Perdon, yo juraba que había actualizado ayer hehe, pero al parecer no se subió. Bueno un día tampoco es tanto, ¿no?
Titulo original: "This Dance"
Autor: Sunny Day in February Perfil:/u/561645/
Disclaimer: Ni los personajes ni la historia son míos, solo lo traduzco por el ocio y amor a el España/Romano.
Esta Danza: Me Hace Sentir
Lovino:
Cuando Antonio y yo subimos las escaleras, la tensa, extraña y muy incómoda atmosfera se sentía como si fuera a tragarme por completo. No era algo bueno, pero definitivamente no era algo malo, tampoco… solo se sentía demasiado extraño. Quiero decir, no sabía si me gustaba se tragado por esta tensión. Me asustaba. Era tan… desconocida, tan infamiliar…
…y aun así, estaba curioso. ¿Asustado? Demonios sí, pero también curioso y extrañamente hambriento de mas. ¿Qué diablos? ¿Por qué querría mas de algo como esta jodida, estúpida atmosfera de muerte? ¿Acaso la estupidez de Feliciano se me había pegado o algo? ¡Mierda!
De cualquier modo, cuando llegamos a arriba, note que las mejillas de Antonio se habían tornado sorpresivamente rojas. Parecía que inclusive ese estúpido bastardo había sentido la tensión a nuestro alrededor. Bueno, su cuerpo lo hiso, al menos. En cuanto al propio Antonio…
—¡Uff, es que hace calor aquí o qué! ¡Abre algunas ventanas, Lovi! Ajajajaja~
... sí. No es tanto un ganador, cuando se trata de las atmósferas y tal.
—¡Mierda, apártate de las jodidas ventanas, tu jodido bastardo! —le detuve, cuando camino con fuerza hacia una de las ventanas.
Él hizo un mohín, pero inmediatamente obedeció y volvió a mí. —¡Oh, Lovi. Me gustaría que no te gustara tanto maldecir, de verdad.
—¡Mierda, a mi no me gusta soltar jodidas maldiciones, hijo de puta!
—Oh. ¡Entonces está bien!
— ¡Jodete!
Después de deambular por el pasillo durante un tiempo, finalmente estaba enfrente de una de nuestras habitaciones para invitados.
—Aquí está la habitación de huéspedes.
—Ah, bien... —Antonio asintió con la cabeza.
—Hay una cama ahí —añadí.
Él sonrió. —Wow, eso seguro es conveniente.
—Bastardo despabilado. —Lo mire y luego rápidamente me voltee, listo para huir de él como un loco psicópata por ninguna clara razón— B-bueno, si eso es todo lo que tienes que decir, voy a...
De repente, la nación mayor me tomo de los hombros y me giro, abrazándome con fuerza después de que quede cara a cara con él. Yo estaba demasiado aturdido para empujarlo lejos y así, sólo fui capaz de balbucear algunas palabras. Juró que salió vapor de mis oídos cuando le hable.
—¡Q-q-que diablos estás haciendo ahora, tu hijo de perra!
—Te abrazo, Lovi~
—¡Que… joder, yo sé que me estas abrazando, maldición! —Rodé los ojos, sintiéndome un poco complacido por la forma en que eso salió— ¡T-tu maricón, deja de romper mis huesos! ¡¿Y por qué me estas abrazando?
—Ah, Lovi… ¿necesitó una razón para abrazarte, hmm? —Sonrió demasiado malditamente apasionado hacia mí y revolvió mi cabello, cuidadosamente evadiendo mi rulo (eso es un comienzo). Me sonroje, pero seguía sin patearlo en la entrepierna.
—¡S-sí, tú debes tener una razón para abrazarme! ¡Ahora dímela, idiota!
Abrió la boca como para darme una respuesta, pero cambió de opinión y parecía reflexionar sobre una cosa u otra, antes de darme una sonrisa tímida.
—…bueno, pensé que mi razón para abrazarte era porque eras lindo al principio, pero para ser honesto… aunque en verdad creo que eres lindo (oh, tu realmente lo eres), Yo… en verdad no sé porqué te estoy abrazando. Tu sabes, cuando estoy contigo, Lovi, solo quiero… ¡abrazarte, y tocarte, y besarte, y reclamarte en nombre de España!
Lo mire fijamente. Qué.
—¡Quiero estar contigo! ¡Quiero estar contigo todos los días, Lovi!, ¡quiero estar contigo y besar esa adorable cara tuya! —se sacudió una y otra vez, aún me sostenía en sus brazos curtidos, todavía acariciándome como si fuera algo valioso.
Eso hizo girar mi cabeza. Casi me dieron náuseas, también. Quiero decir, yo sabía que yo estaba bastante jodido con los sentimientos extraños que el bastardo había logrado crear en mi corazón, pero vi que el propio Antonio estaba más confuso que yo. Estaba seguro de que él no sabía lo que se sentía por mí. Demonios, yo no sabía lo que él sentía por mí, tampoco.
¿Qué demonios era exactamente lo que él quería de mí? ¿En verdad quería bailar conmigo? ¿Abrazarme? ¿Besarme? ¿En verdad? ¿En verdad quería reclamarme (no puedo creer que ese imbécil dijera eso)? ¿Cómo qué, como su hermano menor (muy poco probable, pero bueno, podría ser), o como su… su amante? ¿Pareja? ¿Quizá más que eso? ¿Eso era siquiera posible?
Me congele cuando el Español me beso otra vez. Múltiples besos, todos es la boca, todos suaves, cortos y cálidos y con algún sabor de desconocida desesperación en ellos. Parecía que estaba buscando algo que él sabía que solo yo le podría dar, sin darse cuenta de qué era la cosa que estaba buscando.
Antonio sonrió de nuevo, un poco embarazado. Un nuevo sonrojo estaba coloreando sus mejillas lentamente otra vez.
—…Lovi —suspiro y me tense algo más—, n-no sé porqué estoy haciendo esto, pero… yo solo quiero tenerte todo para mí. Simplemente tú. Simplemente del modo que eres.
Yo no supe que decir.
Antonio:
Ah… mi mente está actuando raro hoy.
No sabía lo que estaba haciendo ya. Primero estaba ocupado pidiéndole a Lovino que por favor, por favor, por favor, sea mi pareja de baile para el Baile de Austria, y lo siguiente que supe, fue que de repente le estaba pidiéndole que por favor, por favor, por favor, me deje darle un beso. Muchos. Con todo lo que tengo dentro de mí.
Quería besarlo, quería besarlo hasta que él ya no pudiera soportarlo, besarlo hasta que colapsara por la falta de aire, besarlo hasta que su ahogue forme una figura de corazón, besar besar besar, besarlo hasta la salida de la luz del día.
¡Sí, eso estaría muy bien!
¿Pero era normal pensar cosas así sobre la persona que crie yo mismo? ¿Sobre la persona que alguna vez, hace mucho, mucho tiempo, veía como mi propio hijo? No, no era normal en absoluto…
—…m-maldición, España, ¿podrías parar ya? ¡D-dejame ir!
Lovi, de repente, comenzó a luchar en mis brazos, gruñendo y frunciendo el ceño y sonrojándose furiosamente. Lo miré y vi sus labios estaban (también) muy rojos e incluso un poco magullados; oh mi, ¿y-yo había hecho eso?
—Oh. Ah… p-perdón, Lovi… perdón —lo solté de mala gana—, no te herí, ¿verdad?
—¿Hm? ¡N-no, tu idiota, n-no me heriste! —Él dio unos pocos pasos lejos de mí, pero sus ojos nunca perdieron contacto con los míos. Me miró de manera extraña. Esta situación se estaba tornando más y más confusa cada segundo, ahora, ¿no?
—A-Antonio —de repente empezó con clara vacilación en su boca. Asentí con la cabeza felizmente, porque realmente, Lovi rara vez utiliza mi nombre humano cuando se dirige a mí; él dice otras cosas, sin embargo. El usar esas palabras lo hace muy poco lindo…
Estoy seguro de que Lovi me había visto asentirle, pero por alguna razón, aún no decía nada.
—¿Si, Lovi? —dije finalmente, paciente, después de un largo y muy incomodo silencio—, ¿qué pasa, hm?
Puse mis manos sobre sus hombros. El trato de ignorar el gesto afectivo.
—… ¿estás enamorado de mi, Antonio? —Murmuro suavemente.
Bueno, esa es una pregunta interesante.
Parpadeé una vez, dos veces, me rasque la parte de atrás de mi cabeza por un momento y al fin me encogí de hombros, sonriendo con una sonrisa desalmada. — ¡Ajajaja, Lovi, vamos! ¡Si estuviera enamorado de ti, querría abrazarte! ¡Y tocarte! ¡Y besarte! Y reclamarte en nombre… de… España…
Oh.
¿Hm? Espera un minuto.
Eso no estaba bien. No pude haber dicho eso.
Probablemente debí haber mirado fijamente al suelo durante bastante tiempo después de eso, porque sólo me salí del aturdimiento temporal después de que Lovino comenzó a golpear su pie en el suelo de madera en calmada impaciencia.
¡T-tan lindo, Lovi! ¡Eres tan lindo cuando das golpecitos así, ajajajaja!~
Pero sus palabras me hicieron pensar. Eso nunca era una buena señal, en verdad.
—Me voy a dormir —anuncie inesperadamente, así nada más, y rápidamente bese su frente antes de prácticamente sumergirme en la habitación.
Sabía que los ojos de Lovino me estaban viendo. Estaban ardiendo en mi espalda. Lo sentía. Ellos seguían mirándome fijamente con esa extraña especie de pasión hasta que cerré la puerta tras de mí.
Estaba tan confundido.
