¡Sigo viva! Umm... Hola, fans del espamano. Lamento mucho, mucho, mucho la tardanza, es que simplemente no tuve nada del tiempo los últimos días; a los maestros les dio por darnos un montón de trabajos y proyectos en equipo, tenia un montón de pendientes, soy moderadora en el foro de Pandora Hearts y no podía dejarlo y ademas tenía que tomar clases extra de religión porque me confirme (sí, créanlo o no soy una persona religiosa). Bueno, ustedes saben que he intentado traerles esto a tiempo cada semana, así que espero entiendan que si no lo hago es porque de verdad no pude. Supongo que para el este martes estaré a tiempo, pero estoy en exámenes finales.

Título original: "This Dance"

Autora: Sunny Day in February Perfil:/u/561645/

Disclaimer: Soy una mariposa~


Esta Danza: Conspirando y Maquinando

Lovino:

No era exactamente una gran comida la que Antonio y yo acabábamos de terminar, pero ya que teníamos un jodido baile estúpido al que ir más tarde esa noche (el cual se rumoreaba que tendría un gran buffet), era más que suficiente por ahora.

Y Dios, yo simplemente amaba un buen gazpacho. Jodidamente delicioso, especialmente cuando ese imbécil lo cocinaba.

Con el estómago satisfecho y algo lleno, empecé a recoger los platos, cubiertos, sartenes, ollas y otros tipos de utensilios de cocina, inhale profundamente (porque pesaban, maldición) y los lleve a la cocina. En realidad me las arreglé para llevar todas las cosas de vuelta a la otra habitación con relativa facilidad y sin romper a sudar, solo porque yo resultaba jodidamente bueno en casi todo lo que tuviera algo que ver con comida, y sí, cargar montones de trastes sucios de vuelta a la cocina tenía algo que ver con la comida. Así que cállate.

Entré en la cocina y fue recibido con la vista de la espalda de Antonio, parado en el fregadero de la cocina. La nación española estaba rodando sus mangas hacia arriba mientras el fregadero se llenaba con agua caliente y miro por encima de su hombro.

Inmediatamente, una enorme sonrisa se extendió por su rostro cuando me vio meneando con la pila de mierdas de cocina en mis brazos. Pero de repente, la comprensión lo golpeó como un rayo de relámpago y me miró en shock total, chorreando demasiado jabón en el fregadero.

Fruncí el seño consternado y puse los platos en una unidad de trabajo. —¡Oye bastardo! ¡No tanto, maldición!

—¡A-ah, perdón! —Antonio rápidamente aparto la botella de jabón y deslizo algunos platos en el agua. Sin embargo, sus ojos seguían mirándome atónitos.

Chasquee y puse las manos en mis cadera, tal vez un poco sugestivo. —¡¿Qué diablos pasa con esa cara?

—Lovi… es solo que… tú… ¿en realidad me estas ayudando? —balbuceo.

Me sonroje e infle mis mejillas. —¡O-oye no me vengas con eso! ¡Estúpido bastardo, te ayudo montones de veces, maldición! ¡No lo hagas sonar como si nunca hiciera una jodida cosa por la casa!

Antonio me miró y sonrió un poco más feliz, asintiendo con la cabeza en acuerdo parcial. —¡Ah, por supuesto que lo haces!~

—Cuidado —estreche los ojos.

Se rió un poco más y me entregó un plato, sin darse cuenta de la espuma que caía sobre las baldosas color naranja del suelo de la cocina. —¡Bueno, entonces convénceme, Lovi! ¡Toma una toalla, mi querido!

Me queje, pero cogí una toalla de todos modos y fui a la unidad de trabajo junto al fregadero de la cocina.

Estúpido bastardo manipulador.

XxX

Estaba secando una olla con forma extraña (¿…qué demonios?) cuando encontré que mis ojos se perdían constantemente hacia Antonio, quien estaba lavando platos como si fuera la jodida mejor cosa que hacer en el mundo entero. Resople. Idiota.

Pero idiota o no, me gustaba mirarlo. Observar al español así tenía un efecto calmante sobre mis fácilmente irritables nervios y… bueno, él simplemente era agradable de mirar para ser honesto. Silenciosamente tenía la esperanza de que él pensara lo mismo cuando me miraba… pero sí, quién sabe que pasara en ese desordenado cerebro suyo.

—Entonces —de repente me escuche a mi mismo murmurarle—, esta noche es el baile, ¿verdad?

Antonio volteó a verme y sonrió. —¡Sí! ¡No puede esperar, será muy divertido!~ ¿No lo crees?

—Hm. Si tú lo dices.

Puse la olla abajo y alcancé un vaso, solo para ser tomado por Antonio y derribado para un beso. Sus manos mojadas humedecieron mi camisa y en verdad, yo quería luchar, pero entonces yo… yo probablemente dejaría caer ese vaso… así que no lo hice.

Cuando finalmente me dejo ir, mi camisa estaba arruinada y mi cara sonrojada y avergonzada.

Antonio sonrió. —Ajajaja… eres tan lindo, Lovino…

—…s-sí. —Rápidamente me voltee y me concentre en secar el vaso.

Todavía tenía que acostumbrarme a la idea de que era perfectamente normal para mí el solo callarme y aceptar todos ataques de afecto aleatorios de ese apasionado bastardo. Quiero decir, el siempre me había asaltado con sus abrazos de muerte, el había hecho eso por años, pero ahora, no se suponía que yo lo maldijera por eso. Ahora se suponía que me gustaran. Y-y me gustaban, me gustaban mucho, pero… maldición, era una perra acostumbrarse a esa sensación de ser adorado, maldita sea.

Eso me recordó. Después de esta noche, nuestra relación "secreta" ya no sería tan secreta. Le diríamos a todos en el baile de Austria que Antonio y yo nos volvimos…

…nos volvimos…

…a-amantes. S-sí…

Y entonces Europa entera lo sabría… y poco después, América y las naciones asiáticas averiguarían lo nuestro, también. Joder, la simple idea me espantaba horrores. Pero decírselo a todos era inevitable, en realidad; lo notarían tarde o temprano de cualquier manera, especialmente si tu amante es un idiota entusiasta ruidoso y estúpido como Antonio. El nunca lograría mantenerlo en secreto por mucho tiempo… así que probablemente le terminaría diciendo a los otros imbéciles.

XxX

—¿Um, Lovi?

Casi habíamos acabado con los platos cuando Antonio me dio una de sus más deslumbrantes sonrisas mientras que me entregaba otro de sus platos blancos.

E-esa sonrisa. Dios. Era suficiente para hacerme sentir confuso y raro y mierdas como esa en mi interior e inclusive casi me caigo de la jodida unidad de trabajo por la maldita sonrisa de ese cabrón, pero trate de mantenerme sereno y le asentí malhumoradamente, ignorando mi creciente sonrojo y tomando el plato que sostenía frente a mí.

—¿Q-qué? Tu bastardo…

—…sabes que te amo, ¿verdad? —preguntó.

Empecé a frotar suavemente el plato y asentí de nuevo, demasiado avergonzado para mirarlo directamente. —S-sí, lo sé.

Se rió alegremente. —Ah, es bueno oír eso, y tú me amas también, ¿verdad, Lovi?

—…hm-hm. —Mis mejillas estaban ardiendo como locas ahora y frote el plato fanáticamente, como si mi jodida vida dependiera en hacer que el estúpido material se viera lo mejor posible, porque eso era todo lo que podía hacer para prevenir mirar a la sin duda maravillosa expresión de su rostro. ¿P-porque estaba preguntando cosas así?, maldición… oh Dios, ¿acaso planeaba follarme en la cocina otra vez? E-ese bastardo cachondo.

—¿…qué estas tramando, bastardo? —le pregunte cuidadosamente, alejándome un poco de él.

Él sonrió estúpidamente, tal vez incluso con pánico sin mostrar ninguna de las habituales señas de "vamos a deshacernos de esos pantalones ahora, ¿de acuerdo?~". No no, se veía más bien como un niño que había hecho algo realmente malo, realmente malvado, que estaba esperando que su mami no lo descubriera si actuaba como una pequeña y adorable perra.

Sospechoso, Antonio. Muy sospechoso.

Me incorpore de nuevo y fruncí el seño. —Bien, te lo preguntare una vez más antes de golpear esos molestos dientes y sacarlos de tu jodida boca: ¿qué mierda estás haciendo?

Antonio se estremeció un poco por mis palabras, pero nunca dejó de sonreír como el tonto optimista que era. —Ah… um… ¡pensé que, ya que nos amamos tanto y eso, probablemente no te importaría si te dijera que le pedí a Francis y a Gilbert que se reunieran en mi casa antes de ir al baile de Austria! Lo cual es bueno, porque… ¡ellos pueden aparecer en cualquier momento!~

QUE.

Mi quijada callo y observe al español con horror, mi ojo izquierdo tenía tics y mi otro ojo estaba estrechado peligrosamente.

Oh no. Él no lo hiso. Él no pudo haber querido decir eso. Él simplemente… simplemente no podía haber querido decir eso. Obviamente estaba bromeando. Él sabía que yo odiaba a sus amigos, sabía que no podía soportarlos y sabía que patearía su pobre, perfecto y pequeño trasero si no estaba mintiendo.

Y no lo estaba.

Ese jodido bastardo.

Me las arreglé para mantener la calma y e inclinarme hacia Antonio un poco más, incluso sonriendo un poco cuando me lo mire.

—¿Oh, de verdad? ¿Los invitaste a reunirse aquí? —le pregunte amigablemente, mi voz, sin embargo, temblaba un poco inestablemente. Feliciano gritaría del terror si me viera actuando así. La mayoría de las naciones gritarían del jodido terror si me vieran actuar así.

Pero no el país de España. Oh, no.

Por supuesto, Antonio debía haber tragado saliva y corrido por su jodida vida, pero en lugar de eso suspiro en alivio (en jodido alivio, te dije) e irradio otra sonrisa.

Ese idiota.

—¿Ah? Oh… ¡me alegra tanto que no te moleste! —dijo. —¡Por un momento temí que estarías molesto conmigo por invitarlos! ¡Ajajajaja!~

La sonrisa en mi rostro empezó a doler. Y a torcerse. Y a voltearse. —¿Molesto contigo? Le dijiste a las naciones que yo absolutamente detesto que pueden venir esta noche, sin que yo lo dijera, ¿y tú crees que estaría… molesto contigo por eso?

Ese probablemente fue el momento en que Antonio se dio cuenta que algo estaba mal con en la forma en que lo dije, porque su estúpida sonrisa de repente desapareció y su cara se tornaba tan blanca como una sabana, especialmente cuando lentamente levante la mano que seguía sosteniendo el plato.

—¿L-lovi? —tartamudeo cuidadosamente, levantando las manos para defenderse—, estas…

Nunca sabré como iba a terminar ese enunciado, porque lancé hacia el duro suelo de la cocina, antes de que pudiera terminarlo. Se estrello con un satisfactorio bang y fragmentos blancos volaros por todas partes, cubriendo los azulejos con pequeñas piezas de vajilla española.

¡Bien!

—Tú jodido imbécil —gruñí, haciendo un chasquido con las manos y nudillos—, tienes exactamente cinco segundos para largarte de mi vista antes de que te rompa la espina dorsal.

Antonio miro el desastre en su suelo un momento y luego hizo un mohín. —L-Lovino, entiendo que estés molesto, pero realmente, ¿tienes una idea de que tan caro…?

—Hazlo en dos segundos.

El mensaje le llego y huyo.

XxX

Apenas una hora más tarde, la casa de Antonio estaba siendo jodidamente asaltada por Francia, Prusia y el actual juguete sexual de Francia, Canadá.

Ellos ni siquiera se molestaron en tocar la puerta, o el timbre o algo, demonios no, ellos simplemente entraron como siempre hacían cuando visitaban a Antonio. Oh, y no creas que vinieron por la puerta principal como la gente cuerda hace, no, eso era demasiado normal y obviopara ellos.

Así que, como una alternativa refrescante para entrar a las casas, ellos decidieron entrar la puerta trasera de una de los jodidamente confusos corredores de la perdición de Antonio y se las arreglaron para darme un jodido susto por infiltrárseme mientras yo estaba ocupado haciendo cosas normales, como gritar y tirar tomates a la puerta en la que Antonio se había escondido detrás.

Naturalmente, yo "chigii"-é un par de veces cuando Francia toco mi hombro y lo golpeé a él y a Prusia en la cara (no golpeé a Canadá; él no tenía mucho que ver en esto) antes de largarme a un lugar más seguro, ignorando las suplicas de Antonio mientras lo hacía.

Yo (tontamente) pensé que no podría ponerse mucho peor que esto, cuando el timbre sono por unos minutos después. Fui a la puerta y me encontré cara a cara con Feliciano, Japón y el jodido bastardo patatas mientras la abría.

—¿Qué demonios? —Los salude, mi ojo tenia espasmos otra vez.

Feliciano sonrío felizmente. —Veeee… ¡Hola, hermano! ¡Ludwig, Kiku y yo pensamos que sería lindo recogerlos a ti y al hermano España antes de partir a la casa de Austria!~ ¿Verdad, Ludwig?

Él tuvo que codear en las costillas al (pálido) alemán un par de veces antes de obtener un triste "Sí" a cambio. Y Japón se veía como si realmente no quisiera estar aquí.

Así que realmente, era natural que yo les cerrara la puerta en sus caras y me fuera a esconder a algún lugar.

Oh, y culpar mentalmente a Antonio por todo lo que me estaba pasando.

Jodido bastardo español. Lo odiaría si no lo amara, maldición.

Por supuesto, simples y masivas puertas en parte echas de jodido acero, no eran suficientes para mantener a Feliciano y compañía lejos de la casa del español. Así que cuando termine de esconderme y de vestirme apropiadamente (resulto ser muy conveniente ocultarse en un armario), no estaba sorprendido ni un poco cuando vi a los tres perdedores corriendo por el pasillo de cualquier modo.

XxX

Cuando me dirigía a la habitación de Antonio para preguntarle si estaba listo para irse, note algunas inusuales y perturbadoras cosas en el proceso de caminar por la casa españolé, cosas que solo me hicieron querer dejar el edificio aun más rápido.

Francia estaba bailando por ahí desnudo en la sala de estar por alguna razón y tratando de seducir a Canadá para tener "delicioso sexo ardiente" con él en la alfombra.

Canadá se negó y se preguntaba en voz alta por qué diablos se había molestado en venir a también.

Prusia, quien se puso completamente borracho, estaba colgando aleatoriamente en un igualmente aleatorio sofá en otra habitación y murmuraba cosas sobre Austria y Hungría y sobre los malvados seres que ambos eran.

Alemania estaba en la misma habitación, tratando de despertar a su hermano de su ebria inconsciencia. Pero fallo, porque es un bastardo.

Feliciano estaba en otra parte, ayudando a un desnudo Japón a encontrar su esmoquin, ya que Francia había desnudado al mariquita japonés cuando nadie lo estaba viendo y lo había puesto en un lugar sospechoso y yo realmente no quería saber donde lo había metido.

Ver todo esto me hizo sentir como si yo fuera la única persona sensata en esta casa y eso me asustaba aun más.

Sin saberlo aceleré mi paso y al final, prácticamente estaba corriendo hacia la habitación de Antonio.

XxX

Antonio estaba arreglando su corbata cuando irrumpí en la habitación, jadeando como si hubiera corrido un jodido maratón o algo así.

Mira hacia arriba sorprendido y sonrió cuidadosamente cuando nuestras miradas se encontraron, aparentemente, estaba pensando que seguía enojado con él. Note que no se había puesto la chaqueta de su traje aun; solo los pantalones negros, la blusa blanca y la corbata negra.

…Dios. Tragué saliva fuertemente cuando cerré la puerta. Él, él se veía bien. ¡¿Por qué el siempre se tenía que ver tan bien?, maldición!

—A-ah… ¡hola, Lovino! —dijo Antonio, tentando su corbata torpemente—. Um… entonces, ¿Cómo van las cosas ahí abajo?

—Horrible. El lugar es un basurero gracias a tus tan-llamados amigos y los idiotas del eje —dije, frunciendo el ceño con inquietud. El ver la gorda y falsa sonrisa de Antonio me hizo extremadamente consiente del hecho de que mi comportamiento algo malo de esa tarde probablemente lo había hecho sonreír así.

La cara de Antonio callo. —Vaya. Así de mal, ¿huh? Ah… bueno, que fastidio…

—Bueno, ¿qué esperabas? ¡Están locos! —resoplé.

—¿Hm? Oh, en realidad, había esperado ir al baile de Austria contigo, Francis y Gilbert sin tanto lío… pero parece que me equivoque. —Antonio se rió débilmente—. Perdón por meterte en esto, Lovi. No debí haberlos invitado.

Suspiro y movió su corbata un poco más. La expresión de desaliento en su rostro me hizo sentir como un enorme idiota. Mierda, ahora él se estaba poniendo parcialmente deprimido… no, mayormente por mi culpa. Maldición. Tenía que hacer algo. Algo… lindo, supongo. Sí, algo que iluminara su ánimo.

¿Pero qué? ¿Qué podía hacer? No estaba realmente experimentado en hacer cosas lindas… Mire a Antonio por un momento, viendo su ridícula lucha con su corbata.

Al final me harté y gruñí. —Dios mío, eres irremediable. Ven aquí.

Camine hacia él, tome sus caderas y lo hice girara hacia mí.

—Whoa, ¿Lovi? —Me dio una mirada sorprendida, pero no lucho o protesto.

—C-cállate, maldición.

Alcancé su corbata y se la arrebate de las manos y el cuello. Posteriormente, la aplane y cuidadosamente la envolví alrededor de su cuello otra vez, tirando un poco de la corbata por lo que se quedaría quieta mientras trataba de arreglar la larga pieza de ropa negra tan bien como podía.

Sabía que Antonio me observaba fijamente mientras ataba su estúpida corbata. También sabía que empezaba a alegrarse de nuevo cuándo oí una ligera risita.

—…ah, no soy muy bueno en cosas así…

Resoplé. —Se que no lo eres. ¿Qué planeabas hacer con tu corbata, un maldito globo de animal? Tsk.

Sonrió un poco más y poso una cálida mano sobre mi mejilla, sus dedos la acariciaban suavemente. —Naah, estaba medio-esperando que la arreglaras por mí, Lovi. Me alegra estar en lo cierto.

¿Q-qué demonios, el paneo esto o algo? Sentí que mi cara empezaba a encenderse de nuevo, como siempre hacia la jodida cuando estaba teniendo una extraña conversación con ese bastardo, y me negué a mirarlo.

—Maldición… n-nunca supe que pudieras ser tal imbécil maquinador, España.

—Y yo nunca espere que pudieras ser tan crédulo, Lovi.

—¡Cierra tú endemoniada boca! —Me sonroje y tire fuertemente de su corbata. —¡M-mejor que no tengas ninguna otra estúpida idea bajo tu manga, España! ¡Te voy a matar si me haces quedar como un tonto en el baile de Asutria.

Se rió (un poco estrangulado, pero aun así) y negó con la cabeza, subió su otra mano a mi otra mejilla para envolver mi cara y acercarla a la suya. —Aw, no te preocupes, Lovi; me comportare. Seré el tipo de hombre del que puedes estar orgulloso, ¿está bien?~

—S-solo se tu mismo, maldición —refunfuñé y tome sus muñecas, no estaba seguro de que hacer con ellas excepto por solo sostenerlas—… n-no tienes que ser nada más que eso.

Antonio parpadeó un par de veces y su rostro se calentó, asintiendo con entusiasmo. —¡E-está bien, Lovi! ¡Solo hare eso!

—…y mantente lejos de imbéciles como los Países Bajos e Inglaterra, ¿lo harás? —continué con voz casi inaudible.

Él no respondió de inmediato. Solo me acerco aun más con cuidado y me beso cariñosamente, aun sonreía y sostenía mi roja cara en sus manos cuando nos separo.

—Ah, pensé que ya te había dicho que no te preocuparas por eso, mi amor, mi amor… estaré bien, ¿de acuerdo? Voy a estar bien. Confía en mí esta vez.

Más te vale que estés bien, bastardo, si sabes lo que te conviene. —Fruncí el seño, pero igualmente asentí. Mis rodillas se sentían como jodido caucho cada puta vez que me él besaba, maldición…

—¡Bueno! —Antonio de repente me dejo ir y miro al reloj en su mesa de noche—. Si no queremos llegar tarde o recibir una molesta llamada telefónica de Austria, mejor nos vamos pronto. ¿Qué dices, hm? ¿Vamos?~

—Bien —cruce mis brazos, rápidamente retomando mi postura cabreada original ahora que ya no me estaba sosteniendo—, pero tendrás que decirle a esos bastardos de ahí abajo que que se apuren de una jodida vez, primero.

Él sonrió alegremente y saco su jodidamente grande y aun ligeramente manchada de sangre hacha de guerra de debajo de su cama.

—Oh, eso no puede ser tan difícil ahora, ¿puede?~

Elegí creerle.