Hola, hola! Aquí estoy de nuevo... ¿Me tardé? Estuve un poquillo ocupadona con eso de los exámenes (Clau, tú entiendes por las que hemos pasado jejeje), este apenas es un pequeño receso de paz... por lo menos hasta los resultados del examen de filosofía :S.
Muchas gracias por dejar review Maryroxy! Me alegra saber que sigues por aquí leyendo las burradas que escribo XD jajajaja...
Besos! Disfruten el capi!...
"Soprano"
By Ninie
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—¿A dónde vas, Mina? — me interceptó Alice cuando vio que abandoné el sofá y me dirigí a las escaleras.
—A dormir.
—Pero… ¡apenas son… las siete! — concluyó viendo su reloj.
—Tomaré un calmante. — resolví ya impaciente por largarme de ahí.
Para eso, Edward ya estaba riendo sueltamente.
—¿Un… calmante? — repitió Alice, incrédula.
—¡Cierto! Necesitaré algo más fuerte… ¡Jazz!
—¡No lo haré! — respondió de inmediato, aunque parecía divertido con la situación.
—"Si no lo haces… ¡Juro que lo mato!" — dije sólo al rubio, mientras fulminaba a su sonriente hermano.
Jasper soltó una carcajada.
—¡Está bien! — dijo finalmente y se levantó para acompañarme. — ¿Vienes? — preguntó a Alice al pasar a su lado.
—¡Me quedo! — negó sonriendo de esa forma particular que delata que algo se está cocinando en su perversa mentecita.
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Capítulo 20: Una pareja inusitada.
—"Te tengo una propuesta." — le solté una vez que estuvimos en la recámara.
Jasper retrocedió un par de pasos y empezó a ver alrededor, parecía inquieto por salir de allí. ¿Qué mierdas estaría imaginando? No pude contener las ganas de reír.
—"¡No ese tipo de propuesta, Jazz!... Lo que pensé es un intercambio de dones."
—¿Eh? — dijo confundido, y profundamente aliviado. — ¿Cómo?
—"¿Podrías manipular mis emociones cuando estoy cerca de Edward, para que lo que él diga no me afecte?... y a cambio, yo seré tu 'filtro de pensamientos', lo bloquearé cada vez que lo desees."
—¿Por qué?
¡Demonios! ¡Tenía que preguntar!
Seguramente mi cara lo decía todo, porque de pronto empezó a reír muy quedito.
—¡Lo siento, pero no puedo hacer eso! — se disculpó sinceramente. — Sabes que no tengo control contigo y podría afectarte de más.
—Vale… ¡Entonces sólo noquéame ya! — me senté en la cama.
—¡Es muy temprano! ¿No quieres conversar un rato?
—¡No!... Todo lo que diga puede ser usado en mi contra.
—¡Exageras!
Jasper se estaba riendo de nuevo.
—¿Tendré que volver al plan de los calmantes?
—¡Vaya que eres testaruda! — puso los ojos en blanco.
—Y no olvides decir: "¡Es un Sealey!". — creo que esa voz era de Emmett (al menos la risa sí lo era).
Empecé a sentirme tranquila y relajada, los parpados me pesaban. Cerré mis ojos y me dejé llevar. Por primera vez sucumbí voluntariamente al don de Jasper.
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Esta vez sí que se le había ido la mano. Jasper me tumbó más de doce horas corridas.
Salir de mi capullo yo sola y aún somnolienta, fue toda una odisea. Logré sentarme en la cama y estaba estirándome un poco cuando escuché la puerta del baño abrirse.
—¡Buenos días!
—¡Bueeee…nos días! — logré responder bostezando cual Slowpoke*.
Cuando logré abrir bien los ojos, la escena de la mañana anterior se repetía.
—¡¿QUERRÍAS PONERTE UNA CAMISA? — estallé volteando a otro lado con la cara encendida.
—¡Hago lo que se me antoje en mi recámara! — respondió con desafío — "¡Y no recuerdo que le hayas dicho algo así a Seth!"
¿Ah?...
Él tenía razón, las veces que había visto a Seth en su forma humana, no estaba usando más que pantalones. Pero hasta este momento no me había puesto a pensar en ello, no le había dado ninguna importancia. Pero bueno, Seth es mi amigo; y Edward es…
¡Alerta! ¡Fuga de baba!
¿Por qué seguía pensando esas estupideces? ¡Debería importarme un comino su perfecto torso o que use ropa interior verde aguacate!… ¿era verde aguacate? Se nota que en eso no lo ayuda a elegir Alice. ¿Quién con sentido de la moda usa boxers verde aguacate? ¡Pero al diablo con los aguacates! Los músculos marcados de su abdomen son…
¡AAAW YA BASTA!
Me abofetee mentalmente. Si seguía pensando así seguramente mi nariz explotaría como la de Nakahara Sunako.
—Además… — continuó mientras yo seguía en trance.
Se acercó peligrosamente y se inclinó dirigiendo su mano hacia mi pierna. Sentí una descarga eléctrica en el muslo cuando el dorso de su mano rozó mi piel, y me envaré de golpe con el corazón acelerado.
—"¡Arrugaste mi camisa!" — concluyó tirando de la prenda sobre la que estaba sentada.
Me escurrí hacia un lado, evitando en todo momento volver a hacer contacto, y solté lo primero que se me vino, sin pensar.
—¡Quién te manda! ¡Si sabes lo inquieta que soy en la cam…a! — titubee al final cuando le vi alzar una ceja con una expresión pícara.
Entonces comprendí las terribles consecuencias que mi "imprudente" comentario tendría.
—¿Cómo es eso? ¡A ver! ¡A ver! ¡Cuenten! — Emmett no había tardado ni dos segundos en responder.
Estaba en la puerta agarrado del picaporte, muy emocionado y con una sonrisita angelicalmente perversa esculpida en su infantil rostro.
—¡Largo de aquí, Emmett! — lo empujó fuera de la recámara — Y tú… — se dirigió a mí mientras forcejeaba con su hermano — ¿Qué esperas?... ¡Al baño! — ordenó.
No me lo dijo dos veces, pero antes de encerrarme en el cuarto de baño le saqué la lengua e hice una pedorrera. Escuché una gran carcajada de Emmett, después de eso se marchó a su recámara.
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Esa mañana fue más tranquila de lo esperado. Carlisle no fue al hospital, así que pasé toda la mañana en su estudio, él conocía muchas historias y anécdotas sobre papá y los tíos.
Sin embargo por la tarde, cuando llegó Alice del instituto, se organizaron nuevamente los grupos de exploración para recorrer el bosque.
—¡NO PUEDES HACERME ESTO! — reclamé a Heidi cuando me dio la noticia de que el castigo seguía en pie aún durante esa importante tarea.
—¡Te equivocas, sorellina! ¡Lo "estoy" haciendo!... — recalcó — ¡Comprende, Mina! Es por tu bien, papá no te ha puesto suficientes límites y los maestros te consienten demasiado.
Creo que ya me estaba poniendo morada de tanto contener la respiración para no gritarle y hacer una rabieta como las de Jane.
—¡Recuerda: "El que se enoja, pierde"! — Edward usó las mismas palabras que yo cuando le manché la cara de ketchup.
Le dediqué mi mirada de "¡Muérete!". De pronto su sonrisa cínica desapareció, sustituida por una expresión contrariada.
—¡No! ¡Carlisle! — se quejó.
—¡Olvídalo, hermanito!... No te veo en el bosque el día de hoy. — dijo Alice divertida.
—¿Decías? — lo molesté sonriendo con falsa inocencia y pestañeando tan exageradamente que casi alzo el vuelo.
—"¡Será divertido quedarnos solos ¿no?"
¡Mierda!
Mi sonrisa desapareció. Corrí desesperada y me abalancé sobre Carlisle. No quería quedarme sola en la casa con Edward.
—¡Carlisle! — chillé agarrada a su espalda como garrapata. Tuve una idea. — ¿No se suponía que el objetivo de encerrarnos en esta casa era el tenernos vigilados? Si todos se van, ¿Quién lo hará?
Todos pararon en seco.
—¡No lo pensé! — murmuró Esme, dubitativa.
Se miraban unos a otros, pero nadie decía: "¡Yo!"
Repentinamente la puerta principal se abrió, atrayendo la atención de los presentes, incluyéndome.
—¡Hola a todos!
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—"¡Nasakenai**!" — me quejaba mentalmente mientras permanecía en la sala, inmóvil como vegetal.
—"¿Crees que es vergonzoso para ti?... ¡Pues ponte en mi lugar!"
¡Veamos! ¿Cómo me sentiría yo si tuviera casi cien años y un chico de quince fuera mi niñera?...
—¡Sería como estar en un asilo! — se me salió sin pensar.
Lo que me hizo merecedora de una mirada de profundo rencor por parte de Edward, y una de desconcierto proveniente de Seth.
El chico estaba sentado frente a nosotros. Era una escena por demás absurda: Edward y yo compartiendo el sofá de dos plazas bajo la atenta mirada del quileute. Parecíamos Brennan, Booth y Sweets en una sesión.
—¿Cuánto tiempo vamos a estar así? — pregunté aburrida, después de diez minutos, mirando a cada uno.
Seth se removió, incómodo. Pero ninguno decía nada. De un momento a otro, Edward se levantó. Haló sin dificultades la base del enorme televisor y lo ajustó en nuestra dirección. Tomó el control y regresó a su lugar.
—Veamos televisión. — Propuso — ¡Ven aquí, Seth! — lo llamó en lo que encendía el aparato con el remoto.
¿Aquí, dónde?... Miré a ambos lados de mí, sin éxito.
De pronto me vi atraída por el brazo derecho de Edward pegándome a él, haciendo un hueco en el sofá para nuestro amigo.
—¡Uhm… yo…! — nos veía, indeciso. — ¡Creo que primero voy a asaltar la cocina!
Cuando salió parecía bastante contrariado. Probablemente estaba tan mareado como yo con los extraños arranques de Edward.
—"No estamos en el instituto." — aparté su brazo y volví a separarme. — "¡Ya dime! ¿Qué pretendes con este jueguito?"
¡Como sea! No me respondió porque su móvil empezó a vibrar y se llevó la mano al bolsillo de la camisa para sacarlo.
—¿Sí? — contestó sin mucha convicción.
—¿Qué pasa con Mina? La he estado llamando hace buen rato. — la vocecita de Alice sonaba desesperada.
—¡Ups! ¡Perdona, Allie! — dije a sabiendas de que me escucharía aunque no hablara directamente en el micrófono. — Lo apagué para cargarlo… ¡estaba en coma!
—Sí, bueno. Después escucharé tus disculpas. — trabé los ojos, y Edward rió. — Sólo quería avisarte que Demetri va en camino. Pensé que te interesaría saberlo… ¡Bye!
Colgó.
—¡NOOOO! — me lamenté tan alto que las criaturitas silvestres de dos kilómetros a la redonda huyeron despavoridas.
—¡¿Qué pasa? — Seth salió presuroso de la cocina con un paquete de palomitas de microondas en la mano. — ¿De nuevo están peleando? — preguntó aventando el paquete (aún cerrado) dentro de la cocina.
Un estruendo metálico nos confirmó que el paquete había chocado contra las sartenes de Esme.
—¡Kuso***! — musitó.
El timbre de la entrada atrajo nuestra atención. Seth, que era el más cercano, se encaminó a la puerta.
—"Es Demetri." — confirmó Edward mis sospechas.
Lo miré guardar su móvil. De nuevo fui iluminada. Seth ya se encontraba girando el pomo de la puerta cuando rápidamente me comuniqué con él.
—"¡Por favor, Seth! ¡Veas lo que veas, actúa como si fuera lo más natural del mundo!"
Y segundos antes de que Demetri entrara, di un saltito y me acomodé en las piernas de Edward, enlazando mis manos en su nuca. Él por supuesto me miró sorprendido.
—"Te voy a usar un poquito." — repetí lo mismo que le había dicho en el bosque.
Asintió levemente, sonrió y me perdí contemplando sus ojos de cerca.
—¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? — la voz de Demetri me sacó del trance.
Estaba de pié como una estatua, nos veía desde el recibidor.
Seth estaba a su lado un par de pasos detrás. Él nos veía con la mandíbula totalmente desencajada y los ojos como platos.
—"¡Seth!"
Ante mi chillido mental, compuso rápidamente su expresión a una… una menos turbada.
—¡Ah! ¡Hola, Demetri! — actué sorprendida, pero tan indiferente como siempre.
—¿ES CIERTO? — gritaba furioso acercándose a largas zancadas ondeando su lacio cabello negro. Su mirada se dirigió a las manos de Edward… ¿en mi cintura?… ¿Cuándo las puso ahí? — ¿LO QUE DIJO EL MAESTRO MARCUS, ES CIERTO? ¿ANDAS CON ÉL?... ¿LO DEJAS TOCARTE?... ¿Y POR QUÉ ESTE NIÑO HUELE A PERRO MOJADO? — concluyó arrugando la nariz y clavando su mirada en Seth, que ya estaba de nuevo a su lado.
Seth resopló y se cruzó de brazos, indignado.
Para mi sorpresa, no sentí ira alguna en Demetri, sólo confusión y… curiosidad. De hecho parecía más interesado en la condición de Seth que en la puesta de escena que yo había improvisado. ¡No sé para que me esfuerzo!
—¡Seth! ¡Por favor disculpa al troglodita de mi… "primo" — no se me ocurrió como llamarlo —, está claro que la sutileza no es su don! — me solté de Edward y ambos nos levantamos, lo adelanté y me acerqué a ellos. — ¡Y tú!... — señalé a Demetri presionando mi índice sobre su pecho. — ¡Más respeto para mi amigo! — le reproché, preparando terreno.
Hasta ese momento no había pensado en cómo reaccionaría Demetri a la presencia de Seth. ¿Qué pasaría cuando supiera que era un licántropo? Me preparé para escudarlo ante cualquier reacción violenta de Demetri.
—¡Imaginé que estarías con los chupas…! — una guapa chica de tez bronceada, cabello y ojos negros, estaba en la puerta (Seth la había dejado abierta con las prisas). Su voz se había apagado repentinamente mientras observaba a Demetri.
Voltee a verlo a él, tenía la misma cara de idiota que Black cuando contemplaba a Bella. Ladeó la cabeza ligeramente hacia mí, sin apartar su vista de la muchacha… desconocida por mí hasta ese momento.
—¿Quién es esa hermosura? — susurró.
—¡Miii heermaanaa! — respondió Seth, arrastrando las palabras, molesto.
¿Ella era la famosa Leah?... ¡Pues sí, se parecía un poco a Seth! Y era más bonita de lo que había imaginado. No me explicaba como un hombre podría haberla dejado… ¡Ah claro!... ¡La re-méndiga "imprimación"!
—"¡Fascinante!"
—¿Hm? — miré a Edward confundida.
Él miraba a la chica y luego a Demetri, parecía muy concentrado y a la vez… sí, "fascinado".
Yo no entendía por qué, pero en cuanto mi "compañero" (de la guardia) se acercó a la muchacha, me impactó. Las emociones de Leah, combinadas con las de Demetri me golpearon como en los finales de "Scarry Movie"… ¡Ya saben, la clásica escena donde alguien es arrollado a máxima velocidad!
Sólo que yo no salí volando por los aires, me sentía sofocada como que mi pecho iba a reventar de tanta… tanta… ¿felicidad?
—¡Hola, hermana-del-chico-que-huele-a-perro-mojado!
¡Baboso! ¡Qué forma de matar el encanto! Pero al parecer a ella no le importó, porque seguía mirándolo como hipnotizada y una sonrisita inocente iluminó sus facciones.
—¡Soy Demetri! — tendió su mano hacia ella.
—¡Leah! — ella correspondió al saludo, y él dejó un beso en su mano.
Yo estaba que no cabía en mí misma, me iba a volver loca. Por un lado, quería ponerme a dar saltos de alegría, a causa de esos dos. Por el otro, quería degollar a Demetri… esa parte provenía de Seth, sin duda. ¿Cuál de los dos estados anímicos pesaba más?
—¡Sam va a flipar! — murmuró Seth, repentinamente parecía resignado… y divertido.
Con el cambio de Seth, me sentí aún más feliz… aunque esa felicidad no fuera mía. Se sentía bien, de hecho lo estaba disfrutando mucho. Era diferente a cuando estaba con Jacob, Embry y Quil. No había confusión ni ansiedad, solo…
—¡Mina, relájate! — Edward acariciaba mi mejilla.
Su toque era el único capaz de volverme a la realidad, y a mis propias emociones. En ese momento me di cuenta de que lo estaba abrazando… ¡qué digo abrazando! ¡Estrujando! Como si fuera Usa-chan****.
—¡Creo que aquí salgo sobrando!
Seth dio media vuelta y se perdió de nuevo en la cocina.
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—¡Iba a preguntar qué tal la pasaron!... Pero una imagen dice más que mil palabras.
Alice estaba exultante, disfrutando de la escena frente a sus ojos.
Uno a uno fueron llegando el resto de la familia Cullen y mis hermanos. Sólo Rosalie y Emmett pasaron de largo, pero luego se detuvieron en las escaleras y regresaron a observar, como lo hacían los demás.
Y bueno, no podía culparlos por sentir tal curiosidad. Nuestro "celador" estaba dormido, despatarrado en la alfombra frente al televisor con un enorme bol de palomitas (ya vacío) al lado. Sentado en uno de los sofás más cercanos al amplio ventanal, estaba el "pedófilo redimido", con su "diosa licántropa" profundamente dormida entre sus brazos. Y para rematar, en el sofá de siempre, estábamos el "dios griego"… que diga, Edward, y yo… ¡Otra vez lo estaba abrazando!
La forma en que Heidi me sonrió no me gustó para nada.
Me separé lentamente, pretendiendo no parecer muy obvia, hasta volverme a sentar derecha en mi lugar.
—¡Jazz! ¡Dime que lo sientes! — supliqué.
—¡Lo siento, Mina!... — respondió cabizbajo con cara de profundo dolor como si estuviera dando el pésame, luego reflexionó. — ¿Y por qué se supone que me disculpo?
—¡No, Jasper! No digo que lo sientas de disculparte… ¡¿Sientes "eso"? — apunté a la exótica pareja "Vampi-Lican", "Licanpírica", "Vampítropa"… o como sea, a Leah y Demetri.
—¡Ohh! — el rubio se quedó mirando a tan… bizarra pareja. — ¡Fascinante!
—Sí, eso ya me ha quedado claro. — concluí aburrida mirando a Edward.
—¿Qué sucede? — preguntó Esme, acercándose interesada.
Los demás tenían la misma expresión contrariada de la vampiresa.
—"¡Una palabra!" — Dije para todos con mi mente. Señalando con la mirada hacia la pareja, concluí: — "¡Tadaaa!… ¡IMPRIMACIÓN!"
—¡OK! Pero… ¡¿y qué explicación tienes para eso? — Heidi apuntó a mis brazos, que curiosamente estaban de nuevo alrededor de Edward.
—¡Mier… — me interrumpí al ver que Esme habría mucho los ojos. — …coles de ceniza! — Me levanté desesperada. — ¿Jasper, puedes hacer algo?
—Sí.
—¡¿En serio?
—No. — rió. — Sube a la recámara y quédate ahí hasta que arreglemos esto. — ordenó.
Odiaba estar castigada, todos se creían que podían darme órdenes. Pero ya no importaba, poner a Seth como mi niñera había dejado mi autoestima por los suelos.
Cabizbaja obedecí y me retiré. Al llegar a la habitación me tumbé boca arriba en la cama, desde ahí podía escuchar a Carlisle, Seth y Heidi, tratando de hacer entrar en razón al par de tórtolos. Leah debía volver a su casa, y Demetri debía dejarla ir, pero ninguno de ellos quería separarse.
¡Eso era tan tierno, triste y… fregadamente desesperante!
—"¡Ya no los escuches, te afectan demasiado!" — Edward acababa de entrar.
—"¿Y qué se supone que haga?... ¡Además estoy feliz! ¡Feliz, feliz como una lombriz! ¡Como que en cualquier momento me saldrán alitas y flotaré por toda la casa cual rechoncho querubín!" — exclamé mentalmente, y a Edward se le escapó una carcajada. — "¡Nunca sentí eso en Demetri! ¡Es como si estuviera… completo!"
—Hmm…
—"¿Hmm, qué?"
—"¡Nada!... Creí que dirías: Enamorado."
—"No. La imprimación parece ir más allá."
—"¡Coincido!… ¡Están completos!" — repitió.
Ladee la cabeza a la izquierda, estaba sentado en su sofá. Su mirada atrapó la mía y se hizo un largo pero nada incómodo silencio.
Era la primera vez que podía verdaderamente admirarlo, sin desviar la mirada o esconder la cara. ¿Por qué no podía ser así todo el tiempo? ¿Por qué tenía que incomodarme cada cinco segundos?... ¡OK, exagero! Pero lo que sentí en ese momento era totalmente distinto. Podía sostenerle la mirada, como si confiara total y ciegamente en él.
En ese momento desee preguntarle muchas cosas que antes no había podido preguntar. Pero temí romper ese extraño contacto.
Perdí por completo la noción del tiempo. Sus ojos dorados me habían atrapado de nuevo, e increíblemente, esta vez no me ruboricé. Porque estaba tranquila, en paz.
Unos golpecitos en la puerta rompieron el hechizo. Y antes de que cualquiera de los dos dijera algo, Alice había entrado en la recámara.
—¡Eso va para rato! — comentó un poco fastidiada.
—¿Aún no los convencen? — pregunté sentándome y palmeando a mi lado para que Alice se sentara.
—No. Parece que el tener cabeza dura es de familia. — tomó asiento y me miró de manera significativa.
—¿Qué insinúas?
—¡Nada! — dijo con inocencia.
Edward rió muy quedito. Lo que fuera que estuviera pensando su hermanita, él lo sabía.
En ese lapso de silencio en el que yo observaba a Alice y Edward intercambiar miradas y sonreír sin razón aparente, escuchamos como en la parte de abajo, Seth había triunfado al convencer a Leah de volver con él a casa. Heidi y Felix también habían tenido que intervenir llevándose a Demetri a la cabaña, prometiéndole que podría verla de nuevo otro día.
—¡Por fin! — suspiramos los tres a la vez.
Nos miramos sorprendidos de la sincronía y empezamos a reír.
—¿No te molesta, Mina? — Alice había parado de reír para preguntarme.
La miré confundida, sin comprender a qué se refería específicamente.
—Digo… Él parecía estar muy interesado en ti. — explicó.
—¿Demetri?... ¡No, qué va! Es un mujeriego… o, lo era. — corregí. — ¡Ya era hora de que sentara cabeza!... Aunque… reconozco que estoy un poco preocupada. — Libre totalmente de la presencia de esa inusitada pareja, empezó a caerme el veinte — Al tío Caius no le parecerá la idea de que uno de sus guardias personales se relacione con licántropos.
—¡Y qué decir de los problemas que tendrá Leah con la manada! — comentó también Edward pensativo.
—¡Qué se le va a hacer! ¡Así es el amor! — suspiró Alice. — Nadie elige a quien amar.
De nuevo se hizo el silencio.
¿Qué tan ciertas eran las palabras de Alice? Era como una versión gótica de Romeo y Julieta. ¿Es que todas las historias de amor tienen que ser trágicas? No me quedaba más que esperar, quizá en algún momento yo misma lo averiguaría, aunque por ahora me sintiera bastante perdida en el tema.
—¡ELLAAA!
—¡KYAAAAA! ¡EMMETT! ¡SIQUIERA PONTE CASCABELES, YA NO DIGO UN CENCERRO! — chillé con el corazón latiendo a mil.
El vampiro había entrado veloz tomándonos por sorpresa, pero sin duda la más afectada parecía ser yo, que, si no me colgué del techo por el sobresalto, fue porque no había candelabro y de la bombilla sería medio complicado. Y por supuesto, Emmett se estaba riendo de mí, mientras Alice y Edward lo miraban muy feo.
—Sólo vengo a avisarte que mañana temprano te llevaré de caza.
¡¿De caza? ¡Súper! El susto se me pasó rápidamente y corrí hacia Emmett, dando saltitos dejé un beso en cada mejilla. Rosalie entró en ese momento y me miró muy seria.
—Iré con ustedes. — dijo decidida. Su expresión era muy parecida a la de cuando nos conocimos… de desconfianza. ¿Estaba celosa?
—¡OK!... — dije emocionada, saltando y dando dos besitos también a ella.
—¡También Edward viene! — agregó la rubia, con malicia.
Obvio que todos esperaban que también besara a Edward. Tenía que encontrar algún escape.
—¡Por fin tendré oportunidad de ver a Rose en acción!…
—Cuando fuiste por el secador estuviste muy cerca…
—No esa clase de "acción". — murmuré abrumada mientras Edward le daba un zape a su hermano. — ¿Y el castigo? — pregunté cambiando el tema.
—Continuará una vez que te hayas alimentado.
—Oh, bueno. — me resigné — "Las penas con pan son menos"… o su equivalente vampírico.
—¿"Los… castigos con… sangre son…"?
—Penados por la ley, Emmett. Ya no estamos en la edad media. — completó Jasper, quien acababa de entrar.
Empezamos a reír.
*Slowpoke: Pokemon rosado que parece hipopótamo y cuando habla parece que bosteza.
**Nasakenai: vergonzoso.
***Kuso: Mierda.
****Usa-chan: es el conejito de felpa de Haninozuka Mitsukuni (Honey-senpai), personaje de Ouran High School Host Club.
Puffff! Qué largo me quedó este... y agárrense porque los que siguen están cada vez más largos! jajajaja... Nos leemos en el capi 21: "De Camping".
Bye, byeeeee! Cuídense muxito!
Besos, Ninie.
