Capitulo V: Algo Inesperado
Sora estaba de pie en la parte delantera de la florería colgando ramilletes de muérdago en el árbol navideño a dos metros de la tienda, no había tardado mucho en formarlos cuando Tai se había ido de la tienda, era mejor mantenerse ocupada que pensar en el momento que le había tocado, quería quitarle importancia, era obvio que aun seguía muy sensible después de lo ocurrido con Matt.
Por el cristal de la vitrina contemplo cómo la luz del crepúsculo de invierno daba paso a la oscuridad, en breve la ente se agruparía en la plaza de Odaiba para asistir al encendido del árbol de Navidad, era también la primera noche de compras oficial de la temporada y su madre hacia mucha caja, por eso tenía que concentrarse en eso y no en sus problemas, aunque fueran un par de ojos marrones y una voz que lo provocaba escalofríos por todo el cuerpo.
La campanilla de la entrada sonó y al levantar la cabeza se encontró con rostro familiar, un hombre alto de pelo rubio , era Albert Wesker el jefe de policía de la ciudad, siempre llevaba esas gafas de sol que le daban cierta personalidad y siempre andaba vestido de negro, ella le extraño que él estuviera ahí, no creía que estuviera para comprar flores.
- Buenas noches – el hombre entro y contemplo los arreglos florares, el material de jardinería, y la tienda de regalos a su alrededor con un gesto aprobador
- Buenas noches capitán Wesker, que lo trae por aquí – pregunto Sora confundida
- Solo venia de paso y a preguntarle por cierto sospechoso
- ¿un sospechoso?, ¿de quién se trata?, probablemente lo he visto
- Claro que lo ha visto, de hecho usted lo conoce muy bien – el comentario de Wesker confundió un poco a Sora – estoy buscando a Yamato Ishida – contesto mirándola con firmeza
Al oír el nombre de Matt el rostro de Sora palideció, no lo podía creer, ¿Por qué lo estaría buscando la ley?, ¿estaría metido en algo grave?, ella trataba de buscar mil explicaciones pero no encontró ninguna
- Lo siento, pero hace una semana que no lo veo – comento la pelirroja con firmeza
- En serio – Wesker se detuvo para mirar una serie de cristales de color para colgar – eso es algo raro ya que según mis informes te vieron saliendo de su departamento la última vez que fue visto, es muy raro que no sepas donde está tu novio
- Ex – corrigió ella – cortamos ese mismo día
- valla que sorpresa, según mis informes ustedes se casarían el mes que viene
- ya no, como le dije rompimos aquella mañana, puede preguntárselo a el cuándo lo encuentre– termino de colgar el muérdago y se dirigió a la caja
- lo haría si pudiéramos dar con él, su ex novio parece haberse esfumado de la ciudad
Sora aun no podía creer lo que estaba escuchando en esos momentos, ¿Qué cosa habrá hecho Matt para haberse ido de la ciudad?
- ¿Por qué buscan exactamente a Matt?
Wesker no respondió al instante, el solo estuvo dando vueltas a la tienda mirando todas las cosas que se encontraban ahí, Sora no soportaba ese silencio, necesitaba saber que éralo que había hecho Matt cuando el oficial Wesker se acerco lentamente al mostrador, se quito las gafas de sol y trato de explicarle a Sora de la forma más simple
- Tenemos pruebas de que Yamato Ishida ha estado implicado con un hombre llamado Ricardo Irving, ¿le suena el nombre?
- No tengo idea de que me está hablando, ¿quién es ese tipo?
- Es un traficante de armas , tiene mucho negocios en oriente medio, viene aquí algunos meses al año, en gran parte para simplificar los negocios que lleva a cabo
- Claro, supongo que muchos traficantes de armas la hacen
- Sobre todo cuando quieren blanquera dinero
- Quiere decir que Matt… - comenzó ella comprendiéndolo de golpe
- Supongo que sabrá algo de la compañía en que Yamato trabajaba
- ¿habla de Tricell?
- Exacto, descubrimos que Yamato Ishida se a asociado con Irving y ha estado blanqueado más de doscientos millones a lo largo de ultimo año y medio utilizando fondos de Tricell, probablemente Tricell tan solo era una tapadera para encubrir toda esta operación, de hecho una operación muy hábil, Irving traficaba todas las armas que podía mediante Tricell y a recibía el dinero mediante varias sociedades inventadas
Sora hecho mano de la silla que tenía detrás de ella, ¿Un traficante de armas?
- No tiene ningún sentido
- Claro que si, su Matt estaba hundido ya hasta el cuello
- No tengo nada que ver con todo esto
- Puede ser, pero su nombre aparece en varias sociedades que Matt ha inventado para desviar el dinero de Tricell
- Ya le he dicho …
- Lo sé, y no quiero volver a oírlo – la interrumpió el – su novio a cruzado la línea, esta ocultándose y podría arrastrarla consigo si no tiene cuidado
- Esto es acoso, no tiene pruebas más que mi nombre dentro del consejo de administración de algunas sociedades
- Tranquilícese, solo le estoy haciendo unas cuantas preguntas inofensivas – replico el empezando a dar la vuelta – o una cosa Mas, Yamato puede deberle dinero a Irving y le aseguro que ese hombre vendrá a reclamarlo, y no quisiera ser la persona a quien se lo reclamara – saco una tarjeta de su gabardina para deslizarla por el mostrador – si llega saber algo de el llámeme
La puerta se cerró tras él y la tienda se quedo en silencio, a excepción del rugido ensordecedor dentro de su cabeza, Traficantes de armas, Blanqueo de Dinero, no podía creer en lo que Matt estaba implicado, hace 3 años el había dicho que hiba a formar una pequeña empresa con un amigo, nunca pensó que eso era lo que Matt había estado haciendo los últimos años, y lo estaba haciendo bajo sus narices, ella trataba de digerir la noticia cuando la campanilla de la entrada suena.
- Hola Sora – Sora levanto la vista y vio a Mimi – siento llegar tarde – dijo la castaña mientras se quitaba la chaqueta – Izzi prometió ir a recogerme a mi casa pero parece que se le ha olvidado así que tuve que venir sola
- Mimi tengo que salir un minuto – dijo Sora, aturdida sin darse cuenta de la mirada perpleja que había lanzado Mimi, necesitaba aire
- De acuerdo, me encargare de la tienda mientras regresas
Sora estaba en la acera antes de pensarlo si quiera, sin importarle el frio, sin oír los saludos, se dejo arrastrar por la ola humana que se dirigía a la plaza, noto como se le constreñía el pecho e inspiro nuevamente, al otro lado de la plaza el árbol engalanado con multitud de guirnaldas se elevaba desde el suelo cubierto de nieve, nunca se imagino a Matt arriesgando su vida tratando con criminales. ¿y si el dinero aun estaba por ahí?, ¿y si el traficante venia a buscarlo y ella no podía darle más información que la que le había dado a Wesker?, dudaba mucho que un "no lo sé" satisficiera a un asesino.
Trato de respirar, pero era como si se hubieran llevado todo el oxigeno del aire, el sonido de los villancicos parecía llegarle muy lejos, se detuvo un minuto, con la boca abierta como un pez fuera del agua, mareada, empezó a ver pequeñas luces delante de los ojos
- Siéntate – dijo una voz a su espalda, unas manos la tomaron por los hombros y la ayudaron a sentarse en uno de los bancos que había ahí – pon la cabeza entre las rodillas y tapate la boca con las manos
- Pero…
- Hazlo, confía en mi
Sora obedeció, lentamente su respiración se fue normalizando, al cabo de unos minutos se removió un poco
- Con cuidado, despacio – dijo la voz, la voz de Tai, cuando ella se incorporo vio que estaba sentado a su lado - ¿mejor ahora?
- Si, gracias – contesto ella sonriendo débilmente
- Estabas hiperventilando, ¿Qué ocurre?, parece que hubieras visto un fantasma
- Un fantasma no… yo – Tai la miro fijamente
- ¿Qué demonios estás haciendo aquí afuera sin abrigarte? – la interrumpió
- No pensé en ello, contesto vagamente dándose cuenta de pronto que estaba helando, Tai se quito la chaqueta y la coloco sobre sus hombros
- Estás loca, vamos adentro
- Estoy bien – murmuro ella
- Te estás poniendo morada, aunque creo que eso es mejor a blanca como estabas antes
- Es que me han dado malas noticias- dijo ella tragando saliva
- Cuéntame – insistió el
Sora no recordaba lo amable que Tai era con ella, se sentó a su lado, una masa solida y fuerte de músculos, podía sentir el calor que emanaba su pierna que rozaba con la suya, por alguna razón le resulto más fácil hablar, ella sin dudarlo le empezó a contar lo que Wesker le había dicho de Matt.
- ¿Qué? – exclamo el castaño sorprendido, ella asintió con la cabeza sin creerlo aun
- ¿creen que Matt estaba blanqueando dinero para un traficante de armas?
- ¿un traficante de armas? – repitió Tai sin poder creerlo- Maldita sea, en que problemas se a metido ese idiota
- Lo sé, yo tampoco puedo creerlo, pero Wesker dice que tienen pruebas, Matt se metió en problemas apostando el dinero en un casino así que recurrió a Irving, empezó a desviar dinero de la compañía y a blanquearlo
- Genial, ahora está metido en asuntos de blanqueo de dinero, ¿de cuánto dinero estamos hablando?
- Doscientos millones creen – Tai dejo escapar un silbido
- Un cinco a un diez por ciento de ello es una muy buena cantidad, bastaría para pagar lo que robo de la compañía o para mantenerse lejos de aquí durante un buen tiempo- lo cual eliminaría la esperanza de Sora de ser exonerada, ciegamente se levanto para caminar, Tai la siguió
- No sé qué hacer Tai, todo se me está cayendo encima, y cada vez que me doy la vuelta empeoran las cosas – se giro para mirar a Tai - ¿podrías ayudarme por favor Tai?
- No lo sé, ayer no querías verme la cara
- Por favor Tai, ¿tú eres el único en el que puedo confiar? – dijo al borde de las lagrimas
Tai no respondió, se acerco a ella un poco más, lo suficiente para que el vapor que salía de sus respiraciones se mesclara, a su alrededor pequeñas lucecillas parpadearon entre las ramas de los arboles, como si fueran luciérnagas, Fuera en e árbol de navidad la gente empezó a aplaudir, el coro empezó a cantar, aquello no tenía sentido, y Tai lo sabía, tenía muy claro que de haber sido otra mujer la hubiera besado sin pensarlo, ¿a quién engañaba?, si hubiera sido otra mujer hace mucho que hubieran terminado en la cama, pero ella se trataba de la mujer que él ha estado enamorado desde la primera vez qué la vio, ahí había mas en juego que mera curiosidad, Tai lo estaba pensando mucho y aun así la encontró tomándola entre sus brazos.
Ella se quedo sorprendida al principio, pero enseguida modulo su cuerpo para adaptarlo al de él, y entre abrió los labios de modo que el pudo sentir el aliento que salía de su boca, trato de ser tierno, pero pudo sentir como ella respondía, casi podía saborearla, de modo que se permitió saborear aquella suave boca, los secretos que atesoraba, al mismo tiempo que sentía sus leves curvas bajo la chaqueta que le había prestado, así solo consiguió desearla aun mas, después de tanto tiempo de esperar por fin estaba besándola, sintiendo esos labios tan tibio y suaves, pero tenía que parar, sin embargo no pudo evitar saborear un poco más. Pero entonces Sora lo rodeo con sus brazos acariciando su cabeza, ávida y deseosa, Tai dejo de pensar que tenía que ponerle fin a eso, solo podía pensar en ella.
No sentían el frio en el aire, no oían los ecos de los villancicos, tan solo las suaves notas del murmullo de las hojas de los arboles, solo existía para ellos el rose de sus labios, las caricias de sus dedos entre su cabello. Tai deslizo sus manos dentro la chaqueta y empezó a recorrer su cuerpo con ellas, y aquella boca, aquella deliciosa y peligrosa boca no dejaba de moverse con movimientos persuasivos contra la suya, Sora deseo mas y se encontró tomando lo que quería, cambiando la cabeza de posición para encontrar un ángulo mejor, apretándose contra él para absorber mejor el contacto de su cuerpo, en ese momento era ella la que se estaba impacientando, era ella la que estaba en un umbral de un mundo nuevo con el que jamás había soñado.
Detrás de ellos se oyó el aliento contenido de emoción del publico cuando el árbol fue encendido, Tai y Sora se separaron de golpe y miraron hacia la fuente de ruido, y el aplauso que llego a continuación, a unos metros de distancia el árbol resplandecía en un alarde de color, Sora se quedo mirando a Tai conmocionada, la adrenalina, la energía seguía rebotando dentro de su cuerpo, todavía le hormigueaban los labios, no sabía de donde había llegado esa urgencia desmedida , solo sabía que no tenia anda que ver con nada que hubiera experimentado con Matt ni con cualquier otro hombre, pero aquél no era Matt ni un hombre cualquiera, aquel era Tai, su mejor amigo que llevaba 9 años sin aparecerse y la había hecho retorcerse de placer y deseo, Tai era el único hombre sobre la tierra con quien tendría qué estar besándose en la oscuridad.
- Debo de estar loca – murmuró Sora dirigiéndose nuevamente hacia la florería
- Sora espera un momento, creo que debemos hablar – grito el alcanzándola
- Olvídalo Tai, tengo que volver al trabajo- además no quería estar cerca de él ni un minuto más o sabría dios lo que sería capaz de hacer, se quito la chaqueta para entregársela a Tai- toma tu chaqueta
- Quédatela, estas helando
- No – dijo ella por que llevarla puesta era casi como estar entre sus brazos, así que se giro para verlo – yo deje la mía en la tienda, tú la necesitas más que yo
- Tranquila estaré bien – dijo volviéndosela a poner – me la puedes pasar después
- Bien como quieras, por cierto creo que sería buena idea comenzar con la investigación mañana y acabar con este asunto del traficante de armas, Wesker creo que yo estoy implicada y tengo que demostrarle lo contrario, probablemente uniendo nuestras fuerzas logremos encontrar algo, pero eso será lo único que hare contigo, ¿vale?
- Siempre te ha gustado imponer tus normas
- Y a ti siempre te han importado un comino – respondió ella con una sonrisa – bueno Tai te veré mañana, mimi se debe estar preguntando donde estoy, te parece a las 9
- Que sea a la 10, a las 9 aun estoy durmiendo – sora no pudo evitar soltar un risa por el comentario de Tai
- Se ve que no has cambiado nada, bueno entonces será a la 10, nos veremos mañana – Sora se acerco a Tai para darle un beso en la mejilla y así volver a la tienda
