Hola, este tendranq ue perdonanrme pero parece que cometi un pequeño error al subir el capitulo 15, pero bueno ya lo corregi y ahora lo pueden leer, espero puedan perdonar este pequeño error, bueno los dejo con el verdadero cap


Capitulo XV: Tus Lagrimas no Besan

La nieve que había caído desde la última vez que estuvieron en la casa había dejado el camino en pésimas condiciones. Tai solo esquivaba todo obstáculo que tenía en frente con su motocicleta, Sora solo abrazaba fuerte al castaño esperando no caerse.

- ¿Vas a hablarme de esa súbita inspiración o no? – Pregunto Sora mientras Tai abría la puerta

- La banda de Matt

- ¿The Teenage Wolves?

- Exacto – Tai pasó delante de ella, atravesó el salón y avanzó a lo largo del pasillo. Sora hizo todo lo posible por no pensar en la puerta del dormitorio principal. Tai no pareció darse cuenta.

- La gente usa como contraseñas cosas que tienen importancia para ellos, ¿no es así? vi varios discos de él en tu apartamento y hoy he visto un single que él me regalo cuando recién había formado su banda, además Matt estuvo varias semanas buscando un nombre adecuado para su banda ¿Recuerdas por que le puso ese nombre? – sacó el ordenador - . Por eso pensé que lo mejor era venir y probar. Si tengo razón todos nuestros problemas quedaran resueltos.

¿Todos sus problemas resueltos? Ni por asomo, pensó ella.

Sora levantó la tapa del portátil y apretó el botón de encendido, la maquina emitió un zumbido.

- Me gusto mucho bailar contigo anoche en la gala- dijo, preguntándose si Tai se habría dado cuenta de que no se habían besado ni tocado desde que la recogió en la iglesia. Percibía una extraña energía en él. Después de la conexión que había sentido con él en tantos momentos, de pronto sentía que había desaparecido toda comunicación

La pantalla de inicio apareció, Tai se inclino sobre ella, apoyando las manos en la mesa a su lado. Sus rostros estaban prácticamente juntos mientras tecleaba el nombre "Gabumon".

- Vamos bonito – murmuro Tai al ordenador

Sora apretó la tecla enter y la pantalla de inicio desapareció para entrar a la sesión.

- ¡SI! – cantó Tai victorioso, levantando los brazos

Apareció entonces el fondo de escritorio, una foto de una playa tropical con palmeras y aguas transparentes.

- Bonita vista cuando afuera hay un grado bajo cero, ¿no crees? – Sora suspiro.

- Encuentra los archivos que necesitamos y te enviaré a un lugar como ése – dijo Tai, ajeno a la mirada furtiva que le lanzó Sora.

En cuestión de segundos Sora tenía delante el árbol con todos los archivos.

- O mejor podríamos ir juntos – dijo ella, tratando de mantener el mismo tono despreocupado de él -. Como recompensa por nuestro esfuerzo. Matt y yo íbamos a Okinawa en nuestra luna de miel. Todavía tengo los boletos – se encogió de hombros-. A Matt no se le daba bien organizar cosas, de modo que me tuve que ocupar yo, por eso todo está a mi nombre. Pagados y perfectamente transferibles – vacilo antes de continuar-. Podríamos hacer una escapada cuando termine esto

Aguardo la respuesta de Tai conteniendo el aliento, pero todo lo que éste dijo fue:

- Esperemos que sea pronto – y miró hacia la pantalla.

Los archivos estaban allí, eso seguro. El problema era que sólo documentaban la operación. No los ayudaría a limpiar su nombre. Abrieron todo tipo de archivos, incluso imágenes. Sora descubrió todo el secreto universo de Matt, incluso una identidad falsa. Pero no encontró la información que buscaba.

- Aquí hay algo raro – dijo Tai recorriendo con nerviosismo la habitación -. Tiene todo tipo de documentos, pero nada que incrimine realmente a Irving, ¿Por qué tomarse estas molestias si no iba a guardar la información?

- Tal vez esté en su correo electrónico – Sora abrió el programa del correo -. No se me ocurriría que alguien pudiera guardar datos incriminatorios en el correo electrónico, pero tal vez haya suerte.

El programa del correo se cargó por fin y apareció la página. Matt era escrupulosamente ordenado en lo que a su correo electrónico se refería. No tenía todos los mensajes mezclados en las carpetas de Entrada o Enviado, sino que había creado una columna de carpetas, todas con crípticos nombres y todas vacía. Excepto una.

- Interesante – murmuro Sora

- ¿Qué? – preguntó Tai observándola cuidadosamente

- Tiene una línea de voz IP

- ¿voz IP? – repitió él

- Significa voz sobre internet

- Finge que soy alguien que se la pasa la mayor parte viajando de país en país y la mayor parte del tiempo del tercer mundo.

Sora sintió una punzada de dolor. No tenia que fingir. Tragó saliva.

- Voz IP es un servicio de teléfono a través de internet. Se pueden evitar las líneas de teléfono porque todas las llamadas pasan a través de la red. No es que sea un servicio muy regular, pero es barato. Yo lo tengo en mi apartamento – pinchó en el buscador de Internet-. Basta con tener un teléfono y el router de cualquiera de estas compañías para que puedas hacer y recibir llamadas desde cualquier sitio que puedas enchufar el ordenador.

- ¿Sin cambiar el número?

Ella asintió

- Podrías llamarme a mi número de Tokio aunque yo estuviera en Kyoto. De igual manera yo podría llamar desde allí y tú seguirías viendo el prefijo de Tokio

Tai le lanzo rápido una mirada.

- No habría manera de saber dónde estaba

- No es fácil, sobre todo si utiliza un cable de módem. La cuenta lleva su nombre falso, por lo que no lo implica a él directamente, ni siquiera su casa.

- Qué bien

- Hay una cosa más. Puedes comprobar tus mensajes de voz on-line, al igual que por teléfono.

- ¿Por voz y texto?

- Se queda en el ordenador. Si logramos introducirnos en su cuenta de la página de voz IP, no sólo podríamos ver un listado detallado de todas sus llamadas entrantes y salientes, sino que podríamos hacernos con los registros de voz de cada mensaje.

Sabía que se estaba agarrando a un clavo ardiendo, pero no tenía intención de rendirse. Cuando se cargó la página del servidor de voz IP cruzó los dedos y escribió la dirección de correo de Matt en la línea de usuario y "Gabumon" en la contraseña.

La línea nombre de usuario o contraseña es incorrecta apareció en la pantalla

Pinchó entonces en enlace que decía ¿ha olvidado su contraseña? Escribió la inicial y el apellido de la identidad falsa de Matt y presiono Enter.

Error: nombre de usuario o dirección de correo incorrecto

No se lo había esperado. Se suponía que lo difícil era dar con la contraseña. Escribió primero el apellido y a continuación la inicial. De nuevo, mensaje de error. Se pasó un cuarto de hora haciendo todo tipo de combinaciones con idéntico resultado.

- Maldita sea. Tai dio un manotazo encima de la mesa y empezó a andar de aquí para allá otra vez, totalmente frustrado-. Creía que estábamos en el buen camino. Que conseguiríamos limpiar tu nombre por fin. Podríamos llevarle el portátil a Wesker para que sigan ellos y poder retomar nuestras vidas por fin.

- ¿Eso es lo que ocurre? – preguntó Sora con voz seca – ¿Yo y la madre de Matt nos libramos de la cárcel y tú te largas?

Tai soltó el aire que tenía en la garganta.

- Sora, escucha, sabes que volví solo para ayudar a mi madre

- Y supongo que yo sólo he sido un poco de diversión en el camino – dijo ella con una voz que se le hizo ajena

- No – clavó una firme mirada en ella - . No has sido eso, todo lo que te he dicho es cierto. Pero… no puedo quedarme.

- Supongo que si empiezo a sentir algo por ti es problema mío- Sora se levantó y se acerco a la ventana.

- No quiero hacerte daño, sería incapaz

- Pues lo disimulas muy bien, ¿no crees?- se volvió hacia él con los ojos brillantes

- Sencillamente no entiendo qué sentido tiene que sigamos con esto cuando mi vida siempre me lleva a tantos y tan dispares lugares del mundo, a veces durante meses.

- Hay una manera si tú quieres. Podrías hacer una locura como quedarte

- No, no puedo – Tai cerró los ojos y sacudió la cabeza-. Créeme, no puedo

- ¿No puedes o no quieres? A mí me parece que las dos cosas se reducen a una sola cosa ¿no crees?- dijo ella, aquello la estaba matando-. De modo que supongo que nos ceñiremos al plan. Buscamos los documentos, Natsuko y yo quedamos fuera de sospecha, gracias a tus heroicos esfuerzos, y tú te largas de aquí. Aunque esa parte se ha adelantado, ¿no? – Sora adoptó un tono mordaz-. Porque tú ya te has ido.

- ¿Qué significa eso?

- Anoche en la gala, cuando estábamos bailando. Lo vi en tu cara. Estabas allí, pero mentalmente… estabas muy lejos. Como hoy. No nos hemos rozado siquiera.

Tai se puso furioso.

- Creía que estamos concentrados en evitar que tu trasero fuera a la cárcel.

- Claro, porque así podrías irte cuanto antes.

- ¿y por qué no demonios? – espeto él -. Tenía una bonita y feliz carrera antes de que esto ocurriera, Sora. Una vida y un trabajo interesantes que me mantenían a kilómetros de aquí, y allí es donde quiero estar. Así soy. ¿quieres a un hombre que se quede contigo? Entonces lo que estas buscando no soy yo. Yo no puedo meterme en la piel de Matt y actuar como el

- No quiero que seas Matt – repuso ella igualmente furiosa.

- Ya lo creo que si- atravesó la habitación-. De alguna forma quieres buscar el hueco que te dejo Matt en mi, a un hombre que te sirva de sustituto en tu luna de miel, Lo siento Sora pero no puedo hacerlo.

- ¿Qué quiero un amante? – repitió ella sin poder creerlo-. Has sido tú quien ha provocado esto, fuiste tú quien hizo que ocurriera. ¿Qué te ha pasado Tai? ¿Te has asustado? – quiso saber ella-. ¿Es demasiado real para ti? – olvídalo, eres el hombre que carece de lazos emocionales, el que abandono a su familia, su hogar… a sus amigos

- Maldita sea, estoy harto de que todo el mundo trate de decirme dónde está mi hogar y cuanto le debo a mi familia – explotó-. Todo el mundo quiere que me quede: tú, mi madre, Yoshie, Claudio, Kari y TK. No soy un animal doméstico al que se puede atar a un molino para que de vueltas en círculos. No soy mi padre ni mucho menos Yamato. No puedo remplazarlo ni ponerte un anillo en el dedo, ni tampoco puedo ser el hombre que él no fue.

- No estoy buscando un sustituto para Bradley, pero si importa tanto para ti adelante. Vete como lo hiciste hace nueve años abandonando todo lo que tienes aquí.

- Maldición, si me largue de aquí hace nueve años fue por una razón, y es gracias a ti –fue el último comentario que dijo Tai, un comentario que logro darle a Sora en donde más le duele pero desgraciadamente ya era tarde para retractarse de lo que dijo – Sora perdona, yo no quise

- No digas nada más, es elección tuya – dijo con una extraña calma -. No puedes evitar que la gente se preocupe por ti, Tai. Puedes repetirte hasta la saciedad que eres un hombre sin lazos emocionales, pero te mientes a ti mismo. Y te mientes cuando tratas de convencerte de que eso te hace feliz – dijo finalmente para darle fin a la discusión-. Y ahora dime, ¿Dónde está ese Ipod que dijiste que habías visto?

No lloró. En vez de ellos, Sora se sentía serena de una forma inquietante. Puede que sintiera si todo su ser se hubiera congelado, pero no lloró. Ni mientras guardaban el ordenador, ni durante el viaje de vuelta a casa. Ni siquiera cuando la dejo en la puerta de la casa de su madre y se volvió hacia ella.

- ¿y ahora qué?

- Ya no tenemos más comprobaciones que hacer y se nos acaba el tiempo. Dejémoslo estas hasta después de Navidad. Si para entonces no hemos encontrado la contraseña, entregaremos el ordenador a Wesker y dejaremos que él se ocupe

- ¿Y si ellos no encuentran nada que pueda exonerarte?

- Entonces tratare de buscar un buen abogado – dijo ella con una sonrisa amarga-. Mi papá tiene muchos contactos.

- Sora…

- No- abrió la puerta-. Creo que ya hemos hablado bastante por un día, Tai. Dejémoslo

- Pero yo…

- No – Y entro

Juraría que podía oír cómo se le quebraba el corazón mientras Tai se alejaba en su motocicleta, pero sus ojos estaban secos, y seguían secos cuando encontró a su madre en la mesa.

- ¿Cómo ha ido? – pregunto

Sora sintió un nudo en la garganta ¿Cómo responder?

- Un desastre. No hemos encontrado lo que buscábamos

Ella había esperado hallar el amor y en su lugar se había encontrado con un hombre que construía su vida en torno a evitarla precisamente. Valla elección. Se había enamorado de sus dos mejores amigos Taichi Yagami y Yamato Ishida. El primero, el bueno. Le había demostrado que era un bicho sin escrúpulos. El otro, el malo, el que siempre fue catalogado como el chico malo del instituto, había resultado ser el bueno.

- Creo que iré a mi habitación ahora- dijo Sora rápidamente, pero su voz sonó extraña.

Toshiko se levantó lentamente y le acaricio la mejilla.

- ¿Qué ocurre cielo?

- Todo es un desastre – dijo Sora

Y por fin rompió en llanto.