero su sonrisa pronto se desvaneció cuando vio la cara de Harry. - Harry, ¿estás bien?
Harry miró a Lupin nervioso. - ¿Qué ha pasado? - Preguntó. - ¿Cómo....? Yo no....
Lupin pareció darse cuenta de lo que Harry intentaba decir. - Te estás preguntando por qué no has sentido los efectos del Dementor tan fuertes como normalmente. - Dijo mientras se sentaba en el suelo. - Escucha Harry, no hay de qué tener miedo. Tu magia simplemente está madurando. De momento se está manifestando a chorros, como cuando has sobrecargado algún hechizo.
La cara de Harry pasó del miedo a la confusión. Si esto era tan normal, ¿por qué no había oído hablar antes de esto? - Entonces, ¿esto le sucede a todo el mundo? - Preguntó Harry.
- De alguna manera. - Dijo el profesor Lupin con precaución. - Para la mayoría, la magia madura de forma gradual con el paso del tiempo. Parece que el entrenamiento de este verano ha forzado que tu magia crezca un poco. No es un hecho desconocido, tan solo inusual. Por ahora, tendremos que ser precavidos para que no sobrecargues ningún hechizo en clase.
Harry dirigió su mirada hacia su varita. Entonces, ese era el motivo por el cuál estaba teniendo tantos problemas con el encantamiento Patronus. Había hecho que Harry no consiguiera sacar nada de la varita y al segundo siguiente conseguir tanto poder que le hiciera estamparse contra la pared. Una cosa era segura, Harry seguiría el consejo del profesor Lupin e iría con más cuidado.
El siguiente fin de semana era el partido de Quidditch de Slytherin contra Ravenclaw en el que Slytherin ganó por los pelos. Estas eran noticias muy buenas para el equipo de Gryffindor. Si ganaban contra Ravenclaw estarían en primera posición para la copa de Quidditch. Para asegurar la victoria de Gryffindor, Oliver Wood incrementó las prácticas a cinco veces por semana. Y con Hermione insistiendo con los deberes, Harry tuvo que recurrir a pasarse la mitad de sus clases de entrenamiento del Patronus haciendo deberes. El profesor Lupin lo ayudaba siempre que podía, y la mayoría de las veces simplemente le daba pistas.
Tanto Ron como Hermione aprendieron a mantenerse alejados de Hermione cuando esta estaba concentrada en los deberes, que era la mayor parte del tiempo. Siempre estaba usando varias mesas para todas sus asignaturas, gritando a cualquiera que se atreviera a interrumpirla. Después un tiempo, Ron no pudo aguantarlo más y empezó a comentar su curiosidad con Harry.
- ¡No lo entiendo! - Murmuró Ron para que Hermione no pudiera escucharlos. - ¿Cómo puede ir a todas las clases? ¡Aritmética es a la misma hora que Crianza de Criaturas Mágicas y Estudios Muggle es a la misma hora que Adivinación! ¡No es posible!
Harry solo pudo encogerse de hombros como respuesta. Había aprendido de forma dura a respetar los secretos de los demás. Había ocultado muchas cosas a Ron y Hermione este año. Si Hermione creía que debía de ocultarles se pequeño misterio, seguro que había alguna razón.
Además de todo esto, Harry aún seguía sin escoba. Había cogido como costumbre mirar a la profesora McGonagall cada mañana en el desayuno a la espera de que no hubieran encontrado nada malo, pero simplemente recibía un discreto no con la cabeza. Nunca le había preguntado directamente cómo iba la revisión, pero varios miembros del equipo de Quidditch lo había hecho. Oliver era el más persistente, seguido de cerca por los gemelos Weasley. Todos sabían que tener un Buscador con una Firebolt haría que casi se garantiera una victoria.
Cuando llegó Febrero, Harry empezó a pensar que no volvería a ver su escoba. Lentamente estaba haciendo progresos con su encantamiento Patronus, pero ni el profesor Lupin ni el profesor Dumbledore podían ver una forma definida. Frustrado y agotado, Harry empezó a pensar que nunca sería capaz de crear uno con una forma definida.
Notando el cambio de actitud de Harry, el profesor Lupin decidió dar la clase por finalizada y darle a Harry una bebida típica de Hogsmeade: una cerveza de mantequilla. El profesor Dumbledore se fue, sabiendo que Harry solo hablaba abiertamente con Lupin y silenciosamente invitó al joven profesor a hablar con el joven. Mirando al chico, Lupin se dio cuenta de que Harry parecía estar metido en sus propios pensamientos mientras daba pequeños sorbos a su bebida.
Continuaron dando pequeños sorbos a sus bebidas hasta que Harry rompió el silencio. - ¿Qué tienen debajo de la capa los Dementores? - Preguntó suavemente.
El profesor Lupin dejó escapar un suspiro y dejó sobre la mesa su botella. - Es una respuesta complicada, Harry. - Dijo pensativo. - Un Dementor solo se quita la capucha para realizar lo que se llama El beso del Dementor. La cual cosa es considerada algo incluso peor que la muerte. - Miró a Harry directamente a los ojos con una mirada de simpatía en su cara. - Cuando una persona recibe el Beso, su alma se despega de su cuerpo, dejándolo vacío. Esto es lo que le espera a Sirius Black.
Harry miró al profesor Lupin sorprendido. Creía que los Dementores por si solos ya era algo muy malo, pero el Beso ya sonaba horrible. La idea de ver a Midnight, el preocupado y paciente perro que había conocido, sin su alma era demasiado ni tan solo como para considerarlo. Sabía que Sirius Black era un asesino. Sabía que Sirius Black era Midnight, pero por alguna razón no podía odiar al perro que le había ayudado tanto en el número 4 de Privet Drive. No sabía cuándo había empezado a sentirse así. Todo lo que sabía era que necesitaba saber el por qué, el por qué Black había traicionado a sus padres y por qué Black lo había ayudado.
- ¿Qué pasa si... bueno... si se descubre que son inocentes más tarde? - Preguntó Harry nervioso. - ¿Pueden volver a recuperarla?
Lupin se removió visiblemente. - Harry, ¿por qué preguntas eso? - Preguntó de forma protectora. - No has vuelto a ver a Black des de Halloween, ¿no?
Harry sacudió su cabeza y fijó su mirada a la botella de Cerveza de mantequilla. - Solo tenía curiosidad. - Dijo en voz baja. - En el mundo Muggle la gente declara culpable más tarde se descubre en ocasiones que es inocente. A veces la gente comete errores.
El profesor Lupin miró hacia otro lado y tosió para aclarar su garganta. - Tienes toda la razón, pero aquí tenemos métodos para descubrir la verdad. - Dijo incómodo. - Hay una poción llamada Veritaserum que es un suero de la verdad. Con tres sorbos es suficiente para que una persona responda a cualquier pregunta con la verdad.
- Oh. - Dijo Harry. Podía ver que el profesor Lupin estaba incómodo con el rumbo que estaba tomando esta conversación. Era obvio que cualquier cosa relacionada con Sirius Black era un tema doloroso para Lupin. - Lo siento. - Dijo todavía con voz suave. - Solo estoy todavía tratando de averiguar cómo funciona todo.
- Es totalmente comprensible. - Dijo el Profesor Lupin con una sonrisa. - Estoy realmente impresionado, Harry. No hay muchos que se cuestionen cómo son tratados a los criminales en el mundo mágico. La mayoría piensan que ese no es su problema, así que no se molestan en preocuparse sobre eso. Es bastante triste que haya tanta gente dispuesta a criticar algo sin hacer nada para cambiarlo.
Harry cabeceó. Sabía que el profesor Lupin no estaba hablando tan solo de criminales. También estaba hablando de la injusticia de los hombres-lobo. A Harry le dolía ver a Lupin tan dolido e impotente. Fue entonces cuando Harry se prometió a si mismo hacer todo lo que estuviera en su mano para que el profesor Lupin no volviera a estar solo. Su tutor tenía razón. Eran una familia.
AN: Bien, aqui os dejo los reveiws de los que no estaís registrados. A los demás se los acabo de mandar por correo. Como siempre, muchas gracias por vuestro apoyo! Espero que os haya gustado
Sayuri: Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado. Espero que disfrutes este también. Ron y Hermione siempre están igual... hehe. Creo que te tocará esperar un poco más para saber lo del patronus. Nos vemos pronto. Gracias!
Maria: Hola! gracias! Si, adoro a Lupin, es un encanto!!! Y tiene una paciencia...! Ire actualizando tan pronto como me sea posible. Me alegro de que te guste. Besos!
RAC: Hola! Muchísimas gracias! A mi también me gusta cuando Harry sufre, aunque pobre... jejeje. Me ha costado un poco traducir este capítulo, lo siento, no he tenido mucho tiempo. Espero que nos veamos en el siguiente!
