*Nota:

-diálogos

-"mensajes telepáticos"

-susurros a velocidad vampírica

-cantando

"Soprano"

By Ninie

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Capítulo 12: Tentación.

Sin duda alguna, la clase de trigonometría fue la hora más somnífera de mi vida. Pero en lo que respecta a la clase de deportes… ¡ese sí que fue todo un evento! No imaginé la posibilidad de que existiera en el planeta una persona con tan mala coordinación como la de Bella… esa chica era todo un caso, de no ser semivampira y por ende súper resistente, seguramente en este momento Carlisle me estaría atendiendo por múltiples contusiones… ¿Quién en su sano juicio pone una raqueta de bádminton en las manos de Isabella Swan?... ¡por supuesto!, el entrenador Clapp.

-Bien, chicos… ¡hasta aquí llego yo! – dijo repentinamente Alice – Me voy con Bella. – avisó sin más, y ambas se encaminaron a un "rustico" monovolumen.

-¡¿Por qué?! - «¡Changos!... ¿soné muy desesperada?» en verdad estaba nerviosa, no me hacía mucha gracia irme de vuelta a casa "sola" con Edward.

-Tenemos algunas cosas que discutir…

-Alice, Mina puede venir también. – la interrumpió Bella.

-¡Definitivamente no! – negó enérgicamente sacudiendo la cabeza. - ¡Sólo chicas! – trabé los ojos.

-¡Claro!... es que a ella sabe que soy travesti. – susurré en broma. Los vampiros rieron, pero Bella me miró con ojos como platos.

-¡Mina, deja de jugar!... ¡La vas a traumar! – dijo Edward entre risas. Miró a Bella componiendo una expresión más seria. – Es por el experimento… - le explicó – si ella va, yo también.

-¡Ah, claro! – dijo más relajada, yo solté una carcajada «¿en verdad me había creído?» - ¡Había olvidado que ustedes vienen en pack como los Pingüinos! - «¡Yumm... Pingüinos!... se me antojan.»

-¿Podemos…?

-Sí, Mina… – me interrumpió Edward – de camino a casa te compro unos.

-¿Cómo supiste lo que iba a pedir?

-¡Basta con ver como te escurre la baba! – le saqué la lengua.

-En fin, chicos… nosotras nos retiramos. – dijo Bella, despidiéndonos con un abrazo y un beso en la mejilla a cada uno. Alice la imitó.

-¡Traten de no asesinarse mutuamente! – fueron sus ultimas palabras antes de abordar el "trasto" de su amiga.

-"No prometo nada." – dije solo para la Bella, ella me devolvió una sonrisita.

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-¿Qué le dijiste a Bella? – cuestionó Edward ya en camino a bordo del volvo, no podia disimular su curiosidad por el hecho de que la mente de Bella no me fuera impenetrable.

-"Cosas de… humanos" – me salí por la tangente. «¡Ni sueñes, Bella es la única mente segura además de la mía!» Hizo una mueca.

-Eres exasperante.

-¡Gracias!

-No era un cumplido.

-¡Da igual!... ¿Mis pingüinos? – exigí a tiempo para que hiciera una parada en un autoservicio. Sacudió la cabeza, pero alcancé a ver una sonrisa en sus labios cuando salía del auto. Minutos después volvió con una bolsa con diferentes pastelillos.

-No intentes comerlos todos de un tirón… podrías enfermarte del estómago. – dijo mientras yo husmeaba en el interior de la bolsa.

Encontré un par de Gansitos al fondo de la bolsa, sonreí al verlos y tomé uno.

-¡Estos le fascinan a Felix! – comenté. Por supuesto, Edward me miró como si me hubiese salido otra cabeza. - ¡No lo juzgues! Mi hermanito es algo "especial".

-No lo juzgo… estaba pensando que a Emmett le gustan los Borrachitos… - «¡¿Ah?!» - esos dulces típicos de Jalisco.

-¡Ahhh!

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Cuando llegamos a la hermosa mansión blanca, la encontramos completamente desierta. Habían dejado una nota en la puerta de la nevera. Carlisle estaba, obviamente, en su empleo en el hospital; Rosalie y Esme habían salido a hacer las compras de la semana; y Emmett y Jasper habían ido de caza.

-Mmm… tal parece que no te esperaron – dije releyendo la nota en manos de Edward. – Si quieres podemos alcanzarlos… - sugerí.

-¿Estás loca? – me sorprendió verlo tan alterado - ¡No cazaré contigo cerca! - «¡Uy, lo olvidé!»

-Solo era una sugerencia, ¡no te pongas así! – me dolió un poco ver como se alejaba de mí.

Se hizo un largo y profundo silencio. Decidí volver a la estancia, tomé mis cosas y empecé a hacer los deberes sentada en la alfombra. Edward me siguió pero se dirigió al piano, se sentó y el silencio siguió presente.

-¿Y bien? ¿No ibas a tocar algo? – le incité desde mi lugar sin voltear a verlo.

-No me viene nada a la mente. – reconoció. Suspiré, me levanté y fui hasta el piano, me senté en el banquillo viendo como él se apartaba lo más posible de mí. Esas acciones me dolían cada vez más, y no entendía el por qué.

Jugué un poco con las teclas, sin tocar ninguna pieza en especial. Finalmente recordé una que me gustaba mucho, aunque probablemente no sería mucho del gusto de Edward. Empecé a tocar la melodía de introducción, cerré los ojos y traté de recordar la letra, la cual era algo complicada pues estaba en japonés.

*Watashi nara, daijoubu
Isogashiku shiteru kara

Ganbatte iru yo
Sou, yakusoku shita kara
Demo kyuu ni, nakitaku naru keredo

Kimi to wakarete kara
Subete ga kawatta mitai de
Toori sugiru kaze no nioi mo
Chikatetsu no zattou mo

Machigai ja, nakatta yo ne?
Kasaneatte ita setsunasa mo subete
Ima wa mada, omoide to yobenai
Kuchibiru ni nukumori ga kienai uchi wa…

Kimi wa itsumo muri suru kara
Taisetsu na mono wo miushinaun da yo
Kondo mata dareka ai suru toki
Mou ichido ano koro wo omoidashite ne

Itsuka kimi to deaeru hi wa
Taiyou no you ni hohoendeitai…

Cuando terminé la canción abrí los ojos, Edward me miraba perplejo.

-¡Tienes una voz hermosa! – dijo - ¿Y desde cuando tocas el piano?

-Mmm… desde los dos años más o menos. Papá me obligó a tomar clases. – hice una mueca, la verdad yo prefería tocar guitarra, pero a mi padre le ilusionaba que aprendiera piano.

No me pasó desapercibido el detalle de que durante mi interpretación se había puesto de pie y se había mantenido alejado, era muy diferente a como se había comportado en la escuela, donde se había pasado prácticamente toda la mañana arrastrándome de la mano. Ahora mantenía la mayor distancia posible entre nosotros. Probablemente se sentía inseguro al no haber nadie que pudiera detenerlo en caso de que intentara atacarme. Me frustraba toda esta situación, no era justo para ninguno de los dos.

-¡Hazlo de una vez y acabemos con esto! – dije decidida, acercándome a donde se encontraba. Ya no lo soportaba más.

-¿Hacer qué? – me miró confuso, intentó retroceder, pero topó con pared.

-"¡Muérdeme!" – le ordené.

-¡No lo haré! – se atrevió a tocarme nuevamente, pero solo para detenerme sujetándome por los hombros.

-¡Es necesario!... te quitarás la tentación.

-"Si no me controlo podría matarte… ¿acaso quieres morir?"

-"Tal vez." – evadí su mirada, tal vez lo deseaba, tal vez no... la realidad era que no me importaba. Su agarre se aflojó y aproveché para acercarme más, me eché el cabello hacia atrás exponiendo mi cuello. - ¡Hazlo! – Sí, la tentación era demasiada, sentí como me atraía y se inclinaba hacia mi cuello.

Sentí su aliento golpear mi piel y como sus colmillos la rozaban con suavidad… de pronto, éstos se apartaron y fueron sustituidos por piel suave y fría.

-¡No puedo! – susurró y sentí la vibración de sus labios contra mi cuello. – No quiero tu sangre… ¡ya no! - «¿No la quiere?... ¡no es que me queje, pero ¿Por qué?!»

¿El plan de Carlisle había dado frutos?, o ¿a qué se debía el cambio? Estaba tan ensimismada pensando en ello que no fui consciente de que seguíamos en la misma posición, hasta que un estruendo me sacó de mis cavilaciones.

-¡Suéltala! – rugió Felix iracundo. Me hizo a un lado y estaba a punto de golpear a Edward…

-¡Nooo! – grité casi sin pensar. El puño de mi hermano rebotó en un campo de energía violeta alrededor de Edward.

-¿Por qué lo proteges, Mina?

-¡Porque no ha hecho nada! – mentira, ni siquiera lo había protegido a propósito. - ¡No me ha lastimado, y no lo hará! – reiteré, cerré los ojos y me concentré – "¡Jasper! ¡Donde estés, ven por favor!" – no pasaron ni cinco segundos cuando los hermanos de Edward entraron en la casa.

-¿Qué ha sucedido? – cuestionó el rubio. Miró a mi hermano, a Edward y luego a mí.

-"¡Calma a Felix, por favor!"

-¡Pero… Mina…!

-¡Por favor, Jazz!

De nuevo me invadió esa sensación que se estaba volviendo tan familiar, me sentí extremadamente relajada, estaba por desplomarme cuando sentí unos brazos atraparme, apenas alcancé a distinguir una luz violeta envolviéndolos y me desvanecí.

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Recobré la conciencia en lo que pareció ser un parpadeo, o eso supuse pues Edward aún me sostenía.

-¡Mina! ¿Estás bien? – escuché la voz de Jasper y le busqué con la mirada, lo encontré al lado de un, todavía furioso, Felix. «¡Felix "furioso"! ¡Irónico!»

-¿Cuánto tiempo me fui esta vez? – pregunté soltándome de Edward.

-No mucho - respondió el rubio –, segundos.

-"¿Lograste calmarlo?" – pregunté solo a él, mirando a mi hermano. Jasper negó.

-Se siente frustrado por no poder tocar a Edward… - respondió. Entonces noté que el susodicho seguía rodeado de esa luz violeta.

-¡Creo que esto te pertenece! – me dijo admirando la luz que envolvía su cuerpo. Intenté concentrarme en retirarlo, como lo hacía normalmente con mi escudo mental, pero no funcionaba.

-¡Lo siento, no se como quitarlo! – admití. Escuché como Felix gruñía.

Esme, Rosalie y Heidi entraron en la casa, se quedaron estáticas contemplando la escena: en un extremo de la habitación, Felix gruñía flanqueado por Emmett y Jasper; y en el otro, yo… ¿sentada en el regazo de Edward? No había reparado en ese detalle. Me levanté como propulsada por un resorte. Heidi me miró elevando una ceja.

-¿Qué nos perdimos? – habló Rosalie mirando de los tres vampiros a nosotros dos.

-¡IBA A MORDERLA! – bramó Felix. Sentí como su rabia volvía a crecer. Vi a mi hermana, ahora ella también fulminaba a Edward, su cuerpo comenzaba a tensarse dispuesta a lanzarse al ataque.

-"¡No, Heidi!" – me miró confundida.

-¿Por qué no nos tranquilizamos y nos explican que esta sucediendo? – sugirió Esme, intentando calmar los ánimos de mis hermanos.

-Creo que la más indicada para explicar esto eres tú, Ella. – Emmett me miró… ¿serio? Se me encogió el estómago, ver a Emmett actuando con seriedad era tan turbador como ver a Bella gritando y carcajeándose en la cafetería de la escuela.


*La canción es Are Kara de Shimokawa Mikuni.

Hola a todas, lamento mucho la tardanza, se que no tengo justificación.

Para quienes están pendientes de mi fic, me disculpo de antemano porque no podré publicar tan regularmente como lo hice al principio, pero también les aviso que de ninguna manera voy a dejarlo inconcluso... puede que me tarde un poco con las actualizaciones pero de ahí a abandonarlo ¡nunca! ¡El fic no se acaba hasta que se acaba! jejeje.

¡Muchas gracias a Azulpurpura siempre comentando y dandome animos para seguir escribiendo, también a Maryroxy gracias por tu review!