¡¡Wiiiii!!... ¡Celebrando que recibí otro review! ¡Gracias por tu comentario Azulpurpura, me levantaste los ánimos como no tienes idea jeje!... así que en tu honor, aquí va el siguiente capi, ¡que lo disfrutes mucho!


*Nota:

-diálogos

-"mensajes telepáticos"

-susurros a velocidad vampírica

"Soprano"

By Ninie

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-¡Edward! ¡Nooo! – escuché el grito de Jasper en la lejanía. De nuevo me sentí calmada... los ojos me pesaban demasiado, mi cuerpo lo sentía como si fuera de trapo, después no supe más.

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Capítulo 8. ¡Non capisco niente!

Una vez más mi audición fue lo primero en aclararse. Podía escuchar las voces de Heidi y Felix conversando en la habitación contigua con Alice, Esme y Carlisle. No hablaban de nada relevante, al menos nada que pudiera interesarme. Abrí los ojos lentamente y me quedé impactada... ¡Luz, mucha luz! «¿Cuánto tiempo me dormí esta vez?», al parecer ya había amanecido, ¡oh sí, un nuevo día!

Vi alrededor, de nuevo me encontraba en una habitación desconocida, al menos ya no era la de el "Limón" (Edward). A simple vista los muros eran mucho más gruesos que los de la mansión de los Cullen, la decoración estaba basada en tonos cálidos y ocres. La cama en la que me encontraba era igual de cómoda que la de mi recámara en Volterra... ¡y también tenía dosel! Me quedé embobada contemplando ese detalle, cuando...

-¡Mina...!

-¡Aaaaaa!... – solté un alarido cuando vi al rubio girarse en un voluminoso sillón, que segundos antes estaba mirando hacia la ventana. - ¡Jasper! ¡Que susto me diste, casi me infarto! – él por supuesto puso cara de "debes estar bromeando". Las carcajadas en la otra habitación no se hicieron esperar, fácilmente reconocí las de Emmett, ¿todos estaban ahí? Ignoré las risas, pero todavía sentía que el corazón casi se me salía de la impresión. - ¿Dónde estoy?

-En la cabaña. – dejó el sillón y se acercó a la cama para ayudarme a salir, de nuevo me había enrollado como "tamal" «¡Maldita sea mi costumbre de dormir como pollo en rosticero: dando vueltas toda la noche!» - ¡Siento haberte dejado inconsciente... de nuevo! Yo solo quería calmar a Edward...

-¿Eh?... pero si la que estaba fuera de control era yo... - admití - ¡Quería desmembrarlo parte por parte!

-"¡Y yo morderte!" – escuché su voz, y me quedé helada.

Jasper, considerablemente más alto que yo, miraba sobre mi cabeza en dirección a la puerta. Me volví para encontrarme nuevamente con ese rostro perfecto y esos ojos topacio cargados de... ¿culpa? Sentí un retortijón, no me gustó para nada verlo así.

-Eso es normal para un vampiro. – dije como si nada, encogiéndome de hombros – ¡Probablemente soy la única que reacciona con los puños en lugar de los dientes! – Edward parecía desconcertado, «¡Oh, cierto! Él no sabe que a veces escucho lo que piensa... A propósito, ¿Cómo lo hago?». Volví a mirarlo, ¡de verdad parecía frustrado! Seguramente tratando de leer mi mente, «¡Suerte, bobo!» pensé divertida. – A veces te escucho aunque no hables. – confesé... ¡Oh, sí! ¡Su cara era un poema!

-¿A veces? – cuestionó.

-"¡Aléjate de mí!" – dije al recordar cuando escuché esa frase en el bosque, tratando de imitar su voz.

Se puso aún más pálido, ¿era eso posible?... no tuve tiempo de responderme esa pregunta, porque en ese momento llamaron a la puerta. Los tres nos volvimos cuando ésta se abría. Heidi entraba en la habitación, seguida de Carlisle y por último, Felix.

Mi hermana avanzó hasta mí, me tomó por los hombros y me hizo sentar con ella en la cama. Jasper empujó la butaca donde había estado sentado, la colocó frente a nosotras ofreciéndola a Carlisle, y éste la aceptó.

-Mina... – empezó a hablar mientras Edward y Jasper se arrellanaban de pie detrás de él. Felix se plantó a mi lado, también de pie. – he estado conversando con tus hermanos... - «¿Hermanos?» miré a ambos vampiros a mis costados. Heidi pasó su brazo por mis hombros y Felix me revolvió el cabello. ¿Hermanos?... sí, era una buena forma de definirlos. Sonreí.

-¡Carlisle! ¡No! – la protesta de Edward me sacó de mis pensamientos.

-¡Es necesario, hijo! - «¿What?»

-No, Carlisle... ¡Por favor!

-¡Edward! – la voz de Carlisle era casi suplicante.

Yo miraba de uno a otro sin entender ni "jota". Repentinamente Heidi se puso de pié con las manos en las caderas y frunciendo el entrecejo.

-¡Sí él mismo no confía – dijo fulminando a Edward – es mejor no arriesgar a Mina! - «¡¿Qué? ¿Yo? ¿Qué? ¿Cómo?!»

-¡Edward puede hacerlo! – aseguró Carlisle.

-¡No lo haré! – expresó el aludido.

-¡Non capisco niente! (¡No entiendo nada!) – musité.

Todos me voltearon a ver, como si se hubiesen olvidado que estaba ahí... ¡Genial! ¡No era la única capaz de distraerse con facilidad!

Edward gruñó bajo y me lanzó una mirada igual a la del bosque, sus ojos se oscurecieron y de nuevo escuché su voz sin que sus labios se moviesen...

-"¿Cómo no puede darse cuenta de lo mucho que deseo su sangre?"

Mis ojos se abrieron como platos, e incluso creo haber abierto un poco la boca, sorprendida. El rostro de Edward también se transformó, pasó rápidamente de furia a pánico.

-¿Es-escuchaste eso? – cuestionó preocupado. Yo asentí, moderando mi expresión de asombro. - ¡Lo lamento... no puedo evitarlo! – sonaba sincero.

-¡Lo sé! – respondí sujetándome la cabeza con las manos, y descansando los codos en mis rodillas miré al suelo.

-¡Ya lo sabe! – expresó, probablemente respondiendo a la pregunta mental de alguno de los presentes.

Escuché un pequeño - ¡Oh! – de parte de Carlisle, pero nadie más habló... o quizás estaba tan aturdida que no fui capaz de escuchar. Ahora todo empezaba a tener sentido para mí. Por eso me gritó y fue grosero conmigo en el bosque, no era que me aborreciera, sino que quería alejarme de él por mi propia seguridad. Y también por eso, Jasper había tenido que intervenir en la cocina.

No estaba asustada por el hecho de que un vampiro deseara mi sangre, nací en un castillo lleno de ellos y estaba más o menos acostumbrada. Lo que sí, estaba un poco... ¿decepcionada?... ¿triste?... ¡no lo sé con certeza!, pero no me gustaba ver cómo se lo estaba tomando él. Parecía estar sufriendo, decepcionado de sí mismo. Ahora empezaba a entender eso de la empatía... y no me gustaba nada como se sentía.

-"¡Descuida! ¡No es tu culpa!" – le dije, usando mi don telepático. Quería que comprendiera que en verdad lo sentía así, y no que pensara que sólo lo decía para tranquilizar a los demás.

Alcé la vista justo al tiempo que Edward se volvía hacia mí, desconcertado. Entonces comprendí que era la primera vez que usaba mi don con él. Sonreí levemente, deseaba que borrara era expresión de dolor de su perfecto rostro. Tardó un poco en reaccionar, parpadeó un par de veces, como si saliera de un trance o algo así, ¡eso me hizo gracia! Finalmente, él me sonrió.

-¡Gracias! – dijo aún mirándome a los ojos. «¡Me derritooo!»

-¿Edward? – fue una verdadera suerte que Carlisle lo llamara, de esa forma no alcanzó a ver la gama de tonos rosados que adoptaba mi rostro.

-¡Lo haré, Carlisle! – respondió más convencido. Su padre asintió orgulloso. Entonces no pude evitar interrumpir...

-¡Sigo sin enterarme! – musité.


¿Quieren saber que está tramando Carlisle?... la respuesta en el proximo capítulo XP.

Por cierto, quiero agradecer también a todos los y las que se han tomado unos minutillos para leer mi fic, sé que no todos alcanzan a dejar un review, pero igual aprecio el tiempecillo que le dedican para una lectura rapidilla (¿ahora que me dio por hablar al estilo Flanders?... "perfectirijillo" jajaja) ¡no cabe duda que ya estoy bien ondeada!

Muchas gracias a quienes dejan comentarios, a quienes agregan mi historia a sus favoritos, a quienes agregaron mi historia a sus alertas, y gracias a aquellos lectores sin rostro (o nombre mejor sea dicho) que aunque no den señales de vida, ¡yo sé que estan ahí, en alguna parte!... puff ¡que dramática soné! jajaja.

Bueno, ya, ya... que a como voy este mensajillo (¡y otra vez con Flanders!) me va a quedar más largo que el fic XD.

¡Adiosirijillo (jajajaja) nos leemos prontillo!

Cuidense mucho.

Besos, Ninie.