Oh bueno, no fui capaz de traer esto ayer, pero seré sincera fue antes de lo que esperaba (aunque ahora es bastante tarde, de echo ya es la hora en la que me mandan a dormir). Buenas noticias, acabe los exámenes~ malas noticias me fui al extraordinario de matemáticas~. Oh bueno...
Hoy tendremos una aparición especial más insinuaciones de prucan y de mi segunda OTP wiiii. Están advertidos. Vaya, solo quedan dos capítulos.
Título original: "This Dance"
Autora: Sunny Day in February Perfil:/u/561645/
Disclaimer: ¡Yay!~
Esta Danza: ¡En Ruta A Austria!
Antonio:
Después de solo media-hora de estar cazando naciones, me las arregla para reunir a todos en mi jardín delantero.
¡Eso salió muy bien! ¡Muy fácil de hecho! ¡Ajajajaja!~
…claro, Lovi seguía dentro de la casa para checar que esos grandes hoyos en el suelo, paredes y escaleras aun pudieran arreglarse y para asegurarse de que mi casa aun fuera habitable sin mis pilares blancos, pero ignoremos eso por ahora, seguramente no era nada de qué preocuparse.
A pesar de que Lovino estaba maldiciendo muy fuertemente.
¡Pero oh bueno!~
¡Bien entonces! ¿Están todos listos para irnos ahora, hm?~
Plante mi hacha en la tierra cubierta de hierba y mire felizmente a las malhumoradas, molestas y algo traumatizadas caras alrededor de mí. Jadee un poco cuando agarre mi hacha un poco mejor y seque mi frente, radiando otra sonrisa alegre a las naciones enfrente de mí.
—Oof, a pesar de que ya es tan tarde, hace bastante calor afuera, ¿no es así?
Francis fue el primero en decir algo y sonreírme de vuelta.
—Ah, Toni… tú loco hijo de puta, ¿te das cuenta de que pudiste habernos matado con esa encantadora hacha tuya, hm?~ —Se río alegremente y me mostro el largo rasgón en su chaqueta. —¡Mira esto! ¡Has destruido mi mejor y único traje!~ ¡Oh, tu tonto, tonto gilipollas!~ ¡Intenta algo loco así de nuevo y te morderé las pelotas!~
Auch. Me estremecí involuntariamente. Bueno, esa imagen me perseguiría por el resto de la semana. Que bueno que ya era Sábado.
—¡Aw, vamos, no me digas eso! —hice un mohín —. Es tarde, ¿sabes? ¡Quería hacer esto rápido! ¿Y de que otra manera se suponía que los haría moverse?
—Pudiste habernos preguntado —remarco secamente Alemania.
Me le quede viendo al severo rubio con confusión. —¿Preguntarles?
—Sí. Preguntarnos.
—¿Quieres decir que no…?
—No. No lo hiciste.
—Oh. Perdon.
Mejor hacia una nota mental de eso.
Gilbert estaba colgando sobre el hombro de Alemania como un muy raro tipo de muñeco de trapo, apretando un ojo cerrado y apuntando hacia mí sorprendentemente bien para alguien que estaba borracho como una cuba.
—Maldición, Tonio, eres… eres un… ¡jodido psicópata! ¡C-con tu… tus veintitrés hachas! Jodido infierno, ¿dónde las guardas todas, cabrón?
Luego se atraganto.
—Solo es una, bruder —indicó Alemania—. Y por favor, trata de mantener el interior de tu estomago en el interior de tu estomago. Este traje es nuevo.
Feli dio se rio tontamente y le dio una palmada a la espalada de Gilbert. —¡Veee!~ ¡Prusia está totalmente enojado, jaja!
El albino miro mi hacha atontadamente. —Dios, son muchísimas… mierda, debe ser una perra organizarlas, ¿eh, Tonio?
Me reí de buena gana y lentamente levante el hacha. —¡Oh Gilbo, no me hagas usar mi Mágico Ataque Español de Hacha en ti otra vez!~
XxX
—¡Oye! ¡España!
De repente, Lovino llego corriendo a afuera. Se detuvo cuando me vio, sus ojos estaban muy abiertos y su respiración un poco agitada. Recargo sus manos en sus rodillas por un momento para recuperar el aliento y entonces se paro abruptamente de nuevo, restregando su reloj en mi cara.
—¡Mira! ¿Sabes qué hora es? Te daré una pista: ¡Es jodidamente tarde! ¡Se suponía que estaríamos en casa de Austria a las ocho!
—¡Auch! Lovi, estas muy cerca, ¡en verdad no puedo ver qué hora es! —dije y tome su brazo, volteándolo de modo que pudiera ver el reloj. Los números negros me dijeron que ya eran las 8:30 PM, trague saliva fuertemente.
—Oh… vamos muy tarde, el baile ya ha empezado, creo…
Lovino rodó los ojos. —¡No jodas que lo hiso!
—¿Qué? ¿Estamos muy tarde? —Japón miro a Alemania con pánico total—. ¿Es verdad? ¿Estamos retrasados? ¿Pero cómo, como es eso posible? ¡Nunca estoy tarde para nada, Alemania-san! ¡Oh no, mi reputación se destrozara!
—¿Qué es una reputación? —Gilbert frunció el seño.
—Ah, Japón, mona mi… tú te juntas con Alemania e Italia. Tu reputación nunca tuvo la oportunidad de empezar. —Francis se rio, saco una rosa de la nada y se la ofreció a Canadá, quien se veía claramente miserable. Puede haber tenido algo que ver con ese rasguño en su cara que mi hacha… tal vez haya causado, pero no estaba seguro.
Sorprendentemente, Lovino, alguien que nunca, jamás se preocupo por algo tan insignificante como estar a tiempo o estar muy tarde para algo, estaba molestándose bastante con esto, aun más que Japón y Canadá. Estaba mordiendo nerviosamente sus uñas y ni siquiera le gruño a Alemania cuando accidentalmente tropezó con el Alemán. No, él incluso se disculpo.
—…perdón.
Y eso era francamente preocupante.
—¿Estás bien? —le pregunté, discretamente le di la espalda a las otras naciones y acerque a Lovino hacia mí—. Oh Lovi, tu cara se ve muy pálida… ¿te sientes enfermo o algo así?
—¡C-como un demonio que me siento enfermo! —Trato de apartarme. Y fallo. Él siempre fallaba apartándome. Simplemente no podía hacerlo. Creo que en realidad él nunca quiere apartarme, pero ya que es Lovino… no, Romano y eso, tiene que seguir resistiendo por alguna vaga razón. Probablemente una manera de defender su orgullo italiano o algo así… Bueno, quizá esa (algo linda) inseguridad de él disminuyera después de que anunciáramos nuestra bod-quiero decir, relación, a las otras naciones.
Pero en serio, su actual comportamiento realmente me empezaba a inquietar. Fruncí el seño y estudie su cara un poco mejor. Sus ojos hacían lo mejor que podían para evitar los míos y me susurro apretando sus puños. —¡¿Q-qué demonios estás haciendo?, t-todos están mirando, m-maldición! ¡N-no hagas esto en público!
—Bueno, ellos van a descubrir lo nuestro esta noche de cualquier modo. Ahora, vamos, Lovi… dime qué tienes, ¿hm? —sonreí y palmee su cabeza.
Él le dio un manotazo a mi mano —¿Q-qué, joder, tengo que deletreártelo? No. En. ¡Publico! ¡Tú imbécil!
—Bien —suspire, agarré las muñecas de Lovino y me gire a los otros con una alucinante sonrisa.
Gilbert jadeo y cubrió sus ojos. —¡Mi Dios, quema!
—¿Nos disculparían por favor un momento?~ —dije, ignorando a Gilbert y a cualquier otro, sin más preámbulos volví a dentro de mi casa, jalando a un zarandeoso y quejumbroso Lovino conmigo.
XxX
En el momento en que la puerta se cerros, enrolle mis brazos alrededor de la cintura de Lovino y lo abrasé fuertemente, dándole unos besos en la cara mientras lo hacía.
—Ah, mi amor… estamos solos, ¿ves? ¿Me los dirás ahora, hm?
Lovi hiso un sonido ahogado e inmediatamente dejo de luchar, murmuró enojado algo mientras se inclinaba hacia mi abrazo. Presiono su cara en mi cuerpo y se negó a decir algo. Aun así, era lindo sentir que correspondía a mi abrazo. Al menos ya no estaba tan avergonzado de mostrarme afecto cuando estábamos solos. Eso era una buena señal…
Lovino —suspiré otra vez y pasé mi mano por su cabello—, ¿qué es, entonces? ¿Estás asustado?
Volteó a verme con un seño molesto, su barbilla descansaba en mi pecho. —…¿qué te pasa a ti tratándome como una jodida princesa? ¿Qué esperas que haga ahora, que me tire a llorar? ¡Joder, no soy el imbécil de mi hermano, lo sabes! ¡Maldición!
—¡Aw, estas evadiendo la pregunta!~ ¡Que lindo! —Me reí y me contuve de saltar del dolor cuando me dio una patada en la espinilla.
Él estaba todo sonrojado de nuevo, lo que honestamente le quedaba mucho mejor que esa cara pálida de antes. —¡M-mierda, ya déjalo! No estoy asustado, ¿está bien? Es solo que he estado esperando y preparándome para esta jodida noche y ahora… ¡ahora todo está yendo mal! ¡Por tus amigos! ¡Mi hermano! ¡Su estúpido grupo! ¡Tu jodido delirio del hacha! ¡Todo! ¡Es un presagio, probablemente debamos quedarnos en casa!
—Eso no es una buena idea, Lovi —dije dudando…
Una arruga apareció en su frente. —¡Sí, ES una buena idea, maldición!¡Deberíamos quedarnos aquí! Y… y hacer cosas.
Bueno, eso sonada realmente sugestivo. Lo que estaba mal. Quería decirme que probablemente el no quiso hacerlo sonar como yo pensé que sonó (y que yo era una gran pervertido por pensar algo como eso, ¡es mi culpa, es mi culpa, es mi culpa!, pero ese pensamiento fue rápidamente tirado por la ventana cuando sentí que las manos de Lovino tanteaban mi trasero.
Firmemente tanteaban mi trasero. Oh Dios.
—…entonces… ¿qué opinas, Antonio? —dijo roncamente.
¡E inclusive me llamo Antonio, también!
Me le quede viendo sorprendido. —…Estoy pensando un montón de cosas ahora.
—Bueno, eso es un comienzo.
—Dímelo a mí.
Ah, por mucho que me gustara un Lovino asertivo y por mucho que quería olvidarme del estúpido baile de Austria y arrastrar a Lovino a la habitación más cercana lo antes posible para follarlo tontamente, sabía que había un tiempo y lugar para todo, y ahora no era ese tiempo ni lugar.
Aww.
Así que amablemente quite sus manos de mi parte posterior y las apreté con las mías, dándole a Lovino una sonrisa tranquilizadora. —Lovi sobre el baile… estará bien ¿de acuerdo? Prometo que así será.
El brillo lujurioso de Lovino desapareció en cuestión de segundos y me sentí un poco mal por eso, especialmente cuando su usual seño fruncido volvió con toda su fuerza y me llamo bastardo, de nuevo. Pero sonaba un poco manso esta vez, así que supongo que no estaba tan infeliz con este cambio de eventos.
—Bien —dije dándole al italiano un suave beso en los labios—, ahora, ¿vamos?
—…s-sí —cabeceó.
—¡Bien!~
Lo bese otra vez y luego lo solté, abrí la puerta.
Fui saludado con un sartén directo en mi cara.
XxX
El entero (y único, si me preguntan) propósito del baile de Austria era para celebrar el aniversario de una de sus más queridas amigas y ex-esposa, Hungría.
Ah, Hungría. A pesar de que todos sabían que Hungría era una nación muy dulce, cariñosa y amigable, también sabían que tú nunca debes meter con su moreno, porque ella te va a buscar, y ella te va a encontrar, y ella te va a perseguir como alguna clase de animal salvaje por cualquier injusticia que le hayas hecho. ¡Es realmente espeluznante! ¡Una vez acoso a Gilbert por semanas, por ejemplo!
En otras palabras… tú en verdad no quieres estar en su lista negra.
Ahora, mi relación con Hungría siempre ha sido bastante buena. Ella me agradaba a mí, yo le agradaba a ella, y cada vez que yo abrazaba a Feli o a Lovi o… más o menos cualquier otra nación masculina, parecía que yo le agradaba aun más. Así que sí.
Pero después de haber quitado el sartén de Muerte de mi cara y haberla notado, parada entre las otras naciones con una mueca muy molesta, me pregunte si le seguía agradando tanto.
Hm. Para garantizar mi seguridad, probablemente debería huir. O acariciar a Lovi. O podría solo… esperar y ver que pasara. Sí, vamos a elegir la opción # 3, por el momento...
Hungría doblo sus brazos y me miro fijamente. —Dios. Sabía que ibas a llegar tarde, España, ¡pero vamos! ¡Esto es inaceptable! ¡Tú y tus amigos no tienen derecho a estar así de tarde en la maravillosa fiesta que Roderich has organizado para mí!
—Ah —sonreí estúpidamente y le devolví el sartén—, l-lo siento. ¿Es por eso que estas aquí?
Ella arrebato el objeto de mis manos y resopló, antes de asentir. —Sí. Lo es. Veras, no estoy segura de si lo sabes, España, pero tú eres un muy buen amigo de Roderich. Al menos, el piensa que lo eres. Pero ya que estas tarde y eso, no eres tan buen amigo, supongo. Pobre Roderich… Él está muy disgustado con tu tardanza.
—¿L-lo está? —tartamudeé.
—Oh sí. Ha estado tocando el Canon de Pachelbel en el piano desde las 8:01 PM, España… sin detenerse. —Hungría sonrío una peligrosa sonrisa, su voz era profundo y hueca—. Ahora, realmente me gusta el Canon de Pachelbel, no me malinterpretes, pero media hora con solo esa casi-feliz canción realmente altera tus nervios.
Mi Dios, esa sonrisa. Me rasqué la cabeza nerviosamente. —Ah…
Así que vine a recogerte a ti y a las otras naciones ausentes, y adivina, ¡todas están aquí!~ Supongo que es verdad lo que esa revista de viajes decía sobre España: ¡el tiempo en verdad se detiene bajo el sol Español!~ —dijo amablemente.
Me estaba poniendo más sudoroso e incomodo cada segundo, tire de su manga desesperadamente. —L-lo entiendo, l-lo entiendo… lo lamento mucho, mucho, así que por favor… ¡por favor deja de sonreír así!
Feli se rió. —¡Veee! ~ ¡Hermana Hungría me asusta horrores, jaja!
—Calla, Feli. —Hungría sonrió y le dio una ligera palmada en la cabeza al hermano menor de Lovi.
Entonces se giró hacia Gilbert, quien al final había sido aplacado por Alemania y le dio un golpe como el infierno.
—¡Auch! —Él cubrió su cabeza por el dolor y miro molesto a Hungría. —Qu- ¡T-tú malvada perra, yo no hice nada!
—Lo sé. Simplemente no me agradas —dijo Hungría simplemente.
XxX
Mientras Gilbert y Hungría estaban ocupados molestándose el uno al otro, de repente me di cuenta la larga limusina blanca que estaba estacionada enfrente de mi jardín. Me le quede viendo, silbe y fui con un angustiado Francis para darle un codazo.
—¡Oye Francis no estabas mintiendo sobre el auto que nos llevaría a Austria! ¡Es una verdadera belleza!
Él se rió tristemente. —Merci. Sí. Pero ese no es mi auto, Toni, mi mentecato amigo, ese es el auto que empujo el mío en ese rio de haya.
Seguí su dedo apuntador y vi un atisbo de rojo, desapareciendo en las aguas del calmado río que corría cerca de mi casa.
—Oh —dije.
Él hizo un gesto triste. —Lo sé.
Mire a la limosina blanca otra vez. —Pero si ese no es el auto de Francis, entonces tiene que ser…
—Es de Hungría, imbécil —gruñó Lovino, quien había estado algo quieto desde que Hungría se mostro (probablemente su ansiedad por el baile apareció de nuevo) y me empujo impaciente. —Mueve el culo y metete en esa estúpida limosina suya, nos está ofreciendo llevarnos. Y nosotros no queremos negarnos. En verdad no queremos negarnos. Ella ya ha dejado KO a Prusia.
—¡Oh! ¡Bueno, que amable de Hungría! —dije de alguna manera perdiendo el punto, y dejándome ser empujado por Lovi, quien se dirigía a la línea de naciones frente a la limosina.
Francis nos siguió y trato de sonreír. —Ah bueno, al menos ya no tengo que preocuparme de si somos capaces de encontrar mi carro.
Asentí alentadoramente. —¡Es verdad, Francis! ¡Mantente positivo! ¡Todo saldrá bien!~
XxX
…bueno, la buena noticia era que todos cabíamos en la limosina. Algo así.
La mala noticia era que estaba un poco apretada, demasiado apretada. Aun cuando el auto parecía ser muy grande y cómodo desde afuera, resulto ser algo… pequeño en el interior. Es verdad, la amplitud del largo vehículo era solo una ilusión óptica ¡quién lo hubiera dicho! Supongo que eso era otra manera de decir "Eso les enseñara mocosos a no estar tarde para el baile de mi querido" estilo-Hungría.
En el asiento trasero, Gilbert, Francis, Canadá, Feli, Alemania y Japón estaban apretados como un montón de… de sardinas en una lata realmente pequeña y yo sabía que Hungría simplemente amaba esa encantadora situación, porque…
Gracias a la corta distancia, Alemania y Feliciano prácticamente se estaban abrazando el uno al otro mientras el Alemán arreglaba el algo arrugado chaleco que Feli estaba usando («Tssk. Italia, realmente deberías empezar a planchar tu ropa»).
También las heridas en la cabeza de Gilbert (sí, el había recibido bastantes golpes) eran atendidas por Canadá, quien se había hartado absolutamente de Francis y sus payasadas y lo ignoraba completamente mientras cuidaba a un alegre Prusia («P-por favor siéntate un momento, Prusia… ¿Por qué hay un pájaro en tu cabeza?»).
…y finalmente Japón y Francis, quienes solo estaban sentados muy, muy cerca, lagrimas ya se formaban en los ojos del pobre chico peli-negro mientras las manos de Francis palmeaban su trasero contentamente («Ah, de algún modo siempre parecemos encontrarnos así, mon chéri~»).
En cuento a mí y Lovino, estábamos sentados en el asiento de pasajero junto a Hungría.
Sí, Lovino estaba sentado en mis piernas. ¡Ajajajaja!~
Oh, no me molestaba, no, ¡no me molestaba en absoluto el tener a mi lindo tomate sobre mi!~ Pero Lovino habría muerto por evitar eso, negándose a subir a la limusina después de que de unas palmaditas en mis muslos invitadoramente.
—¡Sube, Lovi!~
—¿Q-que? ¡Tienes más probabilidades de que el infierno se congele de que yo me siente en tu jodido regazo, tú bastardo pervertido! —me espetó.
Hungría puso una mano en su hombro y sonrió aterradoramente. —Puedes elegir, Romano: o te sientas en el regazo de Antonio, o te sientas en el de Francia.
Francis jadeó por la sorpresa, pero lo aprobó inmediatamente. —¡OH! ¡Eso es maravilloso!~ Espera, solo déjame mover un poco a Japón… ¡listo! Bien Roma, ma petite tomate, ¡puedes unirte también a las fiesta!~ —ya había levantado una mano en un intento de agarrar a Lovi.
Nunca vi a Lovino tan entusiasmado de sentarse en mí.
…ajaja. ¡Eso sonó raro!~
Pero de cualquier modo, justo ahora, estábamos en camino a la casa de Austria. Hungría estaba conduciendo, y debo decir que era una excelente conductora si ignoras el… jadeo y… el curioso modo de respirar, cada vez que veía por el retrovisor. Así que sí, me divertía mucho, después de todo, nunca te cansas de tener un adorable Italiano en tus piernas y picar esos mismos lados italianos una y otra vez, ¡solo para verlo temblar y retorcerse así de lindo!~
Pero Lovino no estaba contento en lo más mínimo y se volvió fieramente hacia Hungría, apretando mi mano muy duro cuando traté de picar su mejilla. ¡Ay!
—¡Oye! ¡¿P-por qué España y yo nos tuvimos que sentar adelante, maldición?
—¿Hm? ¡Oh, por ninguna razón!~ —dijo Hungría tratando de ocultar su sangrado nasal detrás de un pañuelo.
Parpadeé. Huh. Supongo que Hungría sabía, también. Justo como Gilbert y Francis. Y apuesto a que Feli también sospechaba que estaba pasando. Alemania, Canadá y Japón parecían muy ocupados como para notar algo en el momento, así que…
…por alguna razón, todo eso era suficiente para alentarme a que estaba bien jugar un poco con Lovi. Así que puse mis brazos alrededor del pequeño marco de Lovino y lentamente lo jale hacia mi pecho. Se sorprendió y protestó un poco, maldiciendo en voz baja y meneando fanáticamente, pero eso nunca me había detenido, así que no me detuvo ahora, tampoco.
—¡Ah, realmente tengo ganas de bailar contigo, Lovino!~ No puedo esperar a que le mostremos a nuestra danza a todas las demás naciones —suspiré abrazándolo un poco más…
Él volteo su cabeza para verme y su cara gritaba abiertamente "deja de hacer eso, tu idiota", pero yo simplemente le sonreí y tome su collarín, jalándolo hacia abajo solo un poco para exponer un poco de su nuca. Entonces me incline lentamente hacia él y gentilmente bese la cálida piel.
—M-mierda —murmuró…
Sonreí. Ah, amaba el modo en que se estremecía y se congelaba…
Quería continuar jugando, pero decidí dejarlo, antes de que Hungría chocara contra un árbol y nos matara a todos.
XxX
Después de otra media-hora llena de temible manejo de auto por parte de Hungría y llantos de miedo y desesperación de las pobres naciones que estaban atrapadas en su Vehículo de Destrucción, finalmente vimos la casa de Austria en algún lugar en la distancia, acercándose a cada segundo.
¡Ah, finalmente! Suspiré del alivio y hocique a Lovi por detrás. Nuestro primer baile juntos estaba a punto de empezar…
…ahora solo espero no joder las cosas o algo. Ajajaja.
