El comienzo del fin.
Para encontrar un nuevo camino siempre hay que salirse de la huella, o al menos eso siempre decía su padre cuando las cosas no salían como uno de esperaba. Ahora las cosas estaban bien, pero en el fondo, bien escondido en esos secretos que ella no quería que sepan, nada estaba bien. A pesar de que las sensaciones dijeran algo, Ginny sentía que aquello era efímero, que duraría poco, que pronto acabaría.
Otro mes había pasado por encima como burlándose de ella, otro mes con las manos vacías, otro mes de escusas y de huídas. No podía culpar a Draco por no hablarle, ella misma lo evitaba, no quería saber nada; el molesto malestar de su estómago se acrecentaba cuando aquella maldita lechuza se posaba en el alféizar de su ventana, aquel pergamino arrugado, esa letra alta y esbelta, con clase, con sangre.
Repudiaba aquello, lo odiaba con todo su ser y no sabía cómo escapar.
Por las mañanas se iba temprano, o bien se quedaba mucho tiempo en el baño o se quedaba dormida; todo con tal de no hablar, por las noches no dormía en su casa, varias veces se había quedado con Hermione y otras tantas en la casa de Harry disfrutando de su naciente intimidad la cual, cosa que no podía negar, había momentos en donde la aterraba.
Ya no se preocupaba en leer aquellos informes en donde la mujer de ojos oscuros y profundos, con cabello ondulado y mirada de loca era la protagonista, no lo quería, no deseaba saber más, ya era más que suficiente.
Era un hecho, por nada del mundo la dejaría llevar a cabo su plan, sabía que sola no podría, sabía que Draco la apoyaría a pesar de no hablarle; pero no podía evitar tener miedo, terror a lo que podría pasar si todo se descubriera.
Acostada en su cama mirando como los pequeños pajaritos se posaban en los cables eléctricos tomó una decisión, sin embargo no pudo evitar que las piernas le temblaran cuando caminó hacia la cocina en busca de la persona que rondaba en su mente.
- Lo siento… - susurró mirando la espalda del chico-. Yo sé que fue mi culpa, que yo dejé de hablarte y que te evité.
- ¿Por qué?
- Porque no lo sé…- guardó silencio apretando sus manos con impotencia.
- Fueron dos semanas en donde no me dijiste nada.
- Ya sé… lo siento…
- ¿Me dirás por qué lo hiciste?- Draco se giró a mirarla con un gesto dolido en el rostro.
- Ni yo misma me entiendo, estoy hecha un lío- la voz de Ginny se comenzó a quebrar y la vista se le hizo borrosa por las lágrimas.
- ¿Por qué lloras? ¿No eres feliz?
- No puedo ser feliz si no hablo contigo, no es completa mi felicidad- él la abrazó despacio acariciando su cabello.
- Hace años que no veo en ti esa carita que tienes ahora.
- ¿Qué cara?
- Estás contenta, como radiante- Ginny sonrió ocultando su rostro en el cuello de él.
- Realmente me siento así…- susurró quebrada.
- ¿Por qué lloras?
- Por todo, porque no sé…- se abrazó más a él-. No quiero que esto se acabe, pero está ella amenazándonos, y en cualquier momento…
- Ginny…- Draco la tomó por los hombros y con una de sus manos limpió las lágrimas de su rostro.
- No me digas nada, sabes que tengo razón- suspiró de forma trémula sentándose en el sillón de la sala-. Cuéntame de ti, ¿cómo te está llendo con Astoria?
- Bien, o al menos eso creo- respondió el rubio con sinceridad-. Es una mujer muy buena que no me pregunta de más, sabe que los dos, tanto tú como yo tenemos un pasado raro. Pero no me pide nada.
- Esas son una de las cosas que me molestan, sentir como traicionamos su confianza. Me gustaría…
- ¿Qué te gustaría?
- Me gustaría mandar todo al mismo infierno y desaparecer todo lo malo de nuestras vidas… dime por qué Draco… ¿Por qué justo ahora?
- Era algo que tenía que pasar- Draco tomó su mano y la apretó con cariño-. Y vamos a estar juntos en eso, no dejaremos que esa loca nos arruine la vida que hemos conseguido con tanto esfuerzo.
- Tengo miedo de que Harry y los demás me odien…
- Yo tengo miedo de lo que puedas hacer tú- le tomó el rostro con las manos y apoyó su frete sobre la de ella-. Escúchame, siempre estaré contigo, pase lo que pase.
- Gracias…
- Deja de llorar… No me gusta que llores- le pidió abrazándola-. Juntos saldremos de esta.
o0o0o
Cuando todo es felicidad el tiempo pasa volando, es como que en un abrir y cerrar de ojos el día se haga noche y el otoño se haga invierno. Las hojas amarillentas dieron paso al frío, cada vez más profundo, más húmedo, con el viento que cala los huesos y los abrazos cálidos, aquellos que reconfortan y se extrañan.
Harry estaba sentado frente a la chimenea de su departamento, mágicamente podía construir una en ese tipo de pisos; mientras Ginny se hallaba a su lado, cubierta con una gruesa manta tejida, bebiendo de a pequeños sorbos de su taza de chocolate caliente.
- El invierno se ha apurado en venir…- susurró Harry acomodándose en las piernas de su novia, Ginny de inmediato, como algo automática, comenzó a acariciar su cabello deteniéndose de vez en cuando en aquel lugar detrás de su nuca, el cual siempre lo hallaba cálido.
- A mi gusta el invierno, cuando era más chica con toda mi familia hacíamos enormes muñecos de nieve.
- La familia de Ron también suelen hacerlos- respondió Harry besando sus manos, Ginny sonrió de forma comprensiva, pues ella ya sabía eso.
- La Navidad también es algo que me encanta, cuando era pequeña yo me encargaba de decorar toda la casa- Harry le sonrió.
- Yo comencé a disfrutar de las Navidades cuando pasaba las vacaciones en la casa de Ron. Es una costumbre juntarnos para esa fecha en La Madriguera.
- Si…
- Por cierto, sé que faltan unas semanas para que llegue navidad, pero Molly me pidió que te invitara- Ginny abrió levemente los ojos.
- ¿A mi?
- Quiere conocerte, Ron y Hermione le han hablado mucho de ti, sabes el cariño que ella me tiene, y quiere verte.
- No sé si sea lo correcto.
- ¿Qué tiene de malo?- Harry se sentó en el sofá y la miró a los ojos.
- Ni los conozco, caer de repente así sin más en una comida tan íntima.
- Ginny, la familia de Ron es así, le abren el corazón a todos…
- No sé, debo hablarlo con Draco, tengo que ver lo que hace él- respondió a modo de evasiva.
- Si quieres puedo preguntarle a Molly si podemos invitarlo a él, seguro que dice que sí.
- No sé…- Harry la miró molesto.
- ¿No quieres ir?
- Sabes que sí…- se apresuró a responderle ella tomándole el rostro con las manos-. Sólo que ni los conozco… y además.
- Te dije que no hay problemas con eso, ellos te querrán apenas te vean- Ginny lo miró dubitativa.
- Te prometo que lo voy a pensar, pero no te aseguro nada- Harry le sonrió con gentileza y se acercó a besarla, sin embargo su localizador personal comenzó a sonar, sacándolo de aquella situación.
- Demonios…- susurró el chico, pasando su mano por el cabello.
- ¿Qué sucede?
- Es Ron, ha habido un ataque en un pueblo mágico- Ginny miró un momento a Harry sintiendo como el corazón se le comenzaba a acelerar.
Harry se había levantado y tomaba el teléfono para llamar a los demás compañeros, mientras Ginny sopesaba las posibilidades de que Bellatrix sea la responsable del ataque.
- ¡Maldición!- exclamó Harry arrojando el teléfono contra el suelo-. Debo ir al cuartel…
- Yo voy contigo…
- No Gin, no debes…
- ¡Si voy! Y no me digas que no, porque sabes que estoy capacitada para eso.
- No quiero que te arriesgues…- le pidió Harry acercándose a ella.
- No pasará nada- respondió ella dándole un pequeño beso en los labios-. Voy a mi casa a buscar unas cosas y nos vemos en el cuartel- le dijo rápidamente sin dejarlo replicar, y antes de que Harry reaccionara, ella ya había desaparecido detrás del humo verde de la chimenea.
Estaba nerviosa, muy nerviosa. Bellatrix no le había dicho nada, y estaba casi segura de que esa mujer era la responsable del ataque, apostaba todo a eso. Rápidamente buscó a Draco, encontrándolo dormido junto a Astoria en la habitación de él.
- Draco…- susurró intentando despertarlo, él al principio no se inmutó, pero cuando lo volvió a llamar respondió a eso moviéndose un poco-. Anda, levántate, debo decirte algo importante.
- Ya va…- susurró él de mal humor, detestaba que lo despertasen.
- Apúrate…- le pidió ella nerviosa, y por el tono que usaba, él se dio cuenta de que algo estaba pasando.
- ¿Qué sucede?- le preguntó él, totalmente despeinado, y vestido únicamente con un boxer ajustado.
- Ha habido un ataque- le respondió ella entrando a su habitación, buscando entre sus cosas una capa oscura.
- ¿Un ataque?
- Recién le avisaron a Harry…- le dijo tomándose el cabello y atándoselo en una cola de caballo.
- ¿Tu crees…?- Ginny lo miró de una forma muy sugestiva, indicándole que bajara la voz.
- Habla más bajo, y si, creo eso… ¡Maldición!- exclamó cuando se le cayo un libro de pequeña mesa de luz, en donde guardaba la foto donde estaba ella de pequeña junto a los Weasley.
- ¿Tienes que ir?
- Debo ir, no voy a dejar que esa desquiciada le haga algo a ellos…- respondió caminando hacia la chimenea-. Voy hasta Diagon y desde allí me aparezco en la entrada al Ministerio.
- Ten cuidado por favor…- le pidió dándole un breve abrazo.
- Si llega a aparecer…
- Yo me ocupo- Ginny asintió con firmeza y se metió en la chimenea dejando a un Draco pensativo, sentado en el sofá mirando hacia al vacío.
- ¿Pasó algo grave? Draco…- preguntó a su espalda Astoria, vestida con una camisa de él.
- Ha habido un ataque- respondió él en voz baja.
- ¿Tiene que ir todo el escuadrón?- él asintió-. No les pasará nada- susurró abrazándolo por la espalda-. Ellos saben lo que hacen.
- Sí…- Astoria lo besó en la mejilla.
- ¿Pasa algo más?- Draco simplemente le tomó la mano y se la apretó suavemente.
- Volvamos a la cama.
o0o0o
Ginny apretó con fuerza su varita mientras intentaba que sus pasos fueran los más silenciosos posibles, Harry iba unas cuantas personas delante de ella, al igual que su hermano; mientras que Dean iba a su lado, ambos se cubrirían entre ellos.
- Detesto estos lugares…- susurró Dean pateando una piedra del camino.
- No hagas ruido…- les respondió Ginny mirando hacia los costados.
Harry se detuvo y todos los demás lo siguieron, el morocho hizo unas señas con sus manos, haciendo que todos acaten su orden. Rápidamente se organizaron para rodear la casa, algunos por la derecha, otros por la izquierda, corriendo hasta le final juntándose en la parte trasera.
- ¡Demonios!- exclamó uno de los aurores cuando un hechizo lo golpeó en la espalda.
- ¡Nos han visto!- gritó otro conjurando a la vez un escudo que los protegió a él y a su compañero.
Ginny caminó de forma rápida bien pegada a la pared, en cuanto encontró una puerta fácil de abrir, así lo hizo metiéndose con cuidado en la casa.
- Dean…- susurró bien despacio llamando a su compañero.
- ¿Estás loca?- el hombre se metió con ella a la casa, mirando a todos lados con la varita en alto por si las dudas.
- Seguro que están arriba, de otra forma no nos estarían atacando- Ginny caminó con sigilo, con el chico cuidando su espalda.
- ¡Gin! No te metas más…- le pidió Dean al verla subir las escaleras, los ruidos de la pelea se escuchaban fuera de la casa.
Sin embargo Ginny no se detuvo, siguió subiendo esperando encontrarse con la misma Bellatrix, detrás del ataque a aquel pueblo. Y tal como ella sospechaba, la mujer de cabello y ojos oscuros, la esperaba sonriendo con sus dientes amarillentos.
- Mira dónde nos venimos a encontrar…
- ¿Qué estás haciendo?- le preguntó mirando hacia atrás, vigilando que Dean no se acercara.
- ¿Tu qué crees querida? Si tú no te mueves, no quiere decir que yo me tenga que quedar tranquila.
- Son muchos, terminarán aprisionándolos a todos…- Ginny la miró a los ojos comprendiendo que sus palabras eran en vano.
- No lo creo, tengo unas cuantas cartas bajo la manga, y son cosas que no pienso desaprovechar- Bella se acercó a ella y la tomó con fuerza del brazo.
- ¿Qué haces?
- Tú me ayudarás a huir- le dijo sonriendo.
- ¡Estás loca!- Bella de un rápido movimiento sacó su varita de su ropa y se la clavó en el cuello, obligándola a caminar hacia la ventana.
- Quédate quieta y no te pasará nada, sólo finge, como tan bien lo sabes hacer.
- No…- Bella la apretó más fuerte obligándola a transportarse a la planta baja de la casa.
- ¡Tú quédate quieto!- le gritó bella a Dean, que al ver a Ginny en los brazos de la desquiciada mujer levantó las manos, a modo de rendición.
- Estoy seguro que te dejaremos ir, pero no le hagas nada a ella.
- ¿Qué te pasa? ¿Acaso es tu novia?- tomó el rostro de Ginny con sus manos sucias y sus largas uñas descuidadas.
- ¡No la toques!- Bella volvió a sonreír observando el rostro de la pelirroja.
- Veo que eres una rompecorazones, querida…- Ginny intentó soltarse, pero Bella la agarró más fuerte-. ¡Quédate quieta! Y anda, camina…- le dijo empujándola, apuntando ahora a Dean, yendo a la salida.
- Piénsalo mejor, no te conviene…- susurró Ginny sintiendo como su corazón bombeaba a mil por hora.
- Tú no sabes lo que me conviene a mi- le respondió Bella hablándole con un húmedo aliento sobre el oído de la pelirroja-. ¡Camina!- le gritó al llegar a la puerta, al sentir como Ginny se detenía.
En el patio de la casa los hechizos iban y venían, los aurores estaban ocultos detrás de árboles y pequeñas esculturas mientras los mortífagos atacaban de lugares muy bien escondidos.
- Te van a matar…- le dijo Ginny con los ojos cerrados.
- No lo harán cariño, te tengo a ti- apretó con fuerza uno de sus brazos-. No te creas que yo no me entero de las cosas, querida… yo sé que Potter está saliendo contigo- le dijo con burla-. Te felicito, es más de lo que esperaba de ti.
Ginny al escuchar eso sintió como algo dentro suyo se desmoronaba, ella pensaba que podría controlar sus sentimientos, controlar sus cosas, pero estaba equivocada, aquella desquiciada mujer sabía todo, era imposible ocultarle algo. Las lágrimas de impotencia comenzaron a caer de sus ojos, a la vez que su cuerpo comenzaba a no responderle.
- Potter…- canturreó Bella con su voz aguda y de forma burlona.
Harry se giró lentamente abriendo mucho los ojos al ver el pequeño cuerpo de Ginny apretado por aquella loca.
- Déjanos ir, y a ella no le pasará nada- le dijo con firmeza, apretando la varita contra el cuello de la chica.
- Primero deberás soltarla- Ron se acercó a Harry cubriendo su espalda de un ataque.
- ¡Alto!- bramó Bella a sus mortífagos, aquellos obedecieron sin decir nada-. Ahora harán lo que yo diga, ¡quédate quieta!- le gritó a Ginny.
- ¡No le hagas nada!
- ¡Silencio!- Bella sonrió de forma neurótica-. Ahora no harán nada, nos dejaran desaparecer y a esta chica tan linda no le pasará nada.
- ¡Suéltala!- ordenó Ron acercándose a Bella, Harry en vano trató de detenerlo.
- ¡Ron!
- ¡Quieto! Quiero porque la mato- amenazó apretando más la varita sobre el cuello de Ginny.
- Podrán irse, pero primero debes soltarla- anunció Harry hablando con recaudo.
- ¿Me das tu palabra, Potter?
- Yo cumplo- se acercó con cuidado, evitando alterar a la mujer-. Suéltala y se van, tienen mi palabra…
- ¿Cómo sé que no me estás mintiendo?- Harry arrojó su varita al suelo, dándole entender que no haría nada.
- ¡Mortífagos!- llamó Bella inclinándose hacia atrás, muchos encapuchados aparecieron detrás suyo-. ¡Vete!- exclamó empujando a Ginny hacia los brazos de Harry.
Pero en ese momento pasaron varias cosas, cuando Harry tomó a la pelirroja por los brazos, Ron levantó su varita apuntando a Bella, ella a modo de represalia, dando un grito, hizo que uno de sus mortífagos lo atacara, mediante magia negra, haciéndolo caer al suelo de manera inconsciente. Todos los aurores se acercaron a ayudarlo, incluida Ginny, que al ver como la sangre comenzaba a rodear a su hermano se puso blanca.
- No…- susurró al ver sus propias manos manchadas con la sangre de Ron-. ¡Harry!- lo llamó, ya que el chico, luego de que desaparecieran Bella y los mortífagos se quedó parado mirando a su casi hermano a modo de shock.
- Ron…- Harry reaccionó ante el grito de la chica acercándose con premura al cuerpo de su mejor amigo.
- Hay que llevarlo a San Mungo- dijo uno de los muchachos.
- Pero no lo muevan, puede ser peor.
Mientras tanto Ginny conjuraba una infinidad de hechizos para detener la hemorragia, pero ninguno servia, sus manos estaban completamente manchadas al igual que sus piernas, pues estaba arrodillada junto al cuerpo casi sin vida de su hermano.
- Se está desangrando…- le dijo a Harry cuando él se arrodilló a su lado.
- Lo llevaré al hospital- anunció el jefe tomando el cuerpo de su amigo, pasando uno de sus brazos detrás de su cuello, Dean se paró a su lado ayudándolo, mientras Harry desaparecía hacia San Mungo.
- Ron…- Ginny se quedó arrodillada sobre la tierra, sintiendo como algo dentro suyo se rompía.
Tal como ven, la historia está llegando a su punto más importante. Quedan muy pocos capítulos para que la verdad estalle, y unos cuantos más para que la historia llegue a su fin. Espero que hayan disfrutado del capítulo, el próximo prometo que será mejor.
Les dejo un beso grande, y como siempre, espero sus lindos comentarios.
Jor.
