Muchas gracias a Dantasia, Kalhisto Azula, Shadir, Tavata y Arken Elf por sus reseñas. Se siente bien regresar después de tanto tiempo y sentirse tan bienvenida :o)
Me alegra mucho que hayan disfrutado el primer capítulo. El segundo tiene más tintes de comedia. Intentaré tratar la relación entre Starscream y Megatron como se vio en la serie: eterna competencia, a veces más agresiva que otras, pero a la vez matizada por un permanente elemento humorístico. Se diga lo que se diga, creo firmemente que Starscream y Megatron eran los mejores amigos que uno podía encontrarse en el universo Transformer, amigos bajo los estándares Decepticon, claro está. Es decir, Starscream tuvo millones de oportunidades para asesinar a Megatron por la espalda y no lo hizo, y Megatron bien pudo haberlo destruido cada vez que se insubordinaba pero siempre lo perdonaba (claro, después de haberle dado una "leve" golpiza o dos). El cuento de nunca acabar, pero justamente por eso lo disfrutábamos tanto.
Capítulo 2
Si algo sabían los Decepticons sobre su líder era que no existía tal cosa como la perfección en sus estados de ánimo. Nunca estaba completamente feliz ni completamente molesto. Esto podía tener sus ventajas pero también sus desventajas. Por lo general, Megatron mantenía un sano equilibrio entre liderazgo justo y tiranía, pero su agresividad podía explotar en cualquier momento sin importar que no estuviera particularmente molesto, como era el caso ese día.
No era raro que Starscream visitara los cuarteles personales de su líder. Muchas veces el Comandante Aéreo tenía que responder en privado por sus errores o sus infortunios durante las misiones. En esas ocasiones, sus súplicas eran más numerosas que sus explicaciones, pero no importa cuánto rogara, había marcas de pintura plateada, roja y azul en las paredes que evidenciaban las dolorosas lecciones que había recibido más de una vez tras las puertas de los cuarteles personales del Comandante Supremo de los Decepticons.
Era raro, sin embargo, que Starscream acudiera al santuario de su líder sin haber sido llamado. Por lo general el Seeker siempre se mostraba reticente a estar a solas con un furioso y potencialmente agresivo Megatron, y solía reservar sus ataques psicológicos a la moral de su líder para momentos en que hubiera otros presentes. Siempre era mejor tener público para mostrar las pequeñas y grandes inconsistencias en la cadena de mando.
Pero ese día Megatron estaba demasiado ocupado para preocuparse por las que para él no eran más que insignificantes excentricidades de su Segundo al Mando. Por eso cuando los monitores de su computadora le mostraron la odiada figura de Starscream afuera de su puerta, el líder Decepticon la ignoró por completo.
Siguiendo la tradición, también ignoró las tres veces que Starscream accionó el botón afuera de sus cuarteles solicitando audiencia. Lo que no pudo ignorar fue el deslizar de la puerta al abrirse y el sonido de los pasos seguros e irreverentes de su odiado subordinado.
Megatron se maldijo internamente por haber olvidado activar los cerrojos electrónicos de su puerta. A veces estaba tan absorto en las necesidades de la causa Decepticon que se olvidaba de su propia seguridad.
-¿Trabajando con las puertas abiertas, líder?- preguntó sarcásticamente Starscream en cuanto puso un pie en los cuarteles personales de Megatron. –No deberías ser tan confiado. Nunca se sabe quién podría rondar por ahí tratando de asesinarte.
-Claro… Afortunadamente ese nunca podrías ser tú, ¿no, Starscream, el más leal de mis guerreros?- gruñó Megatron en igualmente irónica respuesta.
-Sólo me preocupo por tu seguridad, eso es todo… ¿Qué estabas haciendo, por cierto? ¿Qué es esa tontería en tu pantalla?
-Esta tontería, como sabiamente la has llamado, no es nada más que una estrategia básica que espero puedas ejecutar esta vez. Ha sido comprobado en numerosas ocasiones que eres incapaz de seguir planes que requieran pensar, así que me veo obligado a adoptar esquemas de batalla cada vez más simples.
-Esquemas de batalla en los que obviamente mi opinión no fue ni siquiera considerada.
-Lógicamente no.
-Entonces espera un nuevo fracaso. Sólo he dado un vistazo rápido a ese diagrama y ya detecté dos errores en tu… estrategia.
Un súbito puñetazo en la consola de la computadora hizo que Starscream retrocediera. Nunca era mala idea poner distancia entre él y su líder para minimizar el riesgo de un posible ataque, y pese a que era un compañero constante en su vida, definitivamente Starscream no era partidiario del dolor.
Megatron miró sobre su hombro y fijó sus ópticos por primera vez en su Segundo al Mando. –¿Tienes una mejor opción? Seguir tus estúpidas ideas en el pasado sólo me ha significado derrotas. He liderado a los Decepticons mucho antes de que alguien tuviera la mala idea de crearte, así que cierra tu estridente vocalizador y concéntrate únicamente en cumplir mis órdenes.
-Y ciertamente no te gusta exagerar, ¿cierto? Tu liderazgo es un mal chiste y ciertamente tienes un gran problema contabilizando el tiempo. Aún recuerdo cuando no eras más que un gladiador ignorante de segunda clase que peleaba por migajas.
-Cuidado, Starscream, ten mucho cuidado.
El Seeker decidió cambiar de estrategia. Había un límite en la paciencia de Megatron y, una vez cruzado, no había marcha atrás. Lo que menos deseaba en ese momento era enfurecer a su líder, al menos todavía no…
-¿De qué se trata todo esto?- continuó Megatron. –Ya me has hecho desperdiciar valiosos astro segundos de mi tiempo y, a menos que tengas algo realmente importante que decirme, harías muy bien en desparecer de mi vista.
-De hecho, tengo una pregunta que hacerte.
-Hazla rápido. Estoy ocupado,- espetó rudamente Megatron mientras continuaba analizando el diagrama en la pantalla de su computadora. A diferencia de lo que Starscream y él mismo habían dicho, no se trataba de una estrategia simple.
Starscream se plantó firmemente sobre sus pies y cruzó los brazos sobre su pecho, su rostro extrañamente serio.
-¿Por qué me dejaste atrás hoy, Megatron?
-¿Qué?
-Después de la batalla… me abandonaste. ¿Por qué?- repitió Starscream, analizando el rostro confundido de su líder. ¿Podría ser que el maldito no había notado nada?
Megatron miró en silencio a Starscream por algunos astro segundos antes de contestar.
-¿Es esto una especie de broma, Starscream? Porque si lo es, habrás notado ya que no me estoy riendo.
-Oh, conozco perfectamente tu sentido del humor, poderoso líder. Y no, no es ninguna broma.
La confusión de Megatron comenzó a tornarse en furia. –Ve al grano AHORA.
-Sólo me preguntaba… Si no hubiera vuelto de la batalla de hoy, ¿te habría importado?
Los agresivos ópticos de Megatron se estrecharon, fijos en la extraña seriedad con la que Starscream estaba hablando.
-Si hubiera sido destruido hoy,- continuó el Seeker, -¿qué habría significado para ti?
-Un nuevo Comandante Aéreo, obviamente,- fue la inmediata respuesta. –Y, por supuesto, el placer de no volver a escuchar tus lloriqueos.
-Ya veo… Entonces no te importo nada en absoluto.
-Eres un genio. ¿Cuánto tiempo te tomó llegar a esa brillante conclusión? ¿Nueve millones de años?
Ahora fueron los ópticos de Starscream los que se estrecharon, su rostro mostrando algo más que odio.
-Si eso era todo, y aun si no lo era, ya puedes irte largando de aquí, Starscream. Tengo mucho que hacer para corregir los errores que tú y tu unidad aérea cometieron hoy.
-¿De qué te quejas? ¿Acaso no conseguiste tu preciada energía?
-Apenas un poco más de la mitad de la cantidad planeada. Un completo fracaso.
-Y supongo que me culpas por eso.
-¿Acaso no acabo de decirlo? Si no te hubieras dejado derribar tan patéticamente por ese Autobot, mis Seekers no hubieran roto su formación de combate y no hubieran sido rechazados por los Aerialbots.
-¡Ah, ¿así que lo notaste?! ¡Sabías perfectamente que me habían herido y aún así diste la orden de retirada sin importarte si yo seguía funcionando o no!
-¡Por supuesto que lo noté! ¿Pero por qué habría de molestarme en regresar por un elemento errático y fracasado como tú?
-¡Estúpido montón de desperdicios! ¿Qué hubiera pasado si los Autobots me hubieran capturado?
-Los compadezco si alguna vez llegan a hacerlo. Dudo mucho que Prime tenga la paciencia para soportarte.
-Así que eso soy para ti… un elemento errático… un fracaso…
Megatron sonrió, exponiendo su sarcasmo. -¿Alguna vez te he mentido, Starscream?
-Ni siquiera la centésima parte de las veces que me has abandonado en el campo de batalla.
-¿De qué te quejas? ¿Regresaste en una sola pieza, o no? Y por lo que veo tu estado es bastante funcional.
-Si regresé no fue gracias a ti.
-¿Quieres dejar el sentimentalismo barato? Sabía que volverías. ¿Estás satisfecho ahora? Los elementos disfuncionales siempre regresan.
Era demasiado para Starscream. Tener razón nunca lo había enfurecido tanto, pero eso sólo reforzaba su resolución. Levantó su brazo derecho y apuntó un acusador dedo al rostro de su líder.
-¡Te arrepentirás de esto, Megatron! ¡Soy más valioso de lo que crees y te lo voy a demostrar!
Fue entonces cuando Megatron vio el pequeño aparato escondido en la mano de Starscream.
-¿Qué es eso?- gritó mientras se levantaba de su silla.
Maldita sea…
Starscream se percató de su error demasiado tarde. Antes de que tuviera tiempo de deshacerse de la evidencia, Megatron ya lo había sujetado por el brazo y se lo había doblado dolorosamente atrás de la espalda, haciendo crujir las junturas del hombro y el codo.
-¡Suéltame, bruto!- gritó desesperado el Seeker.
-¿Qué tienes ahí? ¡Muéstralo ahora! ¡Si esto es otro de tus intentos de derrocarme, te juro que te voy a arrancar la chispa vital con mis propias manos!
Starscream forcejeó pero fue inútil. Megatron era mucho más fuerte que él y todos sus esfuerzos fueron en vano.
-¡No juegues con mi paciencia, Starscream! ¡Abre la maldita mano o te la destrozo!
La fuerza bruta se impuso fácilmente. Starscream estaba demasiado enamorado de su propia estructura como para ceder su mano, tal vez su brazo entero. Sus dedos se abrieron frenéticamente y un pequeño artefacto cayó al suelo.
Megatron apartó a Starscream de un empujón y levantó el sospechoso objeto. -¿Qué significa esto? ¿Una tableta de datos?
Starscream se sujetó el dolorido brazo. -Devuélvemela.
-¡Te hice una pregunta y vas a responder, Starscream!
El Comandante Aéreo se apresuró a poner distancia de por medio y no respondió hasta que hubo un escritorio entre él y su líder.
-Investigación de mercado.
La furia de Megatron se desvaneció de repente, nublada nuevamente por el desagradable sentimiento de la confusión.
-¿Investigación de mercado? ¿De qué estupideces estás hablando?
-Es sólo un pequeño estudio que estoy haciendo.
Megatron miró los contenidos de la tableta en su mano. -Sólo hay dos columnas aquí, y lo único escrito son simples líneas.
Starscream asintió. -Diecisiete, para ser exactos; la cantidad de veces que me faltaste al respeto o me insultaste durante nuestra presente conversación.
-¿Y qué hay de la columna vacía?
-La cantidad de veces que demostraste un mínimo de preocupación por mi bienestar. ¿Qué te dice eso, glorioso lí…?
Los rápidos reflejos de Starscream le permitieron agacharse un astro segundo antes de que la tableta de datos se estrellara en el justo lugar donde había estado su cabeza.
-¿…der? Con esa son dieciocho.
-¿QUÉ SOY, TU MALDITO OBJETO DE ESTUDIO? ¡LÁRGATE DE AQUÍ, BUFÓN, ANTES DE QUE TE HAGA COMER TUS PROPIOS PROPULSORES TRASEROS! ¿TE GUSTARÍA ESO?
-Diecinuev…
Starscream no pudo continuar. Con una rapidez asombrosa, Megatron lo alcanzó y lo sujetó violentamente por el cuello y por una de sus alas.
-¡La número veinte será particularmente dolorosa si vuelves a molestarme con tus idioteces! – gritó Megatron mientras arrastraba a su Segundo al Mando hacia la salida.
La puerta se abrió y de inmediato Starscream fue violentamente lanzado hacia afuera. Se estrelló fuertemente contra la siempre fría pared y cayó de rodillas.
-Estoy confundido, Starscream. ¿Con ésta son veinte o veintiuna las veces que te he, cito tus palabras, faltado al respeto?- se burló Megatron.
Starscream se volvió rápidamente hacia Megatron y lo miró con odio infinito.
-¡Esto significa el final de la cuenta regresiva! ¡La fase B empieza ahora!
-¿Qué demonios es la fase B?
-Ya lo verás,- amenazó Starscream mientras se levantaba del suelo. –¡Haré que te arrepientas de haberme conocido!
-¡Ya estoy arrepentido! ¡Eres una maldición en mi vida! Ahora vete de mi vista y espera mis órdenes. Si vuelves a fallar, ni un millón de tus listas infantiles serán suficientes para llevar la cuenta de lo que te haré.
-¡Eso no era una lista sino una investigación de mercado!
-¡Lo que sea!
La puerta se cerró y Starscream se quedó solo en medio del corredor.
Había sobrevivido el primer asalto; bien. Afortunadamente, Megatron no lo había dañado seriamente. Necesitaría estar en perfecto estado físico para la siguiente etapa de su plan.
Sonrió. La fase B sería un experimento muy interesante sin duda.
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Scavenger pasó la malla limpiadora por enésima vez sobre lo que parecía un destartalado vehículo multicolor de manufactura terrestre.
-Buena chica, Betty…- murmuró.
-Estás verdaderamente enfermo,- una rasposa voz dijo detrás de él.
Scavenger saltó sorprendido y se apresuró a ocultar el pequeño vehículo humano de la sombra que ya estaba encima de él.
-¡Starscream! ¿Q-qué estás haciendo?
-Eso debería preguntarte yo a ti,- contestó el Seeker mientras miraba lo que Scavenger trataba de ocultar tras su espalda. -¿Es eso una placa de identificación en el pedazo de chatarra que estás escondiendo? ¿Qué quiere decir Betty la fea?
Scavenger no era un robot particularmente rápido pero se movió a la velocidad de la luz mientras colocaba su tesoro en un contenedor y lo medio cubría con la malla limpiadora.
–Las reparaciones de heridas serias como las que tenías antes pueden causar alucinaciones,- recitó el Constructicon. -Yo no confiaría mucho en mis ópticos si fuera tú… Si estás buscando a Hook o a Scrapper, no están aquí como podrás ver. Fueron con los otros a reforzar las unidades inferiores de almacenamiento de la base. Búscalos ahí.
-Ya lo sé, tonto; por eso vine. Es a ti a quien busco.
-¿A-a mí? ¿Necesitas reparaciones extras? Deberías hablar con Hook…
-¡No vine por reparaciones!
Scavenger se estremeció otra vez. Enfrentar a un Starscream molesto siempre era desagradable. Enfrentarlo solo definitivamente estaba en la última parte de su lista de pasatiempos. Deseó intensamente que Bonecrusher se hubiera quedado con él.
Leyendo el nerviosismo en los ópticos del Constructicon, Starscream sonrió, casi amablemente.
-Relájate, Scavenger. Sólo vine a pedirte un favor.
-¿Un favor?
Starscream asintió. –Necesito tres… no, cinco puertas exactamente iguales a las de mis cuarteles personales.
La expresión en el rostro de Scavenger reflejó su confusión. Por un momento pensó que había captado las palabras equivocadas y revisó sus bancos de memoria. Tal vez la Tierra estaba jugando trucos con sus archivos de lenguaje. Mixmaster solía decir que era muy común que sucediera.
-¿Puertas?- repitió.
-¿Tienes que repetir todo lo que digo? Necesito cinco puertas idénticas a la mía. Constrúyelas. Tienen que estar listas lo más pronto posible, ¿entendido?
-¿Para qué necesitas cinco puertas?
-Eso no es de tu incumbencia. Sólo constrúyelas y no hagas preguntas. No necesito aclarar que este asunto es privado y no es necesario que tus camaradas Constructicons se enteren.
-Pero me verán construirlas…
-Eso no es mi problema. Trabaja en los turnos nocturnos o algo, pero las necesito de inmediato. No me hagas repetirlo.
-Está bien, está bien… veré qué puedo hacer.
-Cuando estén listas házmelo saber. Yo me encargaré de la transportación,- continuó Starscream mientras se dirigía hacia la puerta. Se detuvo en el umbral.
-¿Y Scavenger?
-¿Qué?
-Deberías dejar de tener esos fetiches enfermos sobre chatarra terrestre. Es asqueroso.
Starscream se fue, dejando atrás a un muy avergonzado Constructicon que deseaba vehementemente tener la capacidad de hacerse invisible.
Continuará.
Odio las telenovelas pero creo que Scavenger sería un fiel fanático de toda esa saga de Bettys; le encantaba la chatarra humana después de todo.
Espero que les haya gustado el capítulo. Un abrazo :o)
