Una noche en tus brazos.

Ginny miró a Harry un momento antes de bajar la cabeza y observar sus manos apenada, sentía como las mejillas le ardían y como la mirada intensa de Harry la traspasaba de un lado a otro, el chico la tomó por la barbilla y la obligó a levantar la vista, él le sonreía con dulzura.

- ¿Qué te sucede?

- Na-nada- respondió ella con rapidez.

- ¿Y por qué tus acciones me demuestran lo contrario?- Ginny se encogió de hombros.

- No lo sé.

- Sólo quiero que te quedes a dormir, nada más- la pelirroja clavó su vista en el rostro de Harry y se sintió avasallada por la ternura en su mirada.

- Lo siento- él la abrazo.

- No tienes nada que lamentar- acarició su cabello embriagándose en su aroma a flores-. No quiero que te sientas obligada a nada, y si quieres irte a tu casa…- dijo dubitativo señalando la chimenea.

- No- dijo Ginny negando también con la cabeza-. Yo quiero quedarme- Harry la abrazó más.

- Te prometo que sólo dormiremos…

- Te creo- lo interrumpió ella besándolo con ardor en los labios, Harry al principio se resistió pero luego se dejó llevar por el dulce sabor de su aliento y sus suaves caricias en el cuello.

- Avísale a tu primo, se podría preocupar- sugirió separándola de sí mismo, si seguía con ese tipo de besos dudaba mucho que pudiese cumplir su promesa.

- Sí…- Harry se levantó y le tendió la mano, ella la aceptó gustosa cuando él la atrajo hacia si para volverla a besar.

- ¿Quieres algo de tomar? Yo ando con ganas de un café.

- Por favor…

- ¿Con crema?

- Y un poco de canela- él asintió mientras ella se inclinaba sobre la chimenea y se disponía a llamar a su amigo.

Draco la había mirado extrañado y había asentido sin discutirle nada, y eso a Ginny la asustaba, pensaba que tal vez se opondría o quizás le dijera algunas que otras palabras subidas de tono y acordaría hablar de eso luego; pero nada de eso había pasado. Antes de irse le había parecido oír la voz de Astoria en la cocina del departamento, sonriente se despidió de Draco y volvió a la sala de Harry en donde se podía oír el sonido del agua calentarse.

- ¿Te ayudo? – sugirió ella pasando entre la pequeña mesa y abrazando al chico por la espalda.

- Si te quedas así mientras preparo el café creo que terminaré cambiando de profesión- ella rió divertida.

- Y de seguro yo iría todos los días a esa cafetería…

- ¡Que honor!- ella lo pellizcó en un costado y él pegó un pequeño salto-. Eres mala…- le dijo girándose quedando frente a ella.

- No soy mala- él la miró con picardía y le acarició la espalda.

- No, claro que no lo eres- le dijo antes de darle un beso suave en los labios.

- ¿Tienes algo para comer?

- ¿Todavía tienes hambre?- ella se sonrojó pero él la abrazó de forma impulsiva-. Creo que me saldrás caro- le dijo riendo y acariciando las mejillas sonrojadas de ella-. Cada día pienso que te pareces más a Ron.

- ¿Por qué?

- Él come muchísimo, y así como lo ves es delgado y alto, parece que tú eres parecida en lo de delgada…

- ¡Oye!- lo golpeó ella en forma defensiva-. Que no sea muy alta no quiere decir nada.

- No estoy en contra de que seas bajita, para mi es mejor, así te puedo abrazar más fácil- le dijo haciéndolo y dejando que Ginny apoyara su cabeza sobre su pecho-. Una vez tuve una novia que era más alta que yo, era muy feo.

- ¿Ah sí?

- Ajá, cuando la abrazaba yo era el que apoyaba la cabeza sobre sus pechos- ella rió-. Luego ella me dejó argumentando que era muy bajo, y después terminó casada con un ministro con menor estatura que yo, lo que buscaba era un matrimonio que la salve de trabajar.

- Pobrecito- Ginny le acarició el rostro.

- Entonces, ¿qué quieres comer? Kreacher prepara pasteles bastantes deliciosos si quieres.

- Si para hacerlo hay que despertarlo, no quiero.

- No te preocupes, él los tiene preparados y guardados- abrió una alacena y sacó una fuente con medio pastel de frutos secos-. ¿Te gusta?

- Me encanta- Ginny le quitó la bandeja de la mano y tomando un cuchillo que había sobre la mesada comenzó a cortar en pequeñas porciones.

Harry preparó rápidamente el café y colocó las tazas en una coqueta bandeja; Ginny estaba sentada en el enorme sofá de la sala observando maravillada como los personajes, dentro de esa caja que Harry llamaba televisión, se movían para todos lados y discutían entre ellos.

- ¿Qué miras?

- No lo sé, pero parece que Juan Antonio está discutiendo con María de los Milagros porque ella no se quiere casar, al parecer ella piensa que son hermanos- se llevó un dedo a la barbilla-. ¡Que terrible! Si de verdad son hermanos- miró a Harry con cara compungida y él sólo rió.

- Es sólo una novela, ya luego harán un ADN falso y se confirmará que ellos son hermanos pero luego no lo son de verdad y terminan juntos y casados con muchos hijos.

- Vaya… ¿Y qué es un ADN?

- Es un estudio que se hace para validar si de verdad dos personas tienen algún parentesco.

- No entiendo…

- Por ejemplo, si tú te quedaras embarazada, pero el padre no quiere saber nada porque piensa que ese niño no es hijo suyo, si quieren pueden hacer un ADN sobre el bebé y ahí se va a saber si es o no el padre.

- Creo que lo voy captando…- se llevó una porción de pastel a la boca-. Igual no dejan de ser extrañas todas esas cosas raras que hacen los muggles.

-Soy muy inteligentes, eso no lo dudes.

Harry puso una película en el DVD y Ginny gritó de alegría al ver como naves voladoras surcaban el espacio, y como personas con trajes extraños peleaban entre sí con espadas luminosas.

Ginny con la ayuda de Harry se había terminado el pastel, y ambos habían terminado trayendo el recipiente de la cafetera a la sala, ella estaba recostada sobre el pecho de él y Harry estaba sentado con las piernas extendidas sobre el sofá. Él acariciaba su cabello mientras sonreía ante algún sobresalto de la chica debido a la película de ciencia ficción que continuaban mirando.

Cuando terminó aquella película recién ambos se percataron de la hora, la madrugada ya estaba muy entrada y ellos no se habían dado cuenta. Harry le dio uno de sus pijamas, Molly Weasley había sido la que se lo había regalado, en la etiqueta de la camisa aún conservaba el bordado de la h y la p, ya que ese pijama era uno de los que usaba en el colegio. Ginny sólo se puso la camisa, ya que era la suficientemente larga para que el ruedo de ella le llegara a cubrir la mitad de sus muslos, lo cual significaba una tortura para el chico. Ginny nunca usaba faldas cortas, pero por lo que sabía al tocarla o al verla caminar con pantalones ajustados, sabía que sus piernas eran muy lindas; sin embargo jamás imaginó tanto.

Ella tenía la piel blanca y suave, sus pantorrillas eran pequeñas y sus tobillos eran finos, en cambio los muslos a pesar de ser delgados, eran voluptuosos, había más carne de lo que Harry imaginaba y eso lo excitaba de sobremanera ya que toda ella era apetecible, y más aún con la cara lavada, el cabello suelto cayendo por su espalda y una camisa muchas tallas más grandes que apenas le cubría el trasero.

Merlín, esa noche iba a ser dura, muy dura.

Ginny se sentó en el borde de la cama de Harry y al verlo entrar, también vestido con un pijama, le sonrió con calidez.

- ¿Tienes sueño?- le preguntó corriendo a un lado las colchas de la cama.

- Un poco- bostezó mientras se revolvía el cabello-. Apenas apoye mi cabeza en esa almohada me quedaré dormido- se sentó junto a ella y le sonrió-. ¿Tienes frío?- indagó al ver como la piel de las piernas de Ginny se erizaba.

- Un poco, pero también tengo sueño- se recostó de lado haciéndole señas al chico para que haga lo mismo a su lado.

Harry se recostó junto a ella y cubrió a ambos con las gruesas colchas que Hermione le había elegido hace mucho tiempo para su cama. Ginny le acarició el rostro con las manos y apoyó sus pies helados sobre las piernas de Harry haciéndolo estremecer.

- ¿La pasaste bien?

- Mejor que nunca- Ginny se abrazó a la cintura de Harry y cerró los ojos-. Espero que no ronques.

- No sé si lo hago- Harry notó sobre su piel como Ginny curvaba los labios en una sonrisa.

- Entonces yo te lo diré.

- Mira que confío en tu palabra- susurró apretándola más contra su cuerpo.

Ginny cerró los ojos y a los pocos minutos ya se hallaba completamente dormida, Harry lo sabía debido a lo calmo de su respiración y al suave vaivén de su pecho contra el cuerpo masculino. El chico se quedó observando el techo de su cuarto notando como el aroma del cabello de Ginny lo envolvía como en una nebulosa; ella era cálida y suave, era complicado de explicar lo que sentía. Deseaba pasar más momentos así y a veces despertaba con la absurda idea de cómo sería vivir toda su vida junto a ella, disfrutando de su risa.

Era extraño pensar en esas cosas, él que en un momento no supo si iba a seguir con vida, en donde su frente estaba marcada y que su futuro estaba casi decidido. Sirius una vez le había dicho que llegaba un punto en donde ya todo dejaba de tener importancia, y sólo algo ocupaba su mente. En su momento no comprendió a que se refería, no le encontraba sentido al deseo de querer luchar en esas condiciones deplorables pudiendo estar mejor. Ahora poco le importaba todo lo demás, no se sentía atraído por las mujeres que cada día le mandaban cartas a su despacho, ni tampoco le apasionaba salir por la calle a tomar como idiota hasta quedarse casi inconsciente, como siempre lo describía Hermione. Por primera vez en mucho tiempo, sentía ganas de hacer algo diferente, hacer algo alocado que nadie imaginaría. Harry presentía que tal vez Ginny fuese la adecuada para ese papel, si solo ella lo aceptara…

- ¿No puedes dormir?- le preguntó la chica acurrucándose más sobre su pecho.

- Pensé que tú lo estabas haciendo- le dijo sonriendo-. Sólo me quedé pensando en unas cosas.

- Sueles quedarte en silencio muchas veces, y en esas ocasiones me gustaría saber en lo que estás pensando.

- Muchas cosas…

- Mmm

- ¿Qué quieres decir con ese "mmm"? No es un "mmm" cualquiera, es como si pensaras que no quisiese contarte.

- No metas palabras en mi boca que no dije- acotó ella divertida.

- A veces hablas como mi padrino.

- Seguro era muy divertido…

- Ni te imaginas…

- Háblame de él- él suspiró acariciando la menuda espalda de la chica.

- Él era una persona estupenda, lo conocí ya de grande, pero hablar con él era como hacerlo como con un padre.

- Se nota que es alguien muy importante para ti.

- Mucho, gracias a él pude conocer muchas cosas de mi pasado, era el mejor amigo de mi padre y conocía muy bien a mi madre- sonrió-. Él siempre solía decir que me parecía mucho a papá, pero que era más precavido, como se equivocaba…

- Pero si eres precavido- Ginny se inclinó sobre él y depositó un beso sobre su barbilla.

- En su momento no lo fui lo suficiente- dijo con amargura-. Si lo hubiese sido él aún estaría conmigo.

- ¿Me quieres contar?- le preguntó acariciando su cabello sintiéndolo tenso; ella sabía que Sirius Black había muerto en una batalla en el Ministerio de Magia, pero jamás supo lo que había pasado en realidad.

- Yo en aquella época tenía una extraña conexión con Voldemort.

- ¿Cómo conexión?

- No lo sé, a veces cuando estaba muy contento, o muy enojado, casi siempre que tenía emociones fuertes su mente se conectaba con la mía y yo podía ver lo que pasaba a su alrededor, lo que pensaba- apretó la mano de Ginny aceptando la caricia en su mejilla.

- Si no quieres seguir…

- Aquel día vi que lo tenían capturado, me enloquecí, lo único que quería era ir al Ministerio y rescatarlo- sonrió con amargura-. Hermione y Ron y otros amigos fueron conmigo, cuando llegamos él no estaba, era una trampa. ¿Escuchaste hablar de la Orden del Fénix?

- Claro que escuché- susurró ella recordando las envenenadas palabras de Bellatrix ante ese grupo.

- Fueron a rescatarnos, Sirius estaba con ellos; de repente comenzó la batalla y yo estaba atacando a un mortífago y Sirius a su prima.

- ¿Su prima?

- Bellatrix Lestrenge- Ginny tragó saliva presintiendo lo que vendría-. Él me llamó, me dijo James, pensó que era mi padre, y luego…- su voz se cortó ya que su respiración era dificultosa, estaba emocionado con lo que le estaba contando-. Luego su rostro cambió la expresión y su vista se volvió calma, era como si hubiese sonreído ¿sabes? Hermione estaba allí, siempre me dijo que de seguro había visto a mi padre, que él lo había ido a buscar.

- Lo siento tanto…- dijo Ginny con la voz quebrada.

- Sirius cayó detrás del velo de la Sala de Misterios y jamás encontramos su cuerpo, ni siquiera pude darle un entierro decente…- Harry guardó silencio apretando con furia la cintura de Ginny.

- Pero ahora todos saben que él fue inocente de todo lo que lo culpaban…

- Sí, todo gracias a Arthur que intervino en eso, Arthur y Kingsley- suspiró-. Por eso quiero atrapar a Bellatrix Lastrenge, quiero ser yo quien la capture y la envíe nuevamente a Azkaban durante lo que lo queda de vida.

El silencio se hizo en la habitación, siendo interrumpido por la respiración algo agitada de Harry.

- ¿La matarías?- Harry se quedó pensando un momento antes de responder.

- No, no creo que ella se mereciera algo tan fácil, ella tiene que sufrir, pudrirse en aquella prisión y tal vez arrepentirse, arrepentirse de todo el daño que hizo… Imagino que has oído hablar del caso Longbottom.

- Claro que sí- respondió la pelirroja conmocionada.

- El hijo pequeño es muy amigo mío y de los chicos, yo conozco a sus padres y es terrible- se estremeció-. De sólo imaginarme a mis padres o a Molly y Arthur como ellos…

- ¿Por qué lo dices?- indagó extrañada ante el raro rumbo que estaba tomando la conversación.

- Molly y Arthur son como mis padres, ella, ella casi muere en la Batalla de Hogwarts, casi la mata esa loca.

- ¡Merlín!- exclamó con los ojos brillantes, eso era algo que ella desconocía.

- Ella y todos sus amigos al mando de Voldemort casi matan a todos, se llevó a muchos de los que quiero, pero los Weasley… Bill fue mordido por un hombre lobo y uno de los gemelos estuvo al borde de la muerte luego de que una pared se le cayera encima- ella tembló sintiendo como diversas imágenes se le cruzaban por la cabeza.

- Que horrible- dijo con la voz rota-. Deber haber sido terrible…- ella no se dio cuenta de que estaba llorando ni de que Harry estaba limpiando sus lágrimas con la punta de sus dedos.

- No llores pequeña- mustió abrazándola y besando su cabeza-. Ya todo eso pasó, y ahora estamos en paz, falta poco para que todo eso llegue a su fin completamente, no sabes cuánto espero eso… Me sentiré liberado, por fin saldaré mi cuenta con todos los que dieron la vida por mí- Ginny estaba conmocionada con todo lo que se estaba enterando, pero sentía la necesidad de decirle palabras de aliento.

- Estoy segura de que ellos no querían nada a cambio…

- Es mi forma de agradecerles- la interrumpió-. Y luego quiero casarme y tener muchos hijos, quiero continuar el futuro que mis padres vieron truncado, mis padres y mi padrino.

- Es muy lindo lo que dices…

- Y quiero que tú me acompañes- ella sintió débilmente notando como gruesas lágrimas caían nuevamente por su rostro-. Anda no llores, quiero hacerte feliz y quiero que confíes en mí- se llevó la mano de la chica a los labios depositando una serie de besos que se extendieron por su brazo.

Ginny cerró los ojos sintiendo como los labios de Harry borraban cada recuerdo, cada misterio, cada lágrima. Las manos del chico, hábiles, la acariciaban por todos lados, le hacían despertar sensaciones que nadie había despertado, él la amaba con la mirada y le hacía el amor con la boca sobre su boca, en donde el sabor de su lengua, salado por las lágrimas, se le hacía envidiable, apetecible.

Harry tan sólo hacía eso, tal vez un poco más allá que ninguna otra vez, pero ella se sentía derretir en sus brazos, sentía como el calor se agolpaba en su bajo vientre y como el deseo de sentir caricias en aquel lugar que tanto le ardían se intensificaba.

Pero de repente Harry la soltó y la obligó a acostarse sobre su pecho.

- No quiero tener que detenerme después- le dijo con la voz ronca en su oído, embriagado de deseo.

Ella sólo respondió apretándose a él, con la piel sensible a su suave aliento y con una extraña sensación de tensión en todos lados.

Sin embargo no pudo disfrutar de esas nuevas cosas que estaba sintiendo, el miedo al futuro, la incertidumbre a lo que pudiese pasar la hacían temer, cuando él se enterara de la verdad ella debería olvidarse de todo aquello. Con lágrimas en los ojos imaginó a Harry cumpliendo sus sueños, yendo al altar con una mujer que no era ella, teniendo sus hijos y envejeciendo juntos, con aquella persona a la que no se parecía.

- Te quiero- le susurró al oído mientras él dormía, Harry inconscientemente pasó sus manos por la espalda de ella y suspiró-. Perdóname…

o0o0o

Draco se despertó aquella mañana agotado, sonriendo a pesar de las ojeras que había bajo sus ojos se metió en el baño, decir que aquella chica lo iba a matar era poco. Aprovechando que Ginny no iba a ir esa ncohe a la casa se le ocurrió sugerir que se quedara a dormir, lo que menos esperaba es que ella aceptara tan encantara, ni menos aún que lo haya besado con tanta efusividad y que luego prácticamente lo haya violado, cosa que a él le estaba gustando.

Ya que Ginny no estaba era a él a quien le correspondía hacer el desayuno de la mañana, dudaba que la mujer que estaba en su cama se levantara a hacerlo, ya la conocía.

- No es un desayuno cinco estrellas pero está pasable- dijo el chico divertido entrando vestido con el pantalón pijama y una enorme bandeja con dos humeantes tazas y un enorme plato con tostadas recién hechas.

- Con el hambre que tengo cualquier cosa me viene bien- dijo ella acomodándose la sábana contra su pecho saludándolo con un beso-. Buen día.

- Buen día- él le sonrió.

- ¿Qué vas a hacer esta tarde?

- No sé, no tengo nada planeado, ¿por?

- Pensé que tal vez quisieras ir a almorzar conmigo a algún lado, o tal vez a dar una vuelta por la tarde.

- Las dos cosas me vienen bien.

- ¡Perfecto!- le dijo ella abalanzándose sobre el chico dándole un beso en los labios.

- Quieta que vas a tirar todo- le dijo Draco riendo sosteniendo las tazas que se balanceaban peligrosamente sobre la bandeja que había sobre la cama.

- Somos magos, no pasa nada- envuelta en la sábana se inclinó sobre el chico.

- Pero te puedes quemar Astoria…

- ¿Con qué?- el chico tragó fuerte.

- Con que ¿qué?- le preguntó al tomarla por la cintura mientras ella se acomodaba a horcajadas sobre sus piernas.

- Si me puedo quemar con el café, o si me quemaré contigo- él la miró un momento antes de posar sus manos en la espalda femenina y comenzar a quitarle la sábana.

- Deja que te lo muestro- le dijo al oído antes de besarla y dejar olvidado el desayuno a un lado de la cama.

o0o0o

Las caricias en su espalda la hicieron removerse algo incómoda, a pesar de estar despierta la languidez que abarcaba todo su cuerpo no la dejaba abrir los ojos, podía sentir el calor del sol en su rostro y el suave contacto de las manos masculinas recorriendo su piel. No supo en qué momento las manos del chico terminaron debajo de aquella enorme camisa, ni como ella se lo había permitido; pero en ese momento de lo único que era consciente era de lo placentero que era eso, todo lo que le gustaba que él la acariciase, que la cuidase, que la besase como lo hacía en ese momento, pasando sus ardientes labios por su sensible cuello, apretando su piel como queriendo fundirse en ella.

- ¿Estás despierta?- preguntó Harry en su oído al sentirla diferente, ella sonreía sin abrir los ojos.

- Creo que aún no- respondió notando como Harry sonriente posaba sus labios en la mejilla de ella-. Estás picudo…- susurró.

- Creo que tendré que afeitarme más seguido para no lastimarte- Ginny abrió los ojos y lo atrapó por el cuello.

- Te ves como un pirata así- le dijo con ternura.

- ¿Y tú eres la damisela que he capturado?

- No, soy tu compañera- él la mordió en el cuello haciéndola gemir-. ¡Harry!

- Es que eres tan deliciosa…

- ¿Acaso ahora me chuparás la sangre?- Harry se rió con fuerza.

- No soy un vampiro, pero si lo fuera te haría mi vampiresa.

- Que cursi que eres- le sacó la lengua incorporándose en la cama.

- Admite que eres bastante comestible.

- ¿Comestible? ¿Lo tengo que tomar como un cortejo?- él negó sonriéndole como un bucanero.

- ¿Me prepararás el desayuno?

- Prepararé el mío, y tal vez te convide un poco- él la tomó de la mano tirando de ella, haciéndola caer sobre su cuerpo.

- ¿Te gustó quedarte a dormir?- indagó mirándola a los ojos con insistencia.

- Me encantó- a él le brillaron los ojos en respuesta-. Podría hacerlo más seguido.

- Siempre que quieras- Ginny le tomó el rostro entre las manos y lo besó lánguidamente, besarlo era como volar en una escoba, siendo libre, sintiendo la frescura, anulando de su mente todos los problemas; como un ensueño del que no quería despegarse.


Espero que les haya gustado este capítulo, ya en el próximo comenzarán a pasar cosas que terminarán de resolver el misterio que envuelve a Ginny. A la historia aún le faltan unos cuantos capítulos, quedan muchísimas cosas por contar, así que tendrán para rato.

Les mando un beso grande, y nos leemos en el próximo.

Jor.