Hola, bueno despeus de una larga espera les agradesco su pasiencia, al fin les traigo el capitulo final de este gran fic, estoy seguro que les gustara, bueno para que no pierdan el tiempo con rodeos los dejo para que lean el final, bueno espero sea de su agrado y espero sus reviwes...
Capitulo XVIII: la Pesadilla Acabo, Eres parte de mi
Desde luego ir ella sola a la casa de Matt no había sido lo más inteligente que había hecho en la vida. A la luz del día y en una motocicleta ya era bastante difícil avanzar por la carretera, pero de noche y con nieve reciente, el sedan de sus padres apenas subía. ¿Por qué no se habría quedado a esperar a Tai?
Porque no creía soportar volver a verlo. Había cruzado los dedos para que Kari no estuviera con TK en casa de Natzuko y se había acercado allí a recoger la llave. Con suerte, buscaría los archivos y saldría sin encontrarse con él. Podría enviarle la información a Wesker, solucionar sus problemas y retomar su vida.
Los limpiaparabrisas apartaban los copos de nieve y los iban amontonando a ambos lados de la luna. Unas navidades blancas, pensó. Siempre habían presagiado cosas buenas. Pero eso había sido antes.
Mientras tanto Tai entro a la casa de su madre, su humor había mejorado. El trayecto de 20 minutos a la casa de Izzi se había duplicado, pero por fin había llegado a casa. Era Nochebuena. Tenía que adoptar la alegría propia de las navidades después de tanto tiempo desde aquella navidad hace 9 años.
- ¿Hermano eres tú? – pregunto la castaña lanzándose a darle un abrazo a su hermano
- Perdón por llegar tarde, ¿están bien las dos?
- Tranquilo hermano, TK se quedo a hacernos compañía cuando se fue la luz – comento Kari cuando el rubio se acerca a él con una linterna
- Bueno supongo que es hora de irme, mi mamá se debes estar preocupando – TK le dio un beso a su novia para disponerse a salir cuando en ese momento su móvil empieza a sonar. Al ver que era su madre contesto rápidamente Bueno mamá, perdona si te preocupe pero me quede un rato a hacerles compañía a Kari y a la señora yagami …
- Hijo ha vuelto
- ¿Quién? – pregunto confundido
- Matt
- ¿Matt? ¿A la casa? – exclamo el rubio sorprendido y parece que Tai y Kari reaccionaron igual al escucharlo, TK pensó que sería bueno poner el altavoz para que Tai y Kari pudieran escuchar la conversación
- No aquí exactamente. Ahora no. No sé adónde ha ido. Pasó por aquí con un hombre, era extranjero
Irving, pensó Tai
- Trate de llamarte lo antes posible pero no entraba mi llamada
- Se fue la luz en gran parte de Tokio, puede que las líneas se hallan saturado momentáneamente – TK solo oía el pánico en la voz de si madre
- ¿Qué ha dicho? – pregunto Tai urgentemente
- Mamá tranquilízate, dinos que ha pasado
- Él…está diferente. No sé. Parecía hermético, duro. Le supliqué que se entregara y se negó. Buscaba algo en el despacho
- La llave – dijeron Tai y TK al unisonó
- ¿fuiste con él? ¿Qué se llevo? – TK contuvo las ganas de meterle prisa, la ganas de ir a su casa lo antes posible para saber si su madre estaba bien, su madre estaba al borde de un ataque de nervios
- ¿se llevo la llave? – pregunto Tai
- Yo no… ¿Qué llave?
- Mamá, es muy importante que me digas exactamente lo que dijo . dijo el dejando escapar el aire muy lentamente para calmarse
- Me pregunto quién había estado en el despacho. Parecía enfadado. Le dije que habías estado ti, Tai y Sora. Oh, ella también pasó por aquí antes. Dijo algo de ir a la casa.
A la casa Sola con Matt e Irving allí.
- Dios mío – dijo Tai
- ¿Qué ocurre hermano? – pregunto Kari pero antes de que pudiera escucha runa respuesta Tai ya estaba listo para salir nuevamente
- Llama a la policía – dijo Tai , k tu ya conoces los datos de la casa solo dile al Capitán Wesker donde ir
- Tai espera, no puedes ir tu solo – comentaba el rubio pero Tai ya se había marchado sin él.
Las ruedas se detuvieron con un crujido sobre el sendero de entrada cubierto de nieve. Sora apagó el motor y suspiro aliviada. Había tardado media hora en llegar. De pronto no le parecía tan imperativo como le había parecido cuando estaba cómodamente en la casa de sus padres ¿Por qué no había esperado al día siguiente? ¿Qué podían hacer doce horas de diferencia?
La oscuridad envolvía el coche. Cuando salió del interior, el silencio se le hizo casi opresivo. Puede que la enorme linterna que le había dado su padre fuera el doble que un bate de beisbol, pero no parecía ahondar en la densidad boscosa. Era como si la oscuridad absorbiera toda la Luz que emitía. El crujido de una rama le puso la carne de gallina. Trató de tranquilizarse diciendo que sería un mapache o un gato, y se arrebujo en la chaqueta mientras se dirigía al porche. Cuanto antes entrara mejor.
Le resultaba embarazoso lo aterrada que estaba de volver la espalda para abrir la puerta y entrar en la casa. Definitivamente había sido una locura ir allí sola, pero era demasiado testaruda para admitirlo y salir corriendo a casa. Nada más entrar echó el cerrojo.
Necesitaba más luz, pero lo único que tenía era una linterna. La posó en un extremo de la mesa para que la luz iluminara el techo. Era iluminación tenue, pero más o menos estable. Con la batería del portátil tenia o cuatro horas para buscar. El portátil era muy nuevo y estaba equipado por conexión por WiFi. Dejó que buscara por la red y se conecto al programa de voz IP. El corazón empezó a latirle más deprisa. Lo que más deseaba era que Tai estuviera allí.
Escribió las palabras en los dos recuadros de registro y presiono enter. Durante lo que se le hizo u momento interminable, lo único que oía era el latido de su pulso en los oído. Y finalmente la pantalla de registro desapareció. Tenía acceso a los archivos. Sora lanzó un grito de alegría y el sonido resonó de forma espeluznante en la casa vacía. La lista de mensajes de voz era interminable. Habría fácilmente más de veinticuatro, varios de cinco o diez minutos de duración. Ninguno de ellos superaba los seis meses de antigüedad. Intrigada, entró en uno de ellos y subió el volumen. La voz de Matt lleno la habitación.
- ¿tienes el numero de ruta de las transferencias?
- Claro. Puedo darte lo que necesites – el interlocutor tenia un acento diferente, supuso que era Irving. La conversación se centraba en diversas maneras de transferir dinero desde las arcas de una de las empresas proveedoras de Irving.
No era un mensaje de voz, era toda una conversación. Se dio cuenta de que Matt había grabado las llamadas en cinta y luego las pasaba a su buzón. Así estaban a salvo. No necesitaba un ordenador, ni siquiera un lápiz de memoria o un reproductor de cintas. Los ficheros se quedarían en los servidor de la compañía de voz IP y si Matt los necesitaba, podía acceder a ellos en cualquier lugar, en cualquier momento, siempre y cuando contara con una conexión a internet.
Fue revisando todas las conversaciones de la lista. En todas ellas halló admisiones incriminatorias de Irving. A mitad de la lista dio con el pelotazo.
- Quiero que blanquees el dinero antes de finales de año la mitad del dinero por lo menos. Quiero que crees más sociedades.
La respuesta de Matt fue ininteligible.
- Pues harás que sea conveniente – respondió Irving, enfadado más nombres americanos para los miembros de los consejos de administración
- No tengo más nombres
- Pues encuéntralos – gruño Irving – utiliza a tu madre, a tu hermano, a tu novia
- Ellos no querrán forma parte de esto
- No se enterarán.
Sora sintió un alivio debilitador. Allí estaba la prueba de que Natsuko y ella eran inocentes. Con manos temblorosas, Sora busco la tarjea de Wesker en su bolso. Su móvil no funcionaba ya que allí apenas llegaba la señal. Tendría que avisarlo a través del correo electrónico , Guardó el mensaje de voz como un archivo de audio y se lo adjuntó.
El siguiente mensaje de voz era más antiguo. En él Irving y Yamato estaban discutiendo. Irving, al parecer quería aumentar la escala de operación. Matt se estaba echando atrás.
Y a través del sonido de la grabación, de pronto se oyó el ruido de la puerta al abrirse.
Sin darse cuenta de que se estaba moviendo se levantó, giró sobre sus talones y vio a Matt, de pie en la habitación en penumbra.
- Vaya, Sora. Qué sorpresa.
Parecía distinto. Más corpulento, tal vez. Más duro. Había algo siniestro en su rostro con tan poca luz. Sus ojos estaban llenos de sombras. Y en la mano sostenía una pistola.
No estaba solo, Irving, pensó con un escalofrió. El hombre tenía, verdaderamente, la cara de un asesino.
- Matt –Sora cambio la dirección de su mirada-. ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué estoy haciendo aquí? Bueno, es Navidad – Yamato entro en la habitación seguido por Irving -. ¿acaso no vuelve todo el mundo a casa por Navidad? Yo tengo una buena razón para estar aquí. De ti sin embargo, no puedo decir lo mismo – su mirada se endureció
- Es mi casa, según comprobé la ultima vez – contesto ella
Él pestaño sorprendido
- Has estado muy ocupada – se había acercado lo bastante para ver qué estaba haciendo, para oír la conversación que estaba teniendo lugar en el ordenador.
- No me dejaste otra opción
- ¿Te gusta la casa? No sabia qué hacerte de regalo de bodas – dijo -. Aunque ya no vamos a casarnos. ¿No es así?
Ella se quedo mirándolo preguntándose cómo habría creído alguna vez que lo amaba.
- Supongo que eso depende de ti – Dijo Sora, sorprendida de lo serena que parecía su voz -. Irme contigo sería lo mejor. Después de todo, si me quedo, probablemente iré a la cárcel, o hecho me han dicho.
Muy despacio Sora deslizo la mano sobre la interna que seguía sobre la mesa. La oscuridad seria su aliada.
- ¿y qué es esto? – señalo hacia la pantalla – es mi voz y la tuya hablando de negocios. Parece que ella ya lo sabe todo.
Sora estiro los dedos hacia la linterna. Matt y Irving estaban concentrados en ellos, ligeramente de espaldas a ella. Oía el latido de la sangre en sus oídos. Tenía una oportunidad, sólo una.
- No te pongas nervioso – la voz de Matt sonó demasiado chillona y cordial -. A eso hemos venido, a borrar todos los cabos sueltos que pudieran quedar en el ordenador, ¿No?
- Si, a borrar los cabos sueltos – levanto la pistola.
Sora agarró la linterna, balanceó el brazo y lo golpeó en la parte trasera de la cabeza con todas sus fuerzas. El impacto reverbero a través de sus dedos e hizo que la luz vacilara. Irving callo cono un saco.
- Matt- dijo Sora
Él le quito la linterna y observó el cuerpo tendido de Irving
- Supongo que debería darte las gracias. Sinceramente creo que tenía la intención de matarme – sonó sorprendido. No soltó la pistola
- Tengo entendido que tiene mucha práctica matando gente. Deberías elegir más cuidadosamente a tus socios.
Matt arqueo las cejas.
- No deberías estar aquí. Si no hubieras estado aquí, no habría pasado esto. Siempre fuiste demasiado lista.
- O te servirá de nada matarme. Tienen un caso sólido
- Sin el ordenador, no. Y sin ti. Ya has oído a Irving. Nada de cabos sueltos – las sombras se adueñaron de sus ojos.
- Matt, no lo hagas – susurró
- Tengo que hacerlo – dijo, casi suplicante -. Nada de cabos sueltos – quito el seguro con el dedo.
Se oyó un súbito ruido. Tai se precipito al interior y agarro a Matt por el brazo. Una ensorde dora explosión llenó la habitación. La pintura llovió sobre el suelo procedente del techo donde había impactado la bala. El revólver salió despedido.
- Valla pero si es Tai, hace años que no te veía amigo
- Maldita sea Matt como se te ocurre apuntarle a Sora con un arma después de lo que te dije hace nueve años
- Lo recuerdo muy bien Tai, yo pensé que en ese momento ibas a golpearme. Pero en lugar de eso solo me hiciste prometer que cuidara a Sora de todo. Como tu siempre lo has hecho.
- Matt escúchame, podemos llegar a un arreglo pero necesitó que te rindas y te entregues ante Wesker
- No es tan fácil amigo – En ese momento Matt le propino un golpe a Tai pero este le respondió.
Sora observo horrorizada cómo los que alguna vez fueron los mejores amigos rodaban por el suelo de la habitación, golpeándose contra la figura inconsciente de Irving.
- ¡Basta¡! – grito Sora agarrando la linterna, buscando fonéticamente una manera de acabar con aquella pesadilla. Y entonces vio el resplandor del metal en la mano de Irving-. Basta – repitió al tiempo que le quitaba el arma y la amartillaba con manos temblorosas -. He dicho que basta
El brusco clic hizo que los dos hombres se detuvieran en seco y girasen la cabeza para mirarla.
- Ya basta Yamato. Se termino – su voz cobró fuerza -. Se término – repitió al oír las sirenas en la distancia.
Había momentos en la vida, pensó Sora mientras tau y ella salía de la comisaría, que una sabía que nunca olvidaría. Matt apuntándola con la pistola, la irrupción de Tai para salvarla. Y aun así, de alguna manera, incluso en ese momento, al amanecer del dia de Navidad, resultaba imposible de creer.
Wesker y sus hombres habían confiscado el portátil para revisarlo. Después les habían tomado declaraciones a ambos el resto de la noche. Los habían reprendido, agradecido, felicitado y exonerado.
Y por fin estaban fuera. Después de todo lo que había pasado, y lo que había ocurrido entre ellos, Sora no sabía que decir. Tai le había roto el corazón y, probablemente, le había salvado la vida. Sin embargo, desaparecería para siempre y era probable que no volviera a verlo.
No podía soportarlo.}Se detuvo y se giró en redondo para mirarlo. El aliento le salió en forma de columnas de vaho blanco por el frio.
- Gracias no parece suficiente, pero es lo único que puedo decirte – le dijo -. Estuviste fantástico.
- Yo soy el que debería darte las gracias a ti. Fuiste tú quien lo detuvo.
- Los dos lo hicimos
- Siempre hicimos un buen equipo
- Hacíamos, corrigió ella tratando de dominar la voz-. Gracias. Te debo la vida – se inclino a darle un beso en la mejilla.
Entonces él la agarró y la estrechó contra su cuerpo de forma convulsiva. Sora casi no podía respirar.
- Soy un idiota – dijo Tai, desesperado
- ¿Qué? – Sora parpado
- Soy un cretino. Y lo fastidie todo. Podría haberte perdido. Te amo y podría haberte perdido.
- ¿Qué quieres decir? – ella lo miró, atónita.
- Por el amor de dios Sora, me volví loco anoche mientras conducías hasta la casa de Matt, sabiendo que el e Irving habían aparecido y estarías en peligro. Me equivoque la semana pasada. Tenía miedo – dijo sencillamente-. No encontré un motivo o una razón que le sirva a tu corazón, no lo puedo calmar. Hay un mal sabor que nos deja esta discusión, no me importa cuál fue el error. Yo no quiero seguir así – sacudió la cabeza – jamás he estado tan confundido. Contigo viviré esclavo de mis dudas, sin ti regresara mi mundo de locuras, contigo olvidare fantasmas del pasado, sin ti me perderé si no estás a mi lado pero al final lo entendí todo. Si no estás conmigo, el lugar en el que estuviera daría lo mismo.
Tai trago saliva y le tomó una mano entre las suyas.
- Te amo Sora – continuó-. Eso es un sentimiento que tuve desde la primera vez que te vi. Ya lo vez que no sirvo para odiar, no me canso de esperar un poco más. Ahora bien si tengo que rogar, esta es la oportunidad para empezar. Quiero que esto funcione
Sora rompió a reír y le rodeó el cuello con los brazos.
- ¿lo dices en serio?
- Nunca he estado más seguro de nada en mi vida.
Tai era fuerte, sólido. Sora no había sabido lo que era la felicidad si no lo hubiera conocido. Se hecho hacia atrás y lo miro a los ojos.
- Lo que te dije la semana pasada Tai era verdad. Te amo, pero no quiero cortar tu libertad. No quiero que dejes de hacer algo para que podamos estar juntos. Así no funcionara.
- Me han ofrecido ser Director Técnico del Equipo en un equipo en chile durante un año, quede e verme con Claudio para discutirlo todo.
- No dejes lo que amas. Es demasiado importante, es parte de ti. Ya se nos ocurrirá algo – le regaló una amplia sonrisa
- Lo cierto es que ya había decidido aceptar el trabajo antes de que esto ocurriera, pero sabes hace tiempo que necesitaba un descansó… Rechazare el trabajo
- ¿Qué estás diciendo? – pregunto Sora sin creer lo que Tai había dicho
- Lo que oíste. Me dijiste que no dejara lo que amo, y te amo a ti
- Tai – Sora lo abrazaba, incapaz de creerlo aún
- Creo que un tiempo sin actividad me hará bien. Ya veremos. Escuche que la liga japonesa necesita buenos jugadores y es probable que este en constante viaje, pero al final yo se que tengo un lugar al que regresar. Allí donde estés tú – le planto un beso en los labios. Puede que me adapte a estar aquí
- ¿Aquí en Japón o aquí, aquí?
- ¿Qué quieres decir?
- Yo también me he dado cuenta de algo, me quedare aquí en Odaiba – ignoró la expresión de asombro de Tai y continuo -. Quiero volver a vivir aquí, montar mi propio despacho de contabilidad. Ya tengo a Yoshie de cliente y dice que puede conseguirme muchos más. Y … bueno, creerás que es una tontería
- ¿Qué?
- La casa – las palabras salieron de su boca sin que se lo propusiera -. Los alrededores son tan bonitos. Cuando termine todo esto es posible que Wesker me dé llave al ser la dueña legitima. Estaba pensando en habitarla
- ¿Quieres vivir en un lugar donde el idiota de Matt te apunto con un arma? Dijo él, medio riendo.
- Quiero habitar el lugar en el que me hiciste el amor por primera vez. Sé que habrá que hacer una buena limpieza para deshacernos de las malas vibras
- Conozco la manera perfecta de hacer eso. En México tuve la oportunidad de visitar algunos chamanes, y también gane como 500 grandes apostando en una lucha mascará contra cabellera– ella se hecho a reír Tai sonrió -. ¿Qué estamos esperando? Es navidad. Es hora de abrir tus regalos
- Mi regalo eres tú. Comento Sora plantándole un apasionado beso en los labios.
Bueno espero que le shaya gustado este Capitulo, bien apesar de que fue el fin del fic no se desilucionen, aun estoy escribiendo la conti del resto de mis fics como "Mas que una intencion" o "Amarte duele"y bueno espere pasientement la conti de estos fics que es seguro que pronto cuelgue los capitulo, bueno ahora les dejo la cancion que fue la inspiracion para este Fic.
(antes de la diagonal escriban la direccion de youtube) /watch?v=lejipZK-ZSQ
bueno eso es todo por el momento, esperen mis proximos proyectos y bueno me despido no sin antes decirles...
¡VIVA LA RAZA¡
