Hola Mi raza, bueno se que me tarde un poco pero por fin les traigo la conti de este maravilloso fic, bueno espero que se de su agrado y tambien espero sus reviews, se aceptan comentarios, dudas, sugerencias y quejas favor de pasarselas a mi secretaria, bueno sin mas que decir aqui esta
Capitulo XIV: Cada vez más cerca de la verdad
La nieve crujía bajo los pies de Tai a medida que avanzaba por la calle. El aliento salía de su boca formando blancas columnas en el aire de la mañana. Hundió los hombros dentro de la chaqueta e ignoró el frío. Le agradaba estar al aire libre, moviéndose.
¿Qué demonios le pasaba? No le convenía una relación seria con Sora, a pesar de que era algo que siempre había deseado desde hace tiempo ahora no era el momento, además eso había quedado en el pasado, ahora tenia que resolver ese gran problema en el que Matt había metido a todos. Era una estupidez dejar que los sentimientos interfiriesen. Y todavía más empezar a pensar en un futuro con ella.
Las campanillas de la puerta de Yoshie tintinearon cuando entro. La repostería estaba bacía a hora tan temprana. Yoshie salió de la trastienda.
- Feliz Navidad – canturreó-. Nueve días de compras todavía. Será mejor ir al centro comercial ahora
- Café- gruño haciendo que Yoshie enarcara una ceja
- Parece que alguien se ha levantado con el pie izquierdo esta mañana
El timbre de su celular interrumpió la respuesta de Tai
- ¿No Vas a contestar? – preguntó Yoshie
Tai le lanzo la mirada mordaz. No había llevado consigo el teléfono apropósito. Estaba en la chaqueta como el día anterior porque su madre había insistido en que lo llevara todo el tiempo. Pero no estaba de humor para hablar con nadie. Pero al final saco el móvil y vio el nombre de Claudio en la pantalla. Se contuvo para no soltar una imprecación y abrió el aparato.
- ¿Quieres decirme para qué me molestas un domingo por la mañana?
- Me pareció que sería buena idea llamar para ver si tenías algún pecado que quisieras confesar, hijo mío.
- Perdóneme, padre, porque estoy contemplando la posibilidad de estrangular a alguien
- ¿Y quien es ese alguien?
- Tú – Claudio lanzo una carcajada
- ¿He interrumpido tu sueño, bella durmiente? Sólo llamaba para ver si habías tenido tiempo de pensar en nuestra conversación
- Han pasado solo tres días Claudio. Apenas me has dado tiempo de bajarme del tren- hasta para él fue evidente el tono áspero.
- Pensé que podría responder a alguna pregunta que pudieras tener
Tai se quedo mirando una vieja foto de unos pilotos de acrobacias posando junto a sus aviones
- Si tengo una pregunta. ¿Puedes darme algo de espacio para respirar?
- Vaya, Vaya, vaya- dijo lentamente cambiando el tono de diversión por uno de satisfacción
- ¿Por qué estas tan satisfecho?
- Te conozco, Taichi, y si ya hubieras decidido rechazar el trabajo me estarías diciendo que me fuera a freír espárragos.
- ¿Me estas desafiando?
- Sólo hago una observación. El asunto es que no me has rechazado
Tai notó que el tono de satisfacción persistía. La verdad era que Tai no sabia aun si aceptar o no la proposición de Claudio, ser el director técnico de un equipo era algo que Tai deseaba desde pequeño, por otro lado estaba Sora, después de todo lo que ha pasado no podía decirle nuevamente adiós y vivir con eso.
- Esto es una buena noticia – continuó Claudio alegremente-. Creo que te estás debilitando. Descansa bien el fin de semana viejo. Dale recuerdos a tu madre y hablaremos pronto.
Tai cortó la comunicación y cerró el teléfono. Yoshie lo miraba con los ojos como platos.
- Recuérdame que no te llame en un Domingo por la mañana
- Era un viejo amigo que conozco que me está atosigando con un trabajo
- Bueno, estoy segura de que lo aceptarás, encanto
- No lo quiero
- ¿De que se trata?
- Ser director Técnico de uno de los mejores equipos que hay en Chile, además de que quiere que me encargue de la administración del Club
- Cuenta – dijo la mujer con los ojos brillantes
- No, si no te importa, no contare nada.
- Si no querías el trabajo ¿Por qué no se lo has dicho? – preguntó mientras colocaba en el mostrador una bandeja con panecillos recién hechos
- ¿No tienes nada mejor que hacer que escuchar las conversaciones telefónicas de tus clientes? – Tai la miro con ceño
- Es bastante difícil cuando hablan a un metro escaso de distancia- dijo ella con suavidad-. Solo me he fijado en que no le has dicho que no Era una observación de amiga.
Tai se inclino sobre ella apoyando las manos sobre el mostrador para impulsarse.
- Oye, Yoshie, como amigo, ya tengo bastante en la cabeza en estos momentos como para que vengan a presionarme más. ¿y ahora me podrías dar mi café?
Yoshie lo miro especulativamente mientras se acercaba a la cafetera
- Hay mucha presión por el mundo últimamente, ¿eh? Sobre todo presión del tipo pelo naranja, ojos miel, bonita figura, buena familia… - se rió al ver cómo Tai entornaba los ojos estoy ciega, Tai, aunque parezca que el resto de la ciudad si. He visto como la miras desde que eras pequeño, y como ella te mira a ti.
Estupendo, empezaba a se obvio. Su impulso inmediato fue decirle a Yoshie que se equivocaba, pero le bastó con mirarla para quitarle las ganas.
- Dejemos ese tema ahora, ¿vale? – murmuro.
Yoshie sonrió levemente y le puso el café en las manos.
- Puede que esto te ayude. Prueba con un poco de azúcar, ayuda a pasar los tragos amargos
Se giro hacia la pared que tenía detrás y quitó la chincheta que sujetaba una postal. Tai se dio cuenta de que había quitado la mitad de ellas.
- ¡Es que te manda postales alguna otra persona?
- La pared estaba llena- Yoshie se encogió de hombros-. Había pensado en quitar algunas para hacer más sitio. Claro que tal vez las meta todas en un álbum. Tengo la sensación de que podrías quedarte por aquí una temporada.
- De eso nada.
- No rechaces la idea tan deprisa. Ha sido agradable tenerte por aquí. No soy la única que lo cree
De nuevo Tai sintió como si se le hubiera atascado la manga con una maquina gigante, la misma de la que había escapado hace tiempo. SU madre, Claudio, Yoshie, Kari y TK incluso Sora. Todos querían de repente cosas de él, convirtiéndolo en un diente más de la maquinaria que haría funcionar con más suavidad el mundo que representaba aquella ciudad. Tai puso 25 Yenes en el mostrador y tomó el vaso de humeante café
- Adelante, vacía la pared. Te enviare tantas postales nuevas que te darán para cubrir no una, sino dos – se giro y salió de la cafetería, dejando tras de si el eco de las campanillas al cerrarse la puerta.
Después de un rato Tai llego a su casa, al entrar noto que su madre y Kari habían salido probablemente a misa, el solo se dirigió a su recamara y se recostó en su cuarto y Se quedo mirando todo a su alrededor, la vieja guitarra de su abuelo, una foto donde salían Matt, Sora y el, luego abrió su buro y encontró algo curioso, el primer sencillo que Matt había sacado con su banda, en los días en que no era buscado por la Ley y mirando el nombre de la banda se puso a pensar un rato.
"La gente usa nombres de cosas o personas que significan para ellos". Tai se puso rígido. El sencillo le había dado una idea. Y se levantó
Mientras tanto Sora y sus padres salían de misa, entornando los ojos frente al sol de media mañana. Las campanas sonaban a su espalda.
- Bonito sermón reverendo – dijo Toshiko dándole un cariñoso apretón en la mano.
- Me alegro que te haya gustado. Ha sido un placer tenerte de vuelta – sonrió a Sora con ojos chispeantes y Sora se pregunto si sabría cuánto tiempo hacía que no iba a una misa.
El sonido de una canción de Scorpions rompió el silencio. Sonrojándose violentamente, Sora buscó el teléfono que tenia en su bolso.
- Perdón – murmuro al tiempo que bajaba unos escalones -. Diga
- ¿Sora?, soy Tai – dijo escuetamente -. ¿Dónde estás? ¿Puedes escaparte un rato?
- Saliendo de Misa, ¿Pasa algo?
- Se me acaba de ocurrir algo que podría ser nuestra respuesta
- ¿a que?
- La contraseña. ¿En que iglesia estas?
- San Pedro Mártir
- Vale. Estaré en diez minutos
Sora estuvo esperando allí, no había pasado ni cinco minutos cuando su Harley se detuvo en la acera.
- Tengo que irme – le dijo Sora a su madre, dándole un beso en la mejilla
No pudo evitar las miradas que la acompañaron mientras se dirigía a la motocicleta
- ¿Has encontrado la contraseña? – le pregunto mientras se subía a la parte trasera de la moto, Tai se quito su casco para dárselo
- No exactamente, pero creo que tengo una idea. Si estoy en lo correcto todo esto podría terminar pronto.
