Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.
Confucio (Filósofo chino, 551 AC-478 AC).
Capítulo 4
Thundercracker no se sobresaltó al ver el rayo de luz violeta que apareció a su lado, acostumbrado a que Skywarp invadiera su espacio personal. Pero se estremeció cuando vio el cubo de energon que se interpuso bruscamente entre sus ópticos y la tableta de datos que estaba leyendo. Sin embargo, tuvo la serenidad necesaria para no dar la bienvenida a su compañero aéreo con un muy merecido golpe en la nariz.
-¿Cuántas veces te he dicho que no te teletransportes a mis cuarteles personales sin avisarme primero, Warp?- preguntó, haciendo a un lado el cubo y mirando a su amigo a los ópticos.
-Aparentemente no las suficientes. ¿Qué estás leyendo? ¿Qué es esa cosa de… Check Hov?- preguntó Skywarp mientras arrebataba la tableta de datos de manos de su amigo.
Thundercracker se levantó de la silla en la que estaba sentado. –El nombre es Chekhov, y no es nada que te importe. Devuélveme eso,- dijo molesto.
-¿Perdiendo el tiempo otra vez en estas tontas lecturas humanas? Te estás volviendo muy aburrido, TC… Me preocupas. Antes solías ser divertido.
-Y tú solías usar un poco más tu procesador.
Skywarp sacudió la cabeza y arrojó la tableta de datos sobre su hombro. –Tss, tss… ¿Es esa la manera de tratar a tu mejor amigo que sólo quiere pasar un poco de tiempo de calidad contigo? Tu ingratitud me ofende, TC.
-Warp, lo juro… Mi paciencia tiene un límite y estás muy cerca de alcanzarlo. Espera… ¿es eso alto grado?- Thundercracker preguntó asombrado al enfocar su atención por primera vez en el cubo de energon que Skywarp llevaba en su mano izquierda.
-Puedes apostar tus propulsores traseros a que sí.
-¿Dónde lo conseguiste? Si lo robaste de la reserva personal de Megatron otra vez…
-Relájate, no esta vez.
-Te lo advierto, Warp. Si cometiste otra de tus locuras estás solo. No me arrastrarás contigo de nuevo.
-¿Quieres calmarte? Obtuve este alto grado de una manera completamente legal y quiero compartirlo contigo.
-Me temo que tu definición de legal varía abismalmente de la mía.
Skywarp levantó los brazos hacia arriba en una desesperada petición de paciencia.
-TC, te juro que a veces tengo que controlarme para no dispararte. Este energon fue un regalo de Starscream, ¿de acuerdo? Ahora cierra el vocalizador y vacía este cubo. No tenemos turno de vigilancia hasta el siguiente ciclo solar y hay suficiente tiempo para sobreenergizarnos.
Thundercracker tomó inseguro el cubo de energon que Skywarp casi le estrelló en el rostro, pero nuevamente lo hizo a un lado.
-Sabes perfectamente bien que tengo poca tolerancia al alto grado… Espera un momento. ¿Dijiste que Starscream te lo dio?
-Sí, ¿y?
-Starscream nunca compartiría sus reservas de energon con nadie, mucho menos contigo.
Skywarp se encogió de hombros. -¿Y qué importa? Creo que se golpeó la cabeza, o se volvió idiota, es lo mismo. ¿Vas a beber o no? Eres muy gracioso cuando estás ebrio.
Thundercracker ignoró a su compañero aéreo y se colocó la mano pensativamente en la barbilla. –Ahora que lo dices, lo noté bastante extraño durante la batalla de hoy. Estaba bastante… silencioso.
-Maldito seas TC, en verdad que no eres divertido,- refunfuñó Skywarp mientras tomaba impacientemente el cubo de energon de manos de su amigo y lo vaciaba de un solo sorbo.
-¿Dónde está Starscream ahora?
–En sus cuarteles, supongo… ¿A mí qué me importa?- contestó Skywarp, descomprimiendo otro cubo de alto grado.
-¿Exactamente cuánto energon te dio?
-No sé, veinte o veintiún cubos creo, no recuerdo. Ya me bebí cinco. ¿Seguro que no quieres un poco? Te advierto que no me durarán mucho.
-¡¿Veintinuno?! ¡Pero eso debe ser su reserva completa!
-Eso es lo que dijo.
-Esto es definitivamente muy extraño. Starscream nunca comparte nada con nadie, mucho menos regala sus posesiones bajo ninguna circunstancia.
-Por eso te digo que seguramente se le quemaron algunos circuitos. Todo lo que me pidió fue que teletransportara unas puertas a sus cuarteles personales. ¿Vas a beber o no?
-¿Puertas? ¿Para qué demonios quiere puertas?
Skywarp se bebió el cubo de energon y lo arrojó violentamente sobre la consola de la computadora de Thundercracker.
-¡Muy bien, es suficiente! ¡Traté de ser paciente contigo, TC, pero has cruzado la línea! ¿Cabeza o cabina?
-¿Qué?
-¡No tengo todo el día, hermano! ¿Dónde lo quieres, cabeza o cabina?
-Ah… Cabeza.
Skywarp sonrió y lanzó un puñetazo dirigido al rostro de Thundercracker, que lo esquivó hábilmente y derribó a su compañero aéreo tacléandolo por la cintura. Ambos Seekers se enzarzaron en una de sus tantas peleas amistosas, todo pensamiento sobre Starscream momentáneamente olvidado.
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En la vasta lista de odios de Megatron, la inactividad era un viejo favorito.
El líder Decepticon había visto la luz por primera vez en su vida rodeado de violencia y desconfianza, por lo que había aprendido a moverse antes que a hablar. Ese natural instinto de supervivencia lo había guiado siempre, poniendo en conflicto en ocasiones los calculadores confines de sus fríos patrones de razonamiento.
Megatron se sentía cómodo retando la delgada línea entre seguir funcionando y la desactivación total. Las batallas y el peligro eran parte fundamental de su programación. Comandar a su ejército en misiones que implicaban el riesgo de muerte llevaba su chispa a niveles imposibles de emoción. Era entonces cuando se sentía totalmente vivo.
Era por eso que tener que sentarse a hacer rutinarias labores de almacenamiento de información le resultaba repulsivo, casi intolerante.
Por lo general Soundwave se ocupaba de la mayor parte de esas monótonas tareas, pero a Megatron le gustaba estar informado de todo lo relacionado con el funcionamiento del Imperio Decepticon, fuera relevante o no. Era por eso que estaba sentado en su trono ese día, revisando las estadísticas del energon obtenido durante la más reciente misión de recolección de energía.
No tenía queja; Soundwave ingresaba los datos a velocidad supersónica pero, aún así, Megatron resentía profundamente la falta de actividad, su humor desfavorecido por el hecho de que había obtenido menos energía de la calculada debido a la siempre molesta intervención de los Autobots.
De repente, el ingreso de datos cesó y la pantalla de la computadora principal se quedó estática, esperando.
-¿Qué pasa, Soundwave?- preguntó Megatron sin disimular su aburrimiento.
-Reporte de Starscream no ingresado,- informó el Oficial de Comunicaciones. –Imposible continuar sin él.
-Es extraño. Starscream jamás se retrasa con sus reportes. Haz que te lo entregue inmediatamente.
-Como ordenes, Megatron.
Tensos segundos pasaron en los que todo lo que pudo escucharse fue el ansioso tamborileo de los dedos de Megatron sobre su su trono. Normalmente no le hubiera dado importancia al reporte faltante, pero de repente los pequeños avisos que había tenido durante el día le hicieron devolver su atención hacia su problemático Segundo al Mando.
-¿Y bien?- preguntó, cuando vio que Soundwave tardaba más de lo normal en informarle sobre los resultados de una simple comunicación.
Soundwave no respondió. Tal parecía no haber escuchado a Megatron.
Megatron entrecerró los ópticos. –¿Recibiste respuesta de Starscream?
-Afirmativo.
-¿Y?
Una vez más, Soundwave permaneció en silencio.
Un muy poco paciente puño gris se estrelló con fuerza sobre el brazo del trono. -¡No repetiré la pregunta una vez más, Soundwave!
-Starscream ha respondido,- respondió Soundwave sin atreverse a mirar a su líder.
-¿Y qué dijo?
-Respuesta irrelevante para la causa Decepticon.
-PREGUNTÉ QUÉ DIJO.
Tras unos momentos de silencio, Soundwave habló de nuevo. Su voz estaba más neutra que nunca:
-De Comandante Aéreo Starscream a Comandante Supremo Megatron: ¿Por qué no tomas tu cañón de fusión y te lo metes por tus propulsores traseros?
Megatron no era el Decepticon más rápido, pero en cuestión de astrosegundos había desaparecido.
No hubo exclamaciones de rabia ni insultos. Ni siquiera pateó nada en su camino hacia la salida. Soundwave sabía perfectamente que su líder estaba guardando sus exabruptos de violencia para el momento y sujeto apropiados.
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Tal vez siete puertas habrían sido mejor que cinco.
Como fuera, Starscream sabía que tendría que utilizar la primera ese mismo ciclo solar.
Predecible como siempre, la furia de Megatron no se hizo esperar. Starscream no se sorprendió al ver su puerta volar en pedazos víctima de un estruendoso disparo de cañón de fusión.
-Vaya… Hola, líder. Tan elegante como siempre que me honras con tus visitas. Un poco más de sutileza y cualquiera podría jurar que no eres un bruto ignorante después de todo, ¿no?
Megatron no respondió con palabras. Starscream se estremeció al sentir la garra que clavó voraces dedos en su hombro y lo levantó de la silla en la que estaba sentado. Dos furiosos ópticos rojos fue todo lo que el Seeker vio antes de que fuera azotado fuertemente contra la pared, la poderosa mano de Megatron triturando su garganta.
Por primera vez desde que Megatron había empezado a humillarlo de esa manera, Starscream no sujetó el brazo de su líder en un intento por liberarse y soportó la tortura en su cuello.
-¿T-tienes idea… de cuántas veces me has sujetado así, Megatron?- jadeó.
-Ni la más mínima. ¿Por qué no me iluminas con tu sabiduría, Starscream? ¿También hiciste una tonta lista para esa estadística?- fue la ruda respuesta. Sin embargo, el sarcasmo de Megatron anunciaba un decrecimiento en su furia.
-D-diez millones… cuatrocientas ochenta y dos veces…
Megatron abrió su mano y Starscream cayó ruidosamente al suelo.
-¿Solamente diez millones? Qué decepcionante… Tendremos que incrementar ese número, entonces.
Starscream intentó levantarse pero su mano derecha fue brutalmente aplastada por un pesado pie.
-Por favor, quédate en el suelo y ponte cómodo. No te levantes por mí,- se burló Megatron, que escuchó música en el gemido de dolor de su subordinado.
-Es grato saber que te preocupas por mi bienestar,- balbució Starscream mientras hacía grandes esfuerzos por no rogar por su vida. La vieja sinfonía tenía que cambiar.
Megatron entrecerró los ópticos y liberó la torturada mano de su Segundo al Mando. La ironía era la misma, la violencia latente también… pero sin embargo había algo nuevo en el comportamiento del Seeker, algo que no estaba antes y que anunciaba la explicación de los pequeños avisos previos.
Starscream apenas estaba comprobando que ninguna de las junturas de sus dedos se hubiera roto cuando se sintió levantado otra vez y arrojado violentamente hacia un lado. Cayó sentado en una silla, prueba inequívoca de que Megatron deseaba hablar antes de decidirse a descargar su cañón de fusión sobre él.
-Muy bien. Tienes mi atención. Habla,- ordenó Megatron.
-¿Qué? ¿De repente te importa lo que yo tenga que decir?
-No digas tonterías. Antes de mandarte al Área de Reparaciones quiero saber la razón de tu presente comportamiento y de tu pobre desempeño en el ataque de hoy.
-Eso pensé. Como claramente dijiste, no te importo más que un circuito quemado.
-¿Acaso no dejamos eso claro? Por tu propio bien, espero que todo esto no tenga que ver con esa estúpida lista tuya.
-Eso era investigación de merca...
-¡No me importa lo que haya sido! Mi tiempo es valioso, bufón; estás advertido. Tienes diez astro segundos para darme una explicación. El tiempo está corriendo.
-¿Por qué no me sorprenden tus palabras? Todo lo solucionas con violencia. Eres tan patético como predecible, mi querido líder.
-Espero que estés consciente de que estás entrando en una zona peligrosa.
Starscream sonrió burlonamente, el cinismo expuesto en la curvatura de sus labios. -¿En verdad? ¿Estoy cerca de alcanzar la paciencia del Gran Megatron?
Puños apretados fueron la respuesta. La amenaza de desactivación era inminente. El momento de establecer las reglas del juego había llegado.
-Adelante,- continuó Starscream. –Golpéame, dispárame, hazme pedazos… no me importa.
El Seeker sabía que estaba arriesgando demasiado. Nunca podía saber exactamente cómo reaccionaría su líder ante sus provaciones, pero esta vez no se iba a quedar a medio camino antes de averiguarlo. Afortunadamente, las primeras señales fueron esperanzadoras. Megatron no atacó.
-No te importa, dices…- repitió Megatron, su voz tan fría como calmada. –No te importará entonces si te arranco tu chispa vital y te la muestro justo antes de que te desactive definitivamente.
-Puedes hacer lo que quieras.
Megatron sonrió. -¿En verdad? ¿No intentarás defenderte? ¿Ni siquiera un disparo de tu patético rayo nulificador?
-No esta vez, Megatron. No voy a caer en tu círculo de violencia de nuevo.
-Ya veo. Debo decir que me decepcionas, Starscream. Deberías avergonzarte de ti mismo.
-Al contrario. Hoy más que nunca me siento orgulloso de mí mismo, porque hoy es el día en que el gran Megatron empezará a ponerse de rodillas ante mí.
-¿De qué demonios estás hablando?- preguntó Megatron mientras miraba cuidadosamente a sus alrededores, sus escaners internos de repente trabajando a toda su capacidad.
-No desperdicies tu sentido de la precaución, que debe estar sin estrenar por cierto. No encontrarás ninguna arma aquí, ninguna trampa.
-Explícate ahora mismo, Starscream. No voy a repetirlo.
-Te estoy diciendo simplemente que voy a humillarte. Te haré tragar tus palabras, y lo haré sin ningún tipo de violencia, sino todo lo contrario. Nunca subestimes el poder de la paz, Megatron.
Megatron estaba perplejo. Por un momento analizó al mecanoide que estaba sentado frente a él, preguntándose si era su Segundo al Mando.
Los segundos de silencio que siguieron fueron un deleite para Starscream, que estaba disfrutando como nunca la cara de estupefacción de su líder. Estaba grabando toda la conversación, por supuesto. Sería una invaluable adición para su colección de lo que llamaba "momentos torpes de Megatron".
-¿Estuviste bebiendo alto grado, Starscream?- preguntó finalmente Megatron, su furia súbitamente desvanecida.
Ahora fue Starscream el que golpeó con algo más que enojo los brazos de su silla, cediendo por un momento a su carácter natural.
-¡¿Por qué demonios todos piensan que estoy sobreenergizado?!
-Tal vez porque estás actuando más ilógicamente de lo normal, si acaso eso es posible…
-¡No, Megatron! No estuve bebiendo ni alto grado ni energon ordinario. De hecho, no he abastecido mis tanques en lo más mínimo en casi dos ciclos.
-Eso explicaría tu falta de coordinación mental.
-¿Quieres callarte y escucharme un momento, maldita sea?
-No voy a conceder ni un astro segundo más a tus estúpidos balbuceos.
-¡Estoy en huelga de hambre, Megatron!
Los ópticos de Megatron parpadearon expresando su confusión.
-¿Huelga de qué?
-Huelga de hambre. Privación voluntaria de energon hasta que escuches mis demandas.
-¿De qué demonios estás hablando, Starscream?
-¿Acaso no fui lo suficientemente claro, tonto ignorante? Me refiero a una forma de resistencia pacífica practicada por los humanos.
Megatron retrocedió un paso. –Sucedió, finalmente sucedió… Yo sabía que viviría para ver este día. Finalmente te volviste loco.
Starscream se levantó de la silla y encaró a Megatron.
-¡Estoy más cuerdo que nunca, patética caricatura de tirano! Y será mejor que sepas esto: no voy a consumir ni una gota de energon hasta que cumplas mis demandas.
-¿Y qué demandas serían esas?
-Respeto. Me cansé de que me trates como tu maldito juguete. Vas a respetarme, Megatron, o te quedarás sin Segundo al Mando y Comandante Aéreo. ¡Y antes de que digas cualquier cosa sobre mi poca valía, sabes perfectamente que nadie es capaz de reemplazarme!
Los ópticos de Megatron reflejaron furia de nuevo. Su brazo derecho se levantó peligrosamente y un disparo cimbró la habitación. Starscream ni siquiera se movió. Esperaba el movimiento, aunque internamente maldijo el nuevo ultraje a la pulcritud de sus cuarteles personales.
-¿Dónde está? ¿Dónde está tu reserva personal de energon?- gritó Megatron ante el enorme boquete en la pared.
-Tienes suerte de que mi unidad de almacenamiento esté vacía. De otra manera habrías causado una explosión severa, Poderoso Megatron.
-¡Pregunté dónde está tu energon, Starscream!
-Obviamente no está aquí, como puedes ver. De hecho, en ningún lado cerca de mí. Lo regalé.
-¿Lo regalaste? ¿A quién?
-No tiene importancia. Lo que importa es que entiendas que mi huelga de hambre es seria, así que más vale que pienses cuál va a ser tu siguiente paso.
Por un momento, pareció que Megatron volvería a disparar su cañón de fusión, esta vez sobre Starscream. Pero no sucedió. Si existía tal cosa como el auto control en el procesador de Megatron, debía estar operando en ese momento.
-Ya veo hacia dónde te diriges, Starscream. Patético, como siempre… pero ingenioso, lo admito.
-Bueno, muchas gracias líder,- fue la irónica respuesta.
-Entre todos tus intentos para derrocarme, éste es por mucho el más infantil. No me imagino qué tan desesperado debes estar para haber recurrido a esta ridícula estrategia humana.
-Desesperado no es la palabra.
-No importa. Debes saber, sin embargo, que no tendrás éxito. No probarás ninguna de tus estúpidas hipótesis, y mucho menos lo harás a costa mía. Continuarás siendo el más patético de mis subordinados. Si es tu deseo morirte de hambre, adelante. No obtendrás nada de mí, ni respeto ni castigo.
-Veremos si dices lo mismo cuando te des cuenta de cuánto me necesitas. El ejército Decepticon no puede funcionar sin mí y lo sabes perfectamente.
-Ningún soldado es indispensable y ciertamente tú no eres la excepción. No necesito decirlo, pero aún así lo haré: a partir de este momento quedas relegado de tu rango y de todo privilegio asociado a dicho rango. Si quieres comportarte como un civil, hazlo, pero serás tratado como tal. Disfruta tu pequeño juego todo lo que puedas porque durará muy poco. Ya te veré de rodillas, rogando por mi perdón como tantas veces antes.
-Te recomiendo que te sientes, Megatron, porque no verás más esa imagen. Serás tú quien se humille ante mí, así que te recomiendo que revises las junturas de tus rodillas porque a partir de hoy las utilizarás con mucha frecuencia.
-Como dije, ya lo veremos. Por una vez seré generoso contigo y te ayudaré en la noble misión de tu huelga de hambre. Me aseguraré personalmente de que no consumas ni una sola gota de energon. Si, como dijiste, hace dos ciclos que no te energizas, tus circuitos pronto comenzarán a quejarse, el vacío te devorará internamente y conocerás uno de los peores sufrimientos que un Transformer puede tener. ¿Tienes idea de lo que el hambre realmente es, pequeño imbécil?
-No, pero seguramente tú sí, ¿o no, Megatron? Eras un gladiador vulgar, después de todo, un plebeyo… un Cybertroniano de segunda clase. Me imagino que muchas veces peleaste por migajas.
El severo rostro de Megatron reflejó el alcance del insulto. Todo Decepticon sabía que nunca había que mencionar los bajos orígenes sociales de su líder bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, una vez más, Megatron contuvo su furia.
-Es verdad,- dijo con voz fría, -que el hambre no formaba parte de las vidas de arrogantes niños mimados como tú. Todo esto será una buena adición para tu experiencia de vida, Starscream, si es que acaso sobrevives. Ten cuidado. Tal vez no te permita reenegizarte cuando el dolor te enloquezca y te arrastres a mis pies suplicando piedad.
-El hambre será sin duda más piadosa que tú.
-Tú mismo lo has dicho. Disfruta tu capricho, entonces,- dijo Megatron mientras le daba la espalda a Starscream y se dirigía hacia la salida.
-Megatron.
El líder Decepticon se detuvo.
-¿Serías tan amable de reemplazar la puerta que tan valientemente destrozaste, por cierto? Como puedes ver con las puertas a tu derecha, tomé precauciones.
Megatron no contestó y salió de la habitación. Starscream se dejó caer en su silla, su chispa palpitando frenéticamente dentro de su pecho, como cada vez que sobrevivía a un peligro mortal. Estaba más determinado que nunca a seguir adelante con su plan. Haber salido con vida de ese encuentro era el primer aviso de victoria.
Continuará.
Ya se establecieron las reglas del juego. Como Dantasia indicaba en su reseña, Starscream está practicando una forma de resistencia pacífica pero a la vez está violentando su propio cuerpo. Claro que utilizar la palabra pacífica en esta historia es engañoso, porque Starscream es tan bipolar como inteligente. La paz definitivamente toma tintes insospechados cuando la practica el buen Screamer.
Muchas gracias por sus comentarios; me ayudan mucho a organizar la maraña de ideas que tengo para los eventos que siguen. Hasta aquí llegan los capítulos que he publicado en la sección en inglés, así que todo a partir de ahora será nuevo.
