CAPITULO 2
POR LOS PECADOS DE UN PADRE
Bella
Volví a mirar el tubito de plástico de mi mano, al apretarlo el ruido metálico enturbio mis sentidos. Suspire pesada mente intentando que el alma no me abandonara el cuerpo, por que me tenia que pasar esto a mi, no había cometido ni una sola falta en mi vida y mi expediente académico era perfecto. Mi carrera y vida laboral era... bueno lo que fuera, una economista trabajando de camarera no es la mejor definición de buena, pero me da para mis necesidades así Edward no tenia que pagar todo.
-Edward -mordí mi labio al tiempo que soltaba su nombre como un silbido. Solo espero que me perdones por esto.
Solté el precinto del envase y saque el tubo blanco, le quite el capuchón de un tirón, tome la parte trasera con los dientes mientras me bajaba las bragas y subía mi falda. Una corriente fría hizo que unas gotas de orina se me escaparan, me senté todo lo rápido que pude y coloque la barita justo bajo el liquido amarillo. Alce la vista y recorrí el baño de mi apartamento, el mármol negro con los muebles en un impoluto blanco era todo lo que hacia falta para crear un espacio en el que podías estar horas sin cansarte.
Deje el palito humedecido con el capuchón, en la encimera de la pila del baño, me deshice de mi ropa y entre en la bañera. El agua caliente cayó por mi cuerpo en cuestión de segundos, con el primer agua conseguí espabilar me y dar me cuenta que según el resultado de la prueba todo iba a cambiar.
Cerré los ojos y intente poner mi mente en blanco. Como cabía en mi vida esto que me estaba pasado. Yo una chica sin padres adoptada por una madre soltera, que me había pagado los estudios como camarera en una pensión, en la que aun trabajo, no era el mejor partido para el heredero de una fortuna multimillonaria. Pero en el corazón no se manda.
En cinco meses nos íbamos a casar, aun que tenia la ligera sensación que la cosa iba a ser antes.
Salí de la ducha y me enrolle en la toalla, no necesitaba mas que un momento de relax para poder afrontar la situación de la que soy consciente desde hace una semana, semana que tengo de retraso. Enrolle mi pelo en otra toalla y me acerque a la maldita prueba que para mi gusta es demasiado lenta.
Y hay estaba, como si tuviera luces rosas de neón, indicando me que era positivo.
"POSITIVO"-grito mi mente
...
-Bella, cuando se lo dirás -dijo mi hermana desde el mostrador de la pequeña recepción.
-Ahora esta en Seattle, el martes de la semana próxima estará aquí...-mi mente vago en como le daría la noticia de que iba a ser papa -preparare una cena romántica y hay se lo diré.
-¿Seguro Edward se pone feliz? -me pregunto como quien no quiere la cosa. La amistad entre ellos, a pesar de los vínculos que sabia a ciencia cierta que compartían, no era muy buena, cosa que realmente me hacia preguntarme si es que todos entre ellos se llevaban igual.
-Es algo inesperado, pero estamos comprometidos, llevamos cuatro años juntos y dos años y seis meses compartiendo apartamento.
-Bella, sabes a que me refiero...-la historia de Alice era algo complicada, pues su padre abandono a su madre al saber que estaba embarazada para casarse con otra por dinero.
-Edward me ama.-dije muy segura -no tienes ningún derecho a comparar lo con su padre, lo que Carlisle le hizo a Esme no tiene nombre, pero todo fue culpa de su padre.
-NO es justificación.-dijo Alice, mi hermana entre dientes. Este tema le era de muy mal objetivo ya que ella de forma involuntaria estaba en medio, pero no como mi hermana solo, sino como la hermana... ilegitima de Edward.
"Si, su padre era mi futuro suegro, el cual no sabia que ella era su hija."
-Edward se pondrá feliz de saber que estoy embarazada -dije mientras me giraba para subir al piso de arriba.
-Yo no estoy tan seguro -dijo una voz masculina desde la puerta de la calle de la recepción.
Gire sobre mis talones para ver a la figura de quien se atrevía a meterse en una conversacion ajena.
Mis ojos se abrieron por la sorpresa, al ver a aquellos dos hombres, uno de ellos muy mayor y en silla de ruedas, su piel fina como el papel dejaba ver las venas a través de ella, se notaba muy viejo y cansado. El otro de un rubio platino con unos ojos azules muy familiares, alto y esbelto, aparentaba menos años de los que tenia. Pero en su mirada se notaba el dolor y la pena.
-¿Quienes son ustedes? -mire a Alice buscando ayuda, pero ella parecía paralizada, con todo su cuerpo tenso.
-Deja que me presente niña -hablo el anciano desde la silla de ruedas -soy Aro Cullen -lo único que pude hacer fue retroceder un paso de la impresión -Este -señalo al hombre tras el -es mi hijo Carlisle Cullen, padre de Edward.
-Mu..mucho gusto -conteste sin moverme.
-No puedo decir lo mismo -dijo Aro, sus ojos vagaron por mi cuerpo escrutando me como un producto mercantil -veo que llevas el anillo de compromiso... de mi nieto -dijo lo ultimo con desden.
-Si, nos casaremos en cinco meses.
-Ja...Ja -empezó a reír, hasta que paro abrupta mente clavando sus ojos en los mios -Eso no pasara lo sabes...
-Edward me ama, tanto como lo amo yo -otra horda de risotadas escaparon de su boca.
-Niña, te has mirado, mi nieto merece algo mejor, no una niña de barrio que hace camas para pagarse la universidad, o se queda embarazada para asegurar se un sitio en la alta sociedad.
-No me interesa la sociedad.
-¿De cuanto tiempo estas? -hablo Carlisle desde detrás de su padre. Al mentar mi embarazo mi mano voló a mi vientre protegiéndolo de lo que estos hombres pensaran hacernos.
-De casi dos meses.
-Aun estas a tiempo de abortar -dijo Aro con una mirada gélida
-Mi hijo no tendría que haber llegado tan lejos.-se reprendió Carlisle
-¿Como? -no entendía nada
-Edward se casa en tres semanas, niña.-dijo Aro
-Eso no es cierto.-me temblaron las piernas solo de pensar en que eso fuera cierto, mire a mi hermana esperando alguna ayuda, pero ella solo tenia ojos para su padre. Saque fuerzas de donde no las tenia, presione mi vientre buscando reconfortar me, en este momento no podía flaquear, no podía dejar de confiar en mi prometido -Edward tiene que venir el martes, no me interesan sus historias, hablare con él -sentencie.
-No vendrá -aseguro el viejo.
-Te puedo dar el dinero suficiente para mantener al niño -dijo Carlisle la silla de su padre para acercar se a mi. Lo encare pero retrocedí, en sus ojos había mucha pena como si esto que estaba pasando no fuera algo de su agrado.
-Tal vez no sea ni siquiera un Cullen.-dijo el anciano odioso
-Como se atreve a venir aquí y hablar así de mi hermana.-La voz de Alice resonó en la recepción, con ello me di cuenta de lo enfadada que estaba.
-Oh, otra niña, no me había dado cuenta.-sacudió la mano rebajándonos -Mira, mi nieto sabe de sus obligaciones, pero nadie le puede quitar que se divierta antes del matrimonio. Tu hermana a sido solo eso, una diversión.-dejo de mirar a Alice para mirar me a mi -Isabella ¿no? -asentí -toma el dinero que te ofrece mi hijo, por que sino tendrás que conformarte con ver a tu amado en la tele cuando den el reportaje de la boda, y sin nada.
-No es cierto...-tenia ganas de llorar, y mis palabras se quebraban antes de salir.
-¿Quien es ella?-pregunto mi hermana. Intentando desviar la atención de mi, al parecer después de su primer encuentro con su padre había empezado a reaccionar, y echar me una mano con estos monstruos.
-Tanya Delani. -Dijo el viejo con un resorte y una sonrisa estúpida en la cara.
-Su prima! -tape mi boca con la mano.
-Eso ha pasado durante generaciones. -miro su reloj -Ahora nos vamos -Carlisle rebusco en su bolsillo y saco una tarjeta, un boli y lo que parecía un chequera. Relleno con ahinco. Luego se acerco a mi y me entrego los dos papeles.
-No quiero su dinero.-dije muy digna y alzando la barbilla con todo el orgullo que tenia en mi cuerpo.
-Te ara falta -dijo en un susurro tomando mi mano y depositando todo.
-No lo quiero -lo extendí delante de su cara y lo rompí en pedazos, cuando eran lo suficiente pequeños se los tire a la cara -no estoy en venta y mi hijo tan poco.-suspire -Si Edward va a casarse saldré de su vida sin decir nada mas, pero si todo esto es una de sus trampas -señale a Aro con el dedo -tenga muy en cuenta que me la cobrare.
-Niña, mi nieto ya no va a volver, eso te parece una buena prueba. -se giro con la silla de ruedas y volvió a retroceder -Intenta llamarlo... no te contestara el teléfono. Tanya no sabe nada de ti, no creo que el se lo cuente.
-Adiós -dije intentando acelerar su marcha.
-Asido un placer -dijo con sarcasmo.
"No puedo decir lo mismo"
Cuando se habían marchado, camine hasta la silla de la recepción y me deje caer.
-¿Bella? -Alice me abrazo y intento calmar mi llanto que apenas me había fijado que estaba llorando.
-El me ama... -llore
-Si, pero su abuelo es un hombre detestable.
-Que voy hacer si es verdad?-la mire a los ojos. La pena y la desesperacion que sentía en esos momentos era tan grande como la de ella.
-Cariño este niño ya es de la familia, con o sin Edward, este bebe, sera el mas feliz del mundo por tenerte como madre.-sus manos frotaban mi espalda para tranquilizarme.
La abrace mas fuerte, así nos quedamos por un rato. Solo me quedaba esperar.
Había pasado una semana y para mi desgracia no sabia nada de mi Edward, su teléfono nunca estaba con cobertura y en la oficina de Seattle no lo habían visto desde hacia días. Por si fuera poco las prensa rosa ya había puesto fecha y lugar de la boda, Tanya había hecho un reportaje de los detalles de la boda, como regalos, vestidos de dama de honor y el carisimo manjar que daría para la cena. Su vestido era todavia una incógnita, pero ya se sabia el precio, una desorbitada suma que el magnate cabeza de familia Cullen estaba dispuesto a pagar para ver a su nueva y única nieta feliz.
-Deja de leer esa mierda -me dijo mi hermana desde el otro lado de la mesa. Pues desde la llegada de ese par de monstruos no volví a dormir en el apartamento que Edward y yo compartimos, y que el era el dueño.
-Solo quiero ver si sale en alguna foto...-la verdad era esa, Edward no había salido en ninguna revista desde que su abuelo vino a verme -solo sale la zorra esta -señale a Tanya en la revista.
Llene mi boca con un gran bocado de pan y mantequilla, para evitar mas de sus preguntas.
-¿Que vas hacer? digo no lo esperaras de por vida -baje la cabeza, esa idea me estaba rondando desde hacia días y no me parecía tan mala -Bella eres joven y puedes buscar algo mejor que trabajar aquí como nosotras, tu has estudiado, podrías mirar en la empresa Merinel, seguro que les interesa una contable con tan buenas notas como tu.-asió mi hombro y me zarandeo -Eres joven y que estés embarazada no te impide ser feliz y encontrar alguien que te quiera.
-No -negué con la cabeza -no quiero a nadie, no lo entiendes si Edward no vuelve yo no quiero esta aquí... -mis ojos se nublaron y dos lagrimones cayeron por mis mejillas -Si el no esta conmigo...
-No me digas que morirás... eso no te lo permitire, recuerda a tu hijo -dijo señalando mi vientre sin ningún indicio de embarazo aparente.
-NO jamas haría eso, pero no quiero vivir mas en Phoenix. -sentencie saliendo de la cocina.
"Si Edward iba a ser un recuerdo yo también"
Llegue a la que era mi habitacion me deje caer en la cama, el techo blanco era todo lo que necesitaba para poner mi mente clara.
"¿Como lo iba hacer para irme de aquí?"
"No podia dejar a mi familia, Esme y Alice son todo lo que tengo"
Cerré los ojos y un recuerdo me imvadio.
*PRINCIO DEL RECUERDO*
-Bella, se que tal vez no quieras nada de esta pero le prometí tu madre biológica que te lo entregaría cuando pensara que podías entender lo que le ocurrió para dejarte en los servicios sociales.-la cara de pena de mi madre me lo decía todo.
-Tu me adoptas te -dije recordando lo que ella me había explicado.
-Y así es, pero yo conocía a tu madre le dije que me aria cargo de ti -acaricio mi mejilla -y cumplí mi promesa, siempre has sido como mi hija, desde que te vi en la cunita de plástico supe que no podía dejarte allí, no solo por la promesa a tu madre...
-Ella me abandono -solloce
-Las cosas nunca son así de simples, nunca se hubiera...-callo sin saber como continuar.
-Desecho.-le apremie
-No, ella te amaba, cuando la veía en el medico era la mujer mas feliz del mundo por estar embarazada, Bella hija lee la carta y entenderás por que lo hizo.
-No la leeré, puedes tirara la, no se de que me valdría esa carta para nada, ella ni siquiera me ha buscado.
-Bella tal vez no es así como..
-No me interesa -dije de forma cortante. Esme asintió pero no dejo de tenderme la carta.
-No la leas, pero guarda la.
*FIN DEL RECUERDO*
Abrí los ojos al darme cuenta de que en estos años nunca había leído esa carta. Me levante con cuidado de la cama y fui hasta la cómoda, saque el cajón y revolví hasta encontrar lo que buscaba.
-A situaciones desesperadas, medidas desesperadas -rompí el precinto de camino a la cama, me senté y vacié el contenido en la cama. Con hoja de papel cayó de dentro con un anillo y una medalla.
Desdoble el fino papel intentando no romperlo, este papel tenia mas de veinticinco años. La letra era así como la de una niña que garabateaba con una pluma, pero se entendía.
"Reneé Hingginbotham a 19 de noviembre de 1986
Mi hija, no se como empezar a explicar todo lo que me ha llevado a esa odiosa situación en la que te tengo que apartar de mi si quiero que tengas un futuro o hasta un presente.
Me enamore de una hombre muy bueno, el ser mas maravilloso de este planeta, el me ama por igual, el problema llego cuando me entere que estaba casado, y que tenía un hijo. Tu padre es... un hombre maravilloso que se equivoco en la vida, pero no se equivoco conmigo sino con su esposa, ella es alguien bastante, no se como decirlo pero su completa despreocupación por la familia la hace un ser fría y dura. Ese fue el motivo de Charlie cuando decidió a ser feliz.
Pero las cosa no salieron bien y Carla la esposa de Charlie, tu padre, le intento quitar a su hijo cuando le planteo el divorcio. Decidí por los dos y me separe de el, sin saber que esperaba un hijo de el, TU.
No quiero contarte una triste historia de por que me paso todo esto, solo quiero que sepas que tienes un padre y un hermano en el mundo, ya que mis padre murieron hace unos años.
Isabella, es el nombre que le hubiera gustado a Charlie que llevara su hija si alguna vez la tenia. Y como la tubo se lo puse.
Hija, tal vez la vida te sonrie y no necesites de esto pero es lo único que te puedo dar.
El anillo y la medalla son de tu abuela Marie, mi madre que de seguro estaría feliz de conocerte.
Te quiero hija y siento haberme perdido toda tu vida.
pd:Tu padre es CHARLIE SWAN dueño de la compañía SWALESIN ECONOMI de Londres."
Doble el papel en mi regazo y me seque los ojos.
Mire a mi alrededor y vi mi ordenador, me acerque y busque el nombre de mi progenitor. No tardo ni dos segundos para aparecer un montón de links de periódicos, compañias y otros. Pero uno llamo mi atención.
"Emmett Swan heredero de la gran multinacional, deja su correo a manos de el publico"
Clike en el enlace sin meditar mucho, la pagina de correo se abrió para que mandara mi e-mail. Lo pese un poco y comencé a escribir.
"Mi madre me ha dejado en una carta en la que me explica que tu padre es mi padre, Reneé Hingginbotham era su amante, no busco nada solo saber algo de mi madre"
Antes de que volviera a releer lo escrito ya lo había enviado. Mi mente se quedo perdida con la tontería que había hecho, que pensaría Emmet Swan al saber que su padre había engañado a su madre y no solo eso sino que tenia una hermana bastarda, no reconocida a la que seguramente estuvo de acuerdo en abandonar con tan pocos meses.
-Bella, hija -la voz dulce de la mujer que dio casi su vida por poner un plato de comida delante nuestra cuatro veces al día asomo su cabeza por la puerta de la que hasta hacia unos días había sido mi antigua habitación.
-Mama -la mire intentando ocultar el dolor de lo que acababa de leer, con la desilusión de que Edward aun no se ponía en contacto conmigo.
-Mi pequeña -dio un paso y quedo apoyada en el marco de la puerta -no te ha llamado? -negué con la cabeza, me levante y senté en la cama indicando le que se sentara conmigo -Es un buen chico, a demás aun no es martes...
-Si, mañana si no llega... -una lágrima traicionera se coló entre mis pestañas y recorrió mi pómulo.
-Veo que has estado buscando respuestas -mire lo que ella señalaba y entonces me percate de la carta de Reneé -Te a aclarado algo?
-No mucho, ahora se que mi apellido materno es Hingginbotham y el de mi padre Swan,- la mire a la cara y algo me quedo claro -pero creo que eso tu ya lo sabias -le reproche.
-Si -soltó unas risitas las que no puede evitar devolverle -pero tu nunca quisiste saber -su mano acaricio mi espalda -siempre tan fuerte.
-No me siento así ahora.
-Alice... me contó de su pelea y también se de la visita del otro día.
-Esme yo... nunca debí de involucrarme con el, debí hacerte caso y dejar lo...-solloce -las dos tenían razón y me engaño, jugo conmigo. Y ahora -alce las manos desesperada -estoy embarazada sola y sin saber que le puedo ofrecer a mi hijo, no gano ni para mantenerme -llore como cuando tenia miedo a la oscuridad. Los brazos de mi amada madre me rodearon protectora mente.
-SShhhh, tranquila ya veras que todo es un mal entendido.-su mano se paseo por mi espalda para tranquilizarme, negué con la cabeza. Tenia la sensacion que Edward no iba a volver, que ya se había cansado de mi y la prueba estaba en que ni siquiera me había llamado en estos cinco días.
-Si no vuelve me iré -susurre mas para mi que para mi madre, pero pareció escucharlo por que se tenso.
-Iras tras él? Tengo ahorrado...
-NO -la corte tajante -nunca, si es capaz de olvidarse de mi para hacer su vida sin mas, yo también podre. Aun que me muera por dentro,-y que razón tenia ya no tendría corazón para otro hombre, solo para mi hijo y mi familia -pero no me quedare aquí, como si lo esperara,-mire sus ojos y acaricio mi mejilla, limpiando mis lágrimas -no quiero que piense que lo espere, y menos que vea a su hijo.
-Pero si lo quiere ver...
-Si mañana no viene, perderá toda oportunidad de ser padre de este bebe -abrace mi vientre de manera protectora.
Los ojos de Esme me decían en silencio que entendía de lo que estaba hablando.
-El orgullo es mal consejero, pero son peores los celos -dijo alzando las cejas -lo que decidas estaremos contigo.
-No os puedo pedir que lo dejéis todo por mi...
-Cierto -dijo la voz de mi hermana desde detrás de mi -pero si te vas también lo perdemos todo -se sentó tras de mi y me rodeo con sus brazos, beso la parte trasera de mi cabeza -ya tienes pensado el destino. -su tono sonó mucho mas alegre de lo que sabia estaba.
-Gracias.
-Peke, te acuerdas de nuestra promesa -asentí, saco su dedo meñique y lo uso ante mi cara -siempre juntas -y así las tres enganchamos nuestros dedos y reímos como niñas por el pacto de que nunca nos separaríamos, como hermanas ni dejaríamos a mama sola.
Solo nos teníamos las tres en este mundo.
El martes llego y paso sin ningún acontecimiento nuevo, no sabia nada de Edward y en la tele solo salia Tanya con sus planes de boda que al final seria en un mes y medio en ves de quince días como se dijo en principio. Tampoco supe nada del e-mail que le envié a mi supuesto hermano, pero que esperaba una comitiva de bienvenida a la hija bastarda, o que me firmara un cheque por la parte que no me habían dado durante estos años de ausencia de padre.
"No, claro que no"
"A quien le gusta saber los trapos sucios de su familia, a mi no"
Hoy estábamos a viernes, tres días después de la fecha que mi amado dijo que regresaba, ya había sacado todo de su apartamento y el no había estado por allí ni una vez, en el contestador no había ni un solo mensaje, nada, ni rastro de el.
Un toque de nudillos en la puerta de mi dormitorio me saco de mi letargo.
-Pasa -dije sabiendo que no podía ser nadie mas que Alice o Esme.
-Hija -dijo una muy nerviosa Esme -hay...hay alguien -enarque una ceja esperando lo peor -te buscan -salte de la cama con un resorte, mi furia se acumulo solo de pensar que esa gentuza que compartia el apellido Cullen estuviera en mi propia casa.
-Como se tiene tan poca vergüenza -masculle mientras caminaba por el pasillo.
-Bella -me detuve a mirar a mi madre-no son ellos, bueno es el...-se enredo ella misma, sacudió la cabeza -aish... dice que es Emmet Swan -dijo al fin.
Me quede estática, eso no podía ser, mi hermano estaba en mi casa.
Espero os guste el segundo capitulo, y que veais por donde voy...
¿Donde leches se metio Eddy?
Besos
