Disculpas por la demora en actualizar esta historia, pero me dio el famoso síndrome de la página en blanco. Afortunadamente este capítulo ya me sacó del atolladero y al menos el siguiente ya está resuelto, así que lo estaré subiendo pronto.
Espero lo disfruten. Recuerden que todo indica que mañana se estrena el trailer de Transformers ROTF durante los comerciales del Superbowl, creo que eso me da más emoción que el Superbowl mismo ;oP Soy muy fan del futbol americano, por cierto… Que gane el mejor, o sea los Acereros, aunque los Cardenales están siendo un patito feo muy decente.
Bueno, no me desvío del tema je je je. Vayamos al capítulo.
Capítulo 6
Thundercracker no se sorprendió de encontrar un enorme agujero humeante en el lugar en donde debía estar la gran puerta de los cuarteles personales de Starscream.
Lo que sí fue sorprendente fue encontrar a su Comandante Aéreo funcionando y en una pieza. Había esperado toparse con una vista mucho más normal de acuerdo a las circunstancias: Starscream en el suelo, con algún miembro faltante, tal vez ostentando un gran agujero en el pecho cortesía de cierto cañón de fusión…
Pero no. A diferencia de lo que el mal humor de Megatron y la bizarra promoción de Skywarp a Comandante Aéreo habían anunciado, Starscream yacía cómodamente acostado sobre su cama de recarga, los brazos atrás de su cabeza a manera de almohada y una pierna cruzada sobre la otra. El Seeker parecía estar perfectamente funcional, según su intacta estructura anunciaba.
-¡Ah, Thundercracker! Encontrarás esto difícil de creer, pero me alegro de verte,- dijo Starscream en cuanto vio la forma de su compañero aéreo emerger entre el humo.
Thundercracker no respondió, aún atónito por la contradicción entre su sonriente camarada y el desastre que eran sus cuarteles personales. Además de la puerta, casi una pared entera había sido destruida. Por el cañón de fusión de Megatron, por supuesto.
-Sé un buen compañero aéreo y ayúdame con eso, ¿quieres?- continuó Starscream apuntando hacia una pila de puertas de repuesto que estaban apoyadas sobre una pared.
Thundercracker se recuperó de su asombro y se cruzó de brazos, clavando en Starscream una de sus más severas miradas.
-¿Por qué habría de hacerlo?- respondió. –Según escuché, ya no eres mi superior inmediato.
Starscream sonrió afectadamente. –Cierto, pero eso no borra miles de vorns de amistad incondicional, ¿no lo crees?
-¡Ja! Si hay algo que aprendí de ti en estos miles de vorns, Starscream, es que tu nombre y el término "amistad" no se mezclan.
El rostro de Starscream se hizo más maligno todavía. –La vida da muchas vueltas, "amigo". Y si tienes el mínimo de inteligencia que siempre te he concedido, sabrás que, por más ilógica que la actual situación sea, es sólo temporal, y que pronto no sólo recuperaré mi rango sino que alcanzaré la cima. Si sabes lo que te conviene, mantendrás tu lealtad conmigo.
-¿En verdad? ¿Y cuál será mi recompensa? ¿Vas a saturarme de alto grado como lo hiciste con Warp? Yo no me vendo por unos cuantos cubos de energon, Starscream. Deberías saberlo.
Starscream se echó a reír. –¿Que no te vendes por energon, dices? ¡Pero por supuesto que no! Todos saben que hasta un recién creado tolera más alto grado que tú. Basta que bebas medio cubo para que beses el suelo, literalmente hablando… ¿Recuerdas aquella ocasión en que estabas tan sobre energizado que pensaste que aquel vehículo humano rosa era una fémina? Fue toda una hazaña evitar que le conectaras tus circuitos íntimos. Debimos dejar que lo intentaras, como Skywarp sugirió. A veces me odio a mí mismo por tratar de evitar que mis compañeros aéreos se humillen a sí mismos con tanta frecuencia. Eres muy afortunado que no había nadie más atestiguando tu brillante momento.
-No sé de qué hablas…- murmuró Thundercracker casi para sí mismo.
-¡Por supuesto que lo sabes, no te hagas el tonto conmigo! A pesar de ser un tipo tan aburrido, no puedo negar que a veces eres involuntariamente divertido. En cuanto a tu lealtad, mi querido ex subordinado, simplemente no existe. No es ningún secreto para nadie que eres un blando, un pusilánime que no cree realmente en nuestra gloriosa causa Decepticon. De hecho, yo soy de los que piensan que no eres más que un desertor en potencia… un Autobot con disfraz.
-¿C-cómo te atreves…?
Starscream silenció a Thundercracker con un firme ademán de su mano. –Pero tu falta de convicción no tiene la menor importancia en este momento. Hay otras prioridades.
-¿Cómo cuáles?- preguntó cautelosamente Thundercracker.
-Como que reemplaces mi puerta.
-¿Qué?
-¿Tienes un problema con tus audios? ¡Reemplaza mi puerta! Si tus ópticos funcionan un poco mejor que tus sensores auditivos, verás cinco puertas a tu derecha…
-¿De qué rayos se trata todo esto?
-Espero sinceramente que no me hagas repetir mis palabras.
Thundercracker entrecerró sus ópticos y miró suspicazmente las mencionadas puertas. Su pecho se irguió en lo que pareció ser un suspiro y se dirigió hacia una silla que estaba volteada cerca de la cama de recarga de Starscream. Con sorprendente paciencia la colocó en su posición correcta y se sentó.
-Muy bien, Starscream, es hora de hablar sin rodeos. Nunca nos hemos agradado el uno al otro, pero me gusta pensar que a veces ha habido una especie de respeto entre nosotros.
-¿Respeto? Yo diría que tu apatía me aburre demasiado como para dirigirte la palabra un ápice más de lo necesario.
-Como sea. Mi punto es que si esperas que coloque esa puerta, cuando no tengo ninguna obligación de hacerlo, será mejor que empieces a ser sincero conmigo, por más imposible que te parezca.
Starscream se incorporó y se sentó sobre la cama de recarga, quedando a la misma altura que Thundercracker.
-¿Qué quieres saber?- preguntó simplemente.
-¿De qué se trata esta tontería de la huelga de hambre?
Starscream se carcajeó, haciendo que el serio rostro de Thundercracker se hiciera más severo todavía.
-Los chismes son más rápidos que la luz, pudo verlo...- logró decir entre risas. - No hace ni un breem que notifiqué a Megatron sobre mi huelga de hambre y ahora toda la base lo sabe. No me sorprende, sin embargo.
-Las paredes son muy capaces de escuchar en este lugar, deberías saberlo. Pero no has contestado mi pregunta.
-No es ninguna tontería, te lo aseguro,- dijo Starscream una vez que dejó de reír. –Pocas veces he sido tan serio en mi vida.
-¿Y dónde está la seriedad en privarse voluntariamente de energon?
-Como esperaba, tu razonamiento no puede ir más allá de lo obvio. Al igual que Megatron, careces de imaginación. Debe ser muy aburrido ser tú.
Thundercracker frunció el ceño. Por primera vez durante toda la conversación, su rostro reflejó agresividad latente.
-¿Y debe ser muy divertido ser tú, no Starscream? Levantarse de la cama de recarga un día con un plan idiota para derrocar a Megatron, y al otro con la súbita ocurrencia de dejar tus tanques de energon vacíos.
Starscream se encogió de hombros. –Debo admitir que sí, me divierto bastante.
Thundercracker se levantó de súbito, derribando la silla en la que estaba sentado con la rudeza de su movimiento.
-¿¡Qué acaso nada nunca es serio para ti?! ¿Acaso te imaginas lo que es realmente la falta de energon, estúpido?
-¿Y a ti qué te importa? ¿Desde cuándo soy parte de tu lista de preocupaciones?
-No te halagues a ti mismo, Starscream. No eres tú quien me preocupa, sino las consecuencias de tu tonto jueguito.
Starscream se echó a reír de nuevo. -¡Thundercracker, el leal Decepticon! ¡Esa fue buena! ¿Así que ahora te preocupa el destino de tu gloriosa facción?
–Lo que para ti es un juego puede desencadenar un caos aquí. ¿Es que acaso no te das cuenta?
-¡Por supuesto que me doy cuenta! Es por eso que estoy haciendo esta huelga de hambre, tonto. Aunque admito que me sorprende que veas más allá de tu normal ineptitud, te advierto una cosa: o me apoyas en esto, o te largas de aquí. Tus balbuceos comienzan a cansarme.
Thundercracker se recargó en la consola de la computadora de Starscream y se cruzó de brazos, sonriendo afectadamente. -¿Cansarte, eh? ¿Lo dices literalmente? ¿Cuándo te energizaste por última vez?
Starscream se encogió de hombros. –No es de tu incumbencia.
-Me atrevería a decir que hace al menos dos ciclos solares que no pruebas ni una sola gota de energon, ¿o acaso me equivoco? ¿Cómo es, Starscream? ¿Empiezas a sentirte cansado?
-¿De ti? Todo el tiempo.
Thundercracker sacudió la cabeza. -Podrás creer que engañas a todos con tu falsa seguridad, pero he sido tu compañero aéreo desde que éramos cadetes en la Academia de Guerra y sé perfectamente la clase de petro rata mentirosa que eres.
-¿Por qué no vas y te metes a ti mismo por tus propulsores traseros?
-Lo haré, pero antes contéstame algo: ¿Lo sientes ya? El hambre… ¿Cómo es?
Starscream analizó fríamente el rostro del Seeker azul antes de contestar.
-Así que éste es… el lado obscuro del siempre recto Thundercracker. Me retracto. Tal vez sí eres un Decepticon después de todo. Ahora más que nunca te conviene considerar dónde colocar tu lealtad.
-Déjame adivinar… En ti, ¿no es así?
-Es lo que cualquier mecanoide medianamente inteligente haría.
Thundercracker se dirigió hacia el montón de puertas apiladas en la pared y sujetó una.
-Te diré lo que este mecanoide medianamente inteligente hará, Starscream. Voy a instalar esta puerta como me lo pediste, y no lo haré porque sea una orden, sino porque será lo único que haga por ti durante tu… huelga de hambre. No olvides que oficialmente ya no eres mi superior inmediato. Eso quiere decir que puedo volver en cualquier momento y obligarte a tragar energon hasta que haga erupción por tus entradas de aire. Y creéme que lo haré, si veo que tus estupideces ponen en peligro a tus compañeros aéreos.
-¿Así que de esto se trata?
-¿Por qué te extraña? Tú mismo lo dijiste, Starscream. Soy un Decepticon. Mi propia supervivencia es mi prioridad, y también la de mis amigos. Tú, por supuesto, no estás en esa reducida lista.
Starscream se levantó y se dirigió hacia Thundercracker. Pese a que los niveles de energía ex Comandante Aéreo empezaban a dar lecturas negativas, Thundercracker se estremeció cuando vio la dura mirada en el rostro frente a él.
-Perdóname si no sufro por no estar en tu selecto grupo de amistades. ¿Me creerías si te digo que yo tampoco tengo ningún afecto por ti en lo absoluto? Ahora escúchame, Thundercracker, y escúchame bien: En verdad que estoy consciente de las implicaciones ridículas que mi huelga de hambre puede tener, pero medidas extremas son necesarias en ciertas circunstancias, y dichas medidas son las que a fin de cuentas ganan las guerras. Nunca he sido el compañero aéreo más leal, y te aseguro que no pienso empezar a serlo ahora. Si tú o Skywarp salen perjudicados por todo esto, que así sea. Sólo confirmará mi hipótesis de que son unos débiles incapaces de defenderse por sí mismos. Claro que tengo otra teoría respecto a tu actitud.
-¿Ah, sí? ¿Y cuál sería?- preguntó Thundercracker.
La sonrisa de Starscream era más que maligna cuando volvió a hablar. –Hablas de lealtad y seriedad, cuando tú mismo no eres más que un mal chiste. ¿Estás familiarizado con los celos, tal vez? ¿Estarías aquí sermonéandome si hubieras sido tú quien hubiera sido promovido a Comandante Aéreo en lugar de Skywarp?
-¿Cómo sabes que Megatron nombró a Warp…?
-Nada sucede en esta base sin que yo me entere. ¡Ahora contesta mi pregunta!
Thundercracker miró a Starscream con un extraño odio reflejado en sus rasgos faciales, pero el reservado Seeker logró controlar sus deseos de romperle la cara a su venenoso ex comandante.
-Estás más torcido de lo que creía si crees que todos somos unos psicópatas egocéntricos como tú, Starscream,- dijo finalmente.
-Quizás… pero te di algo para pensar, ¿acaso no es así? Ya me dirás si mi huelga de hambre es una estupidez o no. Pero viendo en dónde está tu lealtad, puedo asegurarte que jamás saborearás los placeres del poder. Qué desperdicio.
Thundercracker afianzó su agarre sobre la puerta que cargaba y la llevó hacia la entrada. Comenzó a soldarla en silencio, combatiendo el caos que el disparo de Megatron había causado.
-Eso se ve como chatarra,- dijo Starscream mientras se volvía a acostar en su cama de recarga. Tenía que conservar energía y mantenerse de pie era una mala idea.
-No soy un maestro ingeniero, ¿sabes?- se quejó Thundercracker.
-Puedo notarlo.
El Seeker azul finalizó su trabajo y se sacudió las manos. –Listo… Se abrirá con dificultad, pero funcionará... Al menos hasta que Megatron vuelva a volarla, por supuesto.
-Esa la menor de mis preocupaciones. Como ves, no me faltan reemplazos.
Thundercracker hizo una mueca de disgusto y se dispuso a probar el mecanismo de la nueva puerta con su propia partida. Antes de salir, dirigió una mirada rencorosa hacia atrás.
-Debo admitir que le das un extraño estilo al pacifismo, Starscream… Veremos hasta dónde puedes llegar.
-Hasta donde yo quiera... Exactamente hasta donde yo quiera.
Thundercracker salió y la puerta se cerró tras de él. La sonrisa de Starscream se hizo más amplia. Le había implicado distintos niveles de dificultad, pero de alguna manera había logrado controlar a sus dos compañeros aéreos a pesar de que oficialmente ya no ostentaba ninguna autoridad sobre ellos.
Era tiempo de continuar moviendo sus piezas. Ciertamente, el ajedrez era un juego fascinante.
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No era extraño que Megatron discutiera sus planes con Soundwave. Tampoco era extraño que Soundwave casi se limitara a escuchar durante esas reuniones, señalando de vez en cuando posibles fallos de cálculos o ligeros cambios de estrategia.
No era extraño.
Lo que sí era raro era esa incomodidad, esa sensación de ausencia fija en su espalda que Megatron sentía mientras miraba con suspicacia a su nuevo Segundo al Mando.
Normalmente, Soundwave no habría importunado a su líder por cuestiones ajenas a la misión que estaban discutiendo, pero la situación era más seria de lo que aparentaba. Romper el protocolo se presentó como una opción lógica.
-¿Puedo ser de asistencia, Lord Megatron?
Los ópticos de Megatron parpadearon, retornándolo a la realidad. El líder Decepticon se sorprendió cuando se percató de lo que estaba esperando. Sin embargo, no iba a dejar su curiosidad sin saciar.
-¿Qué te parece la estrategia, Soundwave?- preguntó cautelosamente.
-78.32 por ciento de éxito asegurado.
-No fue eso lo que pregunté.
Soundwave se quedó inmóvil. La calma reinante no era en absoluto tranquilizadora.
Megatron se levantó de su silla y comenzó a caminar por la Sala de Guerra.
-Quiero decir que si no encuentras algún fallo, algo que puedas… criticar.
Un incómodo escalofrío recorrió los circuitos internos de Soundwave. La tormenta estaba empezando mucho antes de lo planeado.
-Negativo, Megatron,- contestó. A pesar de que su monotónica voz siempre sonaba neutra a los oídos de otros, por primera vez en mucho tiempo Soundwave realmente se esforzó por hacerla sonar lo más carente de emociones posible.
-¿Estás seguro? ¿Alguna falla mínima, tal vez? ¿Algo que descuidé?
-Negativo.
-¡Tal vez vas a decir que tengo desperdicios en lugar de circuitos cerebrales!- Megatron insistió peligrosamente.
-Negativo.
-Ya veo…
Megatron se forzó a sí mismo a permanecer calmado. Se daba cuenta de lo enfermizo de sus expectativas, y tenía que dominarlas. Había pasado tantos milenios con una traicionera presencia a sus espaldas que de repente no tenerla era perturbador.
¿Pero acaso no era eso mejor? ¿No tener que preocuparse por una molesta y rasposa voz siempre insultante, permanentemente retando su autoridad?
Sí, era mejor, tenía que ser.
¿Entonces por qué de repente todo se sentía tan… vacío?
Pocas veces Megatron había sentido real desprecio por sí mismo. Tenía que erradicar pensamientos insignificantes, de lo contrario estaría admitiendo que Starscream tenía razón, y eso no iba a suceder.
Cualquier cosa que garantizara el mejor funcionamiento de su ejército era bienvenida. Él la haría funcionar.
Mientras intentaba retornar toda su atención a la misión en progreso, Megatron no pudo evitar percatarse de cuánto despreciaba la paz realmente, casi tanto como odiaba a su ex Segundo al Mando.
Continuará.
Espero les haya gustado. Aunque mi intención al escribir este fic es humorística, creo que la conversación entre Starscream y Thundercracker tenía que tener ciertos matices serios.
Sobre el desliz de Thundercracker con un automóvil rosa, no, no es que tenga un fetiche con eso, es sólo que ese día andaba muy sobre energizado, o sea que se tomó más de un cuarto de cubo de alto grado y pensó que un vehículo humano era Elita One. Hay un fic corto que escribí relacionado con eso, clasificación C, aunque no realmente subido de tono. Si les interesa lo publico por aquí.
