El sabor de tus labios.
La comida había resultado divertida, los constantes chistes en la mesa la habían hecho carcajearse más de una vez; más encima, pero para su tortura, su tan amiga Hermione había organizado a los invitados de una forma específica, obligándola a quedar sentada junto a la persona que en esos momentos más la ignoraba, Harry.
- ¿Me puedes pasar el agua?- le pidió Ginny al chico, la excusa era buena, él podía llegar perfectamente en cambio ella debía ponerse de pie para alcanzarla.
- Toma- le respondió Harry alcanzándole la botella sin siquiera mirarla.
- Gracias…- Harry no le respondió, siguió más concentrado en su porción de pizza que en la mirada que ella le dirigía.
Con más rapidez de la que ella se podía imaginar, varias cervezas muggles comenzaron a pasar por la mesa, ella tenía prohibida toda clase de bebida de ese estilo, pero poco a poco las botellas vacías se comenzaron a apilar, para muchos, cualquier excusa era buena para beber un poco de más, hasta Draco lo estaba haciendo, y se lo veía bastante risueño junto a Astoria.
- ¿Tú no tomas nada Gin?- preguntó la voz de Dean a su lado, el chico había ido a la barra a pedir una de esas extrañas bebidas de colores que tanto olor largaban.
- No puedo Dean…- le respondió un poco asqueada por el aroma del chico, no estaba ebrio pero su ropa ya estaba impregnado en el olor etílico.
- Que aburrida… ¿y tú Harry? Estás muy amargado amigo, anda bebe un poco.
- No gracias, no tengo buena experiencia con esas cosas…
- Asuntos de faldas ¿eh?- Dean se rió con fuerza-. A más de uno nos ha pasado- miró a Ginny-. Anda cariño, bébete un poco de esto que te va a gustar…
- No Dean…- Ginny se giró y evitó mirarlo, ya el muchacho se estaba poniendo algo pesado.
Cuando pensó que ya el chico la había dejado tranquila algo frío y oloroso cayó sobre su hombro, y Harry a su lado se hallaba en la misma situación.
- ¡Me lo has hecho volcar!- exclamó Dean enojado hacia uno de sus compañeros, sin siquiera disculparse con ellos dos-. ¡Ahora me comprarás uno!
Ginny miró a Harry a su lado, él estaba visiblemente enojado, gran parte de la bebida le había caído a él manchando su inmaculada camisa de color claro.
- Parece que no es nuestro día- le dijo sonriendo mientras tomaba unas servilletas de la mesa y lo ayudaba a secarse.
- Parece que no…- Ginny continuó limpiando, intentando absorber un poco del líquido con la tela.
El silencio se impuso entre ellos, sólo siendo interrumpido por las elocuentes risas que se oían de la charla de sus amigos.
- No sé por qué estás enojado conmigo, creo que no te he hecho nada- murmuró Ginny sin mirarlo.
- Yo no estoy enojado contigo.
- Pues no lo parece- Ginny levantó la vista y lo miró a los ojos-. Creo que no sale de esta forma, deberíamos usar nuestras varitas en un lugar más privado.
- Tienes razón.
Los baños de aquel lugar, tanto el masculino como el femenino quedaban uno junto a otro, rápidamente ambos limpiaron el desastre que Dean había hecho sobre sus ropas, y los dos a la vez, coordinados, salieron de la habitación sin poder evitar sonreírse.
- Lamento haberte dejado de hablar- dijo Harry mientras volvían juntos a la mesa.
- ¿Me dirás por qué lo has hecho?
- Tal vez luego…
- Te tomo la palabra- Ginny le pegó con cariño en el brazo y Harry tuvo el impulso de abrazarla, eran más fuerte que él las ganas que tenía de rodearle la cintura con el brazo y sentir su calor bien cerquita de su cuerpo. Sin embargo no podía permitirse ese gesto, por el momento no, iba a quedar muy obvio, además él aún no estaba seguro de que ella se lo permitiera.
- ¡Al fin llegaron los enamorados!- exclamó Astoria haciendo reír a medio grupo, mientras que Ginny sentía su cara arder.
- No los molestes, déjalos tranquilos- la regañó Hermione guiñándole un ojo a sus amigos-. ¿Ya están todos?
- ¿Adónde vamos a ir?
- Vamos a una disco muggle- respondió Ron-. Saben que a mi no me gusta, pero es su cumpleaños, y yo…
- ¡Amargado!- le gritaron un grupo de muchachos, haciendo que él los insultara de forma poco amable.
- Merlín, vámonos por favor- Hermione decidió salir antes de pasar más vergüenzas, en cualquier momento los terminarían echando del lugar.
Finalmente a pocas cuadras se encontraron con un enorme edificio lleno de carteles luminosos, una enorme entrada con formas de palmeras le daba un aspecto grotesco, poco normal por la época del año en la que se encontraban. Ginny iba calada de frío, no se imaginó que terminarían caminando por medio Londres muggle a esas horas de la noche, de seguro terminaba nuevamente en cama la semana siguiente.
Luego de pagar las entradas, que por supuesto, como caballeros que eran los muchachos corrió por la cuenta de ellos, comenzaron a entrar uno a uno. Hermione organizó que entraran de a parejas, era de conocimiento público que los cuidadores de la entrada de la disco eran algo babosos con las mujeres lindas, y que mejor excusa para poner a Harry y a Ginny juntos como una pareja.
- Harry, abrázala por la cintura, y tu cambia esa cara Gin- Harry le hizo caso y pasó su mano por la espalda de la pelirroja.
- ¿Tienes frío?- le preguntó él al sentirla estremecerse.
- Un poco…
- Me hubieses dicho y te daba mi abrigo…
- Ya no importa, aquí dentro el calor humano debe ser agobiante- Ginny le sonrió con calidez a la vez que le tomaba la mano e ingresaban a aquel edificio, el ruido y el calor que experimentaron de repente fue impresionante, lugar por donde miraran siempre estaba lleno de personas bailando, bebiendo, riendo y besándose.
- ¡Este lugar está bárbaro!- gritó Astoria la cual había aprovechado para ingresar muy pegada a Draco.
En un abrir y cerrar de ojos todos se hallaban en el medio de la pista, o bien porque querían disfrutar de la fiesta o porque simplemente habían sido empujados hacia allí. Ginny en un momento perdió de vista a Harry pero antes de percatarse de eso, ya se hallaba en los brazos de Dean que la abrazaba de forma muy acaramelada.
- ¿De dónde saliste?- indagó ella divertida, era increíble lo rápido que podía llegar a ser el chico con algunas cosas.
- Digamos que tengo un olfato bien desarrollado…
- ¡Eres increíble!- Ginny se separó un poco de él, pues no quería estar tan pegado a su cuerpo, al fin y al cabo ella quería estar bien con Harry, no deseaba volver a estar peleada con él por una tontería así.
- ¿No quieres bailar preciosa?
- Necesito ir al baño Dean, ¿me esperas aquí?
- Te espero toda una eternidad- Dean se llevó una mano al corazón en un gesto dramático y se dio la vuelta para continuar bailando con una desconocida, ese chico no tenía remedio.
Ginny no se sentía muy a gusto en ese lugar, tanta gente junta le causaba un poco de claustrofobia, además no se sentía del todo segura, ella no confiaba para nada en los muggles, sin embargo podía controlarse en presencia de ellos; sin embargo en ese lugar ya eran demasiados. Rápidamente ubicó un cartelito luminoso que indicaba dónde se encontraban los baños, sin prisa se dirigió a ese lugar sorprendiéndose al encontrar a unas cuantas mujeres, algo cortas de ropas, fumando vaya uno a saber que cosa y otras cuantas vomitando en algunos de los retretes.
La pelirroja miró a una mujer que se hallaba sentada en el suelo, algo transpirada y con los ojos rojos, realmente el aspecto era malísimo.
- ¿Te sientes bien?- le preguntó inclinándose junto a ella.
- Me quiero morir…
- No digas eso…- Ginny se compadeció de la chica.
- Mi novio me dejó por otra y yo…- la joven hipaba a la vez que más lágrimas caían por sus mejillas.
- Él no sabe lo que se pierde, tú debes…
- Jacqueline…- una voz cantarina indicaba que una mujer bastante alegre se estaba acercando hacia donde estaban ellas-. Cariño, debes venir conmigo, no llores más por ese gusano- la mujer de cabello violeta y una falda muy corta se inclinó sobre su amiga-. Me he hecho amiga del Disk Jockey y nos consigue unas cuantas cosas de la barra, vamos a mostrarle lo que se ha perdido.
- Pero…- Ginny miró a las dos mujeres con sorpresa, como si eso arreglara un corazón roto.
- ¡Voy a emborracharme para olvidarlo!- iba gritando la tal Jacqueline mientras salían del baño.
- Merlín…- gimió Ginny sorprendiéndose de las actitudes de esas niñas, porque eso eran, unas niñas más pequeñas que ella. Olvidando ese suceso, decidió refrescarse la cara con un poco de agua, sorprendiéndose aún más al ver que a penas salían unas gotas del grifo.
- Si quieres aguda, deberás comprarla- le dijo una muchacha a su lado la cual se maquillaba.
- ¿Por qué hacen eso?
- Para que gastes dinero- le respondió largando el humo del cigarro por su boca-. ¿De dónde eres? no pareces de por aquí...
- Del interior…- le respondió con desgana, no le gustaba nada ese lugar-. Nos vemos.
- ¡Adiosito!
Ginny salió del baño para encontrarse nuevamente con ese ambiente viciado y embotado, empujando a varias personas llegó a encontrar unas cuantas caras conocidas, pero se sorprendió mucho al ver a Harry bailando muy acaramelado de una mujer que muy poco le agradaba.
- ¿Qué hace Cho Chang aquí?- le preguntó a Hermione la cual estaba pagando unas bebidas en la barra.
- Dean le dijo donde estábamos- chasqueó la lengua-. La muy arpía…
- Vaya…- Ginny se reclinó sobre uno de esos bancos altos que había alrededor del lugar; se sentía algo descepcionada.
- Apenas llegó fue directo a abalanzarse sobre Harry, no sé como la soporta.
- Ni idea…
- Gin… no pienses lo que estás pensando…
- ¿Y qué crees que estoy pensando?- preguntó con amargura.
- Que tú…- pero antes de terminar, un hombre totalmente desconocido la empujo para ubicarse frente a Ginny.
- No pude creer lo que veía cuando te vi- dijo el muchacho de cabello castaño-. Un ángel en el medio de la tierra- Ginny sonrió-. Y me pregunté, ¿este ángel querrá bailar conmigo?
La mujer miró una vez más el lugar en donde Cho tenía apresado a Harry bailando muy pegadito a él.
- Será un placer- respondió tomando su mano y tirándolo hacia la pista.
- ¡Jóvenes! Al final Molly tenía razón- exclamó Hermione bebiendo de su bebida, la juventud estaba perdida.
Ginny descubrió que ese tal Joan, o John, Juan o como se llame, era bastante divertido, de vez en cuando saltaba con unos pasos extraños y otras veces le decía cosas lindas al oído, lo mismo que le diría a cualquier conquista de una noche, pero no por eso dejaba de sentirse halagada. De vez en cuando desviaba la vista para observar como Harry aún bailaba abrazado a Cho, y aquello hacía que su sangre hirviera de la rabia, pero ella se vengaría, como había hecho la chica del baño, le mostraría lo que se estaba perdiendo; finalmente ella también era una chiquilla como aquellas.
- ¿Por qué no vas a buscar algo de beber que me estoy muriendo de sed?
- ¿Quieres algo en especial?
- Lo que tú me invites…
- Sé de algo que te encantará- el muchacho le guiñó un ojo a la vez que tiraba de su mano hacia la barra, y por pura casualidad, o tal vez porque Ginny así lo había previsto, se toparon con Harry y Cho, el chico la miró sorprendido, pero su expresión cambió al verla tomada de la mano del joven inglés.
- ¡Vaya Cho! Que sorpresa tan agradable
- Igual digo…
- ¿Se conocen?- indagó John, Joan o como sea.
- Trabajamos juntas- respondió la oriental.
- Espérame aquí ángel, ya te traigo lo que me pediste.
- No te tardes- le gritó Ginny con una voz melosa muy poco propia de ella.
- ¿Cómo se llama?- inquirió muy entusiasmada Cho.
- Eh… Joan
- ¿No recuerdas su nombre?- se burló Harry al percatarse de su dubitación.
- A ti no te interesa- respondió Ginny con acidez, girando su melena y caminando hacia donde se encontraba Joan, John, bah…
Harry observó como el cabello de la pelirroja se perdía entre las personas, y un calor impresionante lo invadió desde los pies hasta la cabeza. Ella ahora estaba enojada con él, lo sabía por como le había respondido, y si no se equivocaba, eso había sido algo parecido a lo que él sentía cuando ella estaba cerca de Dean, vaya sorpresa.
Ginny aceptó gustosa un vaso altísimo con un líquido rosado, no sabía lo que era, y por el color muchas ganas de probarlo no tenía, pero sabía que Harry la estaba mirando, lo presentía, su instinto de mujer así se lo confirmaba, por lo que debería tomarlo sí o sí, al diablo con los consejos de Madame Pompfey y al diablo con Harry Potter.
- ¡Por ti!- brindó Ginny con el chico.
- ¡Por mi!
La pelirroja se llevó la bebida a la boca y sorbió mucho de aquel líquido rosado, al tragar algo caliente le quemó la garganta y los ojos se llenaron de lágrimas.
- ¡Ten cuidado! Es bastante fuerte.
- ¡Ya lo creo!- Ginny no pudo evitar reírse al sentirse tan tonta por haber bebido de esa manera.
Ambos continuaron bailando, y el vaso de Ginny cada vez se hallaba más vacío, el muchacho había pedido otra bebida para él, y los diferentes ritmos fueron pasando así como los minutos de aquella noche. En el lugar parecía haber aún más gente, cosa que Joan, porque realmente se llamaba Joan, aprovechó para pegarse más a la pelirroja.
La temperatura del lugar se había incrementado unos cuantos grados y Ginny sentía como sus movimientos se volvían pesados y como sus oídos estaban algo sordos, un claro indicativo de que no debía tomar más.
- ¿Ya perdió el frío?
- ¿Qué?- Ginny miró al muchacho castaño y verlo tan cerca de ella no le gustó nada.
- Si tu bebida, ¿quieres que te traiga otra?- le indicó señalándole el vaso de ella.
- No, está bien, así está bien.
- ¿Está haciendo calor no?
- Bastante- Ginny se sintió empujada por un grupo de jóvenes que se aventuraban hacia la barra-. ¡Que animales!
- Eres divertida, me gustas…- el joven le estaba acariciando la mejilla.
- No me gusta que me anden empujando.
- ¿Sabes? Conozco un lugar en donde nadie te empujará- Ginny cerró los ojos entendiendo a lo que se refería.
- ¿Te parece? Yo creo que así estamos bien, puedo estar un poco aturdida por el alcohol, pero todavía lo puedo soportar- le respondió Ginny con la conciencia fresca que aún tenía.
- No eres nada fácil, ¿sabías?
- Me lo han dicho- respondió ella, por el rabillo del ojo notó como un hombre de cabello despeinado continuaba bailando con una joven de cabello largo y lacio.
- No mentía cuando dije que parecías un ángel- Joan se inclinó sobre Ginny y tomó sus labios de improviso, eso ella no se lo esperaba, un beso robado como aquel era demasiado.
Joan olía a alcohol y a transpiración, común de aquel lugar tan encerrado, los labios del chico eran bruscos y su sabor no era dulce como ella esperaba, no le gustaba nada, pero nada.
- Espera…- Ginny lo apartó con sus manos sintiéndose aún más mareada por la cercanía.
- Lo siento, no lo pude evitar- susurró él en su oído.
- Necesito ir al baño- dijo intentando librarse de él.
- ¿Quieres que te acompañe?- le preguntó él preocupado, Ginny se había vuelto pálida.
- No, espérame aquí- le dijo escapándose de una vez por todas del chico.
Sus labios se sentían pegajosos por el beso, y el horrible olor inundaba toda su ropa. Asqueada limpió su boca con la manga de su camisa, ya ni siquiera podía ir al baño a enjuagarse la boca, ¡no había agua!
Agradecida, encontró un lugar algo más vacío, podía entender el porqué, muchas parejas se hallaban recostadas, besándose sobre unos mullidos sillones como si se les fuera la vida en eso, ella necesitaba calmarse y dudaba que en un lugar como ese lo hiciera, pero al menos era eso mejor que nada.
Angustiada se llevó el vaso de bebida a los labios y bebió un poco de ella, el sabor amargo disimulado por el poco creíble dulzor le quitó la sensación desagradable, sin embargo la cabeza le daba vueltas y las ganas de volverse a casa cada ver eran más grandes.
Apoyada contra la pared bebió unos sorbos más, cuando una mano grande y cálida le quitó el vaso de los labios.
- ¡¿Es qué eres idiota?- le gritó al chico que le había quitado su bebida, enojada.
- Tú no tienes que beber esto- le indicó Harry apartando el vaso de ella.
- Devuélveme eso- le ordenó enfurecida.
- ¿Y qué si no quiero?
- ¡Eres despreciable!- Ginny atinó a irse de aquel lugar, pero Harry la apresó de su brazo obligándola a quedarse quieta.
- No tendrías que hacer estas cosas, tú misma has dicho que…
- A ti no te interesa, Harry.
- Me interesa porque estás bajo mi orden- replicó él también enojado.
- Es por eso ¿no? A eso viene toda esta preocupación. Discúlpame, pero no estamos en horario de trabajo, y yo...
- ¿Y a qué otra cosa iba a ser?- Harry se acercó a ella amenazante-. ¡Eres una inconsciente! No sé dónde está Draco para cuidarte.
- ¡Yo me puedo cuidar sola!- de un manotazo le quitó la bebida de la mano volcando bastante de ella en el piso-. Y esto es mío.
- Ginevra, no me hagas enojar…
- No eres nadie, ya te he dicho que yo sola…
- ¿Y por eso estás con alguien con quien ni siquiera te sabes el nombre?
- Para tu información se llama Joan, y en estos momentos me está esperando- Ginny amagó a irse nuevamente, pero Harry se lo volvió a impedir.
- No te vas a ningún lado…- varias de las parejas los miraban con disimulo, los gritos les habían llamado la atención.
- ¿No tienes otra cosa que hacer? Cho te debe estar esperando, no la dejes solita.
- Lo mismo se puede decir de ti, ¿o no ángel?- dijo él con ironía.
- Exactamente, ahora mismo me podría estar yendo con él si tú no me tuvieses retenida aquí como si fuese de tu propiedad…
- Porque lo eres de él ¿no? ¿O lo eres de Dean? En estos días te he visto besarte con tantos que ya me he perdido.
- ¿Qué estás queriendo decir?- Ginny lo miró amenazante a punto de golpearlo en la cara.
- No sé, ¿tú qué pensarías?
- ¡Eres un…!- Ginny intentó soltarse, pero Harry la retuvo más fuerte-. Vete con Cho, a mi déjame en paz.
- Me iré cuando yo quiera, y tú me harás caso- tomó con fuerza su mano y tiró de ella.
- ¿A dónde vamos?
- Nos salimos de este lugar, no se puede hablar tranquilo- Harry siguió caminando con ella detrás, apenas habiendo recorrido dos metros ella se detuvo.
- Yo no voy a ningún lado contigo.
- ¿Acaso prefieres irte con John?- ella se encogió de hombros mientras observaba el suelo-. Me lo esperaba, otra cosa no podía…
- ¡Ni se te ocurra decirlo!- exclamó Ginny sacada, en un movimiento repentino le pegó un cachetazo en la cara e intentó soltarse de su agarre.
Harry enfadado caminó hacia delante obligándola a irse hacia atrás, Ginny observó como su mano había quedado marcada en la mejilla izquierda de él y como los ojos de Harry estaban oscuros, algo turbios por algo que no podía comprender.
- No debiste haber hecho eso- susurró en un siseo mientras la apretaba contra la pared y la obligaba a bajar sus brazos.
Ginny vio como el rostro de Harry se acercaba más a ella, como su cálido aliento le hacía cosquillas en la mejilla, y como su aroma embriagaba sus fosas nasales. El corazón de la chica comenzó a latir con fuerza y un caleidoscopio de mariposas comenzó a volar en su bajo vientre, la sensación que estaba experimentando era única, jamás le había pasado. Él ni siquiera la había besado y ya se sentía volar.
Cuando los labios de Harry tocaron los suyos, una extraña comezón eléctrica la recorrió entera, y su boca se abrió inmediatamente a los empujes de la lengua masculina. El sabor de Harry era suave, a pesar del alcohol que ambos habían bebido, podía sentir su respiración deliciosa y su tacto fácil. La mano del chico le rodeaba la cintura y la otra le quitaba el vaso de bebida de la mano, al final él se estaba saliendo con la suya.
Harry se separó levemente de ella para mirarla a los ojos, Ginny los tenía encendidos y en ningún momento vislumbró un atisbo de negación en ellos. El chico se inclinó en el suelo y dejó el vaso contra la pared, y sin dejar de apretarla volvió a besarla. Ginny juraría que escucho decir a las otras parejas del lugar "al fin", Harry la estaba besando y ella no le podía negar nada.
Sin saber como, ni la manera en que sucedió, ambos terminaron sobre uno de esos sillones en donde tantas parejas habían compartido besos furtivos, de alguna manera Ginny se encontró sentada sobre las piernas de Harry, tomándole la cabeza con las manos y devorándole los labios como si la vida se le fuese en ello. Harry aceptaba complacido los arrebatos de ella, mientras la sostenía por la pequeña cintura y le acariciaba la espalda, el cabello suave y encendido, oliendo su aroma, un extraño boutique de flores que lo estaba persiguiendo hasta en sus sueños.
Mientras tanto en algún lugar en aquella disco Hermione bailaba abrazada a Ron, él había tomado unas cuantas copas y se hallaba algo mimoso con su novia, ella solamente sonreía, él podía resultar algo gracioso estando en ese estado, era adorable.
- ¿Aquel no es Harry?- preguntó Ron frunciendo el ceño.
- ¿Dónde?- Hermione inmediatamente se dio vuelta para observar como una pareja bastante animada se besaba sobre uno de esos viejos sofás de aquel antiguo boliche.
- ¿Y esa es Ginevra?
- No lo puedo creer- Hermione sonrió realmente contenta, al fin lo de ellos dos se había dado.
- ¿Pero él no estaba con Cho?
- Ron cariño, sigamos bailando, déjalos tranquilos con sus cosas…
- ¿Tú lo sabías?
- Por supuesto- le robó un beso-. Anda, sigamos bailando- Ron la besó en los labios en respuesta al de ella, adoraba a su novia.
Los minutos dieron paso a las horas, Harry se hallaba sentado aún en aquel reservado con Ginny a su lado la cual se había quedado dormida, se habían besado un largo rato, él le había acariciado el rostro como tanto había querido hacer desde hacía tanto tiempo y ella le había sonreído solamente a él. Luego de haber discutido, él la había besado y ella le había respondido muy entusiasmada, aún no caía en lo que había pasado. En algún momento, él recordó que ella tenía frío, al estar tan lejos de las demás personas, la temperatura había bajado un poco y lo que menos quería era que se enferme, por lo que disimuladamente había hecho aparecer su abrigo junto a ellos, y la había cubierto con el.
Ginny aún continuaba con parte de sus piernas sobre el, mientras sus brazos lo abrazaban por el cuello, Hermione a lo lejos le hacía una seña indicándole que se estaban yendo y él lo entendió perfectamente haciéndole un gesto con la mano.
- Gin…- le susurró acariciándole el cabello y corriéndoselo de la cara-. Anda despierta.
Ginny abrió los ojos lentamente y pestañó varias veces para enfocar la vista, al darse cuenta de que estaba junto a Harry el calor inundó su rostro.
- Yo… lo siento- Ginny se levantó de inmediato, pero por esa rapidez se sintió un poco mareada, siendo sostenida por Harry.
- Ya te tengo- Harry le sonrió y la tomó por la cintura-. Ya se están yendo todos, ¿te acompaño a tu casa?
- No hace falta, Draco me lleva- Harry la apretó más fuerte y la besó en los labios, con delicadeza, sin alcanzar a que ella le respondiera.
- ¿Estás segura?
- Perfectamente- Ginny se miró los brazos y luego miró a Harry-. Tu campera…
- Quédatela, luego me la devuelves el lunes en el trabajo- le sonrió-. Yo me aparezco junto a mi departamento y listo.
- Gracias- Harry la llevó de la mano hacia donde los demás se encontraban, pero nadie dijo nada, unos cuantos estaban bastantes tomados y otros tantos ya se habían ido. Draco el cual se hallaba un poco alegre sonrió al ver a Ginny con cara de dormida, Astoria colgada en su cuello lo retó.
- Nos vemos el lunes ¿si?- le dijo Harry ya en la puerta, el frío de Londres era indomable y Ginny sentía el frío atravesarle el pantalón vaquero. El chico se inclinó hacia ella y la volvió a besar en los labios, sin importarle que medio escuadrón lo viera hacerlo, de alguna manera debía dar a entender que la pelirroja era de él y nadie más; además le encantaba besarla.
- Nos vemos- Ginny aún media atontada por la pasión de los besos del chico se tomó del brazo de su amigo desapareciendo en una de las esquinas.
Ron observó como Harry se abrazaba los brazos, en signo de tener mucho frío.
- Que caballero…- se burló.
- ¡Ron!- lo retó Hermione dándole un coscorrón en la cabeza.
Esa noche si que había sido inolvidable, y Harry estaba seguro de que ese fin de semana lo pasaría en cama, pero el sabor de sus labios femeninos, valía el frío de Londres.
¿Hay alguien?
Creo que era hora de actualizar esta historia, pero el gran mérito es de Karla y Bita que con sus consejos me ayudaron a reconectarme con esta historia y a aclarar conceptos que no tenía bien en claro con respecto a la trama. Este capítulo es para ustedes chicas.
Les dejo un beso enorme, nos estamos leyendo en mis otras historias.
Jor.
