Hola mi raza, bueno primero perdinen la tardanza por colgar el capitulo pero para cerles sinceros esta semana fue de lucha libre y la verdad lo unico que pasaba por mi mente esta semana era el Trplemania de AAA y Capitol punisment de la WWE y bueno despues de que termino esta ultima e puso a escribir la conti del fic, ahora e sun poco mas cortas que las demas pero creo que quedara bien, como les dije antes este fic pronto lelgara a su finc, solamente faltan dos cpitulos mas estaba pensando en llegar a los 20 pero la verdad creoq ue que ya he plasmado casi todo en este proecto asi que decidi finalizarlo en 18 capitulos, en fin los dejo con la continucion de este fic.


Capitulo XVI: Después de la Tormenta

El castaño se encontraba en deportivo donde antes frecuentaba ir, estaba haciendo una llamada telefónica a un viejo amigo.

- ¿Estás seguro de lo que dices Izzi?

- Lo siento Tai – contesto el pelirrojo que recién había regresado de su viaje – desbloquear la contraseña de un ordenador es cosa fácil, pero si hablamos de una cuenta de correo o de voz IP entonces cambia toda la cosa. A menos que pueda meterme a la base de datos de la empresa telefónica no puedo ayudarte

- Entiendo, gracias de todos modos viejo

- No hay problema Tai pero si logro descubrir algo tu serás el primero en saberlo – comento para luego colgar el teléfono

El deportivo siempre había sido su sitio. Incluso durante su difícil adolescencia había sido para él un santuario. La cancha de futbol, las porterías, las gradas, allí perdía la noción del tiempo y el espacio. Era su propia forma de meditación. Todas sus preocupaciones desaparecían cuando empezaba a entrenar con su balón. Puede que las cosas estuvieran mal con Sora el entrenamiento lo resolvería.

Excepto que esa ocasión no estaba ejerciendo su poder curativo. Tai solo estaba de pie dominando el balón pensando nuevas estrategias para usar en la cancha y lo único que veía era a Sora, su suave y vulnerable boca, y la mirada que le había lanzado al final. Porque él sabía que era el final. Había sentido como si le retorcieran las entrañas.

Cómo había deseado poder borrar esa mirada. Más que nada en el mundo. Lamentablemente, lo único que la haría desaparecer le era imposible. No tenía sentido preguntarle por qué no lo comprendía porque sólo podría hacerlo si estuviera en su pellejo. Era ridículo pensar en tratar de mantener una relación. No sería justo para ella. Ésa era la única razón.

Miro a ver a la portería y noto que no había podido meter ni un solo balón dentro de ella. Una vez más se había distraído. Llevaba una hora y no había conseguido concentrarse en su entrenamiento. No era capaz. Igual que no era capaz de arreglar el problema con Sora.

Sonó entonces su móvil y lo abrió, contento de tener una excusa para parar.

- Habla Yagami

- ¿Qué estás haciendo en un día tan bonito, hijo? – preguntó Claudio

- Entrenando. ¿Te acuerda de mí? Tai, el futbolista

- Eso si lo recuerdo. Aunque a duras penas. Ha pasado una semana desde que hablé contigo.

- ¿De verdad? – Tai empezó a mover el balón con sus pies

- ¿se te ha ocurrido llamarme?

- Me dijiste que me tomara un tiempo para pensar en ello. Estoy pensando

- ¿Durante una semana?

- Me gusta pensar con tranquilidad, tomare mi tiempo para hacer bien las cosas

- Ya te digo. ¿Y qué has decidido?

- ¿He dicho yo que haya tomado una decisión? – pateo el balón hacia la portería logrando por fin anotar

- Si no te conociera, diría que tomaste la decisión a los quince minutos de haberte hecho la proposición – repuso Claudio con un resoplido

Lo cierto era que, por primera vez en su vida, Lex no lo había hecho. La costumbre le decía que lo rechazara, pero no podía hacerlo. ¿Cómo podía ser que después de haber fastidiado las cosas con Sora en nombre de su libertad la idea de pasar un año en Chile le resultara tan apetecible?

- Te propongo algo Claudio, la próxima semana tomare un vuelo y hablaremos de ello, esta vez de manera un poco más especifica

- ¿Eso es un sí? – pregunto Claudio, ansioso

- Aún no – dijo Tai -, pero es un comienzo

El tiempo paso rápido, Tai estaba entrando a su casa. Faltaban dos días para Navidad. Era el momento en que las cosas se llenaban de vida y alegría, no de silencio. Se dio cuenta de pronto de que Susumu ni siquiera se había molestado en poner un árbol. Había adornos cortesía de su hermana, pero el árbol no estaba donde solía estar siempre.

- ¿Tai? – era la voz de Susumu, se volvió y la vio sentada en la sala

Apenas habían hablado después de una pequeña discusión que tuvieron. Las pocas veces que había tratado de iniciar una conversación, ella había cortado de raíz. Era más fácil buscar refugio en la pastelería o en el deportivo.

- ¿Necesitas algo mamá?

- ¿podemos hablar un momento? – hizo un gesto hacia uno de los sillones. Después de una pausa- Tai se sentó. Susumu dejó escapar el aire de la garganta -. Quiero disculparme hijo

- No más que yo. Perdí los estribos el otro día. No debería haberlo hecho mamá

- Tenías motivos- dijo ella

- Se supone que he venido a ayudar, no a pelear contigo cuando estás en un momento bajo de moral.

- Soy una mujer adulta. Debería empezar a aprender cómo ayudarme a mí misma – se miro las manos-. No es fácil admitir que tenías razón. He pasado mi vida dejando que Yuuko se encargara de todo, y cuando él se fue no supe que hacer.

- Fue un momento difícil.

- Dejé que pasará demasiado tiempo. En lo más profundo sabía que no tenía que hacerlo, pero era mucho más fácil decirte a ti que vinieras a ayudarme. Y es reconfortante tenerte aquí. La vida no se me hace tan vacía – miró alrededor-. Es una casa grande. Demasiado para una sola persona. No quería venderla porque esta es la casa de la familia y porque, bueno, siempre espere que Kari o Tu la quisieran. Tu hermana pronto saldrá de la universidad y estoy segura que hará su vida con TK así que solo quedas tú. Pero tu vida no está aquí. Ahora me doy cuenta. Y desearlo no lo hará posible.

- Mamá- dijo él, imponente

- No- levantó las manos en un gesto que le había hecho hacer muchas veces-. Tengo que ocuparme yo sola de mis propios asuntos.

- Puedes- le aseguro él -. Lo harás. Si pudiste criarnos a Kari y a mí, puedes hacer cualquier cosa

- ¿Eso crees?

- Si.

El esbozo de una sonrisa ilumino los ojos de su madre.

- ¿sabes? Creo que voy a poner en práctica esa teoría tuya. He llamado a la oficina de tu padre – hizo una pausa-. Voy a ocupar el puesto en el consejo de administración que tenia tu padre

- ¿Qué vas a hacer que?

- Ocupar ese puesto en el consejo de administración

- Esta es mi chica – dijo Tao, tomando a su madre en brazos y haciéndola girar -. En tres años serás la directora de todo aquello

- Dos y medio – dijo ella con una sonrisa, un tanto temblorosa, pero era un comienzo.

Tai le dirigió una amplia sonrisa y entonces se le ocurrió una idea.

- ¿tienes que ir a algún sitio ahora mismo? – le preguntó

- No. ¿Por qué? – Susumu Frunció el seño

Tai se metió las manos en los bolsillos y se balanceó sobre los talones.

- Me he fijado que a esta habitación le falta algo. ¿Qué te parece si tú y yo vamos a comprar un árbol de navidad?

Susumu no podía creer lo que estaba escuchando, la última vez que Tai había mencionado un árbol de navidad fue hace nueve años antes de enterarse que a Sora le gustaba Matt, desde ese día a Tai siempre odiaba hablar de la navidad, pero ahora por algún milagro navideño su actitud había cambiado.

- ¿Te he dicho lo mucho que te quiero? – dijo ella rodeándolo con sus brazos Y entonces la sonrisa retorno a sus labios con toda la fuerza.


Buneo espero que les haya gustado, se que el capitulo no resolvio todas sus dudas entre la relacion de Tai y SOra pero que les puedo decir, me gusta dejarlos en suspenso y bueno espero sus reviews y los dejo no sin antes decirles:

¡VIVA LA RAZA¡