¡¡Hola, hola!! ¡Qué alegría, tengo dos revews... Gracias Nanda y Anfitrite, la verdad no me lo esperaba, pero me alegra mucho que alguien le haya gustado mi fic! ¡Mil gracias por su apoyo chicas!
Disclaimer: los personajes de Twilight pertenecen a nuestra ídola Stephenie Meyer... la historia es completamente mía, al igual que el personaje de Mina F. Volturi.
*Nota:
-diálogos
-"mensajes telepáticos"
-susurros a velocidad vampírica
"Soprano"
By Ninie
*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*
El momento en que nos detuvimos, fue porque nos encontrábamos en medio del bosque, frente a una lujosa mansión blanca. Nos miramos unos a otros, con caras escépticas. Felix se rascaba la cabeza, confuso; Heidi miraba en derredor, desorientada; Alec y Jane intercambiaban miraditas... ¡como siempre!, sólo entre ellos se entendían; Demetri me miraba, como si esperara encontrar en mí, la solución a todos los problemas. Repentinamente, los demás también me miraron, esperanzados... ¡¿Qué diablos iba a saber yo?!... ellos tenían décadas y hasta siglos de vid...existencia, y experiencia... yo apenas trece añitos y ni idea de lo que hacía. Respiré profundo, y empecé a reír de manera mecánica y pausada.
-¡Compañeros!... ¡Creo que la hemos cagado!
-¡MINA!
-¡Admítelo, sorella!... ¡La cajeteamos!
Las risas de Felix y Demetri fueron opacadas por una estruendosa carcajada proveniente del interior de la residencia.
*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*
Capítulo 3. ¡Identifíquense!
Segundos después, un vampiro rubio salió por la puerta principal, detrás de él conté otros seis cuerpos, pero no presté atención más que al enorme y corpulento moreno, que no dejaba de reír... y era difícil no verlo, pues era casi tan "menudito" como el novio de mi hermana.
En cuanto visualicé a los vampiros, instintivamente, extendí mi escudo mental alrededor de los "entes" que me acompañaban; así, si las cosas se ponían feas podría materializarlo más rápidamente.
-"¡No se alejen de mí!" – ordené telepáticamente a mis "compañeros".
Casi me arrepiento de hacerlo, cuando, en menos de un segundo, los cinco se habían replegado hacia mí... por unos instantes creí que colisionarían y me harían pomada. Alec y Jane se colocaron al frente, Heidi y Felix a mis costados, y Demetri... ¡detrás!... ¿Por qué eso no me hacía sentir segura? Unas manos frías se deslizaron por la piel desnuda de mi cintura entre los jeans y la blusa... ¡ah, sí! ¡Era por eso! Me volví hacia atrás y le propiné una bofetada a Demetri, tan fuerte que le voltee la cara.
-¡Cura dove vi metti le mani o i breve! (¡Cuida donde pones las manos o te las corto!) – gruñí, olvidándome por completo de los siete extraños.
Las carcajadas del desconocido, "casi clon" de Felix, se avivaron llamando mi atención nuevamente. El vampiro rubio que había salido primero, se adelantó hacia nosotros, seguido de cerca por los demás. Rápidamente dí un leve reconocimiento a los otros seis que lo acompañaban.
A su derecha, había una mujer de cabello color caramelo. Tenía una mirada muy extraña, de incertidumbre, pero a la vez era cálida y bondadosa.
Enseguida de ella estaba una muchacha rubia, muy hermosa, fácilmente competiría con mi hermana... ¡siempre y cuando, quitara esa cara de "chupar limones exageradamente ácidos"! Contrastando completamente con ella, a su lado estaba el moreno risueño, cuando notó que lo observaba, me dedicó una amplia sonrisa que marcó en su rostro unos tiernos hoyuelos, y por reflejo, yo le sonreí. La rubia gruñó... bajo, pero gruñó.
Después de escuchar la manifestación molesta de la vampira, me enfoqué en el otro lado. A la izquierda del rubio (aparentemente el líder del clan), estaba un chico de cabello cobrizo y aspecto desgarbado. Debo reconocer que era bastante apuesto... pero muy, muy apuesto... ¡QUE RAYOS! ¡ERA EL VAMPIRO MÁS GUAPO QUE HE VISTO JAMÁS! (y eso que vivo en un castillo sobrepoblado de ellos) Suerte para mí que estaba demasiado ocupado observando (y aparentemente evaluando) a mi pandilla de idiotas, y no notó la expresión "babosinesca" de mi rostro... no podía verme a mi misma en ese momento, pero no hacía falta, ¡estaba tan segura de que puse cara de idiota, como que mi cabello es marrón chocolate! Cuando lo vi a punto de dirigir sus ojos hacia mí, aparté la vista centrándome en la chica a su lado, era bajita, bastante menudita... incluso más que yo; tenía el cabello negro y corto con las puntas en todas direcciones... sólo le faltaban las esferas del dragón por un lado y habría gritado - ¡Encontré a la hija perdida de Goku! - «¡O, su madre tal vez... con los vampiros nunca se sabe!», ella me miraba con una mueca rara, como de dolor de muelas.
Junto a la "saiayin" estaba otro vampiro rubio (ni muy, muy; ni tan, tan... de complexión era un término medio entre el moreno risueño y el guapo), sujetaba su pequeña mano, haciendo círculos en el dorso con su pulgar. Parecía apesarado, yo me sentí igual. De pronto me miró... bueno, no... mejor dicho, me fulminó con sus penetrantes ojos ambarinos, y empecé a sentirme un poco molesta, irritada... «¡Un momento... ¿ojos ambarinos?!», reaccioné, recorrí de vuelta los rostros de todos... o "casi" todos (me salté al más apuesto para no quedar en estado de babosidad), ¡tenían unos hermosos ojos color topacio rayando en una tonalidad dorada!
-¡VEGETARIANI! – grité, a punto de un colapso.
Todos los presentes se sorprendieron (o asustaron) con mi grito, pero no me importó. Estaba que no cabía de la emoción. Mi padre me había hablado de ellos, los "vampiros vegetarianos", él y mis tíos habían tenido hace tiempo un buen amigo que lo era, y fue inspirada en lo mucho que mi padre me habló de él, que yo opté por ese camino y renuncié a la sangre humana. Sin embargo, nunca había visto a uno en persona... y ahora ¡tenía siete frente a mí!
El líder abrió la boca, no supe lo que iba a decir porque en ese momento aparté al par de enanos que tenía enfrente y me adelanté a él.
-¡Hola! Me llamo Mina, también soy "vegetariana"... – el hombre me miraba de manera un tanto analítica - nunca había encontrado a otros como yo... – él enarcó una ceja, y me corregí – bueno, "casi" como yo... soy una...
-¡FIORELLA! – Heidi solo usaba mi segundo nombre cuando estaba muy, muy irritada... o yo estaba a punto de hacer alguna estupidez, así que callé de sopetón, antes de decir "semivampira". - ¡Vuelve acá!
-"¡Pero, Heidi... – supliqué, mirándola con mi carita del gato de Shrek – son vegetarianos, por lo tanto pacifistas... no creo que intenten lastimarme!"
-¡Di quello non possiamo essere sicuri, Mina! (¡De eso no podemos estar seguros, Mina!)...
-¿Disculpen? – habló el vampiro rubio, llamando nuestra atención.
Mi hermana metió la mano al bolsillo interior de su chaqueta y sacó el prendedor con la placa de plata (¡uff que juego de palabras!) que usa normalmente para cerrar su túnica gris, el "uniforme" de la guardia, y se lo mostró al hombre.
-¡Guardia Volturi! – se presentó, en un tono que se me antojó para decir: ¡FBI! Apreté los labios conteniendo una carcajada, y Heidi me fulminó con la mirada.
Pero yo no era la única, el vegetariano risueño también soltó una risita burlona. Los demás lerdos imitaron a mi hermana y sacaron sus "placas". Sin más remedio que seguirlos, tiré de la cadena en mi cuello y dejé a la vista el guardapelo que me había obsequiado papá. El hombre rubio examinó el prendedor de Heidi, luego pareció más interesado en mi guardapelo, ambos tenían grabado el escudo de armas de la familia Volturi. Después de observarlos, asintió. Aparentemente ya conocía el emblema de nuestra familia... ¡y después de todo ¿quién no nos conocía?, somos lo mejor de lo mejor, la "realeza vampírica"! Vio de reojo al vampiro del cabello cobrizo, y éste se encogió de hombros... no entendí ese gesto, pero inmediatamente volvió a hablar.
-Están un poco lejos de Volterra, ¿Podemos saber que les trae por aquí? – Heidi asintió.
-Ya que habitan, relativamente cerca, asumo que estarán al tanto de los incidentes en Seattle... – hizo una pausa corta mientras el sujeto asentía – venimos a investigar ese asunto, nuestros líderes creen que podría tratarse de neófitos, pero hasta ahora no tenemos ninguna pista de ellos... creímos haber encontrado algo, pero al parecer...
-¡La cagamos! – murmuró Felix, Jane le dio un codazo en el estómago. - ¡Calma, "chaparra"!... sólo repito las palabras de mi cuñis.
-Repítelas cuando diga algo inteligente... ¡Ups! Tendrías que quedarte mudo por la eternidad. – apreté los puños molesta, era irritante ver como apenas esta mañana había sido amable y de un momento a otro cambiaba. Estaba por soltarle unas cuantas palabras, pero antes de que pudiera hacerlo...
-¡Con "mi" Mina no te metas, pequeño remedo de...!
-¡¿Peeerdón?!... - «¡Este ya alucina!» - Demetri, no soy nada tuyo, y gracias, pero lo que diga la "enana sádicomaniacabipolar" no me afecta en absoluto.
Jane me veía con furia contenida, ¡Creo que el apodo no le gustó!, la miré desafiante, y empezó a gruñir... en eso, Heidi se aclaró la garganta ruidosamente, y voltee a verla, entonces me di cuenta de que todas las miradas estaban sobre mí y la enan...Jane. Siempre me han dicho que poseo una increíble habilidad para distraerme con lo más mínimo... y ya veo porqué lo dicen.
-¿Ya terminaron? – preguntó mi hermana, taconeando con un pie y con las manos en las caderas. Aún podía sentir la aplastante mirada de Jane sobre mí, pero en aras de mantener el orden me privé de enfrentarla. - ¡Jane! – la voz de Heidi se tornó dura - ¡Osa e sarà la cosa ultima che faccia! (¡Atrévete y será lo último que hagas!) – amenazó.
Volví a ver a la chaparra, su sonrisita psicópata estaba extendiéndose, era la señal típica de que algo malo estaba por venir. Antes de que intentara atacarme con su "don", volví a reducir mi escudo mental, dejándola fuera... igual que a los demás pues se habían quedado muy atrás. La mueca de frustración que hizo a continuación, me indicó que ya lo había intentado, y por supuesto, fallado. Pero volvió a sonreír inmediatamente cuando vio a mi hermana desprotegida.
-¡HEIDI! – no alcancé a protegerla, cayó al suelo, retorciéndose y gritando de dolor.
Me abalancé hacia Jane y la sujeté por los hombros. La encerré dentro de mi escudo de manera que solo pudiera lastimarme a mí, ¡funcionó! Heidi ya no gritaba, pero el dolor que yo sentía era una verdadera tortura. Apreté los dientes con fuerza, evitando que escapara de mi boca cualquier señal de dolor, y me aferré al cuerpecito de la maniaca con todas mis fuerzas hasta que... ¿Ella empezó a gritar?
El dolor había desaparecido, me sentía bien, pero Jane seguía gritando, estoy segura que de tener lágrimas las estaría derramando a mares... la solté y retrocedí, cayó al suelo gritando y retorciéndose como antes había pasado con Heidi.
-¡LIBÉRAME! ¡LIBÉRAME! – gritaba desgarradoramente, yo no entendía ni jota. ¿Qué la liberara? ¿De qué? - ¡QUÍTAME ESTE MALDITO ESCUDO! - «¡Mi escudo lo tengo yo!», pensé.
Sí, yo lo tenía, aún lo sentía a mi alrededor... entonces ¿Qué era esa extraña luz violeta alrededor del cuerpo de Jane?... los demás me miraban perplejos, incluyendo a los desconocidos, de nuevo esa sensación como si una bombilla se encendiera en mi cabeza. El escudo del que hablaba Jane no era el mío... no se como demonios le hice, pero había creado uno nuevo, independiente y además perfectamente visible, y la había encerrado en él... ahora «Si no sé como lo hice... ¿Cómo se lo quito?».
-¡Mina, por favor, libera a mi hermana! – pedía Alec, acongojado.
-¡No puedo, no sé como lo hice! – chillé desesperada e igual de preocupada que él.
-¡Jane, debes dejar de usar tu don! – escuché una voz aterciopelada. - ¡Jasper, ayúdala!
El rubio que estaba con la vampira menudita, se acercó tocando el hombro de Jane. Sentí una inexplicable onda tranquilizadora, el caos de mis pensamientos desapareció, me sentí relajada, muy relajada, ¡peligrosamente relajada!... los parpados me pesaban demasiado y mis ojos se cerraban mientras a lo lejos escuchaba esa hermosa y aterciopelada voz, diciendo: - "¡Imbécil, se te ha ido la mano!"
Jajaja... me encanta como termina este capítulo, simplemente no me pude resistir XD!... Por ahora es todo, pero muy pronto subiré otro "capitulito".
¡Hasta entonces!... ¡Abrazos, besos y... ¿galletas? (yo prefiero pastelitos)! ¡Ci leggiamo!
Ninie.
