Buenas (os) días/tardes/noches, solo quiero decir que Sunny esta feliz con los reviews y que este es uno de mis capítulos favoritos así que espero que lo disfruten. Yo pase un gran rato transcribiendolo.

Título original: "This Dance"

Autora: Sunny Day in February Perfil:/u/561645/

Disclaimer: La historia no es mía y tampoco lo es Hetalia: Axis Powers, si lo fuera en vez de andar traduciendo fics los haría realidad.


Esta Danza: Ya Dilo

Lovino:

El tímido beso en la boca que le devolví fue la gota que derramo el vaso.

Todo lo que quedaba de vacilación en Antonio fue lanzado justo por la ventana mientras reaccionaba de inmediato a mis inseguros labios. Él se aferró a mí firmemente mientras profundizó el beso, mordiendo con fuerza mi labio inferior cuando no abrí mi boca lo suficientemente rápido para su gusto.

Gañí y probablemente debí haber tratado de maldecirle (jodido bastardo, mordiéndome así, qué mierda), pero descubrí de la manera difícil que maldecir era malditamente difícil cuando la lengua de alguien más esta saqueando tu boca despiadadamente.

S-se sentía raro. Su lengua rodeando y tocando la mía con tales lentos, cálidos y descuidados lengüetazos, frotando suavemente… era en verdad extraño. Me estaba dando una sensación ridículamente clara en la cabeza.

Ah, y me llevo a pensar en muy jodidas mierdas, como imaginar que disfrutaba cada segundo del beso y creer que amaba al estúpido español idiota, que lo amaba tanto, tanto, que lo amaba con todo lo que tengo dentro, que lo amaba tanto que no podía soportarlo

…s-sí…

E-él era realmente bueno en esto, p-por hacerme creer cosas como esas...

Antonio estaba moviendo sus brazos. Sentí que una de sus manos estaba corriendo por mi pelo, la otra se colocó cuidadosamente contra mi barbilla, inclinando mi cabeza un poco para poder mover su boca contra ella justo así.

Oh Dios.

Mi corazón dio un vuelco y antes de que lo supiera, estaba parado de puntas, presionando mi boca aún más ansiosamente contra la suya.

Antonio estaba complacido con eso. Muy complacido. Y estaba haciendo seguro que me llegara ese mensaje.

Oh Dios oh Dios oh Dios.

Q-quería detenerlo, quería detenerme de devolverle el beso, de… de respirar así, de que me gustara todo lo que él estaba haciendo, pero…

…¿cómo podría odiar todo esto, cuando estaba enviando tantas emocionantes chispas y escalofríos por mi espina dorsal?

¡N-no! ¡Yo tenía que odiarlo, estaba haciendo un jodido desastre de mi tan llamada postura fría —toda la que aun tenia, al menos— y no me veía como un heterosexual en absoluto!

Los dedos de Antonio encontraron mi rara y rizada hebra de cabello y le dieron un pequeño golpecito. Me estremecí, haciendo lo mejor para detener un no tan varonil gemido de salir. ¡Jodido español bastardo! Lo maldigo a él y a mi rulo de muerte y desesperación y yo creo que él debería jalarlo. Debería jalarlo muy, muy fuerte, darle un firme tirón, y entonces me enamoraría de él aun más y-

¡NO!

¡Maldita sea! ¡Maldita sea maldita sea maldita sea! ¡No estaba enamorado de él! ¡No podía ser! ¡Simplemente no podía ser!

Sentí su mano deslizándose arriba y abajo por mi espalda cariñosamente.

Me estremecí. O… ¿o podría yo?

E-está bien, cálmate, cálmate…

Escuche un pequeño chasquido mientras la boca de Antonio se removía ella misma de la mía y abrí mis ojos; aparentemente los había cerrado en algún punto. La primera cosa que vi fueron los ojos de Antonio, felices y brillantes y muy, muy verdes. Desearía poder dar una descripción más específica de los ojos de ese bastardo, pero por qué molestarse intentándolo: era imposible de nombrar tan hermos- quiero decir, inusual tono de verde, de cualquier manera…

—Ah, Lovi —dijo finalmente, su voz estaba un poco apresurada y ronca—, eso fue agradable. —Sus manos estaban en mi cintura otra vez. Ese fue probablemente el momento en el que vi que mis brazos estaban enrollados alrededor de su cuello.

¡Mierda!

Trague saliva, removiéndolos rápidamente.

Entonces traté de ladearme tan lejos de él como pude, pero ya que estaba todavía un poco tembloroso, eso falló épicamente.

Se dio cuenta, sonrió y me dio un rápido beso en la mejilla. —¡Eres tan lindo, Lovi!~ Ajaja…

Mire ferozmente hacia él, absolutamente, sorpresivamente poco convincente y quería decir algo, lo que fuera, peor el único sonido que salía de mi era algún jadeo, algunos gruñidos y, creo, el sonido de los rápidos latidos de mi pobre y confundido corazón.

—Bueno… me pagaste —me pagaste bien— así que… supongo que eso es todo por hoy, ¿verdad? —dijo de repente el español, mirando alrededor como si estuviera esperando por que alguien saliera del techo y le dijera lo contrario.

Eso hubiera sido jodidamente escalofriante.

De cualquier modo, yo solo asentí como repuesta a su pregunta retorica y fruncí el seño como si mi jodida vida dependiera de ello. Mis labios estaban apretujados en una línea delgada, como un triste intento de deshacerse de los pocos, húmedos rastros de saliva en las comisuras de mi boca. Su jodida saliva. No mía, suya. Santa mierda, yo aun saboreaba ese beso.

…no sabía cómo los tomates. Sabía muchísimo mejor que los tomates.

Pestañee. Eso era simplemente estúpido, ¿qué podría saber mejor que los tomates? ¿A-acaso Antonio sabía… mejor que… los tomates?

¡Blasfemia!

—¿Lovino, por qué te me quedas viendo? —la absolutamente impresionante sonrisa de Antonio casi me cegaba—… ah, ¿quieres ir por otra ronda? Ya sabes, ¿pagar de adelantado las siguientes clases? ¿Quieres? ¿Quieres, Lovi?

—¡C-como un cuerno me gustaría! —Gire mi sonrojada cara lejos de él y maldije bajo mi aliento.

Me gustaría.

XxX

Era tiempo de irme. Ambos sabíamos que lo era.

Así que empezamos a caminar hacia las puertas, en algún lugar al inicio de la enorme sala.

Yo… tenía que admitir, había sido una tarde muy productiva.

…¡malditos sean todos, por qué eso tenía que sonar tan malditamente sugestivo!

Aclare mi garganta y mire a la nación mayor detrás de mí, tratando de encontrar un tema del que hablar que no tuviera nada que ver con Antonio, o conmigo, o mis de alguna manera reconocidos sentimientos por él, en cualquier manera posible.

—Entonces… ¿cuántas semanas quedan antes del Baile de Austria? —me escuche a mi mismo preguntarle.

Miró hacia arriba. —¿Hm? Oh, solo dos semanas más.

—¿En verdad? Maldición. Eso es bastante pronto.

—Supongo… —Se inquieto un poco.

Ignore eso y gemí. —Estúpido baile… no creo que esté listo para él a tiempo, España.

—¡Por supuesto que lo estarás, Lovi! Yo me asegurare de que lo harás bien en el baile.

—Sí, claro —resople.

—No, lo hare, Lovi. Yo me encargaré de todo por ti, si quieres que lo haga —Antonio sonaba sincero, desesperadamente sincero.

Mis mejillas de alguna manera se sentían más calientes. —¡¿P-por qué demonios harías eso por mi?

—Porque te amo.

Pare de caminar.

—Te amo, Lovino —repitió.

Apreté los puños de las manos y me quede mirando al suelo, sin palabras.

Antonio se me acercó por detrás y con cuidado deslizó sus brazos alrededor de mí otra vez, acercándome. Suspiró mientras acariciaba mi cuello afectuosamente.

—Yo… yo realmente te amo, Lovi… ¿Por qué más te besaría de esa manera, hm…?

Porque tú eres un ingenuo bastardo, quise decir. Pero no dije nada y trague saliva, apoyándome en su abrazo.

—Tenías razón, Lovi —el suave aliento de Antonio estaba haciendo cosquillas en mi cara—… anoche, cuando me pregustaste si podía estar enamorado de ti… bueno, yo de hecho lo estoy. Pero es más que solo estar enamorado… es amor genuino. Verdadero, casi amor sofocante. Eso es lo que siento por ti. Te amo. Te amo, Lovi…

Realmente desee poder abrir esa mandria boca mía decirle que me sentía exactamente del mismo modo, decirle que lo amaba también, pero… veras, e-está esta cosa llamada "orgullo" que siempre esta molestándome. Y "miedo" también. Y no hay que olvidarse de mi buen amigo "inseguridad". Y un infierno de otras mierdas angustiosas.

Para hacer el cuento más corto, permanecí en silencio.

—Lovino. —Antonio de repente me giro y me miro esperanzado—… Yo… yo estoy casi seguro de que estas enamorado de mi, también, pero por favor… Por favor dilo. Solo una vez. Se cuan incomodo debe ser para ti, pero por favor, Lovi…

Sentí que mis uñas estaban perforando en las palmas de mis manos y sentí que mi cuerpo estaba agitándose y temblando en protesta, no, no lo digas, te hará malditamente vulnerable, saldrás herido, pero… pero él estaba en lo cierto. Yo tenía que decirle. Tenía que.

—…sí, yo —tome un profundo suspiro y trate de no perderme en los brillantes ojos del español—… yo también te amo, maldición…

Entonces apretó los ojos cerrados y presione mi cara en la tela de su blusa, avergonzado y embarazado a horrores.

—Ah —Antonio río, aliviado, y me abrazo con fuerza—… me alegro. Yo realmente me alegro Lovino. Tú me has hecho muy feliz…

Asentí quietamente.

Sí. Igualmente.

XxX

—¿Lovi? —Miro hacia abajo y sonrió por ver mi cara sonrojada mirando arriba del mismo modo.

—… ¿q-qué, tu maldito bastardo?... —murmure.

—Quizá debas cenar conmigo. Después de todo, ya es muy noche —sugirió.

—Sí, quizá… quizá debería… —Aparté la vista y mire a su blusa. Él debería usar ropa blanca más a menudo. Debería usar ropa blanca todos los días.

—Y Lovi… —Antonio acaricio mi cabello lentamente y hesito por un momento, antes de continuar en un débil susurro.

—…por favor pasa la noche conmigo, mi amor.