Aqui les dejo un nuevo cap, tengo que avisar que en la ultima parte del capitulo pongo algo del pasado de alguien, solo para que se comprenda hasta que punto es retorcido y malvado


MAREA DEL DESTINO

Edward y Bella llevan cuatro años de relación, en la universidad. Están prometido y viviendo juntos desde hace uno y su vida es perfecta hasta una tarde. La vida de Bella es complicada puesto que no conoce a sus padre. Fue dada en adopción con tan solo dos meses de vida. Su hermana y madre adoptiva esconde un pasado que la une en un lazo a la familia de Cullen.

CAPITULO 3

RETOMANDO EL PASADO

"¿Por que?"

"Para callarte la boca y que no metas a su familia en la prensa rosa y amarilla" -dijo una voz muy tétrica desde el fondo de mi mente. Sacudí cualquier pensamiento, me retoque la ropa intentando estirar las arrugas inexistentes de mi camisa, me peine con los dedos, todo bajo la atenta mirada de Esme que me sonreía como el gato de Alicia en el país de las maravillas.

Suspire y emprendí mi marcha a paso decidido, al llegar al recibidor no había nadie, me gire sobre mis talones y mi madre me indico el salón, al entrar Alice le servía una taza de algo humeante.

El hombre ante mi tenia mi color de pelo, castaño oscuro pero con la luz tenia reflejos caobas, sus ojos se fijaron en los mios y una sonrisa surco su boca, dos hoyuelos salieron al profundizar la sonrisa. Se la devolví sin saber que hacer.

-Hola -dijo con voz dulce. Dejo la taza en la mesa frente a él y se puso en pie.

-Hola -musite sin saber si lo habría oído -soy Bella -me acerque con la mano extendida.

Su sonrisa se acentuó mas y se puso en pie, cosa que hizo que me parara en seco, era enorme, en su espalda se podía montar una tienda de campaña y teníamos espacio para hacer una fogata. Le devolví la sonrisa de forma natural. Tomo mi mano y tiro de ella, de manera que caí en sus brazos, los cuales me abrazaron con ansia.

-Pequeña, no sabes lo feliz que se pondrá papa cuando sepa que si tiene una niña a la que consentir -dijo mientras me tenia entre sus brazos.

-Ai...aire -dije cuando me di cuenta que tal vez la presión no seria buena para mi bebe.

-Em, creo que tendrías que soltarla, no le hace bien al bebe -dijo Alice como si nada.

-Bebe -me separo de su cuerpo y me miro a los ojos -Voy a ser tiooooo -saltando como un niño pequeño.

Cuando se le paso un poco tomo mis manos y me sentó junto a él en el sofá.

-Donde esta él valiente del padre? -dijo buscando con la mirada -¿vivís juntos? ¿espero que tengáis planes de boda ya que no veo anillo de casada en tu mano? -mire mi mano y la de mi hermano la mismo tiempo y vi la reluciente alianza de oro en su dedo.

-No hay padre -dije para que parara.

-¿Como?-dijo soltando mis manos -No me digas que el muy desgraciado se atrevió a engañarte...

-Algo así -dijo Alice, ganando se una mala mirada por mi parte y por la de Esme.

-Nosotras os dejamos a solas -dijo la voz sabia de Esme, y ambas salieron de la sala.

-Explica eso, de que no hay padre -me pidió con la mandíbula apretada y los hombros tensos.

Fije mi vista en sus ojos y tome todo el aire que pude para dar me valor.

-Es.. era mi prometido, llevábamos viviendo juntos desde hace año y medio, nos conocimos hace cuatro años, pero desde hace tres semanas que se fue de viaje no lo he vuelto a ver, desde hace unos diez días no me ha llamado y tengo la leve sospecha de que se va a casar con otra.

-Da me su nombre y apellido y ya veremos si se casa -parecía que maquinaba algo ya que una incipiente sonrisa crispo sus comisuras.

-No.

-¿NO? -grito

-No-repetí

-Bella, ese degenerado no te puede utilizar y tirar como si no tuvieras quien diera la cara por ti -se levanto y comenzó a caminar por la habitación como un león enjaulado -la ira me puede, esto me pasa por no buscarte antes y hacer caso a Rose de que cuando estuvieras preparado me lo arias saber.

-Sabias de mi...

-Estudiaste económicas, te pagaste la carrera trabajando con Esme y Alice en la pensión de la esquina...-me miro y dejo de moverse -se hasta tus notas -y volvió a su marcha.

"No sabia de Edward"

El silencio nos inundo y a pesar de todo me sentí tranquila, de que el padre de mi hijo siguiera siendo un enigma

-¿Di me quien es?-me exigió sin mucha fuerza.

-No puedo, no quiero nada de él, si él no me lo quiere dar, -suspire -puedes sentarte me están entrando náuseas. -me miro no muy convencido pero se dejo caer en el sitio de antes.

-Cuando papa... mira, lo que te voy a contar tal vez lo sepas pero de todas formas te lo pienso decir. -suspiro, dando se valor y continuo -Yo no lo justifico, no se que pasaría si a mi me pasara. Charlie, nuestro padre se caso muy joven por que nuestro querido abuelo William lo obligo, lo peor de eso es que la mujer que le eligió era y a sido como un tempano toda su vida.

-¿Que dirá ella de mi? -dije en un suspiro que Emmet escucho a la perfección.

-Ella sabia de ti... yo y papa supimos cuando murió -me miro intentando ver si comprendia -hace unos diez años. Tenias dieciocho años cuando te localice por fin, no te dije nada por que eras feliz. -solo asentí al recordar me adolescencia -Charlie conoció a Reneé aquí, no en Londres. Ella trabajaba en una sucursal de la empresa en Phoenix, Reneé, no era de la dimisión mas cercana a papa, pero una de las secretarias enfermo y a ella para que no la despidieran la remplazo, así conoció a Charlie. Papa sabia que no estaba bien conquistar y seducir a una joven que solo trabajaba para mantenerse. Pero se enamoro de ella, y mantuvieron una relación.

-Hablas de esto como si lo entendieras y no te doliera que tu madre fuera una cornuda -dije algo tensa.

-Clara Swan, la mujer que me llevo en su vientre durante nueve meses, la misma que al enfrentarse a la maternidad, decidió contratar un ama de cría para que me amamantara ya que ella había hecho mucho al perder su figura al permitir que mi padre la tocara para conseguir un heredero -lo mire con pena, en su voz se veía el dolor de lo que me decía -Ella me lo contó un millón de veces, y la suerte es que fui varón sino tendría que haber vuelto a sufrir las molestias de retozar con su marido.

-Ohh dios -me tape la boca por la pena que sentí por mi padre y mi hermano de tener que vivir con esa mujer.

-Charlie, se enamoro y decidió presentarme a la que seria mi mama -me miro a los ojos -Tenia cuatro años cuando la conocí, pero fue una alegría el saber que alguien me podía querer como un hijo. Después de esas vacaciones en "familia"-hizo las comillas con las manos -Clara se dio cuenta que no era solo una aventura. Charlie le preparo los papeles del divorcio y hay fue cuando todo empeoro.

-¿Clara se dio cuenta que lo amaba? -Emmet soltó una carcajada sarcástica.

-No, mi madre solo tenia vida para las pasarelas, las comidas de sociedad, las tiendas y el derroche que le podía dar a las sen-manadas que nuestro padre le daba. El divorcio le quitaría todo eso. aparte del escandalo.

-¿Que hizo? -pregunte temerosa.

-Lo amenazo con denunciarlo por adultero a la corte de la reina Isabel. Piensa que no es como ahora, y que mi madre era muy influyente, podía conseguir que Charlie fuera a la cárcel. No contenta con eso le aseguro que se desharía de Reneé y que me sacaría del país, y me aria la vida imposible cuando no estuviera a mi lado. -cerré los ojos para asimilar todo lo que me estaba contando -Charlie nunca me me habría dejado solo con ella. Dejo a Reneé y ella lo entendió. Solo que hasta que Clara no falleció no supimos que tenia una hija, osea tu y que ella murió al poco de tenerte por una cancer que podría haber sido tratado con los médicos y medios necesarios. Medios que tu madre no tenia -la tristeza me invado.

Toca mi tripa y le mire a los ojos, descubriendo el dolor de ver que me pasaba lo mismo que a mi madre.

-Papa, lo encontrara, y cuando eso pase lo expondrá en su sala de trofeos de caza -lo mire horrorizada de pensar en la preciosa cabeza cobriza de Edward pegada a un pedestal de madera y este a la pared en el lugar mas alto de un salón con chimenea -¿De cuanto estas? -dijo pasando su brazo por mis hombros, al ver mi horror.

-De dos meses por mis cuentas -le dije sin entender.

-Mañana iremos con un doctor, o ya has ido a alguno -negué con la cabeza -Bien -sonrió suspiro y examino el lugar con su vista -Quiero que vengas a casa conmigo.

-Esta es mi casa -una que ya no estaba tan segura.

-Esme y Alice podrían venir, yo... tienes un puesto en la empresa para ti, no es gran cosa aun.. pero con el tiempo. me miro y apretó mi mano que estaba sobre mi rodilla -es también tu empresa.

-Yo no puedo decidir por ellas -una genuina sonrisa se formo en su cara, la cual me dijo que si eso era una escusa había perdido.

-Alice estará encantada de poder participar en las galas de Londres, y Esme se merece un descanso en Cambridge.-suspiro y apretó los labios -Si el maldito que es responsable de ese sobrino mio, no esta contigo yo -se señalo con el dedo -quiero ser lo mas parecido a una figura paterna que pueda encontrar hasta que rehagas tu vida.

Le mire a los ojos, era tan sinceros, Emmet me estaba ofreciendo lo que tanto había ansiado durante estos últimos días.

-ESME... ALICE!-grite a pleno pulmón, aunque la ultima me parece que no estaba muy lejos ya que asomo su cabecita muy rápido.

-Si -dijo Esme -todo bien -examino la cara de Emmet y la mía, como si algo hubiera alertado su instinto protector de madre. Solo asentí mirando a mi hemano

-Emmet quiere que nos vallamos las tres a Londres con él.-dije un tanto expectante, atenta a la expresión de las caras de mi familia.

-¿Y el trabajo? -la voz madura y algo insegura de Esme fue la primera en preguntar lo obvio.

-Bella, tiene un puesto en la empresa familiar y a Alice le puedo conseguir algo en una de las sucursales de diseño para que mi mujer Rose ha trabajado -la voz de Emmet no dejaba lugar a duda de que ya lo tenia todo controlado. Alice lo miraba como si de un dios se debería, era la viva expresión de la adoración.

-Yo voy -sentencio muy segura.

-¿Y yo? -dijo Esme un tanto apenada, era como si la hubiéramos excluido al no tener un trabajo para ella. Le sonreí y me acerque a ella, despacio. La rodee con mis brazos y le bese en la mejilla.

-Tu, mama -la mire a los ojos -seres mimada y consentida como nos consentiste todos estos años,-puede comprobar el cálido amor que se encontraba en sus ojos ambarinos, eran tan diferentes a los de Alice o incluso a los mios. Yo no tenia su sangre pero Alice si y aun así era un vivo retrato de Carlisle, solo que este ahora tenia el pelo negro un tanto cano -Mama, has dado mucho por nosotras -dije recordando la vida junto a un hombre que no amaba, pero que adoraba solo por poder mantenernos unidas. Robert Brando murió cuando Alice tenia diez años, por eso decidió aceptar su apellido en cambio yo seguía llevando el de Esme, Prat. Robert había sido muy bueno pero lo único que nos pudo dejar fueron los recuerdo de los siete años que paso con nosotras, siendo alguien fundamental en nuestras vidas. Las tres le debíamos el poder estar unidas hoy. Ya que si no fuera por él, mama nunca podría haber conseguido mi custodia para sacarme del sistema.-Nos unes , no podemos separarnos, siempre juntas recuerdas -le recordé lo que nos decía cuando eramos niñas y teníamos miedo a algo siempre estaremos juntas aunque no me veas

-Mis pequeñas -dijo abriendo su brazos para atrapar a Alice también entre sus brazos. -Si -dijo sorbiendo la nariz -Iremos contigo Emmet, pero no quiero ser una carga, así que trabajaremos -nos miro y las dos asentimos y apretemos nuestras presas entorno a su cuerpo.

Edward

Maldita mierda, este maldito móvil. Levante el aparato sobre mi cabeza y sin pensarme dos veces lo estampe contra la pared del despacho. El infierno, eso es lo que me pasaba, dios me había abandonada hacia cuatro malditos días. De la mano de sátiro y con las mismas posibilidades de de comunicarme con el exterior que un participan te de gran hermano.

-Edward -dijo una voz exasperada -relajate, aun te quedan siete días antes de volver a tierra y hasta entonces estas incomunicado.

Si eso me pasaba que el maldito de mi primo Felix me había mandado a revisar uno de los pozos petrolíferos de la familia, ya que habían dudas de que de estuviera desviando mercancía a otros barcos no autorizados con la intención de robarnos el oro negro.

Lo único malo de estar haciendo esta tarea, era que había sido de improvisto y no había tenido tiempo de hacer nada, solo sacar mi maleta y montarme en el helicóptero de la plataforma del hotel. Y que cuando me había dado cuenta de donde me había dejado ya era tarde para avisarle a Bella, en medio del pacifico, sin ninguna cobertura ni manera de comunicacion que no fuera por radio y solo con los mas allegados barcos. Solo con decir que esta gente vivía allí durante tres meses, en los cuales para pasar el tiempo veían viejas películas de UHS, y jugaban al domino.

-No puedo, no lo entiendes -le grite a el encargado de la planta, quien había dado la alarma de la falta de mercancía -Se que algo no va bien, lo se -tenia una corazonada, algo único femenino que mi encantadora prometida me había pegado de sus juegos de bolsa.

-Edward, esa mujer te tiene loco,-meneo la cabeza de forma negativa -no es bueno amigo -mastico la palabra final. -Hace cinco años...

-No es lo mismo -le corte

-Tanya era y es la mujer que tu padre, tío y abuelo, quieren para ti. Esa niña... bueno -se corto al ver como lo mataba con la mirada -Solo digo que cada uno tenemos un destino y ... el tuyo no es esa niña.-se levanto de la silla y camino hacia la puerta para salir.

-Laurent -lo frene antes de cerrar la puerta -Bella, no es Tanya y si por ella tengo que pelear con toda mi familia -tense mi mandíbula -me los comeré para el almuerzo -sonreí de forma cínica -Nadie, escucha bien ,nadie me separara de ella, ni la muerte -le asegure con vehemencia.

Parecía un loco poseso pero ella era mía, lo mejor y mas puro que había tenido el placer de conseguir en este mundo y era mio, solo mio y en unos meses seria mi mujer, me esposa, mi igual y nadie ni nada podría evitarlo.

Mire el suelo los pedazos de mi móvil esparcidos por el suelo de bonillo verde, no tenia caso pensar en el, no me valía de nada aquí, y contra antes terminara antes podía volver con mi prometida a nuestra casa.

En la plataforma petrolífera, cinco días antes...

-Si señor -dije un tanto desolado por lo que me habían comunicado -¿Pero y que hago con el equipo de comunicaciones vía satélite?

-Dárselo de comer a los tiburones, pero que Edward no se pueda comunicar con la niñita esa -dijo la voz decrépita del anciano desde el otro lado del auricular.

-Entiendo, se lo tendré que explicar a los hombres.

-Asegura-les un incentivo por su boca cerrada, mi nieto no puede saber que tenéis los satélites de comunicacion ni nada por el estilo.

En un lugar de Chicago

-Si señor -El anciano no espero mas y colgó el teléfono, miro a sus hijos que lo observaban, uno de ellos con euforia y el otro con pena.

Carlisle siempre había sido débil, demasiado simplón como para plantarle cara, y todo para que se sintiera orgullosos de el, cosa que distaba mucho de lo que sentía.

-Dimitri -mire a el sol de mis días, el hombre que consagro su futuro a mi mano, no dudaba ni sentía la mas mínima pena cuando yo daba una orden, nunca me cuestiona y eso me hacia sentir gozoso -Di le a tu sobrina que prepare todo, y que no salga otra vez de zorra en las revistas.-Dimitri suspiro y asintió -Doblega la, aunque para ello tenga que usar una vara. -me gire y mire por la ventana desde mi escritorio -que tenga las piernas cerrada, me entiendes, sino me la traes y yo le enseñare lo que es ser una mujer de familia -en mis ojos reflejaba furia, pero en lo mas hondo de mi mente me acorde de como había conseguido someter a mis nueras y a esa misma nieta hacia ya unos años

/RECUERDO/

-Aro -dijo de forma tímida -Dimitri me dijo que querías verme -asentí sin levantar la cabeza de mi mesa.

Hacia tres meses que se habían casado y la muy puta no dejaba de salir con sus amigas y gastar dinero de mi hijo a manos llenas.

"Con que derecho"

Si pensaba que podía usar mi apellido para tirar el dinero que tanto había tenido que sudar mi abuelo y mi padre sin dar algo a cambio estaba muy equivocada. Mi abuelo y mi padre me lo enseñaron hacia años, las mujeres sumisas y pasivas no nacen, las haces. Si tu como su marido no puedes tendrás que pedir ayuda. Y eso mismo había hecho su hijo, no con esas palabras sino con sus quejas por la mujer poco deseosa y contestona que le había conseguido.

-Sabes -dije pausada mente -que tu padre no se sentiría orgulloso de ti ¿cierto? -levante la vista y la vi ponerse pálida, se le tensaron los hombros, pero no de rabia sino de miedo -Tu padre te dejo a mi cargo cuando murió y yo te he proporcionado el mejor marido que podrías tener, en cambio tu se lo agradeces siendo fría y distante -la acuse, echándome atrás en mi silla.

-Yo... no lo amo -le tembló la voz y su pecho subió y bajo muy rápido, resaltando la piel carnosa de sus senos.

-¿Cual es el problema?

-No... puedo solo... no me puedo concentrar... cuando hacemos...

-Oh -dije fingiendo asombro -es la cama -ella avergonzada asintió -pero vuestro matrimonio se consumo -le asegure. Dimitri me había explicado todo.

-Si -no me miraba, así que decidí poner me en pie y obligarla a mirarme -mira me -le exigí de forma brusca. Sus ojos llenos de miedo se juntaron con los mios y mi entre pierna tembló anticipando lo que vendría. -Eso es por que no has tenido mas que un amante -le asegure separando me de ella y acercando me a la mesilla con los licores de al lado de la puerta de mi despacho -¿un licor?

-No

-¿Segura? a veces ayuda a desinhibirse -me deje caer en la puerta y pase la llave de manera silenciosa y la deje en mi bolsillo trasero, la huida no era una opción.

-Un brandy -la debilidad de su voz me hizo endurecerme.

Le entregue la copa acercando me mas de lo necesario.

-Sienta te conmigo-le indique el sofá que había pertenecido a mi familia durante generaciones y que yo pensaba conservar y repetir su historia. Espere a que se terminara la copa para entrar en el plan que la convertiría en una mujer acta para mi hijo. Le quite la copa de la mano y la deje junto a la mía en el suelo.

-Ahora quita te la camisa -dije serio y mirándola a la cara para que viera que no bromeaba

-¿Que? -se alarmo.

-Dejemos claro que tienes problemas en la cama, con mi hijo -le sostuve la mirada viendo como el licor turbaba su vista -Es solo una ayuda -le asegure apretando su pecho izquierdo en mi mano -Quita te la si quieres salir de aquí con ella.

-Dimitri no...

-El me pidió que te domara, y la mejor doma es consiguiendo la sumisión -le espete tirando de le filo de su camisa arrancando un botón.

Su mano tembló pero se soltó los botones dejando me ver el maravilloso busto del que ya tenia idea. Solté el botón de mi bragueta y baje la cremallera. Levante las caderas y baje mis pantalones y mis calzoncillos hasta las rodillas.

-Vamos, haz lo que te gusta -le indique mi polla -abre la boca -la tome de la mandíbula haciendo la caer al suelo entre mis piernas.

-No -dijo con vehemencia tapándose los senos cubiertos con la seda color perla.

La tome del pelo y la acerque a mi cara, le lamí la mejilla. Presione mi labios contra los suyos y los forcé hasta que los abrió y la viole con mi lengua demostrándole que no tenia mucho por lo que resistirse.

-Soy mas fuerte -le recorte bajando su cara a mi polla -Chupa me la, y ni se te ocurra hacer lo mal -le sacudí con mi mano libre en la mejilla, y la escuche sollozar. Forcé su cabeza y apreté su mandíbula a abrirse hasta que dejo que mi miembro se adentrara en su boca.-Eso es usa la lengua -gemí, sin perder el ritmo de mi mano sobre su cabeza. Era como hacer me una paja solo que mas húmeda y con gemidos extra.

Baje mi mano por su espalda y le solté el sostén, liberando esos pechos tiernos. Esta niña solo tenia veinte años y yo cuarenta, era un dulce que no pensaba desaprovechar.

-Succiona mas fuerte puta -le apreté el pezón brusca mente para que su boca se abriera y meterle mi polla hasta que su garganta me lo permitio, la arcada que provoque me resulto de lo mas estimulante y notar como su pezón se endurecía entre mis dedos me incito a seguir.-Me corro -sus ojos me suplicaron que no lo hiciera pero me importo un bledo y me derrame en lo mas profundo de su boca y no saque mi polla de su boca hasta que no se lo trago todo. Al sacarla empezó a gatear temblando por la alfombra y contoneando su hermoso trasero.

-Uhguhg -la escuche vomitar , y mire mi preciosa alfombra persa.

-Eso te costara otro castigo -la amenace.

-Se lo contare a Dimitri -negué con la cabeza.

-Se lo contare yo y la proxima vez seremos los dos los que nos follemos tu boca, tu coñito y tu culo -le asegure alzando las cejas -O te la quitas o te la subo -le indique su falda.

-No -negó y volvió a llorar como lo que eras una simple y precaria mujer -por favor.

-Muy bien,-la tome del pelo y tire de ella hasta el sofá mientras se retorcía y gritaba -no hay nadie, te dejaron sola conmigo -la tire en el sofá y la sujete con mi mano en su cuello, pase la mano por debajo de sus rodillas y tire de una de las aberturas de la falda, soltando los puntos de unión y dejando sus piernas al descubiertas.

Tome mi polla en mi mano y la masajee mientras me colocaba entre sus piernas. Acaricie sus braguitas que eran conjunto del sujetador, solo para tirar de ellas de forma brusca. Unas lineas rojas se marcaron en sus caderas, pero no les hice caso.

-Contra mas te resistas mas se repetirá -le advertí -tengo toda la semana, ya que tu marido salia de viaje hace -mire la hora -como hace hora y hasta dentro de siete días no viene -le sonreí de manera cínica y el terror se apodero de su cuerpo, sus labios estaban rojos y morados, por la falta de aire -solo disfruta lo y cuando eso pase... Dimitri estará orgulloso de ti.

Me incline sobre su sexo, sin soltar su cuello, y le escupí para que estuviera resbaladiza, pase mi mano por su raja y expandí mi saliva por su centro. Mi boca jugo con sus pezones mientras que mi erección se terminaba de endurecer. Acerque la cabeza de mi polla a su calidad entrada.

-No tomo la píldora -me dijo en un jadeo mientras forcejeaba.

-Ni yo pongo medios -sacudí mi miembro contra su entrada sin entrar en ella, la quería mas tensa, que cuando pasara estuviera tan estrecha que pareciera su primera vez.

-Y si...quedo embarazada -solté una carcajada

-Pues seria de la misma sangre que mi hijo, solo que este seria mi nieto -y con esa palabra la embestí de manera brutal, notando sus paredes duras y tensas, era como follar se a una virgen. Un grito de dolor escapo de su boca, pero no le hice caso y seguí disfrutando de su estrechez.

/FIN DEL RECUERDO/

Solo tuve que someterla durante una semana, sonreí para mis adentros, y luego fue una esposa y madre abnegada.

-Tal... vez -dijo la voz floja de mi hijo mayor -Edward no este de acuerdo -solté una carcajada.

-A no ser que la vendía Isabella Prat consiga mas de seis cifras en su cuenta corriente, lo que le guste o desee mi nieto mayor me importa un bledo.


Perdonen me las faltas pero es que a mi hija se le a dado por la informatica y me tiene el PC descompuesto. vamos que nada mas que la ve el pobre se bloquea, :).

Besos espero que les guste.

Nos leemos.