Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.

Bueno chicas...empezamos con las curvas...

Capítulo 25 - La Venganza del Destino.

(BPOV)

"¿Estás cansada?", Edward me preguntó después de bailar por enésima vez.

"Sí, y me duelen los pies por estos malditos zapatos que Alice me ha hecho ponerme".

Edward me sonrió y me miró fijamente durante un momento surrealista. Era tan hermoso que a veces era difícil creer que era real, y me pertenecía a mí. Quería cada parte de él, no quería que hubiera alguna parte de él que no hubiera explorado, y ahí fue cuando me di cuenta de que había algo que nunca había probado antes.

"Hey, ven conmigo un minuto". Le dije y tiré de él hacia una parte oscura y apartada de la playa donde estaba el restaurante.

"¿Sabes?, esto es un poco escalofriante". Dijo refiriéndose a la oscuridad.

"Creo que es romántico, mira la forma en la que la luna brilla en el agua".

"Sí, la luna llena. Me da escalofríos, odio la luna llena, hay que volver a entrar". Dijo Edward mirando amenazadoramente al cielo como si estuviera esperando que algo horrible ocurriera.

"No, espera, nos he traído aquí por una razón", le dije con una sonrisa socarrona, cuando comencé a desabrocharle los pantalones.

Edward vio mi estado de ánimo, y comenzó a besar mi cuello, deslicé mi mano bajó sus pantalones y comencé a acariciar su pene. Se endureció inmediatamente, pero como todas las otras veces que lo había hecho antes, sacó mi mano fuera, y empezó a bajarse los pantalones prefiriendo tener sexo real en vez de manual. Con sus pantalones en los tobillos, empezó a pasar por debajo de mi vestido para llegar a mi ropa interior, pero lo detuve.

"Quiero probar otra cosa", le dije con una sonrisa.

"¿Qué?", preguntó confundido.

Me puse de rodillas y le levanté la camisa para tener pleno acceso a toda su gloria.

"¿Qué?". Preguntó de nuevo con rapidez antes de que yo pusiera mis labios alrededor de su miembro, y empezara a mover la boca hacia atrás y hacia delante.

Él había utilizado el oral sobre mí muchas veces sin que yo se lo pidiera, en realidad siempre parecía disfrutar de eso. Me volvía loca, y quería relaciones sexuales regulares porque siempre estaba desesperada por tenerlo dentro de mí, pero le gustaba torturarme.

Pero lo que nunca se me había ocurrido antes era hacérselo a él, y yo odiaba que hubiera algo que no hubiéramos intentado antes, porque quería todo con él.

Era una sensación extraña tenerlo dentro de mi boca, no era mi cosa favorita, pero no estaba nada mal, algunas chicas absolutamente lo odiaban.

"Bella". Él dijo de pronto, casi sonando dolorido.

"Bella". Reiteró porque no me detenía.

"Bella, por favor". Dijo, y al principio pensaba que sólo estaba rogándome como yo lo hacía cuando él me lo hacía, pero esto era diferente, sonaba casi desesperado y no en el buen sentido. Así que me aparté de él.

Al segundo de estar fuera de él, rápidamente se alejó de mí y se subió los pantalones. Empezó a jadear con su brazo en la frente, casi como si estuviera ocultando su rostro, ya que se apoyaba en un árbol.

"¿Edward? Cariño, ¿qué pasa?", le pregunté preocupada.

Él se quedó callado por un momento y empecé realmente a tener miedo.

Al final se explicó, pero no se volvió. "Simplemente no puede soportar no tener el control". Habló en voz tan baja, siendo difícil oírle. "Ellos siempre me tenían quieto. No es que yo hubiera querido tener el control en ese entonces, pero todavía no lo puedo soportar".

Y entonces lo comprendí, y me sentí como la peor escoria del universo. Edward fue abusado sexualmente cuando era niño y yo era tan estúpida que pensaba que eso ya no le afectaría en absoluto. Siempre parecía estar bien cuando teníamos sexo, mejor que bien, pero siempre tenía el control del mismo y la única vez que intentó dejarme estar al mando, no pudo hacerlo del todo y tuvo que darse la vuelta y acabarlo él.

Debí haberme dado cuenta de eso, debería haber sido más consciente de esas cosas y saber que no le gustaría una mamada. Eso debía de ser probablemente alguna de las cosas repugnantes que esos monstruos hicieron con él cuando era joven, y ahí estaba yo haciéndoselo revivir.

"Edward, lo siento mucho". Le dije con lágrimas en los ojos mientras ponía la mano en su espalda baja.

Se giró hacia mí rápidamente, me cogió la cara con las manos y chocó sus labios con los míos. Su beso era duro y aunque no me dolía físicamente, me mataba absolutamente porque sabía que estaba tratando de usarlo para escapar de los horribles recuerdos de su infancia violenta que se repitan en su mente. Y todo era culpa mía.

"Edward, no me he dado cuenta". Le dije patéticamente mientras yo lloraba. Él estaba dañado, pero yo ni siquiera podía ser fuerte para él, en lugar de eso estaba completamente perdida. Me odiaba por ser la causa de este tipo de dolor, y no sabía cómo hacerlo mejor.

"Shh". Dijo tratando de consolarme. ¿Estaba tratando de consolarme?

"Lo siento Edward". Le dije otra vez.

"No lo sientas". Dijo con una voz más tranquila después que yo esperaba. "No has hecho nada malo", susurró tratando de mirarme a los ojos.

"Sí, lo he hecho, debería haber sabido que podría herirte por eso", le dije a través de mis lloros.

"No cariño, eso solo me ha hecho sentirme estúpido, soy yo el que lo siente, no sé por qué he actuado de esa manera", dijo tranquilizador.

"Te amo mucho y no quiero hacer que alguna vez te sientas así". Le dije.

"Yo te amo demasiado, y bueno…", tomó mi barbilla y la levantó, obligándome a mirarlo. "Ya te he dicho antes que nada me duele cuando estoy contigo. A veces me acuerdo de mi pasado y me asusto, eso es todo. Si realmente quieres hacer eso, entonces, házmelo saber antes, y voy a hacer que no te asustes más".

"No tenemos que hacer algo que no quieres hacer", le dije.

"Quiero hacerlo todo, sólo hay algunas cosas en las que necesito pensar primero", dijo con una sonrisa torcida.

Se inclinó hacia delante y me besó de nuevo, queriendo seguir por donde nos habíamos quedado antes, pero de otra manera. Él nos dio la vuelta para que mi espalda quedara contra el árbol, y empezó a levantar mi vestido para llegar a mi ropa interior. Me la quitó y se bajó sus pantalones antes de levantarme para que yo pudiera envolver mis piernas alrededor de su cintura. Su beso se convirtió en frenético mientras él comenzaba a embestirme y mi cuerpo respondía de la manera que siempre lo hacía cuando él estaba dentro de mí, me apreté a él temblando hasta que llegué al clímax con una ráfaga de explosiones eléctricas por todo mi cuerpo.

Después de que ambos llegáramos al clímax, tratamos de respirar y recuperar un aspecto presentable antes de regresar a la fiesta de graduación.

"Oh, mierda", dijo de pronto.

"¿Qué?" Le pregunté preocupada.

"La espalda de tu vestido se ha ensuciado por el árbol. Lo siento cariño, no estaba pensando".

Traté de mirar detrás de mí, pero no podía ver nada. "¿Es realmente malo?", le pregunté.

"No, pero no sé si se irá", dijo al tratar de quitar la suciedad de mi vestido.

"Está bien, de todos modos Alice estaría horrorizada si tratara de llevar este vestido de nuevo".

"Pero es un vestido impresionante, por supuesto que eso es sólo porque estás en él. Una vez que está fuera de ti, es sólo un material de color azul".

"Te amo". Le dije.

"Yo también te amo", dijo y nos dirigimos hacia el baile. Todavía me sentía muy mal por lo ocurrido, pero él me aseguraba que estaba bien y que no me preocupara. Creo que estaba realmente avergonzado por la forma en la que había reaccionado, y parecía querer olvidarlo y seguir adelante, así que se esforzó por no dejar que le atormentara por el resto de la noche.

"¿Dónde habéis estado vosotros dos?", preguntó Jessica sugestivamente.

"Oh. Dios. Mío. ¿Qué le has hecho a tu vestido?", dijo Alice detrás de mí, completamente horrorizada.

"Bueno, nosotros..."

"Se lo han montado", Jessica bromeó, pero ella no sabía que estaba en lo cierto.

"Oh, bueno, al menos la noche ya casi termina", dijo Alice con un suspiro.

"Alice, no es tan malo. Es sólo una mancha pequeña". Dijo Ángela después de examinar mi vestido.

Edward se quitó la chaqueta y me la puso, sólo para callar a Alice. El resto de la velada fue bastante bien, y en definitiva, la noche fue un éxito, y ya estaba contenta de que todo hubiera terminado.

El baile de graduación marcó el principio del fin de nuestro último año, y nuestro tiempo como estudiantes de secundaria. No habíamos sido niños en un tiempo, pero ahora estábamos oficialmente libres de la infancia y llegó el día de la graduación. Nos vestimos con el más feo de los vestidos, de color amarillo, y con el sombrero a juego con borlas, pero no se trataba en sí de los vestidos, sino de lo que simbolizaban. Un broche de oro, y un nuevo y brillante comienzo.

Jessica nos sorprendió a todos y dio un discurso muy épico, como todos, bromeó, pero en realidad fue bastante bueno. Me encantó que mi apellido fuera Cullen, porque así me pude sentar con Edward, en lugar de con los otros 'S'. El nombre de Jake fue dicho el primero de todos nosotros, y todos nos pusimos de pie y le aplaudimos. Pude ver a su padre en la primera fila mirándole muy orgulloso, con lágrimas en los ojos.

El nombre de Alice fue dicho poco después, y se fue al escenario para recoger su diploma, y todos la animamos. Jasper tenía un aspecto radiante en su rostro, pero Emmet fue de lejos la voz más fuerte de la sala ya que chilló a su hermana pequeña cuando subió al escenario. Edward fue el siguiente y consiguió el orgulloso aplauso de los Cullen, y luego fue mi turno.

"Isabella Cullen". El director me llamó por mi nombre. Subí al escenario y le estreché la mano mirando luego a Emmet, que parecía como si estuviera dejando sorda a Rose con sus gritos. Carlie estaba sonriendo y aplaudiendo desde el brazo de Esme y Edward estaba sonriendo y esperándome al final del escenario. Algo me hizo mirar hacia la puerta, y vi a mi padre allí de pie aplaudiendo también, lo que realmente me hizo sentir muy bien, incluso aunque él estaba tratando de esconderse en la parte trasera. Eso me dio la esperanza de que nuestra relación no se hubiera perdido por completo y tal vez con el tiempo pudiéramos encontrar una manera de salvarla. Me fui hacia los brazos de Edward, me abrazó con fuerza, y dimos vueltas mientras me besaba apasionadamente.

Yo quería ir a hablar con mi padre cuando todo terminara, pero desapareció entre la multitud de familias contentas por sus hijos graduados.

"Voy a ir a un momento a buscar a mi padre", le dije a Edward mientras que estábamos haciendo nuestro camino hacia el resto de los Cullen.

"¿Quieres que vaya contigo?", preguntó.

"No, creo que será mejor si voy sola. Si no lo encuentro, te busco por la sala".

"Vale, vuelve rápido conmigo", dijo en voz baja.

Recorrí los alrededores de la escuela y no lo vi en ninguna parte, así que decidí rendirme, pero luego vi que iba en dirección a la zona de estacionamiento. Yo no podía correr hasta él, porque Alice me había obligado a ponerme uno inimaginables tacones altos, pero fui lo más rápido posible. Llegué a la zona de estacionamiento, justo a tiempo para ver como se iba con el coche. Pensé que esta tensión entre nosotros estaba ya desde hace bastante tiempo y decidí entonces que iba a ir a su casa ese fin de semana y tratar de solucionar las cosas. Tal vez me llevaría a Carlie conmigo para romper el hielo. Él no la había visto desde que nació y estaba completamente irresistible, por lo que sólo necesitaba forzar el encuentro y él se enamoraría de ella al instante.

Me di la vuelta para regresar hacia los Cullen, cuando vi a James que me miraba fijamente. Miré hacia otro lado y traté de caminar hacia otra dirección, pero él se movió y bloqueó mi camino.

"¿Qué demonios estás haciendo?", le pregunté molesta. James me miró como si estuviera sorprendido de que le hablara con tanta fuerza, pero la expresión de sorpresa se convirtió en una sonrisa malvada.

"Sabia que estabas follando con mi amigo Edward, pero no tenía ni idea de que él era el papá de tu bebé, y que ahora estás casada con él", dijo.

"Y yo no sabía que eso era asunto tuyo", le dije con actitud. Yo no estaba de humor para perder el tiempo con él, no es que yo tuviera alguna vez ánimo para estar en su presencia, pero bueno.

"Oh, es asunto mío cuando tu marido me debe dinero", dijo gallito.

"Vete al infierno". Le dije y empecé a caminar, cuando me cogió por la muñeca.

"Déjame irme, o te juro que voy a gritar", le amenacé.

"Oh, no creo que lo hagas". Dijo con una sonrisa y miró a los pocos espectadores que nos estaban mirando.

"Pruébame". Le dije y traté de liberar mi mano, pero él no quería dejarme ir, así que le escupí en la cara.

"¡Maldita puta!", dijo, y luego me golpeó fuerte en la cara, y todo se volvió negro.

... ...

Me desperté con el mayor dolor de cabeza que había tenido en mi vida, y estuve varios minutos mirando a mí alrededor antes de recordar lo que me había pasado. Miré hacia abajo y vi que mis manos estaban atadas a la silla a la que estaba sentada, y otra silla se encontraba en medio de una gran sala vacía, que parecía un viejo y abandonado estudio de ballet. La habitación estaba rodeada de espejos en las paredes y la madera del piso estaba rota.

Moví mis muñecas para ver si podía liberarlas, pero la cuerda estaba demasiado apretada y me cortaba la circulación.

"James. ¡Hijo de puta, déjame ir!", grité, aunque no lo veía en ningún sitio. "¡JAMES!"

"Gritar no ayuda. Nadie puede oírte", dijo una chica que nunca antes había visto.

"¿Quién demonios eres?". Le pregunté molesta de que alguien estuviera ayudando al perdedor de James con cualquiera que fuera ese infierno que había planeado para mí.

"Mi nombre es Victoria. Soy la otra mitad de James", dijo en un tono dulzón.

"Eso no es decir mucho". Le dije con amargura y ella me respondió abofeteándome en la cara. El aguijón de su golpe no habría sido tan malo si mi cara no estuviera ya herida por los golpes que James me había dado ya antes.

"Escúchame perra, es mejor mantener la boca cerrada, si quiere salir viva de aquí".

"Cálmate Victoria", dijo James mientras que entraba en la sala. "Bella es nuestra invitada, y no queremos hacerla sentir incómoda, ¿verdad que no?"

"¿Qué diablos quieres de mí?", le pregunté frustrada.

"Oh, Bella, Bella, Bella. ¿No has estado con Edward el tiempo suficiente para darte cuenta de que nada tiene que ver contigo, siempre es con él? Como he dicho antes, me debe dinero y no estoy pensando dejarte ir hasta que llegue ese dinero".

"Bien, sólo llámale y recibirás los mil dólares, o lo que sea, y me dejarás ir, quiero ir a casa, esto es ridículo".

"Oh, no, no son sólo mil dólares. Quiero cien mil dólares por tu liberación", dijo James.

"¿Cien mil dólares, que narices dices? No tenemos cien mil dólares para darte". Casi me reí de él, pero luego pensé que tal vez no era tan buena idea en este momento.

"¿No? Bueno, eso es gracioso, porque veo el coche bonito que tiene, y he estado en esa enorme casa donde vive, así que creo que cien mil dólares no es mucho pedir, voy a necesitar dinero para salir de la ciudad y todo, después de esto. Viste que hubo gente que me vio cogiéndote, por lo que saben que te tengo, así que necesitaré una buena cantidad de dinero para escapar y vivir cómodamente si voy a dejar que te vayas".

"¿Así que se trata de un rescate?", le pregunté con incredulidad.

"No exactamente. Edward fue un buen amigo mío por un tiempo, y en realidad fue él quien me dio la idea de esto".

"Edward nunca hubiera dejado que me secuestraras", le dije enfadada.

"No, claro que no. Pero fue su venganza contra tu padre y tu novio lo que provocó que yo tuviera esta idea. Él quería vengarse de Black y del jefe de policía, y ahora yo quiero vengarme de él. Conseguir dinero y dañar al jefe de policía son solo cosas extras".

"No te vas a salir con la tuya", le dije.

"No, ¿tú piensas eso? Bueno, lo veremos".

No sabía cuánto tiempo había estado allí sentada, pero mis manos estaban completamente entumecidas y estaba empezando a sentirme enferma y adolorida por todas partes. Me dormiría un rato, pero lo último que quería era dormirme y ser vulnerable delante de ellos. James me dejó por un tiempo, dejando a su novia pelirroja cuidándome, pero no se fue por mucho tiempo.

"Tengo que hacer pis", le dije finalmente. Realmente tenía que orinar, pero también estaba cansada de estar sentada allí y quería probar algo.

"Victoria, dale un cubo". James ordenó.

"No puedo orinar en un cubo, ¿no hay un baño por allí?". Le pregunté señalando a la puerta con un letrero azul y roto en ella.

"Se trata de un edificio abandonado, los baños no funcionan", dijo James molesto por mi ignorancia.

"Bueno, por lo menos hay inodoros", le dije.

"Muy bien, Victoria, llévala", dijo James, y ella le lanzó una fea mirada antes de seguir sus órdenes.

Cuando nos metimos en el baño, me metí con rapidez en el baño sin agua, y me disgusté cuando no había ninguna manera de lavarme las manos.

"Vale, vamos a volver", dijo ella.

"Después de ti". Le dije, por lo que se dio la vuelta y caminó hacia la puerta. La cogí rápidamente por la cabeza y traté de derribarla, pero ella me apartó y me dio una patada en el estómago. Le devolví la patada y ella se cayó y empezó a gritar. James debió haber oído el alboroto porque corrió y me cogió por el pelo.

"Te hemos tratado como a una invitada, pero eso se ha acabado". Dijo maliciosamente y a continuación me volvió a pegar. Nunca había sido golpeada antes de eso, pero por eso no iba a dejar que me golpeara y pateara ahora, y que no me permitiera escaparme. Me sentaron de nuevo en la silla y me ataron con fuerza.

James me cogió por el mentón y me miró durante un minuto, antes de inclinarse hacia mí y lamerme la cara. Traté de apartarme, pero fue inútil y el olor de su saliva repugnante mientras se secaba en mi cara, me dio ganas de vomitar.

"Tal vez pueda deshacerme de Victoria por un tiempo, y tú me puedas mostrar exactamente lo que haces para que mi amigo Edward se vuelva tan salvaje". Su voz se deslizó como una serpiente y fue igual de viscosa.

"Sobre mi cadáver, pedazo de mierda". Le dije, completamente disgustada por el pensamiento de que me tocara de esa manera.

"Eso se puede arreglar". Él dijo y empujó algo frío y duro contra mi mejilla. Luego se apartó para que yo pudiera ver a ciencia cierta lo que hacía, tenía un arma, y la estaba cargando desafiante. Como era la hija del jefe de policía, me crié cerca de pistolas y sabía exactamente cómo funcionaban y cómo sonaban cuando se cargaban. Mi padre me llevaba al campo de tiro con él, así que sabía cómo manejar un arma de fuego en caso de que lo que hubiera necesitado.

"No me vas a matar, porque no recuperarías tu dinero con seguridad si lo hicieras", le dije con confianza.

"¿Oh, no? Bueno, tal vez me lo ahorraré en el caso de que tu marido sea tan estúpido como para involucrar a la policía", dijo con una sonrisa.

"Espera, ¿has llamado a Edward? ¿Qué le has dicho, está bien?", le pregunté llena de pánico. Vi la manera en la que Edward intentó atacar a James en la escuela cuando hizo ese gesto grosero hacia mí, así que podía imaginarme lo enfadado que estaría ahora mismo.

"No te preocupes princesa, tu amorcito está en camino. Se ha puesto bastante molesto cuando lo he llamado, así que espero que esté calmado ahora, de lo contrario, vamos a tener problemas".

Esperamos diez minutos más antes de que Victoria volviera a la habitación. "Él está aquí", dijo ella con una sonrisa, y mi corazón se aceleró por la ansiedad. Casi deseaba que sólo me matara a mí y le dejara fuera a él.

"Bueno, la has hecho buena, James". Dijo una voz que no reconocía, y a continuación, un hombre que no conocía, apareció a la vista y me sonrió.

"Laurent. No te esperaba hoy. Se por una buena fuente que el dinero que te debo está en camino", James dijo con voz temblorosa.

"Excelente", dijo Laurent. "No tendré que matarte, después de todo".

"Uh, no, señor", James dijo con inquietud.

"Cuando todo esto termine, quiero que mueran rápidamente. ¿Me oyes Victoria? No quiero nada de esa mierda de tortura que tanto te gusta", ordenó Laurent.

"Increíble, ¿y cuál es la diversión de eso?", dijo ella decepcionada.

"No, por favor, no nos hagáis daño". Le rogué. Nunca había rogado antes, pero la idea de que dañaran a Edward me desesperaba.

"No te preocupes querida, me aseguraré de que lo hacen con rapidez", dijo Laurent en un tono extrañamente agradable que estaba destinado a ser casi reconfortante.

"¿Por qué necesita que nos maten?, usted tendrá su dinero, por favor, déjenos ir a casa con nuestra hija".

Laurent entrecerró los ojos mirándome, antes de salir de la habitación. Miré a James, que tenía una expresión de preocupación en su rostro. James era un montón de cosas, pero no creo que él estuviera pensando en añadir a esa lista el ser asesino.

"James, por favor, no hagas esto. ¿Edward era amigo tuyo, no? Por favor". Intenté razonar con él.

"No tengo otra opción. Laurent es un traficante de drogas, y yo le debo mucho dinero. Él me iba a matar hasta que le conté este plan, entonces decidió tomar manos en el asunto, por lo que ahora está al mando de todo. Le dije que Edward venia de una familia rica y que estaría dispuesto a pagar para recuperarte. Yo no sabía que pensaba coger el dinero y no dejarte ir. Pero no importa ahora, no puedo hacer nada al respecto y tu vida es mucho menos importante para mí que la mía".

"James, hay coches de policía aparcando en la puerta". Victoria dijo con pánico.

"¿Qué mierda? Ese marica de mierda ha llamado a la policía", dijo James mientras miraba por la ventana, y luego se volvía hacia mí. "El idiota de mierda de tu marido ha hecho un mal movimiento, por lo que ahora, estás muerta". James apuntó el arma a mi cabeza, y yo cerré los ojos de forma automática.

Mi corazón latía a mil por hora y podía sentir el sudor en mi sien y en mis palmas cuando me di cuenta de lo que eso significaba. Mi vida estaba a punto de terminar y nunca vería a Edward o a Carlie de nuevo. Pero yo estaba agradecida de que la policía estuviera aquí, al menos entonces, mantendrían fuera a Edward y él estaría bien.

Entonces abrí los ojos rápidamente, porque oí el sonido de unos disparos procedentes del exterior. James fue corriendo a la ventana para ver lo que estaba sucediendo.

"Tonto de mierda". Dijo con una sonrisa siniestra. "Laurent pensó que podía matar a su manera a la policía, y ahora está muerto. Bueno, un problema resuelto".

"¡Pon tus manos en alto!", una voz familiar le gritó desde el otro lado de la habitación. Me volví para ver a Charlie con un arma apuntando a la espalda de James. Nos miramos a los ojos por un momento y tenía varias emociones, pesar y alivio, a la vez que preocupación y pánico.

"No, usted ponga las manos en alto". Victoria dijo con calma, con una pistola en la cabeza de Charlie.

Charlie no parecía que fuera a obedecer, así que grité. "Papá, por favor, sólo haz lo que dice".

"Tengo a unos agentes en camino, y no tendrás la oportunidad". Charlie le dijo a James antes de bajar el arma.

"Oh, bien, como si tuviéramos miedo de esta pequeña policía miserable de la ciudad", dijo James con sarcasmo.

"¡Bella!". Edward entró corriendo en la habitación, y Charlie sopló.

"Maldita sea Edward, te dije que esperaras fuera". Charlie lo regañó.

Victoria seguía avanzando con su arma entre Charlie y Edward, por lo que ambos se detuvieron y pusieron sus manos en alto tratando de mantener la paz.

"Increíble Edward, mi amigo, bienvenido. Ahora, ¿por qué vienes e involucras a la policía de esta manera?", James le preguntó.

"Yo no he involucrado a la policía, tú lo has hecho. Mucha gente vio cómo secuestrabas a Bella en el aparcamiento y hubo al menos una docena de llamadas a la policía. Charlie sólo me ha seguido hasta aquí, yo ni siquiera sabía que él estaba detrás de mí hasta que salí del coche y empecé a acercarme. Me ha tenido fuera hasta que otro coche de la policía ha venido y me han encerrado en la parte trasera del coche". Edward explicó sin apartar los ojos de mí.

"¿Cómo saliste del coche, entonces?", Victoria le preguntó.

"Cuando tu compañero comenzó a disparar contra nosotros, me dejaron salir para que pudiera ponerme a cubierto. Sólo hay tres coches de policía por ahí, vosotros todavía podéis escapar si dejáis libre a Bella", dijo Edward.

"Edward, mantén la boca cerrada", le advirtió Charlie.

"Escucha a papá, Edward." James se enfurecía. "Será mejor que simplemente mantengas la boca cerrada mientras pienso por un minuto".

"James, esto es entre tú y yo, deja ir a Bella y a su padre, esto no tiene nada que ver con ellos", dijo Edward convincente acercándose dos pasos más cerca de mí.

"No te muevas", Victoria le advirtió y apuntó a su cara con la pistola.

"Edward, para". Le dije en voz baja. James estaba a punto de perderse, y Edward le iba a empujar a que lo hiciera del todo.

"Todo está bien cariño, vas a estar bien, lo prometo. James no quiere matar a nadie". Edward me dijo con dulzura mientras se movía dos pasos más cerca de mí.

"He dicho que no te muevas", Victoria le advirtió de nuevo.

"Lauret estaba en lo cierto, la única manera de salir de esto, es que todos estéis muertos", dijo sin emociones. Sostuvo el arma hacia mí y la cargó.

"¡CHARLIE!", gritó Edward y entonces todo sucedió muy rápido. Charlie le dio a Victoria un codazo en la mandíbula y obtuvo su arma, al mismo tiempo que Edward se lanzaba sobre James y lo tiraba al suelo. Lucharon por unos minutos tratando de conseguir el control de la pistola.

Charlie sostenía el arma hacia ellos, pero no tenía el tiro claro porque estaban rodando por el suelo.

"¡Papá!", grité cuando vi a Victoria levantarse y con un cuchillo en la mano, que luego lanzó a la espalda de mi padre, pero se perdió antes de llegar.

De alguna manera, el arma por la que James y Edward se disputaban cayó al suelo y se fue arrastrando a través de la habitación. James estaba más cerca de ella, por lo que tenía ventaja, así que empujó a Edward a un lado antes de correr hacia ella. Edward se levantó mientras James cogía el arma, y apuntaba a Edward, pero en ese momento Charlie tenía el control de su arma también, y apuntaba a James.

"Deja tu arma, jefe". James amenazaba manteniendo su arma apuntada hacia Edward.

"No lo creo", Charlie dijo con severidad.

"¡Pon tus manos en el aire!". Otros tres agentes de la policía entraron en la sala, y todos tenían sus armas apuntando a James. Un policía arrestó a Victoria y se la llevó fuera.

"Estás rodeado, hijo, baja el arma antes de hacer algo de lo que te arrepientas por el resto de tu vida", otro policía le dijo.

Yo estaba tan obsesionada con James y su arma, que no me había dado cuenta de que Edward estaba acercándose más y más a mí, hasta que finalmente estaba a tan sólo unos pasos de distancia.

"Mi vida ya está terminada". James dijo en voz baja. "Supongo que sólo tendré tiempo para un disparo, así que puede que lo gaste en quien más dolor te provocaría". Él movió el arma que apuntaba a Edward, y pasó a apuntarme a mí.

"¡Esta es tu última advertencia, baja el arma AHORA!". Charlie le gritó.

"No", dijo con calma y apretó el gatillo.

Gracias por los comentarios ;)