Buenas noticias, ya hise el examen, lo pase y acabe la secundaria wiii~ Bueno este es el gran capitulo en el que por fin estamos en el baile. Y ya solo nos queda un solo capitulo. ¿Qué pasara?

Título original: "This Dance"

Autora: Sunny Day in February Perfil:/u/561645/

Disclaimer: ¡Yay!~


Esta Danza: Bienvenidos Al Baile

Antonio:

Algo estaba mal con el modo en que Austria me miraba después de que hubiéramos llegado.

Estaba frunciendo el seño. Y se veía irritado. Y cabreado. Y gruñón. Y disgustada. Con sus brazos cruzados la frente fruncida.

…bueno, claro, nada nuevo por aquí porque estas eran más o menos sus expresiones faciales habituales, pero esta vez eran un pelín más intensas, más frustradas y más crueles. Me di cuenta de que no le hacía gracia que me apareciera así y que le parecía aun menos divertido ver a un Gilbert ebrio, un Francis jadeante y un Lovino nervioso rodeándome. Porque todos ellos —excepto por mí, aparentemente— eran naciones que él no podía soportar.

El tampoco estaba muy feliz de ver a su amada ex esposa, cargando a Alemania y Feli, sí a los dos. Eso era… huh. Sí. Supongo que al final todo le era demasiado como para manejarlo. Esa es probablemente una de las muchas razones por las que el auto termino en el jardín frontal de Austria lleno de edelweiss en lugar de los sitios de aparcamiento.

…eso era en parte mi culpa, en verdad, porque justo cuando Hungría estaba a punto de estacionar la blanca monstruosidad que era la limusina, mis (malas e infieles) manos decidieron —por cuenta propia, lo juro por Dios— jalar el rulo de Lovino. Eso me consiguió un gemido, un término muy extraño de abuso, un golpe en la cara y un carro zambulléndose en un campo lleno de lindas florecitas blancas, pero el gemido lujurioso de Lovino hizo que valiera la pena absolutamente. Oh sí. Sí sí sí.

Pero sí. Austria no estaba contento. No en lo absoluto. Sé que si su piano hubiera estado cerca, habría mostrado su enojo musical con pasión.

Camine hacia el austriaco que estaba parado enfrente de su enorme casa de estilo clásico —jalando a Lovino conmigo— y sonreí tímidamente —…um… ¡hola Austria! Estamos… ¡un poco tarde!

—No me digas. —Austria ajusto sus lentes sin parar su continua mirada y lentamente sacudió su cabeza. Pensé que iba a decir algo, pero no lo hiso, así que por un momento, solo estuve… parado ahí, mirando a un Austria sacudiendo su cabeza. Me estaba empezando a sentir un poco incomodo, cuando de repente Lovi hablo.

—…escucha, tu… Austria —dijo, señalándolo con su mano libre, pero no muy fuertemente. Austria lo miro inmediatamente mandando todas sus vibras intimidantes hacia el italiano… quien, en realidad, no estaba impresionado en la absoluto.

Lovi rodo los ojos. —…bien bastardo, en primero que nada, yo tampoco soy un gran fan tuyo, así deja de mirarme así, no me voy a ir de todas maneras. Segundo, probablemente estas pensado en tu propia, jodida y retorcida manera austriaca que gran imbécil es España por estar tan tarde para tu estúpido baile, tienes razón, lo es. Es un perdedor y un bastardo y es tipo de hombre un muy, muy malvado. Realmente deberías patearlo entre las piernas un día, porque se lo merece.

—Ajajaja —sonreí con pánico y di un pequeño golpe en el hombre de Lovino—… n-no ayudas, Lovi…

—Pero no es solamente su culpa, ¿está bien? —el italiano continuo fieramente, empujando mi mano—, sus estúpidos amigos nos estaban deteniendo y entonces tu camarada come-papas, Alemania, se apareció con Feliciano y por alguna razón, Japón también estaba ahí y justo cuando creí que mi vida oficialmente me odiaba, esa espeluznante ex esposa tuya apareció. Ese fue el momento en que me di cuenta que mi vida no solo me odiaba, también estaba muy entusiasmada por verme morir dolorosamente. ¡Maldición, ¿dónde aprendió a manejar?

—No puedo decirte eso. Es información clasificada, Romano —Hungría sonrió, de repente estaba parada detrás de Austria.

—Romano —a Austria no le gusto el ataque de Lovino a su espacio personal y dio unos pasos hacia atrás—, ¿qué estas tratando de decir?

—Yo —Lovino intercambio una mirada conmigo, antes de que sus mejillas aun un poco regordetas se tornaran a un muy profundo y obscuro tono de rojo—… estoy saliendo con este bastardo, ¡maldición!

Luego corrió al interior mansión de Austria, maldiciendo y jurando todo el camino.

—Bueno. Felicidades por conseguir un novio, España —remarco fríamente Austria, sin ni siquiera pestañear—, pero estoy seguro que eso no era lo que trataba de decir.

—Me gusta sin embargo —Hungría trago saliva y me miro con ojos entrecerrados—, está bien España. Te perdono por llegar tan tarde. Solo asegúrate de enviarme fotos de ustedes dos de vez en cuando.

—¡Esta bien! —dije.

—Juntos.

—¡Esta bien!

—Haciendo cosas.

—¡Esta bien!

Bueno, eso sonaba suficientemente inocente.

—¿Lo perdonas? —Austria frunció el seño confundido, pero pareció captarlo cuando vio la sonrisa pervertida en su cara. Suspiro y se giro para verme otra vez. —…bueno… ya que Hungría esta complacida con… con algo que no me importa averiguar nunca, jamás, supongo que ya no te debes preocupar más por estar inaceptablemente tarde.

Parpadee y rasque mi cabeza. —…E-entonces… ¿eso significa…?

Él asintió. —Puedes entrar.

—¡Ah, eso es grandioso! ¡Gracias! —suspire del alivio y tome sus manos para agitarlas felizmente, pero Austria las aparto rápidamente y me golpeo en la cabeza.

—No me toques, aun estoy molesto contigo. Supongo que Romano es tu pareja esta noche.

Hice un mohín y frote mi pobre cabeza. —Sí, el…

—¿Sí? Entonces explica esta presencia individual. —Agarro a Gilbert por la oreja, quien estaba haciendo su mayor esfuerzo por colarse en la mansión de Austria sin ser visto, y estaba fallando patéticamente.

La nación prusiana chilló. —¡Auch! ¡¿Qué demonios, por qué todo el mundo está tratando de herirme hoy? Deja mi grandiosa oreja, tu cuatro-ojos marica.

—No tienes permitido entrar, Prusia. Tu SABES que no puedes, inclusive te envié una note que decía que no podías venir, y aun así… aquí estas —dijo Austria.

—Hay que golpearlo, Señor Austria. —Hungría alzo su sartén y lamió sus labios.

Pero antes de que Hungría pudiera aporrear a Gilbert y antes de que yo pudiera hacer algo para ayudarlo, Canadá de repente camino hacía Austria y respiro profundamente, antes de tomar una de las manos del albino.

—…p-por favor déjelo ir. E-él está conmigo. Señor Austria, así que… así que creo que estará bien…

Austria y Hungría lo miraron con sorpresa. —¿…estas tomando responsabilidad por esta suspicaz persona?

—S-sí. Él es… él es mi pareja para el baile —dijo Canadá. Gilbert solo lo miraba con grandes ojos admirativos. Hungría estaba haciendo lo mismo, por cierto.

—Bueno… supongo que puedes entrar, entonces —dijo lentamente Austria, liberando la oreja de Gilbert—. Pero te lo advierto, Prusia: intenta algo gracioso y serás echado.

—¡Oh pfff, no te preocupes, Roddy! ¡Ser bueno, justo como dijo Mattie! —Gilbert se echó a reír alegremente y le dio a Canadá un fuerte abrazo, antes entrar corriendo al interior de la impresionante mansión de Austria, arrastrando un ruborizado canadiense con él.

—Prusia y Canadá… L-lindo. —Hungría babeaba y rápidamente busco su pañuelo, ya que su nariz empezó a sangrar de nuevo. Jadeó. —…oh querido, ¿dije eso en voz alta?

—¡Claro que lo hiciste! —dije, dándome cuenta muy tarde de que ese era probablemente uno de los momentos en los que tenía que callarme y reír entusiasmadamente en vez de hacer… casi cualquier otra cosa. Ups.

Hungría aliso las ondas de su vestido y me dio una gran sonrisa, el tipo de sonrisa que tú en verdad noquerías recibir. —¡Bueno, España, entonces mejor no le dices nada de esto a Prusia, o si no lamentaras incluso haber nacido en esta planeta!~

—¡Yo nunca oí nada sobre Gilbert! —dije precipitadamente, y me gire para palmar a Austria en la espalda —. D-de cualquier modo, que lindo de tu parte dejar entrar a Cana y a Gilbert, Austria, a pesar de que Canadá no es parte de Europa y Gilbert es… Gilbert.

—Sí —Austria me miro sin emociones—. Es verdad. Puedo ser agradable.

Vacile, pero sonreí de igual forma. —…¡puedes ser muy agradable sin duda!

—Bueno, me alegra que ambos estemos de acuerdo en ese punto. —Asutria mi hizo una seña. —¿Por qué no vas adentro, hm? Entonces podrás ver el piano que destruí por tocar constantemente el Canon de Pachelbel en él como un lunático.

—…ah.

—Lo cual fue tu culpa.

Yo realmente no sabía que decir a eso, así decidí callarme y reír entusiasmadamente.

XxX

En el momento en que entre al salón de baile de Austria (solo, ya que Austria ahora estaba ocupado regañando a Francia y a su repentina falta de pareja), se hizo evidente para mi, que yo y las otras naciones que habían estado conmigo todo este tiempo, realmente era las ultimas naciones en llegar al baile de Austria.

Todos los demás ya estaban presentes. De verdad, Europa entera estaba ahí, como Rusia y sus dos hermanas, sentados en frente de las cortinas de una de las ventanas que llegaban al techo, y Rusia en realidad parecía como si se estuviera divirtiendo, aun cuando Bielorrusia estaba ocupada picándolo malvadamente con sus monstruosamente largas uñas. También vi a las naciones nórdicas, como Islandia, Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega. Ellos estaban en el buffet, más o menos saqueando la mesa entera. Ellos parecían divertirse también.

Luego estaban Inglaterra y Estados Unidos —gruñéndose el uno al otro, como siempre— y las naciones bálticas Letonia, Lituana y Estonia estaban teniendo una buena conversación con Alemania y Japón… oh y Grecia y Suiza parecían llevarse muy bien entre sí. Liechtenstein estaba cerca detrás de Suiza, me dio una pequeña sonrisa cuando me vio antes de centrarse en su "hermano" otra vez… oh, y muchas, muchas más naciones estaban presentes en la habitación, la mayoría de Europa y algunas otras naciones del resto del mundo, inclusive vi a Sealand corriendo por ahí. Todos ellos se veían muy refinados, charlando y riendo. Todos estaban vestidos apropiadamente y nadie parecía estar fuera de lugar. Sentí una sonrisa aparecer en i cara: era lindo ver a todos así, en verdad.

El propio salón de baile también se veía de clase alta. Las largas cortinas negras en frente de las largas ventanas estaban todas cerradas y la enorme lámpara de araña del siglo XIX en el techo era impresionante, iluminado toda la habitación con su propia y elegante luz y con la ayuda de unos pocos candelabros, colocados en distintas y pequeñas mesas negras. En el lado izquierdo del salón estaban el buffet y la entrada a este salón, en el lado derecho estaba el bar. En el centro estaba la pista de baile de madera, la superficie cerrada reflejaba la luz de las pocas, pero agradables y brillantes velas. El suelo se veía absolutamente magnifico, pero también vacio, muy, muy vacio. Parecía que nadie tenía ganas de bailar aun.

¡Oh, pero yo si tenía ganas de bailar!~

Así después de saludar a unas cuantas naciones, me fui a buscar a Lovino.

XxX

Él no fue tan difícil de encontrar, ya que desde una gran distancia, pude oírle gritar a Dinamarca que "se quedara jodidamente lejos" de los platillos de tomate. Feliciano estaba con él, sonriendo como siempre mientras cargaba tanta pasta en su plato como fuera humanamente posible. Él sonrió aun más cuando me vio acercarme al buffet. —Veee… ¡Hola cuñado España!~

—¡Hola Feli! —le devolví la sonrisa— ¿Vas a saludarme así de ahora en adelante? Porque como que me gusta, ¡ajajaja!~

—¿Huh? —Lovino paro de pelear con la sonriente nación nórdica por un momento y miro sobre su hombro, un poco sorprendido cuando me vio de pie detrás de él. —¿Q-qué…? ¡¿Cuándo demonios apareciste aquí, bastardo?

—¿Hm? ¡Oh, siempre desde que Austria me dejo entrar! —dije, mirando a la nación menor con ojos brillantes—. ¡Me alegra haber sido capaz de encontrarme!

—…y-yo… tú me encontrarías en cualquier lugar, bastardo… —murmuró Lovino, mirando a la excepcionalmente larga pizza cubierta de tomates. De las comisuras de mis ojos, vi a Feli escabullirse con una sonrisa contenta en su rostro. ¡Oh, que lindo de su parte!~

—¡Entonces! —dije, tomando ambas manos de mi adorable Lovi en las mías antes de que él pudiera hacer algo—. ¿Qué dices, querido? ¿Bailamos? Porque no puedo esperar a mostrarle a todo el mundo lo maravilloso que soy bailando… cada vez que estoy contigo, mi amor.

Lovino se sonrojo y a pesar de que sonrió un poco, el seño en su frente de profundizo, lo que lo hiso ver tan malditamente mono, tan muy, muy absolutamente mono y adorable…

—¿Qué dices, hm?~ —casi susurre, inclinándome hacia su cara parando justo antes de que nuestras cara se juntaran.

—Yo… yo… —Lovino maldijo algo bajo su aliento, pero su sonrojo solo aumento. Lentamente cerró sus ojos y levanto su cara un poco, esperando que lago pasara. Yo estúpidamente me le quede viendo a su roja cara y labios arrugados por un segundo o dos, antes de darme cuenta que él esperaba que lo besara.

Eso me hizo reír. —¿De verdad ahora, Lovi? ¿En público? ¿Estás seguro de eso?

Sus ojos cerrados se apretaron aun más y sus labios ahora estaban haciendo un puchero. —¡…c-callate! ¡¿V-vas a besarme o no?

Firmemente puse mis manos en sus hombros. —¡Oh sí, te besare!~

—A-apúrate entonces, m-maldición —suspiro suavemente—… j-joder, me siento como un idiota…

Sonreí y le di un casto y rápido beso en los labios, por supuesto, me habría gustado hacer más, juntar de golpe nuestros labios e intercambiar saliva cómo DEMONIOS SI~ y como si no hubiera nadie alrededor, pero… bueno, había gente alrededor. Y yo no quería la atención de todas las naciones en mí y en Lovi, por ahora.

Lovi tampoco indico que quería un beso más apasionado, ya que casi de inmediato se alejo y rápidamente limpio su boca con su manga. Aww.

—¡Lovi, eres tan malo!~ ¡Normalmente nunca limpias tu boca después de que te bese! —me quejé, mi labio inferior temblaba dramáticamente.

—Oh, deja eso, t-tu imbécil… —Frunció el ceño y cruzó los brazos, pero luego los desplegó de nuevo, porque si no, no podía agarrar algo para comer. Y eso sería impensable.

—…e-escucha —masculló, descaradamente agarrando toda la pizza de tomate como si fuera la cosas más normal del mundo—, ya he informado a unas cuantas naciones sobre nosotros. Como… como Feliciano, y Canadá, y Bélgica… oh, y a Suiza y Liechtenstein, así que… creo que es solo cuestión de tiempo antes de que Europa entera este informada.

Fruncí el ceño y me frote la parte posterior de mi cabeza. —Ah… eso es genial, Lovi, ¡justo como esa pizza tuya! Pero estas evadiendo la pregunta otra vez, mi amor: Te pregunte si querías bailar conmigo…

La ligeramente alarmada expresión de Lovino cuando vio mi cara no tenia precio. —Y-yo voy a bailar contigo, joder, ¡deja de hacer esa cara bastardo! ¡Solo quiero comer primero! ¡Tengo que comer primero, antes de que esos bastardos nórdicos se coman todo lo que aprecio!

—¿…lo que aprecias?

—¡Los tomates, maldición! ¡Los jodidos tomates!

Mordí mi labio inferior y contuve un bufido. —Es verdad, Lovi: los tomates son un asunto serio.

Él pareció estar complacido con esa respuesta y fue lo suficientemente generosa para darme una sonrisa triunfante. —¡Desde luego que lo son!

Asentí y mordí mi labio inferior un poco más. Mi Dios, se veía tan guapo y follable, sonriendo así…~

Pero, sí… supongo que tenía que esperar a que Lovi terminara de comer.

XxX

Mientras Lovino estaba rellenando su adorable cara con todo tipo de comidas con sabor a tomate, me había ido a la barra. Podía tomar un tiempo antes de que Lovino estuviera completamente satisfecho, así que imagine que yo también podría ir a tomar algo. Siempre disfrutaba un buen vaso de sangría

No estaba solo en el bar: Francis estaba sentado ahí también. Pero él no quería pasar el rato conmigo, estaba muy ocupado ahogando sus penas con los mejores vinos franceses en la tierra.

¿La razón? Bueno, aparente mente, Canadá lo había dejado por Gilbert.

—Aw, vamos —había tratado de animar a mi camarada francés desde el inicio—, no digas eso, ¡estoy seguro de que Canadá solo está jugando contigo!~

—Toni. —Francis me lanzó una mirada—. Los vi. Besándose. Detrás de las cortinas.

—Oh, probablemente eso no significa na…

—También vi algunas palmadas.

—A-ah…

Me le quede viendo a mi vaso. Francis hizo lo mismo.

—Entonces… ¿quieres hablar de ello? —pregunté.

—Hm. Quizá después de que haya conseguido algo. —Volteó su cara hacia mí y sonrío coquetamente—. ¿Interesado, mon ami?

Pestañee. —¿Interesado en qué?

Francis me miro con una mirada en blanco en el rostro, antes de golpear su cabeza en el mostrador del bar realmente fuerte un par de veces. Era muy confusa, en verdad.

Entonces se desmayó.

Y entonces este brillante pensamiento cruzó por mi cabeza: ¿por qué no dejar solo a Francis por un rato?

…así que eso hise.

Y ahora estaba solo (claro, Francis estaba por ahí, inconsciente, y eso, pero él no contaba ahora) esperando por mi segunda sangría, totalmente aburrido. Probablemente habría tomado una rápida siesta; si no fuera porque alguien de repente puso mi bebida enfrente de mí, con un golpe bastante firme.

Voltee hacia arriba, sintiéndome un poco molesto por ese innecesario sonido fuerte —¡lo era, en verdad!— pero sentí mi enojo desaparecer cuando mire los brillantes ojos verdes de Femke. La nación belga estaba parada detrás del bar, supongo que Austria la había contratado como una cantinera o algo así.

—¿…Femke? —dije—. ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

—¡A buenas noches a ti también, Antonio! —Rodo sus ojos, pero sonrío amigablemente, colocando una mano en su cadera—. Hombre, realmente te tomaste tu tiempo en notarme ¿no es así? ¡Llevo aquí toda la noche! Atendiendo a naciones ebrias como Frencia e Inglaterra. Trabajo agradecido, realmente. Parece que el solo ser Bélgica es suficiente para forzarme a servir cerveza. Bueno, supongo que es algo bueno que me guste la cerveza, ¿huh?

—¡Ah! Bueno… perdón por ser tan lento en notarte. —Sonreí cuidadosamente.

Ella hizo un gesto ondeante con la mano. —Naah, está bien, Antonio, no te preocupes por eso. ¡De hecho, no te preocupes por nada!~ ¡Tienes un lindo novio, no deberías preocuparte de nada más que de él!~

—Oh, es cierto, Lovi ya te conto sobre nosotros hace un momento, ¿verdad? —recordé.

La misteriosa sonrisa que Femke me dio me recordó a un travieso felino. Siempre lo hacía, y siempre me hacia sentir un poco incomodo. Por último, se encogió de hombros. —…bueno, ya sabía de ti y Romano desde hace un tiempo, Antonio.

Sentí mi cara calentarse instantáneamente, lo que era raro, la mayoría de las veces no me sonrojaba en situaciones como estas.

—…l-lo sabías, huh —me reí entre dientes—… entonces… eso significa que Lovi te llamo hace unos días.

La chica belga asintió. —Sí. Él estaba preocupado por ti. Ya sabes, por lo que paso ese día.

—Lo sé.

—…te pusiste muy escalofriante, por cierto.

¡Debiste haberme visto hoy! ¡Hombre, mi hacha y yo estábamos ardiendo mientras destrozábamos el lugar!~ —quería decir, peor en su lugar hice una mueca ante el pensamiento y metí algunos cubitos de hielo en mi bebida.

…hm. Creo que Lovi tenía razón: Debería tomar algún tipo de terapia.

Femke estuvo en silencio por un momento y justo cuando iba a decir algo, alguien más se sentó en el taburete a mi lado. Poco a poco levante la cabeza y sentí un gran peso sobre mis hombros cuando reconocí al hermano de Femke.

Los Países Bajos. La única vieja colonia de mi alguna vez gran imperio cuyo nombre humano nunca, jamás había usado.

Me miro fríamente, antes de posar sus grandes manos en el mostrador negro. —Hola, zusje. Podría tomar una cerveza o dos.

—Hola, grote broer. ¡No me importa!~ —Femke simplemente estrello una toalla en su cara. Solo así, whack.

Después de eso, ella se fue.

La nación neerlandesa gruño un poco, pero no aparto la toalla (¿rosada?) al instante y se quedo ahí por un minuto o dos, sin emociones. Con una toalla en su puntiagudo cabello. Lo cual era bastante divertido de ver, por lo pronto me quede viendo su miseria.

¡Ja! Tonto.

De repente, quito la toalla de su cara y suspiro, encendiendo un cigarrillo. —Huh. Quizá debería dejar de preguntarle que se vuelva una con mi país otra vez. Siempre me tira cosas a la cara cada vez que le pregunto eso.

—Entonces deberías dejar de preguntar —me escuche a mi mismo diciendo, tomando un sorbo de mi bebida.

—Entonces quizá lo haga.

—Bien.

—Sí, quizá lo haga.

—Ya has dicho eso.

—Ya sé que ya he dicho eso.

—Entonces, bien.

—Ya has dicho eso.

—Ya sé que ya he dicho eso.

—Bien.

—Bien.

—Bien.

—¡BIEN!

—Entonces, ¿Cómo esta Romano?

Mire al holandés con una expresión facial que estaba cambiando rápidamente de molesta a frustrada a sorprendida a francamente asombrada.

—¿…acabas de cambiar el tema?

—No cambies el tema ahora, España. —Frunció el seño, el humo de su cigarrillo daba vueltas alrededor de su cabeza—. Así que… dime… ¿Cómo esta Romano?

Abrí y cerré mi boca, preguntándome si debía arrancarme el cabello de la cabeza —en parte por pura desesperación y en parte para castigarme por tener esta extraña conversación con este tipo ilógico— o si debería solo… solo contestar su pregunta.

Bueno, estaba cansado. Y arrancarse el cabello era doloroso.

—…Lovino está bien —dije sin rodeos apartando la mirada de él—, está en el buffet. Comiendo.

—Aja. Que extraño; pensé que ustedes dos iban a bailar. Ya sabes, ya que están saliendo y planean decírselo a todos —dijo.

Involuntariamente hice una mueca ante eso. —Entonces Femke te dijo.

—Sí. Dijo que tu y Romano son muy lindos.

—A-ajajaja. Por favor no digas eso. Suena tan mal cuando viene de ti —me estremecí.

Países Bajos sonrió y puso una de sus manos en la parte superior de mi cabeza, volteándola hacia él con un simple giro de su muñeca. —Oye.

Lo mire furioso y apreté mis dientes, pero de alguna manera me mantuve calmado. —¿Qué?

Me dejo ir y soplo algo de humo gris de entre sus labios. —No deberías preocuparlo de esa manera.

Otra vez, pestañee. —¿…q-qué?

—Ya has dicho es…

—Oh Dios santo. ¡Ni siquiera pienses en empezar eso otra vez! —Tome un profundo respiro—. Y-ya es suficiente. Solo dime… qué dijiste… sobre Lovino.

Trono sus nudillos y movió sus dedos un poco, sin mirarme a mí. —Mira, sé que no puedes soportarme. Y yo no puedo soportarte, tampoco. ¿Pero realmente tenias que ponerte así, con Romano a un lado?

No supe que decir. Y algo en mi cerebro me decía que reírme entusiasmadamente no iba a funcionar, esta vez.

—No estoy diciendo que yo actué bien en ese momento; demonios, yo realmente no quería verte. Pero tú eres mayor que yo, Femke y Romano. Debiste haber sido el más sabio y debiste haber actuado como el bufón español que eres. —dijo.

Me quede viendo el mostrador y aun no decía nada. Él tenía razón, sabía que la tenía. Debí haber actuado como un adulto y no como un estremecedor maniático esa vez. No debí haber asustado a Lovino —y a Femke, para lo que importa— así. Gemí e incline la cabeza hacia mi cara. Ugh…

Claro, Lovino me conoce lo suficiente como para estar consciente Y usar el mejor método para despertarme del malfuncionamiento temporal de mi cerebro al final (ajajaja… sí, eso fue lindo~) y claro, le prometí no actuar así otra vez, pero aun así… estuvo bastante molesto por eso un tiempo. Llamo a Femke, me pregunto si estaba bien que me encontrara con los Países Bajos e Inglaterra… sí, todo tipo de cosas como esas…

De repente, me puse derecho. Eso me recordó… le había prometido a Lovi ser… bueno, yo, todo el baile, ¿verdad? ¡Bueno, entonces iba a ser yo! ¡Con Países Bajos o sin Países bajos!

—¡Me tengo que ir! —le anuncie a Holanda, mis ojos se ampliaron—. ¡Tengo que ir con Lovino y ser yo!

Él me miro con medio-divertida curiosidad. —¿Vas a bailar, entonces?

—¡Sí!

—¿Solo así? Romano aun está comiendo.

—¡Y tu aun eres un gran cabrón! ¡Pero eso no me detuvo de hablar contigo tampoco!~

Ahora fue su turno para pestañear. —…bueno, auch.

—¡Bien, me voy ahora! —alegremente salte de mi taburete, casi cayendo sobre mi cara en el proceso, pero aun así sonriendo. —¡Tengo que pedirle a un cierto italiano que baile conmigo!

Y sin más vueltas, me eche a correr.