bueno se que e estado cierot tiempo sin actualizar pero no se preocupen, aqui esta la continuacion de esta gran fic, tranquilo pronto subire la continuacion y probablemente tambien pronto llegue a su fin pero eso etodavia no lo tengo confirmado, por lo mientras disfrutenlo

Capitulo XIII: En Mi locura

- No tienes por que hacerlo – Yoshie miró a Sora por encima del mostrador de la pastelería, exasperada

- Ya sé que no tengo que hacerlo. Quiero hacerlo. Puedo hacerlo mas rápido que tú y, sinceramente, lo hago en mi propio beneficio. A ti te podría olvidar hacerlo o podrías hacerte un lío y Hacienda hará que te encierren ¿y entonces que seria de mi?, ¿Dónde compraría entonces esos estupendos bollos que haces? – Sora cruzo los brazos imitando a Yoshie – No me iré hasta que me dejes entrar a tu oficina. Amenos que lo que te preocupe sea mi situación legal

- Eso no me preocupa

- Entonces trato hecho

- Esta bien, esta bien – Yoshie puso los ojos en

Sora rodeo el mostrador y atravesó la puerta giratoria que conducía a la parte trasera de la tienda

- ¿Sabes?. En todo el tiempo que te conozco creo que nunca he entrado en la trastienda – comento Sora al pasar junto a las puertas de los hornos empotrados en la pared

- Vale prepárate – dijo Yoshie mientras buscaba el interruptor de la Luz-. Bienvenida a mi guarida

Parecía más bien un armario que una oficina, con apenas espacio para una mesa, una silla y una papelera. Sobre la mesa había un anticuado ordenador rodeado de montañas de papeles que mantenían el equilibrio de forma precaria.

Yoshie se inclinó sobre el ordenador y lo encendió

- La impresora está detrás de la mesa. Tengo un programa sencillo para llevar la contabilidad y las nóminas – pincho con el ratón para abrirlo y tecleó la contraseña -. La carpeta con los documentos del anterior contable están aquí, ¿quieres un café?

- Si por favor

Sora saco una silla y abrió la carpeta para empezar a revisar los documentos sobre nominas que sabia de memoria. No era sólo que quisiera ayudar a Yoshie o mantenerse ocupada; se alegraba de poder concentrarse en algo que no fuera pasar tanto tiempo meditando sobre lo suyo con Tai.

Estaba enamorada de el. ¿pero en que estaba pensando, por el amor de dios?. Se había enamorado de su mejor amigo el cual no veía desde hace años, el chico que solo acudió a la llamada de socorro de su madre, pero que manifestaba su deseo de largarse lo antes posible en cuanto se solucionara todo. Y a pesar de todo estaba colgada por el, era algo mas que un cuelgue, era amor esa era la palabra.

- Tu si que sabes Takenouchi – murmuro " enamorarse de tu mejor amigo que se pasa la vida recorriendo el mundo solo por cambiar de ambiente. ¿es que el fracaso con Yamato no te ha enseñado algo?, ¿no te ha servido de lección de no enrollarte de nuevo con un hombre?.

Sin embargo desde que ella recordaba estar con Tai era tan agradable… Ni que fuera una experta, pensó mientras apretaba con furia las teclas numéricas. También había estado muy enamorada de Matt pero se dio cuenta que eso era más que pura obsesión por la fama que tenia, ¿Quién hiba a decir que lo de Tai hiba a ser distinto?, aunque Tai siempre había estado enamorada de ella desde que eran niños y ya se lo había confesado pero ella siempre tenía cierto sentimiento hacia el y no sabía exactamente lo que era.

Sora suspiro y tomo la taza de café que le había llevado Yoshie. Mimi le diría probablemente, que fuera por todas. Sora no creía que tuviera demasiadas opciones, pero simplemente lo amaba y no podría dejar de hacerlo aunque quisiera, pero sabía que lo único que estaba haciendo era estar lanzando de lleno el dolor, porque sabía que Tai no se quedaría por mucho tiempo así que trataría de aprovechar todo el tiempo con él hasta que sucediera eso.

Sin darse cuenta ya se había hecho tarde y en eso recordó el baile que siempre se organiza en la escuela de su padre y su madre no le perdonaría que se la perdiera después de haber trabajado demasiado en los arreglos, guardo todos sus datos y se apresuro al llegar a su casa para poder arreglarse. Unas horas después ella y sus padres estaban llegando al baile, una larga fila de vehículos serpenteaba colina arriba hasta el edificio donde se estaba organizando el baile.

- Buenas noches Señor y señora Takenouchi – los saludo un empleado vestido de esmoquin dispuesto a dar la bienvenida a todos los invitados

Al entrar al salón Sora se sentía como si estuviera entrando a otro mundo, al traspasar la puerta el techo del salón se elevaba hasta el cielo y había varias mesas, sesenta y cinco para ser exactos, Sora lo sabía porque ella se había encargado de transportar cada arreglo para cada mesa.

- Sonríe – le murmuró Toshiko al oído – se supone que te la estas pasando bien

Y sin saber como Sora se encontró con una copa de champan en la mano, sonriendo y saludando a la gente que conociera cuando era una niña

- Vaya, vaya, pero si es Sora Takenouchi – dijo un hombre de mediana edad con el pelo totalmente blanco – no te veía desde que eras una niña, has crecido mucho. Si tuviera cuarenta años menos, te raptaría y huiríamos a España – y diciendo esto le guiño el ojo con picardía

- Usted siempre con sus bromas profesor Hawkins- dijo la pelirroja soltando una risa- por cierto ¿no es su mujer aquella que viene hacia aquí señor Arthur? – pregunto Sora tratando de aguantar la sonrisa

- A sí, bueno será nuestro secreto. Hola Eloise- dijo el hombre a la sonriente mujer de pelo plateado con un vestido color lavanda

- Hola querido, ¿ya le has pedido a Sora que se fugue contigo como siempre lo haces?

- Creo que esto me va a costar un buen collar de perlas para navidad – le susurro el hombre a Sora

- Bastara con un bonito alhajero querido – dijo la mujer dándole una palmadita en la mano – y uno o dos bailes

- Siempre y cuando Sora me reserve uno – contesto el.

- Tendrás que hacerlo Sora, o no dejara de darme lata- dijo Eloise poniendo los ojos en blanco -. Vamos querido el profesor Yamanaka y su esposa están ahí

- ¿no los vimos ayer? – mascullo él apenado

- Si querido, pero ahora es esta noche

- No olvides el baile – le advirtió a Sora mientras Eloise se lo llevaba de allí tirándole de una manga

Sora se río al ver la expresión apenada del Profesor Hawkins y empezó a disfrutar el baile.

- Lo ves hija, ya estas empezando a disfrutarlo – comento Toshiko

La gala de Navidad simbolizaba todo aquello que Tai detestaba, era el último lugar en el que quería estar. Sin embargo allí estaba, vestido con el viejo traje de su abuelo, acompañando a su madre y a su hermana y conteniendo la urgente necesidad de arrancarse la corbata y desabotonarse la camisa como un niño pequeño. Vale no estaba acostumbrado de usar ese tipo de ropa , pero era su madre y no cualquier persona y estaban en vísperas navideñas. Tampoco era para tanto.

Luego se separo de su madre y su hermana y recorrió el perímetro del salón, sonriendo y saludando sin pararse, buscando a la única persona por la que merecía la pena estar allí, y entonces la vio. Estaba sencillamente preciosa, entre todo aquel arcoíris de tejidos y joyas ella había optado por la sencillez. Se había puesto un vestido como de diosa griega de tela vaporosa recogido en los hombros que caían hasta los pies en una cascada de seda blanca, se habia recogido el pelo además de qué llevaba algo que le era familiar: el broche que el le regalo en su cumpleaños hace tiempo.

Y su rostro estaba resplandeciente, como si irradiara luz de su interior. Se preguntó si lo vería solo porque era suya. Pero entonces los ojos de ella se encendieron y sonrieron a alguien que estaba más allá de él y se encontró conteniendo el aliento de forma involuntaria. Sora sonrió y se dirigió directamente hacia él y Tai solo pudo preguntarse cómo había tenido la inmensa suerte de encontrarse en ese lugar en particular en ese momento.

Y sin percatarse de su presencia, Sora lo paso de largo hacia un caballero de pelo blanco.

- Alguien me prometió un baile – dijo Sora – y he venido a que me cumpla esa promesa, profesor Hawkins

- De acuerdo hija quieres un baile y eso es lo que vas a tener

Perplejo Tai observo a la pareja. Con gran solemnidad, el hombre colocó las manos en posición y Sora se dejó llevar al ritmo de un lento y formal vals.

Era la primera vez que Tai tenía la oportunidad de observarla sin que ella lo supiera. Era la primera vez que la veía sin la amenaza del futuro pendiendo en su cabeza. Le brillaban los ojos y tenía una risa contagiosa, su pareja y ella subían y bajaban al ritmo de la música, moviéndose entre las sombras que lanzaban las arañas de luz. Y a medida que recorrían la pista de baile trazando círculos Tai sintió cómo se le retorcían dulcemente las entrañas.

Al termino de la pieza el profesor Hawkins puso punto final al baile con un último giro y le hizo una nueva reverencia.

- Gracia querida por este maravilloso baile, como diría mi difunto amigo Simón Yagami me siento como de 60 años

- Gracias a usted – dijo Sora inclinándose para darle un beso en la mejilla.

Tai no pudo esperar más.

- ¿me toca ya? – dijo avanzando un paso

Pareciera que los ojos de Sora se abrieron exageradamente cuando sus miradas se encontraron. Entreabrió los labios y a punto de quedarse sin aliento.

- Por supuesto – murmuro ella

El hombre de pelo blanco entornó los ojos y los escudriño al ver a Tai como si hubiera visto a un fantasma

- No puede ser hijo, ¿eres tu Tai?, pero si eres la viva imagen de tu abuelo – comento el profesor Hawkins al ver a Tai

- Bueno si tuviera unos 40 años más y me dejara crecer la barba puede que si, pero no a contestado a mi pregunta, ¿me toca?

EL hombre lo calibro con la mirada y asintió finalmente cediéndole el baile a Tai

- ¿Desde cuándo estas aquí?

- No tiene mucho, por cierto te veías divina bailando con el profesor Hawkins, ¿además no crees que me tocaba a mi? – pregunto Tai tomándola entre sus brazos

- Me parece que no. Feliz Navidad – añadió cuando la orquesta empezó a entonar otra pieza

- Feliz Navidad para ti también, ¿lo estas pasando bien?

- Sorprendentemente si, ¿y tu?

Sora s ele hacia ligera como una pluma, en ese momento Tai capto el rumor de su aroma

- Ahora si

- Hablas como todo un seductor – dijo con una brillante sonrisa

- Estás preciosa – dijo el antes de saber l que iba a hacer, Sora perdió un paso y se golpeo con el durante un momento

- Definitivamente hablas como un seductor – comento pero no se río

A la suave luz de salón, sus ojos parecían más oscuros y enormes, Las arañas de Luz lanzaban sombras sobre las frágiles curvas de sus labios, Tai contemplaba su boca hechizado.

- Quiero besarte

- No podemos.

- Sigo queriendo, creo que podría seguir queriendo por siempre

Su primera intención había sido hacer una gracia, pero de alguna manera al decirlos e dio cuenta de que era cierto. En ese momento no podía imaginarse con otra mujer. Era Sora todo lo que necesitaba, todo lo que quería. No importaba nadie más. Nadie podría importarle ya.

- Tai mis padres están aquí, no sería correcto… - pero antes de que dijera algo mas el castaño le panto un beso a la pelirroja que ella recibió con gusto.

En ese momento Tai por fin tenia lo que siempre había querido en toda su vida y era estar con la mujer que amaba, pero desgraciadamente varios recuerdos llegaron a su cabeza, y uno de ellos fue que el pronto tendría que marcharse de allí una vez terminado todo el lio. Tai había dado un paso creyendo estar pisando suelo y este se había convertido en agua bajo sus pies, y de pronto estaba hundido hasta más arriba de la cabeza.