Repito!
Muchas gracias por dejarme vuestras opiniones, son muy importantes para mi! Como no estoy segura de si FF deja poner urls, os invito a que paséis por mi perfil, desde donde podréis acceder a mi blog personal donde escribo. Podréis leer el borrador de mi primera novela, que saldra a la venta este año, es el borrador, por lo que la versión final estará corregida y cambiada! Y leer también, la nueva historia en la que estoy trabajando! O si no, directamente desde Google, poner Melodías de la sangre y llegaréis directamente.
si alguna me dice si se permite poner links, por favor, decirmelo, porque Angeles caidos, en su versión de lectura normal, tiene imagenes incrustadas que me gustaría mucho que pudieseis ver, así os puedo poner en descarga el pdf con la historia completa para descargar
Solo nos queda el epílogo
Capítulo 19 Ángeles Caídos
Porque no todo siempre es maravilloso, porque no siempre la vida es un cuento, porque el dolor existe, es real y dañino para los corazones. Porque en los corazones hay un lado oscuro, la bondad del mundo desaparece, la envidia engulle las buenas acciones... Y las personas nobles se convierten en personas traicioneras, personas horribles que no piensan más que en su bienestar.
Pero aun queda luz, aun queda bondad... y pronto, la gente se dará cuenta de que hay cosas más importantes que su propio bien.
-¿Preparada para afrontar nuestro destino Hermione?
-No. ¡Preparada para elegirlo!
Draco sonrió, el orgullo le invadía... Hermione tenia razón, ellos estaban escribiendo su destino, ellos estaban eligiendo su camino... -Vamos allá.
Todos estaban preparados, Dumbeldore estaba como siempre, su semblante apacible miraba a todos con orgullo. Pues habían dejado el miedo de lado y se habían unido para luchar por lo que querían, libertad, paz... una vida sin miedo y llena de libertad...
-Hoy, nosotros decidiremos nuestro destino. Hoy el mundo sera Luz o sera Oscuridad. Luchemos con fuerza para vencer a Lord Voldemort -algunas personas se estremecieron al escuchar aquel nombre.
-Venceremos -dijo Harry mirando a sus amigos, sonriente.
-S...sí... -tartamudeó un asustado Ron.
-¡Por supuesto! -agregaron Draco y Hermione al unísono mientras se miraban con una amplia sonrisa.
No eran los únicos que se preparaban, cerca, Voldemort daba ordenes de matar a todos aquellos que se habían unido en su contra, no había sitio para la piedad ni para la debilidad, morirían todos. Y él, una vez mas, se haría con el poder absoluto, sembraría el terror por todas las tierras... aquel simple pensamiento le provocaba una macabra sonrisa.
-Hoy, un terrible día se acerca. Hoy, lucharemos por lo que creemos correcto, y hoy, muchos nos dejaran -continuó con pena-. Pero no debemos temer nada. Porque hoy, por fin acabaremos con quien oscurece los corazones y la vida de todos los magos y brujas -un aplauso estalló-. Así pues, terminemos de prepararnos para nuestra última batalla -determinó con semblante serio.
-Ganaremos, ganaremos... -se repetía Harry continuamente.
-Se ha vuelto loco -le susurro Ron a Hermione.
-Dejale en paz. Este nervioso.
-Como todos... -contesto Draco con el ceño ligeramente fruncido.
-No pasará nada...
-Lo sé... pero...
-No hay peros Draco, yo estoy decidida, pero no quiero que tú...
-Basta, si tú vas yo voy. Y no puedes hacerlo sola, es cosa de dos. De "nosotros" dos.
-¿El qué? -preguntó Ron extrañado.
-Nada que te importe Weasley, ¡déja de meter las narices en todo!
-Maldito bast...
-¡Ya Basta!
-Sí -contestaron ambos echándose pestes con la mirada.
Terminados los preparativos, todos estaban listos e intentando quitarse los nervios, pero era totalmente imposible tranquilizarse en una situación como aquella.
La noche cubría todo a su alrededor, los aurores patrullaban y montaban guardia, Dumbeldore hablaba con todos los alumnos que se unieron a la lucha dándoles consejos y rogándoles que tuviesen el mayor cuidado que jamás pudiesen haber tenido, su preocupación por aquellos jóvenes era inmensa.
-Herm, ¿lo conoces bien? -preguntó Draco en un susurro.
-Sí por completo, ¿y tú?
-También... -contestó el rubio con cierta melancolía-. Antes de que todo empiece, quiero decirte algo, eres la persona mas importante de mi vida, y por eso lo hago, sin ti nada tiene sentido, sin ti estoy solo Hermione.
-Draco... -susurró ella emocionada y con los ojos brillantes.
-Ya no tengo ni a Blaise ni a mi madre, y a él le jure que te protegería.
-Draco... yo pienso lo mismo, pero me duele arrastrarte con migo... -pequeñas lagrimas comenzaron a nacer de sus almendrados ojos.
-Tú no me arrastras, me llevas, y yo voy feliz...
Ella le abrazó con la fuerzas que jamas soñó tener, él se aferró a ella sonriente, feliz como pocas veces había estado.
-¿Escribiste lo que te dije?
-Sí –respondió mordiéndose el labio inferior con un rostro infantil.
-Bien, esos dos querrán matarme -susurró Draco mirando a Harry y Ron.
-Pero no podrán -agregó Hermione mirando a sus amigos con cariño.
-Ya, ya. Vamos la hora se acerca, y nos va a costar mucho llegar...
-¿A dónde?-pregunto Gimmy hacercándose.
-A ningún lado Ginny, es una expresión.
-A... e... vale -dijo confusa y pensativa haciendo que ambos rieran estrepitosamente.
-Ya casi es la hora... -susurraron para sus adentros.
La hora de la batalla ya estaba aquí, magos y brujas salían por las puertas camino a los terrenos, en espera de que Voldemort y los suyos hicieran acto de presencia, pero no sabían que estaban mas cerca de lo que imaginaban, observando sus pasos desde el bosque...
-¿Qué...?
-¡Hermione! -grito Draco lanzándose sobre ella y salvándola del impacto de un hechizo.
-Expeliermus, taranta negra, D... -comenzó a gritar Harry sin pensar ni apuntar.
-¡Ja! ¿crees que me vencerás con esos hechizos de nivel bajo?-pregunto la voz de ultratumba hacercándose.
Para sorpresa del trío, estaba solo, su alta figura estaba cubierta por una larga y negra capucha, sus dedos largos sostenían aquella varita hermana de la de Harry con decisión, sus ojos vipedos miraban divertidos a aquellos tres que posaban desafiantes...
-Esta vez acabare contigo Potter... jamás nadie volverá a hablar sobre el niño que vivió. Aun no me has vencido ¡Y jamás lo harás!
-¡Cuidado! -gritó Hermione.
Pero Harry salió disparado, parecía que el brujo más malvado tenía ganas de divertirse.
-Malfoy... -siseo el Lord-. Tu padre me ha pedido que te de un buen escarmiento... y puedo decidir si te mato o no... Todo depende de ti, te doy una nueva oportunidad, si vuelves a mí, te perdonaré... -la comisura de su boca se estiró, parecía una sonrisa, pero su deformación confundía la vista...
-¡Jamás! -gritó enfurecido-. ¡Prefiero morir antes que volver a servirte!
-Entonces... ¡que así sea! -su ataque fue fugaz pero gracias a Harry y Hermione solo acabó recibiendo un pequeño impacto que le causó unas leves heridas.
-Maldita serpiente... -maldecía Harry apretando los dientes.
-Una preciosa luna eh, ¿Potter? Una luna llena y brillante... un cielo perfecto para tu muerte. Pero no esperes un final espectacular, por ue no lo será, morirás tan solo con un golpe de mi varita...
-¡Es es lo que tú te crees!
Ambos se olvidaron de su alrededor, se olvidaron del mundo, se volcaron en un duelo titánico entre los mas grandes enemigos que jamas hubieran existido y que jamas fueran a existir.
Pero Hermione sabia que su mejor amigo no podría... Draco también lo sabia, miraba la escena con aquella cara llena de ironía que solía tener cuando algo no le gustaba.
-Herm, no podrá aguantar mucho mas -avisó Draco con melancolía mientras la miraba con ojos de niño.
-Lo sé... -contestó la castaña con una dulzura que no parecía humana.
-¿Segura?
-Al 100%.
-Vamos juntos por el camino que elegimos.
-Sí, nos hemos construido nuestro propio destino... -susurraba Hermione Granger mientras dos pequeñas lágrimas rozaban sus mejillas.
Draco la sonrió, cómo la amaba, no podría vivir sin ella, era la luz renovada y dulce de sus ojos, el aire que alimentaba sus pulmones y por quien latía su corazón dándole la vida...
Estaban decididos a seguir su camino, se cogieron de las manos son suavidad, se acercaron a paso tranquilo a la batalla que tenia su amigo, estaba herido, no aguantaría mucho, Voldemort sonreía satisfecho de su venganza...
No hacían falta palabras, con una sola mirada se decían todo, Draco la abrazó, la abrazó mas fuerte que nunca, ella se aferró con temor. Por las mentes de ambos cruzaban millones de imágenes de aquel año, ¡qué año mas maravilloso! Aun sufriendo las perdidas que sufrieron, nunca habían sido tan felices...
Harry les miró, se extraño, no era normal que estuvieran tan tranquilos y acaramelados en aquella situación, durante dos segundos se enfureció con ellos. Voldemort rió al verles.
Tenían los ojos apretados con fuerza, una cegadora luz verdosa les rodebada, a Harry le resultaba horriblemente familiar, y no solo a él, el rostro de Voldemort se contrajo tanto que casi era irreconocible, había vivido aquel momento años atrás, el mismo día que surgió el niño que sobrevivió...
-¡No! -gritó una fuerte voz corriendo tan rápido como su viejo cuerpo le permitía.
Dumbeldore llegaba, su cara pálida casi como la de un muerto. Tenia los ojos tan abiertos y brillantes que parecía se le iban a salir.
Un haz de luz se separó de ellos, quitando la vista a todos ser vivo, incluso a los fantasmas habría cegado tal intensidad. Momentos tensos antes de que la oscuridad y la clara luna reinaran. Dumbeldore corrió a ciegas, se tropezó, pero no le ralentizo.
Cuan tristeza le invadió en el momento que la luz lunar les alumbró nuevamente.
Y es que ante su tristeza yacían dos cuerpos.
Agarrados y con el rostro en paz.
Harry explotó en histeria, fueron los segundos mas confusos del mundo entero. Dumbeldore se había desplomado de rodillas ante los dos jóvenes cuerpos, aun abrazados... mas ninguna palabra podía pronunciar, el llanto acumulado en su anciana garganta le absorvió la voz, y la pena se apoderó de sus arrugadas manos obligándolas a temblar sin control.
Harry lloraba, Ron lloraba, Ginny lloraba... Todos lloraban, pero no Luna, ella miraba la carta, ya se había supuesto algo, pero no estaba triste, porque sabia que aquello era lo que ellos querían, lo que habían elegido...
Quien sabe si consiguieron destruir a Voldemort por completo o habían otorgado a la comunidad mágica de algunos años pacíficos... Lo único que se sabe es que usaron la mismamagia antigua que Lily Potter había usado para salvar a su hijo, y Harry volvía a ser el niño que vivió...
En honor a los que se sacrificaron, se construyó en aquel mismo lugar en el que cayeron, una majestuosa tumba en la que Dumbeldore escribo con magia:
AQUÍ LLACEN DOS ÁNGELES CAÍDOS DE HOWARTS, QUE DIERON SU VIDA POR EL MUNDO MÁGICO
