Capitulo III: Un Reencuentro Inesperado
- No puedo decir que lamente perder de vista a Yamato Ishida – decía Toshiko Takenouchi a su hija mientras añadía un ramillete de velo de novia al arreglo de gerberas que estaba preparando.
- Pues a mi me hubiera gustado que eligiera otra forma de salir de mi vida – repuso Sora haciendo sin pensar un lazo al que añadió sin pensar una de las etiquetas adhesivas de "Creaciones Florares Toshiko" y se lo paso a su madre para que lo pegara en el jarrón
- Créeme hija, nunca me agrado
- No era lo bastante bueno para ti- afirmo Mimi Tachikawa , la mejor amiga de Sora, ella se encontraba trabajando en la florería mientras terminaba la escuela
- Siempre fue muy engreído y mira lo que te ha hecho ahora
- Parece que te rodean los hombres desconsiderados –comento mimi causando que Sora se alterara un poco
- ¿a qué te refieres con eso mimi?
- Me refiero a cierto castaño que se marcho sin decirnos nada
- Es cierto mimi, pero aun así Taichi es mucho mejor que Yamato Ishida, el siempre te apoyaba en todo, su partida siempre será un misterio para mi
- Oigan que les parece si hablamos de otra cosa – interrumpió Sora - ¿Qué les parece si voy a comprar café y buñuelos? – sugirió para que hablaran de otra cosa, si no salía d eahi se volvería loca, en ese instante Mimi y Toshiko intercambiaron una mirada de arrepentimiento
- Te estamos molestando con nuestra bronca, ¿verdad?
- Bueno…
- Oh, tesoro, lo siento – Toshiko abrazo a su hija – es que aun estoy furiosa con el
- Te mereces algo mejor – dijo Mimi
- ¿Qué te parece si te toma un descanso y nos traes ese café? – sugirió su madre – tenemos media hora para terminar estos centros de mesa y nos vas a distraer
- No te preocupes, les ayudare cuando vuelva
- Se supone que has venido a relajarte
- Me relajo mejor cuando estoy ocupada – Sora les guiño un ojo y salio a la calle
Sora camino por aquellas calles de Odaiba, os arboles estaban cuajados de guirnaldas navideñas, todos los escaparates estaban adornados, en énfasis puesto en conseguir un decorado pintoresco, muchas cosas habían cambiado, tal vez no en gran escala pero aunque sea el mas mínimo cambio no se le perdía de vista mientras varias cosas pasaban por su cabeza, ¿Cómo se había podido pasar por alto que a su madre nunca le agrado Matt?, Sora tuvo que reconocer que no quería oírlo, Yamato Ishida había sido su capricho de adolecente hecho realidad y no quería que nadie rompiera su ilusión. Sin embargo había perdido todas sus ilusiones, pero claro llego a su mente el concierto de la navidad de hace 10 años, cuando empezó a salir con Matt, claro que ella no lo logro sola ya qué se sentía insegura, pero él quien le dio el valor para lograrlo fue quien había sido su mejor amigo desde que ella tenía memoria, "¿Por qué te fuiste Tai", pensó ella mientras se dirigía a la pastelería.
Sora sacudió la cabeza, trataría de no pensar más en ellos, tenía que disfrutar sus vacaciones, tal vez trabajar un poco con su madre y salir a comer con Mimi, luego ya pensaría como tratar de recuperar su vida, a unos metros de distancia alguien salio de la pastelería de Yoshie y el olor del café y los bollos llego a la nariz de Sora haciendo que a ella se le hiciera agua la boca, Sora pensó que algunas cosas nunca cambiaban y entro a la tienda. Los mismos muebles disparejos y las mismas sillas tapizadas, las paredes eran de un color mantequilla y todavía colgaban los mismos retratos, y Yoshie seguía estando detrás del mostrador, algo mayor, un poco más corpulenta y con el pelo con una que otra cana pero con la misma gran sonrisa
- Sora Takenouchi, había oído que habías vuelto
- Has oído bien, me pareció buena idea venir a pasar las fiestas con mis padres
- Apuesto que les gustara mucho – dijo Yoshie – por siento ya me entere lo que paso con Matt, siento mucho lo que ha pasado
- Gracias, todo saldrá bien – dijo la pelirroja parpadeando
- Estoy segura de eso, además se que pronto encontraras a ese hombre ideal – dije para reconfortarla - solo tienes que ser paciente, y dime ¿Qué te voy a servir?
- ¿Tienes algo recién hecho? – pregunto la pelirroja mientras olía el delicioso aroma de los bollos
- Debes ser adivina – dijo Yoshie – espera aquí
Justo cuando Yoshie entro a la cocina la puerta de entrada se abrió con un tintineo, automáticamente Sora se giro para ver quien entraba, era un hombre moreno sin afeitar de aspecto rudo, vestido de vaqueros y una chaqueta negra de cuero, con paso despreocupado acerco su cuerpo largo y esbelto al mostrador, el castaño cabello que tenia lo llevaba un poco esponjado y casi hasta el cuello de la chaqueta como si no le importara como lo llevaba, cuando se acerco mas a Sora ella pudo ver las mechas más claras en lo alto de su cabeza, tal vez debido al sol, seguro tenía el cuerpo bronceado ¿Quién tendría el cuerpo bronceado en Japón a mediados de Diciembre?.
Fueron sus ojos sin embargo los que le llamaron la atención, de un color marrón casi del mismo tono que su cabellera, había algo perturbador en ellos, en su mirada directa, algo que le provoco escalofrió por toda la columna vertebral.
- Buenos días –saludo deteniéndose junto a Sora - ¿puede un tipo como yo conseguir un café decente por aquí?
- Has venido al lugar adecuado – contesto Sora , pensó que definitivamente ese hombre no era de Odaiba, tal vez estuviera solo de paso, sin embargo había algo en el, un aire descuidado que despertó un zumbido en su interior , por alguna razón aquél hombre le recordaba a alguien, podía ser a un actor tal vez con aquellos pómulos pero había algo que le parecía familiar, sea cual sea la razón ella no podía dejar de mirarlo
- Es un bonito lugar, siempre venia aquí con mis amigos cuando era más joven – dijo el mirando las pirámides ordenadas de galletas y diversos bollo que poblaban el mostrador cuando el voltea a verla - ¡TU!
Fue un pensamiento inesperado, justo cuando levanto la vista y la atrapo con ella, por un segundo aterrador los dos se quedaron mirando y Sora sintió una repentina y súbita ola de calor, sus mejillas se caldearon. Habría sabido que se había sonrojado, aunque no hubiera visto la perezosa sonrisa que se dibujo en el rostro de él. Menos mal que Yoshie eligió ese momento para salir de la cocina
- Aquí estoy, veamos tengo magdalenas de maíz recién hechas – dijo – también bollos y… - se quedó mirando con la boca abierta al recién llegado- ¿Tai?, ¿Taichi Yagami?, claro que eres tú, mírate.
Aquél reconocimiento golpeo a Sora como si le hubieran dado un puñetazo, claro que era Taichi Yagami el mejor amigo de Matt y ella, el que se había marchado sin dar explicación alguna, claro que no lo había vuelto a ver desde que tenían 15 pero debió haberlo reconocido, Yoshie salio rápidamente de detrás del mostrador para abrazarlo.
- Mírate Tai has cambiado mucho muchacho, pero dime que comes pareces un palillo – lo riño – mira lo delgado que esta – le dijo a Sora
Delgado no era la palabra, se podía ver a leguas que era todo musculo y fuerza, era como si se hubiera deshecho de todo lo imprescindible y se hubiera quedado con los huesos y los músculos, era la apariencia de un hombre duro que vivía en un mundo duro, solo su boca guardaba cierta dulzura, tal vez por eso no podía apartar la vista de ella, era una boca fascinante, una boca que podía hacer que una mujer olvidara el buen juicio, al menos hasta que una de las comisuras tiro hacia arriba formando aquella sonrisa sarcástica que tan bien recordaba.
Conocía esa sonrisa de suficiencia, claro que la conocía, era la misma que empleaba cuando lo miraban en el instituto o por la ciudad, como si estuviera disfrutando de una broma privada a expensas de los demás. ¿Quién era el para mirarla con suficiencia?, ¿Qué había hecho el aparte de haberse marchado sin explicaciones?
Y justo aparecía el en el peor momento posible, lo último que quería hacer era enfrentarse con el que alguna vez fue su mejor amigo, lo último que le faltaba era que Myotismon entrara por aquella puerta
- Un café solo, dos con leche y tres rosquillas para llevar – le dijo a Yoshie
- ¿A qué viene tanta prisa? – pregunto el castaño estudiándola detenidamente
Con aquéllos cabellos pelirrojos que casi irradiaban luz, esbelta, eso ojos color miel, tan bella como él la recordaba, siempre había sentido que ella tenía algo diferente a las demás chicas y aun seguía pensando lo mismo. Sora Takenouchi , su mejor amiga de la infancia y la prometida de su mejor amigo.
- Tengo que regresar
- ¿A dónde?
- A la Florería de su madre- contesto Yoshie – aunque creo que todo paso después de que te marcharas
Tai no se había engañado que podría llegar a Odaiba y evitar a todo el mundo, excepto a Yoshie, Kari, TK y a su madre, pero tampoco se había imaginado que se encontraría de casualidad con Sora Takenouchi
- Creía que estarías con Matt en Tokio – dijo sin darse cuenta
- Y yo creí que tu estarías tratando de escapar de la ley en algún lugar de Colombia – replico ella con frialdad, aquello casi le resulto divertido
- He venido a ayudar a mi mamá, con la muerte de mi padre ella está un poco desanimada, pero no has respondido mi pregunta, ¿Dónde está Matt?
- No lo sé y no me importa
- Como, se supone que es tu prometido
- Ex prometido – contesto ella con aspereza
- ¿Ex?, ¿y eso cuando ocurrió?, seguro que ese rubio oxigenado te hizo algo
- No creo que eso sea asunto tuyo – exclamo ella tomando los cafés que tenia Yoshie en la mano para después dirigirse a la puerta
- Vamos Sora, ¿Por qué te comportas así? – pregunto el castaño confundido
- Yo no fui la que me fui 9 años sin llamar a nadie, ni siquiera mandar una simple postal, haciendo que sus amigos se preocuparan todas las noches
- Ok entiendo, pero ahora estoy aquí
- Ya lo veo – coloco la bolsa con los bollos sobre una bandeja para después girar hacia la puerta – y yo me voy
- Espera Sora, creo que deberíamos de hablar
- No tenemos nada de qué hablar
- Pues yo creo que si
Por un momento los dos se mantuvieron de pie uno frente al otro, se produjo un choque d de miradas mientras los segundos pasaban, nadie decía ni una sola palabra hasta que Sora se decidió a romper aquél silencio incomodo
- Solo déjame en paz por favor Tai – comento Sora un poco más tranquila con una voz quebradiza para dar media vuelta y regresar con su madre y Mimi, Tai solo se quedo ahí parado mirando como ella se marchaba.
