Hola, perdonen la tardanza en actualizar pero ultimamente he tenido mucho trabajo pero intentare actualizar lo antes posible, bueno aqui les dejo la conti del fic, agradesco sus comentarios.

Capitulo XVIII: Descubriendo la verdad

- ¿En qué puedo ayudarlos? – la joven y guapa funcionaria del ayuntamiento sonrió automáticamente, Sora le devolvió la sonrisa

- Nos gustaría ver el registro de venta de propiedades de los últimos dos…

- Toda la información se encuentra en el ordenador – la interrumpió la funcionaria señalando varios servidores – pueden buscar por nombre o dirección

- ¿y si no tenemos ni nombre ni dirección? – pregunto Tai

- ¿Cómo dice?

- No tenemos la dirección – contesto Sora, la sonrisa de la joven se desvaneció y se puso a replicar

- Deben tener un nombre o una dirección para usar el ordenador

- Exacto – dijo Sora tratando de reunir paciencia – y no tenemos ni una cosa ni otra, ¿cree que podíamos mirar cuantas propiedades han cambiado de dueño? – la chica la miro con el ceño fruncido reservado a aquellas personas que no querían colaborar

- No entiendo porque no tienen el nombre o la dirección

Tai se inclino y dedico a la chica una de esas sonrisas que podía hacer que a una chica se le doblaran las rodillas, Sora lo sabía por experiencia.

- ¿Kelly? – Tai leyó el nombre que venía en su gafete de identificación

- Ese es mi nombre, si – repitió ella con una voz repentinamente ahogada

- Bonito nombre, escucha Kelly, ¿hay alguna manera de que podamos mirar el listado con los traspasos que hayan tenido lugar en los últimos dos años?

- Tenemos os libros de registro de propiedades en el sótano – le dijo ansiosa de complacerlo – están en orden alfabético

- Entiendo, y supongo que tendrán el registro de todos los traspasos que se hayan hecho en este año, ¿no es así? – pregunto Tai

- En realidad están en grupos de diez años – cuando oyó eso el corazón de Sora le dio un vuelco

Unos minutos después ambos ya se encontraban en el sótano, los libros de registro cayeron sobre la mesa con un golpe seco.

- Damas y caballeros aquí tenemos los registros de propiedades de la primera década del siglo XX – anuncio Tai con sarcasmo – de la A la L y de la M a la Z, ¿Cuál prefieres?

- Muy gracioso Tai- dijo Sora arrastrando uno de los libros hasta ponerlo delante de si, tenía el grosor de una gran guía telefónica, cientos de páginas que había que revisar

Se sentaron, no en una sala normal, si no en una enorme cámara aprueba de incendios en el sótano del ayuntamiento de Odaiba, era tan espaciosa que se podía dar una fiesta ahí, el ambiente era seco y hacia un frio helador

- Mmm- murmuro Tai para después abrir el libro

Eran dos enormes libros con una letra diminuta casi ilegible, especialmente cuando uno llevaba dos horas leyendo, a ninguno se le había ocurrido llevar una reglar para guiar la lectura, sesenta segundo por pagina, trescientas cincuenta y tantas páginas por libro

- ¿Quién habría dicho que se movieran tantas propiedades por aquí? – murmuro Sora

- Son muy codiciosos los habitantes de Japón

- O indecisa, ya que compran tanto como venden – Sora llego al final de una página sin recordar nada de lo que había leído. Se detuvo y rotó un poco los hombros, Tai levanto la vista

- Lo sé, cuando llego al final de una página pienso que es muy difícil recordar una sola palabra de lo que he leído

Tai no se había afeitado aquella mañana y la sombra de la mandíbula junto con la gastada chaqueta de cuero parecía totalmente fuera de lugar con la tarea que estaban realizando en ese momento, per Sora no podía dejar de mirarlo

- Cuando tengas dudas repite – dijo Sora – lo último que queremos es que se nos pase una pista estando enfrente de nosotros

- Es hora de un descansó entonces

- Aun no, quiero terminar, casi he llegado al final del libro – gruño ella

- No seré yo quien sugiera algo así – Tai se froto los ojos - ¿sabes?, estamos dando por hecho que compro aquí, ¿y si compro en alguna otra parte?, pudo comprar una casa en cualquier parte de Japón- Sora lo miro horrorizada

- No lo digas ni de broma, en cualquier caso no tiene sentido que fuera en otra parte. Necesitaba un lugar de fácil acceso, un lugar que pudiera visitar regularmente sin levantar sospechas por ello, Odaiba es perfecto, podría acudir cuando quiera visitando Odaiba

- Suponiendo que nadie lo viera entrar ni salir – Sora dio un gran suspiro para empezar a leer la pagina de nuevo

- Sigue mirando

- Sabes, sigues siendo igual de mandona que cuando me fui – dijo Tai con suavidad

- Por favor Tai, es por nuestro bien

- Ese debería ser yo, hago todo por tu bien

- Me alegra oír eso

- Aunque me quedare ciego si sigo leyendo

El silencio se apodero de ellos nuevamente, roto solo por el crujido de la paginas y el sonido de sus respiraciones

- ¡Santo niño futbolero! – dijo Tai de pronto

- ¿Qué pasa? ¿Qué has encontrado?, ¿el nombre de Matt?, ¿el de su madre o TK?

- No – respondió – He encontrado el tuyo

Al cabo de unas horas ambos se encontraban en la camioneta de la madre de Tai hacia la propiedad que estaba a nombre de Sora la cual se encontraba prácticamente en las afueras de Tokio . La carretera era estrecha y serpenteante.

- Es una suerte que la mayor parte de la nieve que dejó la tormenta se ha derretido ya – comento Sora mientras la camioneta de Susumu rebotaba entre los surcos del camino – no creo que las quitanieves lleguen hasta aquí arriba.

- Probablemente esa circunstancia influyera en su decisión de comprar en este lugar – Tai parecía sentirse muy cómodo luchando por mantener el vehículo sobre el estrecho paso del camino

Al principio la casa se les había pasado, lo cual obligo a Tai a dar marcha atrás hasta encontrar el pequeño sendero que conducía hacia la casa de color gris pálido oculta entre los árboles, Al menos al constructor se le había ocurrido construir un sendero de herradura para acceder y facilitar así la salida al camino principal, se acercaron hasta la puerta principal y detuvieron el auto

- ¿y si Matt está ahí dentro? – pregunto Sora de pronto

- Si está ahí dentro lo habremos encontrado y nuestro problema quedara resuelto

- Solo si decide cooperar

- Puede que te sorprenda – Tai apago el motor- no creo que vivir como fugitivo sea para partirse de risa, y aunque no quisiera cooperar seguiría estando acorralado

- Pues los animales que se sienten acorralados suelen ser los más peligrosos – sentencio ella

- ¿estás llamando animal a tu Ex novio? – pregunto Tai divertido mientras salía del coche, Sora se detuvo un momento

- Bueno yo…

- Relájate – Tai le dirigió una sonrisa – de todas formas no creo que tengas que preocuparte, no hay ni un auto en la entrada ni sale humo de la chimenea, dudo que este aquí

- Pero no sabemos si usará una estufa para calentarse – Tai señalo una pila cubierta con un plástico color azul

- 20 pichichis a que debajo de ese plástico hay un montón de troncos. Y… - llamó con los nudillos a la puerta, solo hayo silencio –Vacía – Sora lo miro con el ceño fruncido

- ¿te cansas alguna vez de tener siempre razón? – pregunto

- Jamás, ¿echamos un vistazo alrededor de tu casa?

Su casa, era una sorpresa pero técnicamente suponía que era cierto, la escritura estaba a su nombre aunque no tenía ni idea de donde estaba el dichoso documento. La casa estaba cerrada a cal y canto. No era una gran sorpresa, como tampoco era encontrar las cortinas echadas.

- ¿crees que tenga conexión a la electricidad y agua de la ciudad? – pregunto Sora abriéndose paso entre la nieve derretida

- A la electricidad puede. Teléfono, televisión por cable. He visto tendido eléctrico a lo largo de esa pésima carretera que conduce hasta aquí, apostaría todo mi dinero a que también tiene agua y un generador – señalo hacia una caja gris de metal situada junto a un costado de la casa – en un lugar como este nunca sabes cuando podrías quedarte sin electricidad, hay que estar preparados

Sora levanto el felpudo de la entrada, Tai la miro de reojo

- ¿De verdad crees que vas a encontrar una llave?

- No, pero no pasa nada con intentarlo

- Supongo que tienes razón – Sora dejo el felpudo en su sitio

- Nada, ¿debajo de una piedra?

- Una falsa podría ser, o tal vez debajo de una maceta

Ambos buscaron en todas partes sin éxito. Al cabo de media hora, de pie frente a la entrada de la gran casa, Tai se giro hacia Sora

- ¿alguna otra idea?

- Puede que no haya ninguna llave – dijo Sora con tono pensativo – puede que la lleve consigo

- Si estamos en lo cierto y guarda aquí las pruebas no querría llevar encima nada que pudiera relacionarlo con este sitio, puede que este en alguna otra parte, en algún lugar seguro

- ¿por ejemplo?

- Su departamento, o incluso el tuyo

- Si estuviera allí los policías ya la hubieran encontrado hace tiempo

- No necesariamente, No van a llevarse todo lo que vean en tu casa, tendría que constar en la orden de cateo – dijo- para haber señalado una llave tendrían que haber sabido de la casa y no dijeron ni una sola palabra de ello, de modo que. Esté donde existen muchas probabilidades de que siga ahí

- Pero no aquí

- No – convino el

- ¿podríamos entrar por una ventana?

- Eso sería una pésima idea, lo más probable es que exista alguna alarmas, lo último que queremos es que aparezcan Wesker y sus hombres o que Matt descubra lo que esta pasando

- Supongo que tienes razón

- Y estamos en invierno – continuo el – si abres una ventana dejarás que pase la lluvia, la nieve, los bichos, pequeños animales peludos, grandes animales peludos… por no mencionar otros animales desprovistos de pelo, también conocidos como adolecentes

- Vale, vale, me hago una idea – se quejo ella

- No era una mala idea, podríamos haber entrado

- Entrar no me parece tan mala idea – Sora se estremeció mientras estaba abrazándose así misma cubriéndose del frio – supongo que no podrás forzar la cerradura como lo hacías en la oficina del profesor Yamanaka

Las sombras se cernían sobre ellos en la gélida tarde. Tai la miro y se irguió. Había algo rudo y temerario en el que a Sora le parecía extremadamente atractivo, Sora se estremeció de nuevo pero esta vez no era por el frio. Tai entorno los ojos y escudriño la chaqueta de mezclilla que Sora traía

- ¿Cuándo empezaras a ponerte ropa que te abrigue de verdad?, creciste aquí sabes como se pone el mes de diciembre

- Llevo un jersey y una chaqueta, eso debe ser más que suficiente- Tai desvió su mirada a la chaqueta desabrochada

- Tal vez funcionaria si te abrocharas la chaqueta hasta el cuello

- Da igual – continuo ella ignorándolo – además mira quién habla, ¿Qué llevas tu?, camisa de franela y esa chaqueta de cuero, llevas menos ropa que yo

- Para tu información pase unos meses en Siberia y a comparación con eso esto parece una isla tropical, además yo llevo varias capas – Tai se llevo la mano al cuello de su camisa para enseñarle que traía otra camisa debajo

- ¿y qué demonios hacías en Siberia?

- Bueno me había aburrido de Honduras así que buscaba un clima un poco más frio

- ¿honduras?, dime la verdad de una vez Taichi Yagami, ¿Qué estuviste haciendo estos últimos años? – pregunto la pelirroja alzando su tono de voz, Tai no quería decirle ni una sola palabra así que se volteo hacia la camioneta pero Sora se puso enfrente de él y le pregunto nuevamente pero esta vez con un tono de voz más bajo, casi inaudible y con los ojos cristalinos - ¿Por qué te fuiste Tai?

Tai no contesto, solo se quedo en silencio mirando a Sora directo a los ojos, no sabía que decirle en ese momento, después de un rato de estar en silencio por fin decidió responderle a la chica de la que se había enamorado hace años. Y seguía enamorada.

- Creo que esto te sonara muy estúpido pero me fi de aquí solo para escapar de mis problemas, no quería estar sufriendo más aquí así que me aleje de todo y de todos para poder pensar un poco las cosas, meditarlas, así que empecé a hacer viajes a distintos lugares del mundo, incluso llegue a jugar en uno que otro club de futbol. Al principio pensaba en regresar y verlos de nuevo a todos ustedes, en especial a ti pero…

- ¿Pero qué?

- La simple idea de verte al lado de Matt me atormentaba, viéndote al lado de él y no del mío

- Tai – susurro la pelirroja mientras miraba al moreno directo a sus ojos de color marrón

- Sabes, me arrepiento de aquella pelea que tuvimos ese día, sé que no era mi derecho interponerme en tu relación con Matt , todos los problemas que tenían los tenían que resolver entre ustedes, yo no tenía nada que hacer

- Tranquilo Tai, no fue tu intención, tu solo tratabas de protegerme , debí de hacerte caso ese día, solo mira en el lio en el que me ha metido Matt

- Lo sé, tal vez Matt y yo éramos los mejores amigos, pero el y yo no veíamos las formas del mismo modo

Hubo un tiempo en la que ella habría tenido la seguridad de saber lo que eso significaba. Un tiempo en donde todo había sido más simple, Matt siempre había sido el chico bueno y responsable y Tai el rebelde, el cual decían todos que acabaría en un reformatorio juvenil. Pero todo había resultado al revés, Matt no era tan bueno después de todo, mientras que Tai estaba allí, con ella, protegiéndola, haciéndole reír, mirándola como en ese momento, de pronto no pudo pensar en otra cosa que no fuera la boca de Tai y sus manos, como sería volver a besarlo.

Tai se incorporo lentamente, la luz menguante del crepúsculo proporcionaba a sus ojos un tono más oscuro y misterioso, lo único que pudo hacer fue mirar, entusiasmada, como Tai empezó a avanzar hacia ella, un paso, y a continuación otro y otro, en lo más profundo de su ser el latido del deseo comenzó a golpear con un ruido sordo, Aquello era ridículo, un error, le decía una nerviosa vocecilla interior hasta que Tai poso finalmente sus labios sobre los de ella, lo único que pudo hacer fue someterse al placer de la situación.

Esta vez no fue una sorpresa y, sin embargo no pudo evitar contener el aliento, una parte de ella en lo más recóndito de su ser se hizo cargo de la nota de alarma, pero sencillamente era difícilmente hacerle caso mientras la boca de Tai calentaba la suya de aquella forma. ¿Por qué su boca era tan cálida?, estaban en diciembre y el suelo estaba cubierto de nieve, pero sus labios pasaban a los suyos calor como si proviniera de un horno, y atreves de la alquimia del deseo el calor se convirtió en una avidez que le recorría todo el cuerpo, Lo más curioso era que Tai apenas le estaba rosando sus labios, eso lo llevo a emitir un gemido de rendición. Esta vez fue Tai quien emitió un sonido de impaciencia. Y también fue él quien los arrastro hasta el corazón de un torbellino de sensaciones y sabores que amenazaban con que Sora perdiera el juicio, de repente Sora vio el relampagueo de algo elemental oculto bajo el barniz de la civilización y las normas de seducción. Algo que podía arrastrarla a una locura de pasión si lo permitía, eso fue lo que hizo que se apartara

- Esta bien, ahora lo que realmente quiero es encontrar esa maldita llave – murmuro Tai con una voz tensa de frustración, Sora se paso los dedos pro el pelo sitiándose como una extraña para si misma

- Hemos buscado en todas partes y nada, esa llave podría estar en cualquier lugar, creo que será mejor irnos

- Vale volvamos a la camioneta

Ambos hicieron el viaje de vuelta a Odaiba en silencio aunque no fue un silencio incomodo, Reflexiono Sora para su gran sorpresa, Tai tenía la habilidad de dejar que las cosas fluyeran con el tiempo de forma natural al contrario de Matt y le estaba muy agradecida por ello, mientras atravesaban el puente que conectaba Tokio con Odaiba Tai se removió de su asiento

- Le diré a TK que busque en su casa algo parecido a una llave

- Yo debería volver a mi apartamento y echar un vistazo también – dijo Sora con un suspiro – suponiendo que pueda encontrar algo en ese caos que me han dejado los federales, Matt tenía algo de ropa en mi casa, podría estar entre ellas

- Bien entonces hazlo – Tai se estaciono enfrente de la florería

- No hace falta que te estaciones – se apresuro a decir Sora pero ya era tarde, Tai ya habia sacado las llaves del contacto y estaba saliendo del auto

- Me gustaría entrar a curiosear un poco

Sora frunció el ceño

- No sé porque, pero nunca me has parecido de los que compran flores – Tai le dirigió la misma sonrisa que lo caracterizaba

- Quiero buscar algo para mi madre, lo está pasando muy mal últimamente con la muerte de mi padre, imagino que unas flores o algún regalo podría animar – Tai abrió la puerta de la tienda – después de ti por favor

Perfecto, lo que necesitaba era tiempo y espacio para pensar en qué demonios le estaba pasando, ya era bastante malo haberse comprometido en hacer el turno de la tarde. Lo último que necesitaba era tener a Taichi Yagami merodeando por la tienda desbaratándole los sentimientos.

- Hola Sora – Mimi la saludo desde detrás del mostrador, estaba atendiendo a un cliente. Sora le devolvió el saludo y volvió su atención a Tai, cuanto antes se ocupara de el antes se marcharía y eso es lo que quería, ¿no?

- Y que estas buscando, ¿flores a un regalo?, tenemos unas calas preciosas, creo que son las flores favoritas de tu madre

Aquello parecía un deja vu,, excepto que no era Matt pidiéndole que eligiera por el un centro de flores con el que pedirle disculpas a su madre por haberse perdido su cumpleaños y que habían pasado seis años, se trataba de Tai y del presente.

- No estoy seguro de que estoy buscando – dijo el con gesto relajado – algo que le guste

- ¿Qué te parece esto? – sugirió Sora mostrándole un recetario con un detallado muy bonito

- ¿un recetario? – Tai la miro – acaso quieres que mi madre me mate con su comida

- Vale nada de recetas

Tai se detuvo a mirar de cristal que contenía un ramillete de florecillas de cristal de color rosa pálido clavadas sobre unos tallos hechos de hilo de cobre, Tai acaricio una con su yema del dedo

- Bonita elección- dijo Sora ahogando un suspiro – es obra de unos de los artistas que vive en la ciudad, con la luz adecuada los pétalos parecen reales

Aquel jarrón era su artículo favorito en toda la tienda, pero se había contenido las ganas de comprarlo. Tenía que ahorrar hasta el último centavo por si tendría que pagar un buen abogado, ambos se acercaron a la caja para que Sora cobrara el jarrón y también mientras le daba un ultimo vistazo.

- Tengo que ir a preparar los jarrones para mañana- dijo mimi de pronto – estaré en la parte de atrás por si me necesitas

Sora se irguió a tiempo de verla desaparecer en la trastienda y de ver que Tai se acercaba al mostrador, Sora suspiro profundamente, sabía que mimi lo había hecho apropósito

- ¿Has encontrado lo que buscabas? – le pregunto de buen humor

- Casi – dejo el jarrón con las flores de cristal sobre el mostrador un ramillete de claveles, las flores favoritas de Sora

- Veo que tienes buen gusto para los adornos – dijo ella envolviendo el jarrón gran en varias capas de papel de seda, que a continuación metió en una bolsa de regalo, al mirar las flores de cristal tuvo que esforzarse por ignorar el pinchazo de arrepentimiento – atrás tenemos cajas para los objetos más delicados – tardare un minuto dijo dándose la vuelta cuando la voz de Tai hace que vuelva a mirarlo.

- No es necesario

- Es demasiado frágil – objeto ella – se romperá

- Tranquila no va a ir a ninguna parte – dijo el – es para ti

Sora se quedo paralizada, por un momento no pudo hacer otra cosa más que mirarlo y sonreír

- ¿para mí? – Tai puso el regalo enfrente de ella

- Si para ti. Mi madre no es la única qué la está pasando mal. Pensé que a ti también te iría bien un pequeño detalle – se inclino y le dio un beso en la frente – cuídate Sora – dijo para después salir de la tienda