Reencuentros y encuentros.

- Ginny…- Ron la había reconocido. En un principio, el escuchar ese viejo nombre que tantos recuerdos felices le traía, logró que su mente diera un vuelco, y que el corazón latiera desbocado en su pecho. Luego sintió miedo, miedo a que la descubran. Y después cuando el sonido que la puerta del despacho hizo al abrir, sus sentidos se pudieron volver a coordinar.

- Disculpe…- pronunció modulando su voz-. Creo que me confunde con otra persona…- murmuró con aflicción. Nunca imaginó volver a verlo, en sus sueños al por fin reencontrarse se abrazaban y reían felices.

- No, tú eres Ginny- se acercó a la pelirroja lentamente.

- Me está confundiendo- intentó tragar, pero su garganta estaba cerrada.

- ¿Qué ocurre?- preguntó Harry arrimándose al lugar. La mirada de Ron era de sorpresa, la de Ginevra, total expectación. Y Hermione estaba inundada por la confusión.

- Ella…- Ron la señaló.

- ¿Qué sucede con ella?- le preguntó Harry mirándolo con preocupación.

- Ella es mi hermana- Ginevra cerró los ojos ideando alguna excusa para librarse de semejante aprieto.

- Te estás confundiendo Ron…- lo calmó Harry, y miró nervioso a Hermione.

- Si cariño- tomó su mano.- No es posible que ella sea tu hermana- apoyó la castaña.

- Pero…

- Me ha tomado por sorpresa señor…- lo interrumpió Ginevra–. Usted me confunde con otra persona- sonrió-. Yo a usted no lo conozco, y no tengo ningún hermano. A lo sumo que mis padres me lo hallan ocultado- se encogió de hombros-. Me está confundiendo con alguien más- insistió.

- Ella tiene razón Ron- acotó Harry–. Su nombre es Wayneman Ginevra, y es una coincidencia eso último- continuó al notar la cara de confusión de su amigo por la letra inicial de su apellido.

- Pero se llama igual…

- No soy quien usted dice- culminó la pelirroja-. He sido trasladada de Australia, en donde vive toda mi familia, en donde me crié de pequeña.

- Pero…

- Mire mis credenciales por favor…- comenzó a hurgar en su pequeño bolso en busca de los documentos falsos. Por lo menos eso la salvaría del embarazoso momento.

- No se moleste…- la detuvo Hermione-. Él sólo está impresionado por el parecido que usted tiene…

- Es que ustedes no la conocieron…- acotó Ron.

- Ronald, por favor- pidió Harry-. Ella no es tu hermana, yo tengo todos los papeles en mi despacho y te aseguro que no tiene nada que ver contigo- intentó convencerlo.

- Pero…- la miró consternado-. Puede ser…- aceptó dudoso-. Lo que sucede es que yo tengo una hermana que hace años que no veo, y creo… Creo que sería muy parecida a usted…

- Siempre tenemos a un doble en algún lado del mundo- dijo ella sintiéndose medianamente aliviada.

- Y hasta se llaman igual.

- Seguramente sus padres también son adoradores de la leyenda del Rey Arturo.

- Sí…- sonrió levemente-. Realmente discúlpeme- le tendió la mano-. Ronald Weasley.

- Ginevra Wayneman- rió suavemente-. Un gusto- apretó la calida mano del chico, y por más que intentó evitarlo, sintió como un suave cosquilleo recorrió su brazo, llegándole al pecho, haciendo que una pequeña felicidad dormida despertara nuevamente. Intentando desviar esa agradable sensación de su rostro miró a Harry, el cual miraba la escena un tanto absorto. ¿Será que notó el parecido? Se preguntó ella con preocupación.

- ¿Cómo han sido las pruebas Harry?- preguntó Hermione al chico. Ginevra la miró.

- Mejor de lo que esperaba, realmente los ingresantes tienen un alto nivel de capacitación- comentó –. ¿Podría acompañarme?- le pidió a la pelirroja, mirándola.

- Si, por supuesto señor- sonrió–. Con su permiso…- murmuró y siguió al chico hasta su oficina.

Harry se sentó detrás de su escritorio, el cual estaba lleno de carpetas y papeles dispersos por toda su extensión. Ginevra hizo caso a la seña que le dio Harry y tomó su lugar en una pequeña silla. Mientras el chico revisaba una carpeta en busca de vaya uno a saber qué papel, la chica observó el lugar. Dos altos estantes en los costados proveían al lugar de cierta elegancia. El archivador en un costado y la vista de la ventana. Se sorprendió por eso, no recordaba que en el Ministerio de Magia hubiese ese tipo de paisaje. Confundida miró a Harry nuevamente, que al parecer había encontrado lo que buscaba.

- Disculpe…- dijo suavemente–. Sé que lo que voy a preguntarle no tiene pies ni cabeza…- sonrió ante esa expresión comúnmente usada por su padre–. Pero me llama mucho la atención... Yo había leído que las ventanas del ministerio tenían un tipo de hechizo meteorológico. Y al ver el paisaje en su ventana…

- No te preocupes- rió el chico–. Eres la única persona que se ha percatado de eso. Muestra tu interés en todo lo referido al Ministerio. Eso es bueno- la miró–. Luego de la caída de Voldemort…- la observó con más atención. Ella no se inmutó–. Hubo un cambio esporádico en muchos aspectos- prosiguió conforme con la actitud de ella–. Entre ellos podemos incluir la eliminación de ese hechizo. El paisaje muggle es muy lindo, y llena de otra energía al lugar. No sé si me explico.

- Sí, lo entiendo. También he notado la introducción de cierta tecnología muggle.

- Exacto. En muchas ocasiones la magia se ve imposibilitada por diversos motivos. Y gracias a la tecnología podemos comunicarnos entre nosotros sin la necesidad de tener que aparecernos o encontrar alguna chimenea conectada a la Red Flú.

- Que modernos…- fingió sorpresa.

- Es útil- levantó su vista–. Bien, ahora vamos a lo que nos concierne. Te preguntarás qué papel jugarás en el escuadrón- ella asintió–. Formarás parte del grupo de asalto, yo mismo pude comprobar tu capacidad y te veo lo suficientemente preparada para ello. Ahora, como es lógico, no siempre hay misiones de ese tipo. En el cuartel, como ya habrás notado, hay diversas secciones. Según tu expediente creo que lo más indicado para ti sería la investigación. Yo te proveeré de viejos registros y tú averiguarás todo lo referido a eso y recolectarás información. Cuando tengas las cosas listas, me las traes a mí- suspiró–. Creemos que puede haber organizaciones ocultas detrás de simples atentados.

- Perfecto- dijo ella-. ¿Hoy mismo empiezo?

- Sí- se levantó–. Déjame mostrarte tu cubículo…- abrió la puerta del despacho, permitiendo el paso de la chica primero, y luego él. Harry caminó hacia una primera fila y le mostró su escritorio-. Como verás estás cerca del pasillo- señaló unos archivadores, lo cuales estaban a escasos metros de la oficina del chico–. De allí podrás sacar toda la información, pídeme la llave cuando la necesites.

- Muchas gracias.

- No tienes por qué agradecer- sonrió–. Espero que te sea gustosa tu estadía en el Ministerio.

- De eso no tengo ninguna duda- le volvió a sonreír observando como el chico retornaba a su despacho.

o0o0o

- Así que el primo de Gin…- comentó Astoria completando una planilla–, me cae muy bien tu prima.

- Es normal que ella le caiga bien a todo el mundo- sonrió mientras observaba a la mujer.

- A mi cayó de maravilla, siendo que es raro que una mujer me caiga bien.

- Ella es igual a ti- rió con elegancia–. No entiendo por qué las mujeres tienen esa aversión entre sí mismas…

- No podemos llevarnos bien con todo el mundo Draco…

- Pero ustedes no se llevan bien con casi ninguna mujer- Astoria rió-. ¿De qué te ríes? Si es cierto.

- Puede que tengas razón- mordió levemente su pluma–. Bueno dime, ¿Qué sabes hacer?

- Depende a lo que te refieras…- le dijo sensualmente.

- Estamos en el ámbito plenamente laboral- sonrió coqueta–. Luego del trabajo, cuando gustes, puedes hablarme de tus otras cualidades.

- Entendido- fijó sus encendidos ojos en ella-. Prácticamente hago de todo, en el Ministerio Australiano trabaja en una oficina en donde se archivaban las carpetas de todas las áreas, así que sé de todo un poco.

- Eso me gusta- murmuró ella anotando en su planilla-. ¿Confidencialidad?

- Soy una tumba sobre las cosas de las cuales no tengo que hablar.

- Muy importante- dijo ella mientras volvía a escribir–. En este último tiempo muchos empleados han decidido tomar su pensión y retirarse del ámbito laboral, por lo que hay varios puestos vacantes. El Departamento de Misterios es uno de ellos- lo miró-. ¿Te ves capaz de semejante responsabilidad?

- Estoy dispuesto a lo que sea.

- ¿Eres consciente de que la mayoría de las cosas que conocerás entre esas cuatro paredes serán de absoluta confidencialidad?

- Soy consciente- respondió con seriedad.

- Me agrada tu actitud- sonrió–. Bien, el Departamento de Misterios es ideal para ti.

- ¿Y qué haré?

- Eso te lo tendría que confirmar, debo hablar con una de las jefas de área y ella me dirá para qué puesto serás completamente útil.

- ¿Y cómo me lo hará saber?

- Ven mañana mismo en este mismo horario, y te diré cual será tu puesto.

- ¿Mañana empiezo?

- ¿Puedes?- Draco asintió-. Perfecto, entonces mañana comienzas. Ahora terminaré de corroborar los datos y si quieres ya puedes irte.

- Te hago una pregunta…- dudó.

- Dime…- sonrió con gracia moviendo su rubio cabello hacia un costado.

- ¿Sabes el horario de almuerzo de Ginevra?

- ¿Comerás con ella?

- Tenemos que ultimar unos detalles de nuestro hogar. Por eso quería verla.

- Qué lástima, yo quería hablar un poco con tu prima- dijo terminando de anotar en las hojas.

- No la demoraré demasiado, solamente le tengo que decir unas cosas, luego será toda tuya.

- Si quieres puedes comer con nosotras…

- No lo creo…

- ¡En serio!- se entusiasmó-. Siempre es bueno evocar la unidad entre países- le guiñó un ojo.

- Está bien- aceptó sonriendo, la mujer le caía bien–. Te hago otra pregunta, ¿sabes a dónde me tengo que dirigir para activar la Red Flú en el departamento?

- ¿Soy tu consultora personal?- rió reclinándose sobre su butaca. Por fin había terminado el papeleo del chico.

- Es tedioso averiguar estas cosas en el atrio, la recepcionista generalmente está alterada.

- ¡Pobre Merry! Que no se enteré que has dicho eso de ella, es una mujer muy amigable, tal vez un poco malhumorada, pero buena.

- No soy el único que pienso igual…- sonrió mostrándole todos sus dientes.

- Está bien, te diré a donde tienes que ir, no quiero que me extorsiones- se alegró–. Ve a la sexta planta, la dirección de la Red Flú, di que vas de mi parte y te atenderán rápido, con suerte esta misma tarde ya tendrás habilitada la red en tu chimenea.

- Muchas gracias Astoria- sonrió–. Fue un gusto conocerte.

- No seas tan dramático- hizo un ademán grácil con la mano-. Nos vemos al mediodía rubio.

- Hasta pronto rubia- se despidió con la risita en sus labios saliendo al pasillo del piso.

o0o0o

Ginevra estaba terminando de acomodar uno de los tantos ficheros que había tomado del archivador para organizar cuando miró su reloj. Las doce, en media hora tenía la hora de descanso en donde almorzaría. Pensó un momento en lo qué haría, tal vez iría a dar de alta la Red Flú, o bien iría a su departamento rápidamente y prepararía algo para comer, para luego volver al trabajo. Suspiró cerrando los ojos, ahora entendía la utilidad de la red, la necesitaba con urgencia. Abrió los ojos y decidió continuar con el trabajo, sabía que podía obtener mucha información de esos archivos para Bellatrix, sin embargo en su mayoría databan de fechas anteriores a su nacimiento. Nunca nadie se tomó este trabajo, pensó maldiciendo a su lindo jefe por encomendarle esa agotadora tarea. Se cruzó sutilmente de piernas, la falda que se había puesto le permitía moverse con facilidad. No es que le gustara, pero la había comprado rápidamente el día anterior al darse cuenta de su escasa cantidad de prendas que pudiera usar en ese ámbito. El color rojo contrastaba con la blancura de su piel, y la blusa blanca hacía juego perfectamente con las pálidas sandalias que llevaba en sus pies. Apoyó su rostro en una de sus manos mientras leía una vieja persecución del año 79, la echó a un lado cerrando la carpeta con frustración, comenzaba a odiar ese trabajo. Volvió a suspirar y levantó la vista, Harry estaba hablando animadamente con uno de los compañeros del escuadrón, movía las manos gesticulando lo que decía, mientras que sus ojos tenían un brillo inusual. Se colgó por unos segundos observando su rostro, bien proporcionado al igual que su cuerpo, la verdad es que nada le costaría intentar seducirlo, pero sin embargo había algo que la cohibía débilmente. Cuando los esperanzadores ojos del chico se posaron en ella, no pudo más que devolverle la hermosa sonrisa que él le regalaba, y hundirse nuevamente en su trabajo con las mejillas sonrosadas.

Luego de volver a su cansina labor, una mano pasando ansiosa frente a su rostro lo volvió a distraer. Levantó la vista para encontrarse con los ojos celestes de Astoria. Le sonrió automáticamente sorprendida por la efusividad de la mujer. Miró su reloj, faltaban diez minutos para la hora libre, suspiró feliz, ya estaba por terminar la mitad de su horario. La joven rubia se acomodó frente al pequeño escritorio de la pelirroja preparada para pasar hablando un momento agradable con ella.

- No me habías dicho lo lindo que está tu primo amiga- sonrió con picardía.

- Mucho ojo con el chico, puede que sea un maldito arrogante y creído, pero lo sigo queriendo- rió.

- Lo invité a almorzar- ante la mirada de incredulidad de la pelirroja aclaró-. Con nosotras, por supuesto.

- ¿Y yo cuándo dije que iba a comer contigo?- fingió molestia.

- Desde el momento en donde pasaste formar parte de mi lado, junto con Hermione claro. ¿La conociste?

- Si, la conocí esta mañana- hizo un gesto de angustia, la presentación no se había dado en buenos términos.

- ¿Qué pasó?- preguntó sorprendida.

- Con ella en realidad pude hablar poco y nada. Con su pareja es el problema…

- ¿Con Ron?

- Es que me confundió con otra persona…- suspiró nerviosa-. Después te cuento.

- No hace falta- la miró con tristeza-. Ya me imagino con quien habrá sido- se cruzó de brazos–. Pero bueno, no nos pongamos tristes, ya tendrás tiempo de conocerla.

- ¿Cómo es eso de que Draco vendrá con nosotras?- sonrió aliviada al cambiar de tema.

- Es que Gin…- se arrodilló a su lado, tomándose de las piernas de su amiga-. ¿A ti no te molesta que sea su amiga no?

- Para nada- la miró radiante-. Me caes bien, y si a él también, no habrá ningún problema.

- Es que es tan lindo, y muy simpático- rió como tonta–. No suelo salir de repente con alguien que recién conozco, pero tu primo me puede.

- Acostumbra a ese tipo de cosas. Pero es buen chico.

- Por cierto, te aviso por las dudas. Ahora te pasará a buscar porque tiene que hablar contigo de no sé que cosa, y luego iría a comer con nosotras.

- Si…- suspiró–. Todavía tenemos muchas cosas que hacer en el departamento, no hicimos tiempo de nada. Ayer tuve que salir corriendo a comprar un poco de ropa presentable para esta oficina, además hay que comprar ropa de cama, unos juegos de vajilla porque la que hay es deprimente, y conectar la Red Flú, lo más importante…

- Draco después de tener la entrevista conmigo fue a tramitar la red- la interrumpió.

- ¿En serio?- la rubia asintió-. Ahora tengo menos cosas por las cuales preocuparme. ¿Sabes cuándo estará habilitada?

- Lo mandé de mi parte, así que calculo que esta tarde a más tardar ya debería estarlo.

- Perfecto- miró su reloj y sonrió–. Ya son las doce y media- se levantó de la butaca tomando su chaqueta-. Muero de hambre.

- Con Hermione siempre comemos en un restaurante que está aquí a la vuelta, hace comidas internacionales. Es muy bueno, si eres de buen comer te va a encantar. Y lo mejor, es barato.

- Entonces es ideal para mi- le respondió mientras atravesaban un par de cubículos llegando a la oficina de Harry.

- Espérame aquí que le debo decirle algo a tu jefe- le guiñó un ojo-. Ya vuelvo- entró al despacho sin tocar puerta. Ginevra pudo oír como la secretaria de Harry, la tal Cho, bufaba con desgana y murmuraba por lo bajo unas cuentas barbaridades. Sonrió, le gustaba verla enojada. Sutilmente se dio vuelta y la observó, era una mujer linda, claro que lo era, el largo cabello oscuro y lacio caía brillante por sus hombros hasta la cintura, sus rasgos orientales eran finos, sin embargo nada del otro mundo. Las prendas que utilizaba denotaban alta calidad, tal vez eso era algo notorio por las enormes etiquetas que quedaban a la vista haciendo propaganda de la marca de las mismas. Sonrió para si, era algo así como una publicidad ambulante, nunca le vio gracia utilizar una prenda, que valla a saber uno cuantos galeones costó para luego andar mostrando por medio mundo el nombre de la marca. Cho levantó la vista, perfectamente maquillada con rimel y rouge y la miró con desgana, la pelirroja le respondió a la mirada viéndola de arriba hacia abajo, intentando rebajarla de alguna manera. Sonriendo con suficiencia ante la cara de estupefacción de la oriental le dio la espalda, viendo llegar a Hermione, la mujer que había conocido esa mañana, la cual al parecer era la pareja de su hermano. Le sonrió sutilmente cuando la castaña la saludó con la mano.

- He visto lo que has hecho- susurró la mujer en su oído, tomándola de los hombros-. Has estado fenomenal- rió con gracia-. La verdad que a esa mujer le hace falta alguien que la ponga en su lugar, las cosas que hace son exasperantes.

- No es nada del otro mundo- sonrió-. ¿Cómo has estado?

- ¡Agotada!- se quejó–. El ministerio no da a basto con tan pocos empleados- acomodó su cabello detrás de un oreja–. Lamento lo de esta mañana con Ronald…- se disculpó apenada–. Es una historia muy larga, y quedó impresionado por el parecido que tienes al parecer con su hermana.

- No hay problema, imagino que debe ser muy duro creer ver a alguien que no es.

- Especialmente para él…- murmuró con tristeza mirando hacia el despacho de Harry–. Astoria me habló de ti, y si a eso le sumo lo que vi recién creo que tiene toda la razón- sonó animada–. Seremos buenas amigas- sonrió-. ¿Vendrás a comer con nosotras?

- Astoria prácticamente me obligó.

- No te preocupes…- la interrumpió–. Ella acostumbra a ser así, es como un torbellino de cosas- rió–. Ya tendrás que soportar algún día de compras con nosotras.

- ¡Me encantan! Justamente le estaba comentando a Astoria que necesitaba con urgencia hacer unas compras para mi departamento- dijo animada.

- ¡Ni hablar!- exclamó Hermione con alegría–. Mañana mismo vamos a Londres muggle y arrasamos con las tiendas.

- ¿Te parece?- vaciló, no le agradaba andar rodeada de muggles.

- ¿Conoces Londres muggle?

- Muy poco.

- Quedarás maravillada por los lugares a donde te llevaremos de compras.

- Está bien- asintió con un contagiado entusiasmo–. Vayamos de compras.

- Ya verás que no te arrepentirás- se acercó al escritorio de Cho, no sin antes lanzarle una mirada cómplice a la pelirroja-. Cho querida…- dijo con una fingida tranquilidad-. ¿Sabes si mi amigo Harry está ocupado?- la oriental levantó la vista y la observó con un brillo extraño en sus ojos, ¿Celos tal vez?

- Tu amiga Astoria se ha encerrado con Harry- respondió de mala gana.

- Que raro…- pensó–. Bueno su razón tendrán, ¿O no es así?- rió sugerentemente.

- ¿Y qué razón puede tener la rubia esa para encerrarse en el despacho de Harry sin siquiera tocar puerta?

- No sé…- fingió inocencia–. Tal vez cosas de amigos, o…- miró de soslayo a la pelirroja, la cual sonreía satisfecha-. Puede que sean cosas más íntimas…- susurró con una voz aterciopelada.

- ¿Insinúas que Harry tiene algo con esa?- señaló la puerta del despacho.

- Yo no insinúo nada Cho querida…- se sentó en su escritorio–. Deberías dejar de hacerte ilusiones con Harry, es mi amigo y quiero lo mejor para él.

- ¿Acaso tu amiga es lo mejor?

- No sé, puede ser…- miró a la pelirroja-. ¿Tú que opinas Gin?

- Nuestro jefe puede hacer lo que le plazca con su vida- continuó el juego de la castaña–. Si está soltero tiene vía libre de estar con quien quiera, y si eso incluye a sus amigas sin compromisos- se encogió de hombros-. ¿Qué más da?

- Tu ahora Gin serás su amiga- Hermione movió su mano con gracia.

- Tienes razón…- sonrió con petulancia-. ¿Quién sabe? Al fin y al cabo no tengo compromiso alguno.

- Dudo que Harry quiera estar con alguna de ustedes. Él es un hombre con clase y merece estar con alguien a su altura- las sobró con la mirada-. Dudo que una hija de muggles y una bruja que usa ropa sin gracia pueda llegar a gustarle.

- Puedes que tengas razón querida, pero dudo que quiera andar con alguien como tú…- comentó Hermione mirando sus uñas.

- ¿Yo qué tengo de malo?- siseó la oriental con voz amenazante mientras se levantaba de su asiento. La puerta del despacho se abrió dando paso a la salida de Harry acompañada de Astoria.

- ¿Sucede algo?- preguntó Harry al mirar el rostro de Cho.

- No pasa nada Harry- contestó Hermione acercándose a Astoria-. ¿Le has preguntado?- la rubia asintió-. ¿Entonces estás de acuerdo?- preguntó al chico.

- Si Hermione, pueden usar el playón de entrenamiento para hacer la fiesta de bienvenida.

- ¿Fiesta de bienvenida?- preguntó dulcemente Cho parándose junto a Harry.

- Astoria me estaba comentando que sería bueno hacer una fiesta agasajando a los nuevos empleados del ministerio.

- ¡Es una idea genial!- exclamó Cho sonriente-. ¿Será de largo?

- Claro que será de largo dulzura…- dijo Astoria con una inconfundible voz antipática–. Si vienes con el ego demasiado alto pasarás de largo hacia el atrio- sonrió con cinismo seguida de una carcajada de la castaña. Ginevra disimuló su risa cubriéndose los labios–. Entonces Harry yo me ocupo de los preparativos con Hermione- miró a la chica.

- Oh, y le podemos decir a Gin que nos ayude- miraron a la pelirroja.

- ¿Yo?... pero no sé si puedo…

- Yo te doy permiso- dijo Harry sonriéndole-. Si no sólo Merlín sabe lo que estas dos mujeres llegarán a hacerme.

- ¡Perfecto!- Astoria lo abrazó al igual que Hermione-. Ya verás que no te arrepentirás, ¡Será la fiesta del año!

- Dejo un segundo sola a mi novia y ya se anda abrazando con mis amigos- rió Ron el cual se acercaba por el pasillo. Hermione se soltó de Harry y se acercó al chico dándole un suave beso en los labios. El pelirrojo la miró a los ojos, con una mueca de satisfacción en su rostro, la cual Ginevra notó.

- Tú siempre serás mi amor- sonrió abrazado a la humanidad de su novio.

- Ya tórtolos- los molestó Astoria-. Gin, te buscan…- señaló la entrada del cuartel en donde un rubio bastante alto miraba nervioso hacia todos lados. La pelirroja sonrió y se acercó con premura al chico.

- Draco…- lo saludó Ginevra dándole un abrazo.

- ¿Cómo estás pelirroja?- sonrió acariciando su rostro.

- Un poco cansada, pero con ánimos de ir a almorzar- sonrió-. ¿Has hecho el trámite de la red?

- ¿Quién te dijo?- miró por sobre su cabeza y observó a Astoria saludándolo efusivamente-. Ya veo…- le sonrió.

- Me dijo que comerías con nosotras.

-¿Tengo otra opción?- Ginevra negó mientras se dejaba guiar por los brazos del chico hacia donde los demás estaban reunidos.

- ¿Cómo has estado tanto tiempo?- lo saludó la rubia.

- Con unas horas de más encima…- bromeó sosteniendo a la pelirroja de la cintura.

- El es Draco- lo presentó ella–. Hermione Granger, una amiga- el rubio le sonrió–. Ronald Weasley y Harry Potter- el chico inclinó la cabeza.

- Un gusto- saludó.

- Draco, ella es una de las jefas de las cuales te hablé esta mañana en mi despacho. Podrás hablar con ella en el almuerzo así ves si puedes entrar en su área- dijo la rubia, él asintió.

- ¿Vamos a comer?- preguntó Ron acercándose a su mujer-. ¿Vamos Harry?- el morocho observaba como el rubio abrazaba a la pelirroja con soltura, y eso le molestó, no supo por qué, pero le cayó mal. Un pequeño golpe de su amigo lo volvió a la realidad.

- Vamos- asintió, sólo por saber más sobre la relación de esa pareja-. ¿Y quién demonios es ese tipo?- susurró a Ron.

- No tengo la menor idea amigo…- respondió encogiéndose de hombros. Cho se quedó parada junto al escritorio con la mirada enfurruñada, bufó audiblemente y se sentó detrás de su escritorio, tomó el tubo de teléfono y marcó.

- Buenos días, ¿Delivery?- del otro lado asintieron.- Quería una ensalada light…

o0o0o

Draco y Ginevra iban caminando detrás hablando entre ellos, Ron y Harry iban al frente y en el medio Hermione y Astoria. Rodearon media manzana y se encontraron frente a un restaurante muy bien decorado, con unos enormes ventanales que le otorgaban una luminosidad natural en el interior, en donde numerosas mesas de madera junto con sillas estaban acomodadas en filas, completando la decoración con cuadros y alguna que otra maceta con plantas. Ambassadorera el nombre del lugar, un suntuoso cartel minuciosamente pintado a mano decoraba el umbral de la puerta. Un amable camarero los guió hacia una mesa para seis personas junto a uno de los ventanales traseros. El fondo del lugar tenía un pequeño parque de invierno, en donde una diminuta fuente y plantas con flores de colores le daba un aspecto más ejemplar al espacio.

- Buenas tardes señores- los saludó un mozo ataviado en un pantalón de vestir oscuro con una camisa blanca y un chaleco bordó.- ¿Desean el menú ejecutivo?- preguntó sonriendo a Harry, al perecer eran comensales usuales en aquel lugar.

- Como siempre Félix- sonrió.

- ¿Y ustedes?, ¿nuevos compañeros?- miró a Ginevra y Draco.

- Son nuevos amigos Félix- explicó Hermione.

- ¿Desean lo mismo que ellos?- la pelirroja lo miró dudosa.

- ¡Son platos exquisitos Gin!- dijo con entusiasmo Astoria. Ron miró a la pelirroja, el diminutivo lo remembró automáticamente al pasado.

- ¿Tú quieres lo mismo?- le preguntó a su compañero.

- Trae lo mismo para nosotros- pidió al camarero Draco.

- ¡Dile a Dionisio que se esmere con el plato del día!- le gritó Harry haciendo reír a la mesa, sacando del mutismo absoluto a Ron. El morocho observó a la pelirroja sonreír, notó que se veía más linda.

Cuando los platos hubieron llegaron, los cuales constaban en pollo grillado con un espeso colchón de vegetales salteados, los comieron con placer disfrutando de la compañía entre ellos. Entre risas por parte de Ron y Harry y charlas compinches entre las mujeres y a su vez entre Ginevra, Astoria y Draco, la entre mesa se extendió más de lo pensado.

- ¿Entonces mañana iremos de compras?- preguntó Hermione camino hacia una entrada oculta del ministerio.

- ¡Me compraré esos zapatos que vi el fin de semana!- dijo ansiosa la rubia.

- ¿Tú que tienes que comprar Gin?

- Debemos comprar juegos de vajilla para el departamento, ropa de cama, algún que otro detalle para dar vida al lugar…

- Productos de limpieza, no te creas que te salvarás de limpiar- acotó Draco sonriéndole con complicidad.

- Sabes que la limpieza es mi debilidad- se quejó ella arrastrando los pies.

- No te olvides de los polvos Flú- dijo Draco.

- Tienes razón, no sé como viajaremos…- rió sin darse cuenta de la mirada de soslayo que Harry le lanzaba desde adelante, estaba completamente atento a la charla de ellas.

- Es muy extraño…- murmuró Ron al morocho.

- ¿Qué cosa?

- El rubio ese, Draco- dijo con desgana. – No me cae bien… Se lleva bien con todas las mujeres y eso no me gusta.

- A mi tampoco me cae bien…- volvió a mirar a la pelirroja.

- Deja de mirarla así que la vas a gastar…- rió Ron palmeándole la espalda.

- ¿De qué hablas?

- No te hagas el tonto conmigo amigo, se nota a la legua tu interés por ella, no le quitaste el ojo en toda la comida.

- Sólo me resulta una mujer agradable- le respondió terco.

- No dudo que te parezca agradable, sumándole lo de atractiva…

- Bueno…- dudó-. También es muy linda…

- E inteligente- acotó observando la cara de bobo de su amigo.

- Si…

- Graciosa y perceptiva.

- Si…- la volvió a mirar de reojo, se abrazaba efusivamente al rubio.

- Quita esa cara, pareces Harrold, la lechuza de Percy antes de atropellarse contra la ventana.

- ¿Todavía está viva?

- Tiene más vidas que un gato- Harry sonrió con los ojos iluminados.

- ¿Crees que él sea su novio?

- ¿El rubio?- Harry asintió- No sé, pero por lo que escuché viven juntos.

- Creo que sí.

- Entonces te interesa- se detuvo mirándolo con picardía.

- Es linda…- sonrió ante la mirada escrutadora de su amigo-. Está bien, me agrada, si tuviese la oportunidad saldría con ella.

- ¿Acaso anteriormente que la chica estuviese comprometida te daba algún impedimento?

- No- rió al recordar eso.

- Eres Harry Potter, las mujeres caen rendidas a tus pies- siguieron caminando.

- Tienes razón ¡El que no arriesga no gana!

- ¡Así se habla amigo!- le palmeó un brazo-. ¿Y cómo harás para quitarlo del medio?

- Con mis encantos será más que suficiente…- sonrió mostrando todos sus dientes.

- Olvidas que él comenzará a trabajar con nosotros también.

- Eso no será problema, al fin y al cabo él estará en otro piso.

- Ayuda bastante- se encogió de hombros.

- La fiesta de bienvenida aprovecharé para hablar por ella- decidió con una sonrisa de satisfacción.

- Esa fiesta será un descontrol total, conociendo a Astoria, las bebidas correrán libres como agua.

- Mientras Hermione no se niegue…

- Sabes que si se pone alegre antes de tiempo nos da permiso para todo.

- Entonces tú te tendrás que ocupar.

- Ya veré como la convenzo- sonrió con picardía.

- No quiero ser partícipe de tus ideas- se atajó con las manos.

- Tampoco tenía pensado que las supieses- volvió a sonreír.

- ¿Hasta no hace una semana estabas enojado con ella?- indagó recordando los malos tratos entre sus amigos.

- Pero Hermione es una bruja muy persuasiva, ella sabe como convencerme- frotó sus manos recordando algo en cuestión.

- Me imagino…- hizo una mueca de desagrado al imaginar a sus amigos haciendo vaya uno a saber qué cosas.

- Lo importante ahora es que la fiesta va a ser genial, con Hermione desinhibida tendremos whisky de fuego y cerveza de mantequilla sin límite.

- Estoy seguro que me va a encantar.- culminó entrando al ministerio, seguido por Ron, las tres mujeres, y por detrás Draco. Con una imagen en su mente, el rostro de la pelirroja a centímetros del suyo y sus labios sonrosados ventilados por su aliento.


Sé que me he tardado una eternidad en actualizar, pero lamentablemente es algo que se escapa de mis manos, sé que muchos entenderán que al menos en mi país acaba de comenzar el ciclo lectivo y yo no me salvo de ello. Sepan que las actualizaciones se harán más pausadas que en un principio, tal y como están ahora creo yo; pero por nada del mundo dejaré de escribir, es algo que me relaja y me libera totalmente.

Este capítulo no dice mucho, creo que practicamente casi nada, pero lo he usado como una introducción a las futuras relaciones que habrá y los sentimientos generales con los que trataré a lo largo de la historia, ahí su relevancia, pero lo más importante se verá en el próximo y en todos los que le siguen.

Debo agradecer infinitamente todo el apoyo y los ánimos que me dan en esta historia, si nombro a cada persona creo que terminaré olvidándome de alguien, así que por el momento no hablaré de nadie. Estoy escribiendo un one shot, la continuación de otro que he publicado recientemente ¿Sabías que el amor es como una cometa? (si no lo leyeron, pasen por ahí) y espero poder terminarlo en lo que queda de esta semana, y luego me pondré de lleno a terminar las otras historias para luego solo quedarme con esta para la cual tengo una infinidad de ideas.

Desde ya les agradezco los comentarios y solo me queda decirles que me tengan paciencia, y que si dejan un review harán que mi animo se eleve y actualice un tanto más rápido, los comentarios inspiran...

Cariños, Jor.