Holaaaa!! Aquí estoy de nuevo... esta vez no tengo ni la mínima idea de cuanto me tardé, con eso del terremoto en mi ciudad todo se me sacudió jajajaja. Por cierto... ¡no me canso de agradecer a mi queridísima amiga Azulpurpura, quien, pese al terremoto en su ciudad, aquí sigue constante en la lectura de mis descabelladas historias!

¡Ahora sí, ahí les va el nuevo chapter!...


*Nota:

-diálogos

-"mensajes telepáticos"

-susurros a velocidad vampírica

-cantando

"Soprano"

By Ninie

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Capítulo 18: Castigados.

Contrario a la mañana anterior, desperté de muy buen humor y con energías renovadas. Estaba feliz… ¿Por qué? ¡No tenía idea… y tampoco me importaba!

Felix volvió a prepararme el desayuno. Y en un acuerdo silencioso, Heidi y yo decidimos actuar como si nada hubiese pasado el día anterior. Desayuné sin contratiempos y, como en los días anteriores, partimos hacia la mansión Cullen.

Esta vez, Alice nos esperó y fuimos juntos hasta el instituto. El camino fue igual de relajado que el día anterior cuando regresábamos de La Push: intercambiamos pocas palabras, escuchamos música y reímos mucho.

En el estacionamiento del instituto nos encontramos con Bella y los muchachos. Al parecer todos habíamos madrugado pues cuando mucho habría unos siete vehículos, contando los de Bella y Edward.

Bajamos del auto y fuimos a reunirnos con ellos, antes de que pudiera saludar a Bella, Edward empezó a reír de la nada, distrayéndome.

—¿Cómo va tu nariz, Soprano? — y entonces entendí porqué se reía.

—Bien, Aetara. Gracias por preguntar. — respondí apretando los dientes y enviándole mi mirada asesina marca "Volturi". — Pero mi nombre es Mina, no "soprano".

—Lo sabemos. — respondió Embry, metiéndose en la charla. — Pero "soprano" es un buen apodo.

Juro que quise estrangularlo, pero el comentario de Bella me destanteó.

—¡A mí también me gusta!... además, tu me llamas Bellie, ¿no? — sonrió inocentemente.

—Pero… pero… "Bella, Bellie"… "Bella, Bellie" ¿Ven la similitud? — insistí casi histérica. — Ahora, "Mina, Soprano"… ¡NO CUADRA! ¡NO CUADRA NADA!

—Ya, no te quejes. Te ha ido bastante bien. ¡A mí me dicen: "enana", "duende", "pixie", "gnomo", "hobbit" "pigm…"

—¡OK! ¡Ya entendí!... — interrumpí a Alice mientras contaba con los dedos. — ¡Soy taaan afortunada! — ironicé.

—Y a todo esto… ¿Qué le pasó a tu nariz? — preguntó Bella, acercándose para examinarme de cerca. — Jake no me quiso decir, Seth se moría de risa cuando le preguntaba… ¡y estos dos ni se diga!

Los licántropos, junto con Edward, estaban riendo como dementes. Alice miraba a su hermano con reproche. Sentía que mi cara estaba roja, y esta vez ni yo sabía si era de rabia o de vergüenza.

—Anoche, cuando paseaba con Seth… — empecé a explicarles a las chicas — por accidente me choqué con él y… ¿has notado lo duro que es? — Bella asintió — Pues me lastimé la nariz… ¡pero ya está mejor!

—¿Y qué hacia tu nariz tan cerca de Seth?

Rodé los ojos ante la pregunta absurda de Alice.

—¡Duuuh! Quería olerlo. — respondí con toda naturalidad.

Las dos me miraron como si acabara de confesarles que vengo de otro planeta y pretendo conquistar la tierra. En serio, creí que sus ojos iban a salir disparados hacia mí de tanto que los abrieron.

Mientras tanto, los muchachos seguían riendo a más no poder.

—¿P…para qué? — Bella logró despetrificarse.

—Curiosidad. A los vampiros les molesta el olor de los licántropos, y a los licántropos el de los vampiros. Yo crecí entre vampiros, y quise saber cómo huele un licántropo… ¡Además, descubrí que no me molesta!

Las dos abrieron la boca gesticulando un gigantesco "¡OH!".

Los muchachos siguieron burlándose de mí por un rato, pero me di cuenta de que entre más me molestaba, ellos más lo disfrutaban. De modo que terminé por ignorarlos.

Después de un rato empezaron a llegar más y más alumnos hasta que el estacionamiento estuvo lleno, con esa señal comprendimos que era momento para ir a clases.

Entramos todos juntos, pero en el primer corredor nos separamos de los tres "lobitos" para dirigirnos a nuestra primera clase, donde por cierto el Sr. Cauldwell visitó constantemente nuestra mesa para preguntarme si me sentía bien. ¡Nunca odié tanto la biología como ese día!

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—¿Y bien?

Tragué saliva ruidosamente. Cuando se lo proponía, Alice podía ser muy intimidante, con todo y su limitada estatura.

Tocaba la última hora: clase de deportes. Las tres estábamos solas dentro de los vestidores de chicas. La menuda vampiresa se las había ingeniado para convencerme de que protegiera su mente con mi escudo mental.

Las demás chicas de la clase habían salido, y nosotras seguíamos pasándonos una libreta donde ellas escribían y luego me mostraban lo que decía. A través de esta rudimentaria forma de comunicación, Alice me había estado presionando para que le dijera con lujo de detalle lo que había pasado "realmente" (según ella) la noche anterior con Seth.

—"No he dicho más que la verdad, Allie. Eso pasó. ¿Por qué no me creen?"

Bella le arrebató la libreta a Alice y empezó a garabatear desesperadamente. Cuando la mostró decía: "Ya déjala."

Alice hizo un puchero y me miró recriminatoriamente.

—¿Por qué no confías en nosotras? — puso su infalible carita de corderito a medio morir.

—¡Confío en ustedes, pero de verdad ¡NO ENTIENDO QUE DEMONIOS QUIERES QUE DIGA! — concluí halándome los cabellos con desesperación.

—¡Bien, pues… vamos al grano! — se aclaró la garganta tranquilamente para continuar. — ¿Te gusta Seth?

Pasaron cerca de diez segundos y yo seguía congelada. ¿Escuché bien? ¿Gustarme Seth?

Sus ojos estaban clavados en mí, esperando por una respuesta. ¿Qué les diría?... ¡A ver! Seth es un chico amable, simpático, sincero, leal… y físicamente no está nada mal… ¡pero ese no es el punto! ¿Me gusta?

—¡So!

—¿So? — formularon las dos sorprendidas y confusas.

—¡Sí y no! — creo que las confundí más. — Sí me gusta. Como podría gustarme cualquier chico tan remotamente lindo como él. Pero no me gusta en el sentido que ustedes están imaginando.

Las dos reían nerviosas.

—¡CULLEN! ¡SWAN! ¡VOLTURI! ¿A QUE HORA PRETENDEN SALIR? — el grito del entrenador Clap resonó en todo el gimnasio.

Salimos tan rápido como pudimos cuidando que Bella no tropezara, como de costumbre. Alice reía descaradamente, mientras que Bella estaba colorada de vergüenza, pues todos los que se encontraban en el gimnasio en ese momento nos observaban.

—¿Por qué tardaban tanto? — escuché que esa chica, Stanley, le preguntaba a Bella.

—¡Bellie, recuerda que eres mi compañera! — intervine, pero cuando ella iba a dar un paso hacia mí, algo o mejor dicho alguien me alejó. — ¡Ey!

—¡Lo lamento, pero desde ahora eres sólo mía!

Si había algo que de verdad me repateaba, era que me cambiaran los planes. ¡Peor aún si me cargaban como a un estúpido oso de felpa! Pero por ver la cara de Jessica Stanley cuando Edward me rodeó la cintura con el brazo y me llevó con él, no iba a quejarme…

¡A quién quería engañar! Ser arrastrada por ese vampiro se estaba volviendo mi hobbie favorito.

—"Así que… ¡So!"

—"No pierdes el tiempo, ¿verdad?" — me quejé. ¡Apenas había dejado de proteger la mente de Alice y él ya estaba de metido!

—"No he leído la mente de Alice, 'baka'." — sonrió cínicamente.

No se qué me molestó más, que me llamara "baka", o darme cuenta de que Alice y yo, estúpidamente por cierto, habíamos estado hablando en voz alta en los vestidores. Lo que haya sido…

—¡VOLTURI! ¡CULLEN!... ¡ESTAMOS CON BADMINTON, NO LUCHA GRECORROMANA!

No se como terminamos así, pero yo tenía a Edward boca abajo en el piso y presionaba su espalda con mi rodilla mientras le torcía un brazo hacia atrás.

Cuando escuché el grito del entrenador Clap me distraje, lo suficiente para que Edward se soltara y contraatacara, ahora era yo la que estaba tendida de espaldas en el suelo y él encima aprisionando mis manos a los costados contra la duela.

—¿Lucha?... — murmuró una de las chicas, creo que su nombre era Lauren.

—¡Grecorromana, sí cómo no! — susurró Mike Newton a alguien. — ¡Yo diría que entrenan para la luna de miel!

—¡MINA! — Bella y Alice intentaron avisarme.

Pero reaccioné muy lento por estar escuchando los absurdos cuchicheos del resto de nuestros compañeros y para cuando traté de detener a Edward ya era demasiado tarde… ¡había encontrado en mis caderas la zona más sensible para las cosquillas, y yo estaba atacada de risa revolviéndome en el suelo!

Chillaba, reía y pataleaba, pero él no se detenía.

—¡SUFICIENTE! — el entrenador estaba de cabeza… bueno, yo lo veía de cabeza, en realidad estaba de pie frente a Edward, con los brazos cruzados y una mirada asesina como de ogro con problemas de hemorroides. — ¡LOS DOS… A LA OFICINA DEL DIRECTOR EN ESTE INSTANTE!

Edward se levantó elegantemente y me ofreció la mano, la acepté y me ayudó a ponerme de pie. Nuevamente sacudí las arrugas inexistentes de mi ropa de deporte y caminamos lo más dignamente posible hacia la salida del gimnasio, mientras nuestros compañeros se divertían haciendo todo tipo de comentarios o simplemente riendo sin control. La única preocupada era mi querida Bellie, porque hasta Allie estaba que se orinaba de la risa… claro, suponiendo que fuera posible.

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—¡¿SUSPENDIDOS?! ¡¿LO QUE RESTA DE LA SEMANA?!... ¡Y APENAS ES LA PRIMERA SEMANA DE CLASES!

Estaba profundamente anonadada, jamás hubiera imaginado que una voz tan masculina como la de Carlisle Cullen alcanzara tres octavas más. Ja… y a mí me llaman "soprano", ¡alguien acababa de robarme el título!

—¡Edward, me extraña de ti!… ¿En qué estabas pensando? — el aludido me fulminó con la mirada, a lo que Carlisle agregó rápidamente — ¡Y evita decir: "Mina empezó"!... ¡Eso es bastante infantil… además de obvio!

—¡Estoy presente!

—¡En más de noventa años, nunca diste esta clase de problemas! — continuó, ignorándome.

—¡Jamás lo esperaríamos de ti! — agregó Esme, conmocionada. — De Emmett tal vez…

—¡¿Y yo porqué?! — se quejó Emmett desde la sala.

—… incluso Jasper…

—¡A mí no me metan! — respondió desde la biblioteca.

—… pero tú, Edward. ¡Ya no tienes la edad de Mina para comportarte como un adolescente hiperactivo y descontrolado!

—¡Gracias por lo que me toca! — ironicé, y traté de escurrirme fuera del estudio.

—¡No tan rápido, jovencita!

La voz estricta y a la vez dulce (tipo Dolores Umbridge) de Esme, me heló la sangre. Completamente rígida, me di vuelta hacia la vampiresa.

—¿Cómo fue que esto empezó? — preguntó en el mismo tono, tragué saliva… ¡y duro!

—M…me… me llamó "baka". — dije avergonzada.

Carlisle me miro con cara de "¡Dios mío! ¿Es o se hace?"

—¡HIJO, CÓMO TE ATREVISTE!... ¡NUNCA, PERO NUNCA DE LOS NUNCAS DEBES CRITICAR EL PESO DE UNA DAMA! — ignorando a un Edward completamente pasmado, Esme se dirigió hasta mí y me abrazó tan maternal como siempre — ¡Linda, no le hagas caso! ¡Tu figura es perfecta!

Intenté hablar, pero casi se me escapa una carcajada por lo que decidí mantener la boca cerrada.

—¡E…este, cielo! — Carlisle la llamó y ella volteó a verlo — ¡No dijo "vaca", sino "baka" con be y ka… significa "tonta" o "idiota".

Esme arrugó el ceño y volvió a verme, yo asentí dándole la razón a Carlisle.

—¡Oh, vaya!... pero igual, es insultante. — justificó en mi defensa. Yo le sonreí agradecida.

—¡Ah, pero aún no cante victoria, "señorita"! — las palabras de Heidi me erizaron la piel, ¿de cuando a acá me llamaba "señorita"?

Mi sonrisa se borró al instante. Busqué a Edward con la mirada, y suplicando mentalmente para que me dijera lo que mi hermana estaba tramando. Pero ni siquiera me miró. Sus ojos estaban fijos en Carlisle, quién solo le asentía en silencio, como si él fuera el lector de mentes y no su hijo.

Resignada, voltee a verla, lista para recibir lo que fuera que diría.

Felix parecía estar jugando en la computadora de Carlisle, y Heidi estaba de pie detrás de él observando atentamente el monitor.

—¡Estás castigada! — sentenció viéndome de reojo con una media sonrisa maquiavélica.

¿Castigada? ¿Yo? ¿Cómo?... Ahogué un aterrador grito de pánico cuando la vi sacar una carpeta de discos compactos. Era redonda, rosa y con stikers de conejitos… ¡era mi "capeta especial"! En ella guardaba mi colección de ánimes favoritos… ¡Nooooooo!

Ahora podía irme olvidando de un súper maratón de ánime durante los días de suspensión, con: Yamato Nadeshiko Shichi Henge y Ouran High School Host Club… aunque parece que el maratón ya me lo aventé con los puros titulitos.

Con la cabeza gacha por la desilusión, miré a Edward por el rabillo del ojo, parecía… ¿abatido? ¿Por qué?, ¡si la castigada era yo!

De la nada, dio media vuelta y salió del estudio mientras Carlisle murmuraba — ¡Lo siento, pero es necesario!

¿Necesario qué?

—Él también está castigado… no debe acercarse al piano. — susurró Esme en mi oído. Aunque estuve segura que todos la escuchamos perfectamente.

¡Ahora sí la había cagado! Por mi culpa lo castigaron a él, prohibiéndole lo que más amaba hacer. ¡Sí que eran listos, nos dieron donde más nos dolía!

—"¡Carlisle! ¡Carlisle!... ¡Por favor!... ¡A él no!… ¡Yo empecé!"

Me miró notoriamente sorprendido.

—No importa quien empezó, Mina. — respondió dándome la espalda para encaminarse a su escritorio — Perdió los estribos por algo insignificante.

—¡Pero si sólo me hizo cosquillas! — estallé desesperada.

—¡Y lo suspendieron! — atajó.

—¡Bueno, amor! Mina tiene razón, tampoco es tan grave.

Por la expresión de Esme, cualquiera hubiera dicho que estaba actuando como una madre comprensiva y amorosa abogando por su hijo predilecto. Pero por lo que sentí en esos momentos, habría jurado que estaba bailando una conga internamente.

—¡Y es la primera vez que me llaman a la oficina de un director! — agregó, para mi mayor sorpresa, con ilusión.

—Y esperemos sea la ultima. — concluyó Carlisle bastante serio, aunque también pude sentir algo de felicidad en él.

La risa de Jasper no tardó en escucharse, aún desde la biblioteca.

—"¿Sientes eso?"

¡Por supuesto! — me respondió el rubio desde su ubicación. Carlisle asintió a la nada, asumo que, dando por hecho que Jasper concordaba con su opinión.

De improviso la puerta volvió a abrirse, dando paso a una Rosalie muy sonriente.

—¿Terminaron?... ¡Quiero verlo de nuevo!

Antes de que alguien dijera algo, ella ya estaba al lado de Heidi, mirando el computador en el que Felix "trabajaba".

Esme y Carlisle se acercaron también, y eso me intrigó. También me acerqué, logré colarme por un huequito entre Esme y Heidi.

Lo que vi me dejó catatónica.

"Alguien" de la clase, había grabado el "incidente", con su móvil. Se veía perfectamente el momento donde yo, tumbaba a Edward y le hacia manita de puerco…

—¡CONGÉLALA AHÍ! — chilló Rose, aturdiéndonos a todos. — Quiero una copia de esa imagen, ¡será el nuevo tapiz de mi móvil!

Felix hizo lo que pidió y dejó correr el video de nuevo.

Se oía el grito del entrenador Clap, yo daba un saltito como asustada, y Edward aprovechaba para darse vuelta y quedar sobre mí… ¡ahora entendía el comentario de Newton! Contra mi voluntad, me ruboricé.

—¡Y YO QUIERO UNA DE ESA! — Heidi casi me revienta el tímpano derecho.

—¡Sobre mi cadáver!... "Hazlo y no volveré a probar tu tarta de manzana."

Felix dejó correr el video. Heidi se quejó, pero la ignoró.

El momento en que se escuchó el grito de advertencia de las chicas, descubrí al paparazzi responsable…

—¡¿Allie?!... — miré a la pixie, desde el principio, tristemente apartada del resto en un rincón oscuro de la habitación haciendo círculos en el suelo con su índice. — ¡Dime que esto no está en Internet!

—No está. — alzó el rostro y me miró haciendo un pucherito. — Carlisle no me dejó subirlo.

¡Gracias al cielo!

Sabía que la batalla estaba perdida, por un estúpido arrebato había terminado castigada y además me había llevado a Edward entre las patas.

Dejé que siguieran disfrutando del "espectáculo" y salí del estudio.

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—¡Ánimo! Son sólo dos días. — me alentó Jasper cuando me encontré con él en el pasillo.

—"¿En serio?... ¿Crees que nos perdonen el fin de semana?"

Se lo pensó seriamente. Ya estábamos bajando las escaleras cuando respondió…

—Dos, cuatro… ¿no es mucha la diferencia?

—Mejor usa tu don, con las palabras eres pésimo.

Me hizo un puchero. Tanto tiempo con Alice algo debía pegársele.

—¡Te hice reír… es un principio!

¡Me estaba riendo de tu cara!"

—Oye!... — se iba a quejar, pero lo dejé hablando solo.

Cuando llegué a la sala, encontré a Emmett tratando de "animar" a Edward, mientras éste contemplaba su hermoso piano desde una esquina.

—¡Hermano!... comprendo cuan triste te sientes en estos momentos, pero déjame decirte que no estas sólo. — ¿pues quién se murió? ¡Porque para que Emmett hablara de esa forma!… Edward lo miraba con aburrimiento. — Sabes que cuentas conmigo al cien por ciento, soy tu hermano, tu amigo, tu…

—¡*Shoushi! — interrumpí y ambos voltearon a verme. — ¡Nadie cree lo que dices Emmettito!

—¿Eh? ¿Por qué lo dices, Ella? — se interesó.

—Primero: Edward lee tu mente. Segundo: tanto Jasper como yo, conocemos tus emociones. Y, tercero: Todos, en general, tenemos ojos y podemos ver perfectamente esa enorme sonrisa con la que casi, casi te muerdes las orejas.

Sin más, empezó a carcajearse, ¡y con ganas!

—¡Es que es la primera vez que lo castigan, — apuntó a Edward con el dedo sin dejar de sonreír — casi parece alguien "normal"!

—¡Puff! ¿Normal?... ¡Aquí nadie es normal! "Empezando por ti". — comenté como quien no quiere la cosa.

—¡Ey!

Me hice la desentendida mientras me miraba las uñas.

—¡Ella!...

—¡Dime! — lo miré pestañeando inocentemente, esperando a ver que me decía.

Pero se había quedado callado, sólo me observaba como si tuviera pictogramas tatuados en mi rostro e intentara descifrarlos.

Pasaron diez eternamente largos segundos… y nada.

Miré a Edward por primera vez, exigiendo una respuesta sólo con la mirada.

—"Se pregunta por qué te convertiste en mi defensora." — respondió y él también me miró arrugando el ceño, de la misma forma que Emmett.

—¡NO SOY TU… — sacudí la cabeza y miré a Emmett — NO LO ESTOY DEFENDIENDO!... ¡Sólo… sólo resalto un hecho que ya es bastante evidente! — ¡Maldición! Estaba segura de que me había puesto roja sólo de pensarlo, ¿yo defensora de Edward?

Emmett me miró y volvió a reír, tirándome a loca, abandonó la sala escaleras arriba.

Quise desaparecer de ahí. Sin embargo, recordé que estaba castigada. Miré alrededor y encontré que la butaca frente al televisor estaba libre, así que fui a sentarme.

—"¡Lamento lo del piano!" — pensé sin voltear a verlo.

—"¡Lamento lo de Yama…tus ánimes secuestrados!"

—¡¿En serio?! — de un salto me hinqué en el asiento y lo miré por sobre el respaldo. ¡Ese comentario sí que me sorprendió!

—Ehhh… No. — reconoció.

Lo entendía. A él no le gustaban esas cosas, y lo más probable es que lo habría obligado a ver el maratón completo conmigo. Sonreí.

—¡Lo sabía!... Pero yo, sí lo digo en serio. De verdad… ¡Lo siento mucho, todo es mi culpa!

Ya no pude verlo de frente. Volví a sentarme en la butaca de espaldas a él.

—"¡No lo puedo creer!... Mina Volturi está siendo humilde."

Iba a voltear de nuevo, pero ya estaba a mi lado sentado en otro sofá.

—¿Qué?... ¿No puedo? — me hice la ofendida, aunque me pareció un comentario bastante gracioso… y acertado.

—"¿No se suponía que eras solo una 'niña mimada'?" — me sonrió de esa forma que yo tanto detestaba. Y la detestaba porque me atontaba. — Mina, yo…

Ya no supe qué iba a decir, porque en ese momento los demás entraban en la sala. Sólo de ver sus rostros, supe que algo no iba nada bien. Nerviosa me levanté del asiento y retrocedí mientras ellos se acercaban. Carlisle se adelantó y con la mano me indicó que me sentara al lado de Edward. Obedecí.

—¡Chicos! — empezó a hablar mientras se sentaba en el lugar que yo había dejado. — Lo hemos estado discutiendo, y juntos hemos llegado a la conclusión de que para hacer efectivos sus castigos, deberán permanecer en un lugar donde puedan ser vigilados las 24 horas…

—¡OH MI DIOS! ¡IREMOS A UNA CORRECCIONAL PARA MENORES CON PROBLEMAS DE CONDUCTA, DONDE TODOS SE BURLARÁN DE NOSOTROS E INTENTARÁN ABUSAR PORQUE SÓLO SOMOS UNOS INSIGNIFICANTES CRIMINALES DE BAJO RANGO QUE FUERON INJUSTAMENTE CASTIGADOS POR SUS EXAGERADOS PADRES!

Edward me miró con los ojos muy abiertos y tenía los labios apretados.

—No, Mina. — habló Carlisle, tratando de no reír mientras que los demás estaban desternillándose de risa. — Se quedarán aquí en la casa, en la habitación de Edward.

—¡Ahhh! ¡Haber empezado por ahí! — suspiré tranquila. La forma en que Alice y Rosalie me miraban no me gustó nada. — ¡Un momento!... ¿Juntos? — todos asintieron.

¡No! ¡No podían hacerme esto! ¡Yo no debía estar con él… menos solos… mucho menos dormir junto a él… y aún menos después de lo que había descubierto de mí misma la noche anterior! ¿Por qué se empeñan en hacerme la vida imposible?

—¡Sorellina, quita esa cara!... Ni que no lo hubieran hecho antes. — dijo Heidi con todo desparpajo.

Siete pares de ojos se clavaron en mí: Carlisle, Esme, Alice, Jasper, Rosalie, Emmett, y por supuesto, Heidi.

Felix fulminaba a Edward.


*Shoushi: significa "ridículo".

Saben... este ha sido uno de mis capítulos favoritos, no por su contenido, sino porque es uno con los que menos dificultades he tenido. Sólo me senté y las palabras comenzaron a fluir junto con mi imaginación, esta ha sido una de las pocas veces que eso me pasa (la mayor parte del tiempo mi cabeza es un verdadero lío, aun en mi propia vida diaria jajajaja).

Quiero aprovechar este momentito, para dar también las gracias a quienes me han añadido a sus favoritos, a sus alertas, y a quienes se pasan por aquí de vez en cuando sin dejar review. ¡Mil gracias a todos!

Nos leemos en el siguiente capítulo: ¿Tortuga Psicóloga?... perdón, "Tortura Psicológica" jajaja... ¡Hasta la proxima!

Besos, Ninie.