Después de miles de años, aquí estoy de vuelta actualizando este fic. Disculpen la demora pero ya saben, el famoso síndrome de la página en blanco, otros fics en progreso, altas y bajas de la vida real, en fin… Pero por fin escribí esta actualización, que espero les guste.
Muchas gracias por sus comentarios, ya saben que me encanta leerlos.
Capítulo 7
Difusas siluetas se asomaron sigilosamente entre las sombras para luego desaparecer. Dos pequeñas figuras hicieron su camino entre los obscuros pasillos de la base Némesis, haciendo uso de toda la cautela de que eran capaces.
Aunque en lo referente a la definición de cautela, las opiniones eran bastante variadas, especialmente considerando que para Frenzy y Rumble el sigilo no era más que mirar suspicazmente en cada esquina y en cada panel, sin importar el escándalo que hacían con sus pasos y el eco de sus risotadas.
Afortunadamente para ellos, no había nadie cerca para escucharlos, y aunque así hubiera sido, no les hubieran dado demasiada importancia. Todo Decepticon sabía que los gemelos eran sinónimo de problemas, y a menos que se tuviera la intención de soportar castigos como turnos y asignaciones adicionales, era mejor dejarlos en paz. No hacerlo significaba tener un problema serio con Soundwave, que nunca había sido tolerante con el abuso físico en contra de sus preciosas creaciones, aunque convenientemente ignoraba todo el daño que sus pequeños monstruos causaban a otros.
-¡Dámelo a mí, cabeza de propulsor trasero! Vas a romperlo,- dijo Frenzy.
-Eres el más descuidado de los dos. Quita tus sucias garras,- contestó Rumble, golpeando las manos de su hermano, que intentaba a toda costa quitarle el objeto que llevaba cargando.
-¡Dije que me lo dieras!- insistió Frenzy, empujando violentamente a su gemelo.
Rumble respondió de la misma manera, y pronto los dos Cassetticons se enredaron en una de sus constantes peleas de hermanos, que terminó cuando se golpearon abruptamente contra una puerta cerrada. Fue un milagro que el objeto que había motivado la pelea permaneciera intacto.
-Oye, Screamer, somos nosotros,- dijo Rumble, poniéndose de pie y gritando hacia la puerta. –Ábrenos, ¿quieres?
Frenzy dio un codazo a su gemelo alegremente. –La contraseña, ¡di la contraseña!
Rumble se echó a reír y se dirigió hacia el intercomunicador al lado de la puerta. -¡Starscream se excita con catálogos de lencería humana!- gritó.
La puerta se abrió y ambos Cassettes entraron, arrastrando lo que llevaban consigo.
-¿Contraseña?- se quejó Starscream desde su cama de recarga. –¡Nunca les di ninguna contraseña, enanos!
-Lo sabemos,- dijo Rumble. –Fue idea nuestra.
-Son tan graciosos,- fue la irónica respuesta. –Y también tienen más de cuatro breems de retraso. ¿Por qué no me sorprende? Al menos espero que hayan traído lo que les solicité.
-Sí, justo como la pediste…- confirmó Rumble.
-¿Alguien los vio?
Frenzy sacudió la cabeza. –Nop, y aunque así hubiera sido, no creo que les hubiera importado mucho, ¿sabes?
-Cierto,- secundó Rumble. -¿Qué clase de lunático querría un pedazo de textil humano?
-Screamer.
-Ah, claro…
-¿Quieren callarse ustedes dos? Sólo extiéndanla y armen la estructura afuera,- ordenó Starscream.
-Un momento, Screamer. El pago primero,- dijo Rumble.
-Sí, si quieres algo, lo pagas. Oficialmente ya no puedes darnos órdenes, ¿recuerdas?
Starscream hizo una mueca pero levantó su brazo y apuntó hacia una mesa. -Encontrarán el disco ahí.
Frenzy se dirigió felizmente hacia el lugar indicado y tomó un pequeño disco de datos.
-Pruébalo,- le dijo Rumble.
Frenzy lo introdujo en su puerto de acceso y aprobó con la cabeza. –Oooooooh sí… está todo…
-Recuerden: no lo obtuvieron de mí. No quiero tener problemas con Soundwave si se entera de que les di un disco entero de pornografía Cybertroniana pesada a sus dos más inmaduros enanos,- dijo Starscream.
-Tranquilo. Si nos descubre, le diremos que se lo robamos a Swindle,- dijo Rumble mientras intentaba quitarle el disco a su hermano.
-Bien. Cumplí mi parte, ahora cumplan la suya.
-Como digas, Screamer.
Ambos Cassetticons extendieron el enorme pedazo de tela blanca y se las ingeniaron para montarlo en delgado tubo metálico, pese a que era mucho más grande que ellos.
-Listo,- dijo Rumble. -¿Dónde la quieres?
-Afuera de mis cuarteles, por supuesto,- contestó Starscream. -No demasiado cerca, sin embargo. Espero visitas no bienvenidas durante los siguientes ciclos solares.
-¿Para qué rayos quieres una bandera blanca, a todo esto?- preguntó Frenzy.
-Sí, es una estúpida costumbre humana,- agregó Rumble.
-Podría tratar de explicarles, pero dudo que sus lerdos procesadores puedan entenderlo. Basta que sepan que es un símbolo de paz, es todo.
-¡¿Paz?!- se carcajeó Rumble. -¿Qué sigue, Screamer? ¿Te vas a pintar una insignia Autobot en el trasero?
-Mantendrás tus estúpidos comentarios para ti mismo, Rumble, ¡y deja de llamarme así! Es verdad que no me he energizado últimamente, pero soy bastante capaz de traspasar mi puerta con tu cabeza.
-Sí, claro.
-¿Qué hay del otro pequeño trabajo que les encargué? Espero, por su propio bien, que lo hayan cumplido.
-Relájate, Starscream, fue lo primero que hicimos,- dijo Frenzy.
-Sí, aunque no entiendo para qué querías que le dijéramos toda esa basura a Skywarp. Casi nos vuela la cabeza, ¿sabes? Creo que no le gustó que le dijéramos que era una broma de Comandante Aéreo.
Frenzy asintió. –Fue peor cuando le dijimos que el trasero de un Sharkticon inspiraba más respeto que él.
-Perfecto,- dijo Starscream, como para sí mismo. -No espero que reaccione inmediatamente pero al menos tendrá algo en qué pensar, justo como Thundercracker. En lo que respecta a mis ex subordinados cabezas de cono, no son más que peones.
-Eh… ¿Screamer? ¿Estás seguro de que la falta de energon no te está enloqueciendo, digo, todavía más de lo normal?- preguntó Rumble rascándose la cabeza.
-Te repito que no voy a perder el tiempo hablando con tontos como ustedes. ¿Terminaron?
-Eh, sí,- dijo Frenzy mirando la gran bandera blanca que ya ondeaba afuera de los cuarteles personales del ex Segundo al Mando Decepticon.
Starscream se levantó y se dirigió calmadamente hacia la puerta abierta.
-No está mal,- dijo. –Se ve bastante… pacífica.
-Yo diría que ridícula,- dijo Rumble. –En fin… ¿necesitas algo más?
-No por ahora. Recuerden que me mantendrán informado de todo lo que suceda en la base, y no se alejen mucho. Voy a necesitar algunos pequeños favores más de ustedes.
-Con gusto, siempre y cuando tengas con qué pagarnos… Vamos, Frenz, quiero ser el primero en ver ese disco.
-¡No antes que yo, tonto!
-Ah, qué rayos… Veámoslo juntos.
Ambos Cassetticons se alejaron por el corredor. Starscream se quedó solo, admirando su gran bandera blanca.
Sonrió con malicia, seguro que le daría un nuevo significado a la paz.
Dio la vuelta y se dirigió de vuelta a su cama de recarga, pero apenas había dado un par de pasos cuando un repentino mareo lo hizo detenerse. No pudo evitar que una de sus rodillas chocara contra el suelo aparatosamente.
Se sujetó la cabeza, preocupado. ¿Qué rayos había sido eso? Sus sistemas habían tenido una pequeña falla, haciéndolo perder el equilibrio. Pero sólo había pasado poco más de dos ciclos sin consumir energon, ¿cómo era posible? No había creído que su cuerpo empezara a mostrar señales de falta de energía tan pronto…
Starscream desechó esos pensamientos, se levantó y continuó su camino hacia la cama de recarga, extremando precauciones.
La carrera comenzaba a tornarse peligrosa, pero él no retrocedería. Le estrellaría el pacifismo en la cara a Megatron así fuera lo último que hiciera en su vida.
Y tenía una bandera blanca afuera para probarlo.
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Los turnos nocturnos podían ser muy agotadores, especialmente para un Seeker separado de su trío. Y si dicho Seeker había tenido la mala suerte de toparse con una patrulla de Autobots durante su vuelo de reconocimiento, y si a dichos Autobots les había parecido muy divertido practicar tiro al blanco con un solitario Decepticon, entonces los turnos nocturnos definitivamente eran lo peor.
Malditos gemelos Autobots…, pensó Dirge mientras se dejaba caer en su cama de recarga, finalmente dándose el lujo de relajarse en la privacidad de los cuarteles personales que compartía con Thrust y Ramjet. El ciclo solar estaba apenas empezando, de acuerdo a los husos horarios terrestres, pero Soundwave le había autorizado quince breems de descanso y pensaba aprovechar cada astro segundo.
Uno a uno, los circuitos de Dirge empezaron a desconectarse, proporcionando un imediato alivio a las abolladuras que su desagradable encuentro con Sideswipe y Sunstreaker le había causado. Sus circuitos auto reparadores comenzaron su minucioso trabajo. Las heridas no eran graves y lo más seguro era que cuando el Seeker Conehead despertara, los daños ya estarían reparados.
Apenas había comenzado Dirge a sumergirse en el pacífico mundo de la inconsciencia, cuando la puerta se abrió. A pesar de que sus ópticos estaban apagados, pudo sentir el molesto rayo de luz del pasillo exterior bañando su rostro.
-Ramjet, vete…,- balbució el Conehead con voz débil. Realmente necesitaba recargarse, y lo que menos necesitaba en ese momento era involucrarse en un intercambio de golpes con su molesto compañero aéreo, que era bastante aficionado a iniciar peleas.
La respuesta no vino en forma de palabras. El ruido inconfundible del sistema de iluminación encendiéndose a toda su capacidad hizo a Dirge entreabrir los ópticos…
-Ramjet, ya te dije que…
-No soy Ramjet, idiota. Y ahora levanta tu feo trasero de ahí.
Dirge abrió los ópticos, mirando confundido a Skywarp, que estaba parado bajo el umbral de la puerta y miraba glotonamente los amplios cuarteles personales de los Coneheads.
-Skywarp, ¿pero qué demonios…?
-Coordina tus sensores auditivos con tu procesador y levántate. ¿Acaso no me escuchaste?
Dirge se sentó en la cama de recarga, todavía atontado pero dejando que su creciente enojo reactivara sus sistemas.
-¿Qué demonios crees que estás haciendo aquí?- exclamó.
Skywarp sonrió. –Simple. Confisco mi nueva adquisición.
-¿Tu nueva qué?
-¿Quieres dejar de repetir todo lo que digo, cara de cono? Estoy confiscando tus cuarteles personales, ¿acaso no estoy siendo lo suficientemente claro?
Dirge se levantó bruscamente, olvidando súbitamente todo intento de entrar en modo de recarga. –¡Debes estar más sobre energizado que de costumbre, idiota, si crees que puedes entrar aquí y hablar estupideces! ¡Vete de aquí! ¡Esto es propiedad privada!
-Mucho cuidado como le hablas a tu nuevo Comandante Aéreo, Dirge. Puedo iniciarte una corte marcial por mucho menos que esto.
-¿Pero qué…?
Skywarp se acercó a su compañero aéreo y se cruzó de brazos, ostentando orgulloso su superioridad.
-Asumo que ya fuiste informado de que Megatron me ascendió.
-Escuché algo, sí… Pero deberías saber que es sólo temporal, sólo mientras a Starscream se le pasa su complejo pacifista.
-Eso ya lo veremos. Soy el nuevo Comandante Aéreo y eso te convierte en mi subordinado, ¡así que obedece mis órdenes! Tienes un breem para sacar tus posesiones de aquí, o puedes buscarlas después en las unidades de desperdicios de la base, como prefieras.
-¡No puedes quitarme mis cuarteles personales!- gritó Dirge.
-Corrección: sí puedo. El resto de tu trío ya fue informado. Ahora saca tu feo trasero de aquí, Dirge. Contaminas mi nuevo cuarto de recreación con tu presencia.
Dirge entornó los ópticos, clavando en Skywarp su más agresiva mirada. –Estás haciendo esto sólo para molestarme, ¿verdad?
Skywarp se echó a reír. –No te des tanta importancia, cara de cono.
-¿Entonces por qué no construyes tu cuarto de recreación o lo que rayos sea en otro lado? Hay centenares de lugares vacíos en la base.
-Sí, pero me gusta éste; es perfecto para mis necesidades. Y es verdad que hay bastantes espacios libres en la Némesis, más que suficientes para que tú y tus compañeros cabezas de cono busquen nuevo alojamiento. ¿Fui lo suficientemente claro, Dirge?
Los puños de Dirge temblaron de rabia. Deseaba tanto introducir sus misiles de concusión por los propulsores traseros de Skywarp… pero la situación no estaba a su favor, y como en cualquier otra situación en la que no tuviera el control absoluto, el Conehead decidió ceder.
-Sí…- gruñó.
-¿Sí, qué?
–Sí… señor.
-Mucho mejor. ¡Ahora fuera!
Dirge se dirigió hacia la puerta y casi se topó de frente con Thrust, que cargaba una pila de contenedores de metal. Por el esfuerzo que el Conehead rojo estaba haciendo, su carga parecía ser muy pesada.
-Ya era hora, Thrust,- dijo Skywarp. –Colócalos ahí y empieza a desmantelar este lugar.
-¿Qué es toda esa chatarra?- preguntó Dirge, cada vez más confundido.
-Veamos,- contestó Skywarp. –Mi nuevo sistema de luz y sonido, mi cancha de basketrek, mi colección de pornografía Cybertroniana…
-¡Espera! ¿Megatron te nombró Comandante Aéreo o Supremo Dueño del Universo? ¡No puedes sólo entrar aquí y tratarnos como si fuéramos tus malditos esclavos!
-Tengo noticias para ti, Dirge: sí puedo. Y deberías estar agradecido, idiota. La única razón por la que no te estás ayudando a tus compañeros aéreos es porque Soundwave te autorizó esos quince breems de descanso. Cuando terminen, quiero tu trasero de vuelta para que fijes personalmente los soportes de mi cancha de basketrek. ¿Entendiste?
Dirge estaba a punto de replicar cuando Ramjet entró, cargando una bandeja con cubos de energon.
-¡Oh, pero esto es el colmo!- gritó Dirge. -¿Tú también, Ramjet? ¿Sirviendo a este payaso, cuando deberías estar pateándole el trasero?
Ramjet se encogió de hombros. Normalmente tomaba el rol de líder de los Coneheads, pero en ese momento simplemente parecía no importarle.
-¿Qué sigue, su Alteza?- continuó Dirge con ironía, dirigiéndose a Skywarp.
-Ahora que lo mencionas, mi despreciable subordinado, creo que está entre mis atribuciones suspender tu inmerecido período de descanso. Nuevas órdenes, Dirge: usa el puente espacial y ve a Cybertron, y consígueme tres… no… mejor cinco féminas.
-¿Y dónde esperas que las encuentre?
-Usa tu imaginación. Si hay algo que todavía abunda en Kaon son las casas de placer.
-Sabes perfectamente que Megatron no permite los traslados no autorizados…
-No es mi problema. ¡Ahora ve y cumple mi orden!
Dirge sacudió la cabeza y se dirigió hacia la salida, casi chocando con Thundercracker antes de salir.
-Ah, TC, llegas a tiempo,- saludó Skywarp.
-¿Por qué, Warp? ¿Me asignarás labores de esclavo a mí también?- replicó Thundercracker con ironía.
El nuevo Comandante Aéreo rió. –No por el momento. Alégrate, hermano. Por fin tendremos un cuarto de recreación decente.
Thundercracker sujetó el brazo de Skywarp y arrastró a su amigo hacia una esquina, mientras Thrust y Ramjet comenzaban a descargar el contenido de los contenedores metálicos.
-¿Sabes que no puedes hacer esto, no Warp? Tus… órdenes están por mucho fuera del protocolo militar.
-¿Y qué? Soy el Comandante Aéreo. Puedo hacer lo que quiera con la Élite Aérea.
-Starscream nunca nos hizo redecorarle sus cuarteles personales, hasta donde puedo recordar.
-Screamer está fuera de comisión, ¿de acuerdo? Rayos… casi parece que lo extrañaras, TC…
-Lo único que extraño es un poco de orden. ¿Somos guerreros o bufones?
-Relájate, ¿qué hay de malo en divertirnos un poco?
-¿No deberías estar planeando alguna estrategia de vuelo, en lugar de perder el tiempo? Sé que Megatron tiene planeado un robo de energía a gran escala…
Skywarp miró con suspicacia a su compañero aéreo. –Sí… ya veo hacia dónde va todo esto… Aún no superas que Megatron me haya nombrado a mí y no a ti como Comandante Aéreo.
-No digas tonterías. Ya son dos veces que escucho esa estupidez hoy.
-Tal vez porque es la verdad. Por un momento pensé que te alegrarías por mí, TC…
-Esto es una farsa y lo sabes. Megatron sólo está jugando el juego de Starscream, golpeándole donde más le duele: su orgullo. ¿Cuánto tiempo piensas que Starscream permanecerá tranquilo mientras es despojado de su rango y sus privilegios? Te recomiendo que no te pongas demasiado cómodo en tu nueva posición, porque tus días de oficial de alto rango están contados. Starscream estará de vuelta tratándonos como óxido cósmico mucho antes de lo que te imaginas.
-Eso está por verse. Starscream se ve muy cómodo jugando al pacifista y me aseguraré de que permanezca así. Ahora que tengo el poder no pienso soltarlo.
-¿Qué rayos piensas hacer, Warp? ¿Apenas llevas unos breems de haber sido nombrado Comandante Aéreo y ya estás bajo el control de un estúpido delirio de grandeza? ¿De qué se trata esto? ¿Es que acaso el poder lleva incluida una carga de locura?
Skywarp se movió demasiado rápido. Antes de que Thundercracker pudiera reaccionar, el Seeker negro y púrpura ya lo había sujetado por los hombros y estrellado contra la pared.
-¡Escúchame bien, TC! He soñado con ser Comandante Aéreo desde que estábamos en la Academia Militar. Cuando fui creado fui clasificado como un modelo defectuoso, pero entrené muy duro y llegué a ser parte de la honorable Élite Aérea de Megatron. Pero no era suficiente… Ahora soy Comandante Aéreo de todo el Imperio, y no voy a volver a ser un subordinado otra vez. Y si Starscream o tú se interponen en mi camino, lo pagarán con sus vidas. ¿Entendiste, hermano?
Sin esperar una respuesta, Skywarp desapareció, teletransportándose, como cada vez que perdía la paciencia.
Thundercracker suspiró. La locura había llegado, y atrás de todo podía ver las maquinaciones arteras de Starscream.
El pacifismo ciertamente era algo muy peligroso.
Continuará.
Creo que Starscream no necesita hacer mucho para que su ausencia sea notada. Basta que inyecte veneno en el momento apropiado, y en los sujetos apropiados. Sabe jugar su juego muy bien, pero ya está empezando a notar los efectos de la falta de energon.
Espero tenerles la continuación pronto. Gracias por leer ;o)
