*Nota:
-diálogos
-"mensajes telepáticos"
-susurros a velocidad vampírica
-cantando
"Soprano"
By Ninie
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-¡Nada Sr. Cauldwell! – respondió Alice sonriendo. – Le sugería a mi hermano cambiar de parejas de trabajo, pero él no quiere separarse de su prometida.
-¿P-prometida? – me miró el Sr. Cauldwell sorprendido. Yo aún no reaccionaba cuando Edward se puso de pie y me abrazó por la espalda con... ¿orgullo?
-Así es señor, nos casaremos al terminar el instituto. – dijo con naturalidad. Yo estaba en shock, ni siquiera fui capaz de desmentir semejante barbaridad.
-Pues... ¡felicidades! – dijo el hombre antes de volver a su escritorio, murmurando cosas ininteligibles... al menos para mí. Sentí a Edward agitarse conteniendo una carcajada... ¡él no necesitaba entender lo que decía!
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Capítulo 11. ¿Vudú?
Me mantuve en silencio por lo que restó de la clase, estaba reverendamente turbada. ¿Cómo se atrevió a decir tal cosa? ¡Él! ¡Precisamente él! A Alice se lo habría pasado, conociendo como es de "ingeniosa", pero ¡¿por qué él?!De vez en cuando le veía de reojo, el muy desgraciado tenía una risita burlona en el rostro, y Alice, ¡ni se diga! Definitivamente ese par estaba gozando en grande y a costa mía... ¡ah, pero esto no se iba a quedar así! ¡Ya encontraría la manera de regresársela!
Sonó la campana, guardé mis cosas y me volví dispuesta a asesinar a Edward con mi mirada más terrorífica y cantarle mentalmente unas que otras palabrotas que empezaban a agolparse en mi cabeza... pero me quedé completamente en blanco cuando, sin decir ni ¡Agua va!, me tomó de la mano y tiró de mí fuera del aula, apenas alcancé a colgarme la mochila.
De nuevo ese extraño cosquilleo en mi mano, era la segunda vez que sentía esa descarga al hacer contacto con él... «¿Por qué?... ¿Será una especie de "don"?» - ¡Eres un corriente, Edward Cullen! – murmuré mientras avanzábamos por el corredor.
-¿Perdón? – me miró confuso.
-¡Lo que oíste!... ¡Deja de darme descargas, se me va a entumir la mano!
-¡Yo no te... – se quedó pensativo, me miró con curiosidad, noté un extraño y "perverso" brillo en sus ojos - ¿de verdad sientes eso?! – preguntó tan rápido que de ser completamente humana no le habría entendido.
-Sí... y ¡deja de burlarte! – reclamé fastidiada, esa sonrisita idiota me estaba poniendo de nervios. Sentía algo muy raro, como una revolución en mi estómago, pero no como cuando Heidi me llevó a la comida mexicana, era algo más... tenue, aunque igual de molesto.
Caminaba sin apartar la vista de mi rostro, le sostuve la mirada tanto como pude, esperando ansiosa que en algún momento se chocara contra algo y así poder burlarme yo de él... ¡pero eso no pasó! Llegamos íntegros al aula de *inglés y finalmente fui yo la que tuvo que apartar la vista para no tropezar con un pupitre... eso y que sentí que mi rostro empezaba a arder... «¡Qué diablos! ¡Es sólo un vampiro más, no tengo por que dejar que me intimide!» Tomé asiento y puse una mano sobre mi pecho disimuladamente «¡Maldito! ¿También tú me traicionas?», pensé al sentir el latir de mi propio corazón retumbando aceleradamente contra mi palma.
-¿Mina?... ¿Estás bien? - «¡Define "bien"!» Ignorando su pregunta me levanté de mi asiento y salí del aula, por suerte el profesor no había llegado aún.
Me dirigí como relámpago hacia los tocadores (había visto la puerta de camino cuando salimos de biología). Sabía que Edward me seguiría, no podíamos separarnos mucho a causa del "experimento", pero no se atrevería a entrar ahí. Necesitaba estar sola aunque fuera por unos minutos, pensar con claridad y respirar... bueno, esto ultimo podía esperar (el tocador de la escuela no era el lugar más idóneo).
¿Qué me estaba pasando? La sola presencia de Edward me hacía actuar de formas impensables… pasar tanto tiempo juntos sin duda comenzaba a hacer estragos en mi escasa cordura.
-"¡Mina!" – como siempre su voz mental era más fuerte, incluso, que los berridos matutinos de mi hermana (cuando se ponía a saltar en mi cama para despertarme). – "¿Está todo bien?" - «¡No, no está bien! ¡Creo que voy vomitar!», esa sensación en mi estomago, persistía. – "¡Mina!... ¡Mina!... ¡FIORELLA!" - «¡Tozudo!... Cada vez se parece más a Heidi... ¿Qué no piensa rendirse?» - "¡Fiorella, si no me respondes voy a entrar... sé que estás sola!" – instintivamente miré alrededor «¿Ventana?... ¿Ventana?... ¡Alto!... ¿Cuándo te convertiste en una cobarde, Mina?», di media vuelta antes de llegar al marco de la ventana y salí del tocador.
-¡Sei più fastidioso di una pietra nella scarpa! (¡Eres más molesto que una piedra en el zapato!) – rumié hastiada reemprendiendo el camino al aula de inglés con él siguiéndome los pasos.
Cuando llegamos, la clase ya había comenzado, sin embargo la joven mujer que impartía la materia nos dejó entrar amablemente. No volví a cruzar palabra con Edward en las clases subsecuentes.
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-¡Velo por el lado amable, Mina! – decía Alice durante el almuerzo, tratando de romper el aplastante silencio que yo me había esforzado en mantener. – Los chicos no intentarán acosarte mientras piensen que eres la prometida de Edward. - «¿Eh?... ¡Eso ya no me importa!» La miré, suspiré derrotada y sonreí. Ella no tenía la culpa de lo confundida que estaba, tampoco Edward, quien se encontraba sentado frente a mí con expresión arrepentida.
Tomé una rebanada de pizza de la charola que él había llevado para nosotras (misma que había estado ignorando) y le di una mordida. El par de vampiros frente a nosotras, y Bella a mi lado suspiraron aliviados mientras mi atención fue captada por un grupo de chicas sentadas a un par de mesas. Una de ellas parecía estar... ¿jugando con una muñeca? ¡Ni yo hacía eso ya, y eso que soy más joven que cualquiera de los presentes! Observé más detenidamente el "juguetito", era...
-¡¿Una muñeca vudú?! – exclamó Bella insegura, con la vista fija en la misma muñequita que yo miraba. Mastiqué el bocado de pizza mientras Alice y Edward se volvían para mirar lo que llamaba tanto la atención de Bella.
-¡Casi! – respondí cuando hube tragado el bocado. - ¡Creo que es una "Mini-Mina"! – los ojos chocolate de Bella se clavaron en mí, incrédula.
-¿Mini-Mina? – balbuceó, entre intrigada y divertida. Yo asentí y le di otra mordida al trozo de pizza. El silencio se pronlongó con tres pares de ojos clavados en mí, cuando tragué el bocado, continué.
-Lo que no entiendo es por qué... – dije frustrada, tomé una patata frita y la zambullí en ketchup con rabia. - ¿Por qué yo?
-Mina, ellas creen que estás comprometida con Edward... ahora eres la chica más envidiada del instituto. – susurró Alice.
-¡¿Qué?! – alcé la vista y lo miré frente a mí - ¡¿Es por ti?! – lo señalé agitando la mano hacia él - ¡Ups!
-¡Miiinnnaaa! – gruñó Edward con el semblante rojo, la ketchup de mi patata había ido a parar a su cara.
-¡Recuerda que el que se enoja pierde! – dije nerviosa, a punto de echar a correr, entonces recordé lo que traía en mi mochila. - ¡Ven! – me estiré sobre la mesa, le tomé el rostro con una mano y con la otra le limpié con una de las toallitas húmedas que guardaba. - ¡Listo! ¡Hmm, hueles a bebé!
-¡Mi sueño hecho realidad! - ironizó rodando los ojos - ¿Por qué llevas toallas húmedas de bebé en la mochila? – me miró intrigado. Me encogí de hombros y aspiré.
-¡Me gusta el aroma! – sonreí y de nuevo tardó un poco en reaccionar y devolverme el gesto.
-¡HAAA! ¡POR FIN! – saltó Bella de pronto, casi me infarto de la sorpresa, no parecía algo común en ella, Alice, Edward y los estudiantes de seis metros a la redonda se volvieron a vernos. - ¡Ahora sabes lo que se siente! – canturreó señalando a Edward con su índice. «¡Y yo que creí que ella era la única cuerda en este grupo!... ¡Ay, nanita! ¡Bellita empieza a asustarme!»
-¡Perdón, Bella!... pero no te sigo – dijo el "indiciado" - ¿de que hablas?
-¡Mina te "deslumbra"! – dijo aparentemente complacida. «¡Que lo deslumbro!...»
-¡Ah, no! – esta vez fui yo la que saltó - ¡A mí que me esculquen, ni siquiera sé lo que es eso! – intenté defenderme... aunque no sabía de qué. Eso pareció divertir más a Bella, que empezó a reír como demente mientras que Alice le hacía segunda.
Edward sacudió la cabeza, le oí murmurar algo como - ¡Dios las cría...! – y se levantó. Una vez más me tomó la mano y prácticamente me arrastró fuera de la cafetería. Las chicas nos seguían un poco más atrás. Íbamos por un corredor diferente al de las primeras clases, tratando de memorizar los edificios y sus corredores, me entretuve viendo a un lado y a otro, pretendiendo ignorar la extraña sensación en mi mano, ¡hasta creo que empezaba a acostumbrarme!
-¡Espera, espera...! – tiré de su mano cuando visualicé un locker con el número 105. - ¡Creo que es el mío! – me acerqué y marqué la combinación que me había dado la Sra. Cope, en el candado. ¡Funcionó!
-¿Te dieron ese casillero?
-Sip.
-¡Oh! ¿Te dieron ese? – preguntó Bella cuando ella y Alice nos alcanzaron.
-Sip. – repetí abriendo la puerta - **¿Who is that girl I see. Staring straight back at me? – canté asombrada al ver el interior del locker, no había prácticamente nada, pero las paredes y la propia puerta estaban cubiertas por espejitos de todos tamaños. Vi mi reflejo en el espejo más grande, fijo a la puerta - ¡Espejito, espejito... ¿quien podría ser tan narcisista?! - Las chicas empezaron a reír.
-¡Rooosalie Haaale! – respondió Edward con voz de ultratumba, escondiendo la cara detrás de la puerta.
-¡Bueno, al menos sé a quien devolverle todo esto! – cerré la puerta y volví a poner el candado. Mientras pensaba en qué uso podría darle a ese locker. - ¿Cuánto falta para que termine el "purgatorio"? – a Edward pareció hacerle mucha gracia mi comentario. Alice y Bella lo miraban extrañadas.
-Dos horas más... – respondió Alice aún mirando a su hermano con la duda tatuada en su rostro – Trigonometría y... – esta vez miró a Bella, quien soltó un gemido.
-¡Clase de deportes! – concluyó apesarada. Estuve apunto de preguntarle por qué, pero apenas abrí la boca el timbre resonó en los corredores y me vi nuevamente arrastrada a la siguiente clase.
*En realidad me refiero a la clase de español, pero como estoy escribiendo el fic en español, me pareció más conveniente invertir los papeles.
**Fragmento del coro de "Reflection" de Christina Aguilera.
