MAREA DEL DESTINO

CAPITULO 1

UN FUTURO PROSPERO

-Te amo -susurro cerca de mi oído. Me estremecí por su cercanía y el sentimiento de su voz hizo que mi bello se pusiera de gallina.

-Yo mas -dije en un intento de zafar me de su agarre.

-No, no hullas de mi, eres miiiiiaaaaa.-alargo las silabas de forma cómica.

-Solo llevo unas horas con este anillo en el dedo y ya soy de tu propiedad -dije en un fingido enojo -Ja, y que mas.

-Sabes Isabella, que ahora eres la futura señora Cullen... en potencia.-me ronroneo.

-Bueno, es que yo... me gustaría conservar mi apellido.

-No quieres ser la señora Cullen -dijo aflojando su presa de mi cuerpo, y haciendo el mismo puchero que hacia Alice.

Quien en su sano juicio no los emparentaría...

-Mira..., Esme paso mucho para sacarnos a mi y Alice adelante, no quiero perder eso de ella.-mis labios de fruncieron en una disculpa.

-Bueno, pues es un deseo que puedo conceder señora Brandon de Cullen...

-Queda demasiado... importante ¿no crees? -le mire por el rabillo del ojo para saber si pensaba lo mismo, pero su sonrisa me dejo claro lo contrario.

-Eres lo mas importante en mi vida Bella, lo mas necesario para mi es saber que tu estas conmigo... siempre.

-Siempre, nunca sera suficiente tiempo, ¿lo sabes?

-Si.

Seguimos caminando por el parque que recorría la orilla de la playa. San Diego es hermoso en esta época del año, las gaviotas se replegaban pues la noche empezaba a caer.

-Gracias.

-¿Porque? -dijo parando el paseo y mirando me a los ojos.

-Por no importarte mi pasado, por querer me a pesar de no tener nada que ofrecer.-lo mire con todo el amor que me hacia sentir -Edward, me has dado la vida, con cada gesto que has tenido conmigo.

-Mi amor... -enterró su cara en mi cuello -te amo, y a pesar de lo que digas tienes mucho por ofrecer. Vales mas que mucha gente que tiene en su cuenta una infinidad de ceros.

-Te amo, y sabes -dije de forma sugerente -tengo algo que ofrecerte... para esta noche.

Mi mente empezó a maquinar que conjunto me pondría para podre seducir a esta piedra en el camino. Si por que después de tres años de novios no me había puesto un dedo en cima, bueno si, pero no de esa manera.

-Te dije que podía esperar, de todas maneras que nos queda... ¿tres meses?

-Aun nos queda casi dos semestres, y quiero terminar la carrera antes de casarnos.-dije muy segura.

Le había costado un año poner un anillo en mi mano derecha y ahora le haría esperar otro para la boda -reí en mi fuero interno. Su cara se puso lívida, solo de pensar en la espera. Cada vez se lo ponía mas difícil a su auto control, pero la culpa era suya si no hubiera sido un casanova el año que entre en la universidad, y lo conocí, yo no le hubiera hecho pasar esa calamidad de tiempo.

-Bueno... esperare -en su mirada se podía ver el dolor que le provocaba la espera.

-Bueno, ahora soy tu prometida... ya hace tiempo que estoy preparada... y que te quiero dentro de mi -esto ultimo se lo jadee muy cerca de su cuello, lo suficiente mente alto como para que lo oyera.

Pegue mi cuerpo al suyo y se me hizo evidente su enorme erección.

-Bella -gruño, reprobando mi contacto.

-Soy tuya, mi corazón y mi alma te pertenecen... ahora quiero que mi cuerpo lleve tu marca.

Me separe de él dejando lo paralizado y muy excitado. Camine unos pasos y me detuve a mirar lo.

-Te veo en media hora, en el baño de nuestra habitación -no lo deje decir nada, solo corrí lo mas rápido que me permitían las sandalias. El hotel no estaba lejos.

Esta noche haría caer todas sus barreras auto impuestas durante estos tres meses en los que hemos vivido casi juntos. Los tres meses mas largos y calurosos que los meses de diciembre en el Cairo pueda tener...

No vivimos en el Cairo, por supuesto pero puedo asegurar y aseguro que la temperatura que toman nuestros cuerpos en las ultimas noches... no le tenia nada que envidiar.

Entre en el baño como un torbellino y me propuse prepara una noche inolvidable. Para mi esta seria la primera vez. Ya que mi amado prometido... tubo una novia... poco recomendada, pues al parecer la adolescencia vuelve tontos a los hombres y no miran con quien se meten. Ya que era una prima lejana o eso me había contado.

Mire por el armario de detrás de la puerta y saque el bote de sales y las bolas de jabón. El jacuzzi era de algo mas de dos plazas... Me atraía hacer el amor por primera vez en el agua. Ya había soñado con ello en alguna ocasión, pero nunca le había comentado nada a Edward, el decía que yo era muy especial para corromperme antes de salvar mi alma con el matrimonio.

No soy de la misma opinión, es un simple punto de vista, no creo que mi alma sufra ningún daño si todo lo que haces lo haces de corazón y con mucho amor, que es como siento ahora.

Abrí la lleve del agua y sintonice el termómetro a treinta grados, las sales se empezaban a disolver cuando deje caer las bolas de jabón, estas estallaron en aromas y colores llamativos. Un poco de baho empaño el espejo de el lava manos.

Baje la intensidad de las bombillas halógenas hasta que quedo el baño en la penumbra.

Lo que mi mente se estaba evitando pensar era... en como lo esperaba?

"¿Quería que estuviera preparada para él?"

"O tal vez ¿quiera hacer el trabajo?"

"Si te tiene que desnudar te persuadirá de no llegar hasta el final"-chillo mi conciencia como si rascara cristal

-Una bata -corrí hasta mi maleta y saque la pequeña prenda que Esme me había dado hace tres días, cuando le comente del viaje.

Me deshice de toda mi ropa y me enfunde en la bata de seda azul noche, que con la luz parecía mas clara.

Volví al baño y me senté en el borde del jacuzzi, destape un poco mis piernas y me coloque en una pase seductora- o eso intente - mis muslos pálidos a la vista, mi cabello suelto enroscado en el lateral derecho de mi cuello, solté un poco el lazo de mi estomago para que mi escote fuera bien visible. Mire en dirección de mis pechos, los bultitos, se endurecieron, mis pezones se erizaron con mi bello.

Mi pechos no eran nada del otro mundo, de seguro que... los ha visto mejores. Mas grandes, mas rellenos, mas bonitos. Lleve mi mano a uno de ellos y lo sostuve midiéndolo con mi mano.

"Tan pequeñitas" -suspire entre mis pensamientos.

-Cari...-no le había escuchado entrar, y mucho menos me percate de que estaba en la puerta del baño hasta que hablo.

Enfoque mi mirada con la suya, y una sonrisa involuntaria surco mi boca. Sus ojos verdes, eran del color de la noche mas oscura por una tormenta, pero brillantes, su boca se abría y cerraba, sin poder juntar dos palabras. Me sentí superior, esto lo había provocado con una bata.

"GRACIAS ESME"

Coloque en mi boca la mejor sonrisa pica que pude encontrar en mi inexistente registro, de seducción. Edward para mi sorpresa cerro lo ojos y soltó todo el aire que tenia en sus pulmones.

-Edward -ronronee -te prepare un baño -deje caer mi mano al agua. La alce y deje que el liquido goteara de mis dedos.

Mire las gotas como caían y forma van hondas en el agua. Deje mi entretenida vista del agua para fijar la en el hombre que tenia frente a mi.

-Bella -soltó de forma ahogada desde la puerta -sabes... mi control.

-Oh! a ese no le invite -dije la manera mas inocente.

Me levante de mi posición, dejando que el nudo de la bata se deshiciera por completo, la suave tela se deslizo por uno de mis hombros dejando casi a la vista mi pequeño pezón izquierdo. Sentí un refilón de aire frió en mi entre pierna.

El jadeo de Edward me dejo claro que había visto uno de mis secretos, pero aun no había visto nada de lo que escondía. Esta noche pensaba darse lo todo.

Di otro paso para acercar me a el, pero quise presumir un poco, arquee mi espalda hacia tras dejando caer la bata por mis brazos.

Si se iba y me rechazaba sabría el por que en todo estos años nunca quiso intimar conmigo...

Mientras notaba como caía por mis brazos, le mire a los ojos, los cuales luchaban por no mirar mi cuerpo desnudo frente de él. Expuesto a su vista.

Antes de que mis manos dejaran caer la tela al suelo elimine el espacio que nos separaba el uno al otro, pegue mi cuerpo al suyo, el cual fue recibido por sus fuertes brazos. Su boca busco la mía, con desaparición, ansia y necesidad.

Sus brazos me ciñeron mas a su cuerpo, y su mano ávida trepo por mi costado hasta mi pecho, apretándolo con cuidado. Su pulgar garabateo círculos en mi pezón que se puso mas erecto si cabía.

Jadee en su boca por la sensación. Mis manos inespertas trazaron la linera de botones de su camisa, hasta llegar al primero. Lo desabroche de la manera mas rápida que pude, pero aun así se me hizo eterno. Cuando la prenda cayó por sus hombros y sus manos dejaron mi cuerpo aproveche para besar su pecho y desabrochar sus pantalones.

-Bella -me intento retener, no le hice caso. Sabia bien lo que quería y con quien, y las dos cosas las tenia delante junta en ese instante.

-Ámame, quiero ser tuya, no como tu novia,-enarco una ceja -o prometida -enmendé -sino como tu mujer,-baje el cierre de la cremallera y esta descendió sola, cuando sus pantalones tocaron sus pies lo volví a mirar -maraca me como tuya -dije junto a sus labios.

-Segura, no se si me pueda detener...

-¿Quien quiere eso? -mire a mi alrededor -yo no, ¿tu?

-No te puedo asegurar que no te duela. -parecía arrepentido, dolido y frustrado.

-Eso pasara? -no era mi intención preguntarlo sino afirmarlo, pero mi tono me traiciono

-Si, pero no al principio.

Mire sus ojos y descendí por su pecho, estomago, y su gran bulto de debajo sus boxers, los cuales parecían romperse por las costuras si no se los quitaba de inmediato. Volví mi mirada a sus ojos media noche, que me comían y sin dejar me acobardar por ese posible dolor ataque sus labios, mientras mis dedos se colaban por el elástico de sus boxers y los hacia descender, una vez que ya no los puede bajar mas, Edward continuo con mi tarea.

Camine hacia atrás, hasta toparme con el filo de la bañera -aun que piscina queda mejor - sin dejar mis labios de los de Edward, mi manos excavaban desde su cuello hasta lo mas alto de su cabeza, descendían por sus hombros arañando los férreos omóplatos.

La sensacion era alucinante, no había barreras, ni inhibiciones. No le dejaría retroceder, y mucho menos para. Me separe de sus labios por la divina molestia de tener que respirar. Pero Edward parecía carecer de esa necesidad, ya que continuo con los besos por mi pómulo, mi mandíbula, hasta mi cuello, descendió hasta el inicio de mi pecho y volvió a ascender. Sus dientes atraparon mi glóbulo, y lo estrujo sin hacer me daño...

"Como va hacer me daño si mi cuerpo se estremece por sus caricias, por su boca"

-Me estas seduciendo? -soltó con un jadeo

-¿Yo? -enfoque sus ojos, aun que la imagen ante mis ojos era algo turbia -NO -volví a tacar sus labios.

-Es una pena -jadeo por que atrape su pezón entre mis dientes -lo estabas haciendo muy bien... -con eso se separo de mi dejando me total mete perdida.

"Había ganado su auto control"

"Ahora me diría que solo me tenia que casar con el para que esto llegara"

No te mis mejillas enrojecer por la vergüenza de este pobre intento de seducción, -y digo pobre por el mal resultado -baje la vista ante su mirada, para toparme con su gran...

"Joder..."

La volví a levantar para ver su sonrisa socarrona y su mirada aun oscurecida pero divertida.

-Vamos a la cama -se doblo sobre si mismo y me alzo estilo novia -Vas acabar lo que empezaste...no me querrás dejar así -me ronroneo en mi oído.

Una sonrisa de victoria se levanto en mi boca.

-Para -dije lo suficiente mente alto, cuando vi que salia del baño.

-No, no me digas... -tartamudeo, parecía frustrado. -pensé que querías.

-Ja ja ja -reí por el dolor de su cara -y quiero pero...-no sabia si contarle de mis fantasía -llevo tiempo...

-Cuanto tiempo? -me encaro sin bajarme al suelo. La verdad tenia un "prometido" muy fuerte.

-Bueno -si ya estaba colorada seguro que me puse mas -desde hace meses, me gustaría que fuera hay -señale con mi dedo la bañera.

-Pero hay...-pareció dudar si decírmelo -te tendrás que poner tu encima.

-Si -dije simplemente

-Estas segura, tal vez...-lo corte. Este era mi sueño, mi fantasía, mi primera vez y tenia que ser memorable.

-Las embarazadas paren en agua, dicen que es mas fácil.-dije sin venir al caso... pero tan diferente no debe ser ¿no?

-Jajajaja -me removí incomoda al ver que no estaba muy de acuerdo con mi idea.

-Es mi primera vez...-baje la vista a mis manos, que estaban en mi regazo -y me gustaría que fuera memorable.

Se puso serio de momento y dejo un tierno beso en mis labios, para cambiar el rumbo de sus pasos de vuelta a la bañera.

-Y lo sera -dijo antes de que perdiera la noción de donde estábamos. Sus manos eran como caramelo liquido aferrándose a cada parte de mi cuerpo.

Note la tibieza liquida tocar mi cuerpo, haciendo me reaccionar.

"Ya estaba en el agua, en la bañera"

Sin que nuestros labios se separaran y nuestros cuerpos dejaran de danzar por el control de lo que sucedería, Edward se relajo, dando me a mi todo el poder para hacer realidad mi fantasía. Gire con el quedando yo encima, mi pecho rozo el suyo, no se si por el agua o por otra causa pero un estremecimiento recorrió mi espalda y mi mente se nublo. No tenia experiencia pero no me importaba iba hacer todo, exactamente todo lo que había soñado hacia unos meses.

Bese su cuello, hasta llegar al principio de la oreja. Atrape entre los dientes el pequeño, blando y cálido extremo. Mordí el lóbulo un tanto mas fuerte y lo estire hacia atrás.

Un gemido, escapo de su boca al tiempo que sus caderas arremetían en mi contra, la fricción de su acción me hizo gemir y mirarlo a los ojos. El deseo, oscuro como la noche me indicaba que este era el punto de no retorno, Edward ya no tenia mucho auto control como para parar esto...

Sus manos se apoderaron de mis caderas, para que me frotara con su virilidad. En un vaivén sin fin, los gemidos crecían. Con un ritmo establecido, una mano abandono mi cadera para apoderarse de mi pecho , el cual llevo a su boca y lo degusto como el mejor de los manjares.

A pesar de la humedad del agua note como mi centro se convertía en miel, resbaladizo y cálido. Un nudo se apodero de mi estomago bajo, dejando me claro que lo necesitaba, nunca había sentido así. No queda de mas decir que Edward y yo no habíamos pasado de segunda base y con restricciones, nos metíamos mano pero por encima de la ropa, nada de contacto cuerpo a cuerpo. La culpa de esto la tiene él, si cuando lo conocí no hubiera sido el eterno play boy que tiene una horda de tías haciendo turno para entrar en su cama, no hubiera desconfiado cuando me dijo que quería que fuera su novia... su primera novia, de la que estaba locamente enamorado.

-Haz me el amor -dije intentando que las palabras salieran unidas y inteligibles, y no como jadeos sin sentido.

-Te are daño...-murmuro apenado -no puedo hacerte daño -negó con la cabeza mientras dejaba besos por mis senos hasta mi cuello.

Baje mi mano y tome su pene entre ella, lo apreté, solo un poco. La reacción fue inmediata, suspiro pesado y mordió mi cuello.

-No te voy a cejar escapar -baje mi mano por su tronco hasta encontrar me con la base, acaricie sus bolas y volví a subir, cuando llegue al glande lo arañe con mi uña. Alice me dijo que eso los volvía locos. Y al parecer tenia razón, su cabeza cayó hacia atrás, su pecho tembló y un sonido gutural salio de su pecho.

Aproveche el descuido para ascender mis caderas, situar su punta en mi entrada. Se puso rígido al notar lo que había hecho. Negó con la cabeza, aun que sus ojos me decían otra cosa.

Descendí un poco, notando la presión que ejercía en mi, baje otro poco sin quitar mi vista de él, que parecía iba a perder el sentido en cualquier momento. Empecé a sentir como esa presión cedía pero un dolor llevadero lo acompañaba. Seguí descendiendo hasta que el dolor se intensifico. Baje mi vista hasta posarla en su pecho desnudo. El agua tapaba el resto. No podía bajar mas... no sin ayuda. El dolor descendía al quedarme quieta pero al moverme volvía mucho mas fuerte.

Suspire derrotada.

-No... puedo. -lloriquee, mientras pasaba una mano por mi cara, la cual ardía de vergüenza.

"¿Porque lo había hecho?"

"¿Que era lo que esperaba?"

"Que Edward, estricto Cullen cediera a la petición de un a mojigata, torpe a la que tienen como mascota/prometida."

"TONTA" -me grite.

-Bella? -en su tono había algo mas que extinción, la alarma de su tono me hizo mirarlo a los ojos -¿por que lloras?

"¿Llora?"

"¿YO?"

Toque mi cara, y hay estaba las muy traicioneras. No me había percatado que estaba llorando, lo que ahora no sabia si era de dolor o de frustración, aun que para mi gusto era mas de la ultima que de la primera.

La pelvis de Edward retrocedió hasta salir de mi lo mas lentamente posible.

-Te hice daño -se recrimino abrazando me.

-No, -lloriquee un poco mientras sorbía la nariz -En tiendo que no quieras... sera mejor que lo deje...

-¿Que no quiera? -me separo de su cuerpo, y fijo esos orbes esmeralda que en esos momentos parecían mas a media noche -Bella, no hay un solo segundo de mi vida desde que te conocí que no sueñe con ello, solo no quiero hacerte daño.

-La primera vez duele -le explique. Eso era lo que me había dicho Alice, que lo hagas como lo hagas la primera duele.

-De verdad -me acaricio la mejilla -quieres que sea así? -señalo con su mano la bañera.

No pude hacer mas que asentir y sonreír como una niña pequeña. Sus manos acariciaron mis mejillas, enjaulando mi cara, y atrayendola a su boca, sus labios devoraron los mios. Al principio eran dulces y tiernos, pero luego se tornaron en apasionados y necesitados.

La necesidad se apodero de mi y los gemidos crecieron, los roces y las caricias se intensificaron, hasta el punto que el nudo de mi estomago se expandió, tanto que no note en que momento Edward dejo mi boca y se encamino a mi pezón. Reacciones cuando un intruso se adentro de forma vacilante en mi cavidad. No era su masculinidad sino un dedo, el cual una vez se adentro se quedo inmóvil hasta que mis paredes se relajaron. El bombeo constante, y mis estremecimientos, mi espalda arqueada, y mi pezón en la boca de Edward, hacían que nada tuviera control para mi. Nada, todo escapaba de mis manos. Era tanto el placer...

Unos espasmos recorrieron mi cuerpo, un estallido de luz en mis ojos, y una fuerte presión que se deshacía en mi bajo vientre me dejo claro que era lo que venia. Eso que todas decían sentir y pocas experimentaban, de lo que había leído en estos últimos meses...

-Deja lo ir -me susurro la voz de mi amante, justo antes de que su lengua perfilara el contorno de mi lóbulo y soplara. El placer fue total, la luna y el cosmos me acompañaron a mi viaje.

"Y solo con un dedo."-me repetí

Caí en su pecho, recuperando me de mi primer orgasmo. Empecé a tomar conciencia de en la situación en la que estaría el pobre Edward, me retorcí un poco para sentir su sexo en contra del mio y no me equivocaba, era todavía mas grande y duro que antes si podía ser... Lo volví a tomar entre mi mano, lo que esta vez mire a Edward, pidiendo ayuda. Su boca se transformó en una fina linea.

Alzo mis caderas al tiempo que yo lo posicionaba en mi entrada.

-Deja te caer hasta que te duela. -no conteste ni replique. Solo asentí y empecé a bajar. No tarde mucho en llegar al punto en que no podía continuar.

Mire esas orbes iluminadas por la tenue luz, pidiendo ayuda. Sus manos atraparon mi cadera, su cara se acerco a la mía atrapando mi boca con la suya, intensificando el beso hasta convertirlo en algo total mente desenfrenado. Y zas... un dolor agudo me provoco un grito ahogado. Mi cuerpo tembló, el de Edward se mantuvo quieto, tanto que pensé que de una estatua se refería. Mi cabeza cayó hacia atrás, quedado totalmente empalada en su miembro. En cuestión de segundos el dolor remitió, pero aun así no me moví ni un milímetro. Al notar que Edward tampoco se movía, me enderece para quedar en mi posición original, sin que su miembro saliera de mi. Era molesto, pero esa molestia era muy leve, tanto que estuve tentada a balanceara me y ver que pasaba.

Cuando estuve en la posición correcta con mi espalda hacia Edward, abrí los ojos. Su cara era un mar de sentimientos, desde el horror hasta el goce.

-No debí... -jadeo -te hice daño...

Pobre todo era por mi gritito... Negué con la cabeza. Y ajunte mas sus caderas a las mías, para balancear me un poco. Sus manos se apretaron en mis caderas impidiendo me el movimiento.

-¿Te duele? - el dolor ante esa afirmacion que le salio como pregunta me desarmo. Como podía amar me tanto... que había hecho yo en el mundo para tener lo a él junto a mi.

-No, ya no - y bese tenuemente sus labios, sus manos se aflojaron y un vaiven lento y acompasado nos precedió.

Sus embestidas con cada uno de mis movimientos de cadera nos llevaron a un mundo de placer inmedible. Sentí como mis músculos se tensaban de nuevo, separe mi boca de su boca para poder respirar mejor. Jadee su nombre incontables veces. Estaba en el paraíso y Edward me llevaba de la mano. Pero algo cruzo la mente de mi amado prometido, que se detuvo en seco.

-¿Que? -me queje. Eso de que de repente ya no tuviera el placer de nuestra fricción me dejo algo, muy insatisfecha. Eso sin contar que mi climax estaba a la vuelta de la esquina.

-No... tengo protección -dijo entre dientes, los jadeos tampoco facilitaron su comprensión.

-No pares -jadee -sigue...

Sus ojos brillaron por algo que no entendí en ese momento, y tan poco me preocupo.

Las embestidas continuaron mucho mas potentes, podía decir que notaba su punta en la boca de mi estomago, empujando y presionando. Dando me un placer que no alcanzaría de ninguna otra forma mas que con él. No tarde mucho en convulsionar y caer sobre el pecho de Edward, este sujeto con fuerza mis caderas y siguió bombeando, solo durante un par de embestidas. Se tenso, sus manos temblaron...

-BEEELLAAAAAA...-su grito rompió el silencio que habían dejado nuestros jadeos.

Sus brazos me rodearon y presionaron contra su pecho. Bese su cuello y todo lo que quedaba a mi paso. Edward, repetía mi acción.

-Te amo -dije, no era mentira y el lo sabia, esto que había pasado entre nosotros era lo único que me faltaba para ser completa mente suya.

-Y yo a ti... -beso el alto de mi cabeza -Bella, no nos protegimos...

-Tomo la píldora...-me separo de su cuerpo y me miro incrédulo -Alice me la recomendó cuando le dije que estaba preparada... -en su mirada brillo un halo de tristeza.

-Pensé...-negó con la cabeza.

-¿Que?

-Es una tontería -me abrazo con fuerza.

-Nada que pienses tu es una tontería -lo reconforte.

-Bella, -pidió mi atención, me separe y lo mire instando lo a continuar -tengo veintisiete años, y me gustaría tener familia... -lo mire sin entender del todo -niños. Tuyos y mios.-abrí mi boca sin poder soltar palabra.

Edward pensó que quería quedar embarazada, por eso no le importo continuar al decirle que siguiera.

-Los tendremos... pero cuando termine mi carrera y tenga un puesto de trabajo digno. -el me abrazo con fuerza -No quiero que mis hijos pasen por lo que yo...

-Nunca te dejare sola, siempre estaré contigo.

-Esme también lo esta, pero no quiero que mis hijo tengan que vivir con carencias, aun que amor no le falte.-Mi historia era algo complicada, pero en conclusión feliz, pues tenia una madre y una hermana que me adoraban aunque no fueran mi propia sangre.

-Después de esto sabes que no podre separa me de ti ¿verdad?

-Bueno siempre puedo pasar algunas noches contigo... cuando estés en la ciudad -la verdad, es que me dolía verlo tres semanas al mes ya que su trabajo lo obliga a viajar mucho. Edward no tenia un apartamento ni una casa sino una habitación de hotel en el lugar donde tuviera que estar. Desde hacia tres años, el hotel Nice Desig Phoenix es su casa, desde que empecemos a salir pasaba todo su tiempo libre conmigo.

-Bella, quiero que vivas conmigo. -lo mire incrédula.

-Pero... no quiero que pagues por mi en el hotel.

-Tengo pesado establecerme... he... -me miro con duda. Alce mis cejas para que continuara -comprando un apartamento, perfecto para nosotros -lo dijo tan rápido que casi no lo entendí.

-¿Que?

-Tengo un apartamento. Bueno... tenemos, espero que vivas conmigo..

No lo podía creer podríamos vivir juntos, después de tres años de conversaciones y de saber de su vida, su miedo a establecerse y de situarse en un sitio definido. Por fin Edward me creía lo suficiente importante como para quedar se conmigo.

-Si, viviré contigo. Solo una cosa.

-No te dejare pagar nada -dijo en un tono tan serio que no admitía replica. Suspire derrotada, en una batalla que no había ni siquiera empezado.

Mi vida estaba a punto de cambiar, y esperaba que fuera para mejor. Que podía ir mal, con el amor de mi vida junto a mi.

.

.

.

.

.

El Prologo lo cuenta Edward, es un momento que coincide con el pequeño resumen de la historia. Entiendo las dudas pero Bella las ira aclarando.


Empiezo fuerte, pero esta no es solo una historia donde Edward nos pone contentas... bueno tal vez si.

Espero les guste, y perdon por la tardanza.