Muchas gracias por sus comentarios y por tenerme paciencia en la actualización de este fic. Hice una pequeña referencia al episodio "Microbots" de la Generación 1, uno de los mejores de toda la serie. Incluye la épica escena de los Decepticons borrachos, ¡una delicia!



Capítulo 5

Thundercracker se deslizó lo más cuidadosamente que pudo hacia la gran zona oscura de la pared, tratando de mimetizarse con el metal inerte.

Pasos pesados se acercaron y pronto Long Haul y Bonecrusher pasaron a su lado. En contraste con su agilidad en el aire, el Seeker azul no era el mecanoide más apto para pasar desapercibido en tierra, como las miradas que le dirigieron los dos Constructicons le confirmaron.

-Está borracho otra vez…- escuchó que Long Haul le susurraba a su compañero mientras ambos le dirigían miradas furtivas.

¿Otra vez?

–Me sorprende que siga de pie,- contestó Bonecrusher con desprecio.

Rabiosa indignación fluyó por la chispa de Thundercracker mientras sus manos se transformaban en puños, preparadas para hacer correr lubricante Constructicon.

Sin embargo, su actual velocidad pudo haber competido apenas contra la de un simple dron de mantenimiento. Cuando Thundercracker levantó su primer amenazador brazo, Long Haul y Bonecrusher ya habían desaparecido en la esquina del corredor.

Borracho…

De acuerdo… tras una más que violenta pelea amistosa con Skywarp, Thundercracker había aceptado finalmente un cubo de energon de alto grado, del que se había bebido casi la mitad. Para un Cybertroniano normal esa cantidad no hubiera significado más que una pequeña elevación de temperatura corporal, pero para Thundercracker representaba auténtica embriaguez.

Sin embargo, no era suficiente como para llamarlo borracho. La vida podía ser muy injusta. Una sola vez, una sola, en la que se había propasado con el energon de alto grado, había bastado para que todos sus compañeros de armas lo pusieran siempre como el máximo ejemplo de la intoxicación. Cómo se atrevían a hacerlo cuando ellos se pasaban sus ciclos de descanso enteros totalmente perdidos en el olvido del alto grado, era un absurdo enigma. Los prejucios podían ser muy contradictorios.

No dando más importancia a la discreción, Thundercracker abandonó la relativa seguridad de la pared y reanudó la búsqueda de su errático compañero aéreo. Hacía más de dos breems que a un excesivamente sobreenergizado Skywarp se le había ocurrido la brillante idea de poner a prueba sus habilidades de teletransportación para sorprender a sus camaradas en lo que él había definido como "sus momentos privados" y sólo era cuestión de tiempo para que apareciera hecho pedazos en alguna unidad de desperdicios de la base.

Maldiciéndose a sí mismo por no dejar que Skywarp lidiara con sus estupideces solo, Thundercracker intentó una vez más comunicarse con su compañero aéreo. Pero, al igual que las diez ocasiones anteriores, el resultado fue el indiferente siseo de la estática. El maldito Skywarp debió haber apagado su comunicador interno, o estaba fundido con un muro como resultado de algún error de cálculo en uno de sus tantos saltos dimensionales.

Como fuera, Thundercracker no podía más. Sus circuitos estaban demasiado embotados y todo lo que quería era entrar en modo de recarga y olvidarse que existía el alto grado al menos por todo un milenio.

Pero existen misterios en el universo, caminos extraños que rompen con cualquier ley científicamente comprobada. Thundercracker fue el involuntario conejillo de indias de uno de esos tantos sucesos inexplicables cuando la iracunda voz de Megatron le bajó la borrachera en un astro click.

Afortunadamente, su repentino regreso al mundo de los sentidos coordinados le permitió percatarse que la furia de su líder no estaba dirigida a él.

En uno de los corredores laterales, Megatron le estaba gritando una colorida variación de maldiciones Cybertronianas a un caído Skywarp.

Imposible saber si el Seeker negro había acabado en el suelo por sí mismo o si había sido enviado ahí por cortesía del puño de Megatron. Sin embargo, la condición intacta de la estructura de Skywarp anunciaba que la violencia no estaba siendo parte importante en ese intercambio de palabras.

Aunque llamarlo intercambio era decir demasiado. Megatron gritaba y Skywarp escuchaba. Finalmente, después de espetarle un último par de maldiciones que abarcaba a todos los antepasados del jet, Megatron lo levantó con rudeza por una de las alas, lo azotó contra la pared y le exigió que no se degradara a sí mismo.

Skywarp hizo un torpe saludo militar antes de volver a caer al suelo. Megatron pareció reprimir un repentino deseo de descargarle la carga entera de su cañón de fusión y se retiró, cada uno de sus pasos anunciando su hirviente mal humor.

Afortunadamente para Thundercracker, su líder parecía llevar demasiada prisa como para notar la presencia del inmóvil Seeker azul que se había convertido en una extensión más de la pared.

Una vez que se hubo convencido de que Megatron se había marchado, Thundercracker se acercó a Skywarp, dividido entre su deseo de patearlo o ayudarlo a levantarse.

El segundo pensamiento ganó la batalla, aunque por muy poco margen. Sin embargo, Thundercracker fue bastante rudo cuando sujetó el tembloroso brazo de su compañero aéreo.

-Hey, TC… Qué bueno que llegaste… No recuerdo dónde están mis cuarteles personales…- balbuceó Skywarp.

Thundercracker frunció el ceño mientras dejaba que Skywarp se apoyara torpemente en él. Nunca en su vida había visto mecanoide más ebrio que ese. ¿Y se suponía que él, Thundercracker, era el que tenía que cargar con la pesada carga de ser el Decepticon más ebrio de la historia? Nuevamente la fama se mostraba como cruel y totalmente injustificada.

-Estás hecho un desastre, Warp. Podría llevarte directamente al Arca y no lo notarías. ¿Acaso no te das cuenta de la condición en la que estás?

-Sólo estoy un poco alegre, es todo…

-¿Alegre? ¡Estás más que sobreenergizado! Me sorprende que tus sistemas sigan funcionando. Debieron haber colapsado ya. ¿Acaso te tomaste la reserva personal entera de Starscream?

-Sólo tres cuartas partes…

-¡Eres un maldito fenómeno!- espetó Thundercracker mientras sacudía violentamente a su amigo.

-¡Hey, no hagas eso! Ya estoy volando, ¿sabes?

-Puedo verlo.

-No seas aguafiestas. Todavía me quedan algunos cubos... ¿Quieres un par?

-Tuve suficiente con el alto grado por hoy, gracias.

-Siempre dices lo mismo, como aquella vez que te desmayaste con un solo cubo, ¿recuerdas? ¿Qué fue lo que dijiste? Mmmmhhh… ésta es de la mejor calidad, -se rió Skywarp imitando asombrosamente bien la ronca voz de su compañero aéreo.

Los ópticos de Thundercracker se entrecerraron con la auténtica furia de un Decepticon. -¿Por qué nadie puede olvidar ese incidente?- gritó.

-Porque fue divertido, tal vez.

-¿Tan divertido como esto?- preguntó Thundercracker mientras soltaba a su ebrio compañero, quien obviamente no era capaz de sostenerse sobre sus piernas por sí mismo. Su regreso al suelo fue estruendoso. Sus propulsores traseros absorbieron la mayor parte del golpe.

-¡Maldito seas, TC, eso me dolió! ¡No voy a poder sentarme en un vorn entero! ¡Odio tu sentido del humor!- se quejó el Seeker negro mientras se sujetaba su adolorido trasero.

-¡Tú mejor que nadie deberías saber que no tengo ningún sentido de humor!- gritó Thundercracker haciendo honor a su nombre y sacudiendo las paredes en varios mecano metros a la redonda con su poderosa voz.

-Eh… ¿fue eso un trueno sónico?- preguntó Skywarp con expresión estúpida.

-No, fue mi voz.

-Ah...

Thundercracker suspiró. Sabía perfectamente cuando una batalla estaba perdida. Con considerablemente más cuidado que la vez anterior, volvió a levantar a su amigo del suelo.

-Entonces, Warp… ¿qué te dijo Megatron?

-¿Aparte de que mi madre era un compactador de basura?

-Sí.

-Eh… oh sí… me nombró Comandante Aéreo.

No era posible para un robot vivo, pero Thundercracker podría haber jurado que el energon dejó de circular por sus sistemas.

Definitivamente tendría que hacerle una visita a Starscream.

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Megatron regresó al Centro de Mando. Sus ruidosos pasos reflejaron no sólo su desprecio por toda sutileza sino su mal humor. Se dejó caer sobre su trono y se sujetó la cara con una mano, signo inequívoco de que una vez más su paciencia había colisionado con Starscream.

Soundwave percibió perfectamente la ira y el resentimiento provenientes de las ondas mentales de Megatron. Por lo general, el líder Decepticon mantenía su procesador bien protegido de cualquier intrusión telepática. Si no lo estaba haciendo en ese momento debía ser porque Starscream había logrado molestarlo más de lo normal. El Oficial de Comunicaciones se preguntó qué tan fuerte habría sido la paliza esta vez, y lamentó no haber estado presente para grabar los gritos del dolor del insufrible Seeker. Siempre eran música para sus audios.

-Recuérdame por qué nombré a Starscream mi Segundo al Mando, Soundwave.

-Perdiste una apuesta,- fue la monotónica respuesta.

-Cierto… pero recuérdame por qué lo he mantenido en el puesto todo este tiempo en lugar de convertirlo en una decoración en mi pared.

-Explicaciones nunca fueron otorgadas. Lógica: inválida.

-Ahórrame tus teorías. Debí estar demasiado sobreenergizado ese día.

-Posibilidad considerada.

Megatron abrió y cerró sus puños con frustración.

-Esto es una broma… una maldita broma. Primero mi Segundo al Mando se pone a jugar al pacifismo y ahora el Comandante Aéreo de mi ejército es un ebrio que no puede ni sostenerse sobre sus pies. ¿Qué sigue? ¿Tú cambiando tu modo alterno por el de un horno de microondas?

-Sarcasmo no apreciado.

-Olvídalo. ¿Para qué necesito una conciencia si te tengo a ti, no es cierto?

-Concepto de conciencia inaceptable para organismos cibernéticos.

-Soundwave, te lo advierto… No estoy de humor.

El visor de Soundwave brilló fugazmente. Los pocos que lo conocían más allá de su fría fachada habrían reconocido en ese brillo una especie de suspiro.

-¿Qué hizo esta vez?- preguntó el Oficial de Comunicaciones, dejando de lado por un momento el riguroso protocolo con el que solía dirigirse a Megatron.

Megatron miró a Soundwave agradecido. A pesar de que su frío Tercero al Mando rara vez manifestaba emociones, parecía que siempre sabía el momento exacto en que su líder necesitaba algo más que ciega obediencia.

-¡Una huelga de hambre! ¡El maldito se puso en huelga de hambre!

Soundwave permaneció en silencio, analizando rápidamente el concepto de las palabras que acababa de escuchar, inexistente en la historia Cybertroniana.

Megatron se levantó bruscamente de su trono y empezó a caminar frenéticamente por todo el Centro de Mando.

-¡Starscream es un niño!- gritó. –¡Ésta tiene que ser la idea más estúpida que ha tenido en toda su vida! ¿Cuál demonios es su problema? ¿Es que acaso su procesador entiende el concepto de madurez como una forma de retroceso?

-Sugerencia: ignorar su capricho.

-¡Pero por supuesto que voy a ignorarlo! Este comportamiento infantil sólo tiene un propósito, y es mostrarme como un líder irracional y brutal, incapaz de resolver los problemas por otro camino que no sea la violencia. ¿Acaso soy un líder irracional, Soundwave?

-El 37.53% de las veces.

-Ya hablaremos en otro momento de tu honestidad. Por ahora dime, ¿qué… o mejor dicho quién ha propiciado ese porcentaje?

-Starscream: 21.95%. Restante 15.58%: los Autobots.

-¡Eso es exactamente a lo que me refiero! ¿Para qué necesito a Optimus Prime si tengo a Starscream? ¡Es como tener a mi peor enemigo justo a mi lado!

-Razonamiento comprensible.

-Está tratando de atentar contra mi cordura, eso es lo que está haciendo… Pero es más tonto de lo que creí si cree que no me doy cuenta. Está muy equivocado si cree que va a doblarme con estúpidas tretas.

-Solicito de curso de acción.

Megatron se acercó de nuevo a su trono y se sentó, su rostro mucho más calmado y sus ópticos emitiendo escarlatas brillos malignos.

-Ninguno, por el momento. Dejaré que Starscream juegue a su huelga de hambre. Ya vendrá arrastrándose, humillándose y rogándome que lo perdone. Hasta entonces, asegúrate de que no se energice bajo ninguna circunstancia. Si quiere saber lo que es el hambre la va a conocer en su máxima expresión.

-El orgullo de Starscream es grande. La posibilidad de que no se trate de una treta debe ser considerada,- dijo Soundwave.

-Veremos qué pasa en un par de ciclos solares. Por ahora admito que me interesa ver hasta dónde puede llegar Starscream con esto. Veremos qué es más fuerte: si su arrogancia o su hambre.

-Las probabilidades apuntan a que su fuerza de voluntad colapsará.

-Lo mismo pienso yo, Soundwave. Por lo pronto, ingresa en el banco de datos del Imperio el nombramiento de Skywarp como nuevo Comandante Aéreo, y el tuyo como mi Segundo al Mando.

El nombramiento, aunque fuera temporal, perturbó a Soundwave. Como todo Decepticon, era ambicioso, pero sabía que el rango de subcomandante encerraba una maldición, una condenación que nada tenía que ver con supersticiones. Ser sacado de la zona de comodidad que representaba ser el Tercero al Mando lo ponía en un reflector que definitivamente era engañoso.

Sin duda que la incertidumbre era la peor enemiga de la lógica.

Continuará.



Espero les haya gustado. Disculpen la ausencia de Starscream en este capítulo, pero el pobre ya empieza a sentir los efectos de la falta de energon y estaba un poco cansado, así que le di refugio en mi cama… perdón, quise decir casa ;o)