La tecnología moderna.
Ginny abrió los ojos aquella mañana con la sonrisa pintada en sus labios, al igual que había sucedido en las últimas tres semanas, cada día nuevo era un día más para estar a su lado, y ya no le importaba su misión ni el por qué estaba ahí, simplemente con sólo verlo su día estaba hecho, y ni hablar de cuando él la besaba como sólo él podía hacerlo, se sentía estar en el cielo y más allá.
Hermione lo había notado, cada día le ponía más empeño a su vestuario, trataba de vestirse bien, maquillarse un poco y arreglarse el cabello, quería estar linda para él, quería que le viera y le dijera lo mismo de siempre sólo con la mirada para luego besarla y dejarla alucinando toda la mañana.
Parecía una niña tonta, una chiquilla enamorada de su primer novio, porque era así, ella sabía que eso que sentía por Harry era muy fuerte, aunque no sabía como llamarlo aún. Al igual que cuando era pequeña, al verlo, miles de mariposas revoloteaban por su barriga, un sutil escalofrío surcaba su espalda y la comezón se apoderaba de su piel.
Harry causaba aquello en ella y mucho más, y hasta cierto punto la asustaba, porque sabía que una vez que todo se supiera las cosas no serían fáciles, temía que la odiara, que la mirara mal, que la rechazara.
- ¿Volverás temprano?- le preguntó Draco saliendo del baño con el cepillo de dientes en la boca.
- No sé, Harry me invitó a comer, así que no creo…- continuó batiendo el café-. ¿Traerás a Astoria a casa?
- Puede ser- Ginny sonrió, ya no era secreto que Draco estuviese saliendo con la chica, ella lo había hecho público al besarlo en frente de todos hacía unos pocos días.
- Pues ojo con lo que hacen- le guiñó un ojo.
- Ojo con lo que haces tú- Ginny le sonrió con tristeza girándose para quedar frente a él.
- Sabes que eso nunca, tú lo deberías tener claro- Draco la miró con pena y acarició su cabello.
- ¿Cuándo lo superarás?
- Quien sabe si lo haré algún día- se encogió de hombros-. Por suerte no ha pasado nada aún, pero tengo terror a que llegue ese momento, creo que saldría corriendo.
- No puedes escapar toda la vida, Ginny.
- Lo sé, pero sabes que no puedo, ya lo he intentado contigo, la persona en la que más confío…
- Pero no me amas Ginny…
- Si te amo, eres como mi hermano Draco- lo abrazó.
- Pero tú no necesitas un hermano, necesitas un hombre a tu lado.
- Bueno basta, que me harás llorar- repuso ella con la voz quebrada-. ¿Quieres pastel o prefieres unas tostadas?
- ¿El pastel lo has hecho tú?- Ginny asintió-. Bueno, dame de eso.
o0o0o
Harry estaba concentrado en la carpeta que tenía en sus manos, las últimas investigaciones habían sido todo un éxito, cada vez estaba más cerca de atraparla, por fin podría poner tras las rejas de Azkaban a aquella mujer que tanto daño le había hecho a él, a los padres de Neville y a su familia, a los Weasley. El último reporte se había dado en Australia, todo daba a entender que había utilizado un translador con documentos falsos, tanto ella como sus amigos, y había reingresado a Inglaterra.
La muy perra capaz que había pasado al lado suyo y él ni se había dado cuenta. Sin embargo saberla cerca lo había alegrado, era más fácil vigilarla estando a poca distancia; sin embargo no podía dejar de sentirse inquieto, ¿por qué había vuelto? Ella sabía que la estaban buscando con mucha insistencia, y de tonta no tenía un pelo.
- Seguro que está tramando algo- Harry se reclinó contra el asiento y cruzó las manos sobre su estómago-. Si sólo te atrapara… Ya no quedaría ninguno- suspiró algo cansado, con esa noticia que había recibido la noche anterior no había podido dormir nada, su cabeza caminaba a mil por hora pensando en todos los lugares en donde Bellatrix se podía estar escondiendo. La cabeza le dolía y sentía los ojos cansados, si solamente apoyara los brazos sobre la mesa, de seguro se quedaría dormido-. Necesito un café…- murmuró parándose algo tambaleante, abrió la puerta de su despacho y se dirigió a la cocina. En esos momentos no necesitaba ese café descafeinado e insípido que su secretaria Cho solía prepararle, necesitaba algo fuerte, que lo mantenga despierto todo el día. Agradecía al cielo que al día siguiente fuera sábado, podría dormir hasta muy tarde.
Muchos de sus compañeros recién estaban llegando, él en su insomnio había decidido aparecerse antes, no hacía nada estando en su casa; de lejos le pareció ver a Cho caminando con coquetería, esa mujer no cambiaría más pensó sonriendo algo divertido metiéndose en la cocina, colocó mucho café en el filtro de la máquina y dejó que la tecnología muggle hiciera lo suyo.
- ¿Qué haces aquí?- le preguntó Ron sorprendiéndolo.
- Café, estoy que me caigo de sueño- se apoyó contra la mesa refregándose los ojos-. ¿Quieres uno?
- Bueno- sonrió con picardía-. ¿Qué habrás hecho? campeón, pero no me cuentes, no quiero conocer tus intimidades con Ginevra- Harry rió.
- No tengo nada que contar- Ron elevó las cejas a modo de sorpresa-, aún.
- Vaya- silbó extrañado-. Parece que te ha pegado fuerte, que Harry Potter no se haya acostado con una mujer luego de casi un mes, es mucho.
- Creo que hay un momento en donde uno se debe replantear las cosas…
- Si Hermione te escucha decir eso, va a llorar, así que no se lo digas, últimamente anda un poco sensible- tomó dos tazas de la alacena y puso una bajo el chorro de café-. ¿Por qué no pudiste dormir?
- Anoche hablé con el Ministro, han encontrado nuevas pistas de Bellatrix.
- ¿Qué ha pasado?- le pasó la taza llena y puso la otra en la máquina.
- Está en Inglaterra, hace unos meses ha vuelto junto a algunos de sus amigos- bufó.
- Ya veo…- sorbió de su taza y antes de escupirlo todo hizo un extraño gesto con los labios- ¡Esto está horrible! Le echaste todo el paquete.
- Necesitaba algo fuerte que me mantenga bien despierto- Harry sonrió sintiéndose más animado-. Anda, ponle azúcar y no seas tan quejica.
- Como si eso arreglara el agujero que me saldrá el estómago al tomar algo tan fuerte, mi madre te estaría regañando…
- Cállate- abrió la puerta de la cocina siendo seguido por Ron, había mucho trabajo que hacer.
- ¿Harás algo esta noche?
- Planeamos salir con Gin a comer a algún lado, no sabemos bien todavía- observó la hora en el reloj que la familia Weasley le había regalado para su decimoséptimo cumpleaños.
- ¿No quieren ir con Hermione y conmigo? Queríamos ir al cine y también a comer, anda con ganas de ver una película romántica, no sé que le anda pasando…
- Tal vez esté con el período, sabes que es algo sensible con eso.
- Pero es un período largo, te juro que hace años que no la veo así, me recuerda a cuando estábamos en el colegio, como cuando estaba celosa de Lavander Brown…
- Debe estar insoportable, ¿estás seguro de que no es el período?- indagó nuevamente Harry para luego beber de su taza de café.
- Que no…
- ¿Del período de quién hablan?- preguntó una voz detrás de ellos.
Harry se giró con una sonrisa de lado y con los ojos brillantes hacia aquella mujer pelirroja que lo tenía perdido.
- ¡Que cara que tienes! Mira tus ojeras…- Ginny le tomó la temperatura poniendo la palma de su mano en la frente del chico-. ¿Te sientes mal? Podemos ir a San Mungo…
- No te preocupes Gin, tan sólo es que dormí poco- miró a Ron un momento, el cual lo observaba divertido.
- Deberías preocuparte por la cantidad de café que está tomando- señaló la taza de Harry-. Eso sí que lo hará terminar en San Mungo- Ginny achicó los ojos en un gesto que se le hizo muy gracioso a Harry, adoraba verla en ese estado gruñón y mandón para con él.
- Dame esa taza, Harry- de un manotazo le quitó el objeto y se lo llevó a los labios para probar lo que decía su hermano-. Ya mismo te preparo algo más suave, vergüenza te tendría que dar por andar tomando algo así…
- Creo que se enojó- murmuró Ron sonriéndole a su amigo el cual lo mataba con la mirada, Ron tiró el café de su taza en la maceta de una planta del cubículo de un compañero-. ¿Qué?- Harry negó con la cabeza-. ¿¡Me traes un café a mí también!- le gritó a Ginny haciendo que varios compañeros se girasen a mirarlo, Ginny levantó su mano mostrándole su dedo pulgar a modo de respuesta-. Creo que adoro a tu novia- Harry le pegó un codazo haciéndolo reír.
Ginny preparó rápidamente algo para su novio y también para su hermano, la relación con Ron había mejorado bastante, ella siempre solía prepararle algo a mitad de la mañana al igual que a Harry, de a poco se había ido acercando a él, y a pesar del alejamiento natural por el recuerdo que le traía a Ron, él estaba muy cambiado con ella, le hacía chistes y la hacía partícipe de las conversaciones, algo que a ella le encantaba. Desde que se había puesto de novia con Harry las cosas habían cambiado mucho. En cierto momento se llegó a preguntar si era simplemente por ser su novia, pero Hermione le borró esa idea de su mente.
- Es que le recuerdas mucho a su hermana, por eso siente un poco de rechazo. Pero se le está pasando, de a poco de está adaptando a ti, además lo puedes comprar más rápidamente si le preparas cosas ricas, a los Weasley los dominas así.
Ginny le tomó la palabra, y confirmó por completo lo que su amiga le dijo; Ron era predecible, era su hermano, y ella lo quería demasiado.
o0o0o
Harry estaba completamente relajado, con las piernas estiradas y con los ojos cerrados, esperaba con ganas lo que su novia le trajera, seguro que unos besos de ella serían suficientes para mantenerlo despierto por unas cuantas horas.
- ¿Qué habrás estado haciendo que tienes tanto sueño?- la voz cantarina de Ginny lo hizo abrir los ojos, ni siquiera la había escuchado entrar.
La pelirroja dejó la taza sobre el escritorio y se paró detrás del chico comenzando a hacerle masajes en la espalda, Harry ronroneó de regocijo y se dejó escurrir en su asiento, permitiéndole a su novia mimarlo como lo estaba haciendo.
- No he podido dormir casi nada- murmuró hundiendo su rostro en los brazos.
- ¿Qué pasó?
- Me quedé pensando en unas cosas del trabajo, anoche hablé con el Kingsley y me dio unos informes muy importantes- Ginny apretó su hombro tratando de apaciguar una dureza-. Un poco más abajo, allí me duele, Merlín tienes manos de oro…- Ginny sonrió.
- No deberías tomarte tan a pecho el trabajo.
- Es algo que estoy esperando desde hace años, no es cualquier novedad saber que Bellatrix Lastrenge se halla en Inglaterra- las manos de Ginny se detuvieron-. ¿Qué sucede?
- No… sólo que me sorprende la noticia- tomó una silla que había enfrente de Harry y se sentó junto al chico-. Anda, cuéntame.
- Parece que viajó junto a sus aliados desde Australia hace unos meses…
- ¿Australia?- el corazón de Ginny había comenzado a latir fuerte.
- Sí, con identidades falsas… Y está aquí, seguro que anda cerca, y tengo terror de que esté planeando algo- Ginny observó como la mirada de Harry se ensombrecía y tuvo deseos de abrazarlo.
- Trata de calmarte un poco, no te hará bien- Harry se inclinó hacia ella y le robó un apasionado beso que ella le devolvió, Harry la atrapó por la nuca y luego de un rato la soltó, no sin antes acariciar su mejilla.
- Es que nos ha hecho tanto daño a todos…
- ¿Algún día me contarás tus miedos?- le preguntó con tristeza.
- ¿Y tú me contarás los tuyos?- Ginny asintió, notando como algo pesado caía sobre su estómago.
- Prometo contarte todo- la besó de nuevo, pero rápidamente esta vez.
- ¿Adónde quieres que vayamos esta noche?
- ¿No vas a estar muy cansado?- Harry negó con una sonrisa, ella se mordió el labio inferior al ver el rostro demacrado de su novio-. Duerme un poco, te hará bien.
- Tengo mucho trabajo que hacer…
- No importa, yo me encargo de eso, aparto lo que te concierne a ti exclusivamente y después te lo traigo- se levantó tomando las carpetas que había sobre el escritorio-. Tómate lo que te preparé, te hará sentir mejor, y duerme un poco, no quiero un novio con esa cara.
Harry sonrió al verla salir del despacho, solamente ella lograba levantarle el ánimo de esa forma tan rápida. Que durmiese no le haría mal a nadie, no por nada su despacho tenía semejante sofá bastante cómodo para su cansado cuerpo. Bebió de pocos tragos la taza de leche y café que Ginny le había preparado y se recostó allí, y a los pocos minutos ya estaba completamente dormido.
Harry había dormido toda la mañana y gran parte de la tarde, Ginny se había encargado de que nadie lo molestara, se lo había indicado a Cho, y ella por hacerle un bien a Harry, había estado completamente de acuerdo, nadie, a lo sumo que sea por algo de gran importancia, podría molestarlo.
Ginny había compartido una pizza con Ron y Hermione, los tres se habían quedado comiendo al mediodía en el Ministerio, y luego había continuado con su trabajo, tratando también de hacer lo que le correspondía a su novio, haciendo notas de largos informes y resúmenes de cosas aburridas.
Harry se despertó a mitad de la tarde, le dolía terriblemente la espalda por dormir doblado, pero al menos ya no se hallaba tan casado, hubiese dado cualquier cosa por dormir en su cama, pero en ese momento aquello estaba bien. Poniéndose las zapatillas se metió en el baño, se lavó la cara y se peinó un poco, era increíble que ese día no hubiese hecho nada de nada, y todo gracias a su novia y a su secretaria que también había colaborado.
Ginny estaba enfrascada leyendo el papeleo de la última misión cuando los brazos de Harry la envolvieron por los hombros.
- ¡Harry! Nos pueden ver- le dijo golpeándole repetidas veces los brazos.
- ¿Y qué tiene que nos vean?- la besó en la mejilla y luego en los labios, Ginny estaba colorada.
- Estamos en el trabajo Harry- él la interrumpió con un beso discreto en el cuello.
- Tienes razón- tomó algunas de las carpetas que había sobre la mesa y las miró-. ¿Has hecho todo esto para mí?
- Soy una empleada eficiente- Harry sonrió mostrándole sus brillantes dientes.
- Ya lo creo, pero sigue con lo tuyo que yo lo termino, ya has hecho mucho por mi hoy- le acarició el cuello-. ¿Hasta que hora tienes pensado quedarte?
- Hasta las cinco, luego debo cambiarme.
- Yo también me tengo que cambiar, esta mañana me puse lo primero que encontré tirado. ¿Me acompañas a mi casa?- Ginny se lo quedó mirando un momento antes de asentir-. Genial- se inclinó para dejarle un beso en la mejilla y se fue, dejando a Ginny con la mirada perdida, pensando en lo que él le había dicho.
- Su casa…- susurró llevándose los dedos a los labios, ella no conocía su casa, iba a ser la primera vez que iba, siempre que se encontraban iban a dar una vuelta o a comer, él la acompañaba hasta su departamento y después de estar con ella un rato abrazado frente a la chimenea, se iba. Aquel iba a ser un cambio enorme, y estaba algo nerviosa, para qué negarlo.
Harry estaba satisfecho, no era tonto, y podía decirse que conocía bien a las mujeres. Sabía que Ginny tenía sus reparos ante determinados temas, y si hasta ese día no la había invitado a su casa era para que no pensara mal, no es que no quisiese estar con ella, se moría de ganas por hacerlo, pero de alguna manera intuía que la pelirroja no era una mujer fácil, lo sabía por como lo acariciaba y lo tímida que parecía a veces con algunas cosas. Pero invitarla a su casa, pasando a un plano más íntimo, había sido un gran avance, él esperaba que ella no se lo tomara a mal.
La hora de salir había llegado, y Ginny no podía evitar sentirse nerviosa, Harry había vuelto en cierto momento a comentarle sobre Ron y la salida en conjunto, ella se mostró sumisa ante eso, la verdad no era que le molestara, le encantaba salir con su hermano y su cuñada, y por otra parte se sentía aliviada, porque si saldrían los cuatro, Harry no tendría algo planeado en su casa.
- ¿Vamos?- Ginny se estaba poniendo su capa, a la vez que tomaba su pequeño bolso y se lo colgaba en el brazo, Harry a su lado sonreía, mientras le estiraba la mano para que ella la tomara.
- Vamos- Harry la condujo a su lado hasta el hall del Ministerio, como era usual a esa hora la cantidad de personas caminando por allí era impresionante, Harry se colocó en unas de las filas frente a las chimeneas y la abrazó por la cintura, Ginny sólo atinó a envolver sus brazos en el torso de Harry y dejarse llevar, en esas semanas había aprendido a confiar plenamente en él, y si él la estaba invitando a su casa era solo para que la conociera de una vez por todas.
- Di fuerte y claro 32 de Saint James Street, Kreacher mi el elfo doméstico te va a estar esperando- le dijo a la vez que le daba un puñado de polvos Flú. Ginny hizo lo que él le dijo sintiendo esa agobiante presión en todo su cuerpo y luego la liberación al llegar a un lugar abierto. Lentamente abrió sus ojos y quedó maravillada con lo que vio, el pequeño elfo doméstico la estaba esperando con una reverencia, Ginny sólo atinó a saludarlo y acercarse hacia el enorme ventanal que había en el piso, la vista de la ciudad era increíble desde allí, y ni hablar del hermoso parque se mostraba enfrente.
Harry hizo su aparición detrás de ella, de inmediato el chico se puso a su lado y la abrazó por la cintura.
- ¿Te gusta?- le preguntó besándola en el cuello a lo que ella respondió cerrando los ojos.
- Es una vista hermosa, toda tu casa es linda- le dijo con los ojos brillantes, observando el piso alfombrado, la chimenea encendida y los amplios sofás que terminaban con el decorado-. Todo esto te habrá salido carísimo…
- Creeme si te digo que no me salió nada- sonrió mientras la llevaba a recorrer el piso-. Mi padrino, Sirius Black, había comprado este piso hace muchos años, antes de que valiera todo lo que vale ahora, una vez que Voldemort cayó, me vi en la obligación de organizar mi vida, y entre todo lo que tenía encontré el título de propiedad, él si que tenía buen gusto- sonrió con tristeza-. Encontré una carta en donde me decía que había comprado este lugar para vivir con la chica que amaba, pero sus sueños fueron truncados, como su vida- suspiró-. Imagínate la sorpresa al ver este lugar, de inmediato Hermione y Ron me ayudaron a renovarlo, y esto fue lo que salió.
- Vaya…- miró extrañada unos cuantos objetos muggles que tenían luces brillantes y mostraban la hora-. Tienes cosas muy raras.
- Ya te voy a enseñar a utilizarlos- la abrazó y atrayéndola a su cuerpo la besó, ella respondió gustosa a ese gesto-. Me debo dar un baño…- la miró con los ojos encendidos-. ¿Quieres tomar algo? Le podemos pedir a Kreacher que te prepare lo que tú quieras.
- Por el momento no quiero nada, gracias- le dijo sonrojada.
- No me tardo nada, me baño y me cambio rápido, yo voy a utilizar el baño de mi habitación, tú si quieres puedes usar aquel- le señaló una puerta cerrada-. Pídele lo que necesites a Kreacher- la besó nuevamente.
- Ya lo sé- Ginny lo abrazó por el cuello dándole un encendido beso que descolocó un poco a Harry-. Ve a bañarte, que si no me aburro- Harry le guiñó un ojo y desapareció tras una puerta, por donde se debía entrar a su habitación.
Ginny miró con atención las fotos que decoraban el mobiliario de Harry, había infinidad de imágenes de él junto a Ron y Hermione, también de sus amigos juntos, e incluso de sus hermanos junto a Molly y Arthur. Se quedó prendida un momento de una enorme cuadro en donde los padres de Harry se abrazaban, y luego otro de su padrino en donde jugaba con un Harry de bebé. Sin embargo el que más le llamó la atención fue uno de ella misma, en donde distraída escribía sobre una hoja. Ella nunca se había sacado fotos con el chico, mucho no le gustaba, había dejado de hacerlo desde que había huido del colegio, sin embargo ese gesto la enterneció, una foto de ella entra tantas personas. Ginny no podía evitar sentirse contenta.
Más tranquila tomó su bolso y sacó de allí toda su ropa la cual había reducido con un práctico hechizo, también sacó unas pequeñas botas y su neceser de maquillaje, todo con tal de estar linda para él.
El baño era enorme, un hermoso e iluminado espejo le devolvía la imagen de ella misma con la mirada enamorada, los cerámicos que decoraban el suelo y las paredes eran de color marfil, haciendo juego con el cromado de la grifería y el nacarado de los accesorios. Ginny dejó su ropa sobre una mesa perfectamente dispuesta, con regocijo se lavó las manos con espumas de colores y se limpió el rostro con una inmaculada toalla de color blanco. Sin querer demorarse mucho, se vistió con rapidez, el pantalón gris le calzaba a la perfección al igual que la remera negra que se pegaba a su figura, las botas oscuras se apiñaban en sus pantorrillas, mientras que la chaqueta de color negro hacía resaltar su cabello. Sus compras con Hermione se habían vuelto como una adicción, nunca había tenido dinero para gastarlo en sí misma, y aprovechando los descuentos que conseguía su amiga por tener conocidos poderosos en el mundo muggle, una vez a la semana algún conjunto nuevo se ligaba.
Con ligereza maquilló su rostro y abrillantó los labios, peinó un poco su cabello haciéndose una simple torzada, luego perfumó su cuello con aquel perfume de flores que usaba de pequeña; para luego mirarse al espejo y sonreír ante lo que aquel vidrio pintado le mostraba, no podía negar que estaba linda, ella misma se sentía así. Tranquila tomó su otra ropa y la redujo para luego meterla en su bolso.
Harry aún no había salido de su habitación, Kreacher todavía estaba parado en el mismo lugar desde cuando habían llegado, Ginny le sonrió débilmente, cuando su señor estaba vivo, también tenían uno de aquellos elfos, sin embargo el que ella conocía sufría muchos malos tratos, aunque ella siempre trataba de curarlo de alguna manera, una noche cuando la furia de su señor fue extrema, lo terminó matando, algo que realmente le afectó mucho.
- ¿Puedes traerme un vaso de agua? Por favor…- al elfo doméstico se le llenaron los ojos de lágrimas, y en un abrir y cerrar de ojos le estaba ofreciendo una copa con el agua perfectamente transparente-. Gracias Kreacher ¿no?
- Sí señora- respondió el elfo haciendo una reverencia.
- Puedes irte, si necesito de algo ten por seguro que te lo pediré, es en serio- el elfo ahogó un sollozo con su ropa y se desapareció hacia la cocina, en donde Ginny lo escuchaba limpiar.
Ginny se sentó en el enorme sofá mientras bebía de su copa, Harry tenía muchas cosas extrañas de esas que jamás había visto, junto a ella había algo así como pequeños ladrillos, largos y negros, con números sobresaliendo del material. La pelirroja lo tomó en sus manos y se lo puso a mirar con curiosidad, los muggles solían hacer cosas extrañas.
- ¿Para que son los números?- dijo apretando uno, pero el sonido de una voz totalmente desconocida la hizo asustar.
Con rapidez sacó su varita y se ocultó detrás del mueble buscando el origen de esas voces, el enorme aparato que había frente al sofá mostraba unas imágenes de personas con cabezas enormes, al parecer ellos eran los que estaban hablando.
- ¿Una ventana?- despacio salió de su escondite y apuntó con la varita hacia aquella extraña caja gigante, Ginny miró el control remoto señalándolo como culpable, cuando se disponía a tomarlo, unos brazos la envolvieron por el abdomen y la hicieron asustar, con un grito se alejó de aquella persona, tranquilizándose al ver que era Harry.
- Tonta- Harry la tomó de la mano dejando la varita a un lado-. No te tienes que asustar…
- Esa cosa está hablando sola, ¿cómo haces para meter personas ahí dentro?
- No están ahí dentro- le dijo Harry riendo-. Se llama televisión, y es un invento muggle, nos permite ver películas y novelas que hacen personas reales pero son de mentira.
- No entiendo- Harry la hizo sentar y apretó el control remoto-. En algún lugar lejos ellos filmaron estas escenas, luego hay personas que se encargan de enviarlas por señales a todos los que tengamos máquinas como estas, se llama televisión.
- ¿Televisión?
- Sip, como el teléfono que tanto te gusta, utilizan señales para enviar la imagen.
- Vaya- Harry la hizo acercarse a su lado y la abrazó por la cintura-. Son muy inteligentes esos muggles.
- Pero ninguno es tan lindo como tú- Harry acarició la nariz de Ginny con sus labios y luego le dio un pequeño besito.
- Que mimoso que estamos- Ginny se acurrucó más a su lado y levantó el mentón esperando a que él la bese-. Que rico perfume…- susurró oliendo el aroma del cuello masculino.
- Regalo de Hermione…
- Le tendré que decir que me pase el nombre- Ginny buscó con los labios la boca de Harry y le dio un profundo beso al que él respondió con ganas, las manos de Ginny vagaban por el cuello del chico mientras Harry la apretaba con fuerza por la cintura. De alguna manera ella había terminado a horcajadas, sentada encima de él dejando que las manos masculinas la apretaran contra el cuerpo del chico. Ella podía sentirlo, podía notar como el deseo de su novio se apretaba contra su muslo y como la respiración de Harry se hacía más pesada y rápida.
- Creo que debemos irnos…- murmuró Harry tratando de tomar un poco de aire-. Si me sigues besando así no creo que lleguemos a tiempo a la cena- ella le sonrió con picardía y antes de darle un corto beso se apretó más contra él, haciéndolo gemir de deseo.
- Pienso lo mismo- Harry la observó pararse, mirándola con los ojos encendidos, ella sí que sabía hacerlo transpirar.
Ginny se dirigió hacia el baño para retocarse el maquillaje, una sesión de besos como la que había tenido con Harry valía la pena. La confianza que ambos se habían tomado era impresionante, no debía olvidar que su último novio lo había tenido como diez años atrás, y que ahora cualquier tipo de relación sería mas seria, sin embargo no podía evitar plantearse de que tal vez estaban precipitando mucho la relación entre ellos.
Harry la estaba esperando en la puerta, con el cuello arreglado y una sonrisa en los labios, enamorarse de Harry era muy fácil, más aun cuando él la trataba como una verdadera princesa.
- Ya nos están esperando, el restaurante que eligieron queda por aquí nomás, si quieres podemos aparecernos, o también podemos ir caminando.
- Caminemos, así de paso me muestras donde vives- Ginny se acercó a él y entrelazó sus dedos con los del chico.
- Debe estar lleno de personas- Ginny le hizo un pequeño puchero-. Bueno, pero sólo si me das un beso.
Decir que era elegante era poco, el lugar en donde vivía Harry era muy exclusivo, Ginny pudo ver las mejores vidrieras de ropa y zapatos, a la vez que muchas personas de buena posición económica compraban como si de una liquidación se tratase. Muchas mujeres hermosas pasaban junto a ellos pero Harry ni las observaba, él sólo tenía atención para ella y la pelirroja se sentía en las nubes, nunca nadie la había tratado de esa forma.
El restaurante, como la zona, también era muy coqueto. Las mesas tenían manteles blancos y un pequeño decorado en el medio de ella; sus amigos los estaban esperando junto a una ventana que daba su vista hacia uno de los parques que había en esas manzanas.
Como siempre la comida se pasó volando, Ginny y Ron se decidieron a compartir un helado que ocupaba casi un cuarto de la mesa, de forma increíble no se lo terminaron, pero acordaron que la próxima sólo irían a comer eso y nada más, lo mejor que tenía el lugar.
Hermione había comprado con anticipación las entradas para un cine bastante concurrido que había por allí cerca, faltaba poco más de media hora para que comenzara, pero entre que compraban las palomitas de maíz y las gaseosas el tiempo se pasaba rápidamente.
Finalmente, para asombro de Ginny, las luces de aquella enorme sala llena de butacas se apagaron, y una enorme pantalla, mucho más grande que la que tenía Harry en su casa, se encendió; muchos colores la maravillaron y la hicieron soltar un gritito de alegría, a lo que Harry le apretó la mano y se la llevó a los labios.
Alucinada era poco decir como estaba Ginny, aquellos efectos, aquel realismo, la adrenalina que sentía correr por sus venas luego de ver la película la enloquecía. Ron y Hermione se habían desaparecido hacia el departamento de la chica y Harry y Ginny habían decidido volver caminando a la casa del chico, desde allí ella viajaría por la red flú hacia su casa.
- Fue increíble, creo que lo mejor de todo es cuando se colgaba de los edificios con esa telaraña que le salía de las manos- cerró los ojos girando sobre si misma-. La libertad que sentía se le notaba en el rostro, yo adoro volar…
- Volar es una de las cosas que más me gustan- le dijo Harry a su lado.
- Un día podríamos volar juntos, cuando era chica me la pasaba volando- sonrió con tristeza-. Creo que me compraré una escoba, jamás he tenido una.
- ¿Y con qué volabas?
- Con la de mi hermano, la suya era genial, era un poco vieja, pero era la mejor- se abrazó a Harry-. Pero me dio un poco de pena que ella no se enterara de su identidad, él que la quería tanto…
- La historia no se termina ahí, hubo tan buenos números que dentro de poco saldrá la segunda parte- Ginny pegó un salto de alegría.
- ¿En serio? ¿Me llevarás a verla?
- Las veces que quieras- respondió él sonriendo.
- Va a ser muy emocionante, cuando le cuente a Draco lo que hemos hecho- sonrió.
- Si quieres podemos ir a ver de nuevo la película la próxima semana- Ginny se detuvo y lo miró un momento.
- ¿De verdad?
- Claro, si te gustó tanto…- pero no pudo continuar hablando porque Ginny se había abrazado a su cuerpo y le devoraba la boca a besos. Harry no se hizo esperar, y separándola un momento para entrar al edificio, continuó con aquella sesión dentro del ascensor.
Las manos de Harry se habían aventurado a ir un poco más allá y ahora se apretaban contra la parte baja del cuerpo femenino, Ginny se frotaba contra él a la vez que mordía su cuello y revolvía el oscuro cabello.
- Harry…- ambos habían entrado a tumbos al piso del chico, del apuro se habían tropezado con el sillón y habían caído desparramados allí, él ahora le besaba el cuello a la vez que levantaba un poco el filo de su remera, para acariciarle de esa forma su cintura desnuda-. Tienes las manos frías…
El rió inclinándose más sobre ella, pasando una de sus manos por su nuca acercándola más a sus labios, Ginny respondió con la misma pasión a los embates de la boca masculina cuando una llamada de alerta hizo clic en su cerebro.
Harry le acariciaba las piernas y otra de sus manos subía delicadamente por su espalda, toda la sexualidad del chico la podía sentir contra su vientre y la realidad cayó sobre ella como un baldazo de agua fría.
Con discreción intentó separarse, pero Harry lo interpretó de manera diferente, con fuego en su boca la dejó sin aliento, y ella se abandonó a sus caricias, tratando de superar su viejo miedo.
- Quédate a dormir conmigo…- le pidió Harry, y eso fue suficiente para que ella lo alejara de un empujón.
¿Alguien se acuerda de esta historia? comprendo perfectamente que hayan tenido que releer los capítulos anteriores, y lo lamento muchísimo. Les voy a ser sinceros, he tenido como una recapitulación con la trama, estaba como detenida en dos o tres cosas que no me dejaban ontinuar escribiendo, pero creo que ya los he pasado por alto, así que espero poder actualizar más seguido. La historia está por entrar en su parte más importante, y no falta mucho para que se sepa la verdad, pero no digo más.
Si todavía están leyéndome, espero sus comentarios, ¡aunque sea para insultarme por tardarme tanto!
Los quiero, Jor.
