Hola, aquí estoy de nuevo, no me pude resistir a poner otro capitulito... sí, "capitulito" jejeje... el primero lo publiqué ayer y veo que ya ha tenido algunas visitas... aunque nadie deje review snif snif... jajaja, bueno no importa, aqui estoy al pie del cañón con mi perífrasis de siempre XD.
Y aquí van los datos "de cajón": los personajes de Twilight no me pertenecnen (*-* ojala, ya quisiera a Edward para mi solita muajajaja...) son de la maravollosa y talentosísima Stephenie Meyer... salvo, como ya lo había mencionado, Mina.
*Nota:
-diálogos
-"mensajes telepáticos"
-susurros a velocidad vampírica
"Soprano"
By Ninie
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-¿Necesitas ayuda? – un imbécil con cara de niño me sonreía como idiota mientras contaba hasta diez para no romperle la cara y quitarlo de en medio. Respiré profundo y hablé lo más suave que pude.
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Capítulo 2. ¿Cuál era la misión?
-¡Gracias, pero ya encontré mi equipaje! - «¡El cual tomaré en cuanto dejes de estorbar, imbécil!» me hice aun lado para esquivarlo prudentemente y tomar mi mochila, pero de nuevo el estúpido ese se me adelantó, tomó la maleta y al dármela leyó la etiqueta.
-M. Fiorella Volturi… ¡lindo nombre, Florecilla! – volvió a sonreírme.
Le devolví la sonrisa, por simple cortesía y el párvulo casi empieza a babear… «¡Maldita belleza vampírica!... ¡Dios! ¡¿Por qué no me hiciste fea?!... ¿Ahora como me deshago de este?» Una lucecita se encendió sobre mi cabeza… ¿era una bombilla?... ah, no… era un señor encendiendo un cigarro... ¿un cigarro? «¡Qué se cree! Mendigo viejo, aléjese de mi hermoso cabello o le echo encima a mi...!», eso me dio una idea, para algo tenía cuñado con aspecto de Hércules… ¿no?
-"¡Felix!... – la mole de músculos me volteo a ver con su típica cara de enajenado mental - ¡S.O.S.!" – él asintió y se dirigió hacia mí «¡Vaya!... ¡por fin empezamos a entendernos!».
-¡Sorellina, si fa tardi! (¡Hermanita, se hace tarde!) – me apresuró tomando mi mochila.
-¡Scusa! – me despedí rápidamente y di la vuelta. No hizo falta decir más, con solo ver la colosal figura de mi cuñadito, el tipo se amilanó y se quedó mudo.
-"¡Gracias, Felix! ¡Eres mi cuñado favorito!" – me colgué de su brazo agradecida.
-Soy tu único cuñado, Mina. – atajó certeramente, «¡Wow!, después de todo si hay cerebro en esa cabezota... ¡quién lo creería!».
Al salir del aeropuerto tomamos un taxi... sí, un taxi. Ninguno de nosotros lo necesitaba, todos teníamos dotes especiales incluida yo, aunque no fuese una vampira completa. Pero al encontrarnos en una tierra diferente, y en una ciudad totalmente desconocida para nosotros, teníamos que obligarnos a guardar las apariencias.
En fin, el taxi nos dejo a las puertas de un magnifico hotel de cinco estrellas… o eso nos dijo el taxista, para mí tendría cuando mucho unas tres y media. Como sea, no puedo quejarme mucho de eso, al menos el servicio parecía bastante bueno: apenas entramos y ya todos los empleados y empleadas nos sonreían de oreja a oreja, Demetri guiñó un ojo a una de las recepcionistas, y la pobre empezó a hiperventilar... ¡Oh, claro! ¡Era por nuestra apariencia, había olvidado lo hermosos que somos ante los ojos humanos! Antes de volverme a meter en otro lío como el del aeropuerto, hice una mueca semejante a mi cara de cada mes... sí, esa de SPM, con eso alejaría las compañías indeseables, y con algo de suerte, hasta la del pedóf...que diga, Demetri.
Mi mueca pareció dar resultados, el botones que nos llevó hasta la suite de lujo, (que por cierto, corrimos con la suerte de encontrar libre), no se atrevió a verme durante todo el trayecto.
Nuestra temporal morada contaba con una gran sala y dos recámaras, cada una con dos camas y un baño propio... lo cual es irrelevante pues sólo una cama y un baño se utilizarían... o eso pensé yo. Mientras me relajaba tomando una ducha calientita, pude escuchar el desagradable sonido de mi hermana y mi cuñadito "ablandando" un poco el colchón de una de las camas, ¡ojala no fuera la mía!... el solo pensarlo me provocó arcadas.
Cuando salí de la ducha, inmediatamente cepillé mi largo cabello, y mientras lo hacía no pude evitar verme en el espejo, tenía unas ojeras terribles y mis amados ojitos grises estaban enrojecidos por el forzado insomnio al que me había condenado mi hermana. Bostecé abiertamente mientras salía del baño, después de la relajante ducha, mi cuerpecito me pedía casi a gritos un colchón blandito... «¡Iuk!... ¡Safo!... ¡Después de escuchar a Heidi y Felix, escogeré el más duro que encuentre!».
-¡IDIOTI! CHE COSA FANNO QUI? (¡IDIOTAS! ¿QUÉ HACEN AQUÍ?) – grité a todo pulmón. Mi hermana y el titán estaban semidesnudos en una de las camas de la habitación.
Ninguno se molestó en responderme, simplemente siguieron haciéndose "cositas", de nuevo las arcadas, me cubrí los ojos y salí corriendo del cuarto, y en la sala tropecé con una pared... o creí que era una pared, hasta que descubrí que la pared tenía manos, unas muy frías que se apoderaban de mi cintura y me giraban en el aire.
-¿A dónde vas, Mina? – el mano larga tenía sus brazos alrededor de mi cintura.
-A la otra recámara... Demetri, ¿me sueltas por favor? – no quitó sus manos.
-¿Te acompaño? – sugirió sonriendo de lado y enarcando una ceja, su gesto típico de conquistador... ¡pero yo estaba vacunada contra eso!
Lo fulminé con la mirada y me concentré en crear un escudo de energía a mi alrededor... ¡funcionó!, Demetri salió repelido lejos de mí. Di media vuelta y terminé de cruzar la sala en dirección a la otra recámara.
Una vez dentro escuche la risita burlona de Alec en la sala. Jane estaba dentro de la recámara, tirada sobre su estómago en una de las camas, con los brazos y la cabeza colgando hacia abajo con gesto aburrido. Me trepé a la otra cama y conté hasta diez mentalmente... ¡no pasó nada!
-¿Qué te pasa, Jane? – me atreví a preguntar.
-¡Me aburro! – dijo sin abandonar su posición.
-¿No has torturado a nadie hoy? – bromee. Me pareció que se encogía de hombros.
-¡Nop!
-¡Puedes practicar con Demetri! – sugerí.
-¿Volvió a molestarte? – rodó de lado y volteo a verme.
-"¿Cuándo no?" – puse los ojos en blanco, sólo entonces sonrió «¡Maldita enana sádica que goza con el sufrimiento ajeno!» - por cierto... ¿Cuál es nuestra misión aquí?
-¿No escuchaste a los maestros? – elevó las cejas sorprendida.
-E-e-e-e... no, estaba... un poco distraída. - «¿Distraída?... ¡Distraída es poco! ¡Estaba en shock al enterarme de que haría equipo con ustedes!», mis ojos empezaban a cerrarse solos, tenía demasiado sueño. Jane sonrió, por primera vez no de forma maniaca, sino con algo de... ¿ternura?
-¿Heidi te hizo madrugar de nuevo?... – no esperó una respuesta - Descansa y mañana te cuento... – dijo en un tono dulce que jamás le había escuchado... «Nota mental: además de sádica y maniaca, es bipolar». Miré hacia la puerta, y ella supo interpretar mi silencio. – ¡Non lascerò che egli tra!! (¡No dejaré que él entre!)– prometió.
Asentí y me recosté en la cama dispuesta a dormir finalmente. No estaba segura si Jane cumpliría, pero lo que sí sabía era que si alguien se atrevía a tocarme un solo pelo, se las vería negras con mi padre, el tío Aro, ¡y ni qué decir del tío Caius! Bostecé una vez más y las lagrimillas asomaron por mis ojos, me acurruqué abrazando la almohada y me tapé hasta la cabeza con las mantas.
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A la mañana siguiente, me sentía completamente repuesta. Cuando desperté me encontré con Jane todavía en la cama de al lado, haciendo guardia... ¡inaudito!
La mini-bestia fue bastante considerada, se tomó la molestia de explicarme nuevamente porque diantres me habían asignado a esta pesadilla. Según Jane, en las noticias había estado circulando el rumor de unos supuestos asesinatos en la ciudad de Seattle... tendría que creer en su palabra, yo no veo noticias, ¡me deprimen!... en fin, los Maestros, como ordinariamente llamaban a mi padre y tíos, sospechaban que estos ataques podían deberse a la presencia de un grupo numeroso de vampiros neófitos que estaban fuera de control. Ahora bien, nuestra misión era encontrarlos y ponerles un "hasta aquí", pues estaban exponiendo demasiado el secreto.
No puedo decir que me sorprendió mucho la noticia, perseguir neófitos, para la guardia, era cosa de todos los días... ¡humm... bueno, no tan literal... pero sí era algo más o menos común!
Pasaron diez días y no hubo suerte. Esperábamos a que el sol se ocultara para salir a "patrullar" los lugares de los incidentes anteriores, con la esperanza de captar algún rastro o aroma que nos pudiera guiar a una pista más sólida que nuestro experto rastreador, Demetri, pudiera seguir... ¡pero, nada!
Antes del amanecer volvíamos al hotel y nos pasábamos la mañana encerrados en nuestra suite. Heidi y Felix siempre encontraban "algo" que hacer o en qué ocuparse. Jane, Alec y Demetri, se aburrían como vegetales; mientras que yo tenía que comer como cerda cuanta cosa pedían al servicio a cuartos... teníamos que simular, y yo era la única capaz de probar alimento humano sin sentir nauseas... lo que no entiendo es: ¡¿POR QUÉ CHIGADOS PEDÍAN TANTA COMIDA?... ¡DESPERDICIADOS!
Al onceavo día, ya estábamos desesperados y ansiosos por volver a casa, sobre todo el equipo de orates, cuyos ojos habían empezado a oscurecer tanto que habían dejado de usar pupilentes para cubrir sus iris carmesí. Yo también deseaba volver, extrañaba a mi papi, mis tíos y... mi amada camita, las del hotel eran buenas... ¡pero ninguna como la mía!... fuera de eso, yo no tenía más inconvenientes. Mientras que ellos debían privarse de satisfacer su sed (sería el colmo reducir la población humana más de lo que ya lo hacían los neófitos), yo me mantenía muy bien con alimentos humanos y si no era suficiente, animales había en todas partes.
Esa noche repetíamos la misma rutina, ya sin muchas esperanzas. Pero inesperadamente, el gran troll de la montaña, dícese mi cuñado, captó una esencia peculiar, perteneciente a otros de los de nuestra... corrijo, "su" especie. Cuando todos tuvimos los aromas bien identificados, partimos siguiendo el rastro.
Corrimos... ¡infinidad de kilómetros, no me centré en contar ni la distancia ni el tiempo, tener que sacar cuentas... en pocas palabras, tener que pensar, me estresaba... y si hay algo que detesto es tener que complicarme la vida con cálculos innecesarios! Apenas y nos detuvimos un par de veces, solo para volver a captar el olor y seguir nuestra persecución. A medida que avanzábamos el aroma de los vampiros era más fresco, más reciente.
El momento en que nos detuvimos, fue porque nos encontrábamos en medio del bosque, frente a una lujosa mansión blanca. Nos miramos unos a otros, con caras escépticas. Felix se rascaba la cabeza, confuso; Heidi miraba en derredor, desorientada; Alec y Jane intercambiaban miraditas... ¡como siempre!, sólo entre ellos se entendían; Demetri me miraba, como si esperara encontrar en mí la solución a todos los problemas. Repentinamente, los demás también me miraron, esperanzados... ¡¿Qué diablos iba a saber yo?!... ellos tenían décadas y hasta siglos de vid...existencia, y experiencia... yo apenas trece añitos y ni idea de lo que hacía. Respiré profundo, y empecé a reír de manera mecánica y pausada.
-¡Compañeros!... ¡Creo que la hemos cagado!
-¡MINA!
-¡Admítelo, sorella!... ¡La cajeteamos!
Las risas de Felix y Demetri fueron opacadas por una estruendosa carcajada proveniente del interior de la residencia.
Jejeje... ¡ups!... casi lo olvido, y ya que lo recordé, aprovecho para aclarar que las frases en "italiano" puede que no estén correctas, no entiendo muy bien el idioma, por eso utilicé un traductor en línea... ¡sorry, sorry!... de cualquier forma creo que se entiende lo que quieren decir ya que le agregé la "supuesta" traducción.
Hasta pronto, muy pronto XP!!
Besos, Ninie!
